Archivo de la categoría ‘Curiosidades Científicas’

Marketing olfativo: cuando las empresas nos venden sus productos a través de nuestro olfato

Una de las sensaciones más agradables que existen es meterse en un coche y notar su inconfundible olor a nuevo.

Y es que el olfato es un gran y potente generador de emociones, gracias al cual muchas veces vinculamos nuestras decisiones a la hora de comprar o consumir.

Marketing olfativo: cuando las empresas nos venden sus productos a través de nuestro olfato

Los expertos en ventas saben que el olor a coche nuevo incidirá plenamente en el comprador para que decida realizar la compra, pero sobre todo ese olor ayudará a otras personas que monten en él a decidirse en cambiar de coche, todo porque esa fragancia le ha invitado a ello.

Por tal motivo existe una amplia gama de perfumes y olores característicos que las empresas utilizan para vender más. Por ejemplo, un concesionario de coches de segunda mano aplicará el perfume de olor a coche nuevo o también es característico el olor que puede apreciarse al pasar por delante de algún negocio concreto; el cual, al respirarlo, hace que sin mirar el rótulo sepamos de qué establecimiento se trata y, además, nos incite a entrar, aunque en ese momento no teníamos intención de hacerlo.

Por poner un par de ejemplos,  famosos y muy identificables son los olores o fragancias que podemos percibir, varios metros antes de situarnos en la entrada, de negocios como los restaurantes McDonalds o la cadena de perfumerías Sephora.

Los expertos juegan con la ventaja de saber que cada persona, gracias a nuestra ‘memoria olfativa’, somos capaces de recordar y almacenar alrededor de 50.000 olores diferentes, sabiendo distinguir perfectamente a qué pertenece cada uno de ellos (de los cuales, aproximadamente, diez mil aromas corresponden a marcas comerciales).

Jody Jean Dreyer (quien trabajó durante tres décadas para Disney), explicó en su libro de memorias, titulado ‘Beyond the Castle’, que esta compañía fue la primera en utilizar perfume de un característico olor en todos sus parques temáticos. A través de unos aparatos (conocidos como ‘smellitzer’) desprende, por los respiraderos repartidos por las calles de Disneyland, fragancias con olor a palomitas de maíz recién hechas.

 

Te puede interesar leer también:

 

 

Fuente de la imagen: pixabay

El placentero ‘beso de Singapur’ (en el que no se utiliza la boca)

El placentero ‘beso de Singapur’ (en el que no se utiliza la boca)

También conocido como ‘Pompoir’, el beso de Singapur se trata de una milenaria práctica sexual asiática que consiste en la introducción del pene en la vagina y los músculos circunvaginales contraerse y relajarse con intención de masajear el miembro introducido.

También es practicado en las relaciones con penetración anal, siendo los músculos pubocoxígeos los que realizan el mencionado masajeo.

El conseguir dominar esta técnica requiere varios años de entrenamiento e incluso puede facilitar su destreza el entrenar introduciéndose unas bolas chinas, las cuales se deben ir moviendo con los mencionados músculos.

Según los expertos en sexo tántrico, el beso de Singapur es una disciplina que ayuda a aumentar la intensidad del coito, así como alargar su duración.

 

 

Lee en este blog otras curiosidades relacionadas con el sexo

 

 

Fuente de la imagen: pixabay

¿De dónde proviene llamar ‘cunnilingus’ al sexo oral realizado en los genitales de una mujer?

Así como para el sexo oral realizado a un hombre existen diversos términos con el que se conoce (felación, francés o mamada si usamos un lenguaje más soez…) en el caso del que se practica a una mujer está mucho más limitado existiendo un término con el que generalmente nos referimos a ello: ‘cunnilingus’.

¿De dónde proviene llamar ‘cunnilingus’ al sexo oral realizado en los genitales de una mujer?

Cunnilingus proviene del latín y está formado por dos partes, el vocablo ‘cunnus’ (que significa ‘vulva’)  y el verbo ‘lingĕre’ (cuyo significado es ‘lamer’) y por tanto la traducción literal sería ‘que lame la vulva’.

Cabe destacar que, erróneamente, hay quien le da un significado distinto al término cunnilingus señalando que proviene de ‘conejo’ (en latín ‘cunicŭlus’) y ‘lengua’, que en latín se escribía ‘lingua’, pero nada tiene que ver.

 

 

Quizá te puede interesar comprobar cuáles son tus conocimientos sobre sexualidad en el curioso trivial: ¿Cuánto sabes de SEXO?

 

 

Fuente de la imagen: Wikimedia commons

¿Cuál es el origen del término ‘bochorno’?

Conocemos como ‘bochorno’ al calor asfixiante y estado de sofocación (sobre todo en verano con altas temperaturas y un altísimo nivel de humedad en el ambiente) y como referencia al rubor del rostro (a causa de pasar vergüenza o sentirse ofendido).

¿Cuál es el origen del término ‘bochorno’?

Etimológicamente proviene del latín ‘vulturnus’ cuyo significado literal era ‘viento del este’ (también llamado ‘viento solano’) y hacía referencia al viento muy cálido que llegaba a ser molesto y sofocante y que, según los antiguos romanos, provenía de las islas griegas (algunas fuentes lo llaman ‘viento del sureste’).

En el siglo XVII ya aparece mencionado el término bochorno y la primera aparición en el Diccionario de Autoridades es del año 1726,  dándole el significado ‘Vapor caliente y molesto que levanta el viento solano en el estío’. También es recogido en la forma ‘buchorno’, que es como se estuvo diciendo siglos atrás y que estuvo apareciendo en los diccionarios oficiales hasta el año 1936.

Como nota curiosa, cabe destacar que en el Diccionario de Autoridades de 1726 se apuntaba como posible origen etimológico a bochorno a la unión de los término ‘boca’ y ‘horno’, dándole la siguiente explicación: ‘porque el calor que da parece al que despide la boca del horno encendido’.

 

 

Te puede interesar leer también:

 

 

Fuentes de consulta: Diccionario de Autoridades (I) / Diccionario de Autoridades (2) / Nuevo tesoro lexicográfico de la lengua española (NTLLE) / etimologias.dechile / RAE

Fuente de la imagen: dodlive

Fogbow, el curioso arcoíris formado de niebla

Muchas son las ocasiones en las que tras llover y despejarse el cielo de nubes se produce un fenómeno óptico, conocido como arcoíris, que nos muestra un arco (que en realidad es un círculo) en el que se puede distinguir diferentes colores.

Fogbow, el curioso arcoíris formado de niebla

Pero hay veces que sin haber llovido podemos observar en el horizonte una especie de arcoíris pero cuyos colores son muy tenues, casi blancos (la parte exterior tira hacia el rojizo y la interior es azulada).

Este fenómeno es conocido como  ‘arcoíris de  niebla’ (o ‘fogbow’ en inglés) y se produce por la humedad acumulada en el ambiente a causa de la niebla.

La falta de color es debido a que las gotas de agua que conforman ese arcoíris son pequeñísimas (menos de 0,05 milímetros) y solo reflejan la luz blanca.

 

 

Te puede interesar leer también:

 

Fuente de la imagen: Wikimedia commons

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [13]

Décimo tercera entrega de la serie de post dedicados a traer a este blog un buen número (de docena en docena) de cosas que quizás no sabíais cómo se llamaban en realidad o que, posiblemente, conocías pero con otro nombre distinto.

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [13]

Espero que la selección de palabras que he hecho en esta ocasión sea de vuestro agrado, al igual que ha ocurrido con las veces anteriores.

 

 - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [13]

Orto: Posiblemente, si eres de procedencia sudamericana (más concretamente de Argentina) te haya venido a la mente la palabra ‘ano’; pero no, el ‘orto’ al que me refiero en esta entrada nada tiene que ver con la anatomía sino con la astronomía, ya que hace referencia a la salida o aparición del Sol u otro astro por el horizonte.

 

 - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [13]

 

Hoploteca: Se refiere al museo donde se guarda o exhiben armas antiguas.

 

 - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [13]

 

Búcaro: Es la jarra o vasija hecha de arcilla en la que antiguamente se servía o bebía el agua. Su etimología proviene precisamente de la arcilla rojiza utilizada para realizarlas.

 

 - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [13]

 

Contrahuella: Es el plano vertical que vemos en cada uno de los peldaños de una escalera.

 

 - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [13]

 

Trinquis: Forma coloquial de llamar al acto de dar un trago de vino o licor.

 

 - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [13]

Confuerzo: Hace referencia a los banquetes fúnebres. Seguro que en más de una ocasión habéis visto en alguna película o serie (sobre todo estadounidense) que tras un entierro los dolientes se reúnen en una casa donde se sirve de comer y beber (e incluso cada asistente lleva alguna cosa). Esta costumbre ya era realizada en la antigüedad, tanto en las culturas egipcia, griega como romana e incluso podemos encontrar referencias a ello en la Península Ibérica en los siglos XVI y XVII.

 

 - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [13]

 

Pluscafé: Es la copa de licor que suele tomarse en la sobremesa, tras el café.

 

 

 

 - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [13]

 

Andel: Huella o surco que deja el paso de la rueda de un carro (u otro vehículo) por un terreno (campo).

 

 - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [13]

 

Gavilancillo: Es la punta curvada o pico que tiene la hoja de la alcachofa

 

 - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [13]

 

Mitón: Guante hecho de punto que deja los dedos al descubierto.

 

 - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [13]

 

Dextrógiro: Que gira o da vueltas en el mismo sentido que las agujas del reloj.

 

 - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [13]

 

Levógiro: Al revés que el término anterior. Que gira o da vueltas en el sentido contrario a las agujas del reloj.

 

 

 

Lee otros post relacionados:

 

 

Fuentes de las imágenes: pexels / Wikimedia commons / jasmineway (Flickr) / afrc.af.mil / pexels / denverjeffrey (Flickr)daquellamanera (Flickr) / needpix / pixabay / Wikimedia commons / pexels / needpix

¿Por qué se endurecen los pezones cuando nos excitamos?

El pecho, ya sea de una mujer o un hombre, suele ser una de las zonas erógenas que más placer proporciona al ser acariciado (besado, lamido, pellizcado… a cada persona le gusta un estímulo u otro).

¿Por qué se endurecen los pezones cuando nos excitamos?

Cuando nos excitamos los pezones tienden a sobresalir y endurecerse y esto ocurre por la gran cantidad de terminaciones nerviosas que poseemos por toda aquella zona pero, sobre todo, porque se ocupan de esa erección involuntaria unas células nerviosas controladas desde el ‘sistema nervioso simpático’.

Esas hormonas son las encargadas de controlar la reacción de cada uno de nuestras funciones involuntariamente, de ahí que cuando sentimos frío se nos ponga el vello de punta o también se endurezcan los pezones, al igual que nos ocurre durante la excitación sexual.

 

 

Te puede interesar leer también: Aborrecer, aburrir y horripilante, tres palabras con un mismo origen etimológico: ‘los pelos de punta’

 

 

Fuente de la imagen: needpix

¿Sabias que los términos ‘ladrar’ y ‘latir’ tienen el mismo origen etimológico?

Conocemos como ‘latido’ a cada uno de los golpes producidos por el movimiento alternativo de dilatación y contracción del corazón contra la pared del pecho, o de las arterias contra los tejidos que las cubren (tal y como recogen los diccionarios).

Por otra parte, el ‘ladrido’ es el sonido que emite un perro (su voz), que puede ser de mayor o menos intensidad dependiendo de lo que el animal quiere expresar.

¿Sabias que los términos ‘ladrar’ y ‘latir’ tienen el mismo origen etimológico?

Los dos términos tienen cierta similitud en su forma de ser escritos, aunque a primera vista sus significados nada tienen que ver el uno con el otro (o eso es lo que creemos), debido a que curiosa y originalmente tienen la misma procedencia etimológica.

Y es que ‘latir’ proviene del latín ‘glattīre’ cuyo significado literal era ‘dar ladridos agudos’ y hacía referencia a los gruñidos que emitían los cachorros de perro y nada tenía que ver con el movimiento del órgano muscular que tenemos en el pecho.

Como los ladridos de los pequeños canes solían ser leves y temblorosos, con el tiempo quedó asociado el término al acto de temblar algo y de ahí pasó al movimiento que producía un órgano (en este caso el corazón) que recordaba a un temblor.

Por tanto, etimológicamente hablando, un latido de nuestro corazón no deja de ser un ladrido leve y tembloroso de un cachorro de perro.

 

 

Te puede interesar leer también:

 

 

Fuente de la imagen: freestockphotos
Fuentes de consulta: molinodeideas / etimologias.dechile / RAE

Cuando en los jardines se plantaba albahaca para despertar el deseo sexual de la persona amada

Científicamente está por demostrar el poder afrodisíaco de numerosos alimentos, especias y compuestos que se presentan como potenciadores de la libido y en los que, alrededor de éstos, hay más leyenda y mitos que demostraciones empíricas, soliendo influir a menudo en ello el efecto placebo o el efecto ‘a mí me funciona’ .

Cuando se plantaba albahaca en los jardines para despertar el deseo sexual

Una de las plantas a la que se le otorga un gran poder afrodisíaco es la albahaca y esa creencia nos viene de siglos atrás, cuando en la cultura musulmana se tenía el convencimiento de que era una planta que atraía el amor (o deseo sexual) gracias a su potente olor.

Por tal motivo muchas eran las casas en las que en su jardín se plantaban, o colocaban macetas en el alfeizar de la ventana, con el fin de atraer y retener a los amantes.

Pero otra de las razones eran las medicinales, debido a que con la albahaca se realizaban infinidad de medicinas y ungüentos, pues se tenía el convencimiento de que su olor penetraba en el cerebro y curaba la dolencia.

De hecho, el término albahaca proviene del árabe hispánico ‘al-ḥabáqa’ (ḥabáqa era el nombre genérico que le daban a todas las plantas medicinales).

La creencia de que eran plantas afrodisíacas fue tal que, incluso, durante muchísimos siglos estuvo prohibida su utilización en la cocina de los conventos religiosos e incluso plantar en sus jardines.

 

Te puede interesar leer también:

 

 

Fuente de la imagen: pixabay