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Curiosidades, anécdotas e historias sorprendentes para ser cada día un poco más listos.

Archivo de la categoría ‘Curiosidades Científicas’

¿Por qué según vamos cumpliendo años la ingesta de alcohol nos sienta peor?

¿Por qué según vamos cumpliendo años la ingesta de alcohol nos sienta peor?

Aquellos que ya hemos pasado del medio siglo de vida debemos reconocerlo: cada vez que se propicia una celebración y nos tomamos alguna copa de más (evidentemente por encima de las que estamos habituados) notamos cómo, posteriormente, esa ingesta de alcohol nos va sentando cada vez peor, siendo cada vez más molestas y largas las resacas y, sobre todo, tolerándolo mucho peor.

Y es que el hecho de cumplir años tiene mucho que ver y nuestro organismo ya no asimila según qué excesos tan bien como cuando éramos unos jovenzuelos. A pesar de que somos conscientes de ello y que incluso podemos llegar a beber muy por debajo de cómo lo hacíamos tiempo atrás (la típica copita de menos) vemos que gradualmente va sentándonos peor. Evidentemente todo esto es una explicación muy genérica y depende de cada persona,  su constitución y el tipo de bebida que tome (no es lo mismo mezclar el alcohol en un combinado junto a un refresco azucarado que tomar un lingotazo de una bebida oscura –tipo wiski- o copas de un licor de los llamados ‘espirituosos’).

El cumplir años hace que nuestro metabolismo se ralentice, motivo por el que la resaca dura más e incluso se convierta en más molesta.  Nuestro hígado, encargado de depurar el alcohol que llega a nuestra sangre, con los años ya no rinde con la misma efectividad que tiempo atrás (de ahí que se den frecuentemente casos de cirrosis hepáticas en personas de mayor edad o que abusan reiteradamente del alcohol).

Otro factor importante por el que con los años la ingesta de alcohol nos sienta peor es la pérdida de agua corporal. De manera natural con el paso del tiempo vamos perdiendo parte del líquido elemento del que está compuesto nuestro organismo.

Esa deshidratación natural y progresiva es la que hace que el alcohol que hemos bebido pase de nuestro estómago a la sangre y que apenas quede diluido en nuestra agua corporal (que hemos ido perdiendo con el tiempo).

 

 

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Post realizado a raíz de la consulta formulada por Esperanza Roig a través de la página en Facebook de este blog
Fuente de la imagen: kboneva (Flickr)

¿De dónde proceden los famosos palitos de ‘surimi’?

¿De dónde proceden los famosos palitos de ‘surimi’?

Desde hace poco más de una década el surimi (o palitos de cangrejo, como también es conocido) se ha convertido en un elemento común en nuestra cocina, siendo incorporado en diversos platos, pero sobre todo en ensaladas.

A pesar de que en occidente su popularidad se alcanzó recién iniciado el siglo XXI cabe destacar que fueron inventados en 1969 y que, desde entonces, ya era muy común en muchas cocinas (sobre todo asiática).

El surimi se basa en distintas partes de diferentes pescados con los que se hace una masa tras picarlo muy fino (de hecho, el significado del término surimi es literalmente ‘carne picada’) y su proceso ya se utilizaba hace casi un milenio en la cocina japonesa.

Pero tal y como lo conocemos hoy en día, el surimi fue el resultado de una campaña realizada por el ‘Instituto Pesquero Experimental’ de Hokkaido (Japón) en el que se buscó en la década de 1960 una solución para dar salida a ciertos pescados que eran poco consumidos. Gracias a la idea de Nishitani Yōsuke se consiguió hacerlo procesándolo como hace casi mil años ya hacían sus antepasados.

El proceso del surimi consiste en desmenuzar diferentes pescados y hacer una pasta gelatinosa con todo ello, a la que se le añade varios aditivos, azúcar, proteína de soja, sorbitol, sal y una buena cantidad de glutamato monosódico (un potente aditivo alimentario muy utilizado en la cocina oriental y que en los últimos años también está siendo muy usada en occidente).

Después tan solo queda darle la forma: en barritas son los conocidos ‘palitos de cangrejo’ y como imitación de la langosta o las angulas (las famosas gulas), en definitiva todo es el mismo producto con diferente formas y a los que se le añade un aditivo u otro para potenciar más o menos su sabor.

El característico color rojo o naranja que aparece en el surimi está hecho con pimentón o con un colorante alimentario conocido como ‘tartrazina’ (E-120).

 

 

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Fuente de la imagen: Wikimedia commons

¿Por qué las botellas de vino y cava tienen una capacidad de 75 centilitros?

¿Por qué las botellas de vino y cava tienen una capacidad de 75 centilitros?

Días atrás, mientras estábamos disfrutando de una comida entre amigos, a la hora de los postres el camarero nos obsequió con una botella de cava y uno de los comensales presentes se percató de que su capacidad era de 75 centilitros (la misma cantidad que las botellas de vino que todavía estaban por allí). Evidentemente el siguiente paso fue preguntarme a mí por qué el vino y cava se embotella en esa medida y no en botellas de un litro.

Pues bien, no se sabe a ciencia cierta la verdadera razón, ya que dependiendo a qué fuente o experto le consultes te responderá una cosa distinta (de las varias hipótesis que existen).

Por una parte encontramos que esa cantidad de vino es la que se estipuló que era la adecuada para ser consumida diariamente por una persona durante la hora del almuerzo (sobre todo pensando en los obreros que debían de continuar trabajando después de comer). Si se sobrepasaba los 75cl en una sola ingesta ya era peligroso (tal y como se pensaba años atrás, evidentemente).

Otros defienden que se hizo porque 75cl es la cantidad exacta que cabe en seis copas de vino.

También hay quien asegura que fue tras adoptarse en el siglo XIX la unidad de medida en el Reino Unido del conocido como ‘galón imperial’ el cual equivalía a 4 litros y medio (o lo que es lo mismo 450 centilitros). Cuando los vinicultores franceses empezaron a comerciar con los ingleses vieron que éstos les pedían las cantidades en galones y como debían exportarlo en cajas donde cabían seis botellas decidieron hacer los envases de 75cl que daba como resultado un galón imperial -el que se usa en Gran Bretaña- 6x75cl= 450cl (algunas fuentes apuntan que eran cajas de 12 botellas, por tanto de dos galones).

Pero el posible origen que más personas defienden es el que indica que en los orígenes de hacer las botellas de vidrio a base del método del soplado, la capacidad pulmonar media de uno de esos artesanos era aproximadamente de 80cl y se optó por hacerlas de 75cl para dar un pequeño margen (hoy en día se realizan en cadena, pero antiguamente las botellas eran hechas una por una).

Cabe destacar que hay constancia de botellas de mayor tamaño en décadas posteriores y que la regularización en Europa se realizó a mediados de los años 1970 y posteriormente, a finales de esa década, se adoptó en otros continentes (aunque en lugar de indicar 75cl en algunos países –como EEUU o Australia- pone 750ml).

 

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Fuentes de consulta: wineintro / historiasdelaciencia / wallafaces / quora / vivancoculturadevino
Fuente de la imagen: Alfred López

¿Es legal esparcir las cenizas de un difunto en el mar?

¿Es legal esparcir las cenizas de un difunto en el mar?

A raíz del reciente fallecimiento del célebre campeón de motociclismo Ángel Nieto, muchos han sido los medios que se han hecho eco de su incineración y declaraciones de sus hijos en las que manifestaban que sus cenizas serían repartidas entre Madrid e Ibiza (donde serían esparcidas en el mar). Maribel Nuñez me envía una consulta a través del apartado de contacto de este blog en el que me pregunta si en España es legal la práctica de esparcir en el mar las cenizas de un difunto.

Todos hemos visto alguna vez (ya sea en una película o una serie de televisión) la típica escena en la que tras fallecer alguien sus seres queridos se reúnen en un barco y lanzan las cenizas de éste al agua (ya fuera porque era un gran enamorado del mar o fuera su última voluntad).

Este simbólico acto es muy vistoso y sobre todo emotivo, pero no es totalmente legal realizarlo en cualquier país (por ejemplo es ampliamente conocida la tradición funeraria hinduista de quemar a sus fallecidos directamente en el río Ganges, donde quedan esparcidos los restos).

De hecho cada nación tiene su propia legislación al respecto de esparcir las cenizas y concretamente en España esta práctica está prohibida desde hace unos años; a no ser que se realice bajo una serie de condiciones, como es el obtener un permiso específico que previamente ha sido solicitado a la Dirección General de la Marina Mercante (DGMM) del Ministerio de Fomento o al órgano competente de la comunidad autónoma correspondiente.

Una vez obtenido dicho permiso (que suele ser muy complicado conseguir por parte de un particular), hay que tener en cuenta que las cenizas del difunto no pueden ser lanzarlas directamente al agua ni tampoco dentro de una urna convencional, sino que deben ir en el interior de un recipiente homologado y, sobre todo, biodegradable.

Y es que debemos tener en cuenta que el lanzar cenizas al mar (o en cualquier otro lugar) está considerado como un delito grave contra el medio ambiente.

Hasta no hace demasiado tiempo la ley únicamente especificaba que tras la entrega, por parte de la empresa funeraria, de la urna conteniendo las cenizas mortuorias (y en la que debía figurar el nombre de la persona difunta) estaba terminantemente prohibido abandonarla en la vía pública. Ese vacío legal es lo que facultó a que fueran muchas las personas que decidieran lanzarlas al mar (no considerado como vía pública) tanto directamente las cenizas como tirar la urna.

Esto suponía un deterioro ecológico, teniendo que legislar  específicamente que no está permitido dejar las urnas o esparcir las cenizas en lugares públicos, en la naturaleza o en el mar sin contar con la autorización correspondiente. En caso de no hacer caso a esta advertencia los infractores pueden ser sancionados con una multa. A pesar de ello, anualmente son miles las personas que esparcen las cenizas de sus seres queridos en el mar o cualquier otro paraje no autorizado.

Tal y como explica magníficamente, el gran divulgador científico y escritor de éxito (además de amigo personal), J. M. Mulet en el capítulo cuarto de su muy recomendable libro ‘La ciencia en la sombra’ (Ediciones Destino):

[…] ese acto tan romántico de arrojar las cenizas al mar está prohibido en Europa (esto implica que, para salir de aguas europeas, debes alejarte a más de doce millas náuticas de la costa) salvo a algunas empresas que cuentan con autorización. Para poder tirar las cenizas al mar dentro de la ley, la urna debe ser biodegradable y los restos humanos tienen que estar triturados en partículas con un diámetro inferior al máximo estipulado, con lo que se pueden arrojar a más de cuatro millas de la costa si el barco está en marcha a una velocidad de al menos cuatro nudos. Puede parecer muy estricto, pero es que esta práctica aparentemente inocua da problemas y el mar no es un vertedero. En muchas ocasiones la gente utiliza urnas no degradables y estas acaban apareciendo en las redes de los pesqueros, con lo cual no es muy apetitoso comerte una merluza pescada dentro de la urna del abuelo. Y luego está el asunto de que si los restos no se han triturado bien, algún bañista podría encontrarse con un hueso escafoides o un trozo de mandíbula mientras nada, algo bastante asqueroso. […]

 

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Fuentes de consulta: BOE / legalitas / lavanguardia / galaazul / Convenio MARPOL / Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) / ‘La ciencia en la sombra’ de J. M. Mulet 
Fuente de la imagen: marinmemorialservices

¿Qué diferencia hay entre el vidrio y el cristal?

¿Qué diferencia hay entre el vidrio y el cristal?

Muchas son las personas que creen que las palabras  vidrio y cristal son sinónimas entre sí, utilizando indistintamente ambos términos para referirse a las mismas cosas.

Pero no, no son lo mismo y, además, si os fijáis bien, en los iglús verdes de reciclaje podréis observar que en ese contenedor tan solo se puede depositar vidrio y hay una advertencia en la que indica que no se eche nada que sea de cristal. El motivo de ello es porque aquello que se considera cristal  (como vasos, copas, bombillas convencionales, una ventana o espejo…) aunque comparta con el vidrio (botellas de vino, licor o refresco, frascos de conserva, cosmética, colonia o alimentación…) la composición se le ha añadido además de óxido de plomo (o en algunos casos óxido de bario) que es lo que le da el aspecto brillante tan característico de los elementos de cristal.

Esa concentración de plomo es la que hace que no sea conveniente echar ningún producto de cristal en el iglú verde, básicamente porque este elemento necesita una temperatura muy superior para ser fundido al que necesita el vidrio (que es de unos 1.500 grados centígrados). De ahí que se recomiende tirar el cristal en el contenedor en el que depositamos el resto de basura (suele ser gris, naranja o de un verde más oscuro).

Evidentemente sería mucho más aconsejable llevar todo aquello que tenemos para reciclar a un punto limpio, en el que se depositará cada cosa en su correspondiente contenedor, pero, lamentablemente, no todas las personas tienen uno de esos lugares cercano a su hogar y no pueden desplazarse hasta ellos; por tal motivo se permite que el cristal (y todo aquello que no termina de encajar en el resto de contenedores: como la cerámica, el corcho, el papel plastificado, pañales y productos de deshecho de higiene femenina e incluso las fotografías) se deposite en el contenedor de basura orgánica.

 

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Post realizado a raíz de la consulta recibida de Paco Sansa a través del apartado de contacto en el que me pregunta ‘¿Qué diferencia hay entre el vidrio y el cristal?’
Fuentes de consulta y más info: ecovidrio / elmundo / twenergy / eco-lab (elpais) / naturarla  / anfevi
Fuente de la imagen: pixabay

Un año más el mejor evento de divulgación científica se celebrará en Bilbao: #Naukas17

Un año más el mejor evento de divulgación científica se celebrará en Bilbao: #Naukas17

Se acerca la fecha más esperada para los amantes de la mejor divulgación científica, la cita anual del mes de septiembre en Bilbao donde, desde 2011, viene celebrándose el evento Naukas (los dos primeros años bajo el nombre de Amazings) y en el que se reúne lo más selecto del panorama científico y divulgativo de España.

Una cita en la que, tras el éxito alcanzado en los anteriores años (en los que se ha celebrado en el Paraninfo de la Universidad de Bilbao) en esta ocasión se traslada hasta el Palacio Euskalduna con una capacidad que cuadriplica la capacidad de asistentes al evento.

Un año más el mejor evento de divulgación científica se celebrará en Bilbao: #Naukas17Pero esta no es la única novedad de este año…

El evento central (conocido como Naukas Bilbao 2017) se celebrará –como es costumbre desde los inicios- en viernes y sábado, en esta ocasión los días 15 y 16 de septiembre, en la que una cincuentena de divulgadores dará (daremos) charlas de 10 minutos, además de recibir la visita de ilustres personajes relacionados con la ciencia y alguna que otra sorpresa más que la organización todavía no ha desvelado. Yo seré uno de los ponentes (concretamente el sábado 16 a las 17:40 horas con la charla ¡Alerta! Este lugar está en cuarentena, ya podéis ir rezando’) y ya serán seis las ocasiones en las que he dado una charla en Naukas Bilbao, además de las tres del Naukas Kids (divulgación para los más peques de la casa).

Una de las novedades de esta edición es el Naukas Pro, un evento paralelo que también tendrá lugar en Palacio Euskalduna pero que se celebrará un día antes (el jueves 14 de septiembre por la tarde, de 17:00 a 20:30 horas) y en el que Centros de Investigación, Laboratorios, científicos de renombre o equipos de trabajo contarán con 20 minutos para explicar a un público general en qué consiste su trabajo.

Un año más el mejor evento de divulgación científica se celebrará en Bilbao: #Naukas17El evento Naukas Kids de este año se traslada íntegramente al domingo 17, el que durante toda la mañana se realizarán una serie de talleres y charlas dirigida exclusivamente a los más peques y jóvenes (con un amplio abanico de edades). Además al realizarse un día después del evento central de Naukas, los padres que acompañen a sus hijos podrán disfrutar de ambos eventos sin tener que perderse ninguno.

Solo queda señalar que todos los actos que se celebren dentro del evento Naukas Bilbao 2017 serán totalmente gratuitos.

Aquí tenéis el programa completo con todos los horarios, ponentes y charlas: http://naukas.com/2017/06/07/programa-provisional-de-charlas-naukas-bilbao-2017

Os animo a acudir si os encontráis en Bilbao o que viajéis hasta la capital vizcaína donde disfrutaréis, sin lugar a dudas, del mejor evento de divulgación científica que actualmente se realiza en España.

Y un año más, ciencia de la buena en Bilbao #Naukas15

Puedes ver mis participaciones en años anteriores en Naukas a través de los siguientes enlaces:

Naukas Kids:

 

Destripando mitos: la orina no alivia la picadura de una medusa

Destripando mitos: la orina no alivia la picadura de una medusa

En septiembre de 1997 (hace ya la friolera de 20 años) se emitía el primer capítulo de la cuarta temporada de la serie ‘Friends’, posiblemente la mejor sitcom que se ha emitido por televisión y que mejores resultados de audiencia ha tenido. Llevaba por título ‘El de la medusa’ y la trama se sitúa en que durante la estancia en la playa Mónica ha sufrido la picadura de una medusa y para mitigar el dolor Chadler orinó en ella, debido a que habían visto en Discovery Channel que era un remedio eficaz (al pie de este post tenéis un vídeo de YouTube con la mencionada escena).

Pero este famoso y conocido remedio no surgió de la mencionada serie (a pesar de que la mayoría de su millonaria audiencia así lo creyera y decidiera seguir el consejo a partir de entonces), sino que se trata de una costumbre que prevalece desde hace muchísimo tiempo (siglos) y que hemos heredado de los entornos más rurales, en los que antiguamente se le atribuía una serie de propiedades altamente curativas a la orina y que en realidad no era tan eficaz ni servía para todo (tal y como nuestros antepasado creían).

El hecho de orinar sobre la picadura de una medusa en realidad no sirve para nada y, según en qué ocasiones, incluso podría ser hasta contraproducente hacerlo (además de antihigiénico).

Por un lado hay que indicar que en la mayoría de los casos las medusas no pican, sino que el dolor nos lo produce el simple hecho de haber rozado nuestra piel con uno de sus tentáculos, los cuales van cargados de veneno que al contacto con la piel humana se convierte en tóxico.

El orinar sobre la herirá (que se localiza alrededor de la parte que ha entrado en contacto con el tentáculo y que produce un fuerte dolor y picor muy semejante a un quemazón) puede llegar a provocar que, al mezclarse con la toxina que la medusa ha dejado en nuestra piel, haga una reacción química que empeore y aumente el dolor.

Otra de las cosas que no debemos hacer es echar agua dulce ya que ésta puede provocar que los nematocistos adheridos a la piel, tras la picadura o roce de la medusa, liberen más tóxico, por eso es muy importante intentar quitar todo tipo de resto de tentáculos que pueda haber quedado pegado en nuestra piel, pero no debe realizarse frotando con un paño o con lo dedos sino intentar hacerlo con la ayuda de unas pinzas.

Tras haber recibido la picadura de una medusa lo primero que hay que hacer es salir del mar (con el fin de evitar un shock anafiláctico que podría provocarnos un ahogamiento). El siguiente paso será limpiar la herida con suero salino o en su defecto agua de mar (nunca agua dulce) y aplicar un poco de frío a través de hielo, el cual debe estar envuelto en un paño (jamás en contacto directo con nuestra piel).

Afortunadamente la presencia de personal de socorro en las playas es cada vez más numeroso y la rápida intervención de un socorrista puede mitigar en gran medida el dolor.

 

 

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Fuentes de consulta: scientificamerican / livescience / socorrismo.com / mapama.gob.es
Fuente de la imagen: apes_abroad (Flickr)

¿De dónde surge llamar ‘panacea’ al remedio medicinal al que se le atribuye curar diversas enfermedades?

¿De dónde surge llamar ‘Panacea’ al remedio medicinal al que se le atribuye curar diversas enfermedades?

Numerosos son los escritos antiguos en los que se relata cómo los alquimistas estaban en una continua búsqueda del remedio, ungüento o medicamento ideal que curase todas las enfermedades, el cual acuñaron como ‘Panacea universal’.

El término ‘panacea’, con el que se conoce a aquellos medicamentos o remedios a los que se les atribuye la eficacia (no quiere decir que realmente la tenga) de curar diversas enfermedades, proviene de la Mitología Griega.

En ella se explica la historia de Asclepio, Dios griego de la medicina, quien tenía varios hijos e hijas (deidades menores) a las que se les había dotado de un don específico. Una de ellas era Higia a quien se le atribuía curar a través de la limpieza e higiene (dando origen su nombre al término higiene); otras de las descendientes eran Aceso y Yaso (quienes se ocupaban del proceso y la curación, respectivamente); Egle era la encargada del buen aspecto cuando se tiene buena salud y Panacea a la que se encomendó crear remedios para curar las enfermedades.

El nombre Panacea (en griego ‘Panákeia’) significa literalmente ‘la que lo cura todo’ y está compuesto por ‘pan’ (todo) y ‘akos’ (remedio).

Cabe destacar que, cuando se creó el ‘juramento hipocrático’ en el siglo V a.C. (juramento público, de carácter ético, que pronuncian quienes se gradúan en medicina), se incluyó al inicio del mismo los nombres de Asclepio, Higía y Panacea:

Juro por Apolo, médico, por Asclepio, Higía y Panacea y pongo por testigos a todos los dioses y diosas, de que he de observar el siguiente juramento, que me obligo a cumplir en cuanto ofrezco, poniendo en tal empeño todas mis fuerzas y mi inteligencia

En 1948, en la conocida como ‘Convención de Ginebra’, se modificó dicho juramento hipocrático, quitándole toda referencia a las deidades de la Mitología Griega.

 

 

Lee y descubre el curioso origen de otras conocidas palabras y expresiones

 

 

Fuentes de consulta: elcastellano / etimologias.dechile / Rae / Diccionario de mitología griega y romana de Pierre Grimal (Google books)

Fuente de la imagen: pixabay

La curiosa y reparadora ‘siesta del carnero’

La curiosa y reparadora ‘siesta del carnero’

Solemos tener asimilado que una siesta es aquella cabezada que se hace después de comer, la cual es aconsejable realizar siempre y cuando no sobrepase los 20 minutos o media hora y se convierte en algo que nos ayuda a reponer fuerzas para seguir con nuestra rutina durante el resto del día.

Como ya expliqué en otro post, el término siesta viene de ‘sextear’ o ‘sexta hora’, ya que la ‘Regla de San Benito’ (escrita por el monje Benito de Nursia en el siglo VI) indicaba la norma de guardar reposo y silencio después de la sexta hora que era la de más calor. Esta sexta hora eran las 12 del mediodía, teniendo en cuenta que los monjes empezaban su jornada a las seis de la mañana.

Pues bien, ese reposo que se hacía al mediodía se producía inicialmente antes de comer, aunque con el paso de los años se adaptó a después de la comida principal (llamada almuerzo en muchos lugares).

Pero hoy en día todavía hay muchas personas que tienen la posibilidad de echar una cabezadita justo antes de la hora de comer, siendo conocida comúnmente como ‘siesta del carnero’, aunque es común llamarla de otros modos como siesta del borrego, del burro, del gorrino, del perro… (y así con infinidad de animales, ya que parece ser que estos suelen tener la costumbre de dormir antes de comer). Parece ser que la más famosa es la del carnero ya que era muy habitual hacerla entre los pastores cuando sacaban a pastar a sus carneros, quedando sentados a la sombra de un árbol y aprovechando para descansar un rato antes de ponerse a comer.

También podemos encontrar que es llamada ‘siesta canóniga’ o ‘siesta del canónigo’, debido a que era frecuente que estos eclesiásticos echaran una cabezadita disimuladamente durante los rezos que se realizaban al mediodía.

Según indican algunos expertos, la ‘siesta del carnero’ que se produce antes de comer suele ser más reparadora que la que se hace después, ya que no solo ayuda a reponer fuerzas (sobre todo si se ha tenido una mañana cansada o ajetreada de trabajo) sino que hace que se coma con menor ansia.

 

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Fuente de la imagen: Wikimedia commons