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El curioso detalle de algunos militares estadounidenses que portan en sus gorras el toro de Osborne sobre la bandera de España

El curioso detalle de algunos militares estadounidenses que portan en sus gorras el toro de Osborne sobre la bandera de España

En los últimos meses se ha compartido por las redes sociales una serie de fotografías en las que se podía apreciar a diferentes militares estadounidenses que portaban en el lateral derecho de sus gorras una bandera española sobre la que estaba la silueta del famoso ‘toro de Osborne‘.

El curioso detalle de algunos militares estadounidenses que portan en sus gorras el toro de Osborne sobre la bandera de España Estos militares forman parte de la tripulación del destructor USS Carney DDG-64 que, desde septiembre de 2015, está destinado en la base Naval de Rota (Cádiz) como parte del escudo antimisiles que ha desplegado la OTAN en la zona sur de Europa.

Aunque dicho distintivo no es portado por todos los militares del USS Carney, sí que lo llevan un gran número de éstos como muestra de respeto y aprecio de la tripulación del barco hacia sus anfitriones españoles (tal y como declararon los portavoces del destructor).

El curioso detalle de algunos militares estadounidenses que portan en sus gorras el toro de Osborne sobre la bandera de España Cabe destacar que las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos se instalaron en la base Naval de Rota a partir de 1953, año en el que se firmó el conocido como ‘Pacto de Madrid’, por el cual el gobierno del dictador Franco cedía territorio español para que los estadounidenses dispusieran de cuatro bases militares a cambio de ayuda económica (y militar). El propio logotipo de la base Naval de Rota es también un toro (aunque no el de Osborne) sobre una silueta de la Península Iberica.

 

 

 

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Fuentes de las imágenes: USS Carney (Flickr)  / @SpainNATO / Wikimedia commons
Fuentes de consulta: hispaniccouncil / elespanol / outono /

Destripando mitos: La ‘Casa Blanca’ no recibe ese nombre por haber sido pintada de ese color tras el incendio de 1814

Numerosas son las publicaciones que corretean por la red e incluso que se pueden encontrar en algunos libros (tanto de Historia como de educación) en los que se indica que el edificio del 1600 de la Avenida Pensilvania de Washington D.C., en el que trabaja y reside el Presidente de los Estados Unidos, recibe el nombre de ‘Casa Blanca’ debido a que tuvo que ser pintado de ese color tras el incendio que se produjo en agosto de 1814, por parte del soldados del ejército inglés, durante la guerra anglo-estadounidense (desde junio de 1812 a febrero de 1815).

Destripando mitos: La ‘Casa Blanca’ no recibe ese nombre por haber sido pintada de ese color tras el incendio de 1814

A causa del efecto devastador de las llamas, el edificio sufrió numerosos desperfectos y tuvo que ser rehabilitado y vuelto a pintar (de blanco). Pero ese color ya era el que tenía previamente, tal y como fue construido (las obras duraron entre 1790 y 1800) siendo encalado toda su fachada (por aquel entonces no se utilizaba pintura para el exterior de la edificaciones).

Consta en un documento datado el 18 de marzo de  1812 (dos años de que se produjese el mencionado incendio) una mención al edificio presidencial como ‘White House’ (Casa Blanca) por parte del congresista Abijah Bigelow, quien envió n dicha fecha una carta a un colega suyo explicándole novedades sobre su estancia en Washington, así como noticias de la vida política en la capital (faltaban tres meses para el inicio de la guerra anglo-estadounidense).

Varias son las iniciativas para que, en un gran número de libros de Historia e incluso entre los guías turísticos que trabajan en Washington, se corrija el error de atribuir a la quema y posterior rehabilitación del edificio el hecho de llamarse ‘Casa Blanca’, cuando en realidad se le empezó a denominar de ese modo desde un inicio, cuando finalizaron las obras de construcción en 1800.

Cabe destacar que fue en octubre de 1901 cuando el vigesimosexto presidente de los Estados Unidos, Theodore Roosevelt, nombró oficialmente al edificio presidencial como ‘White House’. A este mandatario también se le debe la ampliación y construcción de la famosa ‘ala oeste’ en el que se encuentra el ‘despacho oval’, en el que, desde entonces, han trabajado y reunido todos los presidentes estadounidenses.

 

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Fuente de la imagen: Wikimedia commons

¿Sabías que el Día de la Independencia inicialmente se celebró el 2 de julio en muchos lugares de EEUU?

No fue hasta 1785 cuando se decidió instaurar el 4 de julio como fecha oficial para la celebración y conmemoración del Día de la Independencia de los Estados Unidos, a pesar de que el documento con el que se declaraba que las Trece Colonias norteamericanas se independizaban del Imperio Británico fue firmado y aprobado por unanimidad nueve años antes (1776).

¿Sabías que el Día de la Independencia de EE. UU. inicialmente se celebraba el 2 de julio?

Los libros de Historia nos han explicado que el 4 de julio de 1776 tuvo lugar en Filadelfia el ‘Segundo Congreso Continental’ en el que se reunieron los representantes de las Trece Colonias con el propósito de firmar el texto de una Declaración de Independencia que los desvinculaba del dominio británico y que a partir de aquel momento formarían una nueva nación a la que bautizarían como ‘Estados Unidos de América’.

Firma de la Declaración de Independencia los Estados Unidos de 1776Pero, en realidad, aquel 4 de julio lo que se llevó a cabo no fue declarar la independencia y romper cualquier tipo de vínculo con Gran Bretaña sino refrendar lo que ya se había acordado, escrito y aprobado en aquel mismo congreso dos días antes, o sea, el 2 de julio.

John Adams, uno de los Padres de la Nación, presente en el mencionado congreso continental de Filadelfia (y que en 1789 sería el primer vicepresidente del país, bajo la presidencia de George Washington y en 1797 escogido segundo presidente de los Estados Unidos), escribía el 3 de julio de 1776 una emocionada carta a su esposa en la que le explicaba con total emoción lo especial que había sido aquella jornada, bautizándola como el ‘día de la liberación que será recordado y conmemorado por las generaciones venideras’.

Durante casi una década fue la del segundo día de julio la fecha en la que se estuvo conmemorando el Día de la Independencia en la mayoría de poblaciones de los nuevos Estados Unidos. Evidentemente, teniendo en cuenta que, en aquellos momentos, no era una fastuosa celebración debido a que el país se encontraba inmerso en la Guerra de Independencia que duró hasta septiembre de 1783.

Pero también hubo, durante aquellos años, un buen número de lugares en los que dicha conmemoración se realizó el día 4. El motivo de ello era porque esa fecha fue en la que, en muchas poblaciones de las Trece Colonias, llegó la noticia de la Declaración de Independencia, debido a que algunos de los representantes se marcharon de Filadelfia, tras la reunión del día 2, con el fin de anunciar cuanto antes a sus conciudadanos la  aprobación del mencionado documento.

Fue a partir de 1785 cuando se decidió que la celebración del Día de la Independencia de los Estados Unidos debía celebrarse el 4 de julio, coincidiendo con la fecha en la que fue firmado el documento y no en el día en el que se realizó y aprobó la Declaración de Independencia (2 de julio).

Cabe destacar que a la reunión que tuvo lugar el 4 de julio de 1776, para firmar la declaración, no acudieron todos los representantes (que ya habían salido de viaje hacia sus respectivas colonias, tal y como te explico un par de párrafos más arriba). Por tal motivo se programó un nuevo encuentro, para el 2 de agosto de aquel mismo año, en el que firmaron los ausentes.

 

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Fuentes de las imágenes: pixabay / Wikimedia commons

El curioso origen español de la cultura de los ‘cowboys’

No hay nada que identifique más la esencia del prototipo de estadounidense que su imagen vaquera, en la que los denominados ‘cowboys’ eran unos aguerridos personajes que dominaban el arte de montar y domar a caballos, portaban unos vistosos sombreros de ala ancha y espuelas en sus botas y eran experimentados en el manejo del ganado.

El curioso origen español de la cultura de los ‘cowboys’

Un incalculable número de películas, series y novelas se han encargado a través del último siglo de mostrarnos a estos personajes como el arquetipo de hombre que vivía en las llanuras y desiertos de los Estados Unidos.

Pero, toda esa imagen y complementos que acompañaba la figura del cowboy, en realidad no fue algo que surgió de la nada sino que fue la herencia que la presencia española de los primero colonos dejó en Norteamérica.

Tras el descubrimiento de América por parte de Cristóbal Colón en 1492 (en aquel tiempo bautizado el continente como Nuevo Mundo o Indias Occidentales) los viajes que se realizaron desde España hacía allí fueron numerosos.

Entre las muchas cosas que se exportó fueron los caballos (a partir de finales del siglo XV y principios del XVI) y un par de siglos después numerosos fueron los equinos que ya habían nacido, criado y dispersado por todo el continente.

De hecho, existe el término ‘mustang’ con el que conoce a los caballos salvajes de Norteamérica y dicha denominación anglosajona no deja de ser la adaptación al inglés del vocablo español ‘mesteño’ (caballo o res libro o que no está domado).

Otra de las características de los vaqueros norteamericanos era su vestimenta: sombrero de ala ancha, piezas de cuero acopladas a la ropa o las botas con espuelas fueron exportadas desde España por los aventureros que hasta el Nuevo Mundo viajaron.  Éstos llevaron sus conocimientos de la doma de caballo, que con el paso de los siglos se convirtió en los famosos rodeos. Y, evidentemente, junto a los mencionados caballos hasta allí llevaron las sillas de montar.

Todos aquellos conocimientos aportados desde España en los inicios de la conquista de América fue lo que originó, ya en el siglo XIX, la aparición de los cowboys que se ocuparon del transporte de ganado de un punto a otro de los Estados Unidos y que tanto hemos podido ver sobre ellos en las célebres películas del Oeste.

 

 

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Fuente de consulta: The Hispanic Council
Fuente de la imagen: Wikimedia commons

¿Cuál fue el primer banco de los Estados Unidos?

El 4 de enero de 1782 abría en Filadelfia sus puertas el Bank of North America, convirtiéndose en el primero de los EEUU, aunque por aquel tiempo el país todavía andaba metido en la Guerra de Independencia (que acabaría en 1783 a pesar de que la declaración de emancipación se hubiese hecho en el 4 de julio de 1776).

¿Cuál fue el primer banco de los Estados Unidos?

Hasta aquella fecha, los préstamos bancarios había estado en manos de prestamistas privados que habían hecho de la usura un rentable negocio y fue por este motivo por el que el Congreso de la Confederación, creado el 1 de marzo de 1781, instase a poner freno a la especulación de aquellos particulares que se enriquecían sin escrúpulo alguno y dio luz verde a la creación de un banco nacional que realizase ese tipo de transacciones.

Como nota curiosa, cabe destacar que la primera hija del político filadelfiano William Bingham (Ann Louisa Baring) nació un día antes de la apertura del Bank of North America, por lo que a modo de celebración el feliz padre decidió comprar el 9,5% de acciones de la recién estrenada entidad bancaria, algo que lo convirtió, tras finalizar la Guerra de Independencia, en uno de los hombres más ricos de los Estados Unidos.

 

 

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¿Cuál está considerado como el primer atentado con un coche bomba de la Historia?

¿Cuál está considerado como el primer atentado con un coche bomba de la Historia?

Es curioso, pero el considerado como primer atentado con un coche bomba de la Historia no fue con un coche sino con un carro tirado por dos caballos.

Ocurrió el jueves 16 de septiembre de 1920 y tuvo lugar en el distrito financiero de Wall Street, en Nueva York. Ese día, a las doce en punto del mediodía, en uno de los momentos que más tránsito de personas (sobre todo trabajadores de la Bolsa y bancos cercanos) y automóviles, se hizo paso por la calle un carro cargado con 45 kilos de dinamita y cerca de 230 kilos de metralla. Llevaba un dispositivo realizado con la maquinaria de un reloj para la carga explosiva. Al hacerlo saltó por los aires causando 38 muertos y cerca de 400 heridos.

El atentado no fue reivindicado por ningún grupo terrorista, pero la investigación posterior, que duró cerca de un lustro, llevó al FBI a poder atribuírselo a Mario Buda, líder de un grupo anarquista que cometió múltiples atentados en los Estados Unidos a lo largo de aquella década.

 

 

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Portada Vuelve el listo que todo lo sabe

 

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¿Sabías que Stalin ordenó asesinar a John Wayne?

¿Sabías que Stalin ordenó asesinar a John Wayne?

Entre 1949  y 1953 – en los inicios de la Guerra Fría y primeras tensiones políticas entre Estados Unidos y la Unión Soviética- el famoso y carismático actor John Wayne se puso al frente de la MPAPAI, siglas de la ‘Alianza Cinematográfica para la Preservación de los Ideales Americanos’ (Motion Picture Alliance for the Preservation of American Ideals) la organización con la que los miembros más conservadores de la industria del cine querían preservar el modelo de vida y político americano frente a la cada vez mayor presencia de personas que simpatizaban con el comunismo soviético.

Wayne se convirtió en un férreo defensor del patriotismo estadounidense y colaboró activamente desde la organización en denunciar a todos aquellos compañeros de profesión de los que se sospechaba que colaboraban con los comunistas o comulgaban con dichos ideales.

El exceso de celo del actor lo llevó a ser en multitud de ocasiones un tipo despreciado por gran parte de sus compañeros, además de llegar a oídos del Kremlin su odio hacia  los comunistas, provocando que el propio Iosif Stalin ordenara a miembros de la NKVD (predecesora del KGB) que algún agente soviético infiltrado en suelo estadounidense se encargara de asesinar a John Wayne.

A lo largo de los siguientes años, varias veces fueron las ocasiones en las que el actor estuvo a punto de morir, pero los asesinos siempre fueron descubiertos, ya que Wayne disponía de seguridad personal que lo protegía día y noche.

La orden de Stalin estuvo en vigencia a lo largo de toda una década hasta que, tras el fallecimiento del dictador soviético, su sucesor –Nikita Jrushchov– la anuló. A pesar de ello, Wayne ya era un objetivo en el punto de mira de muchos comunistas que lo odiaban y varias las ocasiones en las que se le intentó matar a lo largo de los siguientes años; una de ellas en 1966 durante un viaje que realizó a Vietnam en el que estuvo muy cerca de morir a causa de las balas disparadas por un francotirador desplazado hasta allí desde la China comunista de Mao Tse-Tung.

 

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Fuentes de consulta: neatorama /  ‘John Wayne: El hombre detrás del mito’ de Michael Munn / keywiki / Cuaderno de Historias
Fuente de la imagen: Wikimedia commons

Cuando la Agencia de Seguridad Nacional de EEUU (NSA) prohibió llevar ‘Furbys’ a sus instalaciones

¿Sabías que la Agencia de Seguridad Nacional de EEUU (NSA) prohibió llevar ‘Furbys’ a sus instalaciones?

El verano de 1998 apareció un nuevo juguete en el mercado estadounidense. Se trataba del Furby, un peludo muñeco de grandes orejas y ojos saltones, el cual llevaba en su interior un mecanismo electrónico que lo convertía en interactivo con quien lo manejaba.

Causó tal furor, nada más salir a la venta, que las navidades de aquel mismo año arrasaron en ventas, siendo el juguete más regalado (tanto a niños como a adultos).

Muchas eran las personas que, tras las fiestas navideñas, se llevaron consigo a su Furby, el cual colocaban en su mesa de escritorio y con el que interactuaban durante la jornada laboral.

El 13 de enero de 1999 la Agencia de Seguridad Nacional de EEUU (NSA) hacía un sorprendente anuncio a todos sus trabajadores y agentes: quedaba terminantemente prohibido llevar un Furby al trabajo, debido a que se considerada a este juguete como un peligroso elemento de espionaje.

El hecho de que los Furbys estuvieran equipados con un mecanismo electrónico en su interior, el cual llevaba un pequeño micrófono, lo convertía en algo que comprometía la seguridad del país.

En las instalaciones de la NSA (ubicadas en Fort George G. Meade, en Odenton, Estado de Maryland) se mantenían conversaciones de máxima privacidad y se temía que uno de esos muñecos, llevado por algún empleado, hubiera podido ser manipulado por un agente de una potencia enemiga para conseguir información secreta.

Pero realmente los Furbys no registraban y repetían palabras que escuchaban sino que en su chip interior ya estaban grabadas un total de 200 vocablos (un centenar en inglés y el resto en furbish –el idioma inventado para estos muñecos). Por lo cual cuando detectaba que alguien había pronunciado alguna palabra registrada en su base de datos la soltaban.

También tuvo que ser decisiva la intervención y declaración que hizo el propietario de la empresa que fabricaba los Furbys, quien declaró que estos muñecos no tenían capacidad de grabar conversaciones y mucho menos podrían ser usados como un elemento de espionaje.

Tras las pertinentes comprobaciones y un tiempo prudencial,  se levantó la prohibición, aunque para entonces ya no era un juguete tan de moda y pocas las personas que llevaban al trabajo su mascota virtual.

Cabe destacar que en la NSA no solo han estado prohibido los Furbys, cualquier persona que acceda a sus instalaciones no puede llevar encima teléfono móvil, grabadoras, cámaras de foto o vídeo, relojes inteligentes, tabletas o portátiles o todo aquello que pudiese grabar o transmitir información (incluidas las ‘Google Glass’).

 

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Fuente de la imagen: pxhere

Un sorprendente viaje a través de mi ADN

Un sorprendente viaje a través de mi ADN

A raíz de ganar el Premio Bitácoras 2016 al Mejor Blog de Arte y Cultura, Momondo, una de las empresas patrocinadoras de la edición, me regaló (junto al resto de galardonados) un análisis de mi ADN totalmente gratuito con el propósito de descubrir cuáles son mis orígenes y de cuántas partes de otros lugares del planeta provengo ancestralmente.

Tras realizar la prueba, enviar el kit a la empresa LivingDNA y esperar las pertinentes semanas, me llegaron los resultados en los que, tal y como se puede ver en la imagen que adjunto bajo estas líneas, el 57,8% de mi ADN proviene de la Península Ibérica y el restante 42,2% tiene los siguientes orígenes: 14,2% de la Toscana, el 9,4% del Reino Unido e Irlanda, 4,8% del País Vasco*, el 4,4% del Noroeste de Europa, 1,8% Cerdeña y un 1,2% del Norte de China.

Un sorprendente viaje a través de mi ADN

Cabe destacar que a nivel de análisis de ADN, no se engloba dentro de la Península Ibérica a Euskadi debido a la compleja genética vasca que, incluso, durante mucho tiempo fue ampliamente discutido el hecho de que los vascos descendían de una ‘raza propia’.

Es curioso comprobar cómo cada uno de nosotros podemos contener en nuestro propio ADN rastros genéticos de lugares y personas que nada tienen que ver con nuestra forma de ser y pensar.

Fue precisamente a través de la campaña publicitaria, ‘El viaje del ADN’ (The DNA Journey), puesta en marcha por el buscador de viajes Momondo a nivel internacional, en el que encuestaron a un grupo de personas que decían qué nacionalidades les causaban más rechazo. Tras realizarse una prueba de ADN la mayoría descubrieron que tenía mucho en común con aquellos a quienes tanto detestaban, llegándose a la conclusión de que si viajáramos más seriamos muchísimo menos intolerantes.

Este es el vídeo de la mencionada campaña (hay subtítulos en castellano):

Y Momondo no solo nos regaló a los ganadores del Premio Bitácoras 2016 la posibilidad de conocer nuestro rastro genético, sino que nos brinda la oportunidad de ganar a uno de nosotros un premio de 2.000 euros para poder confeccionar un viaje a aquellos países que forman parte de nuestro análisis de ADN. Tan solo había dos condiciones para poder optar a este fantástico premio: realizarse la prueba y publicar un post.

Así que deseadme suerte para que pueda ganar y poder planificar mis próximas vacaciones visitando el mayor número de lugares que aparecen en los resultados de mi análisis genético.

Si soy el afortunado que se lleva el premio tengo pensado hacer un viaje que me lleve a esos lugares y en los que aprender una nueva curiosidad o anécdota relacionada con su cultura, historia o personajes célebres, para así poder también conformar un viaje no solo a través de mi ADN sino por sus curiosidades.

Debo reconocer que soy un tardío pero apasionado viajero. No comencé a trotar por el mundo hasta hace poco más de una década, pero de momento ya he visitado los Estados Unidos, Italia, Francia, Grecia, Portugal, Reino Unido, México, Japón, Dubái, Isla Mauricio y un buen puñado de lugares de España.

Mi sueño es poder algún día dar la vuelta al mundo durante un año e ir escribiendo cada día un post en cada uno de los lugares que me encuentre, explicando alguna curiosidad relacionada con aquel lugar. Espero encontrar algún patrocinador que me ayude a financiar el proyecto y poder cumplirlo pronto 🙂

Fotos viajes Alfred López

Sí tengo suerte y Momondo cree que soy el merecedor del premio de 2.000 euros, mis siguientes vacaciones será a alguno de los lugares que forman parte de mi ADN genético ¿quizás por el Norte de China o el centro de Europa? 🙂

 

¿Por qué las elecciones presidenciales de EEUU caen en un martes del mes de noviembre?

¿Por qué las elecciones presidenciales de EEUU caen en un martes del mes de noviembre?

El hecho de que en 2016 los ciudadanos estadounidenses estén llamados a acudir a las urnas, en las elecciones presidenciales, el martes 8 de noviembre no es fruto de la casualidad y mucho menos es una fecha que fue elegida recientemente, sino que está establecido por norma legislativa desde hace 171 años cuándo debe caer exactamente la fecha de todas las elecciones (siempre y cuando no se modifique constitucionalmente en un futuro).

La elección de la fecha para ir a votar hoy en día nos podría resultar enrevesada e incluso ridícula, pero en su día tenía una explicación lógica.

Fue el 23 de enero de 1845 cuando se estableció la fecha en la que los electores deberían acudir a las urnas a elegir al nuevo presidente. Para ello se tuvieron en cuenta una serie de factores y variables como por ejemplo la climatología y disponibilidad de los electores para poder desplazarse.

La mayoría de los norteamericanos en aquella época se dedicaba a la agricultura, por lo que había que descartar los meses comprendidos entre marzo y octubre que eran los de mayor actividad laboral (los que iban desde la siembra a la recolección). Desde mediados de diciembre hasta final de febrero quedaba descartado por motivos meteorológicos: era invierno y el traslado hasta las sedes del condado donde se emitían los votos sería dificultoso, además de que el frio provocaría que muchos electores se quedaran en sus casas en lugar de ir a votar.

De ahí que se decidiera que la mejor época para llevarse a cabo las elecciones era dentro de los primeros días del mes de noviembre, unos días en los que en la mayoría de los Estados Unidos las temperaturas todavía son suaves. Otro motivo era porque así también daría tiempo a que, trascurridas cuatro semanas que marcaba la ley y con escrutinio ya terminado, se pudieran reunir los representantes escogidos y éstos podrían decidir quién era el presidente electo que tomaría posesión el 4 de marzo (el 20 de enero desde 1937).

El siguiente paso era decidir qué día concreto (dentro de los primeros días de noviembre) sería el escogido para ir a votar. Teniendo en cuenta que para acudir a ejerccer el voto eran muchos los ciudadanos que vivían en entornos rurales que necesitarían un día de ida y otro de vuelta, se empezó a descartar días no viables para ellos: el lunes no podía ser porque el domingo era día de culto religioso y por tanto no se podía salir de viaje. El miércoles era día de mercado en todas las poblaciones y por tanto ese día tampoco se salía de viaje, lo que provocaba que el jueves también quedase descartado. El viernes tampoco podía ser porque el viaje de regreso se hubiese tenido que realizar en sábado (también día de culto religioso, en una época en la que la devoción religiosa era lo más importante para los ciudadanos). Por tanto el único día viable que quedaba era el martes, pero no podía ser cualquier martes, ya que este no podía caer en día 1 de noviembre (Día de Todos los Santos, fecha no festiva en EEUU ni de culto religioso, por lo que se respetaba el día para honrar a los difuntos pero se daba libertad para partir de viaje).

Así pues, de esta manera enrevesada, fue cómo se escogió el día en que debían caer las elecciones y que éste fuera el martes posterior al primer lunes de noviembre.

Debido a esta norma la fecha más temprana posible para celebrarse las elecciones es el 2 de noviembre y la última fecha posible es la del 8 de noviembre (como es el caso de este año).

¿Por qué las elecciones presidenciales de EEUU caen en un martes del mes de noviembre?

 

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Fuentes de las imágenes: pixabay / memory.loc.gov