Archivo de la categoría ‘Curiosos Personajes’

¿Sabías que originalmente el término ‘verdugo’ no se usaba para referirse a un ejecutor sino a la vara con la que fustigaba?

Conocemos como ‘verdugo’ al funcionario público encargado de ejecutar un tormento (castigo) o una pena de muerte. A lo largo de la Historia varios son los personajes que se han hecho inmensamente populares o que han sido referenciados en la literatura o crónicas de su época.

¿Sabías que originalmente el término ‘verdugo’ no se usaba para referirse a un ejecutor sino a la vara con la que fustigaba?

Pero así como tenemos tan asociado el término con el que nos referimos a estos individuos cabe destacar que, originalmente, ese no era el nombre que recibían (antiguamente eran conocidos como ‘sayón’ o ‘ajusticiador’).

El hecho de ser nombrados popularmente como verdugos proviene de la vara que era utilizada por estos ajusticiadores a la hora de azotar a un reo, la cual era denominada de ese modo debido a que solía ser confeccionada con una rama cortada aún verde (proviniendo del latín ‘virgutum’ y éste de ‘viridis’todavía verde, vigoroso-).

Con el tiempo y el uso de los verdugos (ramas) para azotar, también pasó a denominarse así a la herida o señal que quedaba en la piel, levantada, tras ser azotado.

Y de ahí ya pasó, con el transcurso del tiempo, a utilizarse el término para referirse también a la persona que utilizaba la mencionada fusta para azotar (es lo que comúnmente se denomina como ‘metonimia’: designar una cosa con el nombre de otra con la que existe una relación.

Esta metonimia también llegó a hacer que se denomine como verdugo al capuchón utilizado por los éstos para ocular su cara.

 

 

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Fuente de la imagen: pxhere

Si en Japón gusta tanto el sexo ¿por qué pixelan los genitales en las películas pornográficas?

Se calcula que la industria del porno japonés produce anualmente más de 30.000 películas de alto contenido sexual, en las que se toca todo tipo de parafilias y fetichismos, no dejando ni un solo tema sin explotar. Pero, curiosamente, todas aquellas producciones que se realizan y comercializan desde Japón llevan una característica marca: los genitales aparecen pixelados (tanto de mujeres como de hombres).

Si en Japón gusta tanto el sexo ¿por qué pixelan los genitales en las películas pornográficas

Esto es algo que llama poderosamente la atención y más proviniendo de uno de los países en el que más pornografía se consume. (Te puede interesar leer el post: La curiosa y ancestral afición de Japón hacia la pornografía)

Hasta bien entrado el siglo XIX las ilustraciones pornográficas (llamadas Shunga) fueron ampliamente divulgadas. Eran dibujos de prácticas sexuales sin ningún tipo de censura. Pero todo cambió a partir de 1868 cuando se produjo la restauración de la Era Meiji, la cual destacó por un conservadurismo social, político y religioso de la sociedad japonesa, a la vez que el país intentaba su occidentalización.

Un halo de puritanismo gubernamental provocó que, a pesar de estar tan arraigada la sexualidad en la sociedad japonesa, disminuyera drásticamente las publicaciones y quedase todo lo relacionado con el sexo en un entorno más privado.

Todo lo que tenía que ver con la visión de los genitales se consideraba impúdico e incluso se prohibía exhibir alguna imagen en la que se pudiera ver el vello púbico. Ello era recogido en el polémico artículo 175 del código penal japonés por el cual marcaba aquello que era considerado como obsceno.

Tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, Japón sufrió una serie de transformaciones hacia la modernización del país, pero aquellas siete últimas décadas de represión habían hecho mella en la sociedad nipona y por muy dados a la pornografía de los ciudadanos, estos han seguido teniendo en vigor el mencionado artículo 175 y, por tanto, viendo como algo impúdico la exhibición de genitales y vello púbico, de ahí que a pesar de seguir consumiendo gran cantidad de material pornográfico siguen censurándolo (hace unas décadas con un punto negro y ahora a través de pixeles).

Eso sí, hay una industria pirata y paralela que produce en Japón material pornográfico para ser comercializado en occidente y que no utiliza el pixelado genital. También cabe destacar que hoy en día existen una serie de programas y aplicaciones móviles que hacen desaparecer el pixel de una imagen censurada.

 

 

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Fuente de la imagen: Wikimedia commons

Cinco tonalidades de colores que llevan el nombre o apellido de un personaje

La paleta de colores es enorme y numerosísimas las diferentes tonalidades que hay de cada uno de ellos. Para distinguirlos es habitual que se utilice una distintivo o apodo que suele acompañar y muchas son las ocasiones en que estos provienen  del nombre o apellido de alguna persona.

Cinco tonalidades de colores que llevan el nombre o apellido de un personaje

En esta ocasión os voy a explicar la historia de cinco de ellos:

 

  • Azul Klein

Azul Klein 

Se trata de un azul intenso que debe su nombre al artista francés, nacido en Niza en 1928, Yves Klein. En 1957, después de una larga trayectoria de pintura monocromática con otros colores, empezó su época azul utilizando el azul ultramarino como protagonista. Tres años después patentó una formula a partir de este color y así nació el International Klein Blue (IKB). Su pigmento base es el azul ultramar, basado en la roca lapislázuli, al cual se le añade el aglutinante Rhodopas M, que permite mantener la intensidad electrizante del pigmento.

 

  • Rojo Tiziano

Barbie Tiziano- Rojo TizianoSe trata de un rojo con una tonalidad de marrón anaranjado y cuyo pigmento utilizó, el artista del renacimiento, Tiziano Vecellio en sus obras a la hora de pintar el cabello de las mujeres pelirrojas, tan a menudo representadas es sus pinturas.

Como nota curiosa, indicar que en la década de 1960 salió al mercado un modelo de la muñeca Barbie que tenía el cabello pelirrojo y que fue popularmente conocida como ‘Barbie Tiziano’.

 

  • Verde Hooker

Verde Hooker

Con este apelativo podemos encontrar dos tonalidades de color verde diferentes y ambas se las debemos al botánico británico William Hooker (1779–1832), quien creó dichos pigmentos para poder pintar las hojas que dibujaba en sus ilustraciones con su verdadero color y tonalidad.

 

  • Malva de Perkin

Malva de PerkinEn 1856, siendo todavía un estudiante de química de 18 años, el inglés William Henry Perkin descubrió de forma casual un nuevo pigmento de tonalidad púrpura. El tinte fue patentado inicialmente con el nombre de ‘púrpura de anilina’, pero con los años (y tras convertirse en un célebre químico) dicho color recibió el apellido de su descubridor (Perkin Mauve).

 

  • Azul Alicia

Azul Alicia

Corresponde a una tonalidad de azul celeste con un ligero toque grisáceo y recibe tal denominación por parte de la prensa estadounidense en relación a Alice Roosevelt Longworth. Esta era la primogénita de Theodore Roosevelt, vigesimosexto presidente de los Estados Unidos, y solía lucir, bastante a menudo, vestidos confeccionados con tela de ese color, motivo por el que los periodistas no tardaron en acuñarlo como ‘Blue Alice’ (Azul Alicia).

 

 

 

 

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Fuentes de las imágenes: pexelsAlfred López (Musée d’art moderne et d’art contemporain de Niza) / romitagirl67 (Flickr) / Wikimedia commons / georgetowner / National Museum of American History

Síndrome de Susac, la posible causa por la que Goya se volvió sordo y se le agrió el carácter

El ‘Síndrome de Susac‘ es una rara enfermedad del sistema inmunológico, cuyas causas se desconocen y que destaca por la progresiva pérdida de audición, vista, problemas de equilibrio y un deterioro de la función cerebral.

Síndrome de Susac, la posible causa por la que Goya se volvió sordo y se le agrió el carácter

Un estudio, por parte de la investigadora Ronna Hertzano (Universidad de Maryland,  Baltimore)  apunta que, muy posiblemente, Francisco de Goya padeció el mencionado síndrome de Susac, motivo por el cual se quedó sordo y, sobre todo, explicaría por qué se le agrió el carácter y acabó pintando (en su retiro madrileño de ‘la Quinta del Sordo’) una serie de murales conocidos como ‘Pinturas negras’.

Como nota curiosa, cabe destacar que la finca ‘la Quinta del sordo’ ya se llamaba de ese modo cuando fue adquirida por Goya en 1819, debido a la coincidente sordera del anterior propietario. Durante mucho tiempo, la mayoría de historiadores y expertos apuntaron a que la sordera del genial pintor era producto de una intoxicación al estar continuamente expuesto al plomo y mercurio con el que producía algunos pigmentos que eran utilizados en sus cuadros.

 

 

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Fuente de consulta: sciencedirect
Fuente de la imagen: Wikimedia commons

¿De dónde surge llamar ‘ogro’ a una persona con mal carácter?

A través del perfil en Instagram de este blog (@yaestaellistoquetodolosabe2), Paqui SV me consulta de dónde surge llamar ‘ogro’ a una persona con mal carácter.

¿De dónde surge llamar ‘ogro’ a una persona con mal carácter?

Conocemos como ogro no solo a aquel individuo de carácter agrio, antipático o insociable, sino también al ser fantástico que suele aparecer en algunos cuentos siendo el antagonista de la historia y que suele citarse con el fin de asustar a los más pequeños de la casa (‘Pórtate bien o vendrá el ogro y se te llevará’). Este personaje podría ser otra definición ara referirnos al ‘coco’ o al ‘hombre del saco’.

El diccionario nos da también otra acepción para ogro y es la de ‘ser mitológico de tamaño gigante que se alimentaba de carne humana’.

Y es que originalmente a estos personajes fantásticos los encontramos en numerosos cuentos y fábulas de la mitología escandinava y celta, aunque recibían muy diversos nombres (en sus correspondientes lenguas) y comenzó a ser conocido como ‘ogro’ a partir del siglo XVI (al menos la primera constancia escrita consta de ese siglo).

Al castellano llegó desde el francés ‘ogre’ y el idioma galo lo había tomado del latino ‘orcus’ que los antiguos romanos utilizaban para referirse a la ultratumba o lugar al que iban a parar los muertos y que también recibimos en forma de ‘orco’ (término inmensamente famoso gracias a los libros de J.R.R. Tolkien).

El carácter áspero de estos personajes (los ogros de los cuentos y leyendas) es lo que hizo que se les llamara también de ese modo a las personas antipáticas e insociables.

 

 

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Fuente de la imagen: Wikimedia commons

El curioso origen del término ‘chulo’

El término ‘chulo’ es uno de esos vocablos que, con el tiempo, hemos acabado adaptando en nuestro idioma para referirnos a múltiples y diferentes cosas y personas.

El curioso origen del término ‘chulo’

Por un lado están aquellos personajes que se comportan de un modo fanfarrón, arrogantemente, en plan valentón y desafiante e incluso graciosamente. Conocemos como ‘chulo’, ‘chulapón’, ‘chulapo’ (o chulapona) a los individuos originarios de algunos barrios castizos de Madrid. También se usa el término como sinónimo de proxeneta o rufián (el vulgar macarra).

Hay quien usa el vocablo ‘chulo’ para referirse a alguna cosa que le ha gustado (‘¡Qué chulo es esto!’, ¡Qué chulo ha sido venir aquí!’).

El hecho de que existan tantas acepciones y usos para este término proviene de muy atrás, debido a que antiguamente ya se le dio varios significados.

Etimológicamente llegó al castellano desde el italiano ‘ciullo’, utilizado para referirse a los niños. De hecho, esta voz italiana era apócope del término ‘fanciullo’, de exacto significado.

Existen constancias de que la forma ‘chulo’ ya se utilizaba en castellano en el siglo XVII, aunque no se incorporó al Diccionario de Autoridades hasta el año 1729; donde ya por entonces se le daba diferentes usos y acepciones:

Persona graciosa y con donaire; el que asiste en el matadero para encerrar y matar las reses; y, según la germanía (jerga utilizada por rufianes y malhechores) también se utilizaba para referirse a un muchacho o muchacha.

Y fue precisamente esa referencia a los jóvenes pícaros que solían delinquir y se las arreglaban para sobrevivir mediante el engaño, usando su ingenio, agudeza y gracia lo que dio su acepción más conocida.

 

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Fuente de la imagen: pxhere

El curioso origen español de la cultura de los ‘cowboys’

No hay nada que identifique más la esencia del prototipo de estadounidense que su imagen vaquera, en la que los denominados ‘cowboys’ eran unos aguerridos personajes que dominaban el arte de montar y domar a caballos, portaban unos vistosos sombreros de ala ancha y espuelas en sus botas y eran experimentados en el manejo del ganado.

El curioso origen español de la cultura de los ‘cowboys’

Un incalculable número de películas, series y novelas se han encargado a través del último siglo de mostrarnos a estos personajes como el arquetipo de hombre que vivía en las llanuras y desiertos de los Estados Unidos.

Pero, toda esa imagen y complementos que acompañaba la figura del cowboy, en realidad no fue algo que surgió de la nada sino que fue la herencia que la presencia española de los primero colonos dejó en Norteamérica.

Tras el descubrimiento de América por parte de Cristóbal Colón en 1492 (en aquel tiempo bautizado el continente como Nuevo Mundo o Indias Occidentales) los viajes que se realizaron desde España hacía allí fueron numerosos.

Entre las muchas cosas que se exportó fueron los caballos (a partir de finales del siglo XV y principios del XVI) y un par de siglos después numerosos fueron los equinos que ya habían nacido, criado y dispersado por todo el continente.

De hecho, existe el término ‘mustang’ con el que conoce a los caballos salvajes de Norteamérica y dicha denominación anglosajona no deja de ser la adaptación al inglés del vocablo español ‘mesteño’ (caballo o res libro o que no está domado).

Otra de las características de los vaqueros norteamericanos era su vestimenta: sombrero de ala ancha, piezas de cuero acopladas a la ropa o las botas con espuelas fueron exportadas desde España por los aventureros que hasta el Nuevo Mundo viajaron.  Éstos llevaron sus conocimientos de la doma de caballo, que con el paso de los siglos se convirtió en los famosos rodeos. Y, evidentemente, junto a los mencionados caballos hasta allí llevaron las sillas de montar.

Todos aquellos conocimientos aportados desde España en los inicios de la conquista de América fue lo que originó, ya en el siglo XIX, la aparición de los cowboys que se ocuparon del transporte de ganado de un punto a otro de los Estados Unidos y que tanto hemos podido ver sobre ellos en las célebres películas del Oeste.

 

 

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Fuente de consulta: The Hispanic Council
Fuente de la imagen: Wikimedia commons

La controvertida moda del ‘sexo unicornio’

Al hablar de ‘sexo unicornio’ no me estoy refiriendo a tener una práctica sexual con este animal mitológico (que, evidentemente, no existe) sino a una nueva moda de trio sexual muy común últimamente entre parejas heterosexuales que incorporan a la relación a una mujer bisexual con la que mantienen placenteros encuentros.

La controvertida moda del ‘sexo unicornio’

Se trata únicamente de sexo e intercambiar momentos de placer, por lo que se estipulan una serie de normas que, de ser incumplidas, hace que el trio se rompa. Una de esas reglas es la no implicación sentimental de la llamada ‘chica unicornio’ con ninguno de los integrantes de la pareja (y a la inversa). No existe ningún trato comercial, por lo que no hay retribución económica alguna (sí que se puede ir a cenar, de viaje o hacer salidas pagando alguno de los miembros, evidentemente).

La chica unicornio no puede mantener relaciones con ninguno de los miembros de la pareja por separado (tan solo cuando están los tres juntos) ni debe interferir en la vida sentimental en común de éstos.

Pero el sexo unicornio no deja de estar rodeado de cierta controversia, debido a que desde sectores feministas lo señalan como un acto machista, pues es muy raro ver que se den este tipo de relaciones a tres con un hombre unicornio (se dan casos, pero en una proporción de 1/25).

Según indican los expertos, el término unicornio para este tipo de prácticas proviene de las pocas mujeres bisexuales que hay dispuestas a formar parte de un trio junto a una pareja sin recibir compensación económica a cambio, estar dispuestas a seguir las reglas que se le impongan y dedicarse a satisfacer los deseos sexuales de los dos miembros de la pareja.

 

 

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Fuente de la imagen:  Wikimedia commons

¿Desde cuándo se cuentan las calorías de los alimentos?

Para que nuestro organismo funcione perfecta y adecuadamente necesita combustible y éste se le aporta a través de la alimentación. Todo aquello que comemos lleva asignado una cantidad de calorías y las cuales se determinan en mayor o menor medida por la cantidad de energía que necesitemos para quemarlas (eliminarlas). Dependiendo del gasto energético que hagamos (si somos sedentarios o, por el contrario, tenemos una vida activa) engordaremos o adelgazaremos. Este es, a gloso modo, la explicación simple sobre qué son las calorías y para qué sirven.

¿Desde cuándo se cuentan las calorías de los alimentos?

Hoy en día existe casi una plena conciencia sobre cuál es la cantidad de calorías que hay en determinados alimentos, cuáles son los que más tienen y, por tanto, engordan o, por el contrario, cuáles tienen menos y nos ayudarán a adelgazar y/o mantenernos en nuestro peso.

Todos los alimentos que se comercializan llevan asignados e impresos una tabla en la que se indica la cantidad de caloría del producto y se ha convertido en la parte de la etiqueta que más consultada es por el consumidor (por delante incluso del que indica la composición del mismo).

Pero a pesar de que la afición por mirar el etiquetado, para comprobar el número de calorías que contienen los alimentos, es relativamente moderno, el hecho de contarlas y tener conciencia de que las colorías existían empezó hace un siglo.

Fue concretamente en 1918 cuando la doctora y escritora estadounidense, Lulu Hunt Peters, habló de ello a sus lectores, con el fin de concienciarlos sobre lo que comían y cómo les podría llegar a engordar.

Lulu Hunt Peters era experta en nutrición y escribía una columna titulada ‘Dieta y salud’ (Diet and Health) en la que daba consejos sobre alimentación por encargo de la Central Press Association; una compañía dedicada a proporcionar contenidos de prensa (artículos de opinión, columnas de diversas temáticas, viñetas cómicas y pasatiempos) para cerca de 400 medios (entre periódicos y revistas) de todos los Estados Unidos.

A través de la columna, Peters, habló, por primera vez en un periódico, de la importancia que tenían las calorías y cuáles eran los alimentos con menos e ideales para poder adelgazar. Se puso como ejemplo a ella misma y fue publicando semana tras semanas qué era lo que ingería y cómo había llegado a adelgazar una treintena de kilos.

Poco después reunió todo ello en un libro, que tituló ‘Diet and Health: With Key to the Calories’ del que vendió más de dos millones de ejemplares a lo largo de la década de 1920. En él, Peters adjuntaba una tabla de ejercicios e indicaba los alimentos con menor número de calorías ideales para realizar una dieta.

Eso sí, no fue Lulu Hunt Peters quien habló por primera vez de las calorías. Ya lo había hecho casi un siglo antes que ella (concretamente en 1824) el físico y químico francés, Nicolas Clément, pero éste no lo hizo en referencia a las calorías de los alimentos sino para indicar cuál sería la energía necesaria para hacer que un litro de agua pasase de 0º a 1º centígrado. En las siguientes décadas otros desarrollaron el concepto y determinaron la cantidad de energía (calorías) que había en cada alimento. A la nutricionista Peters le debemos su popularización y que los ciudadanos de a pie, sin conocimientos científicos, relacionasen lo que comían con la salud, supieran que las calorías existían, en qué consistían y cuantas de ellas había en cada ración de comida que ingerían.

 

 

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Post realizado a raíz de una consulta que me hizo llegar vía email Almudena S. Burgos.
Fuentes de consulta: allacademic / elespanol / juliafarre / Google Books / carbsmart
Fuente de la imagen: libreshot

Ernst Gräfenberg, el descubridor del controvertido ‘Punto G’

Fue en la década de 1940 cuando el médico de origen alemán Ernst Gräfenberg presentó los resultados de unas investigaciones que llevaba varios años realizando y con las que quería demostrar la existencia de una nueva zona erógena que se encontraba en el interior de la vagina y que, hasta aquel momento, había sido totalmente desconocida para los expertos en sexología y anatomía femenina.

Ernst Gräfenberg, el descubridor del controvertido ‘Punto G’

Gräfenberg acababa de llegar a Nueva York huyendo del nazismo, debido a su condición de judío, y fue en la ciudad de los rascacielos donde desarrolló el resto de su vida profesional. En su Alemania natal había inventado un tipo de anillo anticonceptivo (conocido como anillo de Gräfenberg) muy similar al DIU y que había sido prohibido por el Tercer Reich.

El hallazgo de ese nuevo punto erógeno en la mujer, por parte del ginecólogo alemán, estuvo acompañado de cierta polémica debido a que muchos fueron sus colegas que aseguraban que dicha zona de placer no existía y que de ser cierto no estaría presente en el interior de la vagina de todas las mujeres.

No fue hasta cuatro décadas más tarde, en octubre de 1980, cuando se acuñó el término ‘Punto G’ para hacer referencia a esa zona descrita por Gräfenberg (de ahí la G del término) a raíz de un estudio publicado sobre la eyaculación femenina, el cual avalaba la hipótesis del ginecólogo alemán, indicando que la estimulación de dicha zona (que era situada entre tres y cinco centímetros de la pared frontal del interior de la vagina) proporcionaba un mayor placer a la mujer, provocando un orgasmo que venía acompañado de eyaculación.

Pero, a día de hoy, una gran cantidad de expertos en sexología siguen asegurando que dicho Punto G no existe adjuntando conclusiones de diferentes estudios e incluso los resultados de numerosas autopsias practicadas en las que no aparecía presencia alguna de tejido orgánico que pudiese demostrar su existencia.

Cabe destacar que a pesar de la falta de evidencias sobre la presencia real o no del Punto G en el interior de la vagina, el término es ampliamente utilizado en numerosas publicaciones, sobre todo que tratan de dar consejos sobre cómo encontrarlo o estimularlo, incluyendo un nuevo concepto en los últimos años que ha sido bautizado como ‘Punto G masculino’ (también llamado ‘Punto P’), el cual hay quien asegura que se encuentra en el interior del ano en dirección al perineo.

 

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Fuente de la imagen: pixabay