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Curiosidades, anécdotas e historias sorprendentes para ser cada día un poco más listos.

Archivo de la categoría ‘Miscelanea de Curiosidades’

El origen de la expresión ‘Hacer las cosas por el artículo 33’

A través de la página en Facebook de este blog, Valentín Ruíz me consulta sobre el origen de la expresión ‘Hacer las cosas por el artículo 33’ muy utilizada por su padre cuando quería imponer su voluntad (diciendo ‘en esta casa se hacen las cosas por el artículo 33’).

El origen de la expresión ‘Hacer las cosas por el artículo 33’El mencionado ‘artículo 33’ ha existido realmente y era uno de los 36 artículos que conformaban lo que se conoció como  ‘Fuero de los Españoles’, un texto publicado en el número 199 del Boletín Oficial del Estado (BOE) del 18 de julio de 1945 que definía cuáles eran los derechos y obligaciones de los ciudadanos.

Puntos como que la ley amparaba a todos los españoles sin preferencia de clases ni acepción de personas, que todos los españoles tenían derecho a recibir educación o que podían reunirse y asociarse libremente para fines lícitos y de acuerdo con lo establecido por las leyes (por poner unos pocos ejemplos) se encontraba de repente con una barrera al llegar al artículo 33 el cuál indicaba literalmente: “El ejercicio de los derechos que se reconocen en este Fuero no podrá atentar a la unidad espiritual, nacional y social de España”.

Y es precisamente este texto el que hacía que, por mucho que indicase durante toda una serie de artículos que los españoles disfrutaban de una serie de garantías, derechos y libertades, lo que venía a indicar el 33 era que finalmente eran las autoridades quienes determinaban arbitrariamente qué derechos tenía realmente cada ciudadano y cuándo los podía ejercer.

Por tanto, a pesar de esos escasos derechos y libertades que se otorgaban a los españoles, finalmente se hacía lo que el gobierno franquista quería y dictaba arbitrariamente.

El origen de la expresión ‘Hacer las cosas por el artículo 33’

 

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Fuente de consulta: BOE
Fuente de las imágenes: BOE / todocoleccion

¿Sabías que a la canción ‘Fumando espero’ de Sara Montiel la censura le eliminó una estrofa por indecorosa?

El 6 de mayo de 1957 se estrenaba en España la película ‘El último cuplé’, la cual suponía el regreso al cine español de Sara Montiel, quien por aquel entonces estaba triunfando en Hollywood.

¿Sabías que a la canción ‘Fumando espero’ de Sara Montiel la censura le eliminó una estrofa por indecorosa?

Se trataba de un filme de bajo presupuesto y que se había visto obligado a retocar muchas partes del guion original, así como de las canciones que formaban parte de la banda sonora, a causa de la férrea censura de la época.

Una de las canciones interpretadas por la actriz manchega era ‘Fumando espero’, en la que de una forma sugerente y muy sensual empezaba diciendo:

[…] Fumar es un placer genial, sensual. Fumando espero al hombre a quien yo quiero, tras los cristales de alegres ventanales […]

Pero esta canción no fue originalmente escrita para la película, sino que era una adaptación de un famoso tango homónimo compuesto en 1922 por los músicos catalanes Joan Viladomat Masanas y Félix Garzo (seudónimo este último de Antoni Josep Gayà) para un espectáculo musical estrenado, en 1923, en el teatro Victoria de Barcelona y que llevaba por título ‘La Nueva España’.

Dicho tango originalmente tenía una estrofa que en la versión que se realizó en 1957 para Sara Montiel desapareció de un plumazo a causa de la censura y que explícitamente hablaba del cigarrillo que era costumbre fumar tras hacer el amor (el mencionado ‘cigarrillo postcoital’).

Esa estrofa censurada (y que se puede encontrar en versiones anteriores cantada por otros artistas) decía así:

[…] Tras la batalla en que el amor estalla, un cigarrillo es siempre un descansillo y aunque parece que el cuerpo languidece, tras el cigarro crece su fuerza, su vigor […]

Y es que este fragmento era muy explícito en cuanto a lo que se hacía comúnmente durante el periodo refractario.

En el siguiente vídeo podréis escuchar un extracto de la canción ‘Fumando espero’ sin censurar en la versión interpretada en 1958 por la ‘Bella dorita’, célebre artista de cabaret de mediados del siglo XX

 

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Portada del libro "Ya está el listo que todo lo sabe de SEXO" de Alfred López

 

 

¿Te ha gustado esta curiosidad relacionada con el sexo? Pues esta es una de las 240 que podrás encontrar en mi nuevo libro “Ya está el listo que todo lo sabe de SEXO”. De venta en librerías y Amazon: https://amzn.to/2q6wNXa

 

 

 

 

Fuente de la imagen: Captura de YouTube

El ‘efecto halo’ o por qué algunas personas triunfan solo por ser atractivas

En 1920 el psicólogo estadounidense Edward L. Thorndike acuñó el término ‘efecto halo’ con el que señalaba que debido a la percepción que se tiene de una persona por un rasgo o cualidad determinada  se le valora de mejor o peor modo.

El efecto halo o por qué algunas personas triunfan solo por ser atractivas

Por ejemplo, cuando alguien recibe una visita comercial (ya sea por parte de un hombre o una mujer) si el visitante resulta atractivo al cliente tiene una mayor posibilidad de cerrar un trato o venta. Lo mismo puede ocurrir en el momento de realizar una entrevista de trabajo, siendo aquellos candidatos mejor vestidos y rasgos físicos más atrayentes quienes tengan una mayor posibilidad de obtener el puesto de trabajo por delante de otros aspirantes que aparentemente son menos agraciados pero poseen mejores cualidades.

Esto es debido a un sesgo cognitivo, innato en el ser humano, el cual provoca que, irremediablemente, se asocie a la belleza y otras cualidades (una sonrisa atractiva, una voz atrayente, incluso el tipo de peinado y la forma de vestir) con la sinceridad e inteligencia, motivo por el que debido a este efecto halo, en ocasiones, suele ser más fácil triunfar profesionalmente a aquellas personas que poseen una cualidad sobresaliente, ya que ésta hace que se aumente la percepción sobre las demás (aunque realmente no la posea).

Se puede extrapolar también ya no al contacto personal directo sino, por ejemplo, a la hora de tener referencias sobre alguien (leer su currículum, que nos hablen de ella…). Dependiendo del lugar donde ha estudiado o carrera que ha cursado, sitio en el que vive e incluso si sus apellidos suenan a provenir de una insigne familia, tenderemos a hacernos un juicio de valor mucho más positivo (influenciados por ese ‘halo’ que nos ha deslumbrado).

Actualmente muchos expertos en sesgos cognitivos ponen como ejemplo los concursos televisivos conocidos como ‘Talents’ en el que se puede advertir en el rostro y actitud de algunos miembros del jurado que suelen hacerse un juicio previo solo con ver aparecer al participante sobre el escenario y quedando, en un gran número de ocasiones, gratamente sorprendidos al comprobar que se habían equivocado al prejuzgar por el aspecto. Debido a ello nació otro tipo de concurso de talentos (como ‘La voz’) en el que el jurado no veía previamente al concursante y solo se dejaba guiar por su forma de cantar.

También cabe destacar como ejemplo lo que ocurre en alguna ocasión en los juicios con jurado: si la persona acusada es atractiva es mucho más fácil que salga un veredicto de inocencia (o no culpabilidad) que si no lo es. Esto también es lo que hace que los abogados pidan a sus clientes que se presenten adecuadamente vestidos, peinados y aseados.

 

Si te gustan estos temas, te aconsejo seguir el blog sobre ‘lenguaje no verbal’ de mi compañera Alicia Martos

 

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Fuentes de consulta: sciencedirect / springer / verywellmind / Google Books
Fuente de la imagen: pixabay

¿Cuál es el origen de la expresión ‘Bailarle el agua a alguien’?

Se utiliza expresiones como ‘Bailar el agua’ o ‘Bailarle el agua a alguien’ para referirse al hecho de halagar y adular a una persona (lo que hoy en día diríamos como ‘hacerle la pelota’).

¿Cuál es el origen de la expresión ‘Bailarle el agua a alguien’?

El origen de este tipo de locuciones proviene del hecho de que, en los días calurosos de verano, las personas del servicio al ver llegar a sus amos a la casa refrescaban ésta echando agua en el suelo y paredes (evidentemente en una época en la que no existían los ventiladores ni el aire acondicionado).

De ese modo el ambiente se refrescaba y era una forma de hacer que los señores de la casa se sintieran a gusto y satisfechos.

El hecho de lanzar el agua sobre esas superficies hacía que ésta, al chocar contra las baldosas y los azulejos, resbalase y saltase dando la sensación de que estuviera bailando.

No se sabe a ciencia cierta en qué momento de originó pero existen varias evidencias escritas de inicios del siglo XVII en la que se menciona dicha expresión. Entre ellas en el capítulo IV de la segunda parte de ‘El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha’ de Miguel de Cervantes en la que Sancho Panza le dice al bachiller Sansón Carrasco (en referencia a su amo Don qujote):

[…]Pero, sobre todo, aviso a mi señor que si me ha de llevar consigo, ha de ser con condición que él se lo ha de batallar todo, y que yo no he de estar obligado a otra cosa que a mirar por su persona en lo que tocare a su limpieza y a su regalo; que en esto yo le bailaré el agua delante; pero pensar que tengo de poner mano a la espada, aunque sea contra villanos malandrines de hacha y capellina, es pensar en lo escusado.[…]

¿Cuál es el origen de la expresión ‘Bailarle el agua a alguien’?

En esa misma época encontramos que el famoso lexicógrafo Sebastián de Covarrubias en su Tesoro de la lengua castellana o española, publicado en el año 1611, incorporó dicha expresión, en la forma ‘Bailar el agua delante’, con la siguiente acepción:

[…]Bailar el agua delante es servir con gran diligencia y prontitud, está tomada esta manera de hablar de las criadas que en tiempos de verano, cuando sus amos vienen de fuera refrescan las piezas, y los patines con mucha destreza, y el agua va saltando por los ladrillos y azulejos, que parece baila[…]

 

 

Lee y descubre el curioso origen de otras conocidas palabras y expresiones

 

 

Fuentes de consulta: fondosdigitales / Google Books
Fuente de las imágenes: pixabay / fondosdigitales

¿Debemos decir ‘Consejo de ministras’? ¡Claro que sí! (aunque nos pongamos en contra a la RAE)

Tras conocerse la composición del nuevo gobierno, presidido por Pedro Sánchez, muchas son las personas que han iniciado un debate a través de las redes sociales solicitando que se pueda denominar como ‘Consejo de ministras’ a la reunión que a partir de ahora se celebrará cada semana (normalmente los viernes) en el Palacio de la Moncloa (sede presidencial).

¿Debemos decir ‘Consejo de ministras’? ¡Claro que sí! (aunque nos pongamos en contra a la RAE)

El hecho de que dicho gobierno esté conformado (por primera vez en la Historia de la democracia española) por más mujeres que hombres (11 de 17) se ha propuesto desde diferentes colectivos que se le cambie la denominación a esa reunión y se feminice el término pasando de ‘Consejo de ministros’ a llamarse ‘Consejo de ministras’ e incluso ‘Consejo de ministros y ministras’ (o a la inversa, evidentemente).

No han tardado en pronunciarse algunos expertos en lingüística que señalan que sería una incorrección cambiar el término con el que se ha denominado hasta ahora a la reunión de representantes de las diferentes carteras o departamentos en los que se divide el gobierno de un Estado.

Se acogen a la norma establecida por la RAE (Real Academia Española de la Lengua) que dicta que aunque haya mayoría de mujeres en un colectivo (en este caso ocupando la titularidad de los Ministerios) predomina el término en masculino para referirse al mismo y, por tanto, debe seguir llamándose Consejo de ministros y  no cambiarlo por el de Consejo de ministras (paradójicamente, incluso en el hipotético caso de que tan solo hubiese un miembro varón entre todas ellas seguiría predominando el género masculino para referirse a ello).

Tampoco se acepta la utilización de ambos términos al unísono: ‘Consejo de ministros y ministras’, debido a que, según señala la RAE, esos desdoblamientos son artificiosos e innecesarios desde el punto de vista lingüístico. Por tanto, la institución sigue empeñada en que se utilice únicamente la alusión al género masculino para referirse a ambos sexos cuando estos pertenecen a un mismo colectivo.

Cabe destacar que también hay quien aboga por cambiar el término consejo de ministros por el de ‘consejo de Gobierno’.

Pero ahora viene la reflexión que un gran número de personas están haciendo desde las redes sociales: si muchas de las palabras que actualmente están recogidas en el Diccionario de la RAE fueron incorporadas a través del tiempo bajo el criterio de que se habían convertido en términos de uso común y cotidiano entre  la población ¿por qué no podemos empezar a dar nuevos usos y cambiar algunos vocablos obsoletos? Quizá si empezamos a referirnos  al Consejo de ministros como Consejo de ministras (o ‘Consejo de ministros y ministras’) en unos años habremos conseguido que la institución se actualice, modernice y adecue a los tiempos y formas de expresarse de los y las hablantes que compartimos este maravilloso idioma (aunque en ocasiones algo desfasado y sexista).

Fuentes de consulta: RAE / RAE / lavanguardia / verne
Fuente de la imagen: @susanadiaz

Algunos alimentos que nos encantan pero que pueden ser muy perjudiciales si se los das a tu perro

El chocolate es algo que le gusta a la inmensa mayoría de personas. A unas con leche y dulce y a otras sin embargo negro y amargo. De sobras son conocidos sus beneficios para la salud (evidentemente en un consumo de proporciones moderadas) y también ampliamente sabido es que se trata de uno de los alimentos que debemos evitar dar a nuestro perro.

Algunos alimentos que nos encantan pero que pueden ser muy perjudiciales si se los das a tu perro

Ello es debido a la presencia en el cacao de la teobromina, un alcaloide estimulante del sistema nervioso central (con unos efectos muy parecidos a la cafeína) y que también posee propiedades diuréticas y vasodilatadoras.

El problema está en que los perros no pueden metabolizar y eliminar correctamente de su organismo esta sustancia por lo que tras haber consumido chocolate a nuestra mascota le puede provocar la aceleración del ritmo cardiaco, además de vómitos, diarreas e incluso, dependiendo las dosis, la muerte.

Cuanto más negro y puro es el cacao más presencia de teobromina hay, pero sin embargo si el chocolate está rebajado lo que es perjudicial para el animal es la gran cantidad de azúcar que se le ha añadido. No por ser tóxico sino por todos los efectos secundarios que ello comporta: obesidad, diabetes, pérdida de piezas dentales.

Además podemos encontrar que en algunos chocolates y cada vez más alimentos (e incluso las típicas chucherías como chicles, los famosos ‘caramelos sin azúcar’) han sustituido el azúcar por un edulcorante natural llamado ‘xylitol’.

Este edulcorante es inocuo para el ser humano pero altamente perjudicial para los perros debido a que puede provocarles una bajada de los niveles de azúcar en la sangre del animal pudiéndoles provocar alguna insuficiencia hepática.

Otro de los alimentos que debemos abstenernos de darles son las uvas (e incluso las pasas). Es común en algunas personas que, a la hora de celebrar la despedida del año, le dan a su mascota sus correspondientes doce uvas (un acto muy simbólico por el deseo de proporcionarle al animal una próspera entrada en el nuevo año) pero en lugar de hacerles un favor en realidad están cometiendo una temeridad, debido a que si se sobrepasa los 32 gramos (por cada kilo que pesa el can) esta fruta podría llegar a provocarle una insuficiencia renal. No afecta por igual a todas las razas, pero un síntoma claro de que la ingesta de uvas y pasas no le ha sentado demasiado bien es verlo somnoliento en las siguientes horas e incluso que llegue a vomitar repetidamente en un periodo corto de tiempo.

Otro alimento que se ha puesto últimamente muy de moda y que son muchísimos los hogares en los que se consume es el aguacate. En esta fruta hay presente un fungicida natural conocido como ‘persin’ que aunque es inofensivo para ser humano podría ser algo tóxico si es consumido por nuestra mascota.

Pero esa toxicidad del persin no está presente en la pulpa (lo que nos comemos) sino en la cáscara, el hueso y las hojas de la rama donde crecen los aguacates. Por tanto es difícil que nuestro perro se intoxique a no ser que ingiera alguna de esas partes. Pero tranquilos, no sería nada grave, simplemente unas diarrea y algo de malestar transitorio.

Los ajos (al igual que las cebollas) contienen tiosulfato, algo que no le sienta nada bien a nuestro perro, debido a que su consumo le puede provocar debilidad y anemia al ser una sustancia que acaba con los glóbulos rojos de su sangre.

Evidentemente, aunque no lo haya nombrado en este post, bajo ningún concepto debemos suministrar a nuestro perro bebidas alcohólicas, debido a que el etanol en él contenido es altamente tóxico para las mascotas.

 

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Si queréis tener más info sobre vuestros animales de compañía no podéis dejar de leer el fantástico blog de mi compañera Melisa Tuya @melisatuya: ‘En busca de una segunda oportunidad’

 

Fuentes de consulta y más info: pets / apsca / expertoanimal / petpoisonhelpline / petdarling
Fuente de la imagen: pixabay

¿Cómo se descifra un tejuelo? (etiqueta identificativa que llevan en el lomo los libros de una biblioteca)

A raíz del post ‘Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [10]’ recientemente publicado y en el que hacía referencia a un ‘tejuelo’ ( etiqueta que se le coloca en el lomo de un libro con la que se identifica, a través de claves normalmente alfanuméricas, a qué género pertenece, autor o materia y así ser mucho más fácil a la hora de clasificar y encontrar en los estantes) Miguel Atienza me preguntó, a través de la página en Facebook de este blog, cómo se descifraba dicha etiqueta y si esa signatura es universal para todas las bibliotecas.

¿Cómo se descifra un tejuelo? (etiqueta identificativa que llevan en el lomo los libros de una biblioteca)Empezaré respondiendo a la segunda pregunta y la respuesta es sí (pero es un sí con matices). La clasificación de cualquier tipo de obra de conocimiento en una biblioteca sigue unos estándares que son comunes para todas ellas a través de lo que es conocido con las siglas CDU (Clasificación Decimal Universal), un método de clasificación creado en 1876 por el bibliotecario estadounidense Melvil Dewey y que, tras ser adaptado un cuarto de siglo después, ha servido desde entonces para unificar criterios globalmente a la hora de archivar y clasificar cualquier libro.

Como os indico en el primer párrafo, un tejuelo es la etiqueta que se coloca en el lomo de un libro y la cual ayuda a identificarlo (y archivarlo) de un modo más sencillo.

Podemos encontrar varios tipos de tejuelos pero los más comunes son los que llevan impresas unas claves alfanuméricas, pero también otros en los que la etiqueta es de un color determinado. En este caso se trata de literatura infantil y lo que hace esos colores es indicar el tramo de edad recomendada (por ejemplo: amarillo hasta los 6 años; azul de 7 a 9 años; rojo de 9 a 14 años y a partir de esa edad el tejuelo es de color blanco).

Los tejuelos de color blanco (libros para lectores a partir de los 14 años) podemos encontrar que está encabezado por unos números. El primero de ellos indica la temática a la que pertenece y va del 0 al 9:

0 – Generalidades e informática (documentación, enciclopedias, diccionarios, conocimiento en general, ciencias de la computación…)
1 – Filosofía (también incluye psicología autoayuda…)
2 – Religión (incluye teología y ensayos sobre cualquier doctrina)
3 – Ciencias sociales (política, economía, materia militar, folclore, cultura de los pueblos…)
4 – Suele estar vacante (aunque en ocasiones se le asigna este número a obras inclasificables a las que se le añade algún asterisco)
5 – Ciencias puras (ciencias naturales, matemáticas…)
6 – Ciencias aplicadas (medicina, tecnología…)
7 – Bellas artes (arte, fotografía, deporte, cine…)
8 – Lengua y literatura (novela, ensayo, poesía…)
9 – Geografía e historia (incluyendo biografías…)

Al lado de ese primer número le acompaña otros que son los que especifican todavía más su contenido. Por ejemplo, un libro con el nº 944 en la parte superior del tejuelo indica que su temática es ‘Geografía o historia’ (9) el siguiente dígito (4) nos marca que es sobre Historia de los países o Estados y el tercer dígito (4) que se trata de Historia de Europa (y podrían ir apareciendo más números a la derecha que irían especificando todavía más el contenido/temática de la obra (en algunas ocasiones separadas por un punto).

¿Cómo se descifra un tejuelo? (etiqueta identificativa que llevan en el lomo los libros de una biblioteca)

Muchas son las bibliotecas que añaden más caracteres identificativos en los tejuelos y  por debajo de esos números podemos encontrarnos hasta con dos filas más, esta vez de tres letras cada una. La que iría inmediatamente después o por debajo de la numeración CDU son tres letras en mayúscula las cuales pertenecen al inicio del apellido del autor (por ejemplo CER se refiere a Cervantes). Debajo de éstas (o en su lugar) otras tres letras (en esta ocasión en minúscula) que pertenecen al inicio del título, pero obviando el artículo o la preposición (por ejemplo ing sería El ingenioso don Quijote de la Mancha).

Esas dos filas de identificativo en el tejuelo de un libro no son universales (solo lo son los números del CDU) y se colocan bajo criterio de cada biblioteca, estamento, país…

Pero cabe destacar que en todos estos años también se han producido algunas modificaciones y actualizaciones en la que un gran número de bibliotecas tienen un sistema propio de clasificación (el conocido como CDD, ‘Clasificación Decimal Dewey’)  aunque basado en el mencionado CDU, por lo que puede haber cambios significativos entre la forma de clasificar en la biblioteca de una población y la de otra.

En los últimos años hay bibliotecas que también le ha añadido otro tejuelo más a los libros y obras y se trata de un código de barras, lo cual facilita muchísimo más el trabajo a la hora de indicar si está disponible, en préstamo o qué sección y estante debe ser colocado.

 

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Fuentes de consulta y más info: juntadeandalucia / bibliotecaescolarpozohondo / Universidad Pablo de Olavide / biblioposiciones / bibliotecaspublicas / taranco / UNESCO
Fuente de las imágenes: Afred López @yelqtls (fotografías tomadas en la biblioteca municipal can Rajoler de Parets del Vallès)

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [10]

Décima entrega de la serie de post dedicados a traer al blog un buen número (de docena en docena) de cosas que quizás no sabíais cómo se llamaban en realidad o que conocías con otro nombre muy distinto.

Espero que la selección de palabras que he hecho en esta ocasión sea de vuestro agrado, al igual que ha ocurrido con las veces anteriores.

 

Ideo locator:

Ideo locator: Posiblemente lo has visto en multitud de ocasiones y nunca te habías parado a pensar cómo se llama el símbolo con el que se indica en un mapa el lugar donde te encuentras y, sí, tiene nombre: es el ‘Ideo locator’

 

 

Tejuelo

Tejuelo: Si eres un visitante asiduo a las bibliotecas estarás familiarizado con los tejuelos, aunque quizá en este momento no sabes a qué me estoy refiriendo. Un tejuelo es la etiqueta que se le coloca en el lomo de un libro con la que se identifica (a través de claves normalmente alfanuméricas) a qué género pertenece, autor o materia y así ser mucho más fácil a la hora de clasificar y encontrar en los estantes.

 

Cordojo

 

Cordojo: Este es un término prácticamente en desuso pero que tiempo atrás se utilizaba frecuentemente para referirse a la congoja (angustia) o aflicción que sentía alguien (en obras escritas siglos atrás aparece mencionada con asiduidad). El origen etimológico de ‘cordojo’ es el término en latín ‘cordolium’ y que literalmente se interpretaba como ‘dolor de corazón’ (cor: corazón, dolium: dolor).

 

 

Ojos de gallo

Ojos de gallo: Muchas son las personas que llaman ‘ojos de gallo’ a los molestos y dolorosos callos que salen entre los dedos del pie (hay quien también se refiere así a los que aparecen en la planta del pie). Este término no viene reflejado en el diccionario de la RAE pero es frecuente su uso en el lenguaje coloquial.

 

 

Jerigonza

Jerigonza: Cuando un colectivo (ya sea gremial o de individuos con intereses comunes) utiliza un lenguaje propio y con una serie de términos que solo ellos suelen entender suele decirse que tienen su propia ‘jerga’, pues la ‘jerigonza’ viene a ser lo mismo, lo que ocurre es que en ciertas ocasiones ese lenguaje especial de esos gremios era tan enrevesado que era difícil de entender y solía utilizarse este término para señalar a aquello que sonaba a complicado e incluso de mal gusto o soez.

 

 

Jerga

 

Jerga: Y la jerga no tan solo es un lenguaje utilizado por algunos colectivos (por ejemplo de maleantes), también hace referencia a la paja o hierba que en algunas ocasiones se dispone en forma de colchón y en el que alguien se acuesta un rato.

 

 

 

Cazcalear

Cazcalear: Se dice que alguien anda ‘cazcaleando’ cuando va de un lado al otro haciendo ver que está ocupado pero que en realidad lo que está haciendo es escaquearse del trabajo y responsabilidades.

 

 

Juzgamundos

 

Juzgamundos: Término con el que se designa a aquel que anda murmurando y hablando mal de los demás (normalmente con intención de criticar) y juzgándolos.

 

 

 

Narina

Narina: La narina es el nombre con el que se conoce a cada uno de los orificios externos que tenemos en la nariz.

 

 

Doñear

 

Doñear: Solía decirse que alguien andaba ‘doñeando’ cuando tenía un trato continuo con mujeres, les daba conversación e incluso intentaba cortejar a alguna dama.

 

 

Grey

Grey: Si al leer el término ‘grey’ ha venido a tu cabeza la famosa trilogía de novelas eróticas o el título de la serie de televisión debo indicarte que andas equivocado/a. La palabra grey a la que me refiero proviene del latín y significa literalmente ‘rebaño’. Y era de ese modo como se llamaba (y aún se hace en algunos lugares) a la congregación de fieles cristianos e incluso al conjunto de individuos que tenían algo en común (religión, color de la piel, nacionalidad…).

 

Trabilla

 

Trabilla: La trabilla es la tira que hay en los pantalones (o faldas) y por la que pasa el cinturón

 

 

 

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Fuentes de las imágenes: Wikimedia commons / Wikimedia commons / Wikimedia commons / Wikimedia commons / Wikimedia commons / tusnelda (Flickr) / pixabay / Wikimedia Commons / pixabay / Wikimedia commons / maxpixel / Wikimedia commons

El curioso origen del término ‘bribón’ y su estrecha relación con la palabra biblia

El curioso origen del término ‘bribón’ y su estrecha relación con la palabra bibliaSe conoce como ‘bribón’ a aquel que suele vivir de hacer trapicheos, moverse en los ambientes pícaros, holgazanear e incluso engañar con arte y destreza a los demás con el fin de sacar un provecho.

Hoy en día, según a quien vaya dirigido y la forma en el que se pronuncie dicho término se le puede incluso dar una connotación de desenfado (por ejemplo para referirse a un niño travieso: ‘¡Menudo bribón está hecho el pequeñajo este!’).

La locución originalmente se usaba para referirse a aquel que se daba a la ‘briba’ que era el modo en el que en la Edad Media se conoció la picaresca y holgazanería. Briba provenía del término ‘bribia’ que era descrito como el ‘arte y modo de engañar halagando con buenas palabras’ y este vocablo no era más que la metátesis de ‘Biblia’.

En este punto hay dos versiones diferentes sobre por qué el término original Biblia dio como resultado el vocablo bribón. Por un lado nos encontramos con los etimólogos que defienden que se refiere no al libro que contiene las Sagradas Escrituras sino a su acepción anterior que era el de ‘Obra que reúne los conocimientos o ideas relativos a una materia y que es considerada por sus seguidores modelo ideal’.

Muchos de los pícaros de la época eran personajes ilustrados y que mediante sus conocimientos y buena utilización del lenguaje lograban engañar y embaucar a los incautos, todo ello gracias a sus buenos conocimientos de los libros (biblias).

Por otra parte hay lingüistas que señalan que bribón proviene de quienes mejor conocían la Biblia (en referencia al libro religioso) debido a que éstos (religiosos, sacerdotes, evangelizadores…), con el pretexto de dedicarse a la vida religiosa, solían vivir cómoda y holgadamente a costa de los donativos que daban los feligreses.

Cabe destacar que las mencionadas metátesis son aquellas palabras a las que se le cambia, con el paso del tiempo y debido a la transmisión oral, alguna de sus vocales o consonantes, sonando y escribiéndose de diferente manera a pesar que significa o se refiere a lo mismo (un ejemplo puede ser el caso de ‘pelandusca’ y ‘pelandrusca’ o ‘murciégalo’ y ‘murciélago’).

 

 

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Fuentes de consulta: etimologias.dechile / Fundéu / Rae (1) / Rae (2) / Rae (3) / Rae (4)
Fuente de la imagen: pxhere

¿De dónde surge el mito del ‘Príncipe Azul’ de los cuentos?

El hecho de que se eligiese el color azul para definir a esos príncipes apuestos que enamoraban a las princesas de cuento es debido a la creencia que existe desde hace unos cuanto siglos que indica que los miembros de la realeza tienen sangre azul.

¿De dónde surge el mito del ‘Príncipe Azul’ de los cuentos?Días atrás, en el post: Destripando mitos: La ‘sangre azul’ de los reyes no proviene del color de las venas sino de una referencia al cielo, os explicaba que esa creencia se fundamentó en un error de interpretación por parte de los humanistas españoles de principios del siglo XVII que tradujeron la obra (una treintena de libros) del insigne historiador romano Cornelio Tácito.

Pues bien, tras esas traducciones erróneas y una vez transformado el término ‘sangre celestial’ en ‘sangre celeste’ y de ahí pasó a popularizarse como ‘sangre azul’, la locución viajó desde el castellano a otras lenguas europeas: el francés ‘sang bleu’, el italiano ‘sangue blu’, el portugués ‘sangue azul’, el rumano ‘sânge albastru’, el inglés ‘blue blood’, el alemán ‘blaues blut’ o el neerlandés ‘blauw bloed’ (por poner unos pocos ejemplos), que lo usan con el mismo sentido.

No existe una evidencia clara de cuándo comenzó a utilizarse el adjetivo de ‘Príncipe Azul’ en los cuentos y cuál fue el primero en el que se le adjudicó ese color al protagonista de las historias.

Algunos historiadores sugieren que apareció por primera vez en el siglo XIX a raíz de una leyenda de origen rumano que se titulaba El Príncipe Azul de la lágrima’. Evidentemente el azul hacía referencia a su condición aristocrática y por tanto a ser de sangre azul, como por entonces se tenía el convencimiento.

También cabe destacar que el término ‘azul’ para referirse a los príncipes de los cuentos se utiliza principalmente en la lengua española e italiana (‘Principe Azzurro’), mientras que en la mayoría de idiomas se refieren a ese personaje como ‘El Príncipe Encantador’ (‘Prince Charming’ en inglés, ‘Prince Charmant’ en francés…)

Cabe destacar que un error de traducción del inglés al portugués y posteriormente desde el luso al castellano provocó que en algunos cuentos apareciese como ‘El Príncipe Encantado’ y no encantador y, por tanto, también ha sido ampliamente conocido de este modo en nuestra lengua.

 

 

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Fuente de la imagen: jeffchristiansen (Flickr)