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¿De dónde proviene la expresión ‘Temblar como un azogado’?

Esta es otra de aquellas expresiones que están prácticamente en desuso (catalogadas como ‘expresiones viejunas’) y que, de tanto en tanto, os traigo a este blog para explicaros su origen.

¿De dónde proviene la expresión ‘Temblar como un azogado’?

‘Temblar como un azogado’ se ha utilizado durante muchísimo tiempo para indicar que una persona está excesivamente nerviosa (a causa de algún motivo como frio, miedo, tensión…) y a causa de ese estado se le ve temblorosa y convulsionada.

Se trata de una locución antiquísima que ya aparece en el capítulo XIX de la primera parte de ‘El Quijote’ (1605):

[…]A cuya vista Sancho comenzó a temblar como un azogado, y los cabellos de la cabeza se le erizaron a don Quijote, el cual, animándose un poco, dijo:

—Esta, sin duda, Sancho, debe de ser grandísima y peligrosísima aventura, donde será necesario que yo muestre todo mi valor y esfuerzo.[…]

El término ‘azogado’ hacía referencia a las personas que trabajaban con mercurio (también llamado ‘azogue’ por su etimología del árabe hispánico ‘azzáwq’) y que solían enfermar a causa de estar en contacto con este metal. Dicha dolencia, entre los muchos síntomas que presentaba, estaba la sobreexcitación, temblores, convulsiones, espasmos o alteraciones del sistema nervioso y era muy común entre los mineros e incluso sombrereros que usaban ese elemento químico para procesar el fieltro con el que realizaban los sombreros.

Esta enfermedad también fue conocida con el término ‘hidragirismo’ (un cultismo que provenía del latín ‘hydrargy̆rus’: mercurio).

 

 

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Fuentes de consulta: etimologias.dechile.net / rae / cvc.cervantes.es / Abecedario de dichos y frases hechas de Guillermo Suazo Pascual

¿Cuál es el origen del término ‘azar’?

Muchas son las personas que están convencidas de que las cosas ocurren por ‘azar’. Este término suele estar vinculado a la casualidad y al acto de tener suerte, aunque en realidad puede ser a la buena o mala suerte. También se denomina así a las apuestas, de ahí que se conozcan como ‘juegos de azar’.

¿Cuál es el origen del término ‘azar’?

Etimológicamente proviene del árabe hispánico ‘azzahr’ y hacía alusión a una flor, la misma que se pintaba en una taba (hueso utilizado antiguamente para jugar a algo parecido a los dados). Si salía el lado donde aparecía dibujada la flor se ganaba o perdía (dependiendo de la apuesta realizada), de ahí que finalmente la palabra azar se relacionara con la buena o mala fortuna.

Varios son los países (entre ellos Portugal) donde se utiliza el término azar como sinónimo de ‘infortunio’ o ‘mala suerte’.

 

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Fuente de la imagen: pxfuel

‘Vuestra merced’, el tratamiento cortés que se convirtió en ‘usted’ y se abrevia como ‘Vd.’

Se considera como una muestra de respeto y cortesía dirigirse a según quién con el tratamiento de ‘usted’. Estos pueden ser personas mayores, desconocidos, de una posición social o escalafón laboral superior e incluso para marcar distanciamiento verbal con el interlocutor.

‘Vuestra merced’, el tratamiento cortés que se convirtió en ‘usted’ y se abrevia como ‘vd.’

También hay ciertos colectivos, gremios o grupos sociales que utilizan entre ellos el ‘usted’, a pesar de que existe confianza y familiaridad, en lugar de tutearse (quién no recuerda a los payasos de la tele gritando a los niños y niñas aquello de ‘¡¿Cómo están ustedes?!’).

Cuando ‘usted’ se pone por escrito suele hacerse como ‘Vd.’, siendo curioso que el inicio de esa abreviatura incluya una ‘uve’ en lugar de la ‘u’.

Y es que este pronombre personal que designa a la tercera persona (tanto en masculino como en femenino) es una abreviatura de tratamiento cortés utilizado antiguamente: ‘vuestra merced’ (Vd.).

Referirse a alguien como ‘merced’ se hacía como una cortesía hacía aquellas personas que no poseían título, rango o grado de tratamiento alguno y, a modo de respeto, se iniciaba o mantenía cualquier conversación con dicha fórmula de trato.

Vuestra merced con el paso del tiempo se fue contrayendo y pasó a ‘vuesarced’, de ahí a ‘vuested’, el siguiente paso fue ‘vusted’ y finalmente perdió la uve inicial y quedó como ‘usted’.

Cabe destacar que entre los numerosísimos tratamientos que existen y pueden ser utilizados, también podemos encontrarnos con el referido a personas de importante relevancia (como un magistrado, militar…) que es en la forma de ‘usía’ (abreviado como ‘V.S.’) y cuyo significado es ‘Vuestra Señoría’. El proceso hasta llegar al mencionado ‘usía’ es similar al explicado con el pronombre ‘usted’.

De ‘Vuestra Señoría’ a ‘vueseñoría’, de ahí a ‘useñoría’, pasó a ‘usíria’ y finalmente ‘usía’.

 

 

 

 

 

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¿Cuál es el origen del término ‘trapacería’?

A través de la cuenta de este blog en Instagram (@yaestaellistoquetodolosabe2) me consultan sobre el origen del término ‘trapacería’ para referirse a una argucia o engaño.

¿Cuál es el origen del término ‘trapacería’?

El término ‘trapacería’ está algo en desuso, aunque hubo un tiempo en el que se utilizaba frecuentemente para hacer referencia al artificio engañoso e ilícito con el que se trataba de perjudicar y/o defraudar a alguien.

Este engaño era realizado por personas que se dedicaban a la compra-venta o intercambio de cualquier tipo de mercancía, aprovechando para salir claramente ganando con el trato. Estos tipos eran conocidos como ‘trapaceros’.

Etimológicamente el término proviene de ‘trapaza’ (engaño, fraude) y éste del portugués ‘trapa’, cuyo significado es ‘trampa’, haciendo referencia a los sistemas o artilugios utilizados para cazar algún animal (armadijo).

 

 

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Destripando bulos: La palabra ‘sincera’ y la falsa etimología que circula por la red

A través de las diferentes redes sociales y muy especialmente Whatsapp, Facebook, Twitter e Instragram se comparten cada día infinidad de memes y contenidos virales, siendo muchos de ellos bulos o Fake News.

Destripando bulos: La palabra ‘sincera’ y la falsa etimología que circula por la red

Entre los muchos bulos que se comparten siempre tienen sitio las falsas etimologías; orígenes inventados sobre algún término o expresión, dándole una procedencia totalmente falsa y errónea respecto a la verdadera historia.

Hace unos años en este mismo blog publiqué un post titulado La importancia de comprobar las fuentes para que no te cuelen un fake (bulo) en el que ponía en entredicho a una página dedicada a falsear etimologías, con el propósito de echarse unas risas el autor y ver cuántos pardillos se las creían.

A pesar de que somos muchos quienes trabajamos para divulgar contenidos interesantes y, sobre todo, verdaderos, todavía queda mucho trabajo por hacer y, por tal motivo, de vez en cuando voy publicando este tipo de entradas en las que me dedico a destripar los bulos que voy encontrándome o me llegan a través de mis redes sociales.

Destripando bulos: La palabra ‘sincera’ y la falsa etimología que circula por la redEn esta ocasión deseo destripar el bulo que circula sobre el término ‘sincero’ alrededor del cual existe una etimología popular y muy compartida que indica que dicho vocablo proviene de la palabra ‘sincera’ y que ésta nació durante el Renacimiento, en el que algunos artistas con menos habilidades que otros, utilizaban un tipo de cera para modificar algunos estropicios que hacían en sus esculturas, por lo que los escultores que realizaban un buen trabajo colgaban a sus obras un cartel que ponía ‘sin cera’ y de ahí que a una persona sin fingimientos y verdadera se le conozca como sincera.

Pero esta explicación es totalmente falsa y la verdadera etimología del término ‘sincero’ proviene del latín ‘sincērus’ y cuyo significado era ‘puro’, ‘sin mezcla’ y se aplicaba originalmente a aquellos productos que no eran adulterados o no eran mezclados con otros (el vino, aceite, la harina…).

Por tal motivo, con el paso del tiempo, a las personas puras y sin engaño, que se mostraban tal y como eran y sin fingimiento alguno, se les empezó a decir que eran ‘sinceras’. Ese es el verdadero origen etimológico del término y no el que señala a los escultores renacentistas.

 

 

 

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El curioso origen etimológico del término ‘efímero’

Se utiliza el término ‘efímero’ para indicar que algo es breve, pasajero, fugaz y que tiene una corta duración.

El curioso origen etimológico del término ‘efímero’

Etimológicamente el vocablo nació del griego bizantino ‘ephḗmeros’ (ἐφήμερος) cuyo significado literal es ‘de un día’ o ‘alrededor de un día’, refiriéndose a que alguna cosa tiene la duración de una jornada. Está compuesto por el prefijo ‘epi’ (alrededor, sobre) y ‘hemera’ (día).

Pero cabe señalar que al castellano no llegó directamente desde el griego bizantino sino a través de la forma latina ‘ephemērus’ (y también en la forma ‘ephemēros’), que los médicos de la antigüedad utilizaban para señalar aquellas fiebres o dolencias pasajeras cuya duración no era superior a la de un día.

 

 

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Fuentes de consulta: etimologias.dechile / RAE

¿Cuál es la etimología del término ‘exhumar’?

¿Cuál es la etimología del término ‘exhumar’?

El origen etimológico del término ‘exhumar’ lo encontramos en el latín y está formado por el prefijo ‘ex’ (fuera) y ‘humus’ (tierra, suelo) y su traducción literal vendría a ser ‘sacar/sacado de la tierra’ y, por tanto, significa exactamente lo mismo que el término desenterrar.

A la hora de hablar sobre la acción de abrir una fosa, tumba o cualquier otra sepultura, con el fin de extraer unos restos, podría ser válido el uso del término ‘desenterrar’, pero se considera como cultismo utilizar las formas ‘exhumación’/’exhumar’ a la hora de redactar y/o hablar en la prensa de ello.

 

 

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¿Sabias que los términos ‘ladrar’ y ‘latir’ tienen el mismo origen etimológico?

Conocemos como ‘latido’ a cada uno de los golpes producidos por el movimiento alternativo de dilatación y contracción del corazón contra la pared del pecho, o de las arterias contra los tejidos que las cubren (tal y como recogen los diccionarios).

Por otra parte, el ‘ladrido’ es el sonido que emite un perro (su voz), que puede ser de mayor o menos intensidad dependiendo de lo que el animal quiere expresar.

¿Sabias que los términos ‘ladrar’ y ‘latir’ tienen el mismo origen etimológico?

Los dos términos tienen cierta similitud en su forma de ser escritos, aunque a primera vista sus significados nada tienen que ver el uno con el otro (o eso es lo que creemos), debido a que curiosa y originalmente tienen la misma procedencia etimológica.

Y es que ‘latir’ proviene del latín ‘glattīre’ cuyo significado literal era ‘dar ladridos agudos’ y hacía referencia a los gruñidos que emitían los cachorros de perro y nada tenía que ver con el movimiento del órgano muscular que tenemos en el pecho.

Como los ladridos de los pequeños canes solían ser leves y temblorosos, con el tiempo quedó asociado el término al acto de temblar algo y de ahí pasó al movimiento que producía un órgano (en este caso el corazón) que recordaba a un temblor.

Por tanto, etimológicamente hablando, un latido de nuestro corazón no deja de ser un ladrido leve y tembloroso de un cachorro de perro.

 

 

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Fuentes de consulta: molinodeideas / etimologias.dechile / RAE

El curioso origen etimológico del término ‘despotricar’

Conocemos como ‘despotricar’ al acto de hablar mal de alguien y, sobre todo, criticándolo, llegando a utilizar algún insulto sin tener reparos ni consideración.

El curioso origen etimológico del término ‘despotricar’

El origen etimológico del término lo encontramos en la unión del prefijo ‘des’ y ‘potro’ (la cría del caballo durante su infancia, aproximadamente hasta los cuatro años y medio de edad).

Ya en la antigüedad se tenía el convencimiento que un potrillo, hasta el momento de alcanzar la edad adulta y ser domado, se comportaba de un modo irracional y díscolo, pudiendo saltar sobre alguien de manera violenta, por el hecho de no estar todavía educado.

Cuando una persona se comportaba de un modo insensato, entrando fácilmente en la provocación y utilizando aspavientos y movimientos violentos a la hora de discutir o hablar mal de alguien, se decía que estaba comportándose como un potro, por lo que se utilizó la forma ‘despotrar’ (que acabaría en la forma ‘despotricar’) para indicar la mala conducta del mencionado individuo.

Esta etimología es muy parecida a la del término ‘insultar’ para referirse al agravio verbal que se realiza contra alguien y que os expliqué en otro post: https://blogs.20minutos.es/yaestaellistoquetodolosabe/de-donde-proviene-el-termino-insultar-para-referirse-al-agravio-verbal-que-se-realiza-contra-alguien/

 

 

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El curioso origen etimológico del término ‘acelga’

Conocemos como acelga a un tipo de hortaliza de hoja verde y tallo comúnmente blanco (aunque se puede encontrar en otras tonalidades), considerada como una de las más saludables e idóneas para realizar dietas gracias a ser rica en vitaminas y fibra, su alto contenido de agua (aproximadamente el 48%) y su mínimo aporte calórico.

El curioso origen etimológico del término ‘acelga’

La etimología del término ‘acelga’ es la mar de curiosa ya que llegó al castellano a través del árabe hispánico ‘assílqa’ y a éste desde el árabe clásico ‘silqah’. Pero los árabes no fueron quienes acuñaron ese nombre para dicha hortaliza, sino que ellos la adaptaron desde el griego clásico ‘sikelḗ’ (σικελή) y cuyo significado literal era ‘la siciliana’.

Y es que en la Antigua Grecia se tenía el convencimiento de que esa verdura era originaria de la isla de Sicilia, motivo por el que se referían a la misma de ese modo.

También cabe destacar que los antiguos romanos tenían otro modo de referirse a las acelgas y era ‘Beta’ (su nombre científico es ‘Beta vulgaris var. Cicla’). El hecho de que en latín se le denominase de ese modo era porque cuando sus tallos crecían se doblaba las puntas y quedaba de forma que parecía la letra B (β beta).

El término acelga fue recogido en español, por primera vez, en 1494, en el diccionario ‘Vocabulario español-latino’ del famoso humanista y gramático Antonio de Nebrija. En 1726 aparece en el primer diccionario publicado por la Real Academia Española de la Lengua (conocido como ‘Diccionario de Autoridades’).

Durante el Siglo de Oro (siglos XVII y XVIII) se hizo inmensamente popular la expresión ‘Cara de acelga amarga’, con la que referirse al semblante pálido y macilento (flaco, descolorido) que presentaba una persona por el cansancio o tras haber trasnochado. Con los años la referencia ‘amarga’ desapareció’ de dicha locución y, todavía hoy, sigue siendo utilizada en el modo ‘Cara de acelga’.

 

 

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Fuentes de consulta: 300 historia de palabras de Juan Gil (Editorial Espasa) / RAE /  etimologias.dechile / Diccionario de Autoridades (1726)
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