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¿De dónde proviene el término ‘presbicia’?

A través de mi perfil @curiosisimo (en la red social TikTok), me preguntan sobre el origen del término ‘presbicia’.

¿De dónde proviene el término ‘presbicia’?

Por norma general, los seres humanos al llegar a la flanja de edad de entre los 40 y 50 años (en casos excepcionales se puede adelantar o atrasar) empezamos a padecer una curiosa anomalía ocular (que solemos achacar a tener la vista cansada) por la cual cada vez nos cuesta más poder leer un texto que se encuentra en una distancia cercana (libros y, sobre todo, las letras de instrucciones en productos) y, normalmente, no nos afecta a nuestra visión de lejos (a no ser que ya se tuviera alguna graduación de miopía) necesitando usar gafas para poder leer sin dificultad o cambiar la graduación de las que ya usábamos (hay quien usa solo esas gafas de cerca y quien se tiene que hacer unas progresivas o bifocales, dependiendo la necesidad y gusto).

Esta anomalía visual es conocida como ‘presbicia’ y el término llegó al castellano desde el francés ‘presbytie’ (de exacto significado) y este idioma lo tomó prestado del vocablo griego ‘présbys’, utilizado para hacer referencia a una persona anciana o de edad avanzada.

El término francés presbytie (como referencia al defecto óptico provocado por la edad) se acuño en la primera mitad del siglo XVII (la primera constancia escrita data del año 1626) y un siglo y medio después ya aparecía recogido en algunos tratados oftalmológicos.

El vocablo fue recogido por primera vez en el diccionario de la RAE en su edición de 1884 con la escueta acepción ‘Defecto o imperfección del présbite’ y para el término ‘présbite’ le daba el significado ‘Que ve mejor de lejos que de cerca’.

Como nota curiosa, indicar que existe también existe una patología consistente en la pérdida de oído según se van cumpliendo años y que es denominada como ‘presbiacusia’, la cual es descrita como la ‘incapacidad para oír altas frecuencias, que suele estar provocada por el envejecimiento’, formada por los vocablos ‘présbys’ (anciano) y ‘ákousis’ (audición).

 

 

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Fuente de la imagen: pxhere

¿Sabes a qué hace referencia el término ‘onicofagia’?

El término ‘onicofagia’ significa literalmente ‘comerse las uñas’, un vocablo utilizado sobre todo en medicina para hacer referencia al acto compulsivo e incontrolado de andar mordisqueándose las cutículas.

¿Sabes a qué hace referencia el término ‘onicofagia’?

Etimológicamente el término proviene del griego, uniendo los vocablos onyx’ (uña) y ‘phagein’ (comer).

La mayoría de expertos indican que la onicofagia se trata de un trastorno que se encuentra dentro del espectro obsesivo-compulsivo que ayuda al individuo que lo realiza a canalizar un estado de ansiedad o nervios y de ese modo, sin ser consciente, poder reducir la inquietud o malestar psíquico mordisqueándose las uñas.

Cabe destacar que hay quien indica que, en algunos casos determinados, también puede tratarse de un hábito adquirido, sin existir un componente de desorden que pueda preocupar o necesite tratamiento alguno.

 

 

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Media docena de curiosos términos de partes de nuestra anatomía (II)

De los pies a la cabeza y por fuera o por dentro, todas aquellas partes de nuestro organismo que podemos ver, y las que no, tienen un nombre, un término por el que son conocidas. Muchas son las ocasiones en las que nombramos algunos de esos órganos y, por mucho que estemos familiarizados con su nombre, desconocemos por qué y de dónde surge el que se denominen de esa forma.

Media docena de curiosos términos de partes de nuestra anatomía (II)

Este post es la segunda entrega con media docena de curiosos términos de partes de nuestra anatomía:

Narina:

Nombre con el que se conoce a cada uno de los orificios externos que tenemos en la nariz. El término llegó al castellano desde el francés narine, de exacto significado, y este, a su vez, del latín naris, vocablo latino utilizado como diminutivo de nariz, ‘nares’.

 

Hallux:

El dedo gordo es el único de todos los que tenemos en el pie que recibe un nombre: hallux, término que proviene del latín hallus y, a su vez, este era una variación del hallucis, forma en la que los antiguos romanos también lo llamaban. Curiosamente existe una deformidad podológica que consiste en tener el hueso del dedo gordo desviado hacia fuera y que recibe el nombre común de juanete, aunque su denominación médica es hallux valgus, ‘dedo gordo hacia fuera’).

 

Rasceta:

El término hace referencia a cada una de las rayas o pliegues transversales que hay en la superficie interna de la muñeca. Etimológicamente proviene el latín medieval ‘racheta’ de exacto significado.

 

Efélide:

Cultismo con el que se conocía a las manchas producidas por el sol en la piel y que, comúnmente, se conocen como pecas. El término proviene del latín ephelide y este, a su vez, del griego  ephelis, de exacto significado. Fue ampliamente utilizado en el argot médico durante el siglo xix y gran parte del xx. La primera constancia del vocablo refiriéndose a una mancha de piel corresponde a Hipócrates, en el siglo v a. C.

 

Artejo:

Hace referencia a los nudillos de la mano. Proviene del latín articulus, de igual significado y que a su vez era el diminutivo de artus, ‘extremidades’. Existe constancia que a partir del siglo xiii se utilizó el término artejo como un cultismo a la hora de referirse a los nudillos.

 

Gnatión:

Se trata del punto central del extremo inferior de la mandíbula y la barbilla. El término es utilizado como referencia en la cirugía maxilofacial.

 

 

 

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Media docena de curiosos términos de partes de nuestra anatomía (I)

De los pies a la cabeza y por fuera o por dentro, todas aquellas partes de nuestro organismo que podemos ver, y las que no, tienen un nombre, un término por el que son conocidas. Muchas son las ocasiones en las que nombramos algunos de esos órganos y, por mucho que estemos familiarizados con su nombre, desconocemos por qué y de dónde surge el que se denominen de esa forma.

Media docena de curiosos términos de partes de nuestra anatomía (I)

Este post es una primera entrega con media docena de curiosos términos de partes de nuestra anatomía:

 

Glabela:
La ‘glabela’ es el área que se encuentra situada entre el centro de la frente, en el punto justo entre las dos cejas (lo que llamamos comúnmente ‘entrecejo’) y por encima del hueso de la nariz. El término proviene del latín ‘glaber’ cuyo significado era ‘sin pelo’.

 

Occipucio:
Parte de la nuca que une la cabeza con los huesos cervicales. Proviene del latín occiput y está compuesto por la unión del prefijo ob, ‘en dirección a’, y caput, ‘cabeza’. A menudo podemos encontrar que se utilice el término occipucio para hacer referencia al cogote o parte posterior de la cabeza.

 

Columela:
Piel que se encuentra en la base del tabique nasal y que separa los dos orificios (fosas nasales). Su origen etimológico es el término en latín ‘columella’ y su significado ‘la columna’.

 

Trago:
Prominencia de la oreja situada inmediatamente delante del conducto auditivo. Es la parte por donde le asoma a algunas personas algunos pelos que le crecen en las orejas, de ahí su curiosa etimología, ya que el término trago proviene del latín ‘tragus’, con el mismo significado, y este del griego  ‘tragos’, que hacía referencia al macho de la cabra y al pelo que a este animal le sobresalía de las orejas.

 

Filtrum:
Se trata del surco que tenemos entre la nariz y el labio superior. También se llama filtro, surco subnasal o surco nasolabial. Etimológicamente proviene del latín renacentista philtrum y este del griego philtron. La razón por la que se le denominó de ese modo es ampliamente discutida y muchos son los expertos que señalan que proviene de antiquísimas fábulas.

 

Respigón:
Pellejo que se levanta de la carne de los dedos situada junto a las uñas de las manos (también conocido comúnmente como padrastro). También se utiliza en veterinaria para indicar cierta llaga que se produce en la pezuña de un equino. El término respigón está formado por el prefijo re, reiteración o énfasis de algo, y espigón, aumentativo de espiga, debido a que los pellejos sobresalientes recordaban a esa parte de los cereales.

 

 

 

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¿Es correcto decir ‘aruñar’ en lugar de ‘arañar’ para indicar que se ha rasgado con las uñas?

A través de mi perfil @yaestaellistoquetodolosabe2 en Instagram, un seguidor me realiza la siguiente consulta: ¿Sería correcto decir ‘aruñar’ en lugar de ‘arañar’ para indicar que se ha rasgado con las uñas?

¿Es correcto decir ‘aruñar’ en lugar de ‘arañar’ para indicar que se ha rasgado con las uñas?

Según indica la RAE, a través de la respuesta dada por su servicio de consulta sobre dudas lingüísticas y la entrada correspondiente en el Diccionario panhispánico de dudas: ‘La variante «aruñar» es propia del habla coloquial y popular de algunas zonas;  la voz propia de la lengua estándar es «arañar»’.

Según aparece en la edición actual del Diccionario de la RAE, en la primera acepción de la entrada ‘arañar’, nos indica lo siguiente: ‘Raspar, rasgar, herir ligeramente la piel con las uñas o con un objeto cortante o punzante’. Y también nos indica que se trata de una etimología discutida, dándonos la posibilidad de que pueda provenir de los vocablos araña y arar.

A pesar de las dudas sobre la procedencia de dicho término, que señala actualmente la publicación académica, cabe destacar que son numerosos los etimólogos y lingüistas que llevan defendiendo desde hace muchísimo tiempo que el verbo ‘arañar’ está formado por los vocablos ‘arar’ y ‘uña’, debido a que la marca que queda (tras hacer una herida con las uñas) recuerda a los surcos que hay en la tierra tras haber arado.

Hay algunas voces discordantes (las menos) que indican que no proviene de unir arar con uña, sino de juntar ‘araña’ y ‘uña’, ya que dicha marca recuerda a las patas de un arácnido (sinceramente, yo me quedo con la primera explicación).

El término ‘arañar’ aparece en textos del siglo XVI y fue recogido por primera vez en Diccionario de Autoridades, en el año 1726, donde ya se le daba como explicación de su origen la unión de las palabras arar y uña e incluso, en esa misma publicación, ya aparecía recogida la palabra en la forma ‘aruñar’, dándole como significado exactamente la misma acepción que en la entrada ‘arañar’: ‘Herir con las uñas alguna cosa de modo que dexe señál. Dícese mas comunmente Arañar’.

¿Es correcto decir ‘aruñar’ en lugar de ‘arañar’ para indicar que se ha rasgado con las uñas?

Entradas en el Diccionario de Autoridades de 1726 para los términos ‘aruñar’ y ‘arañar’

Actualmente el diccionario de la RAE sigue recogiendo el término ‘aruñar’ el cual remite directamente a la entrada ‘arañar’. Numerosos son los lingüistas y publicaciones que podemos encontrar en la red o libros de consulta, que indican categóricamente que ambas formas son igual de válidas, pudiéndose utilizar como sinónimas en un mismo texto.

 

 

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Fuente de las imágenes: Wikimedia commons / Diccionario de Autoridades

Media docena de expresiones que hacen referencia a alguna parte de la anatomía

Media docena de expresiones que hacen referencia a alguna parte de la anatomía

Tener cara de acelga:
Durante el Siglo de Oro español (siglos xvii y xviii) muchos fueron los literatos que usaron la expresión cara de acelga amarga, con la que se referían al semblante pálido y macilento (flaco, descolorido) que presentaba una persona por el cansancio o tras haber trasnochado. Con los años la referencia amarga desapareció de la locución y, todavía hoy, sigue utilizándose en el modo tener cara de acelga.

Tener orejas de soplillo:
Decir que alguien tiene  orejas de soplillo es referirse a sus grandes y separados pabellones auditivos. El término soplillo lo recibe del aventador en forma de pala (redondo y con un mango), hecho comúnmente de esparto y que sirve para avivar el fuego (por ejemplo, de una chimenea).

No tener dos dedos de frente:
Expresión con la que se da a entender que alguien tiene pocas luces o entendederas y que es una persona muy limitada intelectualmente. Proviene de la errónea creencia (surgida en la primera mitad del siglo xix) que la anchura de la frente de un individuo determinaba su inteligencia. Estaba basada en una pseudociencia llamada frenología, creada por el anatomista alemán  Franz Joseph Gall.

Ser la niña de sus ojos:
Predilección especial que se siente por algo o alguien. La  niña a la que hace alusión la expresión es las pupila, llamadas de ese modo debido a que antiguamente se percataron de que en la obertura que se encuentra en el centro del iris (y por donde entra la luz al ojo) quedaba reflejada la silueta de la persona a la que se estaba mirando, por lo que esa figura recordara el trazo de un diminuto cuerpo de niña.

Dormir a pierna suelta:
Cuando alguien duerme sin problemas y de un tirón suele decirse que ha  dormido a pierna suelta. Esta expresión proviene del hecho de dormir sin tener atadura ninguna en las extremidades inferiores y hace referencia a aquellos presos a los que, por buena conducta, se les permitía pasar la noche sin estar encadenados a unos grilletes o cadenas. Esos reos afortunados tenían un descanso nocturno mejor, por lo que a la mañana siguiente se encontraban en mejores condiciones que sus compañeros de celda.

Andar con pies de plomo:
Ante una situación que requiere calma y hacer las cosas con cautela, disimulo, sin prisas o con la máxima precaución posible suele utilizarse las expresiones andar con pies de plomo e ir con pies de plomo. Dos locuciones que hacen referencia al mundo subacuático en el que los buzos utilizaban unas botas recubiertas de plomo con las que conseguían tener mejor y mayor estabilidad y seguridad para andar por el fondo del mar o por la superficie de algún barco hundido.

 

 

 

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Cuatro curiosos términos relacionados con los recién nacidos

00Cuatro curiosos términos relacionados con los recién nacidos

Cuando nacemos, todos los seres humanos estamos a medio hacer y los huesos todavía están sin soldar, sobre todo los de la cabeza, de manera que hay un espacio membranoso entre las diferentes partes del cráneo que reciben el nombre de ‘fontanela’. Etimológicamente proviene del francés ‘fontanele’ y a éste llegó desde el latín ‘fontana’, cuyo significado original era fuente o manantial y los surcos que quedaban en la cabeza del neonato recordaban el cauce por el que discurría el agua.

Tras el parto, el recién nacido hace un primer llanto o gemido: el ‘vagido’. Proviene del término en latín ‘vagitus’ y éste del verbo ‘vagire’, utilizado para hacer referencia a un gemido o grito.

También hay una primera deposición de excrementos, que suelen ser de una textura viscosa y con coloración entre verde y negruzca, que se conoce como ‘meconio’. Llegó al castellano desde el latín ‘meconĭum’ y a este desde el griego ‘mēkṓnion’, cuyo significado literal era ‘extracto de amapola’ (‘mekon’ es el nombre de esta flor en griego). El motivo de denominar con ese término a la primera deposición del recién nacido era porque dichos restos tenían cierta similitud con el extracto que se obtenía tras estrujar la cabeza de una amapola.

Otra de las características de los neonatos es la especie de vello, casi imperceptible, muy parecido a la pelusilla, que cubre algunas partes de su cuerpo: el lanugo. Proviene del latín ‘lanūgo’ (de exacto significado) y a su vez este de ‘lana’.

 

 

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¿Cuál es el origen del término ‘jamacuco’?

A través de mi perfil @curiosisimo (en la red social TikTok), me preguntan sobre el origen del término ‘jamacuco’.

¿Cuál es el origen del término ‘jamacuco’?

Utilizamos habitualmente el término ‘jamacuco’ para referirnos a una dolencia o malestar que ha padecido alguien (por ejemplo: ‘A fulano le ha dado un jamacuco por la calle y se ha caído redondo al suelo’).

El término jamacuco no fue recogido por el diccionario de la RAE hasta su edición de 2001 (aunque hay constancia de su existencia y uso desde hace varios siglos), pero en la publicación académica simplemente se le da la acepción de ‘Indisposición pasajera’ (cuando por norma es utilizada la palabra para referirse a alguna patología algo más importante o severa).

También cabe destacar que, tal y como indica el filólogo y escritor, Fernando Iwasaki, en su premiado libro ‘Las palabras primas’, […] la Sociedad Española de Neurología admite la voz jamacuco como sinónimo de ictus, apoplejía, embolia, trombosis y otros traumatismos de la fisiopatología cerebrovascular […] (debo reconocer que no he encontrado referencia alguna a dicha palabra en ninguna búsqueda de las muchas que he hecho en la web de la SEN).

Tal y como os indico al inicio del post, a pesar de no haber sido recogido el término hasta la edición de 2001 de la RAE, sí que existe constancia de hace varios siglos de su existencia y uso. Por ejemplo aparece en los diccionarios de Esteban de Terreros y Pando (1787), Ramón Joaquín Domínguez (1853) o de Elías Zerolo (1895) y en los tres casos remitiendo a la entrada ‘zamacuco’ e indicando que se trataba de lo mismo.

Pero, el término ‘zamacuco’ (o ‘xamacuco’, como también aparecía en aquella época) sí que estaba recogido en el Diccionario de Autoridades de 1739 y, originalmente,  nada tenía que ver con dolencias o problemas de salud, sino que hacía referencia a ‘el hombre tonto, torpe y abestiado’ (como vulgarismo) y ‘a la embriaguez o borrachera’.

En la edición de 1925, del diccionario usual, se le añadió una tercera acepción al término zamacuco: ‘Hombre solapado, que calla y hace su voluntad’, pero en ningún momento había rastro o referencia alguna a dolencias de salud, hasta que apareció recogido en 2001 en la forma ‘jamacuco’ y el diccionario de la RAE, en la entrada correspondiente a este vocablo, remite, como origen del mismo, a ‘zamacuco’.

Lo que tampoco tiene demasiado claro los académicos es la etimología de la palabra, señalando que ‘quizá’  provenga del árabe clásico ‘ṣamakūk’, cuyo significado era ‘necio, malicioso’. Pero el diccionario de arabismos de Federico Corriente discrepa de este origen, señalando que ‘podría’ tratarse de un caso de metátesis con la palabra ‘mazacuco’, proveniente del árabe ‘maṣkūk’ y con significado de ‘golpeado en el cogote’.

 

 

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¿De dónde surge llamar ‘doctor’ a los médicos si muchos facultativos no lo son?

Es habitual que, a la hora de acudir a una consulta médica, nos dirijamos al profesional que nos atiende como ‘doctor’, aunque es probable que dicho facultativo no tenga un doctorado (pero sí la licenciatura y/o correspondiente especialización).

¿De dónde surge llamar ‘doctor’ a los médicos si muchos facultativos no lo son?

Y es que debemos tener en cuenta que no todos los médicos son doctores ni todos los doctores son médicos. El de doctor (doctora en su forma femenina) no es solo un tratamiento de cortesía y respeto que da un paciente hacia el especialista sanitario que le está atendiendo, sino que en realidad se trata de un grado alto de titulación académica que ha obtenido un profesional pero que no necesariamente tiene que dedicarse a la medicina (de ahí que encontremos doctores en otros campos tan diversos como la física, arquitectura, derecho, filosofía, periodismo…).

Etimológicamente el término ‘doctor’ proviene del latín medieval ‘doctor’/’doctoris’, que hacía referencia a un enseñante, derivando estos vocablos de ‘docēre’ (el que enseña) y estaba destinado, originalmente, a los enseñantes (profesores) y encargados de impartir clases de estudios superiores (universitarios). Antiguamente, a aquel que obtenía el doctorado se le asignaba una silla o asiento en una institución universitaria (cátedra), pero con el tiempo ambas titulaciones han acabado diferenciándose, dedicándose un catedrático normalmente a la docencia y un doctor a la investigación (aunque podemos encontrar que un mismo profesional realice ambas cosas).

El hecho de que por norma general a prácticamente todos los médicos se les denomine ‘doctores’, como tratamiento coloquial y de cortesía, se originó a raíz del término ‘docto’, el cual proviene del latín ‘doctus’ y que vendría a significar ‘el que tiene enseñanzas’, en relación a los conocimientos que posee, de ahí que, antiguamente, fuese muy común acompañar con el adjetivo ‘docto’ el nombre del profesional que poseía más conocimientos que los comunes, siendo el de los médicos uno de los colectivos de la sociedad con mayor preparación y estudios.

 

 

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