Archivo de la categoría ‘Curiosos Personajes’

El curioso origen español de la cultura de los ‘cowboys’

No hay nada que identifique más la esencia del prototipo de estadounidense que su imagen vaquera, en la que los denominados ‘cowboys’ eran unos aguerridos personajes que dominaban el arte de montar y domar a caballos, portaban unos vistosos sombreros de ala ancha y espuelas en sus botas y eran experimentados en el manejo del ganado.

El curioso origen español de la cultura de los ‘cowboys’

Un incalculable número de películas, series y novelas se han encargado a través del último siglo de mostrarnos a estos personajes como el arquetipo de hombre que vivía en las llanuras y desiertos de los Estados Unidos.

Pero, toda esa imagen y complementos que acompañaba la figura del cowboy, en realidad no fue algo que surgió de la nada sino que fue la herencia que la presencia española de los primero colonos dejó en Norteamérica.

Tras el descubrimiento de América por parte de Cristóbal Colón en 1492 (en aquel tiempo bautizado el continente como Nuevo Mundo o Indias Occidentales) los viajes que se realizaron desde España hacía allí fueron numerosos.

Entre las muchas cosas que se exportó fueron los caballos (a partir de finales del siglo XV y principios del XVI) y un par de siglos después numerosos fueron los equinos que ya habían nacido, criado y dispersado por todo el continente.

De hecho, existe el término ‘mustang’ con el que conoce a los caballos salvajes de Norteamérica y dicha denominación anglosajona no deja de ser la adaptación al inglés del vocablo español ‘mesteño’ (caballo o res libro o que no está domado).

Otra de las características de los vaqueros norteamericanos era su vestimenta: sombrero de ala ancha, piezas de cuero acopladas a la ropa o las botas con espuelas fueron exportadas desde España por los aventureros que hasta el Nuevo Mundo viajaron.  Éstos llevaron sus conocimientos de la doma de caballo, que con el paso de los siglos se convirtió en los famosos rodeos. Y, evidentemente, junto a los mencionados caballos hasta allí llevaron las sillas de montar.

Todos aquellos conocimientos aportados desde España en los inicios de la conquista de América fue lo que originó, ya en el siglo XIX, la aparición de los cowboys que se ocuparon del transporte de ganado de un punto a otro de los Estados Unidos y que tanto hemos podido ver sobre ellos en las célebres películas del Oeste.

 

 

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Fuente de consulta: The Hispanic Council
Fuente de la imagen: Wikimedia commons

La controvertida moda del ‘sexo unicornio’

Al hablar de ‘sexo unicornio’ no me estoy refiriendo a tener una práctica sexual con este animal mitológico (que, evidentemente, no existe) sino a una nueva moda de trio sexual muy común últimamente entre parejas heterosexuales que incorporan a la relación a una mujer bisexual con la que mantienen placenteros encuentros.

La controvertida moda del ‘sexo unicornio’

Se trata únicamente de sexo e intercambiar momentos de placer, por lo que se estipulan una serie de normas que, de ser incumplidas, hace que el trio se rompa. Una de esas reglas es la no implicación sentimental de la llamada ‘chica unicornio’ con ninguno de los integrantes de la pareja (y a la inversa). No existe ningún trato comercial, por lo que no hay retribución económica alguna (sí que se puede ir a cenar, de viaje o hacer salidas pagando alguno de los miembros, evidentemente).

La chica unicornio no puede mantener relaciones con ninguno de los miembros de la pareja por separado (tan solo cuando están los tres juntos) ni debe interferir en la vida sentimental en común de éstos.

Pero el sexo unicornio no deja de estar rodeado de cierta controversia, debido a que desde sectores feministas lo señalan como un acto machista, pues es muy raro ver que se den este tipo de relaciones a tres con un hombre unicornio (se dan casos, pero en una proporción de 1/25).

Según indican los expertos, el término unicornio para este tipo de prácticas proviene de las pocas mujeres bisexuales que hay dispuestas a formar parte de un trio junto a una pareja sin recibir compensación económica a cambio, estar dispuestas a seguir las reglas que se le impongan y dedicarse a satisfacer los deseos sexuales de los dos miembros de la pareja.

 

 

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Fuente de la imagen:  Wikimedia commons

¿Desde cuándo se cuentan las calorías de los alimentos?

Para que nuestro organismo funcione perfecta y adecuadamente necesita combustible y éste se le aporta a través de la alimentación. Todo aquello que comemos lleva asignado una cantidad de calorías y las cuales se determinan en mayor o menor medida por la cantidad de energía que necesitemos para quemarlas (eliminarlas). Dependiendo del gasto energético que hagamos (si somos sedentarios o, por el contrario, tenemos una vida activa) engordaremos o adelgazaremos. Este es, a gloso modo, la explicación simple sobre qué son las calorías y para qué sirven.

¿Desde cuándo se cuentan las calorías de los alimentos?

Hoy en día existe casi una plena conciencia sobre cuál es la cantidad de calorías que hay en determinados alimentos, cuáles son los que más tienen y, por tanto, engordan o, por el contrario, cuáles tienen menos y nos ayudarán a adelgazar y/o mantenernos en nuestro peso.

Todos los alimentos que se comercializan llevan asignados e impresos una tabla en la que se indica la cantidad de caloría del producto y se ha convertido en la parte de la etiqueta que más consultada es por el consumidor (por delante incluso del que indica la composición del mismo).

Pero a pesar de que la afición por mirar el etiquetado, para comprobar el número de calorías que contienen los alimentos, es relativamente moderno, el hecho de contarlas y tener conciencia de que las colorías existían empezó hace un siglo.

Fue concretamente en 1918 cuando la doctora y escritora estadounidense, Lulu Hunt Peters, habló de ello a sus lectores, con el fin de concienciarlos sobre lo que comían y cómo les podría llegar a engordar.

Lulu Hunt Peters era experta en nutrición y escribía una columna titulada ‘Dieta y salud’ (Diet and Health) en la que daba consejos sobre alimentación por encargo de la Central Press Association; una compañía dedicada a proporcionar contenidos de prensa (artículos de opinión, columnas de diversas temáticas, viñetas cómicas y pasatiempos) para cerca de 400 medios (entre periódicos y revistas) de todos los Estados Unidos.

A través de la columna, Peters, habló, por primera vez en un periódico, de la importancia que tenían las calorías y cuáles eran los alimentos con menos e ideales para poder adelgazar. Se puso como ejemplo a ella misma y fue publicando semana tras semanas qué era lo que ingería y cómo había llegado a adelgazar una treintena de kilos.

Poco después reunió todo ello en un libro, que tituló ‘Diet and Health: With Key to the Calories’ del que vendió más de dos millones de ejemplares a lo largo de la década de 1920. En él, Peters adjuntaba una tabla de ejercicios e indicaba los alimentos con menor número de calorías ideales para realizar una dieta.

Eso sí, no fue Lulu Hunt Peters quien habló por primera vez de las calorías. Ya lo había hecho casi un siglo antes que ella (concretamente en 1824) el físico y químico francés, Nicolas Clément, pero éste no lo hizo en referencia a las calorías de los alimentos sino para indicar cuál sería la energía necesaria para hacer que un litro de agua pasase de 0º a 1º centígrado. En las siguientes décadas otros desarrollaron el concepto y determinaron la cantidad de energía (calorías) que había en cada alimento. A la nutricionista Peters le debemos su popularización y que los ciudadanos de a pie, sin conocimientos científicos, relacionasen lo que comían con la salud, supieran que las calorías existían, en qué consistían y cuantas de ellas había en cada ración de comida que ingerían.

 

 

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Post realizado a raíz de una consulta que me hizo llegar vía email Almudena S. Burgos.
Fuentes de consulta: allacademic / elespanol / juliafarre / Google Books / carbsmart
Fuente de la imagen: libreshot

Ernst Gräfenberg, el descubridor del controvertido ‘Punto G’

Fue en la década de 1940 cuando el médico de origen alemán Ernst Gräfenberg presentó los resultados de unas investigaciones que llevaba varios años realizando y con las que quería demostrar la existencia de una nueva zona erógena que se encontraba en el interior de la vagina y que, hasta aquel momento, había sido totalmente desconocida para los expertos en sexología y anatomía femenina.

Ernst Gräfenberg, el descubridor del controvertido ‘Punto G’

Gräfenberg acababa de llegar a Nueva York huyendo del nazismo, debido a su condición de judío, y fue en la ciudad de los rascacielos donde desarrolló el resto de su vida profesional. En su Alemania natal había inventado un tipo de anillo anticonceptivo (conocido como anillo de Gräfenberg) muy similar al DIU y que había sido prohibido por el Tercer Reich.

El hallazgo de ese nuevo punto erógeno en la mujer, por parte del ginecólogo alemán, estuvo acompañado de cierta polémica debido a que muchos fueron sus colegas que aseguraban que dicha zona de placer no existía y que de ser cierto no estaría presente en el interior de la vagina de todas las mujeres.

No fue hasta cuatro décadas más tarde, en octubre de 1980, cuando se acuñó el término ‘Punto G’ para hacer referencia a esa zona descrita por Gräfenberg (de ahí la G del término) a raíz de un estudio publicado sobre la eyaculación femenina, el cual avalaba la hipótesis del ginecólogo alemán, indicando que la estimulación de dicha zona (que era situada entre tres y cinco centímetros de la pared frontal del interior de la vagina) proporcionaba un mayor placer a la mujer, provocando un orgasmo que venía acompañado de eyaculación.

Pero, a día de hoy, una gran cantidad de expertos en sexología siguen asegurando que dicho Punto G no existe adjuntando conclusiones de diferentes estudios e incluso los resultados de numerosas autopsias practicadas en las que no aparecía presencia alguna de tejido orgánico que pudiese demostrar su existencia.

Cabe destacar que a pesar de la falta de evidencias sobre la presencia real o no del Punto G en el interior de la vagina, el término es ampliamente utilizado en numerosas publicaciones, sobre todo que tratan de dar consejos sobre cómo encontrarlo o estimularlo, incluyendo un nuevo concepto en los últimos años que ha sido bautizado como ‘Punto G masculino’ (también llamado ‘Punto P’), el cual hay quien asegura que se encuentra en el interior del ano en dirección al perineo.

 

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Fuente de la imagen: pixabay

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [12]

Décimo segunda entrega de la serie de post dedicados a traer a este blog un buen número (de docena en docena) de cosas que quizás no sabíais cómo se llamaban en realidad o que, posiblemente, conocías pero con otro nombre distinto.

Espero que la selección de palabras que he hecho en esta ocasión sea de vuestro agrado, al igual que ha ocurrido con las veces anteriores.

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [12]

 

Mohíno: Se trata de un estado de melancolía, tristeza o disgusto.

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [12]

 

Casmodia: Es la acción de bostezar seguida y repetidamente (incluso acompañado de algún espasmo) y que no se hace por cansancio, sueño o aburrimiento, sino debido a una afección neuronal.

 

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [12]

Conculcar: Es la acción de pisar para dejar la huella del pie en alguna superficie (por ejemplo en el fango, cemento fresco, arena de la playa…).

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [12]

 

Deliquio: Hace referencia al desmayo o desfallecimiento, pero también al decaimiento o pérdida del ánimo (tras una desgracia, en un momento de duelo…).

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [12]

Trasunto: Se trata de la copia (exacta) que se hace de un escrito u obra. Es lo que se hacía antiguamente (antes de la invención de la imprenta) con los libros o los textos originales. El realizar copias a mano de estos se denominaba como ‘trasuntar’.

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [12]

 

Treno: Es una lamentación tras alguna desgracia o calamidad y también hace referencia a un tipo de canto fúnebre.

 

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [12]

Tocón: Un tocón no solo es alguien que toca mucho sino que en este caso hace referencia a la parte de un árbol que, tras ser talado, ha quedado en el suelo unido a las raíces. También es usado para hacer referencia al muñón de un miembro amputado.

 

Noluntad - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [12]

Noluntad: Se trata del acto de no querer hacer algo (en contraposición del término ‘voluntad’ que es la buena disposición a sí querer hacerlo).

 

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [12]Pogromo: Hace referencia a la masacre o aniquilación de un grupo de personas indefensas llevada a cabo por una multitud enfurecida (y alentada para hacerlo desde el poder). Proviene del ruso ‘pogrom’, cuyo significado literal es ‘destrucción o devastación’ y hace referencia a la persecución y matanza que padecieron los judíos (aunque hoy en día el término también es utilizado para referirse a otras culturas, religiones o grupos étnicos).

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [12]

Tirocinio: Este término suena como si se refiriese algún tipo de crimen, pero no, nada tiene que ver. En realidad el tirocinio, que es un término que está prácticamente en desuso, era sinónimo de principiante y/o aprendiz y hacía referencia al aprendizaje o noviciado en algún oficio u arte.

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [12]

Regolaje: Hace referencia al continuo estado de buen humor que tienen algunas personas (que suelen estar frecuentemente risueñas, dadas a las bromas y buen carácter).

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [12]

 

Adamar: Se refiere a acto de enamorarse de alguien, cortejarla y halagarla mediante piropos o palabras que destaquen sus atractivos.

 

 

 

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El curioso e histórico origen del término ‘capilla’

Se conoce como ‘capilla’ a la estancia, normalmente contigua o integrada a una iglesia, donde se lleva a cabo pequeñas ceremonias religiosas o que sirve como oratorio.

El curioso e histórico origen del término ‘capilla’

Su origen etimológico proviene del latín medieval ‘capella’ cuyo significado literal era ‘capa pequeña’ o ‘trozo de capa’, en referencia a un pedazo de esa prenda de vestir que se lleva sobre los hombres y que había pertenecido a San Martín de Tours, insigne militar del siglo IV que, según cuenta la leyenda, entregó la mitad de su capa a un mendigo que andaba desnudo y tiritando de frío.

El curioso e histórico origen del término ‘capilla’El trozo de prenda que se quedó el propio Martín de Tours fue guardaba como reliquia tras su muerte (después de su vida como militar se consagró al sacerdocio y la evangelización).

Esta reliquia, conocida como ‘Sanctus Martinus Capella’ (trozo de la capa de San Martín) fue muy venerada y expuesta en un oratorio por el que pasaron ilustres personajes a rezarle.

Con el paso del tiempo, a ese tipo de oratorios privados se les comenzó a conocer con el término genérico de ‘capilla’.

Como curiosidad cabe señalar que San Martín de Tours es el patrón de un gran número países, oficios y colectivos, entre ellos el de los soldados o los comerciantes textiles, además de Francia y Hungría. Falleció un 11 de noviembre del 397, siendo este día cuando se celebra su onomástica y que da origen a la famosa expresión ‘A todo cerdo le llega su San Martín’.

 

 

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El hombre que logró ‘encontrar una aguja en un pajar’

Cuando queremos indicar que algo es prácticamente imposible de realizar solemos utilizar la socorrida expresión ‘eso es como buscar una aguja en un pajar’. Dicha locución se ha convertido en sinónimo de objetivo difícil e improbable debido a la complejidad que supone que se pueda encontrar, entre una montaña de paja, una aguja o alfiler que se nos haya ahí caído.

El hombre que logró ‘encontrar una aguja en un pajar’

Pues bien, entre el 13 y el 14 de noviembre de 2014 hubo un peculiar personaje que intentó tal hazaña y tras 18 horas de búsqueda pudo encontrar una aguja que había sido convenientemente escondida entre una gran montaña de varios kilos de paja.

Se trata de Snve Sachsalber, un artista de origen italiano, afincado en Nueva York, famoso por realizar diferentes performances con las que ha llamado la atención de curiosos y prensa.

El hallazgo de la aguja se realizó en la galería francesa ‘Palais Tokyo’ donde se había llevado hasta allí una gran montaña que formaba un pajar y cuyo director había escondido convenientemente la mencionada aguja.

De este modo Snve Sachsalber no solo demostró que el buscar y encontrar una aguja en un pajar era una tarea posible de realizar sino que también tuvo sus quince minutos de gloria (algunos más) tal y como Andy Warhol vaticinó para cada uno de nosotros (aunque el artista italiano ya había aparecido en otras ocasiones en los medios gracias a realizar otras performances como ingerir un hongo venenoso y esperar a ver qué pasaba o estar encerrado durante 24 horas en una habitación junto a una vaca).

 

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Fuente de la imagen: pixabay

Destripando mitos: ¿Realmente Cleopatra inventó el primer vibrador de la Historia utilizando abejas?

En los últimos años, cada vez que se habla sobre el origen del vibrador (como artilugio de estimulación sexual) suele aparecer referenciada Cleopatra y la coletilla de que fue la inventora del ‘primer vibrador de la Historia’ al haber realizado  una especie de tubo con papiro y en el que introducía varias abejas (a las que se había alterado previamente) y cuyo revoloteo producía una vibración que era utilizada por la reina egipcia para autoproporcionarse placer.

Destripando mitos: ¿Realmente Cleopatra inventó el primer vibrador de la Historia utilizando abejas?

Si realizamos cualquier búsqueda por internet podremos comprobar que la inmensa mayoría de publicaciones que dan la mencionada información no son más que simples ‘copia y pega’ del mismo texto y que ha ido pasando de una web a otra (blogs, foros, redes sociales…) sin preocuparse (casi) nadie de comprobar si lo explicado era verdad o se trata de una leyenda urbana más de las miles que existen.

Sex Story de Philippe BrenotLa mayoría de publicaciones son un simple C&P (copia y pega) tan común, lamentablemente, en internet y muy pocos indican la fuente de dónde han sacado dicha info. Los escasos que sí se dignan a indicarlo señalan como fuente de consulta a un cómic publicado a finales de 2015 por el archiconocido autor francés Philippe Brenot (experto en antropología, psicología y sexualidad) titulado ‘Sex Story’.

El hecho de que un experto como Philippe Brenot introdujese ese dato en su libro hace que la información tenga cierta credibilidad y no se le dude de su veracidad. Pero a veces no todo lo que dice una eminencia en un tema es cierto o correcto (por ejemplo, los médicos que prescriben homeopatía).

La historia sobre Cleopatra como la pionera en la invención de los vibradores resulta curiosa y llamativa para publicarla como titular con grandes letras y como un efectivo ‘clickbait’ (titulares llamativos para atraer lectres a un sitio web) pero el problema viene cuando comienzas a tirar del hilo, con el fin de obtener más información sobre el tema y te encuentras que no existe ni una sola evidencia histórica (o al menos quien escribe este post no ha sabido encontrarla).

The Encyclopedia of Unusual Sex Practices de Brenda LoveGracias a los numerosísimos estudios arqueológicos que se han realizado en el último siglo, hoy en día conocemos infinidad de datos sobre cómo eran y vivían en el Antiguo Egipto, tenemos jeroglíficos descifrados, monumentales pirámides, antiquísimos tesoros e incluso momias de faraones, pero sobre el supuesto vibrador de Cleopatra no hay ni un solo documento antiguo y toda la info anterior que existe al respecto (dejando aparte del mencionado cómic de Philippe Brenot que, posiblemente, se informó de ahí), nos lleva como muy atrás en el tiempo hasta 1992, año en el que se publicó un libro sobre prácticas sexuales inusuales titulado ‘The Encyclopedia of Unusual Sex Practices’ con el que se dio a conocer la escritora, sexóloga y conferenciante de origen checo, Brenda Love.

En la página 316 del mencionado libro de la Dra. Love podemos encontrar la siguiente referencia a la reina egipcia y su famoso vibrador:

[…]Cleopatra is said to have had a small box that could be filled with bees and placed against her genital for a simulation similar to that of vibrators[…]
(Se dice que Cleopatra tenía una pequeña caja que podría llenarse de abejas y colocarse contra su genitales para una simulación similar a la de los vibradores).

Es curiosos comprobar cómo la única referencia en todo el libro simplemente es un ‘Se dice que Cleopatra’, por lo que Brenda Love basó su info para indicar esta curiosidad en una suposición o comentario que llegó a ella, muy posiblemente, a través de una de esas leyendas urbanas que se van compartiendo de boca a boca. En el resto del libro no hay ni una sola referencia más sobre el tema.

También hay que destacar que entre la publicación del libro ‘The Encyclopedia of Unusual Sex Practices’, en el que no se indicaba de qué material estaba hecho el mencionado vibrador y la aparición del cómic ‘Sex  Story’ de Philippe Brenot  (que indica que el artilugio era de papiro) hay algunas publicaciones en internet (algunas nada fiables) que señalan que el vibrador estaba hecho con una pequeña y alargada calabaza hueca a la que le habían metido dentro unas cuantas abejas.

Todo lo demás son simples C&P sin aportar ni un solo dato sobre hallazgo arqueológico alguno que hiciese referencia al supuesto estimulador sexual de Cleopatra y no existe información contrastada y fiable que vaya más atrás de la publicación del libro de Brenda Love en 1992.

También es sorprendente comprobar que disponemos de hallazgos y evidencias arqueológicas que nos muestran cómo nuestros antepasados, hace miles de años durante la prehistoria, utilizaron piedras con formas fálicas (algunos historiadores indican que para estimularse sexualmente y otros que eran ‘bastones de mando’) y con el vibrador de la reina de Egipto (que fue hace poco más de dos mil años y tenemos numerosa info de la época) las únicas referencias que existen son un cómic de hace poco más de tres años y un libro de hace dos décadas.

Cabe destacar que la figura de Cleopatra, a lo largo de la Historia, ha estado continuamente criticada, siendo señalada como depravada sexual y ninfómana en multitud de documentos y libros. Los primeros en criticarla y escribir sobre el carácter libidinoso de la egipcia fueron, entre otros, los autores romanos Virgilio y Horacio, muy afines a Augusto (el gran enemigo de Cleopatra). Por tal motivo no les importó exagerar sobre la personalidad de ésta.

También son numerosos los escritos que se realizaron durante la Edad Media en los que, sin evidencia alguna, se hablaba de la personalidad libertina de Cleopatra, sobre cómo mantenía relaciones sexuales en un mismo día con un centenar de soldados o de los esclavos sexuales que tenía a su disposición…

Para finalizar, debo añadir que para la realización de este post he invertido varias semanas de búsqueda, lectura de infinidad de libros y artículos y que, además, he tratado de contactar (por varios medios) con Brenda Love y Philippe Brenot, con el fin de que me aportasen algo de luz sobre la cuestión (además de enlaces a fuentes fiables donde consultar la información que facilitaban en sus respectivos libros), pero no he recibido (a día de hoy) respuesta alguna por parte de ambos.

Y vosotros qué creéis ¿realmente Cleopatra inventó el primer vibrador de la Historia utilizando abejas o se trata de una leyenda urbana?

 

 

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Fuentes de consulta: Sex Story de Philippe Brenot / The Encyclopedia of Unusual Sex Practices de Brenda Love / notionsdhistoire / racontemoilhistoire / mistakinghistories / reddit / hystera
Fuente de las imágenes: pixabay / Sex Story de Philippe Brenot / The Encyclopedia of Unusual Sex Practices de Brenda Love

La curiosa y enorme atracción de Lord Byron por el vello púbico

George Gordon Byron, célebremente conocido como Lord Byron, fue uno de los poetas ingleses más famosos del siglo XIX y su vida no estuvo exenta de escándalos y, sobre todo, excentricidades.

La curiosa y enorme atracción de Lord Byron por el vello púbico

Sobre él se cuentan numerosas anécdotas, siendo una de ellas la que indica que durante su estancia como cicisbeo en Venecia mantuvo relaciones sexuales con alrededor de doscientas mujeres (muchas de ellas cortesanas) y a las que, tras hacer el amor, les cortaba un mechón del vello púbico el cual guardaba en sobres individuales; apareciendo, en cada uno de ellos, anotado el nombre de la dama a quien pertenecía.

Parece ser que tras  el fallecimiento de Byron en 1824 (a los 36 años de edad), esta curiosa colección fue a parar a la oficina de su editor John Murray y allí se quedó guardada durante un siglo y medio, hasta 1980, año en el que los sobres conteniendo el vello púbico desaparecieron y nunca más se supo.

Muchos son los expertos que afirman que se trata de una leyenda urbana y que, realmente, dicha colección jamás existió, pero, a lo largo de todo ese tiempo, cuantiosas fueron las referencias a la excéntrica colección de Lord Byron.

Cabe señalar que esta curiosa afición y atracción por el vello púbico se conoce como ‘pubefilia’ y numerosos son los fetichistas que se dedican a coleccionarlo, existiendo un lucrativo negocio de compra y venta del mismo.

Como nota curiosa cabe señalar la colección de vello púbico que aparece en la genial película de Luis García Berlanga ‘La escopeta nacional’ propiedad del tronchante Marqués de Leguineche (personaje interpretado magistralmente por el actor y aristócrata Luis Escobar).

 

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Fuente de la imagen: Wikimedia commons

Trivial: ¿Cuánto conoces de estas mujeres tan importantes en la Historia? (II)

Segunda entrega del trivial dedicado a mujeres que han hecho grandes cosas en la Historia y que, posiblemente no se les ha reconocido todo el mérito que han tenido y así podrás comprobar cuánto sabes sobre ellas.

Si eres seguidor del blog, sabrás que periódicamente voy poniéndoos de vez en cuando a examen vuestros conocimientos. Hasta ahora he publicado cuatro entradas genéricas que he titulado ‘¿Eres un listo o lista que todo lo sabe?’ (con preguntas de todo tipo), una quinta dedicada exclusivamente a cuestiones relacionadas con el mundo del sexo y la anterior que también estaba relacionada con mujeres importantes de la Historia (puedes encontrar los enlaces a todos esos post al pie de esta entrada).

Eso sí, cuento con tu sinceridad y espero no hagas trampas consultando las respuestas en Google.

 

Realiza los trivial anteriores:

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