¿Cuál es el origen de la expresión ‘Lo comido por lo servido’?

A través de mi perfil @yaestaellistoquetodolosabe2 en la red social Instagram me consultan sobre el origen de la expresión ‘Lo comido por lo servido’ y en qué supuestos es correcto utilizar dicha locución.

¿Cuál es el origen de la expresión ‘Lo comido por lo servido’?

La expresión ‘Lo comido por lo servido’ se utiliza para indicar situaciones en las que, tras realizar algún trabajo o cerrar un trato comercial, el beneficio es tan mínimo que prácticamente no percibimos nada, solo para cubrir los gastos.

Por poner un ejemplo práctico: un divulgador es contratado para ir a dar una conferencia a una universidad que está en otra población de donde reside. Para ello le pagan 300 euros, pero el traslado y comidas deben correr de su bolsillo. En el viaje (ida y vuelta) y  el almuerzo se gasta 290 euros, por lo que, a pesar de haber cobrado por dar la ponencia, debido al gasto que le ha generado el desplazamiento, no ha obtenido un claro beneficio económico con ese trabajo.

No se conoce a ciencia cierta el momento en el que se originó, pero sí que existe constancia de su uso hace varios siglos atrás; de hecho, el lexicógrafo Gonzalo Correas lo incluyó en su obra ‘Vocabulario de refranes y frases proverbiales’, publicado en 1627.

Algunas fuentes indican que podría haberse originado en la antigua costumbre de retribuir al servicio doméstico (criados, sirvientes…) ofreciéndoles manutención y un lugar donde dormir, sin percibir estos compensación económica alguna por los trabajos desempeñados. También hay quien señala que, posiblemente, provenga de dejarles comer los restos que quedaban en la mesa tras un banquete (y haber servido en él).

 

 

 

 

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Fuente de la imagen: Wikimedia commons

El curioso origen del término ‘cultura’

Conocemos como ‘cultura’ al conjunto de conocimientos que engloba a numerosas disciplinas relacionadas con el arte, la sabiduría, enseñanza o formación y que puede reunir desde categorías como la literatura, la pintura, cinematografía, música. También se utiliza el vocablo para indicar que una persona posee ciertos conocimientos y educación (ser una persona culta).

El curioso origen del término ‘cultura’

La etimología del término la encontramos en el latín ‘cultūra’, el cual significaba originalmente ‘cultivo’ y hacía referencia a las labores propias de la agricultura (trabajar la tierra labrándola para que dé frutos).

El hecho de tener que sembrar la tierra para conseguir que broten los frutos es lo que propició que ya en la antigüedad se tuviera el convencimiento que para formar intelectualmente a una persona había que cultivarla sembrándole las semillas de la sabiduría y el conocimiento y de ahí que se utilizara el mismo vocablo para hacer referencia a ello.

 

 

 

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¿Cuál es el origen de la expresión ‘La arruga es bella’?

A través de mi perfil @yaestaellistoquetodolosabe2 en la red social Instagram me preguntan cuál es el origen de la expresión ‘La arruga es bella’.

¿Cuál es el origen de la expresión ‘La arruga es bella’?

Numerosas son las personas y publicaciones que utilizan la expresión ‘La arruga es bella’ para señalar que, a pesar de envejecer y cumplir años, las personas seguimos manteniendo nuestro atractivo y que la aparición de las arrugas en nuestra piel nos da una belleza natural.

‘La arruga es bella’ (Adolfo Domínguez)Pero, en realidad, este no es el verdadero significado de este aforismo, debido que proviene originalmente de un eslogan publicitario creado por el diseñador de moda, Adolfo Dominguez, en una campaña que realizó hace cuatro décadas (concretamente en 1982) para presentar una nueva colección de prendas confeccionadas en lino  y con el que señalar que a pesar de que esa ropa no estuviese impecablemente planchada (debido a ser un tejido fácilmente arrugable), aquellas personas que lo vistiesen continuarían estando elegantes, convirtiendo aquellas piezas y ese género textil en una segunda piel.

El lema de la campaña (creado por el publicista Luis Carballo Tabaoda) tuvo tal repercusión que acabó convirtiéndose en algo mucho más que una simple frase publicitaria, incorporándose como un popular dicho en el lenguaje popular, aunque con el tiempo se le ha ido dando más sentido y significado hacia las arrugas que aparecen en la piel a causa de la edad.

 

 

 

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¿Cuál es el origen del término ‘clandestino’?

Se utiliza el término ‘clandestino’ para hacer referencia a aquello que se realiza de modo oculto, secretamente, a escondidas y, por norma, fuera de la ley. También se denomina así a algunos individuos que están en un lugar de forma ilegal. Algunos ejemplos del uso del vocablo son: ‘imprenta clandestina’, ‘restaurante clandestino’, ‘casino clandestino’, ‘venta clandestina’, ‘médico clandestino’… Con el tiempo también se ha convertido en sinónimo de anónimo.

¿Cuál es el origen del término ‘clandestino’?

En la antigüedad se tenía el convencimiento que aquellas cosas ilegales que se hacían secretamente y fuera de la ley eran realizadas por la noche, a oscuras, fuera de la vista de los demás y de ahí su etimología, debido a que el vocablo ‘clandestino’ proviene del latín ‘clandestīnus’ y está formado de tres partes: ‘clam’ (secreto, escondido, furtivo), ‘dies’ (dia) e ‘intus’ (interior) significando originalmente ‘el que se esconde durante el día’ o ‘el que permanece escondido durante el día’.

También encontramos la existencia de la locución ‘matrimonio clandestino’, el cual fue utilizado para denominar de ese modo a aquellas parejas que se habían unido por algún tipo de rito que no era el tradicional (religioso o jurídico), sin sacerdotes, jueces y testigos e incluso para señalar las bodas entre personas de diferentes confesiones religiosas.

 

 

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¿De dónde proviene del término ‘bobalicón’?

Según encontramos en la actual edición del diccionario de la RAE la acepción que le da al término ‘bobalicón’ es la de ‘adjetivo aumentativo coloquial de bobo’. Pero este no es un neologismo o vocablo de reciente incorporación, sino que encontramos que ya quedaba recogido en los primeras publicaciones de la academia, entre ellos el Diccionario de Autoridades de 1726, donde, aparte de señalar que se trataba de un aumentativo o una voz vulgar, indicaba que era lo mismo que ‘bobazo’ o ‘bobalías’, utilizados siglos atrás para hacer referencia a aquel que es muy bobo, siendo éste una ‘persona necia, de poco entendimiento y capacidad’.

¿De dónde proviene del término ‘bobalicón’?

Por su parte, el término ‘bobo’ proviene etimológicamente del latín ‘balbus’, utilizado para referirse a una persona con problemas en el habla (que balbucea, de ahí el significado y origen de balbucear) y también a los tartamudos. Antiguamente se tenía la errónea creencia que la tartamudez estaba estrechamente relacionada con la falta de intelecto, la ingenuidad o con padecer algún tipo de retraso intelectual.

Cabe destacar que algunas publicaciones explican erróneamente que el término bobo proviene del vocablo ‘baba’, debido a que una de las características de esas personas era babear (expeler continuamente saliva).

 

 

 

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¿Cuál es el origen del término ‘vecino’?

Conocemos como ‘vecino’ a aquel que vive contiguo a nosotros e incluso en nuestro mismo barrio o población.

¿Cuál es el origen del término ‘vecino’?

Y es de ese segundo significado de dónde surgió el término, debido a que proviene del latín ‘vicīnus’ el cual significaba literalmente ‘el que habita en una aldea/pueblo’, debido a que éste provenía de ‘vicus’ (utilizado para referirse a una aldea, pueblo, población, barrio…).

Aquellas dos (o más) personas que residían en un mismo lugar, pero no en una misma vivienda, o sea en un vicus, eran por tanto vicīnus (vecinos).

Por tal motivo, muchos son los documentos en los que para indicar el lugar de residencia de una persona pone que es ‘vecino de…’.

También se acabó aplicando el término a todo aquel lugar que estaba colindante o próximo (país vecino, población vecina…).

 

 

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Fuentes de consulta: etimologias.dechile / RAE

¿De dónde proviene la expresión ‘A lo hecho, pecho’?

Se utiliza la expresión ‘A lo hecho, pecho’ para justificar una acción errónea o asumir algo que se realizado y que ya no hay posibilidad de cambiar o corregir. Es una forma de aceptar la equivocación sin lamentaciones, ya que de nada sirve afligirse o arrepentirse.

¿De dónde proviene la expresión ‘A lo hecho, pecho’?

No se sabe cuándo se acuño exactamente la locución, pero si existe constancia de su uso varios siglos atrás. El lexicógrafo Gonzalo correas la incluyó en su ‘Vocabulario de refranes y frases proverbiales’, de 1627.

La palabra ‘pecho’ a la que hace referencia la expresión señala al ‘corazón’, debido a que antiguamente se tenía el convencimiento de que la fuerza y valor de una persona era producido desde el corazón y de ahí que la etimología del término ‘coraje’ provenga del francés antiguo ‘corage’ y este del latín ‘cor’ (corazón).

Por tanto, cuando alguien erraba y no cabía arrepentimiento alguno, debía echarle valor, o sea, coraje (corazón). De ahí que otras expresiones como ‘Sacar pecho’, también hagan referencia a tener/sacar valor.

 

 

 

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El origen etimológico del término ‘clínica’

Conocemos como ‘clínica’ a un establecimiento en el que se realizan servicios sanitarios y que suele ser de carácter privado. En algunas ocasiones podemos encontrar que es denominado como ‘policlínica’, debido a la variedad de servicios y pruebas que se realizan o de una sola especialización (‘clínica dental’). También suele ser un lugar en el que se ofrece servicio de ingreso a pacientes para ser tratados de alguna dolencia o ser intervenidos quirúrgicamente. Algunas instituciones sanitarias pueden ser denominadas como ‘Hospital clínico’, siendo estas centros universitarios.

El origen etimológico del término ‘clínica’

Etimológicamente el término ‘clínica’ proviene del griego ‘klinikḗ’, el cual hacía referencia al hecho de atender a una persona que se encontraba enferma en la cama (klinḗ es el vocablo cuyo significado es cama, lecho). Del griego viajo hasta el latín ‘clinĭce’ (haciendo referencia a lo mismo), llegando hasta nosotros en la forma de clínica y dándole el carácter de establecimiento sanitario.

Debemos tener en cuenta  que originalmente el término ‘hospital’ no era utilizado para hacer referencia a ese tipo de establecimiento sanitario sino al lugar en el que se acogían personas con necesidades (sobre todo económicas), de ahí términos como ‘hospitalidad’, ‘hospitalario’ y ‘hospicio’ y como quienes acudían solían estar precarios de salud, necesitando recibir cuidados médicos, empezó a utilizarse el término también para hacer referencia a un centro sanitario.

El término clínica aparece recogido por primera vez en el diccionario de la Academia de 1822 con la acepción ‘Parte de la medicina, que enseña a observar y curar las enfermedades a la cabecera de los enfermos’. Fue a partir de la edición de 1925 cuando se le dio el significado de ‘hospital privado’. El vocablo ‘clínico’ tardó un poco más en ser incorporado al diccionario, apareciendo en 1869 con la acepción ‘Perteneciente a la clínica’. Curiosamente, en la actualidad la entrada para la palabra clínica en el diccionario de la RAE no da ninguna acepción y lo deriva a la del término clínico en la que se le da ocho acepciones entre las que se encuentra: ‘Establecimiento sanitario, generalmente privado, donde se diagnostica y trata la enfermedad de un paciente, que puede estar ingresado o ser atendido en forma ambulatoria’.

 

 

 

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¿De dónde surge la expresión ‘A buen entendedor, pocas palabras bastan’?

A buen entendedor, pocas palabras bastan’ es una antiquísima expresión con la que se indica que aquellas personas inteligentes o más listas no necesitan recibir demasiados datos para entender algo, por lo que diciéndoles unas pocas palabras deducirán fácil y rápidamente el mensaje.

¿De dónde surge la expresión ‘A buen entendedor, pocas palabras bastan’?

La expresión aparece recogida en multitud de obras literarias (algunas de hace más de cuatro siglos) y numerosas son las ocasiones en la que se pronuncia tan solo la primera parte del enunciado (‘A buen entendedor…’) y el interlocutor replica con la continuación (‘…pocas palabras bastan’).

Muchos son los expertos que indican que es el equivalente de una locución en latín que decía ‘Intelligenti pauca’, traducida literalmente como ‘Al inteligente poco’, aunque también podemos encontrarlo en el modo ‘Al inteligente pocas cosas’.

También nos encontramos que hay quien señala que ‘A buen entendedor, pocas palabras bastan’, posiblemente, provenga de otra locución latina: ‘Dictum sapienti sat est’, traducida como ‘Lo dicho al sabio le basta’.

Lo que sí es sabido es la gran cantidad de obras que recogen la expresión incluso con algunas variantes, como: ‘Al buen entendedor, pocas palabras’, ‘A buen entendedor, breve hablador’ o ‘A buen entendedor, con media palabra basta’ (entre otras muchas). Algunas de las obras son ‘Libro de Buen Amor’ de Arcipreste de Hita (siglo XIV), en el octavo acto de ‘La Celestina’ de Fernando de Rojas (1500), incluso en la ‘Segunda Celestina’ de Feliciano de Silva (1534), en el capítulo 37 de la ‘Segunda parte del ingenioso caballero Don Quijote de la Mancha’ de Miguel de Cervantes (1615) o en ‘La Regenta’ de Leopoldo Alas «Clarín» (1884), por poner unos pocos ejemplos.

También cabe destacar que la expresión tiene su uso y traducción en numerosos idiomas. Algunos ejemplos son: A buon intenditore, poche parole’ (italiano), ‘À bon entendeur il ne fault que demi mot’ o ‘À bon entendeur, salut!’ (francés), ‘Dem klugen Kopf genügt ein Wort’ (alemán), ‘A word to the wise is enough’ (inglés), ‘Para bom entendedor, meia palavra basta’ (portugués).

 

 

 

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El curioso origen etimológico del término ‘amígdala’

Muchas de las palabras que utilizamos actualmente en nuestro vocabulario provienen de términos que fueron acuñados hace cientos de años (incluso muchos se remontan a más de dos milenios).  Curiosamente, en la antigüedad muchos vocablos eran creados en base a la similitud que tenían con otra cosa, encontrándonos curiosas referencias como músculo, cuyo significado original, proveniente del latín, era ‘ratón pequeño’ (porque la bola del brazo recordaba a un pequeño roedor corriendo) o por ejemplo la denominación de numerosas constelaciones a las que se le ponía el nombre de la apariencia que tenían (Canis Mayorrecordaba a un perro,  ‘Capricornio’ a una cabra o las ‘Osa Mayor’ y ‘Osa Menor’ a un plantígrado).

El curioso origen etimológico del término ‘amígdala’

Esta introducción viene a cuento para la explicación sobre el origen etimológico del término ‘amígdala’ que os traigo hoy, debido a que se decidió darle ese nombre en base a su morfología, debido a que recordaba a una ‘almendra’.

En nuestro organismo disponemos de diferentes tipos de amígdalas: ‘amígdalas cerebrales’ (situadas en los lóbulos temporales del cerebro), ‘amígdalas faríngeas’ (colocadas cerca del orificio interno de las fosas nasales), ‘amígdalas palatinas’ (al fondo de la cavidad bucal, a ambos lados de la faringe y cuya inflamación conocemos popularmente como ‘anginas’) y las ‘amígdalas linguales’ (localizadas en la base de la lengua).

Etimológicamente, el término ‘amígdala’ nos llegó al castellano desde el latín ‘amygdăla’ y a este desde el griego ‘amygdálē’, el cual hacía referencia originalmente al fruto del almendro.

El persa Ibn Sina (célebremente conocido como ‘Avicena’), fue uno de los grandes sabios del siglo XI, quien dominaba diversas disciplinas (entre ellas la medicina) y escribió más de trescientos libros a lo largo de su vida, entre los que se encuentran algunos de los tratados médicos más importantes de la época.

Hasta entonces, a lo que actualmente conocemos como amígdala se la denominaba con el término latino ‘tonsillae’ (‘tonsila’ en castellano) pero al traducir los textos árabes de Avicena al latín medieval, los escribanos tomaron la referencia que hizo el erudito persa, quien describió y comparó esa parte de la anatomía con la morfología del fruto del almendro.

 

 

 

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