Archivo de la categoría ‘Curiosidades Religiosas’

¿De dónde proviene la expresión ‘Pasar las de san Amaro’?

En mi afán de buscar el origen de ‘expresiones viejunas’, en esta ocasión os traigo al blog la locución ‘Pasar las de san Amaro’, la cual fue muy popular durante mucho tiempo y que en las últimas décadas prácticamente ha dejado de utilizarse, aunque de vez en cuando se escucha decirla alguien (normalmente de edad avanzada) para hacer referencia a alguien que está pasando por una mala racha y continuas penalidades.

¿De dónde proviene la expresión ‘Pasar las de san Amaro’?

La expresión hace referencia a un personaje surgido en la Edad Media y que protagonizó una leyenda que se hizo muy popular a partir del siglo XIV, la cual se transmitía oralmente, trasladándose la historia de una generación a otra.

Dicho relato explicaba que el tal ‘san Amaro’ se convirtió en un perpetuo peregrino en busca del ‘Paraíso terrenal’, por lo que estuvo vagando a lo largo y ancho del planeta durante trescientos años, pasando numerosas vicisitudes y contratiempos a lo largo de todo aquel tiempo.

De ahí que, a raíz de aquella famosa leyenda medieval, surgiera la expresión ‘Pasar las de san Amaro’ (en ocasiones también en la forma ‘Pasarlas como san Amaro’) como clara referencia a aquel que vive continúas desgracias o un cúmulo de desafortunados acontecimientos.

 

 

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¿Cuál es el origen de la expresión ‘Al que quiera celeste, que le cueste’?

A través de mi perfil @curiosisimo (en la red social TikTok), me preguntan cuál es el origen de la expresión ‘Al que quiera celeste, que le cueste’.

¿Cuál es el origen de la expresión ‘Al que quiera celeste, que le cueste’?

Circula desde hace bastante tiempo una explicación, al respecto del origen de la la expresión ‘Al que quiera celeste, que le cueste’ (y sus variantes como A quien lo quiere celeste, que le cueste’, ‘Al que quiera azul celeste, que le cueste’), que lo vincula con el ‘lapislázuli’, mineral de color azul intenso y del que se obtenía el tinte con el que se elaboraba varias gamas del azul, entre ellos el celeste (al mezclarse con blanco), utilizados por los pintores y artistas antiguamente. El crear dicho pigmento era caro económicamente y, según algunas fuentes, el conseguir el color celeste era costoso.

Pero la mayoría de expertos e historiadores apuntan a que este no es el verdadero origen de la expresión, debido a que la locución no hacía referencia al color celeste sino al hecho de conseguir ser celestial, o sea, ir al cielo (que era el destino para aquellos creyentes que hubiesen llevado una vida de esfuerzo, dedicación y sacrifico).

Debemos recordar que términos como celeste y celestial estaban destinados a ser usados para señalar la procedencia divina (del cielo) de los más insignes personajes, surgiendo de ahí la creencia de que los reyes tenían ‘sangre azul’, tal y como os expliqué tiempo atrás en otro post.

 

 

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¿Cuándo se decidió que el domingo debía ser el día de descanso semanal?

A través de mi perfil @curiosisimo (en la red social TikTok), me preguntan cuándo se decidió que el domingo debía ser el día de descanso semanal.

¿Cuándo se decidió que el domingo debía ser el día de descanso semanal?

A lo largo de la mayor parte de la historia, la tradición marcó que el día escogido para ser la jornada de descanso semanal era el sábado, el cual estaba situado inicialmente en los calendarios como el séptimo día de la semana (de ahí que en numerosos calendarios aparezca que la semana empieza el domingo y no en lunes).

De hecho, el término ‘sábado’ significa literalmente ‘descanso’ y etimológicamente proviene del hebreo ‘šabbāt’ (aunque al castellano nos llegó desde el latín tardío ‘sabbătum’ y a éste, a su vez, del griego ‘sábbaton’, con idéntico significado).

El šabbāt era originalmente el séptimo día de la semana, siendo festivo para el judaísmo y en otras confesiones religiosas, encontrándonos que en los inicios del catolicismo también fue así.

Fue el Constantino I (primer emperador romano que se convirtió al cristianismo) quien declaró en el año 323 que el día dedicado al descanso para el catolicismo debía de ser el ‘domingo’ (término que proviene del latín ‘dominĭcus’ y cuyo significado literal era ‘Día del Señor’). Esa jornada, hasta entonces había estado dedicada no al Dios de los católicos sino al Sol (considerado como deidad entre el paganismo).

Pero a pesar de la declaración del domingo como día de descanso laboral y de dedicación a Dios, por parte del emperador Constantino, no fue hasta muchos años después cuando se pondría en práctica, necesitándose la celebración de varios sínodos y concilios para que la Iglesia católica lo institucionalizase, indicando que los cristianos debían descansar y dedicar la jornada a Dios el domingo y no en sábado.

Fue en el conocido como ‘Concilio de Trento’ (celebrado entre los años 1545 y 1563) cuando tomó carácter oficial la norma y se impuso como obligación acudir a la misa dominical y la prohibición de realizar aquellos trabajos laborales que no fuesen esenciales.

Pero no en todos los lugares se consiguió que los trabajadores pudiesen descansar los domingos (o sea, tenerlo como día festivo), siendo a partir de la Revolución francesa, de 1789, cuando fue progresivamente imponiéndose esa jornada como el día de descanso laboral.

 

 

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¿De dónde surge la expresión ‘Ser el rey de Roma y estar por encima de la gramática’?

Se utiliza la expresión ‘Ser el rey de Roma y estar por encima de la gramática’ como referencia a aquel individuo que, queriendo demostrar su superioridad o autoridad ante los demás, se salta las normas o leyes, como si algo le facultase para hacerlo.

¿De dónde surge la expresión ‘Ser el rey de Roma y estar por encima de la gramática’?

No se trata de una locución demasiado popular y está en desuso desde hace un tiempo (es de las que yo denomino como ‘expresiones viejunas’).

Para encontrar su procedencia debemos situarnos en el siglo XV en el que se celebró, entre el 5 de noviembre de 1414 y el 22 de abril de1418, el conocido como ‘Concilio de Constanza’, una asamblea ecuménica convocada por Segismundo de Luxemburgo, Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, quien pretendía que se pusiera fin al cisma (división) que existía desde el año 1378 en la Iglesia católica y motivo por el cual en aquel momento la institución religiosa contaba con tres papas al unísono (Juan XXIII, Gregorio XII y Benedicto XIII).

El emperador Segismundo de Luxemburgo (que había sido elegido como ‘rey de los Romanos’ en 1410), al ser uno de los impulsores de aquel concilio tuvo un papel destacado, ofreciendo un discurso en el que utilizó algunas frases en latín, cometiendo algún que otro error y siendo advertido de ello por uno de los cardenales presentes.

Fue en aquel momento en el que (según relatan algunas crónicas) el emperador Segismundo soltó su famosa sentencia (también en latín): ‘Ego sum romanus et super grammaticam’, traducido literalmente como ‘Soy romano y estoy por encima de la gramática’ y que pasó a la historia en la forma ‘Soy el rey de Roma y estoy por encima de la gramática’.

 

 

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¿De dónde surge llamar ‘marioneta’ al muñeco utilizado en representaciones teatrales o infantiles?

Conocemos como ‘teatro de marionetas’ al espectáculo de entretenimiento (normalmente infantil) en el que los personajes son muñecos manipulados por unos hilos o varillas por el denominado ‘titiritero’ (marionetista).

¿De dónde surge llamar ‘marioneta’ al muñeco utilizado en representaciones teatrales o infantiles?

Entre los diferentes nombres por el que son conocidas esas figuras está el de ‘marioneta’, un término que llegó al castellano hace relativamente poco tiempo (primera aparición en una publicación académica fue en el ‘Diccionario de la lengua española’ de José Alemany y Bolufer de 1917) con la acepción de ‘Títere, muñeco que se mueve por medio de cuerdas’. Dicho vocablo provenía del francés ‘marionnette’ (ya utilizado en ese idioma y con el mismo sentido desde el siglo XVI).

Se bautizó como ‘marionnette’ a ese tipo de figuras de entretenimiento ya que dicho término era en realidad el diminutivo del nombre ‘María’ (Marie en francés) y en clara alusión a la Virgen, debido a que antiguamente numerosas eran las representaciones en las que se introducía un elemento religioso, con el fin de evangelizar al pueblo a través del entretenimiento por lo que, frecuentemente, uno de los personajes representaba a la Virgen María (Vierge Marie).

Inicialmente, el término ‘marionnette’ fue traducido en algunos lugares o idiomas como ‘pequeña figura de la Virgen María’ y con el tiempo acabó denominando al resto de muñecos sin tener vínculo alguno con la virgen o el mensaje evangelizador.

 

 

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¿De dónde surge decir ‘nombre de pila’?

A raíz del post «La curiosa razón por la que Froilán y otros miembros de la Familia Real llevan en su nombre la coletilla ‘de Todos los Santos’» me ha dejado un comentario la usuaria #RaquelCuriosa en el que me pregunta qué significa y de dónde surge decir ‘nombre de pila’ a nuestro nombre usual.

¿De dónde surge decir ‘nombre de pila’?

Se conoce como ‘nombre de pila’ a la denominación formal y legal con la que somos conocidos y que figura en los documentos oficiales.

La coletilla ‘de pila’ hace referencia al nombre que recibió una persona en la pila bautismal, o sea, el nombre que le pusieron en el momento de bautizar. Evidentemente, muchas personas no son bautizadas, pero antiguamente en aquellos países católicos (como era el caso de España) era de obligado cumplimiento realizar el sacramento bautismal para poder ser registrado en los estamentos oficiales (y para obtener permisos en infinidad de asuntos en el que la institución eclesiástica era la que realmente tenía poder).

Tiempo atrás la mayoría de personas se conocían y llamaban entre sí por algún mote (sobre todo familiar o de un clan al que pertenecían) y habitual era ir a realizar una gestión (por ejemplo al ayuntamiento) y cuando se le preguntaba cómo se llamaba contestase diciendo el apodo, por lo que el funcionario le indicaba que le dijese el ‘nombre de pila’, o sea, el que figuraba en los documentos oficiales y que había recibido en la pila bautismal.

Se hizo tan habitual esa coletilla de solicitar el nombre real que la coletilla ‘de pila’ quedó asociada indefinidamente a ‘nombre’, cuando se hacía referencia a la identificación por la que era conocida alguna persona.

 

 

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La curiosa razón por la que Froilán y otros miembros de la Familia Real llevan en su nombre la coletilla ‘de Todos los Santos’

En 1998, tras dar a luz la infanta Elena a su primogénito, llamó la atención la coletilla que había añadido al nombre del recién nacido, quien fue bautizado como ‘Felipe Juan Froilán de Todos los Santos de Marichalar y Borbón’.

La curiosa razón por la que Froilán y otros miembros de la Familia Real llevan en su nombre la coletilla ‘de Todos los Santos’

Pero ese ‘de Todos los Santos’ que tanto sorprendió no era ni es algo inusual entre los miembros de la Casa Real española, siendo muy común que la mayoría de sus miembros lo lleven incorporado.

De hecho, el nombre completo del actual rey de España es Felipe Juan Pablo Alfonso de Todos los Santos de Borbón y Grecia, incluso la propia hermana del mencionado Froilán se llama ‘Victoria Federica de Todos los Santos’, así como sus primos hermanos Juan Valentín, Pablo Nicolás, Miguel e Irene (hijos de la infanta Cristina e Iñaki Urdangarín) también llevan acoplado el ‘de Todos los Santos’ en su onomástica.

Y es que tal y como marcaba la tradición cristiana, era muy común desde hace varios siglos añadir al nombre de pila de cualquier neonato un par de nombres más, que solían ser de algún santo, santa o de la propia virgen María (de quienes los progenitores eran devotos e incluso porque era el que coincidía con el día del nacimiento). Esto, según la creencia, le proporcionaría protección por parte de dichos santos a lo largo de su vida.

Esta es la razón por la que a muchas personas (sobre todo de generaciones más adultas) además del nombre de pila en el DNI les aparece dos nombres más en documentos como la partida de bautismo (aunque no necesariamente sea así en la del registro civil o en el libro de familia). No todo el mundo lo ha hecho y numerosos son quienes simplemente se les ponía un solo nombre o uno compuesto (por ejemplo José María, María Dolores, Francisco Javier, Eva María…). Curiosamente, el hecho de añadir al nombre compuesto el ‘María’ se pretendía otorgar una protección de ‘mayor rango’: el de la propia Virgen María.

Pero para los miembros de las casas reales se les tenía reservado un estatus especial, por el cual se les concedía el beneplácito de incorporar a esos varios nombres (normalmente se les ponía el de los abuelos o miembros insignes de la familia) el mencionado ‘de Todos los Santos’, con el fin de que estuviesen bajo el amparo y protección de absolutamente todo el santoral católico.

 

 

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¿De dónde surge la expresión ‘Quedarse para vestir santos’?

A través de mi perfil @curiosisimo en la red social TikTok, me preguntan de dónde surge la expresión ‘Quedarse para vestir santos’ a las personas solteras.

¿De dónde surge la expresión ‘Quedarse para vestir santos’?

Hoy en día está prácticamente en desuso pero hasta hace unas décadas era muy común que se les dijera a las mujeres solteras que se iban a quedar para vestir santos cuando estas llegaban a cierta edad sin haber encontrado novio ni contraído matrimonio.

Y es que antiguamente, aquellas mujeres que no tenían pareja ni labores domésticas que realizar (como el cuidado y tención de un esposo e hijos) solían ocupar su tiempo libre en acudir a la iglesia, donde ayudaban al mantenimiento del lugar, limpiando, ordenando y arreglando las figuras de los santos, cristos y vírgenes (sobre todo en vísperas de alguna procesión o romería en la que los vestían o cambiaban el manto que correspondía a dicha celebración).

Estas tareas era algo común también entre mujeres viudas, por lo que se relacionó el hecho de estar sola y sin personas al cargo, con la edad madura y el hecho de realizar tareas para la iglesia (como la de vestir santos).

 

 

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¿Cuál es el origen del término ‘carisma’?

Se utiliza el término ‘carisma’ para hacer referencia al encanto, don o atracción especial que poseen determinadas personas, una cualidad que suele aplicarse a cierto tipo de individuos (líder carismático, cantante carismática…).

¿Cuál es el origen del término ‘carisma’?

Originalmente este vocablo llego al castellano en la forma ‘charisma’ y así fue recogido por primera vez en el Diccionario de Autoridades de 1729, dándole la acepción: ‘Mercéd, dón, dádiva graciosa, y liberál. Es voz Griega de Charis, que se interpreta gracia, y la ch se pronuncia como K’.

En la siguiente edición del diccionario (en 1780) ya no aparecía la forma charisma y a carisma se le daba el significado de ‘En la mística se llama así el don gratuito que concede Dios con abundancia á alguna criatura’.

Y es que originalmente este término provenía de mundo eclesiástico (o al menos fue ampliamente utilizado y popularizado por los evangelizadores) y con él hacían referencia a ese don o gracia divina que Dios concedía a algunas personas (pero en el más estricto sentido religioso de la palabra).

En la edición actual del diccionario de la RAE se le da las acepciones: ‘Especial capacidad de algunas personas para atraer o fascinar’ y ‘Don gratuito que Dios concede a algunas personas en beneficio de la comunidad’.

 

 

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Algunos datos sobre el capirote usado por los penitentes durante las procesiones de Semana Santa

Dentro de la iconografía relacionada con la Semana Santa hay un elemento característico que no puede faltar en ninguna de las procesiones que se celebran durante esta festividad religiosa: el capirote.

Algunos datos sobre el capirote usado por los penitentes durante las procesiones de Semana Santa

Se trata de un cucurucho de cartón o rejilla cubierto de tela y que llevan puesto los penitentes, nazarenos o cofrades (quienes suelen ir vestidos con una túnica a juego). La tela que cubre el capirote (llamada capuchón) y que cubre hasta los hombros, tiene un par de agujeros por los que solo deja al descubierto los ojos, evitando así que se le vea el rostro de quien lo porta y guardándose de ese modo su identidad.

Esto es así debido a que, originalmente, muchos de los participantes en una procesión de Semana Santa deseaban permanecer en el anonimato (sobre todo en localidades pequeñas en las que todo el mundo se conoce).

Siglos atrás, muchos fueron los presos, condenados por algún delito, que eran obligados a participar en las procesiones religiosas, portando un capirote y en el cual iban inscritos los delitos que había cometido cada uno.

Muchos son los expertos que apuntan que ese fue el origen de llevar el capirote durante las procesiones de Semana Santa.

Etimológicamente el término ‘capirote’ proviene de ‘capirón’ y este del latín ‘cappero’, cuyo significado es ‘prenda que cubre la cabeza’.

 

 

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