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Lo que no nos cuentan Lo que no nos cuentan

"Cerré mi boca y te hablé de mil maneras silenciosas". Rumi

Archivo de Noviembre, 2016

La excitación afecta a tu mirada

Para ver claro, basta con cambiar la dirección de la mirada. (Antoine de Saint-Exupery)

moana_pozzi_con_rocco_siffrediAunque las investigaciones científicas sobre oculésica son complejas y no muy abundantes, hay resultados muy interesantes y reveladores para interpretar algunos gestos oculares. La ‘lectura’ de un rostro siempre debe incluir la acción ocular, ya que nos facilita información de cómo se siente el otro, de cuál es su estado de ánimo.

A través de la mirada se comunican actitudes interpersonales, sentimientos o características de la personalidad. Una persona que mantiene de forma extrema una mirada fija, será considerada como hostil o dominante; mientras que si una persona desvía frecuentemente la mirada, podrá ser considerada como tímida, sumisa, antipática o como muestra del deseo de terminar la interacción. Esto no quiere decir que lo sea realmente pero sin duda influirá directamente en cómo es percibido por su interlocutor.

Uno de los aspectos más interesantes de la oculésica es la acción pupilar del ojo. Sabemos que el tamaño de las pupilas responde a los cambios de luz, pasando de un tamaño de unos dos milímetros, ante situaciones de luz intensa (por ejemplo con un sol brillante), a aumentar hasta cuatro veces su diámetro, ante situaciones de penumbra u oscuridad. Pero también sabemos que los cambios emocionales provocan cambios en el tamaño de las pupilas.

El psicólogo Eckhard H. Hess fue pionero en los estudios de pupilometría, llegando a demostrar que el estado de excitación de una persona afecta al tamaño de sus pupilas. Estudió la dilatación y contracción pupilar como posibles indicadores de estados mentales o emocionales. Así pues, descubrió que las pupilas de una persona se dilatan realizando operaciones matemáticas, la dilatación es mayor cuanto más difícil es la operación. Además, esta dilatación pupilar no se reducía hasta que la persona daba una respuesta verbal al problema.

Sus investigaciones también mostraron que los estímulos interesantes, placenteros o positivos, causarían dilatación pupilar; mientras que los estímulos negativos, o desagradables, podrían causar contracción pupilar. Estos descubrimientos pueden ser tenidos en cuenta por los vendedores más astutos, ya que cuando un comprador ve algo que le gusta sus pupilas se dilatarán; ello podría ser importante para pedir, por ejemplo, un precio mayor por el objeto que deseamos.

Las agencias de publicidad parecen haber perdido el interés por la dilatación pupilar, ya que la asociación entre ésta y el interés del individuo por un objeto concreto no es tan simple y directa. Algunos de los problemas que se encuentran son que la respuesta pupilar del espectador puede verse afectada, por ejemplo, por los colores y otras características periféricas del anuncio. Es decir, tienen la dificultad de comprobar si lo que el espectador recibe es el mensaje que se le quiere transmitir, por ejemplo, en un anuncio de patatas fritas se mostró que la dilatación pupilar se había producido por el bistec que aparecía adicionalmente (dibujado en la bolsa) y no por las patatas.

 

 

¿Hasta qué punto puede controlar la gente su lenguaje corporal?

2613512932_8ec67ee12e_bLo cierto es que el grado en que puede ser controlada una acción no verbal depende del tipo de comportamiento del que se trate. En nuestras interacciones diarias es común que controlemos algunos de nuestros comportamientos, y otros los realicemos de forma más habitual, casi sin darnos cuenta. Con retroalimentación, en la cantidad apropiada y del tipo correcto, se podrían, probablemente, controlar de manera consciente estos comportamientos.

Los investigadores Ekman y Friesen  se ocuparon de cinco tipos de comportamiento no verbales y el grado en que nos damos cuenta de que los estamos llevando a cabo:

  1. Los emblemas son actos no verbales que tienen una traducción verbal directa. Estamos muy conscientes de que realizamos estos actos, y es muy probable que estén bajo nuestro control en la misma medida que lo está la selección de las palabras. (Ej: No pronunciar la palabra “sí” pero mover la cabeza de arriba a abajo de un modo afirmativo).
  2. Los ilustradores son gestos que acompañan e ilustran nuestra habla. Aunque parecemos estar conscientes y ser capaces de controlar estos movimientos, el nivel de conciencia y control es menor que el que tenemos con respecto de los emblemas.
  3. Las demostraciones de afecto son expresiones de emoción, normalmente expresadas por el rostro. Una vez que ha aparecido la expresión en el rostro, parecemos tener un alto grado de conciencia, aunque la expresión se puede dar sin ninguna conciencia o control. Ekman y Friensen creen que generalmente controlamos bastante bien nuestras expresiones faciales, por lo que consideran que es inapropiado buscar ‘aisladamente’ indicios en ellas sobre la veracidad de lo que nos dice una persona.
  4. Los reguladores son los comportamientos que nos sirven para mantener el flujo de ida y vuelta del habla y de escuchar en la conversación. En general no nos damos cuenta de estos comportamientos cuando son propios, pero estamos muy conscientes de su presencia en otras personas. Éstas son las señales que nos indican que nos apresuremos, dejemos de hablar, nos expliquemos, repitamos, etc.
  5. Los adaptadores son los comportamientos que nosotros llamamos con frecuencia tics nerviosos, como son morderse las uñas, enroscar el cabello con un dedo, rascarse, etc. Se cree que estos comportamientos se desarrollan junto con nuestras primeras experiencias al estar aprendiendo nuestros comportamientos sociales, emocionales e instrumentales. Normalmente, tendríamos poca conciencia de estos actos, aunque nos preocupamos por los posibles efectos que pueda tener nuestra apariencia, y hacemos ajustes para encajar en diversas situaciones sociales.

Además, con frecuencia estamos controlando el medio ambiente de una interacción cuando escogemos encontrarnos en un lugar y no en otro, cuando modificamos la iluminación y el mobiliario pensando en los fines de nuestra reunión, etc. De este modo, a veces tenemos un alto grado de control sobre nuestro comportamiento no verbal, como es el caso de los políticos, que planean con mucho cuidado su apariencia y movimientos cuando van a aparecer en público.

Pero en otras ocasiones parecemos tener muy poco control, como demostraron unos profesores en un estudio dirigido por Rosenthal y Jacobson. Se aplicaron pruebas de inteligencia a un grupo de estudiantes de nuevo ingreso a primaria, antes de que tomaran clases por primera vez. Elegidos al azar (no dependiendo de los resultados de las pruebas), estos alumnos fueron enviados a distintos maestros. A algunos maestros se les dijo que tenían alumnos que habían obtenido altas calificaciones en las pruebas de inteligencia, por lo que deberían mostrar gran desarrollo durante el año. Estos alumnos mostraron un adelanto considerable en las pruebas de inteligencia realizadas a fin de año.

Entre otras cosas, los investigadores creen que el comportamiento no verbal de los maestros contribuyó notablemente al aprendizaje de los alumnos al comunicar sus esperanzas de triunfo por medio del contacto físico, las expresiones faciales, el tono de voz y otros comportamientos no verbales, aunque el deseo de manipular estos comportamientos no fuese consciente.

A pesar del hecho de que, en apariencia, tenemos más control sobre algunas áreas del comportamiento no verbal que sobre otras, es una tendencia común a todos creer que las señales no verbales suelen no estar bajo nuestro control. Mientras más gente aprenda sobre el comportamiento no verbal, será más probable que los comportamientos que estaban más allá de nuestro control lleguen a estar bien asimilados por todos.

 

 

 

*Referencia: Knapp, Mark. El rol del comportamiento en la interacción humana. En ‘La ciencia de la Comunicación Humana’, McGraw Hill.

7 claves para saber si te mienten en un whatsapp

whatsapp-adiccionCuando hablamos cara a cara con alguien podemos apreciar ciertos matices del mensaje a través de la expresión facial, los gestos, la mirada, incluso en la voz, que nos ayudan a interpretar si lo que dice la persona es coherente o no con su lenguaje corporal. Sin embargo, al leer solamente un texto escrito a través del whatsapp, o del correo electrónico, perdemos las pistas de los canales de comunicación no verbales, pero dispondremos de otros para valorar cierta credibilidad o no en lo que nos escriben.

A esta corriente se la conoce como análisis del testimonio, y más concretamente, indicadores estratégicos de la mentira. Aunque detectar a un mentiroso a través de un escrito es más complicado, según ha explicado al Wall Street Journal Tyler Cohen, oficial de inteligencia de la Agencia de Inteligencia de la Defensa estadounidense (una especie de CIA militar), “la mayor parte de las personas prefieren ser sinceras y, por ello, cuando mienten, la verdad se acaba filtrando”.

Para saber si alguien no está siendo del todo sincero con nosotros, Cohen sugiere utilizar una versión modificada de la técnica que utilizan la policía y los jueces para buscar el engaño analizando al detalle las palabras que ha utilizado un acusado. Ojo. No perdamos la cabeza con esto, y nos creamos un ‘detectores de mentiras con patas’. Incurrir en uno de estos tips no implica directamente que nos mientan. Debemos asegurarnos antes de cuál es la forma natural y recurrente que tiene nuestro interlocutor al escribir y detectar cambios, esto siempre será clave para realizar conclusiones más precisas.

  1. Utiliza un lenguaje enfático: Que nuestro interlocutor dé mucha importancia a algo no significa que nos esté mintiendo, pero sí que quiere que nos creamos lo que está diciendo, y esto puede indicar que se trata de un engaño. Si repite la misma idea una y otra vez, pero de distintas formas, también podemos empezar a desconfiar.
  2. Utiliza un lenguaje distante: Al mentir, inconscientemente tratamos de alejarnos de lo que estamos diciendo. Por ello, si estamos contando algo que es falso, preferimos omitir en la medida de lo posible los pronombres personales y hablar de terceras personas o cosas. Frases del tipo “hubo una fiesta después del trabajo y duró más de lo esperado”,  “el tren se retrasó”, “la reunión no acabó a tiempo”, pueden ser motivo de sospecha. Mantente alerta si alguien que suele hablar usando la primera persona deja de utilizarla.
  3. No te contesta a lo que preguntas: Mentir es incómodo, y si una respuesta a lo que preguntas implica tener que fingir o decir una verdad desagradable, tu interlocutor puede simplemente ignorarla, o contestar de forma muy escueta para cambiar de tema de inmediato.
  4. Utiliza expresiones exculpatorias: Las personas que mejor mienten son aquellas que se sienten cómodas en la mentira, y no tienen ningún conflicto moral al engañar a alguien. Pero la mayoría de la gente se siente mal cuando engaña a otra persona y, por eso, antes de soltar una mentira utiliza expresiones exculpatorias del tipo “para ser sincero”, “no hay nada de qué preocuparse”, “odio decirte esto pero…”.
  5. No escribe como suele hacerlo: Todos tenemos estilo propio a la hora de contestar un correo o mensaje, y si estamos mintiendo tendemos a cambiarlo. Si tu interlocutor no está escribiendo de la forma que suele hacerlo puedes empezar a desconfiar. La gente que se enrolla mucho cuando miente suele ser más escueta, y la gente poco habladora escribe más de la cuenta cuando lo que dice no es verdad. Es decir, actúa justo de forma contraria a su patrón base de conducta.
  6. Utiliza expresiones ambiguas: Por ejemplo, “casi seguro”, “probablemente”, “debería” o “quizás”, pueden ser un indicativo de que la persona te está ocultando algo. Para no mojarse se sale por la tangente: ocultar la verdad es mucho más sencillo que mentir.
  7. Cambia repentinamente de tiempo verbal: Cuando estamos describiendo un evento pasado solemos utilizar verbos en pasado. Pero si estamos mintiendo, y nos estamos inventando las cosas sobre la marcha, es sencillo que, sin darnos cuenta, empecemos a hablar en presente, o que los tiempos verbales no cuadren.

¿Lo habéis notado alguna vez? 🙂

¿Qué emoción predice mejor el éxito financiero?

James Cicon, profesor de finanzas de la University of Central Missouri, ha diseñado un software para analizar los rostros de 200 ejecutivos pertenecientes a la lista ‘Fortune 500′ en búsqueda de emociones primarias, como la alegría, la sorpresa, la ira o el asco que se relacionen con este éxito laboral.

ibhsnlwvw91h7tLa emoción resultante tenía una correlación significativa con ganancias, rendimiento de activo, movimientos de acciones y otros indicadores de desempeño de sus compañías respectivas. Y esta emoción era, sorprendentemente, la de miedo; y en menor medida, la ira y el asco.

Aunque el miedo, la rabia y la repugnancia son emociones negativas, el Dr. Cicon descubrió que se relacionaban con un desempeño financiero positivo. Quienes demostraban repugnancia o miedo en una entrevista, anticipaban un aumento en las ganancias de su organización de casi 9% en los meses siguientes, o saltos de 4% en las acciones a las pocas semanas.

La posible explicación es que el miedo es reconocido como un poderoso motivador, así que no es difícil creer que un director ejecutivo que demuestre esta emoción durante un interrogatorio, esté a su vez trabajando duro para incrementar el valor de su compañía.

 

 

 

 

*Fuente: lenguajecorporal.org

La proxémica habla: el saludo distante entre Doña Letizia y Rita Barberá en el besamanos

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Captura de la retransmisión en TVE

Ha sido polémico el tradicional besamanos a Sus Majestades Don Felipe VI y Doña Letizia, que tuvo lugar el pasado jueves, día en que se celebró el acto de apertura de la legislatura en la Cámara Baja. El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, ha señalado que su formación no asistió a este besamanos porque “le da asco” hacer cola con la exalcaldesa de Valencia y senadora Rita Barberá (imputada en un importante caso de corrupción) para darle la mano al Rey Felipe VI.

Todos los focos estaban puestos en Barberá, cada gesto, cada mirada, su saludo con los reyes, su expresión facial, todo cuenta para tratar de identificar si hay en ella preocupación, o si ha perdido la aceptación de su círculo político y social. En este caso nos da la pista el canal proxémico, es decir, la organización del espacio en la comunicación lingüística; el estudio de las relaciones, de proximidad, de alejamiento, etc, entre las personas y los objetos durante la interacción, las posturas adoptadas y la existencia o ausencia de contacto físico.

No podemos valorar el saludo entre Rita Barberá y el Rey Felipe VI, ya que justo en ese momento (casualidad o no) cambiaron de plano en la emisión a uno más general. Pero sí se ha captado esa instantánea con la Reina, y como vemos en la imagen, su valor no verbal es muy potente.

En primer lugar, destaca el ángulo formado por el brazo derecho de Doña Letizia. Teniendo en cuenta que, si el brazo de la persona se extiende más hacia su interlocutor, la actitud es más positiva que si se extiende menos, ésta es una postura muy significativa. Se trata de la diferencia del ofrecimiento de uno mismo hacia el otro, es decir, el interés por mostrar dicha actitud se vería reflejado, en parte, por la mayor o menor extensión del brazo.

Como podemos apreciar en este caso, no es que el brazo de la Reina se extienda poco, es que más bien se retrotrae detrás de la vertical, no hay ofrecimiento ni proximidad alguna por su parte. Podría ser una conducta habitual en Doña Letizia, pero si observamos el resto de interacciones con el resto de asistentes, este gesto no se ejecuta de esta forma con nadie más.

Pero hay un segundo punto importante que reforzaría también esta interpretación de rechazo. Fijaos en qué comportamiento tiene la mano. En la fotografía con Rita Barberá, la mano de Doña Letizia no está cerrada, en un gesto antinatural para esta acción, no coge la mano de la otra persona.

 

 

*Fuentes de consulta:

http://analistasdelamentira.blogspot.com.es/

Hall, E. T. (1994). Proxémica. La nueva comunicación. Barcelona. Kairós. 199-299.

 

Los 7 tipos de sonrisas

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También hay sonrisas simplemente indescriptibles

¿Pensabais que solo había una? Pues, según la máxima autoridad internacional en la investigación de la expresión facial, Paul Ekman, no. En realidad, existen siete tipos bien diferenciados. Y no siempre una sutil sonrisa o una sonora carcajada quieren decir que la persona está eufórica y siente un estado emocional positivo, a veces algunas sonrisas significan todo lo contrario.

El modo más eficaz de ocultar emociones es fingir otras, y enmascarar la realidad con una sonrisa es una buena opción, ya que resulta agradable y socialmente está normalmente asociada a la felicidad. Pero no es así, no siempre será una buena señal, también sonreímos cuando nos sentimos desdichados. La acción muscular necesaria para fingir la sonrisa es relativamente sencilla, solo tenemos que mover un músculo que se ejecuta voluntariamente, sin embargo no sería tan fácil con las emociones restantes que requieren de una mayor complejidad a la hora de activarlas con la implicación de tres a seis músculos.

Los siguientes fotogramas ejemplifican a la perfección los siete tipos de sonrisas: sincera, amortiguada, falsa, burlona, desdeñosa, temerosa y triste. ¿Sabrías reconocerlas? 🙂

Realizado por: Álvaro Villarrubia.

Esquema realizado por: Álvaro Villarrubia.

 

Edgar Allan Poe nos dio la clave para ‘leer’ las emociones de los demás

2787381665_b19e49216c_bHoy he encontrado una joya navegando por la red, la web de ‘lenguaje corporal‘ recoge una pequeña anécdota que refería el personaje ficticio Auguste Dupin en “Los crímenes de la calle Morgue“, relato policíaco de Edgar Allan Poe. En el mismo se refleja una de las habilidades menos explotadas por el ser humano: la de identificarse con los sentimientos de sus semejantes simplemente por la imitación de sus gestos (efecto camaleón).

“Si quiero averiguar si alguien es inteligente, o estúpido, o bueno, o malo, y saber cuáles son sus pensamientos en ese momento, adapto lo más posible la expresión de mi cara a la de la suya, y luego espero hasta ver qué pensamientos o sentimientos surgen en mi mente o en mi corazón, coincidentes con la expresión de mi cara.”

Son numerosos los estudios y publicaciones sobre la empatía y la sincronización de los movimientos corporales entre dos personas; cuando ambas estén de acuerdo o compartan una opinión, sus gestos serán réplicas mutuas, muy probablemente en espejo (si una cruza el brazo izquierdo, la otra hará lo mismo con el derecho). Con este contagio-imitación emocional seremos capaces de sentir e interiorizar emociones similares a las que observamos, y de la misma manera, condicionar las de otros.

Es un proceso en el que la persona es influida y a la vez ejerce influencia sobre las emociones y comportamientos de otras personas o grupos. No debemos ver en ello una forma de manipulación perversa, es una acción que facilita la empatía, que puede ayudar a conectar con el otro y que éste te confiese sus problemas o alegrías, transmite preocupación e interés por nuestra parte y puede ser la llave para descubrir estados emocionales en los demás que necesitan aflorar para resolverse.

 

 

 

El pronombre “yo” y su relación con la muerte

shakespeare-by-the-sea_1_471El análisis de contenido de un texto, la interpretación de las elecciones de las palabras que elegimos para expresarnos, es una de las partes que, personalmente, más me fascina de la comunicación no verbal, si bien esto sería lo no verbal de lo más verbal de la comunicación (no sé si me explico). Los estudios de James W. Pennebaker al respecto dan para mucho, ya introduje este tema con los post: Eres lo que hablas: la personalidad se refleja en el lenguaje y El lenguaje de los terroristas.

Y aún quedaba pendiente por comentar uno de los estudios más insólitos de este autor sobre sus experimentos lingüísticos. Queda fuera de toda discusión que la personalidad de un individuo se refleja en su lenguaje, fundamentalmente palabras ‘pequeñas’ como ‘yo’, ‘nosotros’, ‘uno’ o ‘todo’ permiten sacar conclusiones sobre la personalidad. Tanto es así que incluso se puede relacionar un pronombre, concretamente el ‘yo’, con las conductas suicidas.

La pregunta inicial fue: ¿Se revelan pensamientos de suicidio en el lenguaje de un poema? Pennebaker y su compañero Shannon Stirmann, de la Universidad de Pennsylvania, investigaron unas 300 obras de nueve poetas líricos norteamericanos suicidas y de otros tantos que no se habían suicidado. El resultado fue inequívoco, los que se habían quitado la vida usaban casi el doble de veces las palabras como: “yo”, “mío”, “me” y “a mí”. En cambio, pocos de ellos usaban el pronombre “nosotros”. Así mismo, raras veces empleaban, en sus creaciones literarias, conceptos de actividades relacionadas con la comunicación.

Tal selección de palabras evidencia un egoísmo exagerado y un aislamiento social“, indica Pennebaker, observación que coincide con las teorías sobre factores desencadenantes del comportamiento suicida. En opinión del investigador: “Resultó sorprendente que los dos grupos estudiados se refiriesen en sus poemas, y aproximadamente con la misma frecuencia, a sentimientos negativos.”

 

 

*Fuente: MenteyCerebro.

El gesto clave para incrementar tu atractivo sexual

hombre-irresistibleDesde luego la investigación en materia de lenguaje corporal llega a límites insospechados, no sé a vosotros pero a mi no dejan de sorprenderme los resultados que vierten algunos estudios. Estudios que aparecen en publicaciones prestigiosas, que deben pasar filtros exhaustivos para su divulgación y aún así las conclusiones no dejan de ser sorprendentes y casi increíbles.

Según una investigación de la Universidad de Newcastle, publicada en la Revista de Psicología Evolutiva, la inclinación de nuestra cabeza determina qué tan atractivos podemos ser para el sexo opuesto. En palabras del Dr. Darren Burke, psicólogo, y uno de los autores del experimento: “Nuestros estudios demostraron que el ángulo desde el cual apreciamos el rostro de una persona, condiciona nuestra percepción de su masculinidad o su feminidad.”

De tal forma, si un hombre quiere parecer masculino, debe inclinar su cabeza ligeramente hacia atrás; la barbilla debe estar recta con respecto al suelo, (no es necesario exagerar la postura). Según los resultados, para que una mujer se vea más femenina debe hacer exactamente lo contrario: bajar la barbilla unos quince grados, inclinando la cabeza un poco hacia adelante.

Y aquí viene la explicación evolutiva que proponen los investigadores: La evolución ha llevado a las mujeres a preferir hombres altos. Por lo tanto, es una ‘buena señal’ subconsciente cuando ellas ven el rostro del ‘buen candidato’ desde una perspectiva más baja. En ese sentido, si ambos son de la misma estatura, él debería mantener la cabeza erguida para acentuar su masculinidad. Es más, esta posición acentúa el ancho de la mandíbula, lo que también está relacionado con un nivel alto de testosterona.

“Para las mujeres, mostrar su rostro como si lo viésemos ‘desde arriba’, es una forma de coqueteo más que de sumisión, puesto que a los hombres nos gusta la sensación de ‘protección’, y verla desde este ángulo refuerza este estímulo.” Asegura el autor.

En mi opinión, el componente evolutivo ‘tira’ mucho pero creo que la evolución ha ampliado estas nociones y preferencias primitivas. Hoy por hoy creo que hay otros muchos aspectos y cualidades que prevalecen sobre los anteriores, ¿no creéis?

*Fuente: Lenguajecorporal y Publicación de Psicología Evolutiva.

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La insólita transformación en el lenguaje corporal de Donald Trump tras su triunfo

(GTRES)

(GTRES)

Donald Trump gana las elecciones presidenciales de EE.UU. Un hecho inesperado para casi todos, en mi opinión, incluso para el propio Trump. Anteriormente analicé las claves del éxito y qué escondía la comunicación no verbal del candidato republicano, en la actualidad me llama poderosamente la atención la insólita transformación sufrida tras saberse ganador.

Las emociones de ira, asco, y desprecio forman parte de la línea base de comportamiento de Trump, son expresiones que aparecen constantemente en cada uno de sus discursos políticos y apariciones públicas. Pero en su primeras palabras tras la victoria no vemos ni uno solo de estos sentimientos de carácter negativo.

Aunque tampoco aparece la emoción de alegría, algo curioso ya se sale del patrón tipo de la emoción esperada en este contexto. Su expresión facial es bastante neutral, lo que nos hace pensar que pueda estar aún algo perplejo por los resultados obtenidos. Así mismo, no se aprecian gestos de triunfo, solo utiliza una corporalidad de apertura e invasión de sus movimientos con los brazos, algo común en él por su tipología de personalidad, dominante, extrovertida y algo agresiva (en lo que a comunicación se refiere).

En general, estaba más calmado y sereno, su posición era más estática y no tan dinámica como nos tiene acostumbrados. Tal y como apunta el experto J.L Martín Ovejero: “El volumen de su voz hoy (más bajo), la velocidad (más pausada) y el tono (más grave) también han cambiado. Ya no tenía que jugar con todos estos recursos para atrapar a la audiencia, haciendo más vivo su mensaje. Hoy se ha moderado en su discurso, que ha sido más sosegado y plano. Ha pasado del agravio al agradecimiento, incluso reconociendo la labor de su rival, no advirtiéndose sorna o falsedad.”

Tendremos que estar atentos a su evolución porque desde luego este cambio radical es algo extraño…