Archivo de la categoría ‘Miscelanea de Curiosidades’

La trilogía que revolucionó el mercado de literatura erótica

El verano de 2011 las estanterías de muchas librerías se llenaban de ejemplares de una nueva novela que parecía estar llamada a ser uno más de los muchísimos libros sobre literatura erótica que anualmente se publican. Un género literario que llevaba cerca de una década en la que había caído en picado, tanto en la calidad de las obras publicadas como en el interés que suscitaba en los lectores.

La trilogía que revolucionó el mercado de literatura erótica

Pero ‘Cincuenta sombras de Grey’, de la escritora londinense E.L. James (seudónimo de Erika Leonard Mitchell), llegó para revolucionar el mercado de la literatura erótica, quitando la razón a los más agoreros quienes estaban equivocados (sobre la predicción que habían hecho de que sería un fracaso) y dicha novela que convirtió en un auténtico bombazo editorial que provocó que inmediatamente se publicara al año siguiente la continuación de aquella historia en dos libros más: Cincuenta sombras más oscuras y Cincuenta sombras liberadas, vendiendo esta trilogía más de 30 millones de ejemplares en medio planeta.

La novela versaba alrededor de la joven universitaria (de 21 años de edad) Anastasia Steele, quien conoce a Christian Grey (joven y atractivo empresario) a quien entrevista para el periódico de la universidad. Entre ambos nace una irresistible atracción que los lleva a tener un tórrido romance, en el que las parafilias y fetiches sexuales juegan una parte muy importante en la relación.

La forma en la que E.L. James describe todos esos encuentros sexuales y la sensualidad con que los envuelve, provocaron que la novela se convirtiera en el libro de cabecera de millones de lectoras, quienes se lo iban recomendando unas a otras a través del boca a boca o las redes sociales. De esta historia se ha rodado una saga de películas.

Esta trilogía se amplió en 2015 con una nueva novela titulada ‘Grey’ y que explicaba la relación desde la perspectiva del protagonista masculino, pero cabe destacar que esta vez no alcanzó el éxito esperado (tanto de crítica como de ventas).

 

 

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Fuente de la imagen: mercadolibre

Actrices porno que han aparecido en ‘Juego de tronos’

Uno de los mayores éxitos televisivos de los últimos años ha sido sin lugar a dudas la serie ‘Juego de Tronos’, estrenada en 2011 y basada en la colección de novelas ‘Canción de hielo y fuego’ de George R. R. Martin.

La serie, con una audiencia millonaria, ha tenido a sus seguidores enganchados en cada uno de los capítulos de todas sus temporadas. Todo ello a pesar del carácter violento de esta ficción televisiva y las muchas escenas con un alto nivel de contenido sexual (violaciones, incestos, vejaciones, cópulas…).

Juego de Tronos... calientes

Una de las curiosidades de Juegos de Tronos es que entre el amplio elenco de actrices que han participado se encuentran unas cuantas de ellas que proceden del mundo de la pornografía. Desde la dirección de esta ficción televisiva se asegura que nada tiene que ver el pasado como actrices porno  para haber participado, debido a que se presentaron y superaron los castings entre el resto de candidatas y figurantes. Cabe destacar que algunas todavía se dedican profesionalmente al cine para adultos.

Las actrices provenientes del mundo del porno y que han aparecido en Juegos de Tronos son: Samantha Bentley, considerada una de las ‘pornostar’ actuales, ha participado en un par de capítulos de la cuarta y quinta temporada interpretando a una prostituta, un papel que aunque menor entusiasmó a sus seguidores; Maisie Dee también tiene una fugaz aparición en la serie, donde encarna a una prostituta llamada Daisy en tres capítulos; quien también tiene una aparición fugaz y casi desapercibida en la serie es la actriz Aeryn Walker, quien por otra parte tiene una fructífera carrera dentro del porno; Jessica Jensen también es una conocidísima pornostar del cine para adultos actual que ha intervenido en la serie; quien también es una estrella dentro del cine pornográfico y ha participado en la ficción interpretando a una prostituta es Sahara Knite, muy conocida por ser la primera actriz británica de religión musulmana en dedicarse al porno; la actriz que ha tenido una mayor presencia en la serie es la alemana Sibel Kekilli (apareció en 20 capítulos interpretando a Shae) y aunque lleva bastantes años dedicándose al cine convencional, en sus inicios como actriz rodó algunas películas pornográficas bajo el nombre artístico de ‘Dilara’ hace casi un par de décadas cuando tenía veinte años de edad.

 

 

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Portada del libro "Ya está el listo que todo lo sabe de SEXO" de Alfred López

 

 

¿Te ha gustado esta curiosidad relacionada con el sexo? Pues esta es una de las 240 que podrás encontrar en mi nuevo libro “Ya está el listo que todo lo sabe de SEXO”. De venta en librerías y Amazon: https://amzn.to/2q6wNXa

 

 

 

 

 

Fuente de la imagen: Ilustración realizada en exclusiva por Marta Contreras para el libro “Ya está el listo que todo lo sabe de SEXO”

Nuevo podcast sobre curiosidades musicales: CurioMúsica

¿Sabías que la canción ‘Mi gran noche’ no fue cantada originalmente por Raphael o que ‘Yesterday de The Beatles es la canción más versionada de la historia de la música? ¿Conocías el dato de que la pieza musical ‘Adagio’ no fue compuesta por Albinoni o que el Himno de la Champions League es en realidad el Himno de Coronación compuesto por Händel para los reyes de Inglaterra? ¿Conoces la historia que hay tras la canción ‘Mister Sandman?…

Si eres aficionado a las curiosidades y te gusta la música, no puedes perder de vista el último proyecto en el que me he embarcado: el podcast “CurioMúsica” en el que, semanalmente, presentaré píldoras breves (entre 4 y 10 minutos) con datos curiosos sobre alguna canción, grupo, intérprete y de todos los géneros.

Nuevo podcast sobre curiosidades del mundo de la música: CurioMúsica

Un podcast con historias y anécdotas sobre las más diversas pieza musicales y que estoy convencido va a ser de vuestro agrado.

Nuevo podcast sobre curiosidades del mundo de la música: CurioMúsicaEn la parte técnica he contado con la inestimable colaboración del amigo, y excelente profesional, José Miguel Cruz.

Puedes encontrar los podcast a través de iVoox y Spreaker y en Twitter en el perfil @CurioMusica. A continuación encontrarás los enlaces a estas plataformas y los tres primeros episodios que he grabado, dedicados a las canciones ‘Yesterday’ de The Beatles, ‘Mi gran noche’ de Raphael y ‘Smoke on de water’ de Deep Purple, en los que podrás conocer algunas curiosidades y datos sobre éstas que quizá no conocías.

 

 

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El curioso origen del término ‘despendolarse’

Se utiliza el término ‘despendolarse’ para referirse a la acción de comportarse alocadamente y/o realizar alguna cosa fuera de lo convencionalmente formal, excediéndose en algunos límites. Algunos de sus sinónimos son desmadrarse y ‘desmelenarse’.

El curioso origen del término ‘despendolarse’

Tiene un curioso origen etimológico, debido a que muchas personas suelen relacionar este término con el vocablo ‘pendón’ (en relación a la persona de ‘vida irregular y desordenada’), pero en realidad no proviene de ahí sino de una pieza fundamental para el perfecto funcionamiento de los relojes: la péndola.

La ‘péndola’ es una varilla (normalmente metálica) que cuelga de los relojes de pared o sobremesa y que lleva una placa o adorno  (normalmente circular) cuyas oscilaciones regulan el movimiento, haciendo que el reloj marche correctamente (de ahí que se conozca también como ‘reloj de péndulo’).

Pero en algunas ocasiones esa péndola puede desajustarse (o sea, se ‘despendola’), alterando el ritmo del reloj y dando incorrectamente las horas (al adelantarse o retrasarse), causando cierto caos (sobre todo antiguamente cuando ese tipo de relojes se convirtieron en la única referencia que tenían algunas personas para saber qué momento exacto del día era).

De ahí que ese ‘despendole’ del reloj (al estropearse dicha pieza) diese origen al término despendolarse para referirse a lo que alguien hace fuera de los convencionalismos y formalidades.

 

 

Lee y descubre el curioso origen de otras conocidas palabras y expresiones

 

 

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¿Qué es la ‘tiña’ del famoso refrán ‘Si la envidia fuera tiña, ¡cuántos tiñosos habría!’?

El antiquísimo refrán ‘Si la envidia fuera tiña, ¡cuántos tiñosos habría!’ ha sido ampliamente utilizado a lo largo de varios siglos para indicarnos que el sentimiento de envidia en los seres humanos (deseo de algo que otra persona posee) está muy extendido entre la sociedad y, en caso de ser un trastorno, el planeta estaría repleto de enfermos por esa dolencia.

¿Qué es la ‘tiña’ del famoso refrán ‘Si la envidia fuera tiña, ¡cuántos tiñosos habría!’?

Y como ejemplo en el refrán se menciona la tiña, la cual es realmente una afección que consiste en una infección de la piel producida por ciertos parásitos que causa la aparición de unas erupciones cutáneas que llegan a ser altamente molestas (por el picor y escozor que produce) y que al rascarse provoca que queden ulceraciones y costras. También se la considera como altamente contagiosa a través del contacto directo, ya sea entre personas, animales de compañía (que también pueden padecerla) u objetos que hayan estado en contacto con alguien infectado (toallas, sabanas, ropa, peines, brochas de maquillaje…).

Al tratarse la tiña de una enfermedad que era muy común que fuese padecida por las clases más bajas y ante el prejuicio y convicción que existía, de que éstos eran por naturaleza envidiosos de lo que poseían los demás, surgió la analogía entre la enfermedad infecciosa (tiña) y el sentimiento de desear lo del prójimo (envidia).

Cabe señalar que el término tiña también existe como sinónimo de mugre o suciedad (se supone que proviene de quienes parecían la enfermedad, pues iban sucios y desaliñados) e incluso se utiliza como un equivalente a tinte o a algo que está teñido, por lo que son bastantes las personas que emplean el mencionado ‘tiñosos’ del refrán no para referirse a la infección sino al hecho de tener la piel teñida. Otras variantes del refrán son: ‘Si la envidia fuese tiña, ¡cuántos tiñosos habría!’‘Si la envidia tiña fuera, ¡qué de tiñosos hubiera!’.

 

 

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Fuente de la imagen: robbertholf (Flickr)

El curioso origen etimológico del término ‘inculcar’

A raíz del post publicado días atrás con la décimo segunda entrega de la serie ‘Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban’ he recibido un mensaje de Mariajo Soria en el que, a partir del término ‘conculcar’ que allí incluía, me pregunta si éste tiene que ver etimológicamente con ‘inculcar’ al ser tan parecidos.

El origen etimológico del término ‘inculcar’

Explicaba en el mencionado post que el término ‘conculcar’ es la acción de pisar para dejar la huella del pie en alguna superficie (por ejemplo en el fango, cemento fresco, arena de la playa…). Pero esta es una de las diferentes acepciones que se le puede dar a este vocablo, ya que es más común utilizarlo para referirse a la acción de incumplir una ley, obligación, norma o principio. Etimológicamente proviene del latín ‘conculcāre’ compuesto por el prefijo ‘con-‘ (unión, conjuntamente…) y la palabra proveniente de ‘calcis’ (para referirse al ‘talón’). Originalmente conculcāre se refería a la acción de aplastar u oprimir algo fuertemente con el talón del pie y, como analogía, al hecho metafórico de dar una patada para quebrantar una norma o ley.

Con el término ‘inculcar’, utilizado para indicar la acción de ‘influir e infundir una idea o conocimiento a alguien’, ocurre algo parecido que con ‘conculcar’. También proviene del latín, en este caso ‘inculcāre’, compuesto por el prefijo ‘in-‘ (hacia adentro) y el mencionado ‘calcis’ (talón), significando literalmente ‘empujar con el talón’ como referencia a aquello que se introduce o clava (por ejemplo en el suelo) presionando con la parte posterior del pie.

En la antigüedad se tenía la errónea creencia de que el conocimiento y aprendizaje no se conseguían solos y había que presionar y obligar para que alguien asimilase o memorizase algo (de ahí la desacertada idea  que dio origen a expresiones como ‘la letra con sangre entra’ tan repetidas por generaciones pasadas).

De ahí que se creó la analogía de que para influir e infundir una idea, dogma o conocimiento a alguien era necesaria la fuerza (como la que se hace cuando se empuja con el talón del pie) y de ahí que originalmente se utilizase el término inculcar, el cual, en la actualidad, ha perdido parte de su significado original y se usa como sinónimo de inspirar, aleccionar e incluso enseñar.

 

 

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¿Cuál es el número máximo de monedas con el que podemos hacer un pago?

Hace un par de años se hizo viral una noticia en la que se daba a conocer el curioso enfado de un contribuyente estadounidense, llamado Nick Stafford, quien se presentó en la correspondiente oficina de recaudación de impuestos para vehículos a motor y pagó los 2.987 dólares de los los tributos que le correspondía satisfacer de un modo singular: todo en monedas de un centavo de dólar. Se presentó a aquel lugar con cinco carretillas, las cuales contenían un total de 298.700 monedas. El pago fue admitido por los funcionarios debido a que el contribuyente se acogía a una vieja ley de 1965 que señalaba que todas las monedas de curso legal son una forma de pago admisible para cualquier tipo de deuda, impuesto y pago público. Esto provocó que los trabajadores municipales tuviesen que pasar doce horas contándolas una por una.  (Lee la noticia completa: https://www.20minutos.es/gonzoo/noticia/hombre-entrega-monedas-centavo-venganza-pagar-dolares-impuestos-3589137/0/)

¿Cuál es el número máximo de monedas con el que podemos hacer un pago?

Pero ¿esto hubiese sido posible hacerlo en España?

La respuesta es NO, pero con matices, debido a que, desde hace dos décadas, desde el Banco Central Europeo (BCE) se legisló para que, una vez entrado en curso el ‘euro’ quedase limitado cualquier pago que se efectuara (ya fuese a un estamento público, una entidad bancaria, comercio e incluso entre particulares) a un máximo de 50 monedas (dando lo mismo el valor que tuvieran éstas), siendo el receptor de las mismas quien decidía si aceptaba el abono de un pago con un número mayor a esa cincuentena de monedas.

Dicha limitación fue recogida en el “Reglamento (CE) Nº 974/98 del Consejo, de 3 de mayo de 1998, sobre la introducción del euro (DOUE de 11)” y concretamente en el artículo 11 y publicada por el Banco de España (http://app.bde.es/clf_www/leyes.jsp?id=41878#41894_13):

“A partir de sus fechas respectivas de introducción del efectivo en euros, los Estados miembros participantes acuñarán monedas denominadas en euros o en cents que se ajusten a las denominaciones y especificaciones técnicas que el Consejo podrá establecer de conformidad con el artículo 106, apartado 2, segunda frase, del Tratado. Sin perjuicio del artículo 15 y de lo dispuesto en los acuerdos monetarios que, en su caso, se celebren en virtud del artículo 111, apartado 3, del Tratado, éstas serán las únicas monedas de curso legal en los Estados miembros participantes. Excepto la autoridad emisora y las personas designadas específicamente por la legislación nacional del Estado miembro emisor, ninguna parte estará obligada a aceptar más de 50 monedas en un único pago.”

Pero ese límite de 50 monedas máximo para un solo pago no es algo aislado en España, ya que dicha ley repercutía en todos los países miembros de la Unión Europea. El mencionado reglamento de 1998 fue modificado en varios de sus puntos siete años después (mediante el Reglamento (CE) Nº 2169/2005 del Consejo, de 21 de diciembre de 2005), pero el artículo 11 se dejó tal y como estaba.

Así pues, si te presentas con calderilla para realizar un pago, puede que te encuentres que la persona/entidad receptora, acogiéndose a esa ley, se niegue a aceptarlo si llevas más de una cincuentena de monedas. Como dato curioso queda apuntar que, en base a esta norma, la cantidad mayor que se puede pagar con moneda fraccionaria es de 100 euros (con 50 piezas de 2€) y la menor sería de 50 céntimos de euro (si se realiza con una cincuentena de monedas de 1 cent.). Pero cabe destacar que se ha dado algún caso en España el que alguien se ha presentado para realizar un pago cargado de monedas y estas fuesen admitidas (como el que ocurrió en el Banco Santander de la población gerundense de Palamós en la que, el 3 de septiembre de 2010, el empresario Ricardo Batista se presentó con 40.000 monedas de 1,2 y 5 céntimos para saldar una deuda de 1.995€).

 

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Fuentes de consulta: Banco de España / Boletín Oficial del Estado (pdf) / BBVA / EUR-Lex
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Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [12]

Décimo segunda entrega de la serie de post dedicados a traer a este blog un buen número (de docena en docena) de cosas que quizás no sabíais cómo se llamaban en realidad o que, posiblemente, conocías pero con otro nombre distinto.

Espero que la selección de palabras que he hecho en esta ocasión sea de vuestro agrado, al igual que ha ocurrido con las veces anteriores.

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [12]

 

Mohíno: Se trata de un estado de melancolía, tristeza o disgusto.

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [12]

 

Casmodia: Es la acción de bostezar seguida y repetidamente (incluso acompañado de algún espasmo) y que no se hace por cansancio, sueño o aburrimiento, sino debido a una afección neuronal.

 

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [12]

Conculcar: Es la acción de pisar para dejar la huella del pie en alguna superficie (por ejemplo en el fango, cemento fresco, arena de la playa…).

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [12]

 

Deliquio: Hace referencia al desmayo o desfallecimiento, pero también al decaimiento o pérdida del ánimo (tras una desgracia, en un momento de duelo…).

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [12]

Trasunto: Se trata de la copia (exacta) que se hace de un escrito u obra. Es lo que se hacía antiguamente (antes de la invención de la imprenta) con los libros o los textos originales. El realizar copias a mano de estos se denominaba como ‘trasuntar’.

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [12]

 

Treno: Es una lamentación tras alguna desgracia o calamidad y también hace referencia a un tipo de canto fúnebre.

 

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [12]

Tocón: Un tocón no solo es alguien que toca mucho sino que en este caso hace referencia a la parte de un árbol que, tras ser talado, ha quedado en el suelo unido a las raíces. También es usado para hacer referencia al muñón de un miembro amputado.

 

Noluntad - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [12]

Noluntad: Se trata del acto de no querer hacer algo (en contraposición del término ‘voluntad’ que es la buena disposición a sí querer hacerlo).

 

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [12]Pogromo: Hace referencia a la masacre o aniquilación de un grupo de personas indefensas llevada a cabo por una multitud enfurecida (y alentada para hacerlo desde el poder). Proviene del ruso ‘pogrom’, cuyo significado literal es ‘destrucción o devastación’ y hace referencia a la persecución y matanza que padecieron los judíos (aunque hoy en día el término también es utilizado para referirse a otras culturas, religiones o grupos étnicos).

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [12]

Tirocinio: Este término suena como si se refiriese algún tipo de crimen, pero no, nada tiene que ver. En realidad el tirocinio, que es un término que está prácticamente en desuso, era sinónimo de principiante y/o aprendiz y hacía referencia al aprendizaje o noviciado en algún oficio u arte.

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [12]

Regolaje: Hace referencia al continuo estado de buen humor que tienen algunas personas (que suelen estar frecuentemente risueñas, dadas a las bromas y buen carácter).

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [12]

 

Adamar: Se refiere a acto de enamorarse de alguien, cortejarla y halagarla mediante piropos o palabras que destaquen sus atractivos.

 

 

 

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La frecuente confusión en el uso de los términos ‘apoquinar’ y ‘acoquinar’

Algunas veces nos encontramos con algunas personas que, a la hora de hablar, tienden a utilizar algún término incorrectamente para referirse a algo, cuando en realidad el vocablo usado no tiene nada que ver con lo que desea expresar.

Esto es frecuente con dos palabras que se escriben prácticamente igual (solo cambia una consonante) pero que nada tienen que ver la una con la otra (no son sinónimas ni tienen el mismo origen etimológico a pesar de su similitud).Se trata de los términos ‘apoquinar’ y ‘acoquinar’.

La frecuente confusión en el uso de los términos ‘apoquinar’ y ‘acoquinar’

El primero significa ‘pagar’ y se utiliza coloquialmente para indicar que hay que realizar un pago, a veces de mala gana (por ejemplo ‘Apoquina lo que me debes’). Hay ciertas dudas sobre su origen etimológico siendo bastante los lexicógrafos que señalan que una de sus más que posibles procedencias sea el término, del latín medieval, ‘apochāre’, cuyo significado era ‘pagar como tributo o dar una garantía en dinero’. También podemos encontrar referenciado en la obra de consulta ‘Léxico del leonés actual’ (de Janick Le Men Loyer, publicado en 2002) el término ‘apochar’ que es definido como ‘pagar’ [de mala gana].

Pero algunas son las ocasiones en las que alguien utiliza el término ‘acoquinar’ para referirse al hecho de pagar algo de mala gana, pero en realidad nada tiene que ver. Algunos expertos indican que dicha confusión puede ser debida a que algunos hablantes crean que el vocablo ‘apoquinar’ tenga algo que ver con ‘poco’ y de ahí que crean que esa no es la palabra correcta que deben usar para referirse al acto de realizar un pago.

Pero el significado real y literal de ‘acoquinar’ es ‘amilanar, acobardar, hacer perder el ánimo’ y nada tiene que ver con el dinero ni los pagos. Etimológicamente proviene del francés ‘acoquiner’ de idéntico significado y que derivaba de ‘coquin’, término con el que se conocía en el medievo francés a los mendigos y bribones.

 

 

Lee y descubre el curioso origen de otras conocidas palabras y expresiones

 

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Fuentes de consulta: RAE (1) / RAE (2) / Léxico del leonés actual de Janick Le Men Loyer / etimologias.dechile (1) / etimologias.dechile (2) / ducange.enc.sorbonne / larousse / Los galicismos en el español de los siglos XVI y XVII de Elena Varela Merino

El origen etimológico de media docena de partes del cuerpo humano

que podemos ver, y las que no, tienen un nombre, un término por el que son conocidas. Muchas son las ocasiones en las que nombramos algunos de esos órganos y, por mucho que estemos familiarizados con su nombre, desconocemos por qué y de dónde surge el que se denominen de esa forma.

El origen etimológico de media docena de partes del cuerpo humano

A raíz del post que publiqué días atrás, sobre el origen de los términos ‘Cadera, catedrático y catedral’,  Raúl Sainz Garrido me dejó un comentario en el que me animaba a escribir una entrada sobre el origen de otras partes  del cuerpo humano. Como bien sabéis, son numerosísimos por lo que lo haré en varias entregas y de seis en seis (con el fin de que no quede un post muy largo).

Aquí tenéis una primera tanda con el origen etimológico de media docena de partes del cuerpo humano:

El origen etimológico de media docena de partes del cuerpo humanoCuello: Es la parte del cuerpo que une la cabeza con el tronco y proviene del latín ‘collum’, de igual significado y que también era utilizado para referirse al tallo de una flor. Se originó dicho vocablo como clara referencia a aquello que permite girar y hacer volver a su lugar de origen algo, en este caso la cabeza (o, por ejemplo, una flor). A raíz de su anatomía (estrecho y alargado) con el paso del tiempo también se utilizó la palabra cuello para referirse a la parte superior y más estrecha de una vasija o botella.

El origen etimológico de media docena de partes del cuerpo humanoNudillos: Es la parte exterior de cualquiera de las junturas de los dedos, donde se unen los huesos de que se componen. Nudillo es el diminutivo de nudo y etimológicamente proviene del latín vulgar ‘nudus’ y a su vez éste del latín clásico ‘nodus’, haciendo referencia a la parte de intersección de algo que se junta (en este caso las falanges de los dedos a la mano).

El origen etimológico de media docena de partes del cuerpo humanoTobillo: Es la parte del cuerpo en donde se articula el pie con la pierna, pero también es la protuberancia de la tibia y del peroné que sobresalen respectivamente en el lado interno y externo de éste. Y es que el término tobillo proviene del latín vulgar ‘tubellum’ el cual era el diminutivo del vocablo ‘tuber’ cuyo significado literal era ‘protuberancia’ (en este caso haciendo referencia a la prominencia redondeada que se encuentra en el punto donde se une nuestra pierna con el pie).

El origen etimológico de media docena de partes del cuerpo humanoAxila: Se trata de la concavidad que forma el arranque del brazo con el cuerpo. Proviene del latín ‘axilla’, de idéntico significado y este proviene del vocablo ‘axis’ el cual hacía referencia a un eje o ala. Otro modo común para referirse a la axila es ‘sobaco’, pero dicho término tiene una etimología algo desconocida y discutida (la dejo para explicarla con más detenimiento en otro post).

El origen etimológico de media docena de partes del cuerpo humanoVena: Es cada uno de los conductos por los que discurre nuestra sangre, haciendo un recorrido por nuestros órganos interiores y con salida y llegada en el corazón. Proviene del término en latín, escrito del mismo modo, que era utilizado para referirse a cualquier conducto o canalillo por el que, de forma natural, circulaba cualquier líquido (agua, sangre…).

El origen etimológico de media docena de partes del cuerpo humanoMuslo: Es la parte de la pierna desde la juntura de las caderas hasta la rodilla. El término es en sí una contracción del vocablo ‘músculo’, el cual proviene del latín ‘muscŭlus’ y cuyo significado era ‘ratoncillo’ (os expliqué esta curiosa etimología en un post tiempo atrás).

 

Próximamente publicaré otra tanda con el origen etimológico de media docena de partes del cuerpo humano.

 

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