Archivo de la categoría ‘Miscelanea de Curiosidades’

Algunos datos sobre el capirote usado por los penitentes durante las procesiones de Semana Santa

Dentro de la iconografía relacionada con la Semana Santa hay un elemento característico que no puede faltar en ninguna de las procesiones que se celebran durante esta festividad religiosa: el capirote.

Algunos datos sobre el capirote usado por los penitentes durante las procesiones de Semana Santa

Se trata de un cucurucho de cartón o rejilla cubierto de tela y que llevan puesto los penitentes, nazarenos o cofrades (quienes suelen ir vestidos con una túnica a juego). La tela que cubre el capirote (llamada capuchón) y que cubre hasta los hombros, tiene un par de agujeros por los que solo deja al descubierto los ojos, evitando así que se le vea el rostro de quien lo porta y guardándose de ese modo su identidad.

Esto es así debido a que, originalmente, muchos de los participantes en una procesión de Semana Santa deseaban permanecer en el anonimato (sobre todo en localidades pequeñas en las que todo el mundo se conoce).

Siglos atrás, muchos fueron los presos, condenados por algún delito, que eran obligados a participar en las procesiones religiosas, portando un capirote y en el cual iban inscritos los delitos que había cometido cada uno.

Muchos son los expertos que apuntan que ese fue el origen de llevar el capirote durante las procesiones de Semana Santa.

Etimológicamente el término ‘capirote’ proviene de ‘capirón’ y este del latín ‘cappero’, cuyo significado es ‘prenda que cubre la cabeza’.

 

 

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Una curiosa etimología relacionada con hilos, horarios, peces y aviones

Una curiosa etimología relacionada con hilos, horarios, peces y aviones

Conocemos como ‘huso horario’ a cada una de las partes en que queda dividida la superficie terrestre por 24 meridianos igualmente espaciados y en que suele regir convencionalmente un mismo horario (tal y como lo define el diccionario de la RAE).

Cuando en 1884 los representantes de los diferentes observatorios se reunieron en Washington DC (en la Conferencia Internacional del Meridiano) y se decidió, a partir de aquel momento, en dividir o establecer cada flanja horaria del planeta en base al meridiano de Greenwich, se fijaron en el detalle que el globo terráqueo marcándole las diferentes áreas horarias (de forma vertical) recordaba a un antiquísimo artilugio (del que existe constancia desde tiempos del neolítico) que servía para hilar las fibras textiles y cuyo nombre es ‘huso’ (‘fuseau’ en francés y ‘fuso’ en italiano), denominando al conjunto de esas partes en las que se divide la superficie terrestre por diferentes horas como ‘huso horario’.

El término ‘huso’ (en relación al instrumento para hilar) lo recibimos del latín ‘fusus’ y de idéntico significado.

Curiosamente del término ‘fusus’ también derivó el vocablo ‘fusiforme’ cuyo significado es ‘con forma de huso’ y que se utiliza comúnmente para describir la morfología de muchos de los peces (que tienen la parte media más ancha y se va estrechando hacia la cabeza o la cola).

También deriva de fusus (aunque pasando previamente por el francés ‘fuselage’) el término ‘fuselaje’, el cual hace referencia al cuerpo central de un avión (en el que van los pasajeros o las mercancías).

Por cierto, retomando el tema de las horas, es común encontrar quien utiliza el modo ‘uso horario’ (ante la errónea creencia de que se trata del verbo ‘usar’) para hacer referencia a las mencionadas partes en las que están divididas los horarios del planeta, siendo la manera correcta de decir en la forma ‘huso horario’, tal y como nos recordó la Fundéu en una entrada hace unos días.

Una curiosa etimología relacionada con hilos, horarios, peces y aviones

Como dato anecdótico, recuerdo que en un post que publiqué en 2014, titulado ‘¿Para qué sirve adelantar o atrasar el reloj una hora dos veces al año?’, un usuario trató de corregirme y llamarme la atención indicándome que había cometido una equivocación al escribir la palabra huso con hache, cuando en realidad quien estaba errado era él al no saber que realmente estaba bien escrito.

 

 

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‘Paparrucha’ el término utilizado antiguamente para referirse a un bulo o fake news

Amplia es la terminología existente para hacer referencia a uno de los fenómenos que más daño está haciendo a través de las redes sociales  y que se trata de los continuos engaños y mentiras que circulan y son compartidas, siendo las más comunes: bulo, fake, noticia falsa o fake news (esta última la más usada en los últimos años).

‘Paparrucha’ el término utilizado antiguamente para referirse a un bulo o fake news

Pero no siempre se utilizado esos términos para hacer referencia a una noticia falsa que se difunde, encontrándonos que varios siglos atrás ya existía otro vocablo que, a mi parecer, es muchísimo más atractivo y deberíamos recuperar su uso: ‘paparrucha’.

El término paparrucha proviene de ‘páparo’, palabra que ya aparece recogida en el Diccionario de Autoridades de 1737 y que era utilizado para designar de ese modo a los aldeanos y hombres de campo simples e ignorantes que quedaban pasmados y admirados ante cualquier cosa que les explicaban, creyéndosela a pies juntillas (por muy inverosímil que esta fuera).

Por tal motivo y de manera coloquial se formó el vocablo paparrucha con el que se describía a la ‘noticia falsa y desatinada de un suceso, esparcida entre el vulgo’, tal y como se recogió en su primera aparición en el diccionario de la RAE de 1884. Posteriormente, en la edición de 1925, se le añadía una segunda acepción al término: ‘Especie, obra literaria, etc., insubstancial y desatinada’ y actualmente aparece ese segundo significado como ‘tontería, estupidez, cosa insustancial y desatinada’.

La forma ‘paparruchada’ también está admitida y recogida por la RAE, desde su edición de 1992, aunque el diccionario lo reenvía hacia la entrada ‘paparrucha’.

Cae destacar que tanto ‘paparrucha’ y ‘paparruchada’ son usados actualmente (poco) para referirse casi exclusivamente a una tontería o estupidez, en lugar de utilizarse para su fin original que era señalar aquellas noticias falsas que se compartían.

 

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El curioso origen etimológico del término ‘inocular’

Tenemos asociado el término ‘inocular’ con las vacunas y el hecho de introducir en el organismo una sustancia conteniendo los gérmenes de una enfermedad, con el fin de que se genere una inmunidad frente a esta.

El curioso origen etimológico del término ‘inocular’

Pero mucho antes de ser incorporado este vocablo en el diccionario (apareció en la edición de 1817) y quedase asociada a la vacunación, la palabra inocular había sido utilizada desde hacía varios siglos atrás con otros significados muy diferentes.

Etimológicamente proviene del latín ‘inoculāre’, formado por el prefijo ‘in-‘ (dentro, interior) y ‘oculus’ (ojos) y cuyo significado literal era ‘meter por los ojos’. Pero lo curioso es que esa definición nada tenía con introducir una sustancia en el organismo por el órgano de la vista, con el fin de inmunizar de una enfermedad, sino que originalmente el término tenía relación con los hechizos y antiguas creencias de supercherías, que con  el tiempo hemos conocido como ‘mal de ojos’ o .

Según fue avanzando el tiempo, el termino inocular también empezó a ser utilizado para señalar el acto de infundir e inculcar a alguien alguna idea, sentimiento, pensamiento o doctrina falsa o perniciosa. Curiosamente, esta acepción fue utilizada mucho antes que la relacionada con un contagio e inmunidad frente a una enfermedad pero no fue incorporada en el diccionario hasta la edición de 1884.

 

 

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El origen de las despedidas ‘adiós’ y ‘good bye’

Cada idioma tiene sus diferentes términos y formas para despedirse.

El origen de las despedidas ‘adiós’ y ‘good bye’

En castellano podemos encontrar que la forma más común de hacerlo sea diciendo ‘adiós’ (aunque también se usa un ‘hasta luego’, ‘hasta la vista’, ‘chao’, ‘salud’ e incluso ‘con Dios’).

La forma ‘adiós’ proviene del acortamiento de una forma de despedida que antiguamente se utilizaba de un modo más formal y que decía ‘A Dios seas’, ‘A Dios te encomiendo’ y ‘Te encomiendo a Dios’, que también se transformó en el mencionado ‘Con Dios’, que algunas personas utilizan.

Algo similar ocurrió en el inglés, quienes usan de modo coloquial la forma ‘Bye’, que es el acortamiento de usual ‘Good Bye’ y éste a su vez se originó de la antigua forma inglesa ‘God be with ye’ (Dios esté contigo) y de la que existe constancia escrita del siglo XIV.

Parece ser que la forma ‘God be with ye’ derivó en la contracción ‘godbwye’ (aparece escrito en 1573) y para finales del siglo XVI ya se usaba como ‘goodbye’.

 

 

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Fuentes de consulta: etimologias.dechile / etymonline / thetabernaclechoir
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El curioso y extraño término anglosajón para estimar que algo no tiene valor

La lengua inglesa tiene un extraño y largo término que es utilizado para estimar que algo no tiene valor o es inútil: ‘Floccinaucinihilipilification’.

El curioso y extraño término anglosajón para estimar que algo no tiene valor

No se trata de un neologismo y a pesar de ser prácticamente desconocida para la mayoría de hablantes del idioma de William Shakespeare, figura en los diccionarios y se originó a mediados del siglo XVIII.

En realidad ‘floccinaucinihilipilification’ es un ingenioso y divertido juego de palabras (podríamos decir que un antiguo trabalenguas) que fue formado en 1741 a raíz de haber unido en una misma palabra una serie de términos provenientes del latín: flocci , nauci , nihili , piliy a las que se le añadió el sufijo -fication (hacer, causar).

 

 

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Fuentes de consulta: etymonline / dictionary / wordreference / Oxford Dictionary
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La curiosa forma de desearse buena suerte entre los italianos

Cada idioma, país, gremio o comunidad (religiosa, cultural…) tiene sus propias costumbres y formas para decir determinadas cosas, entre ellas la de desear buena suerte a alguien sin utilizar esa misma expresión.

La curiosa forma de desearse buena suerte entre los italianos

Por ejemplo en castellano es muy habitual entre la profesión actoral (y actualmente extendido a cualquier campo de la sociedad) el decir ‘¡Mucha mierda!’ (el día del estreno de una representación, antes de un examen, al intentar realizar una prueba…) y por su parte los anglosajones utilizan la forma ‘Break a leg’ (rómpete una pierna) para desear suerte (te explico el origen de estas dos expresiones en el post sobre el origen de la expresión ¡¡Mucha Mierda!!).

Entre las curiosas formas de desearse buena suerte en otros idiomas, encontramos que los italianos utilizan la expresión ‘in bocca al lupo’, que se traduciría como ‘en boca del lobo’, ‘en la boca del lobo’.

La referencia que se hace a este cánido se origina en la leyenda sobre la fundación de Roma, cuando una loba (Luperca) salvó, protegió y alimentó a Rómulo y Remo (fundadores de la capital italiana), pero también en el hecho de que, ante un posible peligro, este animal suele usar su boca para mover y poner a salvo a sus crías, por lo que la cavidad bucal del lobo/a se considera como un lugar seguro y de protección, de ahí la connotación positiva de la expresión.

También nos podemos encontrar que ante el deseo de buena suerte que alguien dice a otra persona, esta conteste una cosa u otra.

Entre los ambientes de cazadores, cuando uno le dice al otro ‘in bocca al lupo’ se suele responder ‘crepi il lupo’ (muera el lobo) e incluso un simple ‘crepi’ (muera). Esta forma se extendió y era ampliamente utilizada por la población general durante mucho tiempo hasta hace varias décadas, aunque ha ido en desuso.

En la actualidad es más común responder con un simple ‘grazie’ (gracias), ‘grazie di cuore’ (gracias de corazón, muchas gracias) e incluso ‘evviva il lupo’ (larga vida al lobo, salud al lobo).

 

 

 

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Media docena de términos que quizás no conocías

El español es uno de los idiomas más ricos y que más posibilidades nos ofrece para denominar a diferentes cosas o actos con términos distintos, siendo numerosísimas las palabras polisémicas que encontramos en el diccionario. En esta entrada os voy a traer media docena que, quizás, no conocías y que sirven para hacer referencia a cosas muy comunes.

Media docena de términos que quizás no conocías

Rapavelas: Forma en la que era conocido un monaguillo, sacristán u otras personas que solían ayudar en una iglesia. Dicho término surgió de la unión ‘rapar’ (en el sentido de sustraer) y ‘vela’ (cirio que se coloca en los templos religiosos), debido a que era frecuente que algunos de estos sisasen la cera o las propias velas para vender o utilizar en sus casas.

Cabañuelas: Antiquísimos métodos que se realizaban para pronosticar el tiempo meteorológico de un año. Se realizaba durante los primeros veinticuatro días de enero (del 1 al 12 y del 13 al 24) teniendo una relación directa cada día con un mes, el primer grupo de forma ascendente (de enero a diciembre) y el segundo de forma descendente (de diciembre a enero), dependiendo de todos esos cálculos, se solía determinar cómo sería  todo el año meteorológicamente hablando.

Noto: Término con el que se hacía referencia al hijo ilegítimo o nacido fuera del matrimonio, también conocido como ‘bastardo’. El vocablo proviene del latín ‘nothus’ y este del griego ‘nóthos’, ambos de idéntico significado. Algunas fuentes apuntan que, probablemente, sea el origen de llamar ‘notas’ a la persona que le gusta hacerse notar (‘ser un notas’, ‘ese es un notas’).

Amanuense: Persona que era contratada para escribir a mano lo que le iban dictando (documentos, cartas, libros…). Este oficio ha sido más común denominarlo como ‘escribiente’ o ‘escribano‘.

Regazar: Hace referencia al acto de levantarse las faldas (delantal, enaguas, guardapolvos o cualquier cosa que cubre las piernas…) hacia arriba, o sea, hacia el regazo (entre la cintura y las rodillas), por ejemplo para pasar un río y no mojarlas.

Aparar: Acto con el que se acude a un lugar a coger algo utilizando la falda, manos, capa o sombrero (entre otros muchos elementos) para colocarlo ahí.

 

 

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‘Tripanofobia’, el miedo irracional a ponerse una vacuna

La pandemia de Covid19 que ha afectado a todo el planeta ha obligado a buscar la manera más rápida y eficaz de frenar los contagios y poner a salvo a toda la población mundial o al menos al máximo posible de habitantes, por lo que diferentes laboratorios han desarrollado nuevas vacunas capaces de combatir el virus y que, desde el pasado 27 de diciembre de 2020, ya se están administrando.

‘Tripanofobia’, el miedo irracional a ponerse una vacuna

Pero, dejando de lado a aquellas personas que se declaran ‘negacionistas’ de la pandemia y también los declarados como ‘antivacunas’, nos encontramos con un sector de la población que, a pesar de querer ser inmunizados medicamente, se ven incapaces de ponerse la vacuna, debido a que padecen lo que se denomina como ‘tripanofobia’, que se trata del miedo irracional y patológico a ponerse una vacuna.

Esa fobia a ser inyectados con la aguja de una jeringa también se conoce como ‘aicmofobia’ y no solo abarca a las inyecciones o vacunas en si, también ese inexplicable y angustioso miedo se hace extensible hacia todos aquellos objetos puntiagudos que pueda pinchar e incluso cortar (alfileres, navajas, cuchillos…).

Aquí también nos encontramos con quienes padecen de ‘belonefobia’, la cual se trata de un miedo irracional hacia todos aquellos objetos que puedan causar sangre o daño e incluso las personas que sufren mareos y desmayos cuando ven la sangre, debido al miedo que sienten (hemofobia).

Se calcula de algo más de un 10 % de la población mundial padece de tripanofobia y si se junta con quienes padecen otro tipo de fobias similares y que podrían dificultar la vacunación, el porcentaje podría estar alrededor del 20 %.

 

 

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El curioso origen del término ‘desayuno’

Conocemos como desayuno a la primera comida del día que se ingiere (normalmente recién levantados por la mañana) y que, tal y como indica el diccionario de la RAE, el término proviene de ‘desayunar’, vocablo compuesto por el prefijo latino ‘des-‘ (quitar, separar, negación) y el verbo ‘ayunar’ (abstenerse de ingerir algún alimento), por lo que su significado literal sería ‘deshacer el ayuno’.

El curioso origen del término ‘desayuno’

Y es que el acto de desayunar rompe con el ayuno que se ha realizado durante la noche (desde que se tomó la cena o último alimento del día anterior).

Cada época y cultura ha tenido una costumbre diferente respecto a ese primer alimento del día, encontrándonos que muchas eran las civilizaciones en las que no se ingería ninguna comida hasta bien entrada la mañana y otras en las que se hacía nada más despertarse, con el fin de coger energía para la jornada de trabajo.

Curiosamente, durante la Edad Media, en los países con una mayor presencia del catolicismo, no era una costumbre bien vista el hecho de desayunar, debido a que, según la tradición religiosa, no se debía ingerir alimento alguno hasta haber acudido a la primera misa del día.

Incluso podemos encontrar algunos escritos medievales (entre ellos del religioso italiano Tomás de Aquino) en los que se indicaba que el ingerir algún alimento, antes de los oficios diurnos (conocidos como ‘laudes’), era considerado como un pecado (concretamente lo relacionaban con la ‘gula’, el quinto de los denominados ‘Siete pecados capitales’) ya que se estaba comiendo sin haber realizado ninguna actividad importante.

Eso sí, se permitían a ciertos grupos de la sociedad a saltarse el ayuno matinal (o sea, a desayunar) y estos eran las personas enfermas, ancianos, mujeres embarazadas, niños pequeños y aquellos trabajadores que, por su empleo, necesitaban un aporte de energía por las mañanas.

 

 

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