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¿Cuál es el origen del término ‘bochorno’?

Conocemos como ‘bochorno’ al calor asfixiante y estado de sofocación (sobre todo en verano con altas temperaturas y un altísimo nivel de humedad en el ambiente) y como referencia al rubor del rostro (a causa de pasar vergüenza o sentirse ofendido).

¿Cuál es el origen del término ‘bochorno’?

Etimológicamente proviene del latín ‘vulturnus’ cuyo significado literal era ‘viento del este’ (también llamado ‘viento solano’) y hacía referencia al viento muy cálido que llegaba a ser molesto y sofocante y que, según los antiguos romanos, provenía de las islas griegas (algunas fuentes lo llaman ‘viento del sureste’).

En el siglo XVII ya aparece mencionado el término bochorno y la primera aparición en el Diccionario de Autoridades es del año 1726,  dándole el significado ‘Vapor caliente y molesto que levanta el viento solano en el estío’. También es recogido en la forma ‘buchorno’, que es como se estuvo diciendo siglos atrás y que estuvo apareciendo en los diccionarios oficiales hasta el año 1936.

Como nota curiosa, cabe destacar que en el Diccionario de Autoridades de 1726 se apuntaba como posible origen etimológico a bochorno a la unión de los término ‘boca’ y ‘horno’, dándole la siguiente explicación: ‘porque el calor que da parece al que despide la boca del horno encendido’.

 

 

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Fuentes de consulta: Diccionario de Autoridades (I) / Diccionario de Autoridades (2) / Nuevo tesoro lexicográfico de la lengua española (NTLLE) / etimologias.dechile / RAE

Fuente de la imagen: dodlive

¿De dónde surge llamar ‘menú’ a la lista de platos que sirven en un restaurante?

Hoy en día llamamos menú a varias cosas, al tratarse de un término polisémico, y podemos encontrar que además de referirse a la lista de platos que constituyen una comida (menú del día) en un restaurante, también se usa para indicar las diferentes opciones que aparecen, por ejemplo, en la pantalla de un dispositivo electrónico.

Pero originalmente el vocablo únicamente hacía referencia en el aspecto gastronómico.

¿De dónde surge llamar ‘menú’ a la lista de platos que sirven en un restaurante?

El término proviene del francés (escrito del mismo modo, pero sin acentuar) y que se ha universalizado (en cualquier idioma y parte del planeta se le llama de este modo). Los franceses lo adoptaron en el siglo XVIII de la locución en latín ‘minūtus’, la cual significaba ‘menudo’, ‘pequeño’ y hacía referencia a la pequeña lista en la que el camarero llevaba anotados los diferentes platos ya cocinados y que estaban listos para ser servidos en un bistró (locales de restauración donde se daba de beber y comer de manera rápida y económica).

Como nota curiosa cabe destacar que de la misma raíz etimológica proviene el término ‘minuta’ también utilizada, muy a menudo, para llamar de ese modo a la cuenta de un restaurante.

 

 

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Fuente de la imagen: total13 (Flickr)

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [13]

Décimo tercera entrega de la serie de post dedicados a traer a este blog un buen número (de docena en docena) de cosas que quizás no sabíais cómo se llamaban en realidad o que, posiblemente, conocías pero con otro nombre distinto.

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [13]

Espero que la selección de palabras que he hecho en esta ocasión sea de vuestro agrado, al igual que ha ocurrido con las veces anteriores.

 

 - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [13]

Orto: Posiblemente, si eres de procedencia sudamericana (más concretamente de Argentina) te haya venido a la mente la palabra ‘ano’; pero no, el ‘orto’ al que me refiero en esta entrada nada tiene que ver con la anatomía sino con la astronomía, ya que hace referencia a la salida o aparición del Sol u otro astro por el horizonte.

 

 - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [13]

 

Hoploteca: Se refiere al museo donde se guarda o exhiben armas antiguas.

 

 - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [13]

 

Búcaro: Es la jarra o vasija hecha de arcilla en la que antiguamente se servía o bebía el agua. Su etimología proviene precisamente de la arcilla rojiza utilizada para realizarlas.

 

 - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [13]

 

Contrahuella: Es el plano vertical que vemos en cada uno de los peldaños de una escalera.

 

 - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [13]

 

Trinquis: Forma coloquial de llamar al acto de dar un trago de vino o licor.

 

 - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [13]

Confuerzo: Hace referencia a los banquetes fúnebres. Seguro que en más de una ocasión habéis visto en alguna película o serie (sobre todo estadounidense) que tras un entierro los dolientes se reúnen en una casa donde se sirve de comer y beber (e incluso cada asistente lleva alguna cosa). Esta costumbre ya era realizada en la antigüedad, tanto en las culturas egipcia, griega como romana e incluso podemos encontrar referencias a ello en la Península Ibérica en los siglos XVI y XVII.

 

 - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [13]

 

Pluscafé: Es la copa de licor que suele tomarse en la sobremesa, tras el café.

 

 

 

 - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [13]

 

Andel: Huella o surco que deja el paso de la rueda de un carro (u otro vehículo) por un terreno (campo).

 

 - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [13]

 

Gavilancillo: Es la punta curvada o pico que tiene la hoja de la alcachofa

 

 - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [13]

 

Mitón: Guante hecho de punto que deja los dedos al descubierto.

 

 - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [13]

 

Dextrógiro: Que gira o da vueltas en el mismo sentido que las agujas del reloj.

 

 - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [13]

 

Levógiro: Al revés que el término anterior. Que gira o da vueltas en el sentido contrario a las agujas del reloj.

 

 

 

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¿Sabias que los términos ‘ladrar’ y ‘latir’ tienen el mismo origen etimológico?

Conocemos como ‘latido’ a cada uno de los golpes producidos por el movimiento alternativo de dilatación y contracción del corazón contra la pared del pecho, o de las arterias contra los tejidos que las cubren (tal y como recogen los diccionarios).

Por otra parte, el ‘ladrido’ es el sonido que emite un perro (su voz), que puede ser de mayor o menos intensidad dependiendo de lo que el animal quiere expresar.

¿Sabias que los términos ‘ladrar’ y ‘latir’ tienen el mismo origen etimológico?

Los dos términos tienen cierta similitud en su forma de ser escritos, aunque a primera vista sus significados nada tienen que ver el uno con el otro (o eso es lo que creemos), debido a que curiosa y originalmente tienen la misma procedencia etimológica.

Y es que ‘latir’ proviene del latín ‘glattīre’ cuyo significado literal era ‘dar ladridos agudos’ y hacía referencia a los gruñidos que emitían los cachorros de perro y nada tenía que ver con el movimiento del órgano muscular que tenemos en el pecho.

Como los ladridos de los pequeños canes solían ser leves y temblorosos, con el tiempo quedó asociado el término al acto de temblar algo y de ahí pasó al movimiento que producía un órgano (en este caso el corazón) que recordaba a un temblor.

Por tanto, etimológicamente hablando, un latido de nuestro corazón no deja de ser un ladrido leve y tembloroso de un cachorro de perro.

 

 

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Fuentes de consulta: molinodeideas / etimologias.dechile / RAE

¿De dónde surge que en México llamen ‘gachupines’ a los españoles?

Recibo un correo email de Aurora Muñoz en la que me comenta que viendo una serie de televisión le llamó la atención que uno de los protagonistas, de origen mexicano, utilizara el término ‘gachupines’ para referirse despectivamente a los españoles, y me pregunta sobre el origen del vocablo y motivo por el que se utiliza.

¿De dónde surge que en México llamen ‘gachupines’ a los españoles?

Hoy en día podemos encontrar que son muchos los mexicanos que se refieren a algún español como ‘gachupín’, pero en la mayoría de ocasiones ya no se hace con un tono despectivo, sino como un mote que ha quedado en el lenguaje coloquial para hacer referencia a cualquier persona nacida en España.

Pero no era así hasta finales del siglo XIX (e incluso durante las dos primeras décadas del XX) en el que llamar gachupín a un español denotaba cierta animadversión y resentimiento hacia los oriundos de España que se habían establecido en México.

Según consta, las primeras referencias escritas sobre este término datan del siglo XVI, en plena época de la expansión colonialista del Imperio español en el Nuevo Mundo y parece ser que surgió entre los autóctonos y los criollos (descendientes de españoles que habían nacido en el continente americano) quienes empezaron a usarlo para referirse despectivamente y cierto rencor a los conquistadores y colonos de origen español que hasta allí llegaban.

En el siglo XIX volvió a usarse masivamente el término durante los años que duró la guerra por conseguir la independencia de México y dejar de pertenecer al virreinato español. Después de ahí, el vocablo permaneció en el lenguaje popular pero su uso por parte del pueblo mexicano ya no es totalmente despectivo como antiguamente (aunque sí continua habiendo quien lo utiliza con esa intención).

Donde se crean más discrepancias es sobre el origen etimológico del término ‘gachupín’ y, dependiendo de la fuente, los expertos están divididos en dos posibles orígenes.

Por una parte se explica que proviene del apellido ‘Cachopín’ el cual era originario de la región cántabra de Laredo y cuyos miembros de la familia, compuesta por nobles y militares, presumían orgullosos de su linaje y pura sangre española. Eran conocidos como los ‘Cachopines de Laredo’ y tal referencia aparece en numerosos escritos y libros del siglo XV en adelante (incluso se hace una mención a estos en el capítulo XIII de la primera parte de ‘El Ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha’). Ya en tierra mexicana el apellido Cachopín parece ser que derivó en cachupín para finalmente quedar en gachupín.

Por otra parte  hay quienes señalan que ‘gachupín’ proviene del náhuatl (idioma autóctono y original de México) del término ‘catzopini’ y cuya traducción literal vendría a ser ‘hombre con espuelas’ (en referencia a la pieza que llevaban en los talones los jinetes que fueron a conquistar México). Cabe destacar que está etimología tan solo está respaldada por una minoría de expertos en el tema (sobre todo por etimólogos de origen mexicano).

 

 

 

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Fuentes de consulta: capsuladelengua / Celtiberia / etimologias.dechile / elhorizonte / grijalvo
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¿Sabías que originalmente el término ‘verdugo’ no se usaba para referirse a un ejecutor sino a la vara con la que fustigaba?

Conocemos como ‘verdugo’ al funcionario público encargado de ejecutar un tormento (castigo) o una pena de muerte. A lo largo de la Historia varios son los personajes que se han hecho inmensamente populares o que han sido referenciados en la literatura o crónicas de su época.

¿Sabías que originalmente el término ‘verdugo’ no se usaba para referirse a un ejecutor sino a la vara con la que fustigaba?

Pero así como tenemos tan asociado el término con el que nos referimos a estos individuos cabe destacar que, originalmente, ese no era el nombre que recibían (antiguamente eran conocidos como ‘sayón’ o ‘ajusticiador’).

El hecho de ser nombrados popularmente como verdugos proviene de la vara que era utilizada por estos ajusticiadores a la hora de azotar a un reo, la cual era denominada de ese modo debido a que solía ser confeccionada con una rama cortada aún verde (proviniendo del latín ‘virgutum’ y éste de ‘viridis’todavía verde, vigoroso-).

Con el tiempo y el uso de los verdugos (ramas) para azotar, también pasó a denominarse así a la herida o señal que quedaba en la piel, levantada, tras ser azotado.

Y de ahí ya pasó, con el transcurso del tiempo, a utilizarse el término para referirse también a la persona que utilizaba la mencionada fusta para azotar (es lo que comúnmente se denomina como ‘metonimia’: designar una cosa con el nombre de otra con la que existe una relación.

Esta metonimia también llegó a hacer que se denomine como verdugo al capuchón utilizado por los éstos para ocular su cara.

 

 

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¿De dónde surge llamar ‘charol’ a cierto tipo de papel y a los zapatos muy lustrosos?

Reconozco que el término ‘charol’ trae a mi memoria docenas de recuerdos de mi infancia y rápidamente lo asocio con los trabajos de manualidades que realizábamos en la escuela y también en los días de fiesta familiar o de evento especial en los que mi madre nos calzaba con unos zapatos tan relucientes que incluso podíamos vernos reflejados en ellos.

¿De dónde surge llamar ‘charol’ a cierto tipo de papel y a los zapatos muy lustrosos?

Recuerdos de infancia aparte, resulta curioso cómo surge llamar de ese modo (charol) al mencionado papel y cierto tipo de calzado.

El término charol llegó al castellano desde el portugués ‘charão’, que era la forma en la que nuestros vecinos lusos habían adaptado a su idioma el modo que los chinos (en la época en la que Macao fue su colonia)  llamaban al barniz (chat liao) utilizado para la lacar y dar lustre a ciertos materiales, como metales, pieles o piedras.

Se trataba de un barniz especial que tenía la característica de no cuartearse, por lo que era ideal para ser aplicado sobre piezas como los zapatos de cuero, los cuales les daba un aspecto brillante e impecable.

También se usaba para barnizar algunos objetos de plata (como por ejemplo las bandejas) siendo llamadas estas en muchos lugares como ‘charolas’ (sobre todo de Hispanoamérica), de ahí que sea común escuchar la expresión ‘pasar la charola’ como clara alusión al acto de ir pasando una bandeja en la que depositar los donativos (especialmente en las iglesias).

Cabe destacar que la técnica de barnizado realizado en oriente con el ‘chat liao’ (literalmente ‘material que barniza’) fue mejorado en occidente a partir del siglo XVIII y posteriormente, alrededor de 1818, el inventor estadounidense Seth Boyden creó un barniz que dio paso hacia la confección y comercialización de los lustrosos ‘zapatos de charol’ y a la creación del mencionado ‘papel de charol’ (lacado y de vistosos y brillantes colores por una cara y blanco mate por la otra).

 

 

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Fuentes de las imágenes: Wikimedia commons / mimundodepapel-chema.blogspot.com
Fuentes de consulta:  etimologias.dechile / RAE (1) / RAE (2) / fondodeculturaeconomica

¿De dónde proviene la expresión ‘Eres un morral’ para insultar a alguien?

Expresiones como ‘Eres un morral’ o ‘este niño es un morral’ están prácticamente en desuso y ocasionalmente podemos escucharla pronunciar a alguna persona con bastante edad. Con ella se está tratando decir que alguien es una mala persona, no se comporta debidamente, va desaliñada e incluso que es ignorante y grosera. Antiguamente algunas abuelas se lo llamaban a sus nietos cuando estos se habían portado mal o habían hecho alguna trastada.

¿De dónde proviene la expresión ‘Eres un morral’ para insultar a alguien?

El ‘morral’ al que hacía referencia la expresión es el término con el que se conocía al saco en el que era introducido el pienso que se le daba de comer a algunos animales, el cual  llevaban, comúnmente, colgando de sus cabezas. También era el vocablo para denominar una especie de mochila (también en forma de macuto o saco) que algunas personas usaban para llevar sus provisiones (comida) o ropa y que era colgada generalmente de la espalda.

Pero la casualidad hizo que ese también fuera el apellido de un personaje que se hizo inmensamente popular a principios del siglo XX y, sobre todo, fuera señalado durante muchísimo tiempo (por parte de la sociedad) como el arquetipo de indeseable, criminal y granuja.

Se trata de Mateo Morral, un joven anarquista (nacido en Sabadell, Barcelona) quien el 31 de mayo de 1906 trató de asesinar al rey Alfonso XIII y a Victoria Eugenia de Battenberg el mismo día que contrajeron matrimonio, cuando estos se dirigían en una carroza hasta el Palacio Real (de Madrid) y, desde un balcón de la calle Mayor, les lanzó un ramo de flores que ocultaba una bomba. El monarca y su esposa salieron ilesos del intento de regicidio y el terrorista, aunque logró huir, fue atrapado dos días después cerca de Torrejón de Ardóz (la versión oficial dijo que se suicidó y las investigaciones recientes indican que fue asesinado por las fuerzas del orden).

Por tal motivo, el apellido ‘Morral’ quedó también vinculado, peyorativamente, para referirse a las personas con malas intenciones e incluso, hubo un tiempo en el que algunos progenitores o abuelos, tal y como he explicado en el primer párrafo, llamaban ‘morral’ a un niño cuando éste se portaba mal.

 

 

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El origen del término ‘rechinar’

Se conoce como ‘rechinar’ a la acción o sonido causado por el roce entre dos piezas (por ejemplo los dientes) y que produce un chirrido comúnmente desagradable.

El origen del término ‘rechinar’

Su etimología proviene de unir el prefijo ‘re’ (que en este caso se utiliza para denotar la reproducción o imitación del objeto designado o de alguna de sus propiedades) y el vocablo ‘china’ (en referencia a una piedra pequeña), siendo el significado literal de rechinar: ‘sonar como las chinas’, en clara alusión al sonido que se produce al rozarse entre sí las piedrecillas cuando son pisadas.

 

 

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¿De dónde surge llamar ‘chalado’ a alguien que no anda bien de la cabeza?

A través del perfil en Instagram de este blog (@yaestaellistoquetodolosabe2) me llega la consulta sobre el origen de llamar ‘chalado’ a alguien que no anda bien de la cabeza.

¿De dónde surge llamar ‘chalado’ a alguien que no anda bien de la cabeza?

El término chalado es habitual utilizarlo, de un modo más desenfadado que formal, para indicar que alguien no anda bien de la cabeza o está falto de juicio.

Su procedencia la encontramos en el idioma caló (la lengua hablada por el pueblo gitano) en la que el vocablo ‘chalar’ significa literalmente ‘ir’ (en referencia a la acción de desplazarse de un lugar a otro). Y fue a raíz de ese significado que comenzó a utilizarse para referirse a aquellas personas que estaban perdidamente (locamente) enamoradas de alguien, ya que a estas se les solía ‘ir la cabeza’ por culpa del amor pasional que sentían (‘estar ido‘).

No tardó en utilizarse en el castellano como uno más de lo muchos sinónimos del término ‘loco’ y fue incorporado al Diccionario de la RAE en 1884 con la acepción: ‘Alelado, falto de seso o juicio’ (la misma que hoy en día sigue teniendo).

De ahí surgieron otras variantes al uso del término, como ‘chaladura’,  la cual es habitual utilizar como clara referencia a un enamoramiento (recogida de ese modo por la RAE, a partir de 1983, además de significar ‘extravagancia’, ‘locura’ y ‘manía’).

 

 

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