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Curiosidades, anécdotas e historias sorprendentes para ser cada día un poco más listos.

Montenegro y el curioso origen de su topónimo (que no proviene del castellano)

Montenegro y el curioso origen de su topónimo (que no proviene del castellano)A finales de la década de 1990, tras el conflicto militar de los Balcanes, el mapa del sureste de Europa cambió de repente con la aparición de una serie de nuevos países tras la desintegración de Yugoslavia (ya se habían producido cambios importantes tan solo unos pocos años antes tras la disolución de la URSS).

Tras la Guerra de los Balcanes una serie de nombre de países (que no eran nuevos, pero que habían estado integrados en Yugoslavia durante medio siglo) comenzaron a hacerse habituales de escuchar: Eslovenia, Macedonia, Bosnia-Herzegovina, Croacia, Serbia y Montenegro.

Lo curioso es que los topónimos de todas esas naciones es sus respectivos idiomas se pronuncias de otro modo y sin embargo, a nivel internacional la de Montenegro suena tal cual.

Esto ha llevado a muchas personas a creer que el topónimo de ese país a orillas del mar Adriático proviene del castellano y alguna supuesta presencia española por la zona durante la Historia.

Pero en realidad quien tuvo una destacada presencia en toda la región balcánica fue la Serenísima República de Venecia, uno de los más prósperos Estados del continente europeo, quienes a partir del siglo XI tuvieron su gran apogeo a nivel social, político, artístico y económico.

La República de Venecia tenía su propio idioma oficial: el ‘veneto’, el cual era una más de las lenguas romances y que a pesar de encontrarse al norte de la Península de Italia (y hoy en día formar parte de este país) no procedía del italiano (aunque tenía, evidentemente, algunas similitudes).

Y fueron los venecianos, durante su presencia en varias zonas al otro lado del Adriático hasta finales del siglo XVIII, quienes dieron el nombre en su idioma a la región que hoy conocemos como Montenegro.

Simplemente hicieron una traducción al veneto del latín ‘Mons Niger’ (montaña negra) que durante los tiempos de la Antigua Roma se le dio a aquella zona, en referencia al color que presentaban las laderas del monte Lovćen que, desde la lejanía, daba la apariencia de que era totalmente de color oscuro.

Y es que ‘montaña negra’ en el idioma del veneto se decía literalmente ‘monte negro’, de ahí que, debido a la larga presencia veneciana, ‘Montenegro’ terminara quedándose como topónimo oficial.

Cabe destacar que en montenegrino (idioma oficial del país y que proviene del serbio), montaña negra se pronuncia ‘Crna Gora’, pero se optó por dejar el topónimo veneciano de Montenegro por el arraigo que este nombre tuvo en la historia del país balcánico y por la facilidad a la hora de pronunciarlo y escribirlo por parte de la comunidad internacional.

 

 

 

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Post realizado a raíz de la consulta que me ha hecho llegar mi compañera y amiga Melisa Tuya
Fuente de la imagen:  Wikimedia commons

¿Cuál es el origen de la expresión ‘estar más alegre que unas pascuas’?

Se utiliza la expresión ‘estar más alegre que unas pascuas’ para indicar el estado de satisfacción y gran alegría por el que atraviesa una persona y tiene un origen religioso, debido a que se refiere a las diversas Pascuas celebradas en la tradición cristiana tales como la Navidad, los Reyes Magos, Pentecostés o la Pascua Florida.

Todas ellas son motivo de celebración y épocas para estar dichoso, incluida la Pascua Florida por ser aquella en la que se celebra la Resurrección de Jesucristo, asociándose por tanto a un momento de alegría y renacer que además coincide con la llegada de la primavera.

Existen algunos variantes de la expresión como «estar más contento que unas pascuas» o «estar como unas pascuas» (que tiene una connotación extra de nerviosismo a la alegría mencionada anteriormente).

Algunas fuentes indican que su origen debería situarse en la obra de Cervantes La Gitanilla, donde puede leerse:

«[…] Cogió de la hucha de la vieja treinta reales, y más rica y más alegre que una Pascua de flores […]»

 

 

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Fuente de la imagen: pixabay

¿Qué fue de los faros amarillos de los coches franceses?

Emulando a los fantásticos blogs de mis compañeros en 20minutos:  ‘¿Qué fue de…? El blog de los deportistas olvidados’ de Edu Casado y ‘¿Qué fue de…? todos los demás’ de Jessica Gómez, he decidido titular el post de hoy ‘¿Qué fue de los faros amarillos de los coches franceses?’. Una entrada que realizo a través de una consulta recibida de un oyente del programa ‘La Noche de COPE’ en el que tengo una sección semanal de curiosidades.

¿Qué fue de los faros amarillos de los coches franceses?

Varias fueron las décadas en las que, cuando transitabas por una carretera o autopista por la noche, sabías que te estabas cruzando con un coche francés por su característicos faros de color amarillo (aparte de su identificativa matrícula, evidentemente).

El amarillo de los faros fue algo prácticamente exclusivo de los automóviles galos, aunque hubo un tiempo en el algunos conductores de otros países decidieron incorporarlos a sus coches (sobre todo como luces antiniebla), ya que fuera de Francia no solían venir de serie.

Fue en 1934 cuando los miembros de la prestigiosa Academia de Ciencias (Académie royale des sciences) sugirieron incorporar luces nocturnas amarillas en los autos debido a que este color era menos deslumbrantes para el resto de conductores, además de dar una mejor visibilidad en días de niebla.

¿Qué fue de los faros amarillos de los coches franceses?Así fue como, a instancia de los académicos científicos, la industria automovilística francesa empezó a introducir de serie los faros amarillos, a partir de 1936. Los coches de nueva matriculación debían incorporarlo de serie a partir del 1 de abril de 1937 y los más antiguos debieron cambiar sus luces forzosamente antes del 1 de enero de 1939, fecha en la que se fue obligatorio llevar lámparas amarillas. Aquellos vehículos franceses que circulaban con luces blancas eran multados.

Y así se mantuvo la norma a lo largo de casi medio siglo, hasta que a inicios de la década de 1990 una disposición de la Unión Europea aconsejaba que todos los vehículos de la UE llevaran los faros de luz blanca y durante un tiempo se permitió que los coches franceses portaran los antinieblas amarillos (las luces de posición, cortas o largas no).

A partir de 1993 se fue reduciendo paulatinamente y hoy en día apenas pueden verse coches con esos faros amarillos. Algunos de los que se ven circular son conductores que se los han instalado por su cuenta, ya sea colocando la lámparas de ese color o unos filtros amarillos.

En España es algo confusa la legislación sobre el uso de faros amarillos (tanto las bombillas como los filtros) y se han dado algunos casos de automovilistas multados por la Guardia Civil al ser interceptados en la carretera con ese alumbrado e incluso cuando han ido a pasar la ITV les han echado para atrás el coche por tal razón. (ACTUALIZACIÓN: Gracias al lector Dei, quien a través de un comentario que podéis leer más abajo, nos indica que coexisten 2 normativas en función de la matriculación y/o puesta en circulación de los vehículos)

Cabe destacar que como dato anecdótico muchas son las fuentes que, erróneamente, indican que el origen de colocar faros amarillos en los vehículos franceses se originó durante la Segunda Guerra Mundial, tras la entrada de los nazis en el país, pues así podían detectar qué automóviles eran galos y cuáles no, pero se trata de una leyenda urbana. Evidentemente podría haber sido un útil modo de localizar coches extranjeros durante la noche e incluso más de uno lo haría, pero no fue el motivo por el que se originó el colocar esos característicos faros amarillos.

 

 

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Fuentes de la imagen: Wikimedia commons (1) / Wikimedia commons (2)
Fuentes de consulta: gallica.bnf.fr (1) / gallica.bnf.fr (2) / francetvinfo / ladocumentationfrancaise / legifrance

¿Sabías que originalmente el término ‘plagio’ no tenía nada que ver con el hecho de copiar una obra ajena?

Conocemos como plagio a la acción de copiar una obra o parte de ella (ya sea de literatura, música e incluso actualmente relacionada con contenido original publicado en redes sociales) y atribuírselo como propia.

Suele ser una de las prácticas más criticadas y, sobre todo, en los últimos años donde a través de las redes sociales se está generando mucho contenido original y que al mismo tiempo es copiado por otros.

¿Sabías que originalmente el término ‘plagio’ no tenía nada que ver con el hecho de copiar una obra ajena?

Famosos han sido algunos casos en los que se ha denunciado a músicos y escritores (o aspirantes a ello) de haber robado la propiedad intelectual de otra persona, siendo acusados de plagio.

Y es que este término lleva mucho tiempo asociado a ese tipo de apropiación indebida del trabajo de otros, pero en su origen el vocablo ‘plagio’ no era usado para tal fin (básicamente porque en la antigüedad pocos eran los que creaban e ínfima la posibilidad de que alguien les copiase).

Etimológicamente la palabra ‘plagio’ proviene del latín ‘plagium’, cuyo significado literal era: ‘acción de robar esclavos’. Pero lo curioso que solo se aplicaba cuando quienes habían sido robados (o sea, secuestrados) eran ‘libertos’ o, lo que es lo mismo, antiguos esclavos que habían conseguido ser libres.

En la Antigua Roma existía un fructífero negocio de compra y venta de esclavos, por lo que algunos de esos mercaderes se dedicaban a capturar personas libres para comercializar con éstas.

El vocablo latino plagium provenía a su vez del griego ‘plágios’ (πλάγιος) que, entre otras acepciones, significaba ‘secuestrar’.

Fue a partir del siglo XVII cuando comenzó a ser utilizado genéricamente el término plagio para referirse a aquel que secuestraba o robaba las ideas literarias de otros. Aunque cabe destacar que en el siglo I d.C. el poeta Marcus Valerius Martialis (nacido en Bílbilis, lo que hoy en día es la población de Calatayud) se quejó amargamente que otro poeta coetáneo suyo le había ‘secuestrado’ (plagiāre) algunos de sus versos.

Como nota curiosa, debo añadir que existe un fenómeno conocido como ‘criptomnesia’ y que afecta a algunas personas y por el cual, sin ser conscientes de ello, utilizan creaciones de otras personas creyendo que han surgido de su propia inspiración. Parece ser que ello es debido a que nuestro cerebro va guardando recuerdos de todo aquello que vemos, leemos o escuchamos pero al quedar almacenado nos olvidamos por completo de ello. De repente un día acude a nuestra mente una brillante idea y lo que realmente está ocurriendo es que hemos recuperado aquel recuerdo de aquello que ni tan siquiera éramos conscientes que habíamos visto/leído/escuchado.

 

 

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Fuente de la imagen: maxpixel

¿De dónde surge decir ‘Ponerse hasta las trancas’?

Suele utilizarse la expresión ‘me he puesto hasta las trancas’ como sinónimo de haber comido copiosamente. También es frecuentemente usada para decir que un sitio está abarrotado de gente: ‘está hasta las trancas’, ‘se ha puesto el bar hasta las trancas’.

¿De dónde surge decir ‘Ponerse hasta las trancas’?

Son expresiones que han surgido del lenguaje popular y no están enlazadas a un hecho histórico concreto, sino que surgió del habla espontánea y corriente del pueblo.

Se conoce como tranca al palo fuerte y grueso que sirve para asegurar el cierre de puertas y ventanas (atrancar) y también se usa el término como referencia de un tope (extremo o límite de algo, que suele estar obstruido –atrancado– por una tranca).

El ponerse hasta las trancas, en el lenguaje coloquial del pueblo, era una referencia a comer hasta no poder más, hasta el límite, hasta el tope.

Cabe destacar que el célebre periodista Manuel Barrios Gutiérrez escribía en el diario ABC una columna en la que incluía un ‘repertorio de modismo andaluces’ y el 4 de febrero de 1989 publicaba una donde aparecía su explicación sobre ‘Estar hasta las trancas’, en la que decía lo siguiente:

Muerto de miedo. El origen de la frase tal vez remita al palo transversal con que se aseguraba la puerta de casa; en el tiempo de inundaciones, un punto de referencia para indicar hasta dónde había llegado el agua: hasta las trancas de las puertas.

Pero tampoco podemos obviar que al tratarse de una expresión surgida del lenguaje coloquial, posiblemente, pueda haberse originado a través de la deformación del término ‘trenca’, el cual hace referencia (no solo a la chaqueta de tres cuartos realizada en lana o algodón, con una amplia capucha y originales botones) a cada uno de los palos atravesados en el vaso de la colmena, para sostener los panales y cuando la miel es muy abundante rebosa y cae hasta la trenca, dando origen a la expresión ‘ponerse/estar hasta la trencas’ y modificada por el boca a boca.

 

 

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Fuente de la imagen: Wikimedia commons
Fuentes de consulta: RAE (1), RAE (2), RAE (3), Hemeroteca ABC, Yorokobu,

El histórico y religioso origen de la expresión ‘ser un rollo macabeo’

Cuando alguien da unas largas explicaciones y éstas parece que no se acaban nunca, una de las expresiones que se utiliza para describir lo que está haciendo es decir que ‘está soltando un rollo macabeo’.

Pero… ¿quiénes fueron los macabeos? Estos eran un movimiento judío de liberación que en el siglo II a.C. luchó contra los sirios con el fin de no ser helenizados.

La historia de cómo sucedió está recogida en la Biblia, pero originalmente se escribió en unos rollos de papiro. El relato de lo acontecido es tan pormenorizado y su narración tan detallada que su lectura se hacía tediosa e inacabable, motivo por el que comenzó a utilizarse la expresión rollo macabeo (y sus variantes: enrollarse, soltar un rollo…) como sinónimo de algo largo y pesado.

 

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Fuente de la imagen: burbuja.info

Periodo refractario: el tiempo de recuperación entre una y otra relación sexual

Cuando realizas el acto sexual y llegas al orgasmo si quieres volver a ponerte en ello nuevamente, por regla general, debes esperar un tiempo que puede ir de unos minutos a incluso horas (dependiendo de la edad y condición física). Esto es prácticamente indispensable para casi todas las personas, pero sobre todo para los hombres (salvo algunas excepciones, evidentemente).

Periodo refractario: tiempo de recuperación entre una y otra relación sexual

Los franceses tienen un curioso término para aludir a ese tiempo de recuperación: ‘petite mort’ (pequeña muerte) y hace referencia a aquel estado en el que se quedan algunas personas tras haber llegado al orgasmo a las que les viene un bajón que hace que queden semiinconscientes o algo aturdidas. De ahí que haya quien se quede, involuntariamente, dormido tras el coito.

Algunas seudociencias, absurdamente, intentan justificar ese pequeño desvanecimiento o pérdida de fuerzas debido al ‘gasto espiritual’ sufrido por nuestro organismo.

Una vez transcurrido el periodo refractario, en mayor o menor medida, todos podemos volver a ponernos al asunto de intentar una nueva relación sexual.

 

 

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Fuente de la imagen: pixabay

25 científicas que cambiaron el mundo: ‘Las chicas son de ciencias’ [Día Internacional de la Mujer y la Niña en Ciencia #11F]

Día Internacional de la Mujer y la Niña en Ciencia

Tal y como os comentaba en el post que publiqué el pasado 1 de febrero (con el #RetoNaukas11F) desde 2015 el 11 de Febrero está declarado como ‘Día Internacional de la Mujer y la Niña en Ciencia’, una jornada en la que, a través de numerosas actividades y eventos que se han venido llevando a cabo durante toda la semana, se trata de dar visibilidad al trabajo de tantísimas mujeres científicas que, a pesar de estar en pleno siglo XXI, siguen siendo ninguneadas por parte de la sociedad, encontrándose con innumerables barreras para desarrollar sus carreras. También es una magnífica iniciativa para acercar la ciencia y la gran cantidad de posibilidades profesionales que existen a los más jóvenes de la sociedad, animando a las estudiantes a emprender estas apasionantes carreras que tan buenas profesionales nos ha dado.

Varios son los posts que, desde este blog y colaboraciones que realizo en otras páginas, intento acercar el trabajo de tantísimas científicas que a lo largo de la Historia han realizado grandes proezas y que son desconocidas para el gran público.

‘Las chicas son de ciencias’ (25 científicas que cambiaron el mundo) En esta ocasión quiero empezar dando a conocer a 25 científicas que cambiaron el mundo’, pero no lo haré directamente yo sino que podréis conocerlas a través del fantástico y muy recomendable libro  ‘Las chicas son de ciencias’ escrito por mi gran amigo Sergio Parra junto a Irene Cívico e ilustrado por Nuria Aparicio y que ha sido publicado por la Editorial Montena:

Un libro que a través de un lenguaje sencillo y didáctico, una vistosa presentación y un formato muy atractivo, nos trae a una serie de mujeres que a lo largo de la Historia destacaron gracias a sus descubrimientos y aportaciones científicas. Este formato editorial ha funcionado muy bien en su predecesor que fue ‘Las chicas son guerreras’ (también realizado por Irene Cívico, Sergio Parra y Nuria Aparicio) que en poco más de un año han llegado a la 10ª edición en España e incluso se ha distribuido y traducido internacionalmente.

Científicas tan importantes como la astrónoma Caroline Lucretia Herschel (descubridora de Urano y quien era el personaje que se escondía en mi post del #RetoNaukas11F); la sismóloga Inge Lehmann (descubridora lo que hay realmente en el centro de la Tierra); la matemática Grace Hopper (inventora del lenguaje informático COBOL); la química Maria Teresa Toral (quien unió ciencia y arte del mismo modo magistral); la entomóloga Maria Sibylla Merian (creadora de la primera clasificación ilustrada de insectos de la Historia)… y así hasta 25 apasionantes historias de mujeres claves en la ciencia universal.

Grace Hopper. ‘Las chicas son de ciencias’ (25 científicas que cambiaron el mundo)

Cada personaje viene acompañado de una ilustración y se detalla con varios apartados en el que podemos encontrar la biografía y datos curiosos.

Sin lugar a dudas, el libro ‘Las chicas son de ciencias’ (25 científicas que cambiaron el mundo) es ideal para todas aquellas personas a las que les interese la ciencia, para quienes tienen poco conocimiento sobre todas esas ilustres personajes y, sobre todo, para acercar esas biografías y la afición hacia la ciencia a los más jóvenes, pudiendo incluso despertar aficiones.

‘Las chicas son de ciencias’ (25 científicas que cambiaron el mundo)

En los siguientes enlaces podréis leer algunas reseñas que se han publicado en otras páginas sobre el libro ‘Las chicas son de ciencias’ de Irene Cívico, Sergio Parra y Nuria Aparicio:

 

Pero si queréis seguir conociendo otras científicas (que no parecen en el mencionado libro), aquí tenéis unos cuantos enlaces de posts escritos por mí:

 

Fuentes de las imágenes: 11defebrero.org / Alfred López / megustaleer

El curioso ‘efecto Ding Hai’

Imagina que cada vez que se emitiera por televisión una serie o película protagonizada por tu actor favorito la Bolsa tuviese pérdidas millonarias. Pues eso mismo es lo que le viene ocurriendo con el actor Adam Cheng desde 1992.

El curioso efecto Ding Hai

Ese año, la televisión de Hong Kong estrenó el serial La codicia del hombre’ en el que Cheng era uno de los protagonistas e interpretaba el papel de Ding Hai, un ambicioso inversor que amasaba una inmensa fortuna comprando en mercados bajistas. Coincidiendo con la emisión, la Bolsa de Hong Kong registró una espectacular caída.

Lo peculiar del caso es que en noviembre de 1994 Cheng estrenó otra serie y coincidió con otro desplome de más de dos mil puntos. Fue entonces cuando a alguien se le ocurrió bautizar este curioso hecho como ‘efecto Ding Hai’ y comenzó a observar las fechas en las que se emitía algún programa en el que apareciera el actor para contrastarlo con los datos bursátiles de ese día.

En los siguientes años (1996, 1997, 1999, 2000, 2004, 2005, 2007, 2009, 2012, 2013 y 2015) cada vez que se estrenaba una serie en la que aparecía Adam Cheng los valores bursátiles sufrían un desplome.

Pese a esa fama de gafe para los inversores, el actor sigue siendo uno de los más conocidos y prestigiosos de Hong Kong, y no le falta trabajo. En contra de su leyenda negra, lo cierto es que en una ocasión (2006) estrenó la serie Bar Bender y la Bolsa subió 258 puntos.

 

 

Te puede interesar leer: ¿Por qué al mercado bursátil se le llama ‘Bolsa’?

 

 

Fuente de la imagen: asianpopnews

No, al zumo no se le escapan las vitaminas. Deborah García Bello te desmiente este mito y muchos más en su nuevo libro

‘Tómate el zumo rápido, que le escapan las vitaminas’ es una de las frases que, posiblemente, nos han dicho y repetido nuestras madres y abuelas a la hora del desayuno a lo largo de nuestra vida. Pero no, a un zumo de naranja recién exprimido nunca se le van a escapar las vitaminas (en este caso la Vitamina C) por la sencilla razón de que ésta no se queda frotando o pululando sobre ese jugo de fruta sino que está disuelta en el líquido (lo que es conocido como ‘hidrosoluble’) y es imposible que se evapore en cuestión de minutos, tal y como nuestras mayores nos aseguraban, siendo éste uno de los mitos más famosos que existen y que más personas creen a pies juntillas.

No, al zumo no se le escapan las vitaminas. Deborah García Bello te desmiente este mito y muchos más en su nuevo libro

Quienes sois lectores habituales de este blog conocéis mi empeño por intentar destripar mitos y bulos que corren por la red o que han llegado hasta nosotros a través del boca a boca generacional. Este es el motivo por el que me haya alegrado tanto de la aparición de un nuevo libro que se dedica a desenmascararlos y explicar de una manera sencilla, pero muy rigurosa, las razones lógicas (y sobre todo científicas) sobre una gran cantidad de hechos que habitualmente damos como válidos y que realmente son invenciones (la mayoría sin fundamento) que llevan décadas entre nosotros.

¡Que se le van las vitaminas! de Deborah García BelloEl libro en cuestión se titula ‘¡Que se le van las vitaminas! (Mitos y secretos que solo la ciencia puede resolver)’ escrito por Deborah García Bello (@deborahciencia), una de las divulgadoras españolas de mayor proyección en los últimos años (lleva ganados unos cuantos premios por su labor), a la que admiro enormemente además de profesar un cariño muy especial (me siento muy orgulloso de contar entre mis amistades con personas de tan extraordinario nivel profesional y personal).

Dividido en 24 capítulos, nos explica y pone al descubierto una serie de mitos que llevan mucho tiempo compartiéndose como ciertos y es que muchos de ellos no nos ha tocado más remedio que creérnoslos debido a lo que se conoce como ‘argumento de autoridad’, o sea, la identidad de aquella persona que nos lo transmitió (en muchos casos nuestros propios progenitores –como es el caso de la mencionada pérdida de vitaminas del zumo-, pero en otros porque venía avalado por la opinión de un experto –como un ganador de Premio Nobel- que aseguraba algo que después ha sido desmentido).

Otro de los grandes enemigos de la salud y que provoca que acabemos creyéndonos mitos sin fundamento alguno es el ‘A mí me funciona’ (conocido como ‘amimefuncionismo’) o lo que es lo mismo: personas que aseguran que algo les va bien (como puede ser el caso de la recomendación de que Vitamina C va bien para curar el refriado, un mito ampliamente desmentido pero que sigue estando muy presente).

¡Que se le van las vitaminas! de Deborah García BelloA través de su libro, Deborah nos habla, entre otros, de mitos alrededor de la homeopatía, las vacunas, la radiación de antenas o Wi-Fi, las estelas dejadas en el cielo por los aviones o las cremas solares (por cierto, en esa entrada aparezco citado en las fuentes de consulta).

Tanto si estas interesado en el tema como si conoces a alguien que se traga todo tipo de bulos y mitos,  ‘¡Que se le van las vitaminas!’ de Deborah García Bello es un libro que debes comprar, porque, sinceramente, te va a abrir los ojos respecto a muchos temas de los que estabas convencido que eran ciertos.

 

¡Que se le van las vitaminas! de Deborah García Bello
Editorial: Ediciones Paidós
ISBN: 9788449334061
https://www.planetadelibros.com/libro-que-se-le-van-las-vitaminas/262247
http://dimetilsulfuro.es

 

 

 

Lee y descubre más historias como esta en el apartado ‘Destripando Mitos, Leyendas Urbanas y Supersticiones’ de este blog

 

 

 

Fuente de la imagen: pixabay / planetadelibros / Alfred López