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Entradas etiquetadas como ‘refranero’

¿De dónde proviene la expresión ‘Quien roba a un ladrón, tiene cien años de perdón’?

¿De dónde proviene la expresión ‘Quien roba a un ladrón, tiene cien años de perdón’?

A través de la página en Facebook de este blog, Marian GF me consulta de dónde proviene la expresión Quien roba a un ladrón, tiene cien años de perdón’.

Este es uno más de las innumerables sentencias que el refranero español ha proporcionado. Se utiliza para disculpar una mala acción, la cual queda justificada al ser comparada con otra mucho más grave, de ahí que se haga la analogía entre ladrones.

No se sabe a ciencia cierta en qué momento se originó la expresión tal y como la conocemos hoy en día, aunque sí que hay constancia de que ésta fue evolucionando y cambiando a lo largo de los siglos.

Por ejemplo, una de las formas en que podemos encontrarlo es la de ‘Quien engaña al engañador cien años de perdón’ que aparece en parte (Quien engaña al engañador…) en la obra del siglo XV ‘Tragicomedia de Calisto y Melibea’ (popularmente conocida como ‘La Celestina’) de Fernando de Rojas. El famoso lexicógrafo español Sebastián de Covarrubias, en su libro sobre etimologías ‘Tesoro de la lengua castellana o español’ (1611) hace mención a esa misma forma de expresión.

Íñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana (sXV) la utilizó de este modo: ‘Quien burla al burlador cien días gana de perdón’.

A inicios del siglo XVII, en la novela ‘La pícara Justina’ (atribuida a Francisco López de Úbeda) aparece una variante de la expresión en la forma ‘Quien hurta alladró gana cien días de perdón’ que, según un gran número de etimólogos, podría ser el origen de la forma actual.

Actualmente, la manera más común de encontrar o pronunciar la expresión es: ‘El que roba a un ladrón, tiene cien años de perdón’.

 

 

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Fuente de la imagen: pixabay

¿Cuál es el origen de la expresión ‘Donde fueres, haz lo que vieres’?

¿Cuál es el origen de la expresión ‘Donde fueres, haz lo que vieres’?

‘Donde fueres, haz lo que vieres’ es un famoso consejo, en forma de refrán, que nos recomienda adaptarnos a las costumbres y hábitos de un lugar en el que estemos o viajemos (respetar sus normas, horarios, leyes, idiosincrasia de los habitantes…).

Posiblemente como refrán es uno de los que más variantes tiene y según la zona en la que te encuentres parece que tienen la costumbre de decirlo de un modo diferente, pudiéndonos encontrarlo (entre muchos) de los siguientes modos: Allí donde fueres, haz lo que vieres; Allí donde fueres, haz como vieres; Dondequiera que fueres, haz lo que vieres; Por donde fueres, haz como vieres; Donde quiera que fueres, haz como vieres; Al lugar que fueres, haz lo que vieres; En la tierra donde vinieres, haz lo que vieres.
Todo ello sin contar las diversas formas que tiene cada lengua para decirla.

La expresión original proviene del latín ‘Cum Romae fueritis, Romano vivite more’ (‘Cuando a Roma fueres, como romano vivieres’, que traducido a nuestra forma actual de hablar viene a decir: Cuando vayas a Roma, vive como un romano). Fue pronunciada por primera vez en el siglo IV por Ambrosio de Milán, considerado como uno de los padres de la actual Iglesia católica y uno de los personajes que más influyó para que el cristianismo se impusiera al paganismo del Imperio Romano, consiguiendo que el poder de la Iglesia acabara por encima del poder del Estado.

Pero con esta locución Ambrosio de Milán no pretendía dar consejos de cómo debían comportarse los ciudadanos a la hora de viajar a Roma, sino que originalmente la utilizó para adoctrinar a los fieles y señalarles cuál era el modo de seguir los mandatos de la Iglesia Romana por encima del ‘Arrianismo’, doctrina surgida en esa misma época (promovida por Arrio de Alejandría) y que negaba la divinidad de Cristo.

Así fue como, una exhortación advirtiendo que se debía seguir los mandatos de la Iglesia Romana y no la Arriana que provenía de Alejandría, acabó convirtiéndose en un popular refrán que utilizamos para recomendar que nos adaptemos a las costumbres y hábitos del país en el que nos encontramos, habiendo desaparecido de su intencionalidad  el sentido religioso original.

 

 

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Fuente de la imagen: pixabay

¿De dónde surge el refrán ‘Labrador de capa negra, poco medra’?

¿De dónde surge el refrán ‘Labrador de capa negra, poco medra’?

A través del apartado de contacto, recibo un correo de Nuria Delgado en el que me explica (y consulta) lo siguiente:

Recuerdo que, siendo niña, cuando en mi casa se compraba alguna cosa extra, que hasta entonces no habíamos tenido (por ejemplo nuestro primer televisor en color, el primer reproductor de vídeo o incluso el lavavajillas…), mi abuelo recriminaba ese gasto acusando a mis padres de ‘derrochadores’ y siempre decía una frase de manera contundente: ‘Labrador de capa negra, poco medra’. Siempre me quedé con la duda sobre qué quería decir con dicha expresión y qué relación existía entre malgastar y un labrador con capa negra.

El dicho por el que me pregunta la lectora se engloba dentro de lo que comúnmente se conoce como ‘refrán’, siendo la lengua española muy prolífica en ellos (los refranes son sentencias de carácter popular que contienen algún tipo de moraleja y que se expresan con la intención de dar algún tipo de consejo).

El refrán ‘Labrador de capa negra, poco medra’ es prácticamente desconocido para la mayoría de personas y actualmente apenas se utiliza (posiblemente por personas más mayores y a las que les tocó quizás vivir los años de posguerra y carestía). Su origen puede situarse alrededor del siglo XVI y su significado viene a indicarnos que aquel que malgasta y vive por encima de sus posibilidades difícilmente podrá prosperar. Solía utilizarse para señalar a aquellas personas que compraban ropas y enseres que por su condición no les hacía falta y que al endeudarse acostumbraban a arruinarse.

Antiguamente solía usarse una capa (vestidura que se pone sobre los hombros) la cual era de color pardo (marrón tirando a rojizo) si era usada por labradores y el pueblo llano en general. El color de la capa era debido al material tosco y rústico con el que estaban confeccionadas.

Por el contrario, los caballeros, hidalgos, cortesanos y todo aquel de cierta distinción, usaban unas delicadas y vistosas capas negras que solían estar hecha de paño, lana o seda delicada.

Cuando un hombre común hacía un gasto fuera de su alcance o estatus solía decírsele la frase ‘Labrador de capa negra, poco medra’ para indicarle que con ese dispendio (que no le correspondía a su condición) no prosperaría y acabaría arruinándolo; de ahí el término ‘medra’ el cual significa literalmente ‘mejora’, ‘progreso’ ‘aumento’ o ‘crecimiento’.

 

 

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Fuente de la imagen: joyfulstock (deviantart)