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Curiosidades, anécdotas e historias sorprendentes para ser cada día un poco más listos.

Archivo de la categoría ‘Curiosos Personajes’

El histórico origen de la contundente expresión ‘Odio africano’

El histórico origen de la contundente expresión ‘Odio africano’

A raíz de la reciente filtración con la grabación de una conversación mantenida por los políticos del Partido Popular (el exministro de Trabajo y Asuntos Sociales y expresidente de la Comunidad de Valencia, Eduardo Zaplana, con el expresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González), en la que el valenciano comentaba al madrileño que el expresidente del Gobierno José María Aznar sentía ‘odio africano’ por Mariano Rajoy (actual Presidente del Gobierno) he recibido un correo a través del apartado de contacto en el que María Luisa F. G. me consulta sobre el origen de dicha expresión y me pregunta si la misma no debería ser censurable por sus connotaciones racistas.

Ante todo cabe destacar que en la expresión ‘Odio africano’ no existe connotación racista alguna hacia las personas originarias de África y que el significado de esta locución viene a destacar una animadversión intensa que siente una persona por otra, pero no por su origen o color de piel, pues su origen es antiquísimo y paso a explicarlo a continuación.

Tal y como defienden la mayoría de etimólogos e historiadores, sitúan el origen de la contundente expresión ‘Odio africano’ a la época en la que la República Romana se encontraba en guerra con la República Cartaginesa del norte de África (y sur de la Península Ibérica) en el siglo III a.C., que eran las dos potencias que en aquel momento dominaban el Mediterráneo occidental (las conocidas como Guerras Púnicas).

Uno de los grandes enemigos de Roma fue Amílcar Barca, originario de Cartago (en la actualidad a escasos kilómetros de la ciudad de Túnez, capital del homónimo país) y que tras su muerte el odio y enemistad que sentía hacia el pueblo romano fue transmitido a las generaciones que lo sucedieron (ente ellos su hijo Aníbal, quien destacó –entre otras muchas cosas- por su ofensiva militar en la que atravesó los Alpes con un numerosísimo ejército de infantería, caballería y los famosos elefantes).

Pero Roma ganó finalmente las Guerras Púnicas en invadió el norte de África, tras algo más de un siglo de enfrentamientos, destruyendo por completo Cartago y apresando a sus ciudadanos a quienes posteriormente vendieron como esclavos. El ‘odio africano’ hacia el pueblo romano se transmitió de una generación a otra, siendo este hecho histórico el que daría origen a la expresión.

Cabe destacar que, erróneamente, hay quien atribuye el origen de la locución a otros hechos (mucho más recientes en la Historia). Por un lado hay quien defiende que la expresión se originó a raíz de la venta de esclavos africanos por parte de españoles, ingleses y portugueses en el continente americano a partir del siglo XVII. También se puede encontrar quienes dan como origen los conflictos militares entre España y el norte de África (Marruecos) durante la segunda mitad del siglo XIX y primer cuarto del siglo XX.

 

 

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El curioso pasado republicano del rey Carlos XIV de Suecia

El curioso pasado republicano del rey Carlos XIV de Suecia

El 5 de febrero de 1818, el militar francés Jean Baptiste Bernadotte fue coronado como nuevo rey de Suecia bajo el nombre de Carlos XIV, en una proclamación que trae acompañada un buen puñado de curiosidades, entre ellas el pasado republicano del nuevo monarca, quien de manera totalmente inesperada se convirtió en el elegido para ser el heredero al trono.

Durante los años en los que ejerció como militar estuvo muy cerca de Napoleón (era cuñado de José Bonaparte), pero en vista a la inagotable ambición política que parecía tener Bernadotte, el emperador de los franceses decidió darle otros destinos lejos de Francia, con el fin de que no pudiera acabar traicionándolo y usurpando su lugar.

Esto llevó a Jean Baptiste Bernadotte a comandar importantes guerras europeas, entre ellas la que enfrentó a galos y suecos. Fue tan pulcra su labor al frente del ejército napoleónico, su caballerosidad y humanidad con los prisioneros y vencidos, que se ganó la admiración de gran parte de sus enemigos hasta tal punto que los miembros de la Corte del rey de Suecia, Carlos XIII, propuso al francés como príncipe heredero de la Corona en 1810, tras caer enfermo el monarca y no tener descendencia que lo relevase en el trono.

Así fue como un republicano que luchó ferozmente contra el monarca francés Luis XVI se convirtió en rey de Suecia y por tanto antepasado directo de una de las Familias Reales más importantes y de mayor abolengo en Europa.

 

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¿De dónde surge llamar ‘lumbreras’ a una persona inteligente?

¿De dónde surge llamar ‘lumbreras’ a una persona inteligente?

A través de la página en Facebook de este blog, Manel Escudé me pregunta de dónde surge llamar ‘lumbreras’ a una persona inteligente.

El término ‘lumbrera’ (en singular) es utilizado desde la antigüedad para señalar a aquellos individuos eruditos que sobresalían por sus conocimientos de varias materias. El vocablo proviene del latín ‘luminaria’ cuyo significado literal es ‘lo que alumbra’, en clara referencia a las personas que brillan por su inteligencia y conocimientos (alumbran / iluminan de sabiduría a los demás).

Cabe destacar que es común escuchar decir el término ‘lumbreras’, con cierto retintín o tono despectivo.

Como nota curiosa, añadir que también se conoce como ‘lumbrera’ a las escotillas o claraboyas de ciertas embarcaciones o aperturas en los techos de algunas estancias que es por donde entra la luz.

 

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La leyenda urbana sobre Albert Einstein y sus malas notas de estudiante

La leyenda urbana sobre Albert Einstein y sus malas notas de estudiante Uno de los virales que más tiempo lleva correteando por las redes sociales y los blogs es el relato que explica que Albert Einstein de pequeño padecía tartamudez, tenía cierto retraso psicomotriz y problemas de aprendizaje (asegurándose que sacó unas pésimas notas durante su periodo de estudiante).

Pero en realidad el genio de la física y padre de la teoría de la relatividad (ganador del Premio Nobel de Física de 1921) no padeció ninguno de esos problemas, todo lo contrario, siempre fue un muy buen estudiante que sacaba unas notas más que aceptables.

No tuvo problemas de tartamudez, aunque sí que es cierto que empezó a hablar más tarde de lo que lo hacen otros niños, pero los expertos han confirmado que no se trataba de un retraso, sino un reflejo de su carácter introvertido, observador y reservado. Mientras otros hablaban el pequeño Einstein observaba, aprendía y memorizaba.

Entonces ¿de dónde surge que sacaba malas notas? Pues del modelo de calificación que se empleaba en Suiza, donde se trasladó para realizar sus estudios superiores. En el país transalpino se calificaba del uno al seis (siendo el uno la nota más baja y seis la más alta). Albert era de los que sacaban todo con seis y excepcionalmente algún cinco. Por el contrario, en Alemania (de donde era originario) la calificación en las escuelas era totalmente a la inversa: el uno era la nota más alta y el seis la más baja.

De ahí que sin tener en cuenta el método de calificación suizo, alguien (muchos años después) al ver las notas de Einstein llena de seises y algún cinco, pensó que había sido un pésimo estudiante y ahí nació el mito de las malas notas que en realidad nunca sacó.

 

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¿Cuál es el origen de la expresión ‘manejar el cotarro’?

¿Cuál es el origen de la expresión ‘manejar el cotarro’?

Para encontrar el origen de la expresión ‘manejar el cotarro’ lo primero que debemos de saber qué era y en qué consistía un ‘cotarro’, el cual era el lugar destinado para albergar y dar cobijo a los vagabundos y pobres que no tenían donde vivir o dormir. Cotarro es una deformación despectiva de la palabra ‘coto’ (lugar o terreno protegido/vigilado)

La elevada afluencia de personas sin hogar hacía que habitualmente se montasen ciertos follones y alguna que otra trifulca entre los mendigos.

Por eso fue necesaria la presencia de alguien que pusiera orden, organizara y manejase aquellos cotarros, procurando que todos esperasen su turno para acceder con tranquilidad y sin montarse ninguna tangana.

Pero como en todas las cosas, algunos fueron los pillos que en el momento de manejar el cotarro cobraban algunas propinas para dar prioridad a unos frente a otros, de ahí que cuando se utiliza la expresión ‘el que maneja el cotarro’ algunas veces suela hacerse de forma negativa para referirse a quien hace chanchullos y trapicheos y está al frente del negocio.

Pero no podemos obviar que la expresión también se usa de modo positivo para señalar al que anima una fiesta u organiza a un grupo de personas. Muchas son las personas que lo utilizan como sinónimo de encargado, por ejemplo cuando preguntan por el que  maneja el cotarro.

 

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El enfado de los campesinos del siglo XIX que dio origen al término ‘cabrearse’

El enfado de los campesinos del siglo XIX que dio origen al término ‘cabrearse’

Conocemos como ‘cabreo’ o ‘cabrearse’ a un estado de mal humor o enfado cuando éste va en aumento y llega a ciertos límites de encolerizarse.

Tal acepción se le comenzó a dar a partir del primer cuarto del siglo XIX tras un descontento general por parte de los campesinos de la época debido al repentino cobro de los atrasos de los diezmos e impuestos por parte de los señores feudales propietarios de las tierras que trabajaban. Pero a pesar del entorno rural en el que se originó, cabe destacar que dichos vocablos no provienen del término ‘cabra’ con el que se conoce al animal.

Y es que los documentos (o libros) en los que se anotaban los pagos y datos referentes a las propiedades recibían el nombre de ‘cabrevaciones’ o ‘cabreos’ (vocablos que provenían del latín ‘capibrevium’ y utilizados en la Península Ibérica a partir del siglo XIV).

Pero para encontrar el origen de los términos cabreo y cabrearse (como sinónimos de enfado) debemos situarnos en el siglo XIX… Tras la llegada a España de José Bonaparte y la promulgación en 1812 de la Constitución de Cádiz (conocida como ‘la Pepa’) se pusieron en marcha una serie medidas liberales entre las que se encontraba el acabar con los abusivos pagos de impuestos y diezmos (entregar como tributo la décima parte de las cosechas y en algunos casos hasta el doble o triple) a los señores feudales propietarios de las tierras. Después llegó la ‘Restauración Absolutista’ (1814-1820), con el regreso del nefasto rey Fernando VII, le siguió el ‘Trienio Liberal’ (1820-1823) y nuevamente otro periodo funesto con una segunda etapa de absolutismo (1823-1833). Y fue precisamente durante esa década ominosa en la que los señores feudales comenzaron a reclamar a los campesinos todos los impuestos impagados desde 1812.

Hasta las propiedades se presentaban los recaudadores de tributos, acompañados en la mayoría de veces por miembros del ejército, y con el libro de ‘cabrevaciones’ (o ‘cabreos’) exigiendo el pago de lo adeudado en todos aquellos años.

Como podréis imaginar el enfado de los campesinos fue descomunal y de ahí que los términos ‘cabreo’ o ‘cabrearse’ comenzasen a utilizarse como sinónimos de enojarse y/o enfurecerse y que nada tiene que ver con las cabras (animal).

 

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Fuentes de consulta: RAE / ireneu / etimologias.dechile
Fuente de la imagen: pixabay

¿De dónde surge la expresión ‘Venía el villano vestido de verde’?

¿De dónde surge la expresión ‘Venía el villano vestido de verde’?

A través de la página en Facebook de este blog, Paquita Molina me pregunta sobre el origen de la expresión ‘Venía el villano vestido de verde’.

Esta expresión en la actualidad está prácticamente en desuso y se utilizaba para señalar alguna intención o amenaza oculta. Los historiadores  se atribuyen su origen nada menos que a la reina Isabel de Castilla y, por tanto, tiene más de 500 años de antigüedad.

Sitúan la acción del momento de pronunciarla en el mes de febrero del año 1500 en Segovia, durante una visita de los Reyes Católicos a una de sus diferentes residencias.

Conocida era la aversión que sentía la reina hacia el ajo, teniendo prohibida a los cocineros utilizarlo en los platos que ella debía degustar. Pero esa prohibición fue saltada en esa ocasión por orden de Leonor de Maldonado, dama de compañía de la reina Isabel desde que esta era una niña.

El motivo por el que Doña Leonor ordenase a cocina que introdujera un poco de ajo en un guiso a base de hígado de cabrito era para que éste ayudase a recuperar el color de la tez de la reina, quien en los últimos meses andaba mal de salud.

Para que Isabel no notase el sabor a ajo la cocinera lo disfrazó con una gran cantidad de hojas de perejil, pero mientras estaba degustando el plato de cabrito la reina notó en su boca el sabor a ajo que tanto odiaba y acto seguido fue cuando pronunció la famosa frase: ¡Venía el villano vestido de verde! Y acto seguido indicó a Doña Leonor que reprendiera a cocina.

Desde entonces la frase ‘Venía el villano vestido de verde’ (a veces en la forma ‘Disimulando viene el villano vestido de verde’) se utilizó para hacer referencia a cualquier amenaza oculta.

 

 

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¿De dónde surge llamar ‘gueto’ a un barrio marginal?

¿De dónde surge llamar ‘gueto’ a un barrio marginal?

Conocemos como ‘gueto’ a aquel lugar enclavado en una población (normalmente un barrio o suburbio a las afueras) en el que convive un amplio conjunto de personas, que suelen hacerlo de forma marginal y que, en la mayoría de ocasiones, pertenecen a un mismo grupo étnico, religioso o clase social (la más desfavorecida).

El término gueto (comúnmente escrito ‘ghetto’) se dio a conocer ampliamente a partir de la llegada al poder del Tercer Reich en Alemania (y posteriormente durante la Segunda Guerra Mundial y los países que iban invadiendo), donde inicialmente se separó a las personas que profesaban la religión judía del resto de la población, obligándoles a vivir en distritos controlados y en condiciones infrahumanas (después llevados la inmensa mayoría de ellos a los campos de concentración).

Pero este no fue el origen del vocablo sino que para encontrar de dónde surge hemos de trasladarnos quinientos años atrás, concretamente al primer cuarto del siglo XVI, en la ‘Serenísima República de Venecia’, una Ciudad-Estado que desde su fundación en el siglo IX se había convertido en una de las más prósperas potencias económicas de Europa (y gran parte del planeta) y hasta allí habían ido llegando a lo largo de los siglos diferentes flujos migratorios desde otros lugares, entre ellos numerosísimos judíos (muchos de ellos procedentes de la Península Ibérica tras ser expulsados por los Reyes Católicos).

En el año 1516 el gobierno de la república veneciana, que estaba en manos de la Iglesia Católica, ante el masivo aumento de población judía decidió regular la estancia de éstos en la Ciudad-Estado y como modo de mantenerlos controlados los obligó a trasladarse hasta el barrio del Cannaregio, donde se amuralló y tan solo se les permitía salir de allí a determinadas horas del día (entre las doce del mediodía y las seis de la tarde, a partir de esta hora se daba el toque de queda y no se podía salir del barrio hasta las doce de la mañana del día siguiente y quien lo hacía era apresado).

El barrio del Cannaregio era conocido comúnmente como ‘geti’ cuya traducción era fundición, debido a que en aquel lugar se encontraban las antiguas fundiciones de metales. Con el tiempo este término derivó en ‘ghetto’ (castellanizado en gueto) y fue el que le dio nombre al lugar donde convivía la población judía (un lugar que tenía una pequeña extensión de tan solo 105 por 93 metros y en los que vivían hacinados. Esto llevó a que con los años sea la zona de Venecia donde más bloques altos de viviendas hay, debido a que era la única forma de poder dar cabida a todos los judíos que allí residían.

Con el paso del tiempo el término gueto ha seguido utilizándose pero se le ha dado el sentido de suburbio marginal.

Cabe destacar que los expertos andan divididos sobre el origen etimológico del término gueto y aunque la mayoría defienden la procedencia anteriormente mencionada del vocablo geti (fundición), otros apuntan que antiguamente dicho vocablo se utilizaba para llamar así a la calle, pero hay quien apunta que proviene de ‘borghettho’ diminutivo de ‘borgo’ que en veneciano significaba pequeña ciudad.

 

 

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Fuentes de consulta: ushmm / Oxford University Press’s / elpais / comaconcomilla / RAE / e-venise / nytimes
Fuente de la imagen: Wikimedia commons

El día que Miguel de Unamuno pronunció la expresión ‘Venceréis pero no convenceréis’

El día que Miguel de Unamuno pronunció la expresión ‘Venceréis pero no convenceréis’

El 12 de octubre de 1936 se produjo en la Universidad de Salamanca el incidente que dio origen a la expresión «Venceréis pero no convenceréis». Ese día se celebraba lo que entonces se conocía como el ‘Día de la Raza’ (actual Día de la Hispanidad) y que ese año coincidía con la apertura del año académico. Para ello se celebró un acto en la universidad que contó con la presencia de ilustres personalidades, pero sobre todo de un nutrido grupo de representantes del fascismo español.

El rector de la universidad era Miguel de Unamuno y éste debía cerrar el acto tras las diferentes intervenciones. Esperaba paciente su turno de intervención, pero hubo una que le molestó de manera especial y ésta fue la realizada por José Millán-Astray, fundador de la Legión Española, que gritó consignas que irritaron al anciano catedrático.

Cuando llegó el momento de la intervención de Unamuno sus palabras fueron las siguientes:

«¡Éste es el templo de la inteligencia y yo soy su sumo sacerdote! Vosotros estáis profanando su sagrado recinto. Yo siempre he sido, diga lo que diga el proverbio, un profeta en mi propio país. Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis, porque para convencer hay que persuadir. Y para persuadir necesitaréis algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me parece inútil el pediros que penséis en España. He dicho».

Como es de imaginar, los presentes en el paraninfo de la Universidad de Salamanca, que en su mayoría eran falangistas uniformados, entraron en cólera, insultando a Unamuno e intentando agredirle.

El escritor y filósofo se salvó de ser linchado por aquella multitud descontrolada de irracionales falangistas gracias a la rápida y oportuna intervención de Carmen Polo, esposa del general Franco, quien se agarró del brazo de Unamuno y lo acompañó hasta la puerta de su casa. Ese mismo día llegó una orden de arresto domiciliario y pocos días después Miguel de Unamuno era cesado como rector de la Universidad de Salamanca por orden del propio Francisco Franco.

A partir del incidente universitario, la expresión ‘Venceréis pero no convenceréis’ se convirtió en todo un lema para el bando republicano. Unamuno falleció el 31 de diciembre de ese mismo año de forma súbita mientras seguía arrestado en su domicilio.

 

 

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Fuente de la imagen: Wikimedia commons (Nota: la fotografía es ilustrativa pero no corresponde al día de los sucesos que se relatan en este post, debido a que dichas imágenes no se encuentran libres de derechos CC)