Archivo de la categoría ‘Curiosidades Científicas’

¿Desde cuándo se usa el término ‘sexualidad’ como sinónimo de relación carnal?

El uso de los diferentes términos derivados de la palabra sexo, como puede ser ‘sexualidad’ (como referencia al contacto o relación carnal), no comenzó a utilizarse hasta finales del siglo XIX, debido a que originalmente el vocablo tan solo se utilizaba para diferenciar el género de las personas, tal y como te explico en el post sobre el origen etimológico del término ‘sexo’.

¿Desde cuándo se usa el término ‘sexualidad’ como sinónimo de relación carnal?

De ahí que un gran número de palabras que hoy en día utilizamos y que llevan acopladas un prefijo al vocablo sexualidad (bisexualidad, heterosexualidad, homosexualidad, transexualidad…) surgieron ya entrados en el siglo XX.

Según indican un gran número de etimólogos, no fue hasta 1929 cuando a sexualidad se le dio por primera vez, la connotación y significado de ‘relación carnal’ (relación sexual) y se señala al escritor inglés D. H. Lawrence como el primero en hacerlo (de hecho el término aparece citado en varios de sus escritos, los cuales motivaron que fuese señalado con frecuencia como ‘pornógrafo’).

Para encontrar la primera mención en lengua española que se hace en el diccionario al término sexo, como significado de genitales, debemos acudir al Diccionario de la RAE de 1984 en el que lo describían como ‘Órganos sexuales’. En la lengua inglesa ya se hacía referencia a ello medio siglo antes (en 1938).

 

 

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Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [12]

Décimo segunda entrega de la serie de post dedicados a traer a este blog un buen número (de docena en docena) de cosas que quizás no sabíais cómo se llamaban en realidad o que, posiblemente, conocías pero con otro nombre distinto.

Espero que la selección de palabras que he hecho en esta ocasión sea de vuestro agrado, al igual que ha ocurrido con las veces anteriores.

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [12]

 

Mohíno: Se trata de un estado de melancolía, tristeza o disgusto.

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [12]

 

Casmodia: Es la acción de bostezar seguida y repetidamente (incluso acompañado de algún espasmo) y que no se hace por cansancio, sueño o aburrimiento, sino debido a una afección neuronal.

 

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [12]

Conculcar: Es la acción de pisar para dejar la huella del pie en alguna superficie (por ejemplo en el fango, cemento fresco, arena de la playa…).

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [12]

 

Deliquio: Hace referencia al desmayo o desfallecimiento, pero también al decaimiento o pérdida del ánimo (tras una desgracia, en un momento de duelo…).

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [12]

Trasunto: Se trata de la copia (exacta) que se hace de un escrito u obra. Es lo que se hacía antiguamente (antes de la invención de la imprenta) con los libros o los textos originales. El realizar copias a mano de estos se denominaba como ‘trasuntar’.

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [12]

 

Treno: Es una lamentación tras alguna desgracia o calamidad y también hace referencia a un tipo de canto fúnebre.

 

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [12]

Tocón: Un tocón no solo es alguien que toca mucho sino que en este caso hace referencia a la parte de un árbol que, tras ser talado, ha quedado en el suelo unido a las raíces. También es usado para hacer referencia al muñón de un miembro amputado.

 

Noluntad - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [12]

Noluntad: Se trata del acto de no querer hacer algo (en contraposición del término ‘voluntad’ que es la buena disposición a sí querer hacerlo).

 

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [12]Pogromo: Hace referencia a la masacre o aniquilación de un grupo de personas indefensas llevada a cabo por una multitud enfurecida (y alentada para hacerlo desde el poder). Proviene del ruso ‘pogrom’, cuyo significado literal es ‘destrucción o devastación’ y hace referencia a la persecución y matanza que padecieron los judíos (aunque hoy en día el término también es utilizado para referirse a otras culturas, religiones o grupos étnicos).

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [12]

Tirocinio: Este término suena como si se refiriese algún tipo de crimen, pero no, nada tiene que ver. En realidad el tirocinio, que es un término que está prácticamente en desuso, era sinónimo de principiante y/o aprendiz y hacía referencia al aprendizaje o noviciado en algún oficio u arte.

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [12]

Regolaje: Hace referencia al continuo estado de buen humor que tienen algunas personas (que suelen estar frecuentemente risueñas, dadas a las bromas y buen carácter).

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [12]

 

Adamar: Se refiere a acto de enamorarse de alguien, cortejarla y halagarla mediante piropos o palabras que destaquen sus atractivos.

 

 

 

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El origen etimológico de media docena de partes del cuerpo humano

que podemos ver, y las que no, tienen un nombre, un término por el que son conocidas. Muchas son las ocasiones en las que nombramos algunos de esos órganos y, por mucho que estemos familiarizados con su nombre, desconocemos por qué y de dónde surge el que se denominen de esa forma.

El origen etimológico de media docena de partes del cuerpo humano

A raíz del post que publiqué días atrás, sobre el origen de los términos ‘Cadera, catedrático y catedral’,  Raúl Sainz Garrido me dejó un comentario en el que me animaba a escribir una entrada sobre el origen de otras partes  del cuerpo humano. Como bien sabéis, son numerosísimos por lo que lo haré en varias entregas y de seis en seis (con el fin de que no quede un post muy largo).

Aquí tenéis una primera tanda con el origen etimológico de media docena de partes del cuerpo humano:

El origen etimológico de media docena de partes del cuerpo humanoCuello: Es la parte del cuerpo que une la cabeza con el tronco y proviene del latín ‘collum’, de igual significado y que también era utilizado para referirse al tallo de una flor. Se originó dicho vocablo como clara referencia a aquello que permite girar y hacer volver a su lugar de origen algo, en este caso la cabeza (o, por ejemplo, una flor). A raíz de su anatomía (estrecho y alargado) con el paso del tiempo también se utilizó la palabra cuello para referirse a la parte superior y más estrecha de una vasija o botella.

El origen etimológico de media docena de partes del cuerpo humanoNudillos: Es la parte exterior de cualquiera de las junturas de los dedos, donde se unen los huesos de que se componen. Nudillo es el diminutivo de nudo y etimológicamente proviene del latín vulgar ‘nudus’ y a su vez éste del latín clásico ‘nodus’, haciendo referencia a la parte de intersección de algo que se junta (en este caso las falanges de los dedos a la mano).

El origen etimológico de media docena de partes del cuerpo humanoTobillo: Es la parte del cuerpo en donde se articula el pie con la pierna, pero también es la protuberancia de la tibia y del peroné que sobresalen respectivamente en el lado interno y externo de éste. Y es que el término tobillo proviene del latín vulgar ‘tubellum’ el cual era el diminutivo del vocablo ‘tuber’ cuyo significado literal era ‘protuberancia’ (en este caso haciendo referencia a la prominencia redondeada que se encuentra en el punto donde se une nuestra pierna con el pie).

El origen etimológico de media docena de partes del cuerpo humanoAxila: Se trata de la concavidad que forma el arranque del brazo con el cuerpo. Proviene del latín ‘axilla’, de idéntico significado y este proviene del vocablo ‘axis’ el cual hacía referencia a un eje o ala. Otro modo común para referirse a la axila es ‘sobaco’, pero dicho término tiene una etimología algo desconocida y discutida (la dejo para explicarla con más detenimiento en otro post).

El origen etimológico de media docena de partes del cuerpo humanoVena: Es cada uno de los conductos por los que discurre nuestra sangre, haciendo un recorrido por nuestros órganos interiores y con salida y llegada en el corazón. Proviene del término en latín, escrito del mismo modo, que era utilizado para referirse a cualquier conducto o canalillo por el que, de forma natural, circulaba cualquier líquido (agua, sangre…).

El origen etimológico de media docena de partes del cuerpo humanoMuslo: Es la parte de la pierna desde la juntura de las caderas hasta la rodilla. El término es en sí una contracción del vocablo ‘músculo’, el cual proviene del latín ‘muscŭlus’ y cuyo significado era ‘ratoncillo’ (os expliqué esta curiosa etimología en un post tiempo atrás).

 

Próximamente publicaré otra tanda con el origen etimológico de media docena de partes del cuerpo humano.

 

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¿Cuál es el origen etimológico del término ‘sexo’?

El origen etimológico del término ‘sexo’ lo encontramos en el latín ‘sexus’, la palabra utilizada en la antigüedad para designar la diferencia entre géneros, debido a que normalmente iba acompañada junto a los términos ‘virilis’ (hombre) y ‘mulieris’ (mujer). Al menos así aparece reflejado en los escritos anteriores al siglo XVII, donde era frecuente encontrarlo en la forma ‘sexus mulieris’ o ‘sexus virilis’ cuando se quería hacer una referencia al género al que pertenecía la persona de la que se estaba hablando.

¿Cuál es el origen etimológico del término ‘sexo’?

Etimológicamente, el vocablo latino sexus proviene de ‘sectus’ (corte) y éste de ‘secare’ (cortar) y es más que probable que se refiriera originalmente a la división de la población que existía, la cual se tenía el convencimiento de que la mitad exacta eran varones y la otra hembras. Aunque algunas fuentes indican que bien podría haberse originado de la idea de que, según se explica en los Evangelios, la primera mujer (Eva) fue creada a partir de cortar y sacar una costilla a Adán.

Por otra parte encontramos que en numerosos escritos de la Antigua Grecia también se hacía referencia al origen de los hombres y mujeres como un único y mismo ente, señalando que los humanos éramos seres andróginos (poseíamos los dos sexos en un mismo cuerpo). En la obra ‘El banquete’ de Platón (escrita alrededor del año 380 a.C.) el famoso filósofo griego explica que se debió a un castigo divino del Dios Zeus el que los seres andróginos quedasen divididos en dos (hombre y mujer).

En el Diccionario de Autoridades de 1739 (primer libro oficial en lengua española que recogía las palabras y sus definiciones) aparece la entrada ‘sexo’ dándole la siguiente acepción literal: ‘Distintivo en la naturaleza del macho, ù hembra en el animal’.

Cabe destacar que fue a finales del siglo XIX cuando aparecieron coletillas a la palabra sexo en los diccionarios para diferenciar la condición entre géneros: por ejemplo ‘Bello sexo’ con la acepción de ‘Conjunto de todas la mujeres’. En 1925 se le añadía al diccionario los términos ‘Sexo débil’ que daba como respuesta ‘las mujeres’ y ‘Sexo feo o fuerte’ que se refería a ‘los hombres’.

En una próximo post os explicaré la evolución que hizo el término sexo que pasó de ser un vocablo para referirse al género de las personas a designar las relaciones carnales (cópula).

 

 

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El curioso origen etimológico del término ‘delirio’

Se conoce como ‘delirio’ al estado de confusión mental que se caracteriza por alucinaciones y/o pensamientos absurdos e incoherentes.

El curioso origen etimológico del término ‘delirio’

El término proviene del latín ‘delirium’ y que literalmente significaba ‘no hacer un surco’, el cual tiene una curiosa explicación y origen.

Antiguamente entre las muchas pruebas que le podían hacer a un individuo para calibrar su estado de enajenación (ya fuese transitorio o producido por un trastorno mental) era pedirle que hiciese un surco en la tierra ayudado por una vara. Dependiendo de cómo saliese ésta se determinaba su capacidad y a aquel que no pudiese trazarlo de modo correcto se le tachaba como ‘delirium’.

Dicho término señalaba el comportamiento anormal o extravagante de esa persona y etimológicamente se componía del prefijo ‘de’ (separación, negación), el vocablo ‘lira’ (cuyo significado era ‘surco’) y el sufijo ‘ius’ (resultado).

 

 

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¿Sabías que originalmente el término ‘libido’ nada tenía que ver con el sexo?

Días atrás os explicaba el curioso origen no sexual del término ‘lujuria’ y hoy os traigo otro vocablo muy relacionado actualmente con la sexualidad y con el que ocurrió algo muy similar. Se trata de la palabra ‘libido’, descrito en los diccionarios como ‘deseo o impulso sexual’ y que, originalmente, nada tenía que ver con el sexo.

¿Sabías que originalmente el término ‘libido’ nada tenía que ver con el sexo?

Fue a finales del siglo XIX y a través de Sigmund Freud cuando tomó esa mueva acepción. El padre del psicoanálisis vio en la palabra libido (la cual provenía de un vocablo latino homónimo y que quería decir ‘deseo desmesurado hacia algo’) el término ideal para etiquetar a aquellas personas que, a través de un desorden psicológico, tenían un desenfrenado deseo sexual, el cual era la raíz de otros problemas de conducta.

Freud utilizó ese antiguo vocablo proveniente del latín como referencia a la conducta libidinosa de los antiguos gobernantes romanos, propensos a los excesos de todo tipo.

De ahí que con el tiempo, tanto el término libidinoso como lujurioso se hayan convertido en sinónimos y en los diccionarios una entrada conduzca a la otra (y viceversa).

 

 

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Cefalea coital, cuando tener sexo te provoca dolor de cabeza

Innumerables son los estudios científicos que indican los beneficios que tiene para la salud el practicar sexo: es comparado con una sesión de gimnasio (dependiendo de la intensidad y duración, evidentemente), se queman calorías e incluso se liberan endorfinas (unos neurotransmisores opiáceos que nos proporcionan un estado de bienestar y buen rollo).

Cefalea coital, cuando tener sexo te da dolor de cabeza

Pero así como se han descrito una gran cantidad de bondades relacionadas a la práctica sexual también hay personas para las que les resulta un lastre, debido a que no les sienta bien y evitan a toda costa mantener relaciones.

Dolor vaginal en el momento de la penetración, sangrado, falta de lubricación, dolor testicular, anal, escozor… son solo unos pocos de los malestares que puede presentar cualquier persona en el momento de tener sexo.

Incluso el decir que se tiene dolor de cabeza es sobradamente conocido como excusa perfecta para escaquearse del coito cuando la pareja lo pide.

Y aunque la excusa de la jaqueca está excesivamente utilizada (sin tener en cuenta la incalculable cantidad de chistes que se hacen alrededor de ella) cabe destacar que existe una patología llamada ‘cefalea coital’ que provoca unos molestos dolores de cabeza a quienes la padecen justo en el momento anterior al orgasmo o durante el mismo.

Y es que el hecho de que aparezca antes, durante o después de llegar al clímax puede ser lo que determine la gravedad y posibles consecuencias de dicha cefalea coital.

Suele afectar tan solo a un uno por ciento de la población, siendo mayoritariamente los hombres quienes la padecen. Si el dolor de cabeza es pre-orgásmico no hay que preocuparse demasiado de ello. Las molestias duran unos cuantos minutos y desaparecen tal y como han llegado.

El problema se encuentra en cuando esa cefalea hace acto de presencia en el momento de estar en pleno clímax orgásmico, lo cual podría ser (si es algo recurrente y ha ocurrido en más de una ocasión) debido a algún tipo de hemorragia cerebral, por lo que es muy aconsejable visitar a un médico para que realice la exploración pertinente y pueda descartar cualquier problema de salud que podría ir a peor.

 

 

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¿Sabías que originalmente el término ‘lujuria’ nada tenía que ver con el sexo?

Se conoce como lujuria al ‘deseo excesivo del placer sexual’, tal y como lo describe el diccionario de la RAE (además de añadir como segunda acepción: ‘Exceso o demasía en algunas cosas’).

¿Sabías que originalmente el término ‘lujuria’ nada tenía que ver con el sexo?

Etimológicamente el término proviene del latín ‘luxuria’ cuyo significado original era ‘lujo desmedido’ y ‘derroche excesivo’, pero nada tenía que ver con connotación alguna relacionada con el sexo.

Luxuria provenía de ‘luxus’ (lujo) y de ahí que todo lujo desmedido (sobre todo el de las personas poderosas de la Antigua Roma) fuese calificado de ese modo.

Fue con la llegada del cristianismo a los estamentos gubernamentales romanos (a partir del siglo IV) cuando se modificó el término para referirse a todo tipo de derroche desmedido realizado por los más ricos, comparando estos excesos con los vicios y perversiones sexuales llevadas a cabo por quienes más poder y dinero tenían.

De ahí que se modificara la acepción del vocablo dando lugar el significado de lujuria como ‘desenfreno sexual’ y aquellas personas dadas a la entrega desmedida de los placeres carnales se les comenzó a conocer como ‘lujuriosas’.

 

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‘Bud sex’, hombres heterosexuales a los que les gusta tener sexo ocasional con otros hombres

Se conoce como ‘Bud sex’ (sexo entre colegas) y se trata de una práctica que se ha puesto muy de moda en los últimos años: hombres heterosexuales (muchos de ellos casados y con hijos) a quienes les gusta, de vez en cuando, tener algún encuentro ocasional con otro hombre para tener sexo.

‘Bud sex’, hombres heterosexuales a los que les gusta tener sexo ocasional con otros hombres

Admiten que jamás podrían enamorarse de sus compañeros de juego sexual pero les divierte y excita el realizar esos esporádicos encuentros. Es todo por puro placer.

Un gran número de hombres han descubierto, a través de la curiosidad que les ha llevado el ver que es una práctica cada vez más extendida, que el sexo con otras personas de su género puede proporcionarles grandes momentos de placer.

Existen múltiples aplicaciones con las que se puede encontrar una pareja ocasional para tener sexo esporádico (las llamadas ‘Bud Sex meetings‘), no se consideran bisexuales y, por tanto, suelen evitar encuentros con una persona homosexual, con el fin de evitar cualquier tipo de vínculo emocional por parte de ésta.

Entre los autodefinidos como ‘Bud Sex’ (también conocidos como ‘heteroflexibles‘) saben que el uno del otro no querrá nada más allá que ese tipo de coito furtivo y una vez terminado cada uno se marchará a su casa para seguir con su vida y rutina diaria.

 

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Reseña del libro: ‘Eso no estaba en mi libro de Historia de la Ciencia’ de Eugenio Manuel Fernández

Reseña del libro: 'Eso no estaba en mi libro de Historia de la Ciencia' de Eugenio Manuel FernándezSi eres lector habitual de este blog y te gustan las curiosidades relacionadas con la Historia y la Ciencia tengo una recomendación que hacerte: el libro ‘Eso no estaba en mi libro de Historia de la Ciencia’ de Eugenio Manuel Fernández (Editorial Almuzara) con el que vas a disfrutar una barbaridad.

Ampliamente conocida es la expresión ‘Por amor al arte’, que suele utilizarse para hacer referencia a aquellas personas que realizan algún acto de forma altruista, pero dejadme que le haga un pequeño cambio en la frase y lo transforme en ‘Por amor a la Ciencia’.

A lo largo de la Historia, y por amor a la Ciencia, numerosos han sido los fallecimientos (accidentales, premeditados o fortuitos) que se han producido y, sobre todo, por parte de insignes hombres y mujeres que dedicaron su vida (y nunca mejor dicho) a investigar y experimentar.

El libro de mi buen amigo Eugenio Manuel Fernández nos trae un buen puñado de ejemplos en el que, además de la originalidad del tema, podremos conocer algunos insólitos casos de los que, generalmente, en los libros de texto no vienen explicado.

Y es que sobre libros de texto sabe un rato el autor de ‘Eso no estaba en mi libro de Historia de la Ciencia’, pues entre sus numerosos trabajos de divulgación está el haber escrito varios tomos sobre Ciencias Naturales, Biología y Geología y Física y Química para 1º, 2º y 3º de la ESO.

Eugenio Manuel también es autor de libros de divulgación sobre biografías de ilustres científicos para las colecciones que lanza RBA y ha sido traducido a unos cuantos idiomas. Aunque yo lo conocí en su faceta de escritor a través del libro, publicado en 2009, ‘La conspiración lunar ¡vaya timo!’ (Editorial Laetoli) con el que desmontaba todas las teorías conspiranoicas que niegan la llegada del hombre a la Luna (de la que pronto se cumplirá medio siglo y espero que el bueno de Eugenio aproveche para participar en un buen puñado de eventos).

Pero, volviendo al libro ‘Eso no estaba en mi libro de Historia de la Ciencia’, debo destacar la facilidad con que se lee y lo amenas que resultan todas las historias allí relatadas.

Con el subtítulo de ‘Héroes, villanos, asesinos, mártires, dementes, paladines… y científicos. Todo lo que nunca te contaron sobre la Crónica Negra de la Ciencia’, el libro viene dividido en cinco capítulos y en cada uno de ellos nos podemos encontrar varias interesantísimas y curiosas historias sobre diferentes muertes clasificadas como: ‘casos de laboratorios mortales’, ‘historias de científicos asesinados’, ‘historias de muertes voluntarias’, ‘historias de científicos con mala pata’ y ‘casos de personas víctimas de la naturaleza salvaje’.

Como apasionado de las historias curiosas y recopilador de éstas, debo reconocer que algunas de las contenidas en el libro ya las conocía o había escrito sobre ellas, pero también he podido descubrir un puñado que me han sorprendido y encantado.

Si quieres adquirir el libro lo puedes hacer en librerías, Amazon y en la página de Almuzara.

Además de recomendaros que compréis y leáis este entretenidísimo libro debo añadir que, si vivís en la provincia de Barcelona, no dejéis de asistir el próximo sábado 16 de febrero a la presentación del mismo que se realizará a las 12 del mediodía en el Centre Cívic Vil·la Urània de la Vía Augusta, 102, en la que estará presente el autor y a quien acompañaré para hacerle de maestro de ceremonias. ¡Os esperamos!

 

Reseña del libro: 'Eso no estaba en mi libro de Historia de la Ciencia' de Eugenio Manuel Fernández

 

 

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