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Curiosidades, anécdotas e historias sorprendentes para ser cada día un poco más listos.

Archivo de la categoría ‘Curiosidades sobre sexo’

¿Cuál es el origen del término ‘alcahueta’?

¿Cuál es el origen del término ‘alcahueta’?

Conocemos como alcahueta (o alcahuete) a la persona que se dedica a facilitar que otros individuos puedan conocerse o mantener algún tipo de relación amorosa e incluso sexual, normalmente encubierta o ilícita.

El término alcahuete nos llegó al castellano a través del árabe hispánico ‘alqawwád’, compuesto por el prefijo ‘al’ -equivalente al artículo ‘el’- y el vocablo ‘qawwád’ –mensajero- y cuyo significado literal era ‘el mensajero’ o ‘el que transmite un mensaje’.

El trabajo de un alqawwád era el de transmitir un mensaje a una mujer casada por parte de un hombre que la pretendía y al mismo tiempo el hacer llegar al marido de ésta algunos presentes (como por ejemplo un caballo) con el fin de ganarse la confianza y simpatías y allanar el camino de la pareja adúltera.

El término tomó un gran relieve durante la Edad Media en la que muchas fueron las mujeres (sobre todo de edad madura) que se dedicaron a realizar tareas de intermediación y entablar relaciones entre diferentes personas con el fin de que éstas acabaran contrayendo matrimonio.

Otro de los cometidos de la alcahueta era el de (una vez formalizado el enlace matrimonial) procurar que la novia se presentase en la iglesia el día de la boda, por lo que iba a recogerla a su casa y la acompañaba hasta el altar. Esto se debe a que muchos de esos enlaces ‘acordados’ no contaba con el beneplácito de la contrayente, sino que era un acuerdo entre el pretendiente y el padre de la novia. De ahí que algunas se opusieran a dicho casamiento, siendo normalmente el interesado en la muchacha quien había contratado los servicios de la alcahueta y si la pretendida no se presentaba no abonaba el dinero por sus servicios.

Pero, tal y como indico al inicio del post, otra de las atribuciones de los alcahuetes era el de facilitar la relaciones sentimentales no permitidas o sexuales ilícitas.

Una de las alcahuetas más famosas de la literatura es la vieja Celestina de la obra ‘Tragicomedia de Calisto y Melibea’ de Fernando de Rojas (sXV), que con los años acabó siendo este nombre propio un sinónimo del oficio de alcahuete.

 

 

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La curiosa relación entre el término ‘eyacular’ y el lanzamiento de jabalina

La curiosa relación entre el término ‘eyacular’ y el lanzamiento de jabalina

Se conoce popularmente como ‘eyaculación’ al momento en el que el órgano sexual expulsa el simiente (por ejemplo el semen).

El término ‘eyacular’ (que el Diccionario de la RAE describe como ‘lanzar con rapidez y fuerza el contenido de un órgano, cavidad o depósito, en particular el semen del hombre o de los animales’) proviene del latín ‘eiaculāri’  y estaba compuesto en su origen por el prefijo e- (también usado en la forma ex-) con el que se indica una separación o algo que sale afuera de un interior y el vocablo iaculāri el cual era utilizado para designar todo aquello que era lanzado: una jabalina, lanza, dardo, flecha

La curiosa relación entre el término ‘eyacular’ y el lanzamiento de jabalinaCuriosamente, durante largo tiempo, en la Antigua Roma se utilizaba el término ‘eiaculāri’ tanto para referirse al instante en el que alguien dejaba salir su fluido seminal durante el acto sexual como para indicar el acto de lanzar una jabalina y esto es debido a que estaban convencidos que una eyaculación se arrojaba con tanta fuerza hacia el exterior como lo hacía un soldado (o deportista) con una lanza o jabalina.

 

 

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El curioso trastorno mental que hace creer a algunos hombres que su pene está encogiendo

El curiosos trastorno mental que hace creer a algunos hombres que su pene está encogiendoConocido como Síndrome de Koro, se trata de un extraño trastorno que afecta mayoritariamente a hombres orientales (o al menos solo se han detectado casos en el sudeste asiático) por el que quien lo padece cree que su pene va encogiéndose poco a poco y teme que llegue algún día en el que desaparezca por completo.

No se trata de ninguna enfermedad física que afecte al órgano sexual masculino sino que su origen es psicosomático (originado por la mente debido a algún tipo de complejo, trauma, estrés o creencia).

El nombre de este síndrome de retracción genital proviene del idioma indonesio, debido a que el término ‘koro’ significa literalmente cabeza de tortuga y se acuñó de ese modo debido a la analogía que se hacía sobre la supuesta contracción del pene y la cabeza del animal al esconderse hacia dentro del caparazón.

Algunos casos extremos de personas convencidas de padecer el Síndrome de Koro, y ante el temor de que su pene acabara desapareciendo por completo, ha llegado a provocar que intenten alargarse el miembro de cualquier modo (aparatos que los extienden, estirando brusca y manualmente…) lo que ha causado algunos graves –y dolorosos- desgarros y accidentes.

El tratamiento para este tipo de pacientes es a través de terapia psicológica y conductual, haciéndoles ver –mediante las sucesivas sesiones- que el miembro no varía en su tamaño absolutamente nada (evidentemente sin tener en cuenta los estados de flacidez o erección).

Al tratarse de una patología de origen psicosomático, varias han sido las ocasiones en las que ha habido un brote colectivo y donde un gran número de hombres aseguraban estar padeciéndolo (a finales de la década de 1960 en Singapur hubo un gran número de casos en los que acudían al médico indicando que se les encogía el pene por haber comido carne de cerdo en mal estado).

Cabe destacar que existen algunos casos aislados de mujeres que aseguran haber padecido el mismo síndrome pero, en este caso, ellas creían que eran sus pezones los que se iban retrayendo y/o desapareciendo (e incluso los labios de la vulva).

 

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El sorprendente origen de ‘hacer la pelota’ como sinónimo de adular a alguien con el fin de conseguir algo

El sorprendente origen de ‘hacer la pelota’ como sinónimo de adular a alguien con el fin de conseguir algo

Estamos acostumbrados a utilizar a expresión ‘hacer la pelota’ (y sus múltiples variantes) para indicar que alguien está adulando a otra persona con unos claros fines interesados para conseguir algo o ganarse los favores de éste (dinero, un ascenso, un día de fiesta…).

Es bastante común encontrar en todas las oficinas o puestos de trabajo a alguien que adula desproporcionadamente a su superior y al que comúnmente se le conoce como pelota.

Lo curioso es el origen de la acción de hacer la pelota y que derivó en la expresión, ya que proviene de los ambientes de la prostitución callejera.

Antiguamente las prostitutas también eran conocidas con el término ‘pelota’ (y así lo recoge aún hoy en día el Diccionario de la RAE en su 8ª acepción), No se sabe a ciencia cierta por qué se les llamaba así, aunque parece ser que era porque las prostitutas iban pasando de mano en mano de los diferentes clientes.

Cuando una de estas ‘pelotas’ andaba a la búsqueda de un cliente adulaba a los viandantes que por allí pasaban, esperando que sus palabras lo convenciera y poder hacer un servicio sexual a cambio de unas monedas. También sabían que cuanto mayor fuera la lisonja que le hicieran, mayor sería el estado de satisfacción del usuario de sus servicios y mejor la retribución.

De ahí que al acto de adular a alguien, con intención de conseguir algo, acabara siendo denominado como ‘hacer la pelota’ en clara referencia a lo que hacían las prostitutas (pelotas) con los clientes.

 

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El curioso origen de llamar ‘enfermedad venérea’ a las infecciones de transmisión sexual

El curioso origen de llamar ‘enfermedad venérea’ a las infecciones de transmisión sexual

Se conoce como enfermedad venérea a aquellas infecciones que son transmitidas y contagiadas a través del contacto sexual.

El término ‘venérea’ (o su forma masculina ‘venéreo’) en su origen se utilizaba para referirse al placer y deleite del acto sexual y etimológicamente provenía del nombre en latín ‘Venus’, Diosa romana del amor y la fertilidad (el significado de venéreo era ‘lo que Venus emana’). Esto hizo que frecuentemente estuviera referenciada y relacionada con todo lo que tenía que ver con el deseo carnal y el acto sexual.

Posteriormente, tras expandirse el Cristianismo como principal religión en occidente, la Iglesia Católica señaló como pecado las conductas libidinosas,  el acto sexual fuera del propósito de procrear dentro del matrimonio y todas aquellas conductas lascivas e indecorosas relacionadas con el sexo.

A pesar de que las enfermedades de transmisión sexual ya se conocían desde muchísimo tiempo antes, en la Edad Media se empezó a llamarlas ‘venéreas’ debido a que éstas se contraían a través del deleite sexual pero, sobre todo, culpabilizando a las mujeres de ello, ya que éstas (según la Iglesia Católica) eran las responsables de infectar a los hombres por culpa de su lujuria la cual emanaba de la diosa pagana Venus.

Así fue como desde la religión se tergiversó y utilizó un término que había sido originalmente concebido para referirse al deleite del placer carnal del sexo y el amor y lo convirtió en un vocablo relacionado con las enfermedades contraídas a través de los ‘actos impuros’.

 

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¿De dónde surge llamar ‘chapero’ al joven que se prostituye con otros hombres?

¿De dónde surge llamar ‘chapero’ al hombre joven que se prostituye con otros hombres?

Se conoce como ‘chapero’ a aquel hombre (generalmente joven) que se prostituye y tiene como clientes a personas de su mismo sexo y mucho mayor que ellos.

En el Diccionario de la RAE encontramos que define el término como ‘Homosexual masculino que ejerce la prostitución’; una descripción con la que no están de acuerdo la mayoría de colectivos gais al entender que el prostituto conocido como chapero no siempre es homosexual (la mayoría de ellos aseguran no serlo, aunque mantienen ese tipo de relaciones con un fin lucrativo). La definición más acertada del término sería: ‘Hombre (joven) que se prostituye con otros hombres’.

El origen de dicho término está muy discutido y son varios los posibles orígenes que se le dan. Uno de los más compartidos es el que apunta que chapero proviene de la palabra chapa, siendo así como se le llamaba antiguamente a las monedas sueltas (calderilla).

Parece ser que los servicios sexuales que el joven prostituto ofrecía al cliente maduro (conocido tiempo atrás como ‘carroza’) eran pagados con monedas sueltas y de escaso valor (chapas), de ahí que al recibirlas era un chapero.

También hay quien señala (como es el caso del etimólogo Joan Corominas) quien señala que el término chapero proviene de la germanía (lenguaje jergal hablado por rufianes y maleantes) y que deriva de chapa (tapón utilizado para cerrar botellas) en el sentido de que con la relación sexual mantenida entre el joven prostituto y su cliente el orificio anal quedaba cerrado (chapado). Teniendo en cuenta que el término ‘chapar’, como sinónimo de cerrar es muy utilizado desde hace bastante tiempo, el origen propuesto por Corominas parece no ser descabellado.

Pero no quiero terminar el post sin incluir un tercer posible origen del término, que, aunque no es apoyado por un gran número de expertos, hay quien lo defiende. Se trata de ubicarlo como una de las variantes del vocablo ‘chaperón’ usado desde hace varios siglos en Castilla para señalar a aquel que con poca experiencia realizaba un trabajo eventual para el cual no estaba especializado, por lo que el resultado acababa siendo una ‘chapuza’. En base a que el chapero solía ser un muchacho joven y sin apenas experiencia, a menudo esa relación sexual solía hacerse rápido y de cualquier manera, y por tanto se decía que habían hecho un chaperón, de ahí que probablemente se les comenzara a llamar chaperos. Pero tal y como indico al inicio de este párrafo, es un posible origen que no es defendido por demasiadas personas.

Como dato curioso, cabe destacar que el término ‘chaperón’ también era utilizado antiguamente para designar a aquel adulto que acompañaba a una pareja de jóvenes con la intención de vigilar para que estos no estuvieran solos y evitar que mantuvieran relaciones  (lo que comúnmente se conoce como ‘carabina’, ‘hacer de vela’…)

 

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Fuente de la imagen: Archivo 20minutos.es

¿De dónde proviene llamar ‘misionero’ a la famosa postura sexual?

¿De dónde proviene llamar ‘misionero’ a la famosa postura sexual?

La del ‘misionero’ es, posiblemente, una de las posturas más conocidas y utilizadas a la hora de tener relaciones sexuales y que consiste en que la persona que es penetrada se sitúa tumbada boca arriba con las piernas entreabiertas mientras que quien penetra se coloca encima (sobre ésta) cara a cara.

Es común encontrar numerosas publicaciones que explican que el origen de llamar de ese modo a esta postura sexual proviene de los tiempos en los que, aprovechando la colonización de nuevos lugares del planeta, se evangelizaba a la población autóctona y se les indicaba que ese era el modo correcto de colocarse para mantener relaciones sexuales. Como estas explicaciones eran dadas por misioneros los nativos comenzaron a llamar de ese modo a la posición sexual.

Hay quien ubica esto durante la colonización, por parte de los europeos, de América en los siglos XVI y XVII (españoles, portugueses, británicos, franceses y holandeses) pero otros lo sitúan en uno de los viajes que realizó el explorador británico James Cook por las islas del Pacífico Sur (siglo XVIII).

Cabe destacar que dicha postura y modo de mantener relaciones ya era realizada por las antiguas culturas y civilizaciones, existiendo numerosos grabados realizados en la época de la Antigua Roma, Griega, China milenaria e incluso en el Imperio Inca precolombino (por citar unos pocos ejemplos).

Posteriormente desde la Iglesia Católica fue ampliamente recomendada realizar únicamente esta postura (considerándola la más ‘casta’ y efectiva para procrear, evidentemente dentro del matrimonio) y fue el teólogo Tomás de Aquino, en el siglo XIII, uno de los personajes que más se encargó en promulgarla.

¿De dónde proviene llamar ‘misionero’ a la famosa postura sexual?Pero esta postura nunca fue llamada ni conocida como ‘postura del misionero’ (de hecho no hay ni una sola constancia escrita de que se le llamara de ese modo antes de mediados del siglo XX) y la forma de referirse a ella solía ser la ‘postura angelical o de la serpiente’, tal y como explica el doctor en antropología Robert J. Priest en su artículo ‘Missionary Positions: Christian, Modernist, Postmodernist’, publicado en febrero de 2001.

En realidad la denominación ‘postura del misionero’ aparece por primera vez en el libro ‘Sexual Behavior in the Human Male’ escrito en 1948 por Alfred Kinsey (mundialmente famoso por el ‘Informe Kinsey’ sobre comportamiento sexual de los seres humanos) tratándose de una mala interpretación que hizo a la hora de referirse a una anotación extraída del libro ‘The Sexual Life of Savages in North-Western Melanesia. An Ethnographic Account of Courtship, Marriage, and Family Life Among the Natives of the Trobriand Islands, British New Guinea’ publicado en 1929 por el experto en antropología Bronislaw Malinowski.

¿De dónde proviene llamar ‘misionero’ a la famosa postura sexual?

Única referencia a la postura del misionero que aparece en el libro de Alfred Kinsey

Pero realmente en ningún momento de su obra Malinowski utiliza la expresión ‘postura del misionero’ (missionary position) y fue el error de interpretación cometido por Kinsey (y la posterior popularidad que obtuvo su ‘Informe Kinsey’) lo que hizo que esa postura comenzase a ser denominada de ese modo, sobre todo a partir de finales de la década de 1960 y gran parte de 1970 (consideradas como las de la ‘liberación sexual’) en las que sus libros se vendieron como rosquillas y su trabajo fue ampliamente difundido.

Así pues, la autoría de acuñar el término ‘postura del misionero’ se la debemos a Alfred Kinsey y no a ningún colonizador, evangelizador o explorador de nuevas tierras.

 

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Fuentes de consulta: National Center for Biotechnology Information (NCBI) / Archive.org / Google Books / sexomandamiento / straightdope / nomada.gt / overthinkingit
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El curioso origen del término ‘proxeneta’

El curioso origen del término ‘proxeneta’

Se utiliza hoy en día el término ‘proxeneta’ para referirse a aquel hombre o mujer que obtiene algún beneficio económico a través de la prostitución ejercida por otra persona.

Para encontrar el origen del término (que no de la acepción, ya que ésta es relativamente moderna) debemos ir hacia atrás hasta los tiempos de la Antigua Grecia en el que se conocía como ‘proxenētēs’ a aquel que mediaba en algún asunto o negocio, sobre todo que tenía que ver con personas extranjeras. Venía a ser como una especie de cónsul encargado de intermediar. También se le llamaba de ese modo a algunos de los comerciantes o comisionistas dedicados al negocio de la esclavitud.

En la Antigua Roma también se llamó ‘proxenēta’ al que se llevaba una comisión por realizar trabajos de mediación entre personas que necesitaban cerrar un negocio o acuerdo.

A partir de la Edad Media los proxenetas ampliaron sus negocios, siendo también intermediarios en arreglar casamientos. No aparecía con tal acepción en el Diccionario de autoridades, donde se usaba el término para dar significado a la palabra ‘corredor’ (en relación al que se dedica a la compra y venta de todo género de cosas).

No fue hasta 1788 cuando apareció por primera vez el término ‘proxeneta’ en un diccionario (concretamente en el de Esteban de Terreros y Pando) y lo hacía dándole el significado de ‘especie de oficio en la antigüedad romana, casamentero o intérprete. Intermediario para ventas, compras y casamientos’.

De hecho fue a partir de 1895 (en el Diccionario enciclopédico de la lengua castellana de Elías Zerolo) cuando aparece por primera vez únicamente con el significado de ‘alcahuete’.

Ya en el siglo XX, se comenzó a señalar como proxenetas a aquellos que se dedicaban no solo a intermediar entre quienes estaban interesados en contraer matrimonio sino también entre quienes ejercían la prostitución y sus clientes, desapareciendo la acepción de ‘casamentero y alcahuete’ en el Diccionario de la RAE y dándole únicamente el significado: ‘Persona que obtiene beneficios de la prostitución de otra persona’.

 

 

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¿De dónde proviene el término ‘tabú’ para referirse a algo ‘prohibido’?

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Si buscamos el término ‘prohibición’ en un diccionario de sinónimos una de las acepciones que nos da como respuesta es la palabra ‘tabú’, la cual suele utilizarse para hacer referencia a todo aquello que está prohibido hacer o decir, ya sea por convicción o convención personal, religiosa, psicológica e incluso social.

Lo que para algunas sociedades o culturas pueda ser algo admitido con naturalidad es sin embargo para otras motivo de rechazo y prohibición. Incluso en el más estricto ámbito de lo personal alguien puede decir que de cierto asunto no quiere hablar porque se trata de un ‘tema tabú’ para él.

El término tabú es frecuentemente relacionado con ciertos aspectos y prácticas que tienen que ver con el sexo.

Para encontrar la etimología del término primero tenemos que tener en cuenta que llega al castellano desde el vocablo inglés ‘taboo’, debido a que fue introducido en Europa, en el último cuarto del siglo XVIII, por el navegante y explorador británico James Cook, quien lo escuchó por primera vez en su viaje a la Polinesia en la forma de ‘tapu’.

Los polinesios utilizaban dicho término para referirse a lo que estaba prohibido, no se podía tocar, nombrar, comer o realizar en el aspecto más sagrado de sus convicciones religiosas. Aquel que se saltaba la norma y rompía el ‘tapu’ era castigado severamente.

 

 

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¿De dónde surge llamar ‘incesto’ a las relaciones sexuales entre miembros de una misma familia?

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Se conoce como ‘incesto’ a la ‘relación carnal entre parientes dentro de los grados en que está prohibido el matrimonio’ (tal y como está descrito en el Diccionario de la RAE).

El término incesto proviene del latín ‘incestus’, formado por el prefijo de negación ‘in’ (no) y ‘castus’ (casto, puro) dándole el significado literal de ‘no casto’/‘impuro’, aplicándose a toda aquel tipo de relación que no estaba bien vista: adulterio, relaciones no consentidas, a través de la prostitución, con miembros de la misma familia, quedando con el tiempo el vocablo para definir únicamente esta última acepción.

Hay que tener en cuenta que a lo largo de la historia innumerables son los casos en los que miembros consanguíneos han mantenido algún tipo de relación carnal (y ya no solo por el hecho de la cuestión sexual, sino que muchos de ellos con el propósito de contraer matrimonio). Múltiples son las bodas realizadas en la realeza entre miembros de un mismo clan familiar. También se han dado muchísimos casos entre las clases más bajas, quienes se casaban entre parientes cercanos con el fin de no tener que aportar una dote.

A pesar de los muchos casos relatados en la Biblia en los que aparecen flagrantes casos de ‘incesto’, en la Edad Media la Iglesia presionó para legislar y poner coto a los matrimonios entre familiares y que fue conocido como ‘Impedimento matrimonial de consanguinidad’ (de ahí los grados en que está prohibido el matrimonio mencionado en el primer párrafo) definiéndose en los siguientes grados de parentesco:

Línea recta: abuelos con nietos, padres con hijos (así hasta el infinito, o sea, entre todos los ascendientes y descendientes de una misma familia), o en línea colateral: entre hermanos, entre tíos con sobrinos, entre primos-hermanos, etc. Tan solo el obispo del lugar era el que podía dispensar el matrimonio entre primos-hermanos (siendo éste el grado de parentesco más cercano que se permitía para casarse entre si). Debemos tener en cuenta que los vínculos familiares abarcan la consanguinidad y la adopción.

Cabe destacar que hoy en día en un gran número de países el incesto está despenalizado (siempre y cuando no se incurra en una ilegalidad, por ejemplo mantener relaciones no deseadas o con menores) permitiéndose que parientes consanguíneos puedan mantener una relación sentimental/sexual entre ellos, pero no permitiéndoseles contraer matrimonio (paradojas de las leyes).

 

 

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