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¿De dónde surge el término ‘hostilidad’?

Se conoce como hostilidad al conflicto (ya sea armado o por enemistad) que pude producirse entre países, grupos, personas, pueblos…

¿De dónde surge el término ‘hostilidad’?El término procede del vocablo ‘hostil’ (contrario, enemigo) y éste llegó al castellano desde el latín ‘hostīlis’ formado por el sufijo –ilis y el vocablo ‘hostis’ el cual se utilizaba en la Antigua Roma para designar al ‘enemigo extranjero’.

Cuando un ejército declaraba la guerra a un país extranjero automáticamente se convertía en un hostis (también usado para señalar al enemigo público del pueblo e incluso de aquel que traicionaba a su propia nación).

Con el tiempo, los términos hostil u hostilidad pasaron a designar cualquier tipo de enemistad, desacuerdo o agresión ya fuese con un foráneo o compatriota.

 

 

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Fuente de consulta: etimologias.dechile / RAE / Etimologías Grecolatinas de Jorge Barragán
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¿De dónde surge el término ‘gabinete’?

Se define como gabinete a la estancia (sala) habilitada para recibir a alguien y en donde se tratan asuntos de diversa consideración (normalmente importantes).

¿De dónde surge el término ‘gabinete’?

La etimología del término indica que proviene del francés medieval ‘cabinet’ (de igual significado) y éste a su vez era el diminutivo de ‘cabine’ que también doy origen a ‘cabina’ (habitáculo desde donde se realizan llamadas telefónicas, va el conductor de un camión o piloto de avión, etc).

El hecho de ser una sala en la que se reunían algunos mandatarios o fuerzas vivas de una población con el fin de encontrar soluciones a algún problema o conflicto (normalmente a puerta cerrada) es lo que le confirió al término gabinetes el estatus de lugar de cierta relevancia, dando origen a locuciones como ‘gabinete ministerial’, ‘gabinete de crisis’ o ‘gabinete de prensa’, por poner tres ejemplos, aunque estas reuniones se realicen en salas espaciosas y que nada tienen que ver con las pequeñas estancias originales.

 

 

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Torneo, atornillar y torniquete, tres palabras con un mismo origen etimológico: ‘dar vueltas’

A simple vista, si tomamos palabras tan distintas en su significado como ‘torneo’, ‘atornillar’ o ‘torniquete’, no caeremos en la cuenta que estos tres vocablos tienen algo en común: su procedencia etimológica y que provienen de un mismo término de raíz latina: ‘tornus’, cuyo significado es ‘dar vueltas’.

Torneo, atornillar y torniquete, tres palabras con un mismo origen etimológico: ‘dar vueltas’

De ahí también proviene ‘torno’ (como el que usan, por ejemplo, los alfareros), ‘tornillo’, ‘tornado’

El término latino ‘tornus’ a su vez provenía del griego ‘τόρνος’ (tórnos) que significaba literalmente ‘girar’.

Supongo que rápidamente habréis encontrado la relación directa entre atornillar (introducir un tornillo haciéndolo girar alrededor de su eje) y torniquete (dispositivo para evitar o contener una hemorragia a base de hacerlo girar y comprimir la herida) pero os preguntaréis por qué he indicado que el término ‘torneo’ proviene del mismo origen etimológico.

Pues bien, hoy en día conocemos como torneo a ciertas competiciones deportivas, pero para encontrar la procedencia del término hemos de ir hacia la Edad Media en la que se le llamaba de este modo a los combates que se realizaban hombre contra hombre, donde los contrincantes iban montados sobre un caballo, vestían una armadura y portaban una lanza.

El lugar en dónde se llevaba a cabo estos desafíos estaban delimitados por unas estacas (de ahí la expresión ‘dejar en la estacada’) y una vez que se llegaba hasta el final el caballo debía girar para volver a acometer al contrario y lanzarlo contra el suelo y ganar (‘hacerle morder el polvo’).

Esas continuas idas y venidas (giros) del jinete es lo que dio origen a que dichos combates recibieran el nombre de torneo y, por tanto, tengan la relación directa con los otros términos comentados.

 

 

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¿Sabías que es incorrecto utilizar el término ‘fascineroso’?

Es común escuchar a ciertas personas llamar ‘fascineroso’ a alguien, con el sentido de indicar que se trata de un ser malicioso e incluso para señalar que ideológicamente es ‘fascista’.

¿Sabías que es incorrecto utilizar el término ‘fascineroso’?

Pero hay que señalar que, en realidad, usar el término fascineroso es incorrecto. La forma correcta para indicar la maldad de alguien es ‘facineroso’, sin la consonante ‘ese’ que algunas personas añaden entre la a y la ce.

Y es que la similitud con el término fascista (que sí lleva correctamente la ese) derivó a que algunas sean las personas que dicen fascineroso en lugar de facineroso.

Según indican los diccionarios oficiales, un facineroso es un delincuente habitual y persona malvada y de condición perversa (sin tener nada que ver el término con el fascismo). Su etimología proviene del latín ‘facinerōsus’ formado por ‘facinus’ (hacer, realizar, cometer…) y el sufijo ‘osus’ (para indicar una gran cantidad, abundancia).

Por tanto, en la antigüedad un ‘facineroso’ era aquel que realizaba/hacía/cometía muchos actos (normalmente delictivos).

 

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¿De dónde surge llamar ‘piscolabis’ al aperitivo ofrecido en un evento?

Algunas personas son las que llaman ‘piscolabis’ al aperitivo que se ofrece en algún tipo de evento o recepción. Éste suele ser una pequeña porción que suele tomarse de un solo bocado y que, tal y como describe el diccionario de la RAE, consiste en una ‘ligera refacción que se toma, no tanto por necesidad como por ocasión o por regalo’.

¿De dónde surge llamar ‘piscolabis’ al aperitivo ofrecido en un evento?

Aunque el propio diccionario señala que es un término de origen incierto, muchos son los etimólogos que apuntan que el vocablo ‘piscolabis’ apareció hacia la primera mitad del siglo XIX, siendo común ofrecer ese tipo de refrigerios en las recepciones ofrecidas por la aristocracia.

Según indican, el término se formó a raíz de la deformación de dos palabras: ‘pizco’, que es la ‘porción mínima que se toma de algo’ (y que también se usa en la forma ‘pizca’, por ejemplo: ‘una pizca de algo’) y ‘labios’, debido a que dicha porción de alimento se depositaba delicadamente sobre el borde de la boca.

Así pues, podríamos decir que un piscolabis viene a ser una pequeña porción de alimento que se deposita con sutileza sobre el labio inferior de la boca, para ser ingerido elegantemente.

 

 

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¿De dónde surge llamar ‘jerga’ a cierto tipo de lenguaje?

¿De dónde surge llamar ‘jerga’ a cierto tipo de lenguaje?

Conocemos como ‘jerga’ al lenguaje utilizado entre sí por un grupo de personas que tienen el mismo oficio o pertenecen al mismo círculo.

Ejemplos como ‘jerga juvenil’, ‘jerga moderna’, ‘jerga coloquial’ o ‘jerga profesional’ es habitual escucharlo cuando alguien se refiere a ese modo especial y característico de hablar de ciertos individuos o colectivos que utilizan términos concretos que muchas veces son desconocidos para la mayoría de los ciudadanos o los profanos en determinados asuntos.

El término ‘jerga’ llegó al castellano en la Edad Media proveniente del occitano (lengua romance hablada en la Provenza –sureste de Francia-) ‘gergons’ y que hacía referencia a la forma de expresarse poco comprensible de algunas personas –provenientes de entornos rurales- que hablaban de forma gutural (con la garganta). Al occitano había llegado el vocablo desde el francés antiguo ‘jargon’ que le daba la misma acepción, pero que también se utilizaba para referirse al peculiar canto de algunos pájaros (que también derivó en ‘gorjeo’). Antes de ‘jargon’ pasó por las variantes ‘gargon’ (sXIII) y ‘gargun’ (sXII). Al francés había llegado –como es de imaginar- del latín ‘gurges’ vocablo utilizado –entre otras acepciones- para referirse en sentido figurado como ‘garganta’.

Cabe destacar que paralelamente a la llegada al castellano del término ‘jerga’ también lo hizo el vocablo ‘jerigonza’, de exacta procedencia y acepción y que en un inicio se utilizaba para señalar el lenguaje especial de algunos gremios, además del que era difícil de entender o de mal gusto.

 

 

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Fuente de consulta: etimologias.dechile (1) / etimologias.dechile (2) / elcastellano / RAE (1) / RAE (2)
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¿Por qué el término ‘dicha’ es sinónimo de felicidad y suerte?

¿Por qué el término ‘dicha’ es sinónimo de felicidad y suerte?

Decimos que alguien es ‘dichoso’ cuando es feliz o la fortuna le sonríe.

El término ‘dicha’ como sinónimo de felicidad o suerte tiene mucho que ver con el verbo ‘decir’, ya que en la antigüedad se tenía el convencimiento de que cada vez que venía al mundo un recién nacido las deidades paganas pronunciaban unas palabras por las que aventuraban cómo sería la futura vida de ese nuevo ser humano.

De hecho, el vocablo ‘dicha’ proviene etimológicamente del latín ‘dicta’ cuyo significado literal era ‘palabras pronunciadas’ (cosas dichas). Dependiendo de sí los dioses pronunciaban unas palabras al recién llegado éste sería feliz (dichoso) a lo largo de su vida y si no lo hacían sería infeliz (desdichado… no dicho).

 

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El curioso origen etimológico del término ‘mueble’

El curioso origen etimológico del término ‘mueble’

Conocemos como ‘mueble’ aquellos enseres que forman parte de nuestra vivienda y que utilizamos para decorar y vivir más cómodamente (el armario, sillas, mesas…).

El origen etimológico del término proviene del latín ‘mobĭlis’ y cuyo significado literal era ‘movible/que se puede mover’, ya que esos enseres eran considerados como bienes que podían ser movidos (trasladados de un lugar a otro). Esa movilidad o el poderlo cambiar de lugar es lo que dio lugar a que se quedasen finalmente con el término ‘muebles’.

Pero no se le llamó así desde un principio, sino que llegó al castellano (desde el latín) a principios del siglo XI en la forma de ‘muebele’ modificándose el vocablo en el siglo XIII como ‘muebre’ y finalmente ser llamado ‘mueble’.

Como dato curioso cabe destacar que, al tener esos enseres un carácter de movilidad, de ahí surgió el término ‘inmueble’ para señalar aquellos bienes que no se podían mover de lugar: edificio, vivienda, casa…

 

 

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El curioso e histórico motivo de llamar ‘púgil’ a un boxeador

El curioso e histórico motivo de llamar ‘púgil’ a un boxeador

El boxeo es un deporte que consiste en la pelea entre dos contrincantes quienes utilizan únicamente sus puños para golpear.

Esta disciplina deportiva, tal y como la conocemos hoy en día, se comenzó a popularizar en Inglaterra hacia finales del siglo XVII, donde los miembros de las clases altas iban a contemplar cómo se peleaban a puñetazo limpio dos contendientes (que solían ser de las clases más bajas de la sociedad y era un modo de ganar unas monedas). Se puso tan de moda que incluso muchos de esos refinados caballeros ingleses se aficionaron a combatir ellos también.

El nombre de esta disciplina deportiva (boxeo) es la españolización del término inglés boxing, formado por box (caja) y el sufijo –ing con el cual se indica que el mismo se desarrolla dentro de un cuadrado –con forma de caja- y que en castellano llamamos comúnmente como ‘cuadrilátero’.

Pero al boxeo, en castellano, también se le conoce como ‘pugilismo’, aunque ambas están admitidas por igual por el Diccionario de la RAE.

Pero el hecho de llamar ‘púgil’ (e incluso ‘pugilista‘) a un boxeador es muchísimo más antigua que el vocablo inglés.

De hecho, púgil proviene del término en latín ‘pugilĭlis’ y cuyo significado literal es ‘el que utiliza los puños’ (pugil significa puño).

Y es que ya en la Antigua Roma (e Incluso en los JJOO de la Antigua Grecia) podemos encontrar a gladiadores que combatían únicamente con los puños (muy alejados a la imagen del luchador que participaba en los juegos en el coliseo o circo y lo hacía provisto de armas, redes y escudos).

Y es que a pesar de que el boxeo (o pugilismo) lo conozcamos en su fase moderna de hace poco más de trescientos años, debemos tener en cuenta que hay antiquísimos grabados de hace alrededor del año 5.000 a.C. en los que se muestran a luchadores peleando con sus puños.

El término púgil comenzó a ser utilizado en la Antigua Roma para referirse a los mencionados gladiadores que luchaban a puñetazo limpio y aunque en nuestro idioma ya se utilizaba mucho antes de la aparición del vocablo inglés bóxer (boxeador) fue este neologismo el que acabó imponiéndose en el lenguaje coloquial.

 

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¿De dónde proviene el término ‘chanchullo’?

El curioso origen del término ‘chanchullo’

Conocemos como ‘chanchullo’ a aquel acto ilícito que se hace con intención de conseguir un fin, habitualmente lucrativo, como hacer algún tipo de negocio algo turbio. Un ejemplo de su uso en una expresión podría ser: ‘Fulanito se gana la vida haciendo chanchullos’.

El término chanchullo aparece por primera vez en el Diccionario de la Rae de 1853 dándole la acepción de ‘acción de mal género hecho de oculto, estafa y robo’.  El vocablo provenía de ‘chancha’ (Embuste, mentira, engaño. Incorporado en el Diccionario de Autoridades de 1729) y éste de ‘chanza’ (Dicho burlesco, festivo, y gracioso, a fin de recrear el ánimo u de ejercitar el ingenio. Que también fue incorporada por primera vez en el Diccionario de Autoridades de 1729). Aquel que habitualmente hablaba en broma (como los pícaros) era llamado ‘chancero’ (todavía en uso) Al que hace chanchullos se le conoce como chanchullero.

Y para encontrar el origen del término chanza debemos dirigirnos al italiano, ya que derivó del vocablo ‘ciancia’ de idéntico significado. Al italiano llegó desde el germánico ‘zänseln’ utilizado para referirse a aquel que habla con familiaridad.

 

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