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Curiosidades, anécdotas e historias sorprendentes para ser cada día un poco más listos.

Entradas etiquetadas como ‘etimología’

¿De dónde proviene el término ‘chanchullo’?

El curioso origen del término ‘chanchullo’

Conocemos como ‘chanchullo’ a aquel acto ilícito que se hace con intención de conseguir un fin, habitualmente lucrativo, como hacer algún tipo de negocio algo turbio. Un ejemplo de su uso en una expresión podría ser: ‘Fulanito se gana la vida haciendo chanchullos’.

El término chanchullo aparece por primera vez en el Diccionario de la Rae de 1853 dándole la acepción de ‘acción de mal género hecho de oculto, estafa y robo’.  El vocablo provenía de ‘chancha’ (Embuste, mentira, engaño. Incorporado en el Diccionario de Autoridades de 1729) y éste de ‘chanza’ (Dicho burlesco, festivo, y gracioso, a fin de recrear el ánimo u de ejercitar el ingenio. Que también fue incorporada por primera vez en el Diccionario de Autoridades de 1729). Aquel que habitualmente hablaba en broma (como los pícaros) era llamado ‘chancero’ (todavía en uso) Al que hace chanchullos se le conoce como chanchullero.

Y para encontrar el origen del término chanza debemos dirigirnos al italiano, ya que derivó del vocablo ‘ciancia’ de idéntico significado. Al italiano llegó desde el germánico ‘zänseln’ utilizado para referirse a aquel que habla con familiaridad.

 

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El curioso, histórico y machista origen del acto de ‘pedir la mano’ para contraer matrimonio

El curioso, histórico y machista origen del acto de ‘pedir la mano’ para contraer matrimonio

Actualmente es una práctica cada vez más en desuso y considerada por muchos como obsoleta y arcaica (aunque todavía hay quien lo sigue realizando), pero hasta hace apenas unas décadas era común e imprescindible que cuando un hombre quería contraer matrimonio con una mujer se presentara frente al padre de ésta (o tutor en caso de faltar)  y le pidiera oficial y formalmente su mano.

Quien decidía si la muchacha se casaba o no era la figura del progenitor y así ha sido (y lamentablemente continua siendo) en la mayoría de las culturas y religiones a lo largo de la Historia.

Pero el concepto de ‘pedir la mano’, tal y como lo conocemos hoy y que se ha practicado durante tantísimo tiempo, proviene de una antigua tradición recogida en el Derecho Romano, por el cual las mujeres tenían una serie de derechos (en muchos aspectos muy amplios), pero la potestad sobre éstas pertenecía al padre, bajo un precepto conocido como ‘manus’ (vocablo latino que significa mano) y que vendría a designar el poder judicial que un varón tenía sobre una hembra (hija o esposa).

El acto de pedir la mano (o sea, el ‘manus’) era para que le fuera transferido al pretendiente ese control sobre la mujer con la que se iba a casar. A partir del momento que se hacía tal petición, si era aceptada por el progenitor, el prometido pasaba a tener la potestad sobre la novia y quedaba sellado el acuerdo a través de una celebración previa al matrimonio conocida como ‘esponsales’ (fiesta de compromiso cuyo término proviene del vocablo en latían ‘sponsus’ –usado para referirse a aquel que asumía un compromiso- y de donde derivó también el término ‘esposa’ y el significado que se le da a las manillas (esposas) que usa la policía).

Por tanto, el hecho de pedir a un padre la mano de su hija para contraer matrimonio traía implícito el solicitar el control y potestad jurídica sobre ésta, un acto y tradición machista que hoy en día todavía sigue estando vigente en algunas culturas (afortunadamente cada vez menos).

El curioso, histórico y machista origen del acto de ‘pedir la mano’ para contraer matrimonioCabe destacar que este post trata sobre el acto de pedir la mano (permiso para casarse) al progenitor, no del hecho de que un novio ‘hinque rodilla’ y proponga matrimonio a su novia.

Y ya para finalizar, y como nota curiosa, indicar que el término ‘manus’ -como sinónimo de potestad sobre alguien- no solo se aplicaba para las mujeres, sino también para referirse a los esclavos y personas en propiedad de alguien; por lo que una ‘manumisión’ en la Antigua Roma era el acto de liberar/dejar libre a un esclavo o sirviente.

 

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¿Cuál es el origen del término ‘marrano’?

¿Cuál es el origen del término ‘marrano’?

Posiblemente el animal comúnmente conocido como ‘cerdo’ sea uno de los que tiene más formas para referirse a él, entre las que encontramos: puerco, cochino, gocho, lechón o marrano.

Y va a ser en el origen del último término (marrano) en la que voy a centrar el post de hoy.

La etimología de marrano nos llega a través del proviene del árabe ‘muḥarrám’ y su significado original era ‘cosa prohibida’, un vocablo utilizado para referirse a aquello que no se podía hacer o comer por cuestiones religiosas, entre ellas la tan extendida prohibición del consumo de cerdo en la religión musulmana pero también en la judía.

Y fue precisamente a partir de la expulsión, tanto de judíos como de musulmanes de España, cuando empezó a utilizarse el vocablo marrano como un insulto hacia los judeoconversos; judíos que habían preferido convertirse al cristianismo en lugar de marcharse de la Península Ibérica pero que seguían practicando en secreto sus costumbres y ritos religiosos, entre ellos el no comer cerdo.

Por su parte, a los musulmanes conversos se les llamó ‘moriscos’ y aunque nos parezca un término menos hiriente o peyorativo que marrano se hacía con la misma intención discriminatoria y ofensiva.

Así pues, a pesar de tener otros términos con los que referirse al cerdo, el termino marrano se popularizó entre la población llegando hasta nuestros días como uno de los muchos sinónimos que existen para aludir a este animal pero también para indicar que alguien es desaseado, sucio, mugriento o asqueroso.

 

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El curioso y bélico origen del término ‘alarma’

El curioso y bélico origen del término ‘alarma’

Conocemos como ‘alarma’ a la señal o aviso que se da para advertir de cualquier peligro.

El origen etimológico del término proviene del siglo XVI del vocablo italiano ‘allarme’ que era la contracción de la expresión all’arme’ cuyo significado literal es ‘al arma’, siendo este el grito que se hacía ante la presencia del enemigo, advirtiendo que los soldados debían coger su arma para defender aquel lugar. También era común encontrar la expresión en plural ‘a las armas’ (all’armi) aunque perduró su forma en singular.

Lo que no se sabe con exactitud es el momento en el que comenzó a utilizarse el vocablo en español, siendo muchos los que apuntan que fue a partir del siglo XVI durante las batallas en las que participaron conjuntamente tropas españolas e italianas.

Cabe destacar que, erróneamente, algunas fuentes señalan que el origen del término ‘alarma’ procede de la época de la presencia musulmana en la Península Ibérica, debiéndose su equivoco a las numerosas palabras que utilizamos hoy en día que provienen del árabe y que empiezan por el prefijo ‘al’ (como es el ejemplo de ‘almohada’ o ‘alcoba’ de los que ya os he hablado en otros posts anteriores).

 

 

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El curioso origen etimológico de la palabra murciélago

El curioso origen etimológico de la palabra murciélago Como bien sabréis, un murciélago es un quiróptero nocturno que se alimenta de insectos, habita normalmente en cuevas o lugares oscuros y que se coloca bocabajo colgado del techo. Es muy común que aparezcan en películas de terror y se le ha relacionado frecuentemente con el mito del vampirismo.

La palabra murciélago, tal y como la conocemos hoy en día, sufrió una metátesis, que es el cambio de algunas letras dentro de una palabra, ya que originariamente se le llamaba en castellano murciégalo. Esta forma es actualmente correcta y está recogida en el Diccionario de la RAE.

Para encontrar el significado y origen etimológico de murciégalo hemos de acudir al latín y está compuesto por las palabras mus que quiere decir literalmente ratón (en castellano lo transformamos en mur) y caecŭlus, cuyo significado es ciego, por lo tanto un murciélago era para los antiguos romanos un ratón ciego.

 

 

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¿Cuál es el origen del término ‘chachi’?

¿Cuál es el origen del término ‘chachi’?

Se utiliza el término ‘chachi’ para indicar, coloquialmente, que alguna cosa, persona o situación es de nuestro agrado, estupenda e incluso muy buena, usándose en expresiones del tipo: ‘Ese tío es chachi’, ‘En la fiesta de ayer nos lo pasamos chachi’

Cabe destacar que en el Diccionario de la RAE, cuando realizas la búsqueda de la palabra ‘chachi’ te remite a la entrada ‘chanchi’ y en ésta da como respuesta ‘Estupendo, muy bueno’, sin dar ni una sola pista sobre su origen etimológico. Me puse en contacto directamente con la academia para ver si me podían facilitar alguna pista sobre la procedencia del vocablo, pero allí les consta como ‘de origen incierto’.

He seguido buscando y consultando con expertos en filología y etimología conocidos míos y a pesar de tratarse de un vocablo bastante extendido existen ciertas dudas sobre cuál es su verdadero origen, existiendo dos versiones que le dan una procedencia totalmente distinta la una de la otra.

De una parte, el origen por el que más expertos y etimólogos consultados apuestan es el que dice que ‘chachi’ proviene del término en caló (lengua utilizada por el pueblo gitano) ‘chachipé / chachipen’ cuyo significado es ‘verdad’ y ‘realidad’. Parece ser que se utilizaba en expresiones como ‘chachi que sí’ que venía a significar ‘verdad que sí’, ‘claro que sí’. Lo que no queda demasiado claro es cómo pasó de chachipén a chanchi y de esta finalmente a chachi y pasar a significar ‘estupendo, muy bueno’, aunque nada es imposible en nuestro idioma en el que es frecuente encontrase de tanto en tanto con alguna ‘pirueta semántica’ como es el caso del término ‘mamarracho’ (del que os hablé días atrás).

El otro posible origen del término ‘chachi’ nos lleva hasta Andalucía, concretamente a la provincia de Cádiz, y lo sitúa en los tiempos de la posguerra española (coincidiendo con la Segunda Guerra Mundial) una época de carestía y en el que el contrabando (también conocido como estraperlo) que se realizaba desde Gibraltar estaba a la orden del día. Muchos eran los productos de primera necesidad que se traía desde este territorio perteneciente al Reino Unido (siendo el Primer Ministro Británico el famoso Winston Churchill).

Según apuntan, quienes defienden el origen gaditano del término, eran de tan buena calidad esos productos introducidos a través del mercado negro que se referían a los mismos con el apellido del mandatario inglés: Churchill, siendo pronunciado como ‘charchil’ y que con el tiempo derivó en ‘chachi’ (otra ‘pirueta semántica’).

Aunque el primer posible origen de chachi es el que defienden más expertos en etimología, este segundo es el que gusta y se comparte más, teniendo en cuenta que tiene a toda una provincia tras de sí que defiende esa procedencia (tal y como ocurre con el término ‘cachondeo’).

 

 

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El curioso origen del término ‘proxeneta’

El curioso origen del término ‘proxeneta’

Se utiliza hoy en día el término ‘proxeneta’ para referirse a aquel hombre o mujer que obtiene algún beneficio económico a través de la prostitución ejercida por otra persona.

Para encontrar el origen del término (que no de la acepción, ya que ésta es relativamente moderna) debemos ir hacia atrás hasta los tiempos de la Antigua Grecia en el que se conocía como ‘proxenētēs’ a aquel que mediaba en algún asunto o negocio, sobre todo que tenía que ver con personas extranjeras. Venía a ser como una especie de cónsul encargado de intermediar. También se le llamaba de ese modo a algunos de los comerciantes o comisionistas dedicados al negocio de la esclavitud.

En la Antigua Roma también se llamó ‘proxenēta’ al que se llevaba una comisión por realizar trabajos de mediación entre personas que necesitaban cerrar un negocio o acuerdo.

A partir de la Edad Media los proxenetas ampliaron sus negocios, siendo también intermediarios en arreglar casamientos. No aparecía con tal acepción en el Diccionario de autoridades, donde se usaba el término para dar significado a la palabra ‘corredor’ (en relación al que se dedica a la compra y venta de todo género de cosas).

No fue hasta 1788 cuando apareció por primera vez el término ‘proxeneta’ en un diccionario (concretamente en el de Esteban de Terreros y Pando) y lo hacía dándole el significado de ‘especie de oficio en la antigüedad romana, casamentero o intérprete. Intermediario para ventas, compras y casamientos’.

De hecho fue a partir de 1895 (en el Diccionario enciclopédico de la lengua castellana de Elías Zerolo) cuando aparece por primera vez únicamente con el significado de ‘alcahuete’.

Ya en el siglo XX, se comenzó a señalar como proxenetas a aquellos que se dedicaban no solo a intermediar entre quienes estaban interesados en contraer matrimonio sino también entre quienes ejercían la prostitución y sus clientes, desapareciendo la acepción de ‘casamentero y alcahuete’ en el Diccionario de la RAE y dándole únicamente el significado: ‘Persona que obtiene beneficios de la prostitución de otra persona’.

 

 

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¿De dónde proviene la expresión ‘Estar hecho un basilisco’?

¿De dónde proviene la expresión ‘Estar hecho un basilisco’?

La expresión ‘Estar hecho un basilisco’ es utiliza para señalar que alguien tiene un gran enfado (al punto de poder llegar a ponerse violento).

Hace referencia al ‘basilisco’ una criatura fantástica de la mitología griega que era un híbrido entre una serpiente y un dragón alado que tenía la facultad de poder matar con la mirada y, según los antiguos relatos, como el ‘Naturalis Historia’ de Plinio el Viejo, era un ser sumamente peligroso y agresivo.

Etimológicamente, basilisco significa ‘pequeño rey’ (del griego basilískos) y se le denominó así debido a que dicho animal mitológico se representaba con una curiosa marca blanca en la cabeza que se asemejaba a una corona de rey.

Cabe destacar que en el continente americano hay una especie de lagartos (similares a las iguanas) que reciben el nombre de ‘Basiliscus’.

 

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Post realizado a raíz de la consulta que me ha hecho llegar Nerea Villa a través de la página en Facebook de este blog
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El erróneo uso que se hace en castellano del término ‘bizarro’

El erróneo uso que se hace en castellano del término ‘bizarro’

Si nos pusiéramos a preguntar a todos nuestros conocidos sobre el significado de la palabra ‘bizarro’, muy posiblemente, un gran número de personas nos daría como respuesta que bizarro se utiliza para señalar algo que es ‘extraño’, ‘raro’, ‘extravagante’ e incluso ‘escatológico’. Esta respuesta es debida al uso que se le da en internet a este término, ya que son muchas las personas que han adoptado las acepciones que se le da al vocablo desde el inglés y francés ‘bizarre’, pero en este caso se trata de lo que es conocido como ‘false friend’ o ‘faux-ami’ (‘falso amigo’, vocablo de otro idioma que se parece, en la escritura o en la pronunciación, a una palabra de la lengua materna del hablante, pero que tiene un significado diferente).

En realidad, en nuestro idioma castellano el término bizarro significa literalmente ‘valiente, esforzado, generoso, lucido y espléndido’ (tal y como indica el Diccionario de la RAE) y el término proviene etimológicamente del italiano ‘bizzarro’ cuyo significado es ‘iracundo’ (que muestra ira o es propenso a ella).

Y es que antiguamente se tenía el convencimiento de que una persona iracunda era alguien valiente y arriesgada. Fue al llegar a nuestro idioma cuando se le comenzó a aplicar el término bizarro a algunos militares, con la intención de señalar la gallardía de éstos y, por tanto, acabó siendo también sinónimo de ser generoso, esforzado, audaz, intrépido, lucido y espléndido.

Por su parte, el idioma francés tomó el mismo vocablo (bizzarro) también desde el italiano, pero en lugar de utilizar el término para referirse a una persona valiente (como fue en el caso del castellano) hizo que la acepción de alguien iracundo fuese ‘extraño o peculiar’. Del francés fue tomado por la lengua inglesa que terminó de darle a la palabra los significados de extravagante, raro y escatológico que muchas personas también han adoptado, erróneamente, cuando usan el término en español.

Cabe destacar que es común utilizar el término ‘bizarre’ para referirse a ciertos personajes, tendencias o arte excesivamente extraño (algunos señalan como grotesco) y también a un subgénero cinematográfico de películas surrealistas, de terror e incluso pornográficas.

 

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El curioso e higiénico motivo que originó el uso del botafumeiro en la Catedral de Santiago de Compostela

¿Cuál fue el motivo del uso del botafumeiro en la Catedral de Santiago de Compostela?

Uno de los símbolos más famosos y característicos de la Catedral de Santiago de Compostela es su ‘botafumeiro’ del que se desprende un peculiar aroma producto de la combustión de carbón junto a incienso.

Según consta en las crónicas, el uso del incensario es tan antiguo como la propia catedral, que comenzó a ser construida en el año 1075 y terminada sus obras en el 1211.

Se comenzó a utilizar con el fin de perfumar el ambiente del templo. Hasta allí acudían centenares de peregrinos, quienes llegaban sudorosos, sucios de todo el camino y muchos de ellos incluso enfermos. Una manera de limpiar el ambiente que allí se respiraba (parece ser que el fétido olor del lugar era insoportable) era quemando incienso.

Las dimensiones del lugar obligaron a utilizar un artefacto para hacer que el aroma del incienso llegase a todos los rincones y así fue cómo se ideó el botafumeiro como un eficaz «esparcidor de humo» (de ahí su etimología) que gracias a unas poleas lograba que el aroma quedase esparcido por todos los rincones.

 

Puedes visionar esta curiosidad publicada en mi canal de Youtube https://www.youtube.com/c/AlfredLopez
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Fuente de la imagen: Rob (Flickr)