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Curiosidades, anécdotas e historias sorprendentes para ser cada día un poco más listos.

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¡ALERTA! Este lugar está en cuarentena… ya podéis ir rezando [Mi charla en #Naukas17]

¡ALERTA! Este lugar está en cuarentena… ya podéis ir rezando [Mi charla en #Naukas17]

El 15 y 16 de septiembre tuvo lugar en Bilbao Naukas 2017, el mayor evento de divulgación científica que se celebra en España y que este año se ha englobado junto a otras actividades dentro del ‘Bizkaia Zientia Plaza’ y auspiciado por la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU.

Charla Alfred López #Naukas17

Un año más he tenido el inmenso honor de dar una charla el sábado 16 a las 17:40 horas en el impresionante Palacio Euskalduna cuyo título fue “¡ALERTA! Este lugar está en cuarentena… ya podéis ir rezando”.

A continuación os transcribo la charla (tal y como la escribí, evidentemente, posteriormente sobre el escenario decidí cambiar algunas cosas, sobre todo en el orden de explicarlas). Al pie podréis ver el vídeo de la charla que fue retransmitida por streaming a través de la web de Eitb: http://www.eitb.eus/es/divulgacion/naukas-bilbao/videos/detalle/5084258/alfred-lopez-alerta-este-lugar-esta-cuarentena-podeis-ir-rezando/

¡ALERTA! Este lugar está en cuarentena… ya podéis ir rezando 

Se conoce como cuarentena a la acción de aislar a uno o varios individuos (animales o cosas) sospechosas de poder ser un peligro para la salud pública. Con ello se pretende prevenir cualquier propagación de una enfermedad considerada como altamente contagiosa.

Por otra parte también encontramos que se conoce comúnmente como cuarentena al periodo postparto en el que una mujer tras el alumbramiento de un bebé necesita para volver a estar como antes del embarazo. Aunque se le llama popularmente cuarentena el nombre que los especialistas en obstetricia prefieren darle a ese periodo es el de ‘puerperio’.

Pero ¿tiene algo que ver la cuarentena de las parturientas con el aislamiento epidemiológico? ¿por qué se conocen ambos con el término de cuarentena? ¿realmente una cuarentena debe durar cuarenta días?

Pues sí, tiene mucho que ver y además el aislamiento epidemiológico deriva de la cuarentena a la que se sometía antiguamente a las mujeres tras dar a luz.

Hace muchísimo tiempo, y me refiero a hace unos cuantos miles de años, a la mujer que acababa de dar a luz se la consideraba como impura y debía ser aislada, ya que se tenía la creencia que todo aquello que tocara quedaría infectado.

De hecho, la Ley Mosaica o de Ley de Moisés en la que se basan gran parte de los evangelios y muchas de las escrituras sagradas de la actualidad, ya lo recogía en el Antiguo Testamento en el que indicaba esa impureza de la mujer tras el alumbramiento. No se le permitía ni tan siquiera entrar en un santuario hasta transcurrido los cuarenta días después de haber dado a luz. Sería entonces cuando portaría al recién nacido ante los sacerdotes que consagrarían al bebé y purificarían a la mujer.

De ahí que una de las festividades señaladas en el calendario católico sea el de la Candelaria el 2 de febrero, 40 días después de la fecha en la que la Iglesia determinó el nacimiento de Jesús.

Como bien sabréis tanto el catolicismo como el judaísmo y muchas de las actuales religiones basan sus periodos en cuarenta días: por ejemplo, los 40 días de ayuno de Jesucristo en el desierto o la Cuaresma que va desde el final de carnaval hasta Semana Santa.

Y desde entonces y en base a esa fórmula de cuarenta días que marcaba la Ley Mosaica, cada vez que aparecía alguna enfermedad desconocida o contagiosa se decidía poner en aislamiento durante ese periodo de tiempo.

Pero el término cuarentena no comenzaría a utilizarse hasta bien entrada la Edad Media, concretamente hasta el siglo XIV en el que parte de Asia y Europa se encontraron azotadas por una devastadora pandemia de peste negra.

En el año 1348 la llegada al Mar Adriático de varios barcos que se dirigían a Croacia hizo que desde la República de Venecia se ordenara mantenerlos aislados en alta mar (antes de poder desembarcar en el puerto de Dubrovnik) durante ‘Quaranta Giornos’, o sea, 40 días, y que dio origen al término cuarentena. Ese periodo de tiempo se determinó por la tradición que hasta entonces se mantenía y que procedía de la Ley Mosaica, así que siguió prevaleciendo el motivo religioso a cualquier razonamiento científico, ya que por entonces quienes se dedicaban a la medicina todavía no tenían determinado cuál era el periodo de tiempo que se necesitaba para aislar en cada enfermedad.

Y así ha seguido manteniéndose a lo largo de los años y no fue hasta entrados en el siglo XX (ya con la medicina moderna) cuando se comenzó a aplicar un tiempo de aislamiento diferente para cada patología. Por ejemplo el tiempo de aislamiento en el caso de Ébola las cuarentenas fueron de 21 días.

Eso sí, lo que se ha mantenido ha sido el término cuarentena aunque un aislamiento no sea por ese periodo de tiempo.

También cabe destacar que las cuarentenas tras el alumbramiento (puerperio) tampoco son de 40 días sino que abarcan entre las 4 semanas (28 días) y las 6 semanas (42 días) todo dependiendo de cada caso y mujer y el tiempo que realmente necesita cada organismo para recuperarse totalmente del embarazo.

Cabe destacar que tal y como me explicó la especialista en obstetricia Sofia Fournier, estas cuarentenas o puerperios postparto pueden variar dependiendo de la época del año del alumbramiento, ya que si este ha tenido lugar de cara al verano se acorta ese periodo para estar lista antes de las vacaciones y sin embargo de cara al invierno se alarga algo más pues no hay tanta prisas al llevar más prendas de ropa.

Como nota curiosa, un par de cuarentenas que han sido significativas a lo largo de la Historia (de las muchas que ha habido) son:

A los tripulantes del Apolo XI a su vuelta del viaje a la Luna. El viaje de viaje de ida y vuelta duró 8 días y cuando regresaron se les mantuvo aislados para prevenir cualquier contaminación interplanetaria a lo largo de 21 días (3 semanas).

La cuarentena más larga de la Historia la padeció Mary Mallon (conocida como María Tifoidea) que contagió en Nueva York a 53 personas de Fiebre tifoidea a principios del siglo XX. Sufrió dos periodos de cuarentena, el primero de 3 años (entre 1907-1910) y el segundo de 23 años (entre 1915-1938 cuando falleció).

 

 

Agradecimientos por su ayuda a Sofia Fournier (especialista en obstetricia y autora del blog ‘Una mami que se mima’) y a Ignacio López-Goñi (profesor de microbiología y virología en la Universidad de Navarra y autor del blog microBIO) Lee el resto de la entrada »

¿De dónde proviene la expresión ‘Ser la niña de sus ojos’?

¿De dónde proviene la expresión ‘Ser la niña de sus ojos’?

Es habitual escuchar a alguien decir que cierta persona (e incluso objeto) es ‘la niña de sus ojos’ para referirse al cariño especial y predilección que le profesa (por encima de cualquier otra).

¿De dónde proviene la expresión ‘Ser la niña de sus ojos’?Pero originariamente esta expresión no era dirigida hacia ninguna persona u objeto sino a una parte de nuestro propio organismo: las pupilas

El término pupila etimológicamente proviene del vocablo en latín ‘pupilla’ diminutivo ‘pupa’ utilizado para referirse a una niña, muchacha e incluso muñeca. Y es que en la antigüedad ya se fijaron que en la obertura que se encuentra en el centro del iris y por donde entra la luz al ojo quedaba reflejada la silueta de la persona a la que se estaba mirando, de ahí que dicha silueta recordara el trazo de un diminuto cuerpo de niña y se le comenzara a llamar de ese modo.

Pero la popularización de la expresión la encontramos en las Sagradas Escrituras, donde en el Salmo 17, conocido como la ‘Oración de David’ podemos encontrar en los versículos 8 y 9 el siguiente texto:

Guárdame como a la niña de tus ojos;
escóndeme bajo la sombra de tus alas,
de la vista de los malos que me oprimen,
de mis enemigos que buscan mi vida.

Aunque originalmente la locución nada tiene que ver con el amor y predilección que se puede sentir hacia alguna persona, con el paso de los siglos acabó usándose para este fin.

 

 

Lee y descubre el curioso origen de otras conocidas palabras y expresiones

 

 

Fuente de las imágenes: pixnio / filmaffinity

¿Cuál es el origen de la píldora anticonceptiva?

¿Cuál es el origen de la píldora anticonceptiva?

Existen antiquísimos escritos que describen cómo eran los métodos anticonceptivos muchos siglos atrás, unas épocas en las que, a pesar de no existir evolución científica y médica como en la actualidad, se las ingeniaban como podían para poder controlar las tasas de natalidad (aun y a pesar de ello las familias solían ser numerosas).

Entre las primitivas maneras de intentar no quedarse embarazadas, era muy común el método por el que se introducían una bola de lana, pelo de diversos animales e incluso cerumen de una mula, la cual se impregnaba de una serie ungüentos realizados con diversas hierbas, aceite, miel o resina de cedro. Algún cronista de la época, como Sorano de Éfeso, escribió sobre la efectividad de estos métodos.

Tampoco podemos olvidarnos de los preservativos masculinos, de cuya existencia existen evidencias que se remontan a hace más de tres mil años y que estaban realizados con tripas de animales.

Pero la gran revolución dentro de la anticoncepción llegó a finales de la década de los años 50 en la que Gregory Goodwin Pincus, un biólogo de origen estadounidense, presentó la primera píldora anticonceptiva. El éxito y efectividad de la misma se debía a que imitaba la acción de las hormonas naturales gracias a haber sintetizado en esas píldoras los estrógenos y la progesterona, dos hormonas femeninas.

No se autorizó su comercialización en EEUU hasta el 18 de agosto de 1960 y en España no fue legalizada y permitida su libre comercialización hasta el 7 de octubre de 1978 (hasta aquella fecha se consideraba un delito venderla e incluso prescribirla). A pesar de ser legalizada muchas fueron las farmacias en las que no se quiso dispensar por encontrarla inmoral.

Entre la aparición de la píldora, a principios de los años 60 hasta su legalización como anticonceptivo en España en el 78, muchos fueron los médicos que la recetaron a sus pacientes femeninas aprovechando que también se utilizaba para regular el ciclo menstrual o para combatir el acné.

 

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Portada Vuelve el listo que todo lo sabe

 

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‘Cefalea por estímulo frío’: el motivo por el que te duele la cabeza cuando comes un helado

‘Cefalea por estímulo frío’: el motivo por el que te duele la cabeza cuando comes un helado

Según indican los expertos, el 33% de la población ha padecido alguna vez de ‘cefalea por estímulo frío’ o, dicho de otro modo, le ha entrado un molesto dolor de cabeza en el momento en el que se estaba comiendo un helado (o tomando una bebida muy fría).

Este dolor se ocasiona a causa de la baja temperatura de aquello que te estás tomando que al entrar en contacto con la parte blanda de nuestro paladar activa las terminaciones nerviosas que controlan la cantidad de flujo sanguíneo que va hacia nuestra cabeza, provocando una inflamación de los vasos sanguíneos.

Inmediatamente esa inflamación trae consigo un repentino dolor de cabeza, que apenas dura unos minutos pero que resulta bastante molesto.

Los especialistas señalan que el padecer estas cefaleas no reviste gravedad alguna y no debemos preocuparnos (a no ser que sean continuadas y su duración se alargue más de lo común, ya que podría tratarse de otra patología).

Para evitar la cefalea por estímulo frío es recomendable no tomar cosas demasiado frías y, en caso de no poder evitarlo, hacerlo más despacio y procurando que cuando la bebida o helado llegue a la parte más blanda del paladar haya perdido parte del frío.

 

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Fuente de la imagen: pixabay

¿Por qué según vamos cumpliendo años la ingesta de alcohol nos sienta peor?

¿Por qué según vamos cumpliendo años la ingesta de alcohol nos sienta peor?

Aquellos que ya hemos pasado del medio siglo de vida debemos reconocerlo: cada vez que se propicia una celebración y nos tomamos alguna copa de más (evidentemente por encima de las que estamos habituados) notamos cómo, posteriormente, esa ingesta de alcohol nos va sentando cada vez peor, siendo cada vez más molestas y largas las resacas y, sobre todo, tolerándolo mucho peor.

Y es que el hecho de cumplir años tiene mucho que ver y nuestro organismo ya no asimila según qué excesos tan bien como cuando éramos unos jovenzuelos. A pesar de que somos conscientes de ello y que incluso podemos llegar a beber muy por debajo de cómo lo hacíamos tiempo atrás (la típica copita de menos) vemos que gradualmente va sentándonos peor. Evidentemente todo esto es una explicación muy genérica y depende de cada persona,  su constitución y el tipo de bebida que tome (no es lo mismo mezclar el alcohol en un combinado junto a un refresco azucarado que tomar un lingotazo de una bebida oscura –tipo wiski- o copas de un licor de los llamados ‘espirituosos’).

El cumplir años hace que nuestro metabolismo se ralentice, motivo por el que la resaca dura más e incluso se convierta en más molesta.  Nuestro hígado, encargado de depurar el alcohol que llega a nuestra sangre, con los años ya no rinde con la misma efectividad que tiempo atrás (de ahí que se den frecuentemente casos de cirrosis hepáticas en personas de mayor edad o que abusan reiteradamente del alcohol).

Otro factor importante por el que con los años la ingesta de alcohol nos sienta peor es la pérdida de agua corporal. De manera natural con el paso del tiempo vamos perdiendo parte del líquido elemento del que está compuesto nuestro organismo.

Esa deshidratación natural y progresiva es la que hace que el alcohol que hemos bebido pase de nuestro estómago a la sangre y que apenas quede diluido en nuestra agua corporal (que hemos ido perdiendo con el tiempo).

 

 

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Post realizado a raíz de la consulta formulada por Esperanza Roig a través de la página en Facebook de este blog
Fuente de la imagen: kboneva (Flickr)

¿De dónde proceden los famosos palitos de ‘surimi’?

¿De dónde proceden los famosos palitos de ‘surimi’?

Desde hace poco más de una década el surimi (o palitos de cangrejo, como también es conocido) se ha convertido en un elemento común en nuestra cocina, siendo incorporado en diversos platos, pero sobre todo en ensaladas.

A pesar de que en occidente su popularidad se alcanzó recién iniciado el siglo XXI cabe destacar que fueron inventados en 1969 y que, desde entonces, ya era muy común en muchas cocinas (sobre todo asiática).

El surimi se basa en distintas partes de diferentes pescados con los que se hace una masa tras picarlo muy fino (de hecho, el significado del término surimi es literalmente ‘carne picada’) y su proceso ya se utilizaba hace casi un milenio en la cocina japonesa.

Pero tal y como lo conocemos hoy en día, el surimi fue el resultado de una campaña realizada por el ‘Instituto Pesquero Experimental’ de Hokkaido (Japón) en el que se buscó en la década de 1960 una solución para dar salida a ciertos pescados que eran poco consumidos. Gracias a la idea de Nishitani Yōsuke se consiguió hacerlo procesándolo como hace casi mil años ya hacían sus antepasados.

El proceso del surimi consiste en desmenuzar diferentes pescados y hacer una pasta gelatinosa con todo ello, a la que se le añade varios aditivos, azúcar, proteína de soja, sorbitol, sal y una buena cantidad de glutamato monosódico (un potente aditivo alimentario muy utilizado en la cocina oriental y que en los últimos años también está siendo muy usada en occidente).

Después tan solo queda darle la forma: en barritas son los conocidos ‘palitos de cangrejo’ y como imitación de la langosta o las angulas (las famosas gulas), en definitiva todo es el mismo producto con diferente formas y a los que se le añade un aditivo u otro para potenciar más o menos su sabor.

El característico color rojo o naranja que aparece en el surimi está hecho con pimentón, con los colorantes alimentarios conocido como ‘tartrazina’ (E-102) o  carmín de cochinilla (E-120).

 

 

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Fuente de la imagen: Wikimedia commons

¿Por qué las botellas de vino y cava tienen una capacidad de 75 centilitros?

¿Por qué las botellas de vino y cava tienen una capacidad de 75 centilitros?

Días atrás, mientras estábamos disfrutando de una comida entre amigos, a la hora de los postres el camarero nos obsequió con una botella de cava y uno de los comensales presentes se percató de que su capacidad era de 75 centilitros (la misma cantidad que las botellas de vino que todavía estaban por allí). Evidentemente el siguiente paso fue preguntarme a mí por qué el vino y cava se embotella en esa medida y no en botellas de un litro.

Pues bien, no se sabe a ciencia cierta la verdadera razón, ya que dependiendo a qué fuente o experto le consultes te responderá una cosa distinta (de las varias hipótesis que existen).

Por una parte encontramos que esa cantidad de vino es la que se estipuló que era la adecuada para ser consumida diariamente por una persona durante la hora del almuerzo (sobre todo pensando en los obreros que debían de continuar trabajando después de comer). Si se sobrepasaba los 75cl en una sola ingesta ya era peligroso (tal y como se pensaba años atrás, evidentemente).

Otros defienden que se hizo porque 75cl es la cantidad exacta que cabe en seis copas de vino.

También hay quien asegura que fue tras adoptarse en el siglo XIX la unidad de medida en el Reino Unido del conocido como ‘galón imperial’ el cual equivalía a 4 litros y medio (o lo que es lo mismo 450 centilitros). Cuando los vinicultores franceses empezaron a comerciar con los ingleses vieron que éstos les pedían las cantidades en galones y como debían exportarlo en cajas donde cabían seis botellas decidieron hacer los envases de 75cl que daba como resultado un galón imperial -el que se usa en Gran Bretaña- 6x75cl= 450cl (algunas fuentes apuntan que eran cajas de 12 botellas, por tanto de dos galones).

Pero el posible origen que más personas defienden es el que indica que en los orígenes de hacer las botellas de vidrio a base del método del soplado, la capacidad pulmonar media de uno de esos artesanos era aproximadamente de 80cl y se optó por hacerlas de 75cl para dar un pequeño margen (hoy en día se realizan en cadena, pero antiguamente las botellas eran hechas una por una).

Cabe destacar que hay constancia de botellas de mayor tamaño en décadas posteriores y que la regularización en Europa se realizó a mediados de los años 1970 y posteriormente, a finales de esa década, se adoptó en otros continentes (aunque en lugar de indicar 75cl en algunos países –como EEUU o Australia- pone 750ml).

 

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Fuentes de consulta: wineintro / historiasdelaciencia / wallafaces / quora / vivancoculturadevino
Fuente de la imagen: Alfred López

¿Es legal esparcir las cenizas de un difunto en el mar?

¿Es legal esparcir las cenizas de un difunto en el mar?

A raíz del reciente fallecimiento del célebre campeón de motociclismo Ángel Nieto, muchos han sido los medios que se han hecho eco de su incineración y declaraciones de sus hijos en las que manifestaban que sus cenizas serían repartidas entre Madrid e Ibiza (donde serían esparcidas en el mar). Maribel Nuñez me envía una consulta a través del apartado de contacto de este blog en el que me pregunta si en España es legal la práctica de esparcir en el mar las cenizas de un difunto.

Todos hemos visto alguna vez (ya sea en una película o una serie de televisión) la típica escena en la que tras fallecer alguien sus seres queridos se reúnen en un barco y lanzan las cenizas de éste al agua (ya fuera porque era un gran enamorado del mar o fuera su última voluntad).

Este simbólico acto es muy vistoso y sobre todo emotivo, pero no es totalmente legal realizarlo en cualquier país (por ejemplo es ampliamente conocida la tradición funeraria hinduista de quemar a sus fallecidos directamente en el río Ganges, donde quedan esparcidos los restos).

De hecho cada nación tiene su propia legislación al respecto de esparcir las cenizas y concretamente en España esta práctica está prohibida desde hace unos años; a no ser que se realice bajo una serie de condiciones, como es el obtener un permiso específico que previamente ha sido solicitado a la Dirección General de la Marina Mercante (DGMM) del Ministerio de Fomento o al órgano competente de la comunidad autónoma correspondiente.

Una vez obtenido dicho permiso (que suele ser muy complicado conseguir por parte de un particular), hay que tener en cuenta que las cenizas del difunto no pueden ser lanzarlas directamente al agua ni tampoco dentro de una urna convencional, sino que deben ir en el interior de un recipiente homologado y, sobre todo, biodegradable.

Y es que debemos tener en cuenta que el lanzar cenizas al mar (o en cualquier otro lugar) está considerado como un delito grave contra el medio ambiente.

Hasta no hace demasiado tiempo la ley únicamente especificaba que tras la entrega, por parte de la empresa funeraria, de la urna conteniendo las cenizas mortuorias (y en la que debía figurar el nombre de la persona difunta) estaba terminantemente prohibido abandonarla en la vía pública. Ese vacío legal es lo que facultó a que fueran muchas las personas que decidieran lanzarlas al mar (no considerado como vía pública) tanto directamente las cenizas como tirar la urna.

Esto suponía un deterioro ecológico, teniendo que legislar  específicamente que no está permitido dejar las urnas o esparcir las cenizas en lugares públicos, en la naturaleza o en el mar sin contar con la autorización correspondiente. En caso de no hacer caso a esta advertencia los infractores pueden ser sancionados con una multa. A pesar de ello, anualmente son miles las personas que esparcen las cenizas de sus seres queridos en el mar o cualquier otro paraje no autorizado.

Tal y como explica magníficamente, el gran divulgador científico y escritor de éxito (además de amigo personal), J. M. Mulet en el capítulo cuarto de su muy recomendable libro ‘La ciencia en la sombra’ (Ediciones Destino):

[…] ese acto tan romántico de arrojar las cenizas al mar está prohibido en Europa (esto implica que, para salir de aguas europeas, debes alejarte a más de doce millas náuticas de la costa) salvo a algunas empresas que cuentan con autorización. Para poder tirar las cenizas al mar dentro de la ley, la urna debe ser biodegradable y los restos humanos tienen que estar triturados en partículas con un diámetro inferior al máximo estipulado, con lo que se pueden arrojar a más de cuatro millas de la costa si el barco está en marcha a una velocidad de al menos cuatro nudos. Puede parecer muy estricto, pero es que esta práctica aparentemente inocua da problemas y el mar no es un vertedero. En muchas ocasiones la gente utiliza urnas no degradables y estas acaban apareciendo en las redes de los pesqueros, con lo cual no es muy apetitoso comerte una merluza pescada dentro de la urna del abuelo. Y luego está el asunto de que si los restos no se han triturado bien, algún bañista podría encontrarse con un hueso escafoides o un trozo de mandíbula mientras nada, algo bastante asqueroso. […]

 

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Fuentes de consulta: BOE / legalitas / lavanguardia / galaazul / Convenio MARPOL / Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) / ‘La ciencia en la sombra’ de J. M. Mulet 
Fuente de la imagen: marinmemorialservices