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Curiosidades, anécdotas e historias sorprendentes para ser cada día un poco más listos.

¿Por qué muchos mercados navideños se inauguran coincidiendo con el día de Santa Lucía?

¿Por qué muchos mercados navideños se inauguran coincidiendo con el día de Santa Lucía?

Durante el conocido como puente de la Purísima son muchas las personas que aprovechan para colocar la ornamentación navideña en sus hogares y para ello echan mano de aquellos elementos que llevan guardados de años anteriores o se desplazan hasta algún mercado navideño.

Hoy en día ya encontramos que los puestos de esos mercadillos navideños ya están colocados desde principios del mes de diciembre, pero tradicionalmente se realizaba el 13 de diciembre, coincidiendo con la festividad de Santa Lucía (famosísimo es la Fira de Santa Llucia que se celebra en Barcelona y que es colocada frente a la Catedral).

El hecho de que esos mercados coincidieran con dicha onomástica fue a raíz de la cristianización de las tradiciones paganas a partir del siglo IV.

Hasta entonces, coincidiendo con esta época se celebraban unos mercados previos a la celebración del Solsticio de Invierno y conmemoración de la festividad del Sol Invictus (sustituido posteriormente por la Navidad).

Con la expansión del cristianismo se sustituyeron la mayoría de celebraciones paganas y el mencionado mercado previo al solsticio (con el que se compraban las provisiones de invierno) se reconvirtió en un mercadillo navideño.

Se escogió la fecha del 13 de diciembre por ser la efeméride del fallecimiento y martirio de Lucía de Siracusa en el año 304. Esta fecha coincidía en el entonces calendario Juliano con el día del solsticio de invierno y que cuando se impuso el calendario Gregoriano, en el siglo XVI, se avanzó diez días la festividad y con ello la feria y mercado navideño.

Hay quien sostiene que la fecha en la que debe empezar a colocarse los adornos navideños debería ser el 6 de diciembre, día de San Nicolás (nombre originario de nuestro Papa Noel).
 

 

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Fuente de la imagen: Wikimedia commons

¿Cuál es el origen del término ‘alcahueta’?

¿Cuál es el origen del término ‘alcahueta’?

Conocemos como alcahueta (o alcahuete) a la persona que se dedica a facilitar que otros individuos puedan conocerse o mantener algún tipo de relación amorosa e incluso sexual, normalmente encubierta o ilícita.

El término alcahuete nos llegó al castellano a través del árabe hispánico ‘alqawwád’, compuesto por el prefijo ‘al’ -equivalente al artículo ‘el’- y el vocablo ‘qawwád’ –mensajero- y cuyo significado literal era ‘el mensajero’ o ‘el que transmite un mensaje’.

El trabajo de un alqawwád era el de transmitir un mensaje a una mujer casada por parte de un hombre que la pretendía y al mismo tiempo el hacer llegar al marido de ésta algunos presentes (como por ejemplo un caballo) con el fin de ganarse la confianza y simpatías y allanar el camino de la pareja adúltera.

El término tomó un gran relieve durante la Edad Media en la que muchas fueron las mujeres (sobre todo de edad madura) que se dedicaron a realizar tareas de intermediación y entablar relaciones entre diferentes personas con el fin de que éstas acabaran contrayendo matrimonio.

Otro de los cometidos de la alcahueta era el de (una vez formalizado el enlace matrimonial) procurar que la novia se presentase en la iglesia el día de la boda, por lo que iba a recogerla a su casa y la acompañaba hasta el altar. Esto se debe a que muchos de esos enlaces ‘acordados’ no contaba con el beneplácito de la contrayente, sino que era un acuerdo entre el pretendiente y el padre de la novia. De ahí que algunas se opusieran a dicho casamiento, siendo normalmente el interesado en la muchacha quien había contratado los servicios de la alcahueta y si la pretendida no se presentaba no abonaba el dinero por sus servicios.

Pero, tal y como indico al inicio del post, otra de las atribuciones de los alcahuetes era el de facilitar la relaciones sentimentales no permitidas o sexuales ilícitas.

Una de las alcahuetas más famosas de la literatura es la vieja Celestina de la obra ‘Tragicomedia de Calisto y Melibea’ de Fernando de Rojas (sXV), que con los años acabó siendo este nombre propio un sinónimo del oficio de alcahuete.

 

 

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Reseña del libro: ‘Segunda Guerra Mundial, 10 historias apasionantes’ de Laureano Clavero y Pere Cardona [#UnoAlMes]

Reseña del libro: ‘Segunda Guerra Mundial, 10 historias apasionantes’ de Laureano Clavero y Pere Cardona Quienes sois seguidores de mi trabajo como bloguero sabéis que me chiflan las curiosidades históricas y que uno de los periodos de la Historia que más me apasionan son los relacionados con la Segunda Guerra Mundial, de ahí que mantenga un estrecho contacto con otros bloggers que publican sobre esta temática.

Uno de ellos es Pere Cardona, autor del blog ‘Historias Segunda Guerra Mundial’ @Historiassegund y de quién ya os hablé en un post anterior, cuando recomendé las pasadas navidades su primer libro ‘El diario de Peter Brill’ (coescrito junto a Laureano Clavero, galardonado director de cine y fotógrafo).

Pere y Laureano han vuelto a sacar un nuevo libro: ‘Segunda Guerra Mundial, 10 historias apasionantes’ (Ediciones Oblicuas), un pequeño volumen de apenas 140 páginas y en el que explican una decena de curiosísimos hechos acontecidos durante ese conflicto bélico como el pacto realizado entre la mafia y el gobierno de los Estados Unidos entre 1942 y 1945, las célebres y las no tan conocidas fugas de Colditz o cómo los nazis expoliaron numerosas obras de arte y los Aliados trataron de recuperarlas y preservarlas.

Una lectura ágil, entretenida y apasionante que, además está llena de pequeñas anécdotas ampliamente detalladas.

Si sois unos apasionados de las historias curiosas de la IIGM no podéis dejar de leer este libro.

 

 

‘Segunda Guerra Mundial, 10 historias apasionantes’ de Laureano Clavero y Pere Cardona
Ediciones Oblicuas
http://www.edicionesoblicuas.com/obras/segunda_guerra_mundial__10_historias_apasionantes-373.html

 

 

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Fuente de la imagen: Alfred López

El curioso caso de ‘la niebla asesina de Londres’

El curioso caso de ‘la niebla asesina de Londres’

Son numerosísimas las películas, series o novelas en las que se describe a Londres como una ciudad en la que la niebla es espesa y constante. Cuando uno viaja a la capital del Reino Unido descubre que no es para tanto y que en realidad se ha exagerado un poco con todo ese asunto, que ha servido más bien como perfecta escenografía para historias de misterio o los estremecedores relatos de los asesinatos de Jack el Destripador.

Evidentemente hay niebla en Londres (como en cualquier lugar en el que los índices de humedad sean altos o esté cerca de un río, lago…), aunque no de forma tan exagerada como la ha retratado la ficción, aunque debemos hacer una excepción, ya que hace exactamente 65 años (entre el 4 y el 9 de diciembre de 1952) la capital inglesa quedó totalmente cubierta por lo que se conoció como la niebla asesina, llamada así porque no era una niebla al uso sino que estaba compuesta por agentes tóxicos que provenían de las chimeneas de las fábricas y hogares (eran unos días de intenso frío).

El cielo londinense se llenó de hollín, dióxido de carbono y dióxido de azufre que al unirse hicieron una mezcla letal que acabó con la vida de 12.000 personas (sobre todo de quienes padecían de algún tipo de afección en las vías respiratorias, numerosos ancianos y niños). Pero no todos ellos fallecieron al mismo tiempo… durante esos cinco días lo hicieron cuatro mil y a lo largo de las siguientes semanas, a consecuencia de esa niebla asesina, otras ocho mil fueron enfermando y pereciendo.

 

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Portada Vuelve el listo que todo lo sabe

 

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¿De dónde surge el término ‘desflorar’ para referirse a la pérdida de la virginidad?

¿De dónde surge el término ‘desflorar’ para referirse a la pérdida de la virginidad?

Todavía quedan algunas personas que utilizan el término ‘desflorar’ cuando quieren referirse a que alguien ha perdido su virginidad. Aunque hoy en día suene como algo propio de ser dicho por alguien cursi o anticuado, originalmente encontramos que ese modo de referirse al hecho de dejar atrás el estado de ‘pureza’ era denominado genéricamente por la mayoría de personas.

Y es que en muchas culturas de la antigüedad (y muy concretamente en la Antigua Roma) se creó un paralelismo entre el concepto de virginidad (pureza, inocencia, castidad, pudor e ingenuidad) y las flores, debido a que estaban convencidos de que no existía nada más puro, bello, efímero e inocente que una ‘flor’.

Ese simbolismo hacia la flor es lo que propició que surgieran locuciones como ‘en la flor de la vida’ y que esta tuviera la connotación de estar alguien en el mejor momento de su existencia (por ejemplo las expresiones: ‘murió en la flor de la vida’, ‘está en la flor de la vida’).

De ahí que también se creara el término en latín ‘deflorāre’ (que dio el mencionado ‘desflorar’ en castellano) y que venía a  significar: ‘quitar/arrebatar a alguien su flor’; pero sobre todo se usó durante largo tiempo con un sentido totalmente negativo de que la pérdida de la virginidad (desvirgar) siendo algo considerado como impuro (sobre todo si se había producido fuera del matrimonio).

Cabe destacar que, en la traducción realizada por Jerónimo de Estridón de la Biblia (del hebreo al latín vulgar) en el siglo IV, en el conocido como ‘Código Deuteronómico’ (Antiguo Testamento, Deuteronomio 22: 28,29) donde cambió el término ‘humilló’ (que aparecía originalmente) por la palabra ‘desfloró’, apareciendo de este modo en la mayoría de versiones de la Vulgata (que es como fue conocida la versión de las Sagradas Escrituras realizada por San Jerónimo):

[…]Cuando algún hombre hallare a una joven virgen que no fuere desposada, y la tomare y se acostare con ella, y fueren descubiertos;
entonces el hombre que se acostó con ella dará al padre de la joven cincuenta piezas de plata, y ella será su mujer, por cuanto la desfloró (humilló); no la podrá despedir en todos sus días.[…]

 

 

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¿De dónde proviene la expresión ‘Quien roba a un ladrón, tiene cien años de perdón’?

¿De dónde proviene la expresión ‘Quien roba a un ladrón, tiene cien años de perdón’?

A través de la página en Facebook de este blog, Marian GF me consulta de dónde proviene la expresión Quien roba a un ladrón, tiene cien años de perdón’.

Este es uno más de las innumerables sentencias que el refranero español ha proporcionado. Se utiliza para disculpar una mala acción, la cual queda justificada al ser comparada con otra mucho más grave, de ahí que se haga la analogía entre ladrones.

No se sabe a ciencia cierta en qué momento se originó la expresión tal y como la conocemos hoy en día, aunque sí que hay constancia de que ésta fue evolucionando y cambiando a lo largo de los siglos.

Por ejemplo, una de las formas en que podemos encontrarlo es la de ‘Quien engaña al engañador cien años de perdón’ que aparece en parte (Quien engaña al engañador…) en la obra del siglo XV ‘Tragicomedia de Calisto y Melibea’ (popularmente conocida como ‘La Celestina’) de Fernando de Rojas. El famoso lexicógrafo español Sebastián de Covarrubias, en su libro sobre etimologías ‘Tesoro de la lengua castellana o español’ (1611) hace mención a esa misma forma de expresión.

Íñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana (sXV) la utilizó de este modo: ‘Quien burla al burlador cien días gana de perdón’.

A inicios del siglo XVII, en la novela ‘La pícara Justina’ (atribuida a Francisco López de Úbeda) aparece una variante de la expresión en la forma ‘Quien hurta alladró gana cien días de perdón’ que, según un gran número de etimólogos, podría ser el origen de la forma actual.

Actualmente, la manera más común de encontrar o pronunciar la expresión es: ‘El que roba a un ladrón, tiene cien años de perdón’.

 

 

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¿De dónde surge llamar ‘monosabios’ a los mozos que ayudan al picador en una corrida de toros?

¿De dónde surge llamar ‘monosabios’ a los mozos que ayudan al picador en una corrida de toros?

‘Monosabio’ es el nombre que recibe el mozo que durante una corrida de toros realiza tareas de ayuda al picador (montarlo y desmontarlo del caballo, darle la vara con la puya en el momento que ha de salir, levantar al caballo si éste cae en la arena tras ser embestido por el toro…). El uniforme que utilizan se compone de una gorrilla y pantalones generalmente blancos y una camisola de color rojo.

Hasta 1847 este colectivo era conocido como ‘chulos’ por la apariencia de chulapón que la gorrilla les confería. Fue en este año cuando llegó a la cartelera teatral de Madrid un espectáculo en el que un grupo de monos amaestrados hicieron las delicias del público en el Teatro Cervantes (situado por aquel entonces en la esquina de la calle Alcalá con Barquillo). Esos chimpancés eran llamados artísticamente con el nombre de «Los Monos Sabios» y en uno de los números que realizaban vestían una camisola roja.

Así fue cómo surgió que algunos de los espectadores que habían acudido al espectáculo teatral y después iban a la Plaza de Toros de la Puerta de Alcalá vieron cierta relación entre los primates vestidos de rojo y los mozos del picador, pasando desde ese momento a llamar «monos sabios» a los jóvenes chulos. Con el tiempo se popularizó el término y acabó juntándose las dos palabras, quedando en monosabio y siendo registrado de ese modo en el Diccionario de la RAE.

 

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Nota importante:
Tanto este blog,  su autor, como la web en la que se encuentra alojado (20minutos.es) mantienen por convicción propia y como línea editorial el no fomentar ni apoyar la tauromaquia. Ello no exime, al mal llamado ‘arte’, de haber proporcionado un sinfín de interesantes anécdotas y/o curiosidades a lo largo de la historia siendo dignas de su publicación en esta página, sin que esto pueda representar un cambio de actitud hacia la misma.

La curiosa relación entre el término ‘eyacular’ y el lanzamiento de jabalina

La curiosa relación entre el término ‘eyacular’ y el lanzamiento de jabalina

Se conoce popularmente como ‘eyaculación’ al momento en el que el órgano sexual expulsa el simiente (por ejemplo el semen).

El término ‘eyacular’ (que el Diccionario de la RAE describe como ‘lanzar con rapidez y fuerza el contenido de un órgano, cavidad o depósito, en particular el semen del hombre o de los animales’) proviene del latín ‘eiaculāri’  y estaba compuesto en su origen por el prefijo e- (también usado en la forma ex-) con el que se indica una separación o algo que sale afuera de un interior y el vocablo iaculāri el cual era utilizado para designar todo aquello que era lanzado: una jabalina, lanza, dardo, flecha

La curiosa relación entre el término ‘eyacular’ y el lanzamiento de jabalinaCuriosamente, durante largo tiempo, en la Antigua Roma se utilizaba el término ‘eiaculāri’ tanto para referirse al instante en el que alguien dejaba salir su fluido seminal durante el acto sexual como para indicar el acto de lanzar una jabalina y esto es debido a que estaban convencidos que una eyaculación se arrojaba con tanta fuerza hacia el exterior como lo hacía un soldado (o deportista) con una lanza o jabalina.

 

 

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Fuentes de las imágenes: Wikimedia commons / robdedel

¿Desde cuándo y por qué celebramos los cumpleaños?

¿Desde cuándo y por qué celebramos los cumpleaños?

A través del apartado de contacto recibo un correo de José Rivas en el que me consulta sobre el origen y motivo por el que se celebran los cumpleaños y si hay algún pueblo, cultura o religión que no realice dicha tradición.

La inmensa mayoría de historiadores concuerdan en datar el origen de realizar una celebración alrededor de un cumpleaños aproximadamente en el año 3000 a.C., señalando a los egipcios como los precursores de dicha tradición, aunque originalmente lo que se celebraba no era cada año de vida que cumplía una persona sino que se contaba desde el momento en que un faraón era coronado. A partir de ahí cada año se realizaba una conmemoración la cual tenía una simbología mística y ocultista. Coincidiendo con el aniversario se concedía fiesta a todos los trabajadores y se realizaban unas faustas celebraciones que giraban alrededor de la figura del faraón y que se realizaban con el objetivo de desearle al soberano prosperidad, una larga vida y ahuyentar de él los malos espíritus, debido a que existía la convicción de que la muerte acudía en tal fecha para robarle el alma.

Según fueron transcurriendo los siglos otros pueblos y culturas tomaron la costumbre de celebrar algún tipo de anualidad o aniversario (muchos por el carácter astrológico que la ceremonia adquiría). Babilonios y antiguos griegos ampliaron las celebraciones a sus deidades, homenajeando a éstas e iniciando la tradición de servir una tarta (en esos tiempos torta a base de harina, cereales y miel) que debía ser redonda como la Luna, ante la creencia de que ese satélite era uno de los que más influencia tenía en sus vidas. Fueron los griegos los que también añadieron unos cirios (velas) alrededor de la mencionada torta, los cuales no se soplaban como hay en día es tradición sino que se debía dejar consumir por si solas. Cuanto más tardase en apagarse más prosperidad para esa deidad y sus súbditos.

Una de las deidades a quien más se veneró de ese modo fue a Artemisa (hija de Zeus y Leto y hermana de Apolo) y diosa en la mitología griega, entre otras muchas cosas, de los nacimientos. Posiblemente ese fue el punto en el que las celebraciones por cumplir años se trasladase también a parte de la población, pero sobre todo al llegar a la Antigua Roma, donde los romanos comenzaron a celebrar la fecha de nacimiento de sus emperadores y se amplió con el tiempo a cónsules, senadores (solo a varones)…

Cabe destacar que la aparición del Cristianismo hizo que se considerada como una tradición pagana y no se permitiera la celebración del cumpleaños, sino que lo que esa nueva religión conmemoraba (en sus orígenes) era los aniversarios de la fecha de fallecimiento de Jesucristo, los Apóstoles, Santos y Mártires  (de ahí que actualmente haya algunas religiones que prohíben la celebración del cumpleaños, como es el caso de los Testigos de Jehová).

Cuando en el siglo IV se inició la cristianización de la sociedad romana por parte del emperador Constantino el Grande y el papa Julio I se dieron cuenta que no solo bastaba con sustituir una fiesta pagana por una cristiana sino que también debían hacer concesiones y entre ellas estuvo el admitir la celebración de los años desde el nacimiento, porque de ese pudieron introducir una nueva festividad que fue la Navidad o nacimiento de Jesús (en un principio se celebraba el 6 de enero –coincidiendo con la Epifanía de los Reyes Magos– y posteriormente lo trasladaron al 25 de diciembre, aunque está demostrado que tal fecha no coincide históricamente con el natalicio del Mesías).

La evangelización de los pueblos de Centroeuropa durante la Edad Media llevó consigo las tradiciones cristianas y entre ellas ya se encontraba la celebración del cumpleaños y fue en lo que hoy en día conocemos como Alemania donde en lugar de poner los cirios alrededor de la torta se colocaron dentro de la misma y empezó la costumbre de apagar las velas soplando (sobre todo porque si se dejaban consumir la cera estropearía el dulce).

La tradición de celebrar los cumpleaños fue adaptándose y actualizándose a los nuevos tiempos según iban transcurriendo los siglos, incorporándose costumbres de otros pueblos (como el tirar de las orejas, originario de Oriente) o cantar al homenajeado. Eso sí, para un gran número de personas el celebrar su cumpleaños y toda la parafernalia que le acompaña es considerado como un acto de superstición (el hecho de pensar un deseo antes de soplar las velas y si éste se le concederá o no dependiendo de si las apaga de un solo soplido).

 

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¿De dónde surge llamar ‘luto’ a la pena y duelo por un fallecimiento?

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Tenemos asociado el luto con el acto de vestir de negro (en algunas culturas, como la china, es el blanco o en la Antigua Roma era el color rojo) y muestras de pena y dolor tras el fallecimiento de un ser querido.

Así como el término ‘duelo’ (también empleado en esos casos) viene del latín ‘duellum’ y significa literalmente ‘dolor’, el vocablo ‘luto’ tiene el mismo origen latino y proviene de la palabra ‘luctus’ cuyo significado también era dolor, pero se utilizaba cuando éste no era un dolor físico sino emocional (de pena, aflicción, tristeza…).

Luctus a su vez procedía del verbo en latín ‘lugere’ con el que se indicaba que alguien estaba afligido, apenado o lloraba de dolor por la pérdida de alguien.

De lugere podemos encontrar que derivan otros términos muy relacionados como ‘luctuoso’ (Triste, fúnebre y digno de llanto) o ‘lúgubre’ (Fúnebre. Sombrío, profundamente triste)

 

 

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