Archivo de la categoría ‘Curiosidades de París’

¿Por qué a la felación también se le llama ‘hacer un francés’?

Esta es una etimología algo discutida debido a que los expertos coinciden en que se originó en Francia pero no se ponen de acuerdo en cómo y cuándo.

¿Por qué a la felación también se le llama ‘hacer un francés’?

Por una parte nos encontramos quienes señalan que empezó a usarse el término hacia finales del siglo XIX cuando las prostitutas de los burdeles parisinos ofrecían como uno de sus servicios estrella el realizar una felación utilizando la lengua y proporcionando a los clientes un gran placer.

Otros apuntan como origen los últimos años de la Primera Guerra Mundial, en la que hubo una importante presencia de soldados estadounidenses en Francia, quienes quedaban maravillados sobre las cosas que sabían hacer las mujeres francesas (no solo las prostitutas, sino todas en general), quienes les practicaban sexo oral y además les daban apasionados besos con lengua (en la boca… de ahí que en Estados Unidos se conozcan ese tipo de besos como ‘French Kiss’).

Por último, el origen de llamar francés a las felaciones lo sitúan en la década de 1920 (la conocida como ‘alegres años 20’) en el que tuvieron lugar grandes y alocadas fiestas en la capital francesa. Los cabarets ofrecían picantes números subidos de tono y hombres y mujeres se desmadraban en cada uno de sus encuentros, siendo el sexo oral una de las prácticas más realizadas.

 

 

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Fuente de la imagen: Disco “Erotica” de Madonna (1992) vía “El blog de Lilih Blue”

¿De dónde surge el mito de que los bebés los trae una cigüeña desde París?

Todos lo hemos dicho o escuchado en alguna ocasión aquella frase típica de que los bebés vienen de París y los trae una cigüeña. Una respuesta que se da a los más pequeños cuando se interesan por saber de dónde vienen los niños (sobre todo cuando llega un hermanito nuevo a casa).

¿De dónde surge el mito de que los bebés los trae una cigüeña desde París?

En realidad, esta recurrente contestación, es una mezcla de diferentes historias, cuentos y leyendas que desde hace muchos siglos se han ido explicando en las diferentes culturas y países y que ha llegado hasta nuestros días en esta forma.

Si nos ponemos a bucear por la red o en libros antiguos podremos encontrar que cada autor nos explica una versión u origen diferente e incluso algunos con detalles en común.

Lo primero que debemos hacer es separar cigüeña y París, ya que ambas cosas se explicaban por separado y con el tiempo acabó unificadas y explicándose en la misma historia.

Por un lado tenemos la milenaria creencia de muchos pueblos y culturas que veía a las cigüeñas como un ave sagrada y que traía suerte y prosperidad. Nuestros antepasados se dieron cuenta de que con la entrada de la primavera regresaban las cigüeñas de su migración y  ¿De dónde surge el mito de que los bebés los trae una cigüeña desde París?con ellas traían los días de más luz y calor, época en la que era tradición celebrar los enlaces matrimoniales por aquel entonces y que, tras la noche de bodas, muchas esposas quedaban embarazadas.

También se fijaron que una de las principales cosas que hacían las cigüeñas, tras su regreso, era hacer su nido en el punto más alto que encontraban (normalmente una torre o campanario) y allí ponían sus huevos y tenían a sus crías, a las que alimentaban y cuidaban con esmero.

Podemos encontrar que tanto en la mitología griega, romana, germana o escandinava hay múltiples referencias a las cigüeñas como un pájaro de buenaventura y prosperidad.

Todo ello hizo que con el tiempo se tuviera el convencimiento de que el regreso de las cigüeñas y noticia de la llegada de un bebé estuviesen relacionas.

Fue a partir de ahí que muchos autores escribieran cuentos y relatos en los que se explicaba que la dicha a una familia llegaba a través de un recién nacido que había sido llevado por una cigüeña. Entre ellos encontramos a Hans Christian Andersen quien, en 1838, publicó un relato corto titulado ‘Las cigüeñas’  y que hacía referencia al mito de que estas eran las portadoras de bebés (aunque ese no era en lo que se centraba dicha historia, que realmente era algo cruel, como otros cuentos de este célebre autor danés).

Hoy en día se nos representa la cigüeña portando un bebé que va cómodamente tumbado o envuelto en una especie de sábana, pero antiguamente se tenía el convencimiento de que los recién nacidos eran agarrados por el pescuezo y transportados por estas aves directamente con el pico. Esto llevó a denominar como ‘mordisco de cigüeña’ a los ‘hemangiomas cervicales’ (Nevus flammeus nuchae), una mancha rojiza que aparece en la nuca de algunos recién nacidos y que suele desaparecer antes de haber cumplido el primer año de vida en el 95 % de los casos.

Sobre la creencia de que los niños vienen de París también se juntan varias historias y creencias.

Por un lado está la costumbre que surgió, a partir de la segunda mitad del siglo XIX, de ir a la capital francesa en el viaje de ‘Luna de miel’, el cual se convirtió en el principal destino de los recién casados y de ahí que se la denomine ‘la ciudad del amor’ (evidentemente de aquellas parejas que, económicamente, se lo podían permitir). Muchas eran las recién casadas que regresaban habiendo quedado embarazadas, por lo que rápidamente surgió el dicho de que ‘traían un bebé de París’.

También nos encontramos con una antiquísima leyenda que se hizo muy popular varios siglos atrás y que explicaba la historia de un humilde matrimonio de Alsacia (noreste de Francia) cuyo mayor deseo era tener un hijo y que un año recibieron la visita de una pareja de cigüeñas que construyeron su nido en la salida de la chimenea de su hogar; el esposo, al subir hasta allí para ver por qué el humo de la chimenea no tiraba hacia arriba, encontró a un recién nacido que había sido dejado por las aves. Este relato (con numerosísimas variantes) se hizo muy célebre en la Edad Media y, según parece, era común explicar que los bebés provenían de Alsacia.

Muchos son los que opinan que con el tiempo se cambió la localidad de Alsacia por la de París, aunque la mayoría de los expertos señalan que son orígenes diferentes y que es más que probable que el origen real sea el que he explicado un par de párrafos más arriba y que tenía que ver con el viaje realizado por los recién casados a la capital de Francia.

 

 

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Post realizado como respuesta a una consulta que me han hecho llegar desde el legendario programa radiofónico ‘La nit dels ignorants 3.0’ de Catalunya Ràdio a través de Twiter

Fuentes de las imágenes: Wikimedia commons (1) / pixabay / Wikimedia comons (2)

El curioso e histórico motivo por el que los depósitos de cadáveres son conocidos con el término de ‘morgue’

Conocemos como ‘morgue’ al lugar en el que se depositan los cadáveres a la espera de ser identificados o realizarles la autopsia.

El curioso motivo por el que los depósitos de cadáveres son conocidos con el término de ‘morgue’

El término morgue (que es utilizado internacionalmente para referirse a ese lugar) proviene del francés medieval ‘morguer’ y su significado literal era ‘mirar solemnemente’.

Y es que inicialmente (alrededor del siglo IX) ese término no era usado para referirse al depósito de cadáveres sino al lugar donde se encerraba a los delincuentes que habían sido arrestados por primera vez. Era un tiempo en el que todavía no existían los documentos de identificación ni las fichas policiales y, por tanto, los criminales eran exhibidos en una celda de la prisión a la que acudían algunos voluntariosos ciudadanos para indicar si conocían de algo al reo y de ese modo tenerlos identificados.

Los visitantes miraban solemnemente a los presos y por tal motivo se acuñó el término.

El curioso motivo por el que los depósitos de cadáveres son conocidos con el término de ‘morgue’Pero con el tiempo las autoridades parisinas se dieron cuenta que esa fórmula de identificación de criminales también podía ser útil a la hora de descubrir la identidad de muchos de los fallecidos que aparecían en las calles de la ciudad (sobre todo en el fondo del rio Sena).

Así que en los sótanos del Grand Châtelet de París (fortificación que a partir del siglo XIV sirvió de prisión, juzgados, comisaría de policía y depósito de cadáveres) se habilitó un habitáculo donde se exhibían los cuerpos sin vida sin identificar y por el que iban desfilando los ciudadanos que debían ayudar a reconocer los cadáveres.

Como el modo de exhibir los cuerpos sin vida se realizaba de una manera muy similar a como se había estado haciendo con los presos, aquel depósito de cadáveres pasó a ser conocido con el mismo término: ‘morgue’ y de ese modo ha llegado hasta nuestros días.

 

 

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Fuente de la imágenes: Wikimedia commons

Cuando La Gioconda fue robada del Museo del Louvre

Cuando La Gioconda fue robada del Museo del Louvre La Gioconda, también conocida como La Mona Lisa, es uno de los cuadros más famosos de la Historia y que fue realizado por el genio renacentista Leonardo Da Vinci.

La obra ha pasado por distintas manos (o mejor dicho, por distintas paredes) entre ellas las de Napoleón Bonaparte, pero desde principios del siglo XIX está expuesta en Museo del Louvre, de donde no se ha movido excepto en las contadas ocasiones en la que ha viajado para formar parte de exposiciones temporales en otros museos y a un periodo de dos años y ciento once días en el que permaneció en paradero desconocido tras ser robada a primera hora de la mañana del 21 de agosto de 1911.

El autor del robo resultó ser Vincenzo Peruggia, un antiguo empleado del museo, quien con la ayuda de Eduardo Valfierno (auténtico cerebro de la operación) se hicieron con el valiosísimo cuadro, con el fin de venderlo a un coleccionista privado. Pero los primeros sospechosos del robo no fueron los propios autores, sino un grupo de artistas de la época entre los que se encontraba Pablo Picasso.

El pintor malagueño era sospecho porque ya lo habían pillado en alguna que otra ocasión comprando en el mercado negro un par de obras robadas anteriormente en el Louvre. Finalmente se comprobó la inocencia de Picasso, así como la de sus amigos. El cuadro fue finalmente recuperado el 11 de diciembre de 1913.

 

 

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Fuente de la imagen: Wikimedia commons

¿De dónde surge la (perjudicial) moda de poner un candado, como símbolo de amor eterno, en un puente?

Aquellos a quienes nos gusta visitar diferentes países hay algo que encontramos en todos nuestros viajes: puentes que pasan por encima de un río local el cual sus barandillas están llenas de candados en los que se encuentra escrito el nombre de dos enamorados y, a veces, un corazón dibujado.

¿De dónde surge la (perjudicial) moda de poner un candado, como símbolo de amor eterno, en un puente?

Pero de un tiempo a esta parte ya no solo son los puentes  los que sufren esa agresión estética (además de sus consecuentes y graves deterioros) sino que cualquier escultura, ventana, verja, valla o aquello que tenga una rendija en la que colocarle el susodicho candado se ha convertido en objeto de la superstición de turistas deseosos de mantener viva la llama del amor eterno.

Los ayuntamientos de todas esas poblaciones (y no solo tenemos que viajar al extranjero, en cualquier ciudad o localidad, aunque no sea turística, podemos encontrarnos con esos candados) tienen que gastar cuantiosas partidas económicas que se invierten en el trabajo de retirarlos además de arreglar los desperfectos ocasionados por el peso de centenares de cerrojos metálicos que ocasionan innumerables daños y ponen en riesgo la seguridad de quienes por allí pasean.

Y sí, aquel candado que pusiste en tu último romántico viaje, con el deseo de que vuestro amor durase para toda la vida, muy posiblemente ya haya sido retirado. El destino de ese cerrojo junto a las docenas que lo acompañaban van a parar al reciclado, siendo fundidos y dando una segunda vida al metal resultante.

Incluso hay ayuntamientos que tras haber padecido el derrumbamiento de alguna de las barandillas de sus puentes más míticos, a consecuencia del sobrepeso y poniendo en peligro la integridad de quienes por allí pasean, han lanzado campañas pidiendo a los ciudadanos y, sobre todo, turistas que no coloquen candados y que en lugar de hacerlo se tomen un selfie.

¿De dónde surge la (perjudicial) moda de poner un candado, como símbolo de amor eterno, en un puente?Por ejemplo uno de ellos es el ayuntamiento de París quienes han puesto en marcha la campaña ‘love without locks’ (amor sin candados/cerraduras) e invita a fotografiarse en sus puentes sobre el río Sena y colgar las fotos en las redes bajo la etiqueta #lovewithoutlocks ya que de ese modo esa demostración de amor sí que perdurará para siempre. El lema de la campaña es: ‘Nuestros puentes no podrán resistir tanto amor. Liberadlos declarando vuestro amor con #lovewithoutlocks’ y puedes visitar la web que han dispuesto para ello en el siguiente enlace: http://lovewithoutlocks.paris.fr

Y ¿de dónde surge la romántica (aunque perjudicial) moda de colocar un candado en un puente como símbolo de amor eterno?

Pues tal y como lo conocemos hoy en día se inició hace poco más de una década a través del enorme éxito que alcanzó a partir de 2006 el libro (y posteriormente diferentes versiones cinematográficas) ‘Tengo ganas de ti’ del escritor italiano Federico Moccia. Sus novelas se convirtieron en best sellers y cientos de miles los adolescentes  deseaban vivir lo mismo que los protagonistas de esa romántica historia, motivo por el que imitaban sus actos, entre ellos el que aparecen colocando un candado en el puente Milvio de Roma.

Pero parece ser que lo de poner un candado como símbolo de amor eterno en un puente no fue algo que surgió de la mente creativa de Federico Moccia, sino que éste se inspiró en un poema de amor escrito a mediados del siglo XX por la poetisa de origen serbio Desanka Maksimović titulado ‘Molitva za ljubav’ (Oración por el amor) quien a su vez parece ser que se inspiró en una vieja historia ocurrida en la población serbia de Vrnjačka Banja durante la Primera Guerra Mundial en la que, supuestamente, una maestra local y un oficial del ejército estaban prometidos (el punto de encuentro de sus citas era un puente local) y él tuvo que ir al frente en Grecia, donde empezó una nueva relación sentimental allí, algo que hizo morir de desamor a la joven. Por tal motivo cuentan las crónicas (que parece tener más de cuento o leyenda urbana que de historia real) las jóvenes serbias de la época empezaron a acudir al mencionado puente y colocaron candados para atrapar a sus enamorados y así no ser abandonadas (como si de un sortilegio supersticioso se tratara).

 

 

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Fuente de las imágenes: Alfred López (Milán 1/abril/2018) / lovewithoutlocks.paris.fr

¿Sabías que Salvador Dalí y Harpo Marx formaron una pareja artística?

¿Sabías que Salvador Dalí y Harpo Marx formaron una pareja artística?El propósito no era actuar en salas de teatro, como si de un dúo cómico se tratara, sino que decidieron unir sus talentos intelectuales para escribir guiones cinematográficos y rodar películas surrealistas.

A mediados de la década de 1930 Salvador Dalí quedó maravillado por las películas de los famosos Hermanos Marx, pero sobre todo por los personajes que interpretaba Harpo Marx, a quien tuvo oportunidad de conocer en una fiesta privada celebrada en París, pudiendo quedar fascinado del arte musical y la maestría con que ejecutaba el arpa, motivo por el que el genio ampurdanés quiso tener un encuentro personal con el actor y pintarle un retrato.

La agenda de Harpo hacía imposible un encuentro entre ambos (en aquellos momentos los Hermanos Marx eran los artistas más solicitados en cine y teatros), por lo que Dalí tuvo que esperar varios meses para poder encontrarse con Harpo en Estados Unidos, tras contactar a inicios de 1937 con Jo Forrestal (amigo en común de ambos) y éste le hizo llegar al actor sus deseos de tener el esperado encuentro.

Harpo envió el siguiente mensaje a Dalí:

«Estimado Salvador Dalí: he recibido un telegrama de Jo Forrestal diciendo que usted está interesado en mí como víctima. Emocionado ante la idea. El rodaje actual acabará dentro de seis semanas. Si viene al Oeste, estaré encantado de ser pintarrajeado por usted. Tengo una contrapropuesta: ¿Posaría para mí mientras yo poso para usted? Feliz año nuevo de un gran admirador de La persistencia de la memoria»

Ese mismo año, mientras Harpo Marx estaba rodando junto a sus hermanos la película Un día en las carreras’ Dalí se trasladó hasta Los Ángeles y pudo finalmente encontrarse con el actor. Llevaba con él un original arpa realizado con cucharillas y cuerdas  de alambre de espino que regaló a Harpo.

¿Sabías que Salvador Dalí y Harpo Marx formaron una pareja artística?El flechazo entre ambos fue inmediato y tras unas horas conversando se dieron cuenta que ambos tenían una visión muy similar sobre el arte y el surrealismo, motivo por el que decidieron reunirse durante los descansos en los rodajes de la película que estaba filmando para escribir conjuntamente un guion que titularon ‘Jirafas en ensalada de lomos de caballo’.

Presentaron el guion del mediometraje de media hora de duración (al que posteriormente le cambiaron el título por ‘La mujer surrealista’) pero no consiguieron convencer a ningún productor de la compañía Metro-Goldwyn-Mayer para la que trabajaba en exclusiva Harpo Marx.

Finalmente, al no encontrar el soporte económico que necesitaban para ponerla en marcha, Salvador Dalí y Harpo Marx decidieron dejar en el olvido este proyecto y seguir con sus respectivas carreras. Pero de aquellos encuentros quedó no solo el fallido proyecto cinematográfico (que acabo guardado en un cajón durante medio siglo) sino un buen puñado de fotografías de ambos artistas, dibujos y bocetos.

 

 

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Fuentes de la info e imágenes: salvador-dali.org /  marx-brothers.org / Cuaderno de Historias

¿Es verdad que la Torre Eiffel pudo estar en Barcelona?

¿Es verdad que la Torre Eiffel pudo estar en Barcelona?

Esta es, muy posiblemente, una más de las muchas leyendas urbanas que las redes sociales y blogs se han encargado de expandir en los últimos años y que cada cierto tiempo va apareciendo de nuevo. Si escribes en cualquier buscador de internet las palabras Eiffel y Barcelona aparecerán cientos de miles de resultados, en los que, en su gran mayoría, explican cómo el Ayuntamiento de Barcelona rechazó el proyecto de Gustave Eiffel de construir en la Ciudad Condal la famosa torre metálica de cara a la Exposición Universal que se celebraría allí el año 1888. La inmensa mayoría de esas entradas no dejan de ser simples ‘copia y pega’, pero que no aportan ni una sola fuente o enlace fiable que demuestre la veracidad de tal historia. Afortunadamente, cada vez son más las páginas que lo desmienten.

Pero, aparte de que no hay publicado ni un solo documento oficial que verifique ese dato (o al menos que se haya hecho público), la casi totalidad de enlaces que hablan sobre la historia y construcción de la Torre Eiffel en París señalan que los representantes de la Ciudad de la Luz y el ingeniero francés llegaron a un acuerdo para construirla el 30 de marzo de 1885, mientras que las autoridades municipales de la ciudad de Barcelona no tuvieron constancia de que la población acogería la sede de la Exposición Universal hasta el 18 de junio de ese mismo año (dos meses y medio después).

A todo esto hemos de sumarle que, con los años que han pasado y la era digitalizada en la que nos encontramos, si fuera cierta la hipótesis de que Gustave Eiffel (o algún representante de su equipo de arquitectos) presentó el proyecto de construcción de su famosa torre en Barcelona ya se habría hecho público dicho documento o, al menos, existiría constancia de ello en las hemerotecas de los diarios de la época ¿no creéis?

Torre Lapierre y Torre CondalLo que sí realmente consta son los proyectos presentados por el también ingeniero francés J. Lapierre y el arquitecto catalán Pere Falqués para levantar unas torres (Torre Lapierre y Torre Condal), pero ambos fueron rechazados debido a la falta de presupuesto y en favor del Arc del Triomf diseñado por Josep Vilaseca i Casanovas.

Cabe destacar que parte de la confusión sobre el hipotético proyecto de Eiffel en la Barcelona de la Exposición Universal pueda deberse al hecho de que en 1929, durante la Exposición Internacional que se celebró en la Ciudad Condal, se levantó la conocida como ‘Torre Jorba’ (financiada por los grandes almacenes Jorba) en la entrada a la montaña de Montjuïc frente al parque de atracciones de la Foixarda y que representaba una réplica de la torre Eiffel, de 50 metros de altura, pero realizada con las letras que componían el nombre del mencionado comercio, tal y como puede observarse en la imagen inferior. Fue desmantelada a principios de la década de 1930, una vez clausurada la exposición.

Torre Jorba (Exposición internacional de Barcelona 1929)

 

 

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Fuentes de consulta: Lluís Permanyer (La Vanguardia) / hemeroteca.lavanguardia.com (pdf) / Barcelofilia
Fuentes de las imágenes: Amio Cajander (Flickr) / Wikimedia commons / Barcelofilia (Arxiu Albert Bastardas)

¿Por qué a París se la conoce como ‘la ciudad de la luz’?

¿Por qué a París se la conoce como ‘la ciudad de la luz’?

El origen del alumbrado público de las calles y plazas viene de lejos y muchas son las civilizaciones que ya hace muchos siglos colocaban algún tipo de antorcha para facilitar a los viandantes el poder transitar en las noches más oscuras sin tropezar ni tener ningún percance. Esa iluminación callejera era colocada por los propios ciudadanos, quienes las ponían en una ventana o puerta de sus propias casas.

Según consta, fue el 2 de septiembre de 1667, bajo el reinado de Luis XIV, el Rey Sol, cuando se inauguró en París el primer alumbrado público que estaba gestionado por las autoridades locales y que no dependía de los propios vecinos, ya que había un servicio municipal que se encargaba de encenderlas al anochecer y apagarlas al amanecer.

Este sistema era un tramado de luces que recorrían las principales vías de la capital francesa y que cambió por completo la estética de la ciudad al llegar la noche al estar iluminada por completo. Fue a partir de entonces que París comenzase a ser llamada ‘la ciudad de la luz‘.

 

 

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Cuando Louis Pasteur probó por primera vez en un humano (y con éxito) la vacuna contra la rabia

Cuando Louis Pasteur probó por primera vez en un humano (y con éxito) la vacuna contra la rabia

La década de 1880 fue muy prolífica para el químico y bacteriólogo francés Louis Pasteur, quien se encontraba inmerso en su trabajo de laboratorio tratando de buscar diferentes vacunas que pudiesen salvar la vida a miles de ciudadanos que morían a diario a causa de múltiples infecciones y enfermedades.

El 6 de julio de 1885 se presentaron, en el pequeño laboratorio que tenía Pasteur en la parisina calle de Ulm, tres personas a las que un perro rabioso había mordido. Entre ellos se encontraba Josef Meister, un niño de nueve años de edad que parecía ser el que se había llevado la peor parte.

El científico, en colaboración con Émile Roux, llevaba tiempo trabajando en el desarrollo de una vacuna contra la rabia pero ésta, hasta el momento, solo había sido probada en algunos animales (sobre todo perros y conejos) por lo que, al no tener la titulación de médico y la vacuna no estar reconocida por el organismo oficial correspondiente, se arriesgaba a tener serios problemas si los trataba y vacunaba con lo que de momento tenía elaborado. Tras consultarlo, y aconsejado por su colega, Pasteur se animó a hacerlo.

De los tres pacientes a los que atendió el único que logró sobrevivir fue el pequeño Josef, a quien estuvo suministrando el compuesto antirrábico durante los siguientes diez días. Pasado este tiempo el investigador vio con satisfacción que había hecho efecto y que el niño estaba totalmente curado y fuera de peligro. Había nacido la vacuna contra la rabia con la que, debido a su éxito, en los siguientes años Pasteur trataría y salvaría la vida a cerca de tres mil personas que habían sido víctimas de mordeduras de perros rabiosos.

Como nota anecdótica cabe destacar que, años más tarde y siendo ya adulto, Josef Meister entró a trabajar en el Instituto Pasteur que se crearía unos años después y allí ejerció de vigilante hasta el día de su muerte, el 16 de junio de 1940, fecha en la que se suicidó tras la entrada en París de los nazis y tras haber intentado impedir que miembros de la Wehrmacht (fuerzas armadas del Tercer Reich) accediesen a la cripta en la que reposaban los restos mortales de Louis Pasteur, fallecido en 1895.

Lo que no queda muy claro en las crónicas de la época, ya que hay mucha información contradictoria, es el motivo real por el que Josef decidió suicidarse. Algunas fuentes señalan que fue tras la impotencia de ver que no había podido impedir el paso a los nazis y otras que indican que fue por la pena de haber enviado a su familia lejos de París, imaginando que éstos acabarían muriendo a manos de los alemanes.

 

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Fuente de la imagen: Wikimedia commons