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Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

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Un millón de pozos ilegales amenazan la seguridad y el futuro

Pozo ilegal en la cuenca hidrográfica del Segura. ©Greenpeace

En 2006 el Gobierno admitió la existencia de 510.000 pozos abiertos ilegalmente que podrían llegar a extraer hasta 3.570 hectómetros cúbicos de agua al año, el equivalente al consumo medio de 58 millones de habitantes. Significa que la mitad del agua bombeada de los acuíferos se extrae al margen de la legalidad.

En 2017, una filtración del gabinete de prensa del Ministerio de Medio Ambiente reconoció que la cifra es el doble y podría haber hasta un millón de pozos ilegales extrayendo 7.000 hectómetros cúbicos al año, una cuarta parte de las actuales reservas hídricas de toda España.

Un millón de agujeros profundos excavados donde a sus dueños les ha dado la real gana, sin contar con estudios serios, permisos estrictos y, lo que es peor, sin las más mínimas medidas de seguridad exigibles para este peligroso tipo de infraestructuras.

Por no saber, como ocurre con todo lo ilegal, ni siquiera sabemos dónde están.

¡Un millón de trampas! Lee el resto de la entrada »

El río Guadiana entreabre un ojo

La noticia es buena, esperanzadora. Después de tantos años de pertinaz sequía, las lluvias generosas de este año han logrado lo que parecía imposible, devolver a la vida el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel. Olvidado el incendio de turba y más olvidada aún la sobrexplotación del acuífero que originó ése y otros desastres, pero no resueltos los graves problemas que los han ocasionado, pocos confiaban en que el río Guadiana resucitara en la Mancha Húmeda. Por suerte nos hemos equivocado.

El durante muchos años agónico río empieza a dar sus primeras muestras de vida. De regreso a la vida. Como el enfermo dado por muerto que milagrosamente empieza a respirar, el Guadiana ha empezado a abrir los ojos. Los Ojos del Guadiana, claro está. Esos charcos casi míticos por donde el río reaparecía 35 kilómetros después de sumergirse bajo tierra una vez abandonadas las Lagunas de Ruidera.

Según informa Europa Press, un ‘ojo’ de agua ha asomado estos días a la superficie en el entorno del Molino de Griñón, en el término municipal de Daimiel (Ciudad Real). A unos 10 kilómetros de allí se encuentran todavía secos los más famosos Ojos del Guadiana, donde el agua está todavía en una cota a 21 metros de profundidad, mientras en otros lugares, como en ‘Escopillo’, se sitúa a 8 metros de profundidad. Pero aún falta todo el invierno y la primavera para seguir acumulando agua.

De acuerdo con los expertos, el surgimiento de un brote de agua en la superficie es un hecho que no se había producido en la zona desde hace tres décadas. Un halo de esperanza a la recuperación del ecosistema, aunque si cuando llegue el verano seguimos regando cebadas y viñedos a pleno sol servirá para poco. El río volverá a cerrar el ojo.

Mapa secreto de los 63 pueblos donde se experimentan nuevos cultivos transgénicos

Amigos de la Tierra ha hecho pública la localización exacta de los campos donde se ha solicitado experimentar con cultivos transgénicos en España en 2010, unos datos hasta ahora secretos.

Son en total más de cien parcelas repartidas en 63 municipios donde multinacionales como Monsanto, Syngenta, Bayer o Pioneer tienen planeado realizar experimentos con maíz, remolacha y algodón transgénico para ver qué tal funcionan. Amigos de la Tierra considera que los agricultores, vecinos y ayuntamientos tienen derecho a conocer su localización exacta, aunque resulte imposible poder protegerse de una contaminación genética e invisible cada vez más generalizada.

Decían que iban a respetar los espacios protegidos, pero era mentira. Varios experimentos de Monsanto con maíces transgénicos se encuentran en la Reserva de la Biosfera de la Mancha Húmeda, en Daimiel, mientras que Syngenta pretende probar fortuna con remolacha transgénica en una ZEPA (Zona Especial de Protección de Aves) de Castilla y León.

Según la asociación ecologista, España acoge el 42% de todos los experimentos con transgénicos al aire libre realizados en la Unión Europea en los últimos años. Dicho de otra manera, nuestro país se ha convertido en el campo de pruebas favorito de las multinacionales.

Hasta ahora la localización de los campos experimentales con transgénicos era confidencial. Pero una reciente sentencia del Tribunal Europeo de Justicia ha amparado el derecho a que esta información esté a disposición pública.

A continuación puedes ver un listado y un mapa de los municipios en los que se ha solicitado experimentar, el transgénico que se quiere cultivar y los datos para localizarlo (provincia, municipio, polígono y parcela). Si quieres situar la parcela exacta en un mapa, sólo tienes que introducir estos datos en el programa de identificación de parcelas agrícolas del Ministerio (SIGPAC)

Importante: El Ministerio facilita las parcelas propuestas inicialmente por las empresas, pero advierte de que luego suelen elegirse sólo algunas de ellas. Por lo tanto, lo que se recoge en este mapa son las previstas, no las finalmente utilizadas.

¿Aparece tu pueblo en la lista?

Además de estos ensayos experimentales, España sigue cultivando 76.000 hectáreas del maíz transgénico MON 810 de forma comercial, sin que tengamos posibilidad de saber dónde se cultivan ni dónde acaban. Otra razón más para que no me gusten los transgénicos. ¿Cuántas más hacen falta para poner fin a esta irresponsabilidad?

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Doñana ¿paraíso o cárcel?

No van bien las cosas en Doñana, la joya de la corona natural de Europa, nuestro espacio protegido más singular y famoso. Se está quedando sin agua, sin árboles y sin linces. Era de esperar. Las islas de biodiversidad conviven mal con un entorno degradado, se empobrecen, debilitan, enferman y hasta mueren sin que nadie las toque directamente. La desembocadura del río Guadalquivir no es una excepción.

La última mala noticia es la amenaza que se cierne sobre los alcornocales marismeños, muchos de ellos centenarios, sustentadores de las famosas pajareras o grandes colonias de garzas. La seca, un hongo patógeno responsable de la muerte en apenas una década de un millón y medio de árboles de la dehesa española, avanza imparable por el vetusto bosque de Doñana. Y no hacemos nada para impedirlo.

Se secan los árboles, pero también se seca la marisma. La culpa no la tiene el cambio climático, sino los más de 1.000 pozos ilegales abiertos en el entorno para regar los rentables campos de fresones. Era de esperar. El bosque ya no da dinero y la fresa ofrece 9.000 euros de beneficio por hectárea y año. Más del 60% de la producción española procede hoy de esta comarca, donde da trabajo a 55.000 personas pero envenena y seca. Esas 5.000 hectáreas de plástico cambian el agua subterránea de la marisma por contaminantes vertidos químicos, emponzoñando el ambiente. Por no hablar del consumo directo de localidades como Matalascañas, que en verano puede albergar hasta 80.000 personas. Según WWF, el acuífero ha perdido más del 50% de su capacidad en los últimos 30 años.

Más gente, más agricultura insostenible, más venenos y enfermedades, más carreteras repletas de coches responsables de miles de atropellos han convertido el espacio en una cárcel. Al final lo conseguiremos y acabaremos con Doñana como ya hicimos con Daimiel.

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Las lluvias resucitan el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel

Aunque nunca llueve a gusto de todos, las torrenciales lluvias del último mes, unidas a las importantes nevadas, han logrado resucitar el sediento Parque Nacional de las Tablas de Daimiel. Algo tan natural como que los ríos Guadiana y Cigüela volvieran a llevar agua en sus cauces obraron el milagro.

Mientras a primeros de diciembre el parque estaba completamente seco y sus entrañas de turba se consumían en un infierno de fuego subterráneo, hoy tiene encharcadas 160 hectáreas y el incendio está en proceso de extinción.

De todas formas, tampoco podemos echar las campanas al vuelo. Primero, porque tener con agua 160 de sus 1.750 hectáreas inundables no es aún una cifra de locura.

Segundo, porque el problema de las Tablas de Daimiel sigue siendo la sobreexplotación del acuífero 23, un gigantesco embalse subterráneo de 5.000 kilómetros cuadrados. Si no hacemos algo, todo ese agua que ahora llega generosa acabará saliendo por los más de 23.000 pozos que perforan el subsuelo, secando de nuevo nuestro triste Parque Nacional.

Y en tercer lugar está la mentira de los millonarios trasvases salvadores. El del Tajo-Segura primero, y ahora el de la Tubería Manchega, nunca lograrán sustituir a los aportes naturales de los ríos y arroyos.

Si alguien todavía cree que Las Tablas de Daimiel se van a salvar gracias al agua de una tubería, o es tonto, o piensa que los tontos somos nosotros.

Como estas lluvias nos han demostrado, el Parque Nacional sólo puede y debe recuperarse con agua de la cuenca del Guadiana, gracias a una gestión racional y sostenible de los recursos hídricos. O el próximo invierno volveremos a llorar por Daimiel.

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Foto: El Parque Nacional de las Tablas de Daimiel la pasada semana, otra vez con agua. EFE/A. de la Beldad

Daimiel no se salvará con agua del Tajo

Las organizaciones ecologistas SEO/BirdLife, Ecologistas en Acción, WWF y Greenpeace han manifestado su rotunda oposición a que se trasvase agua del Tajo a las Tablas de Daimiel por considerarlo contraproducente para el futuro del Parque Nacional, y por existir alternativas viables en la propia cuenca del Guadiana.

Los ecologistas han hecho saber al Ministerio de Medio Ambiente Rural y Marino que consideran una obligación y una necesidad que sea la propia cuenca del Guadiana la que aporte los recursos hídricos que precisa Daimiel. De esta manera rechazan la propuesta del Ministerio de llevar agua del Tajo a través de la “tubería manchega”, como solución para resucitar el moribundo Parque Nacional de las Tablas de Daimiel.

¿Por qué se oponen al trasvase entre cuencas? Os incluyo aquí las razones expresadas por las cuatro asociaciones en un comunicado conjunto:

1).- Como principio global, los trasvases son incompatibles con la condición de Parque Nacional y en cualquier caso deberían ser cuidadosamente evaluados bajo el Art. 6 de la Directiva Hábitat en el caso de espacios ZEPA y LIC.

2).- La aportación de agua a través de la tubería de abastecimiento a La Llanura Manchega generaría una expectativa futura de aportación de agua al humedal desde el Tajo, y separaría definitivamente la solución a la degradación del Parque Nacional de la recuperación del sobreexplotado acuífero 23 debido a una agricultura insostenible de regadío. Esta desvinculación entre el Parque Nacional y su sistema hídrico supondría firmar el certificado de defunción del propio Parque Nacional.

3).- La propuesta de trasvase es contraria y contradictoria a los objetivos del Plan Especial del Alto Guadiana (PEAG) y presenta una importante incertidumbre, ya que en la actualidad no existen recursos suficientes en los embalses de Entrepeñas y Buendía, ni existen garantías de que este invierno los haya. Actualmente apenas hay un 15 % de agua almacenada en la cabecera del Tajo.

4).- El trasvase de agua del Tajo supondrá un perjuicio añadido a los que ya sufre este río a causa del Acueducto Tajo-Segura. De hecho, el río Tajo se encuentra en la actualidad en mal estado de conservación, por lo que el Gobierno debería no trasvasar más agua en ninguna circunstancia y debe de fijar de una vez los caudales medioambientales que aseguren su buen estado ecológico.

5).- En la actualidad, la política de aguas y agricultura de la Junta de Castilla-La Mancha camina en dirección contraria a la recuperación de los niveles freáticos y a la disminución de la agricultura de regadío en el Alto Guadiana. [De poco sirve llevar agua del Tajo al acuífero, si luego los regantes de Daimiel van a seguir sacándola de sus pozos para derrocharla regando cebollas y viñedos]

6).- La Confederación Hidrográfica del Guadiana ha gastado una importante cantidad de dinero público del PEAG para adquirir derechos de agua que alcanza sobre el papel un volumen de 24 Hm3 de derechos, 8 Hm3 netos. Por esta razón no es aceptable que en las circunstancias actuales toda esa agua se dedique a regularizar pozos ilegales, mientras el Parque Nacional se mantiene seco. [Y en imparable combustión subterránea]

Muere Daimiel y Doñana agoniza

El Parque Nacional de las Tablas de Daimiel, Reserva de la Biosfera, símbolo de la Mancha húmeda, está muerto. Sólo existe en el papel y en los presupuestos de las Administraciones, pero desde hace cuatro años el maravilloso marjal repleto de vida se ha convertido en un desierto. Su cadáver arde ahora en un infierno de fuego subterráneo, el de las secas turberas en llamas.

Por primera vez en la historia de la conservación de la naturaleza, un espacio férreamente protegido ha desaparecido en un país desarrollado ante la bobalicona mirada de políticos, ingenieros y agricultores, sus confesos asesinos.

Lo empezaron a matar en 1956, pero fue a partir de 1974 cuando comenzó su agonía, tan sólo un año después de protegidas las Tablas gracias sobre todo a la decidida presión ejercida por Félix Rodríguez de la Fuente. Paradójicamente, mientras se convertía en Parque Nacional se decretó su defunción al ponerse en riego 120.000 hectáreas con agua de su mar subterráneo, ese acuífero del Guadiana que parecía ilimitado y que en sólo 10 años descendió 35 metros. Tuvieron la culpa 60.000 pozos, la mayoría ilegales, todos abiertos para mantener una agricultura insostenible que riega a pleno sol las cebadas, el maíz y los viñedos. En 1986 al río se le secaron los ojos y a Daimiel las lágrimas.

Fieles a nuestra historia, cuando todo estaba ya perdido llegaron los planes de rescate. Tarde, muy tarde. El Parque necesita para sobrevivir 31 hectómetros de agua al año, sólo las aguas residuales de los pueblos cercanos suman 46 hectómetros y los agricultores consumen más de 200. Pero no hay para todos. El último trasvase del Tajo fue de 20 hectómetros, que por una parte robaron los pueblos ribereños y por otra se evaporó en las resecas entrañas del río Cigüela, llegando a las Tablas apenas unos famélicos 0,75 hectómetros.

En la actualidad tan sólo se conservan artificialmente inundadas cinco de sus 1.500 hectáreas. Allí lo único que fluye ya es dinero público, 3.000 millones de euros que se pierden aún más rápido que el agua.

Daimiel es un enfermo clínicamente muerto, por más que al final logren inundarlo mínimamente para tratar de lavarse la cara los responsables de tal esperpento.

Pero no aprendemos. Doñana, nuestra joya natural más importante, sigue el mismo camino. Desde mediados del siglo pasado la marisma ha perdido el 80% del aporte natural de agua y las dos terceras partes de su extensión original. Sus lagunas se están secando debido a la sobreexplotación del acuífero Almonte-Marismas. Según WWF, existen casi mil pozos ilegales en el entorno del parque nacional, responsables de una ocupación masiva del territorio para cultivos de regadío como el fresón.

Cuando queramos pararlo será demasiado tarde. Quizás ya lo sea.

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Para terminar os dejo una intervención de Félix Rodríguez de la Fuente donde nos recuerda la importancia de las zonas húmedas y los peligros que sobre ellas se cernían hace 30 años. Fue él quien consiguió que se protegiera Daimiel de su prevista desecación, aunque no pudo evitar una sobreexplotación salvaje del acuífero que ha condenado a muerte al espacio.

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ACTUALIZACIÓN:

Jorge Rubio, buen naturalista e impresionante fotógrafo, ha puesto en marcha una ciberacción para ver si entre todos podemos empujar a las autoridades para que hagan lo imposible por salvar Las Tablas de Daimiel. Propone escribir al Ministerio para protestar. Yo ya lo he hecho ¿Te apuntas también tú?

Os copio a continuación la carta que me ha enviado Jorge, con la esperanza de que algún día vuelva la vida a la Mancha:

Buenas amigos

El Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel se muere por sobre explotación del acuífero, la Administración tiene previsto realizar una “recarga” pero para principios de año y en función de como venga el otoño, los murcianos se oponen… como siempre los intereses…

Hay que presionar a las Administración para dejarnos escuchar, LAS TABLAS DE DAIMIEL se mueren, por falta de agua, por combustión…. no dejemos que desaparezcan ¿Para qué están las redes sociales? No solamente para contar nuestros “chismorreos”, deberían de ser también una manera de movilizar a la gente para causas justas y en este caso el presionar para que las Tablas de Daimiel, una zona húmeda (pero seca actualmente) no desaparezca.

Por si queréis enviar un correo a la administración competente os pego el link

http://www.mapa.es/es/ministerio/pags/correo/correo.asp

Solo hay que poner un nombre, apellidos, una dirección de correo y seleccionar la pestaña de biodiversidad y un texto “SALVAR LAS TABLAS DE DAIMIEL YA, MAÑANA PUEDE SER TARDE.”

No es mucho, seguro que no sirve de nada, pero si somos pasivos servirá de menos, vamos digo yo, yo lo acabo de realizar,

Un saludo a tod@s y PASALO y ENVIALO

Jorge Rubio

Quizás no sirva para nada, reconoce Jorge. Uno o dos correos son poca cosa, pero cientos o más sí que pueden servir, y no digamos si este mismo correo se lo enviamos a los partidos políticos. Por lo menos que sepan que hay algo que está mal y que hay que reparar.

Y termina el naturalista:

Sólo es una idea, no cuesta, pero no hacerlo costará a la larga más…

Bueno, uno todavía debe de creer en los Reyes Magos…

El Parque Nacional de Daimiel puede dejar hoy de ser Patrimonio de la Humanidad

El Consejo Científico de la Unesco debatirá hoy, 13 de junio, la posibilidad de retirar la catalogación como Reserva de la Biosfera de La Mancha Húmeda y el Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel.

Esta decisión dará respuesta a la solicitud de revisión de su declaración, enviada el pasado mes de septiembre por las principales ONG ambientales españolas.

Todo indica que la Unesco finalmente optará por dar un varapalo de aviso al Gobierno de España, poniendo como fecha tope para mejorar la situación el año 2015, aunque tampoco se descarta una “reiterada cautelar” de la protección. Si para entonces la Mancha Húmeda no vuelve a ser húmeda, cerca de un millón de hectáreas de antiguas lagunas (como las cervantinas de Ruidera), lavajos y aguazales (en total más de 60) perderán la más alta distinción medioambiental.

La situación no es nueva. Hace dos años os lo contaba aquí mismo: Hemos perdido un Parque Nacional, el de las Tablas de Daimiel. Desde hace 30 años, la Mancha Húmeda es un desierto.

Estamos hablando de una serie de afloramientos al exterior de un gigantesco embalse subterráneo natural que llegó a almacenar 12.500 hectómetros cúbicos, los acuíferos 23 y 24, y que en las últimas décadas ha sido esquilmado hasta la extenuación por 70.000 pozos, un gran número de ellos ilegales. Su nivel está ahora mismo 25 metros por debajo de su antigua altura natural.

Todavía recuerdo con horror la primera vez que visité el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel en julio de 1979. Era medio día, caía el sol de forma implacable, y los sistemas de riego por aspersión literalmente inundaban los campos próximos de cebada. ¿Se habían vuelto locos los agricultores? Está claro que sí. Han malgastado toda esa inmensa riqueza hídrica y ahora ya no hay agua ni para ellos ni para los valiosos ecosistemas acuáticos. Hace 13 años el Parque Nacional se secó. Ahora además está seco el Guadiana, el Cigüela y el Záncara.

¿Y dónde están ahora los patos?

Pues pásmense ustedes. La mayoría ha desaparecido, pero una pequeña parte se ha ido a las depuradoras de aguas residuales de localidades como Daimiel o Alcázar de San Juan. Allí, en sus aguas ponzoñosas, se han refugiado las últimas malvasías y los espléndidos patos colorados. Porque estará sucia, pero es la única que queda aprovechable en La Mancha.

¿Tiran los ecologistas piedras contra su propio tejado pidiendo la retirada de la distinción de la Unesco?

En absoluto. Su petición es tan lógica como un puro ejercicio de sinceridad. ¿A quién engañamos cuando vendemos al mundo una de las zonas húmedas más importantes del mundo y, al llegar, sólo vemos una raquítica laguna alimentada por agua bombeada de pozos comprados a los agricultores? Y donde los guardas del Parque Nacional señalan al visitante que, si quiere ver patos, se vaya a la depuradora de Daimiel.

Recuperar el déficit hídrico perdido. Esa es la única solución. El Plan Especial del Alto Guadiana, 3.900 millones de euros, el presupuesto más elevado de toda la historia de España para un proyecto medioambiental, quiere lograrlo en los próximos 20 años.

Pero como han denunciado los ecologistas, mal empezamos si entre sus objetivos está el legalizar un gran número de extracciones ilegales, manteniendo una insostenible superficie de regadíos que hace imposible la recuperación de los humedales protegidos.