Archivo de la categoría ‘El origen de…’

¿De dónde proviene decir que un asunto de poca importancia es ‘trivial’?

El término ‘trivial’ es utilizado para referirse a que un asunto es de escasa importancia. Proviene etimológicamente del latín ‘triviālis’, de igual significado, que procedía de ‘trivium’ y cuyo sentido era ‘tres vías’, como clara referencia de aquellos puntos en los que había una encrucijada (o sea, que se cruzaban varios caminos).

¿De dónde proviene decir que un asunto de poca importancia es ‘trivial’?

Era común que en esos cruces se dispusiesen de algún tipo de establecimiento u hospedaje en el que los viajeros paraban a descansar, comer… A menudo esas encrucijadas se convertían en puntos de encuentro entre diferentes personas (cada una procedente de un lugar).

Esos viajeros entablaban distendidas conversaciones mientras descansaban y era el carácter insustancial e insignificante de esas charlas lo que dio origen a que a aquel punto de encuentro (trívium) se le adjudicase el término ‘triviālis’ para hacer referencia a los asuntos que carecen de importancia.

Como último apunte, también cabe destacar que conocemos como ‘Trivial’ (Trivial Pursuit) a un famosísimo juego de mesa que consiste en preguntas y respuestas (de vez en cuando os traigo algún post a este blog con cuestionarios para calibrar cuánto sabéis de un tema).

 

 

Lee y descubre el curioso origen de otras conocidas palabras y expresiones

 

 

Fuente de la imagen:  geograph

El curioso origen etimológico del término ‘inculcar’

A raíz del post publicado días atrás con la décimo segunda entrega de la serie ‘Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban’ he recibido un mensaje de Mariajo Soria en el que, a partir del término ‘conculcar’ que allí incluía, me pregunta si éste tiene que ver etimológicamente con ‘inculcar’ al ser tan parecidos.

El origen etimológico del término ‘inculcar’

Explicaba en el mencionado post que el término ‘conculcar’ es la acción de pisar para dejar la huella del pie en alguna superficie (por ejemplo en el fango, cemento fresco, arena de la playa…). Pero esta es una de las diferentes acepciones que se le puede dar a este vocablo, ya que es más común utilizarlo para referirse a la acción de incumplir una ley, obligación, norma o principio. Etimológicamente proviene del latín ‘conculcāre’ compuesto por el prefijo ‘con-‘ (unión, conjuntamente…) y la palabra proveniente de ‘calcis’ (para referirse al ‘talón’). Originalmente conculcāre se refería a la acción de aplastar u oprimir algo fuertemente con el talón del pie y, como analogía, al hecho metafórico de dar una patada para quebrantar una norma o ley.

Con el término ‘inculcar’, utilizado para indicar la acción de ‘influir e infundir una idea o conocimiento a alguien’, ocurre algo parecido que con ‘conculcar’. También proviene del latín, en este caso ‘inculcāre’, compuesto por el prefijo ‘in-‘ (hacia adentro) y el mencionado ‘calcis’ (talón), significando literalmente ‘empujar con el talón’ como referencia a aquello que se introduce o clava (por ejemplo en el suelo) presionando con la parte posterior del pie.

En la antigüedad se tenía la errónea creencia de que el conocimiento y aprendizaje no se conseguían solos y había que presionar y obligar para que alguien asimilase o memorizase algo (de ahí la desacertada idea  que dio origen a expresiones como ‘la letra con sangre entra’ tan repetidas por generaciones pasadas).

De ahí que se creó la analogía de que para influir e infundir una idea, dogma o conocimiento a alguien era necesaria la fuerza (como la que se hace cuando se empuja con el talón del pie) y de ahí que originalmente se utilizase el término inculcar, el cual, en la actualidad, ha perdido parte de su significado original y se usa como sinónimo de inspirar, aleccionar e incluso enseñar.

 

 

Lee y descubre el curioso origen de otras conocidas palabras y expresiones

 

 

Fuente de la imagen:  pixabay

¿Desde cuándo se usa el término ‘sexualidad’ como sinónimo de relación carnal?

El uso de los diferentes términos derivados de la palabra sexo, como puede ser ‘sexualidad’ (como referencia al contacto o relación carnal), no comenzó a utilizarse hasta finales del siglo XIX, debido a que originalmente el vocablo tan solo se utilizaba para diferenciar el género de las personas, tal y como te explico en el post sobre el origen etimológico del término ‘sexo’.

¿Desde cuándo se usa el término ‘sexualidad’ como sinónimo de relación carnal?

De ahí que un gran número de palabras que hoy en día utilizamos y que llevan acopladas un prefijo al vocablo sexualidad (bisexualidad, heterosexualidad, homosexualidad, transexualidad…) surgieron ya entrados en el siglo XX.

Según indican un gran número de etimólogos, no fue hasta 1929 cuando a sexualidad se le dio por primera vez, la connotación y significado de ‘relación carnal’ (relación sexual) y se señala al escritor inglés D. H. Lawrence como el primero en hacerlo (de hecho el término aparece citado en varios de sus escritos, los cuales motivaron que fuese señalado con frecuencia como ‘pornógrafo’).

Para encontrar la primera mención en lengua española que se hace en el diccionario al término sexo, como significado de genitales, debemos acudir al Diccionario de la RAE de 1984 en el que lo describían como ‘Órganos sexuales’. En la lengua inglesa ya se hacía referencia a ello medio siglo antes (en 1938).

 

 

Lee en este blog otros posts que te pueden interesar:

 

Portada del libro "Ya está el listo que todo lo sabe de SEXO" de Alfred López

 

 

¿Te ha gustado esta curiosidad relacionada con el sexo? Pues esta es una de las 240 que podrás encontrar en mi nuevo libro “Ya está el listo que todo lo sabe de SEXO”. De venta en librerías y Amazon: https://amzn.to/2q6wNXa

 

 

 

 

Fuente de la imagen:  pexels

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [12]

Décimo segunda entrega de la serie de post dedicados a traer a este blog un buen número (de docena en docena) de cosas que quizás no sabíais cómo se llamaban en realidad o que, posiblemente, conocías pero con otro nombre distinto.

Espero que la selección de palabras que he hecho en esta ocasión sea de vuestro agrado, al igual que ha ocurrido con las veces anteriores.

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [12]

 

Mohíno: Se trata de un estado de melancolía, tristeza o disgusto.

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [12]

 

Casmodia: Es la acción de bostezar seguida y repetidamente (incluso acompañado de algún espasmo) y que no se hace por cansancio, sueño o aburrimiento, sino debido a una afección neuronal.

 

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [12]

Conculcar: Es la acción de pisar para dejar la huella del pie en alguna superficie (por ejemplo en el fango, cemento fresco, arena de la playa…).

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [12]

 

Deliquio: Hace referencia al desmayo o desfallecimiento, pero también al decaimiento o pérdida del ánimo (tras una desgracia, en un momento de duelo…).

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [12]

Trasunto: Se trata de la copia (exacta) que se hace de un escrito u obra. Es lo que se hacía antiguamente (antes de la invención de la imprenta) con los libros o los textos originales. El realizar copias a mano de estos se denominaba como ‘trasuntar’.

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [12]

 

Treno: Es una lamentación tras alguna desgracia o calamidad y también hace referencia a un tipo de canto fúnebre.

 

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [12]

Tocón: Un tocón no solo es alguien que toca mucho sino que en este caso hace referencia a la parte de un árbol que, tras ser talado, ha quedado en el suelo unido a las raíces. También es usado para hacer referencia al muñón de un miembro amputado.

 

Noluntad - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [12]

Noluntad: Se trata del acto de no querer hacer algo (en contraposición del término ‘voluntad’ que es la buena disposición a sí querer hacerlo).

 

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [12]Pogromo: Hace referencia a la masacre o aniquilación de un grupo de personas indefensas llevada a cabo por una multitud enfurecida (y alentada para hacerlo desde el poder). Proviene del ruso ‘pogrom’, cuyo significado literal es ‘destrucción o devastación’ y hace referencia a la persecución y matanza que padecieron los judíos (aunque hoy en día el término también es utilizado para referirse a otras culturas, religiones o grupos étnicos).

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [12]

Tirocinio: Este término suena como si se refiriese algún tipo de crimen, pero no, nada tiene que ver. En realidad el tirocinio, que es un término que está prácticamente en desuso, era sinónimo de principiante y/o aprendiz y hacía referencia al aprendizaje o noviciado en algún oficio u arte.

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [12]

Regolaje: Hace referencia al continuo estado de buen humor que tienen algunas personas (que suelen estar frecuentemente risueñas, dadas a las bromas y buen carácter).

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [12]

 

Adamar: Se refiere a acto de enamorarse de alguien, cortejarla y halagarla mediante piropos o palabras que destaquen sus atractivos.

 

 

 

Lee otros post relacionados:

 

 

Fuentes de las imágenes: Wikimedia commons / Wikimedia commons / maxpixel / pxhere / pixabay / Wikimedia commons / maxpixel /  giphy / Wikimedia commons / Wikimedia commons / pexels / Wikmedia commons

La frecuente confusión en el uso de los términos ‘apoquinar’ y ‘acoquinar’

Algunas veces nos encontramos con algunas personas que, a la hora de hablar, tienden a utilizar algún término incorrectamente para referirse a algo, cuando en realidad el vocablo usado no tiene nada que ver con lo que desea expresar.

Esto es frecuente con dos palabras que se escriben prácticamente igual (solo cambia una consonante) pero que nada tienen que ver la una con la otra (no son sinónimas ni tienen el mismo origen etimológico a pesar de su similitud).Se trata de los términos ‘apoquinar’ y ‘acoquinar’.

La frecuente confusión en el uso de los términos ‘apoquinar’ y ‘acoquinar’

El primero significa ‘pagar’ y se utiliza coloquialmente para indicar que hay que realizar un pago, a veces de mala gana (por ejemplo ‘Apoquina lo que me debes’). Hay ciertas dudas sobre su origen etimológico siendo bastante los lexicógrafos que señalan que una de sus más que posibles procedencias sea el término, del latín medieval, ‘apochāre’, cuyo significado era ‘pagar como tributo o dar una garantía en dinero’. También podemos encontrar referenciado en la obra de consulta ‘Léxico del leonés actual’ (de Janick Le Men Loyer, publicado en 2002) el término ‘apochar’ que es definido como ‘pagar’ [de mala gana].

Pero algunas son las ocasiones en las que alguien utiliza el término ‘acoquinar’ para referirse al hecho de pagar algo de mala gana, pero en realidad nada tiene que ver. Algunos expertos indican que dicha confusión puede ser debida a que algunos hablantes crean que el vocablo ‘apoquinar’ tenga algo que ver con ‘poco’ y de ahí que crean que esa no es la palabra correcta que deben usar para referirse al acto de realizar un pago.

Pero el significado real y literal de ‘acoquinar’ es ‘amilanar, acobardar, hacer perder el ánimo’ y nada tiene que ver con el dinero ni los pagos. Etimológicamente proviene del francés ‘acoquiner’ de idéntico significado y que derivaba de ‘coquin’, término con el que se conocía en el medievo francés a los mendigos y bribones.

 

 

Lee y descubre el curioso origen de otras conocidas palabras y expresiones

 

Fuente de la imagen: maxpixel
Fuentes de consulta: RAE (1) / RAE (2) / Léxico del leonés actual de Janick Le Men Loyer / etimologias.dechile (1) / etimologias.dechile (2) / ducange.enc.sorbonne / larousse / Los galicismos en el español de los siglos XVI y XVII de Elena Varela Merino

El origen etimológico de media docena de partes del cuerpo humano

que podemos ver, y las que no, tienen un nombre, un término por el que son conocidas. Muchas son las ocasiones en las que nombramos algunos de esos órganos y, por mucho que estemos familiarizados con su nombre, desconocemos por qué y de dónde surge el que se denominen de esa forma.

El origen etimológico de media docena de partes del cuerpo humano

A raíz del post que publiqué días atrás, sobre el origen de los términos ‘Cadera, catedrático y catedral’,  Raúl Sainz Garrido me dejó un comentario en el que me animaba a escribir una entrada sobre el origen de otras partes  del cuerpo humano. Como bien sabéis, son numerosísimos por lo que lo haré en varias entregas y de seis en seis (con el fin de que no quede un post muy largo).

Aquí tenéis una primera tanda con el origen etimológico de media docena de partes del cuerpo humano:

El origen etimológico de media docena de partes del cuerpo humanoCuello: Es la parte del cuerpo que une la cabeza con el tronco y proviene del latín ‘collum’, de igual significado y que también era utilizado para referirse al tallo de una flor. Se originó dicho vocablo como clara referencia a aquello que permite girar y hacer volver a su lugar de origen algo, en este caso la cabeza (o, por ejemplo, una flor). A raíz de su anatomía (estrecho y alargado) con el paso del tiempo también se utilizó la palabra cuello para referirse a la parte superior y más estrecha de una vasija o botella.

El origen etimológico de media docena de partes del cuerpo humanoNudillos: Es la parte exterior de cualquiera de las junturas de los dedos, donde se unen los huesos de que se componen. Nudillo es el diminutivo de nudo y etimológicamente proviene del latín vulgar ‘nudus’ y a su vez éste del latín clásico ‘nodus’, haciendo referencia a la parte de intersección de algo que se junta (en este caso las falanges de los dedos a la mano).

El origen etimológico de media docena de partes del cuerpo humanoTobillo: Es la parte del cuerpo en donde se articula el pie con la pierna, pero también es la protuberancia de la tibia y del peroné que sobresalen respectivamente en el lado interno y externo de éste. Y es que el término tobillo proviene del latín vulgar ‘tubellum’ el cual era el diminutivo del vocablo ‘tuber’ cuyo significado literal era ‘protuberancia’ (en este caso haciendo referencia a la prominencia redondeada que se encuentra en el punto donde se une nuestra pierna con el pie).

El origen etimológico de media docena de partes del cuerpo humanoAxila: Se trata de la concavidad que forma el arranque del brazo con el cuerpo. Proviene del latín ‘axilla’, de idéntico significado y este proviene del vocablo ‘axis’ el cual hacía referencia a un eje o ala. Otro modo común para referirse a la axila es ‘sobaco’, pero dicho término tiene una etimología algo desconocida y discutida (la dejo para explicarla con más detenimiento en otro post).

El origen etimológico de media docena de partes del cuerpo humanoVena: Es cada uno de los conductos por los que discurre nuestra sangre, haciendo un recorrido por nuestros órganos interiores y con salida y llegada en el corazón. Proviene del término en latín, escrito del mismo modo, que era utilizado para referirse a cualquier conducto o canalillo por el que, de forma natural, circulaba cualquier líquido (agua, sangre…).

El origen etimológico de media docena de partes del cuerpo humanoMuslo: Es la parte de la pierna desde la juntura de las caderas hasta la rodilla. El término es en sí una contracción del vocablo ‘músculo’, el cual proviene del latín ‘muscŭlus’ y cuyo significado era ‘ratoncillo’ (os expliqué esta curiosa etimología en un post tiempo atrás).

 

Próximamente publicaré otra tanda con el origen etimológico de media docena de partes del cuerpo humano.

 

Te puede interesar leer también:

 

 

 

Fuentes de las imágenes: Wikimedia commons

¿Cuál es el origen etimológico del término ‘sexo’?

El origen etimológico del término ‘sexo’ lo encontramos en el latín ‘sexus’, la palabra utilizada en la antigüedad para designar la diferencia entre géneros, debido a que normalmente iba acompañada junto a los términos ‘virilis’ (hombre) y ‘mulieris’ (mujer). Al menos así aparece reflejado en los escritos anteriores al siglo XVII, donde era frecuente encontrarlo en la forma ‘sexus mulieris’ o ‘sexus virilis’ cuando se quería hacer una referencia al género al que pertenecía la persona de la que se estaba hablando.

¿Cuál es el origen etimológico del término ‘sexo’?

Etimológicamente, el vocablo latino sexus proviene de ‘sectus’ (corte) y éste de ‘secare’ (cortar) y es más que probable que se refiriera originalmente a la división de la población que existía, la cual se tenía el convencimiento de que la mitad exacta eran varones y la otra hembras. Aunque algunas fuentes indican que bien podría haberse originado de la idea de que, según se explica en los Evangelios, la primera mujer (Eva) fue creada a partir de cortar y sacar una costilla a Adán.

Por otra parte encontramos que en numerosos escritos de la Antigua Grecia también se hacía referencia al origen de los hombres y mujeres como un único y mismo ente, señalando que los humanos éramos seres andróginos (poseíamos los dos sexos en un mismo cuerpo). En la obra ‘El banquete’ de Platón (escrita alrededor del año 380 a.C.) el famoso filósofo griego explica que se debió a un castigo divino del Dios Zeus el que los seres andróginos quedasen divididos en dos (hombre y mujer).

En el Diccionario de Autoridades de 1739 (primer libro oficial en lengua española que recogía las palabras y sus definiciones) aparece la entrada ‘sexo’ dándole la siguiente acepción literal: ‘Distintivo en la naturaleza del macho, ù hembra en el animal’.

Cabe destacar que fue a finales del siglo XIX cuando aparecieron coletillas a la palabra sexo en los diccionarios para diferenciar la condición entre géneros: por ejemplo ‘Bello sexo’ con la acepción de ‘Conjunto de todas la mujeres’. En 1925 se le añadía al diccionario los términos ‘Sexo débil’ que daba como respuesta ‘las mujeres’ y ‘Sexo feo o fuerte’ que se refería a ‘los hombres’.

En una próximo post os explicaré la evolución que hizo el término sexo que pasó de ser un vocablo para referirse al género de las personas a designar las relaciones carnales (cópula).

 

 

Lee en este blog otros posts que te pueden interesar:

 

Portada del libro "Ya está el listo que todo lo sabe de SEXO" de Alfred López

 

 

¿Te ha gustado esta curiosidad relacionada con el sexo? Pues esta es una de las 240 que podrás encontrar en mi nuevo libro “Ya está el listo que todo lo sabe de SEXO”. De venta en librerías y Amazon: https://amzn.to/2q6wNXa

 

 

 

 

 

Fuente de la imagen:  pexels

Cadera, catedrático y catedral, tres palabras con un mismo origen etimológico: ‘una silla’

Cadera, catedrático y catedral, tres palabras con un mismo origen etimológico: 'una silla'

Conocemos como ‘catedrático’ (o catedrática) a aquella persona dedicada generalmente a la docencia (normalmente universitaria o de enseñanza media) y que ha alcanzado el más alto rango o status.

Por su parte una ‘catedral’ es una edificación monumental dedicada al culto religioso, siendo la iglesia principal de una diócesis y, por tanto, sede del obispado.

Y la ‘cadera’ es la parte de nuestra anatomía que está compuesta por dos partes salientes y formada por los huesos superiores de la pelvis.

Estos tres términos tienen un mismo origen etimológico (una silla o asiento), aunque los dos primeros (de ahí su similitud) provienen de una vía diferente que el referido a la parte de la anatomía humana.

‘Catedrático’ proviene del latín medieval ‘cathedraticus’ cuyo significado era ‘el que ocupa la silla o asiento’. El asiento al que se hace referencia es la ‘cátedra’, una silla o butacón elevado desde donde el maestro daba antiguamente la lección a sus alumnos o discípulos. El término cátedra a su vez provenía del latín clásico ‘cathedra’, cuyo significado era ‘silla, asiento’ y hasta ahí llegó desde el griego ‘kathédra’καθέδρα– de idéntico significado.

La ‘catedral’ recibe dicho nombre ya que era la edificación religiosa y principal en la que se encontraba el asiento del obispo de una diócesis (territorio en el que éste tiene su jurisdicción religiosa) y en el que se sentaba durante los oficios.  El término, al igual que el anterior, también proviene del latín clásico ‘cathedra’ y éste del griego ‘kathédra’.

Pero por su parte, el término ‘cadera’, proviniendo prácticamente del mismo origen etimológico, tuvo un viaje más que los dos vocablos anteriores, pasando desde al griego ‘kathédra’ al latín clásico ‘cathedra’ y desde ahí al latín vulgar ‘cathegra’ antes de convertirse en el castellano ‘cadera’. Y es que recibió ese nombre ya que es la parte de nuestra anatomía que se articula para que tomemos asiento, con la que nos podemos sentar, de ahí que tenga una etimología casi idéntica con otras palabras que, a simple vista, parece que no tengan nada que ver con ésta.

 

 

Otros posts que te puede interesar leer:

 

 

Fuentes de las imágenes: Wikimedia commons / chagiajose (Flickr) / Wikimedia commons

El curioso origen etimológico del término ‘delirio’

Se conoce como ‘delirio’ al estado de confusión mental que se caracteriza por alucinaciones y/o pensamientos absurdos e incoherentes.

El curioso origen etimológico del término ‘delirio’

El término proviene del latín ‘delirium’ y que literalmente significaba ‘no hacer un surco’, el cual tiene una curiosa explicación y origen.

Antiguamente entre las muchas pruebas que le podían hacer a un individuo para calibrar su estado de enajenación (ya fuese transitorio o producido por un trastorno mental) era pedirle que hiciese un surco en la tierra ayudado por una vara. Dependiendo de cómo saliese ésta se determinaba su capacidad y a aquel que no pudiese trazarlo de modo correcto se le tachaba como ‘delirium’.

Dicho término señalaba el comportamiento anormal o extravagante de esa persona y etimológicamente se componía del prefijo ‘de’ (separación, negación), el vocablo ‘lira’ (cuyo significado era ‘surco’) y el sufijo ‘ius’ (resultado).

 

 

Lee y descubre el curioso origen de otras conocidas palabras y expresiones

 

 

Fuente de la imagen: Wikimedia commons

¿Sabías que originalmente el término ‘libido’ nada tenía que ver con el sexo?

Días atrás os explicaba el curioso origen no sexual del término ‘lujuria’ y hoy os traigo otro vocablo muy relacionado actualmente con la sexualidad y con el que ocurrió algo muy similar. Se trata de la palabra ‘libido’, descrito en los diccionarios como ‘deseo o impulso sexual’ y que, originalmente, nada tenía que ver con el sexo.

¿Sabías que originalmente el término ‘libido’ nada tenía que ver con el sexo?

Fue a finales del siglo XIX y a través de Sigmund Freud cuando tomó esa mueva acepción. El padre del psicoanálisis vio en la palabra libido (la cual provenía de un vocablo latino homónimo y que quería decir ‘deseo desmesurado hacia algo’) el término ideal para etiquetar a aquellas personas que, a través de un desorden psicológico, tenían un desenfrenado deseo sexual, el cual era la raíz de otros problemas de conducta.

Freud utilizó ese antiguo vocablo proveniente del latín como referencia a la conducta libidinosa de los antiguos gobernantes romanos, propensos a los excesos de todo tipo.

De ahí que con el tiempo, tanto el término libidinoso como lujurioso se hayan convertido en sinónimos y en los diccionarios una entrada conduzca a la otra (y viceversa).

 

 

Lee en este blog otras curiosidades relacionadas con el sexo

 

Fuente de la imagen: Wikimedia commons