Archivo de la categoría ‘Miscelanea de Curiosidades’

El curioso e histórico origen etimológico del término ‘arrebato’

Conocemos como ‘arrebato’ a aquello que se hace o siente repentinamente, llevado por una impulsiva pasión, un furor intenso o un acto improvisado. Por ejemplo, muy usado es en la forma ‘arrebato de pasión’ para referirse tanto al incontrolado impulso sexual como a un inesperado y espontáneo momento de exaltación (por ejemplo porque ha ganado tu equipo de fútbol).

El curioso e histórico origen etimológico del término ‘arrebato’

Etimológicamente tiene un curioso e histórico origen, debido a que el vocablo proviene del término ‘rebato’ (y la acción de ‘rebatar’) el cual consistía en convocar a los ciudadanos de una población, mediante el toque de una campana, tambor, alarma o cañonazos, con el fin de avisarlos de un posible ataque o invasión enemiga.

El término rebato proviene del árabe hispánico ‘ribáṭ’ y éste del árabe clásico ‘ribāṭ’, el cual hacía referencia a una ‘rábida’ (la fortaleza militar o religiosa que los musulmanes edificaban en la un lugar fronterizo con los reinos cristianos).

Durante el tiempo de la presencia musulmana en la Península Ibérica y posteriores años (siglos) que duró la Reconquista, numerosos fueron los ataques inesperados recibidos en diferentes poblaciones por parte de soldados musulmanes instalados en las rábidas y el rebato (aviso) que se producían, dando lugar, con el tiempo, al término arrebato y su significado.

El vocablo arrebato no fue recogido por el diccionario de la RAE hasta 1884 (edición de la Academia usual) dándole como única acepción la de ‘arrebatamiento’, vocablo incorporado en la edición de 1780 que daba, entre otros, los siguientes significados: La acción de arrebatar. Furor, enajenamiento causado de algún afecto y pasión vehemente.

 

 

Lee y descubre el curioso origen de otras conocidas palabras y expresiones

 

 

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Algunas curiosidades del término ‘Chingar’ (posiblemente) la palabra más utilizada en México

En cualquier conversación mantenida informal y distendidamente con una persona de origen mexicano, muy probablemente, utilice durante el transcurso de la charla, y en más de una ocasión, el término ‘chingar’ o cualquiera de sus múltiples derivados.

Algunas curiosidades del término ‘Chingar’ (posiblemente) la palabra más utilizada en México

Este vocablo suele ser usado para referirse al acto de realizar el coito y podríamos equipararlo con las contundentes palabras en castellano ‘follar’ o ‘joder’.

Pero alrededor de la misma hay infinidad de variantes que, según cómo se apliquen, su significado es uno u otro. Por ejemplo en la forma ‘chingado’ nos da a entender que se ha sufrido un daño, pero si se dice en femenino (chingada) la referencia cambia totalmente y suele ser con un carácter totalmente sexual, siendo una de las más comunes la referencia a una prostituta (¿quién no ha escuchado alguna vez la exclamación ‘¡Hijo de la gran chingada!’?).

Si comenta que le dieron un ‘chingadazo’ se está refiriendo a que recibió un golpe pero si dice que algo está ‘chingonsísimo’ la referencia alude a algo que gusta y es recomendable (por ejemplo: ‘este blog es chingonsísimo’).

Cuando es en la forma pasada de ‘chingó’, muy probablemente esté hablando de un hurto (‘ese fulano me chingó cinco pesos’).

Pero para tanta amalgama de vocablos no hay una etimología clara y muy discutida está su procedencia.

Por un lado encontramos quienes defienden su origen azteca y apuntan hacia algún término del náhuatl como ‘xinachtli’ (semilla de hortaliza). Por otra parte muchos son los etimólogos que señalan que deriva del término en caló ‘čingarár’ (pelear).

Ante tal confusión etimológica, el poeta y Premio Nobel de literatura mexicano Octavio Paz, defendía que se trataba de la mezcla de ambos orígenes y que la llegada al continente americano del vocablo caló se unió a la voz azteca por su semejanza y sonoridad, dando como resultado a ‘chingar’ y todos sus derivados.

 

 

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El curioso motivo por el que los hospicios son también conocidos como ‘Inclusa’

El curioso motivo por el que los hospicios son también conocidos como ‘Inclusa’

Se conoce como ‘inclusa’ al lugar en el que se recoge y cría a niños expósitos (abandonados) y su nombre lo recibe del cuadro de una virgen, conocida como ‘Nuestra Señora de la Inclusa’ que en el siglo XVI fue colocada en un hospicio que había en el centro de Madrid.

La mencionada imagen religiosa era de la ‘Virgen de la Paz’ pero al ser llevada hasta la capital de España desde la isla L’Écluse, en los Países Bajos, recibió el nombre Inclusa, quedando asociado también a la institución benéfica.

 

 

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El curioso origen etimológico del término ‘retrete’

Conocemos como ‘retrete’ a la habitación destinada para realizar las necesidades fisiológicas y a la que también denominamos con los términos aseo, servicio, excusado, cuarto de baño, wáter, wc, urinario o evacuatorio (por poner unos cuantos ejemplos).

El curioso origen etimológico del término ‘retrete’

Etimológicamente proviene del occitano (algunas fuentes indican que del catalán) ‘retret’ término que provenía del verbo ‘retraido’ el cual era el participio de ‘retraer’.

Originalmente empezó a ser utilizado no como el habitáculo en el que se hacen las necesidades sino como un lugar apartado y solitario (de una casa o fuera de ella) en el que algunas personas acudían para estar en soledad, pensar, meditar…

Antiguamente, las letrinas eran públicas (por ejemplo en la Antigua Roma) y era un lugar en el que solía realizarse la vida social con otros conciudadanos (o sea, lo que hoy llamamos sociabilizar) aprovechando la visita a esos baños públicos.

Pero en la Edad Media la cosa era muy diferente. Muy probablemente por influencia de la expansión del catolicismo, el acto de hacer las necesidades fisiológicas se convirtió en algo de ámbito privado, dejando de existir las letrinas públicas y habilitando en las casas (o fuera de ellas) algún habitáculo en el que hacerlo en soledad y privadamente.

Así fue como aquel lugar utilizado para retraerse se convirtió en el baño privado de los hogares y el término retrete se reaprovechó para denominarlo de ese modo.

 

 

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‘La paradoja de la tolerancia’ de Karl Popper o por qué no se debe tolerar a los intolerantes

Desde hace un tiempo ha vuelto a producirse en los medios de comunicación y las redes sociales un debate sobre los fundamentos de la tolerancia, la aparición en el espectro político de grupos definidos como ‘intolerantes’ (por su corte racista, machista y homófobo) y si sería ético prohibir la existencia de dichos partidos/asociaciones/colectivos ya que vivimos en una sociedad de pleno derecho y en la que la democracia y libertad de expresión (opinión, credo, opción sexual…) es uno de los pilares fundamentales.

‘La paradoja de la tolerancia’ de Karl Popper o por qué no se debe tolerar a los intolerantes

¿Se deja de ser tolerante cuando no se tolera a los intolerantes?

Toda una aserción contradictoria con sus principios pero que, paradójicamente, tiene un gran sentido.

Durante la Segunda Guerra Mundial, el filósofo de origen austriaco (y exiliado en Nueva Zelanda) Karl Popper, escribió un estudio titulado ‘La sociedad abierta y sus enemigos’, apareciendo en una nota del capítulo 7 la mención a lo que hoy conocemos como ‘La paradoja de la tolerancia’ y en la que el autor exponía que si una sociedad es ilimitadamente tolerante, su capacidad de ser tolerante finalmente será reducida o destruida por los intolerantes.

El ejemplo más reciente había sido el ascenso del nazismo en Alemania y cómo la República de Weimar (al frente del país germano desde el fin de la Primera Guerra Mundial y caída del Imperio alemán) había permitido que el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán de Adolf Hitler (de claro apostolado xenófobo) existiera, se presentara a las elecciones y finalmente se hiciera con todo el poder, provocando uno de los mayores genocidios de la Historia (al perseguir y exterminar a judíos, comunistas, homosexuales …).

Pero en contraposición a lo defendido por Popper nos encontramos con la opinión del filósofo estadounidense John Rawls, quien en 1971 presentó la conocida como ‘Teoría de la justicia’ en la que exponía que una sociedad justa debe tolerar al intolerante, ya que si no esa sociedad acabaría convirtiéndose en intolerante y por tanto en injusta.

Cada vez que alguien pide públicamente prohibir ‘colectivos intolerantes’ es tachado como intolerante por quienes toleran la intolerancia. Un tema enrevesado y contradictorio, pero que continuamente estará en discusión por sus posturas encontradas.

Otra reflexión interesante a tener en cuenta es la que indica que la tolerancia en si es un valor supremo que se encuentra dentro de la justicia, por lo que perseguir la intolerancia no debe ser considerado como un acto intolerante sino como algo justo.

 

Infografía sobre ‘La paradoja de la tolerancia’ de Karl Popper por pictoline.com

‘La paradoja de la tolerancia’ de Karl Popper o por qué no se debe tolerar a los intolerantes

 

Vídeo sobre ‘La paradoja de la tolerancia’ de Karl Popper por QuestionMark

 

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‘Rombo’, ‘rumbo’ y ‘rumba’ tres términos con un mismo origen: los rituales mágicos

‘Rombo’, ‘rumbo’ y ‘rumba’ tres términos con un mismo origen: los rituales mágicos

Conocemos como ‘rombo’ al símbolo utilizado en geometría que se representa por un paralelogramo (polígono de cuatro lados paralelos entre sí dos a dos) que tiene los lados iguales y dos de sus ángulos mayores que los otros dos (tal y como se define en los diccionarios) y que también es denominado como ‘diamante’, sobre todo en el argot de los naipes en la baraja francesa  ()

Se denomina ‘rumbo’ a la dirección trazada y que se propone seguir hacia un punto o destino concreto.

La ‘rumba’ es un popular baile de ritmo alegre y raíces afrocubanas que se acompaña generalmente de percusión y que ha derivado en otras variedades musicales como la rumba flamenca o la catalana.

Estos tres términos que designas cosas muy diferentes entre si y que a priori parece que no tienen nada que ver entre ellos en realidad tienen un nexo común en su origen etimológico, debido a que todos ellos provienen del mismo lugar: los rituales mágicos que se realizaban hace muchísimos siglos atrás.

Y es que etimológicamente los tres vocablos provienen directamente del latín ‘rhombus’ y éste a su vez del griego ‘rómbos’ (ῥόμβος), el cual designaba a ciertos artilugios (que solían ser en forma de peonza e incluso de rueda o cualquier objeto cilíndrico) utilizados antiguamente por los magos (brujos, hechiceros…) en sus rituales. Ese término no hacía referencia al objeto en si sino a los círculos que éste dibujaba en el momento de ser utilizado en las ceremonias adivinatorias.

‘Rombo’, ‘rumbo’ y ‘rumba’ tres términos con un mismo origen: los rituales mágicosEsa denominación de rhombus se le otorgó posteriormente a los aparatos de navegación, más concretamente a la ‘rosa de los vientos’ (o ‘rosa náutica’), representándose en las cartas de navegación por treinta y dos símbolos () unidos por un extremo mientras que el otro señala el destino o trayectoria a seguir sobre el círculo del horizonte.

A partir de ahí el término latino rhombus se transformó en el castellanizado ‘rombo’ para designar al mencionado símbolo que aparecía representado en las cartas de navegación.

Al mismo tiempo, los propios navegantes empezaron a denominar como ‘rumbo’ (inicialmente lo pronunciaban en la forma rombo) al destino o trayectoria a seguir.

Por último, también cabe señalar que, a pesar de que el diccionario de la RAE señala que el término ‘rumba’ es de origen desconocido, numerosos son los etimólogos y expertos (entre ellos, y por nombrar solo a un par, Joan Coromines en su ‘Diccionario crítico etimológico de la lengua castellana’ o Gregorio Doval en su obra ‘Palabras con Historia’) que apuntan que el vocablo para designar al baile de origen afrocubano proviene de la feminización del término ‘rombo’, en su sentido original de ‘signo mágico’ y a las danzas que antiguamente eran realizadas durante los rituales, muy semejantes a las que, siglos después, se realizaron en el Caribe durante algunos ritos en los que se bailaba y se producía cierto alboroto, significando el vocablo ‘rumba’, en muchos países de Hispanoamérica, ‘juerga o parranda’ y que finalmente fue utilizado para denominar así al mencionado baile de raíz caribeña.

 

 

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Fuentes de consulta: ‘Diccionario crítico etimológico de la lengua castellana’ de Joan Coromines / ‘Palabras con Historia’ de Gregorio Doval / RAE (1) / RAE (2) / RAE (3) / etimologias.dechile (1) / etimologias.dechile (2) / wiktionary / Wikipedia
Fuentes de las imágenes: publicdomainpictures / Wikimedia commons (1) / Wikimedia commons (2) / Wikimedia commons (3)

El curioso origen religioso del término ‘propaganda’

Utilizamos el término propaganda para hacer referencia a los mensajes publicitarios, de diversos caracteres (comercial, institucional, político…) que son difundidos a través de diferentes medios (radio, televisión, buzoneo, mensajes electorales…).

El curioso origen religioso del término ‘propaganda’

Etimológicamente proviene del vocablo en latín escrito del mismo modo y cuyo significado era ‘lo que debe ser difundido o propagado’, ya que a su vez éste provenía del verbo ‘propagare’ (extender alguna cosa).

Llegó al castellano en el siglo XVII a través de la comunidad religiosa ‘Sacra Congregatio de Propaganda Fide’ (denominada habitualmente como ‘De propaganda fide’) y cuyo significado literal era ‘Sagrada Congregación para la Propagación de la Fe’, creada en el año 1622 por el papa Gregorio XV y a través de la cual la curia romana se encargaba de difundir la fe y evangelizar a los pueblos no católicos.

La expresión ‘De propaganda fide’ fue ampliamente utilizada en los siguientes siglos, quedando con el tiempo asociado el término ‘propaganda’ no solo con la propagación y transmisión de la fe católica, sino también con la difusión de cualquier tipo de mensaje (sobre todo publicitario, institucional o político, tal y como comento en el primer párrafo).

 

 

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Fuente de la imagen: piqsels

¿Por qué la gente no sonreía en las fotografías antiguas?

Una de las búsquedas más populares en Google es la pregunta que da título a este post ‘¿Por qué la gente no sonreía en las fotografías antiguas?’ y varias han sido las ocasiones en las que algún lector del blog me la ha realizado, aunque, por unas cosas y por otras, había ido retrasando el escribir y publicar una entrada sobre el tema.

¿Por qué la gente no sonreía en las fotografías antiguas?

¿Por qué la gente no sonreía en las fotografías antiguas?Y es que me he visto animado a hacerlo gracias a un correo que recibí, días atrás, de mi compañera Melisa Tuya, quien me hablaba de una curiosa fotografía datada en 1894 y en la que aparecía un chica de Oklahoma vestida con un traje típico de una tribu nativa de Norteamérica y quien lucía una amplia sonrisa.

La foto se ha hecho viral a raíz de ser publicada en Reddit y la mayoría de conversaciones versaban alrededor de lo extraño que era ver una imagen de alguien que en el siglo XIX estuviese sonriendo en un retrato, ya que existe el convencimiento de que en aquella época todo aquel que se tomaba una fotografía lo hacía con un semblante serio. Solo basta con hacer cualquier búsqueda a través de internet ‘fotografías personas siglo XIX’ (o en inglés ‘pictures people from 19th century’, donde se obtienen más resultados) y podremos comprobar que así es, pero con algunos matices.

Y es que después de indagar sobre el tema he podido llegar a la conclusión de que se trata de una afirmación que es cierta pero a medias, ya que sí que existen fotografías tomadas entre finales del siglo XIX y principios del XX en las que aparece alguna persona sonriendo (como es el caso de la muchacha vestida de nativa americana).

La razón principal por la que en la mayoría de las fotos de aquella época la gente no sonreía es principalmente debido a que, por aquel entonces, el hacerse una era algo de lo que se tenía el convencimiento que sería esa la única vez en toda la vida. Muy extraño era que alguien (que no tuviese un buen poder adquisitivo, evidentemente) se hiciera retratar más de una vez. Por tanto, cuando iban al fotógrafo posaban frente a éste con un semblante serio y sereno. Se consideraba como algo demasiado importante como para estropearlo con una sonrisa (o al menos el escritor Mark Twain así lo expresó en una de sus famosas citas).

Hasta la aparición del ‘daguerrotipo’ (el antecesor de las primeras cámaras fotográficas), la gente que había posado para ser retratada lo había hecho frente a un pintor y común era que se les representara con algún aire insigne y solemne, debido a que dicha pintura acabaría colgada en un salón a la vista de otras personas que lo contemplarían y elogiarían, de ahí que, en el pensamiento que se tenía antiguamente, no se le diese un valor especial a sonreír (que era considerado como una frivolidad) y de ahí que en la inmensa mayoría de cuadros antiguos encontremos que también aparecen con el semblante serio.

Pero el otro de los motivos (y no menos importante) era por cuestiones técnicas, ya que el tiempo que debían pasar inmóviles frente a la cámara era largo, debido a que las fotografías de entonces no eran como las de ahora que en menos de un segundo ya están hechas. El método empleado en aquella época era una cámara en la que se introducía una placa de plata en la que, con un espejo, se proyectaba la imagen a retratar mediante la entrada de luz por la lente. Para que aquella imagen quedara plasmada en la placa se debía tener una exposición de aproximadamente diez minutos.

Esto hacía que fuese prácticamente imposible que alguien pudiese estar todo ese rato manteniendo una sonrisa y, por tanto, lo más cómodo y normal era tener un semblante neutro, que solía ser serio.

¿Por qué la gente no sonreía en las fotografías antiguas?Tampoco podemos olvidarnos de las fotografías ‘post mortem’, una práctica que se llevó a cabo nada más aparecer las primeras cámaras fotográficas y que posibilitaba que tras un fallecimiento poder poseer un recuerdo de un ser querido que había muerto, a través de un retrato que se les tomaba. Normalmente en aquel retrato fotográfico aparecía la persona fallecida junto a su familia. De ahí que también todos tuvieran un semblante totalmente serio.

Y, por último, recuperando el hilo de lo que explicaba unos párrafos más arriba, cabe señalar que sí existen fotografías antiguas, tomadas entre finales del siglo XIX y principios del XX, en las que aparece alguna persona sonriendo, aunque en comparación de las que hay con personas que tienen el semblante serio son pocas. Y es que cabe destacar que por aquella época el tiempo de exposición frente a una cámara fotográfica ya era menor (de poco más de un minuto), por lo que era mucho más fácil el mantener esa postura facial desenfadada y luciendo una sonrisa.

¿Por qué la gente no sonreía en las fotografías antiguas?

 

 

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Fuentes de consulta: petapixel (1) / petapixel (2) / reddit / petapixel (3) / Smithsonian / publicdomainreview / time / familysearch / vantage
Fuentes de las imágenes: Wikimedia commons (1) / reddit / Wikimedia commons 2 / Google photos

El origen del popular bocadillo ‘serranito’

El ‘serranito’ es un riquísimo y muy popular bocadillo y cuyos ingredientes son unos filetes de lomo de cerdo a la plancha, acompañados de una (o varias) lonchas de jamón serrano, rodajas de tomate y pimiento verde frito, todo ello entre un tipo de pan con bastante molla, junto a un puñado de crujientes patatas fritas (en algunos lugares lo sirven con patatas chips).

El origen del popular bocadillo ‘serranito’

Raro es el bar (sobre todo en Andalucía) que no lo tenga en su carta de bocadillos, habiéndose convertido en uno de los más populares y demandados.

Su popularización se la debemos a José Luis Cabeza Hernández, quien a inicios de la década de 1980 abrió un local de hostelería en la ciudad de Sevilla  y cuyo plato estrella (además de sus riquísimas tapas) fue un bocadillo al que le puso de nombre el mismo nombre que el local que regentaba ‘El Serranito’ y que a su vez era el apodo artístico de este singular personaje, quien había sido novillero en sus años de juventud y posteriormente cantante. Quiso probar suerte en el mundo de la hostelería y, visto el resultado, no se le dio nada mal.

Pero el bocadillo serranito no fue una invención que surgió de la imaginación de José Luis del Serranito (nombre artístico con el que era conocido) sino que se inspiró en el que se servía en otros bares sevillanos (como el ‘Échate p’allá‘ o el ‘Hermanos Morales‘), cambiando parte de la receta original y, sobre todo, registrando el nombre del resultado final como una marca comercial con el que se ha conocido universalmente.

El bar ‘El Serranito’ y su producto estrella tuvo un gran éxito y el negocio acabó convirtiéndose en una popular cadena de restaurantes llamados ‘Mesones del Serranito’.

Cabe destacar que bajo el nombre de ‘serranito’ se sirve (tanto en bocadillo como en tapa) en numerosísimos negocios de hostelería, habiendo en algunos de ellos cambios en la elaboración y, además, hay quien declara ser el auténtico creador del mismo; como es el caso de un popular bar de la población malagueña de Ronda (a pesar de que el nombre del bocadillo fue registrado varios años antes de que empezara a servirse en ese establecimiento).

 

 

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Post realizado a raíz de la consulta que @jr100584 me ha realizado a través del perfil en Instagram de este blog (@yaestaellistoquetodolosabe2)
Fuentes de consulta: mesonserranito / abc.sevilla / laopiniondemalaga / Wikipedia / diariodesevilla
Fuente de la imagen: Wikimedia commons

Historia y curiosidades sobre los ‘eslóganes políticos’ en Academia Play

Academia Play es una de las plataformas educativas online que más han crecido en los últimos meses y sus recursos, tanto en el canal de vídeo en YouTube como en la web, son utilizados por cientos de miles de usuarios que aprovechan los contenidos para aprender Historia de una forma fácil, didáctica y divertida.

Historia y curiosidades sobre los ‘eslóganes políticos’ en Academia Play

El último vídeo publicado en su canal de YouTube (con más de 2 millones de suscriptores) está dedicado a la Historia y curiosidades de los ‘eslóganes políticos’ y cuyo texto es de mi autoría, habiendo sido extraído de uno de los capítulos de mi último libro “Eso no estaba en mi libro de historia de la política” (publicado por la editorial Almuzara): “Un buen eslogan vale más que mil palabras”.

Un capítulo que lo dedico a explicar el origen del término ‘eslogan’ y cómo llegó hasta nuestra lengua desde el inglés ‘slogan’, una evolución de ‘slogorne’ (consigna) y proviniendo éste desde el gaélico (lengua indoeuropea celta) ‘sluagh-ghairm’ y cuyo significado literal era ‘grito de guerra’ y que era utilizado por los clanes irlandeses y escoceses en sus correspondientes batallas como forma de arengar a sus soldados.

También hago un repaso a algunos de los eslóganes más famosos: desde el popular ‘Yes We Can’ de Barack Obama, en 2008, pasando por algunos que se hicieron inmensamente populares en las elecciones españolas, como el efectivo ‘Por el cambio’ que encumbró al PSOE de Felipe González hasta la presidencia en las elecciones de 1982 (y muchos más).

Os invito a visionar el vídeo, el cual estoy seguro que os va a gustar y disfrutaréis de la cantidad de datos y curiosidades que en él os explicamos en apenas diez minutos.

Mi más sincero agradecimiento a Academia Play, y muy especialmente a Javier Rubio Donzé (uno de sus co-fundadores), por elegir mi texto para acompañar uno de sus divulgadores vídeos. Espero que esté sea el primero de una larga y fructífera colaboración.

 

“Eso no estaba en mi libro de historia de la política”.

 

Y si tienes interés en historias, curiosidades y anécdotas del mundo de la política (de todos los tiempos), no puedes dejar de leer  “Eso no estaba en mi libro de historia de la política”. Lo encontrarás en librerías o a través de tiendas online como Editorial Almuzara o Amazon.