Archivo de la categoría ‘Curiosidades Históricas’

El curioso origen español de la cultura de los ‘cowboys’

No hay nada que identifique más la esencia del prototipo de estadounidense que su imagen vaquera, en la que los denominados ‘cowboys’ eran unos aguerridos personajes que dominaban el arte de montar y domar a caballos, portaban unos vistosos sombreros de ala ancha y espuelas en sus botas y eran experimentados en el manejo del ganado.

El curioso origen español de la cultura de los ‘cowboys’

Un incalculable número de películas, series y novelas se han encargado a través del último siglo de mostrarnos a estos personajes como el arquetipo de hombre que vivía en las llanuras y desiertos de los Estados Unidos.

Pero, toda esa imagen y complementos que acompañaba la figura del cowboy, en realidad no fue algo que surgió de la nada sino que fue la herencia que la presencia española de los primero colonos dejó en Norteamérica.

Tras el descubrimiento de América por parte de Cristóbal Colón en 1492 (en aquel tiempo bautizado el continente como Nuevo Mundo o Indias Occidentales) los viajes que se realizaron desde España hacía allí fueron numerosos.

Entre las muchas cosas que se exportó fueron los caballos (a partir de finales del siglo XV y principios del XVI) y un par de siglos después numerosos fueron los equinos que ya habían nacido, criado y dispersado por todo el continente.

De hecho, existe el término ‘mustang’ con el que conoce a los caballos salvajes de Norteamérica y dicha denominación anglosajona no deja de ser la adaptación al inglés del vocablo español ‘mesteño’ (caballo o res libro o que no está domado).

Otra de las características de los vaqueros norteamericanos era su vestimenta: sombrero de ala ancha, piezas de cuero acopladas a la ropa o las botas con espuelas fueron exportadas desde España por los aventureros que hasta el Nuevo Mundo viajaron.  Éstos llevaron sus conocimientos de la doma de caballo, que con el paso de los siglos se convirtió en los famosos rodeos. Y, evidentemente, junto a los mencionados caballos hasta allí llevaron las sillas de montar.

Todos aquellos conocimientos aportados desde España en los inicios de la conquista de América fue lo que originó, ya en el siglo XIX, la aparición de los cowboys que se ocuparon del transporte de ganado de un punto a otro de los Estados Unidos y que tanto hemos podido ver sobre ellos en las célebres películas del Oeste.

 

 

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Fuente de consulta: The Hispanic Council
Fuente de la imagen: Wikimedia commons

Cinco curiosidades sobre el traje que quizá te gustaría conocer

Cinco curiosidades sobre el traje que quizá te gustaría conocer

1) El traje, tal y como lo conocemos hoy en día, que consiste en una chaqueta, pantalón y ocasionalmente chaleco, se originó a mediados del siglo XIX en Inglaterra.

2) El ojal que hay en la solapas de las americanas proviene de una petición realizada por Alberto de Sajonía (esposo de la reina Victoria del Reino Unido) quien pidió a su sastre que le realizara una abertura para colocarse la flor que le obsequiaba cada mañana su esposa.

3) Las mangas de las chaquetas llevan botones para poder ser remangadas más fácilmente por los médicos cuando atendían a un paciente (antiguamente no llevaban bata sino la chaqueta).

4) Existe una leyenda urbana que indica que esos botones en la bocamanga fueron colocados por orden del rey de Prusia, Federico II el Grande, para que resultase molesto a sus soldados limpiarse los mocos con las mangas.

5) Uno de los tipos de trajes más famosos que existen es el conocido como ‘Príncipe de Gales’ (traje con unos cuadros dibujados por rayas de varios tonos o colores diferentes, normalmente gris). Se puso de moda en la década de 1920 por ser usado por el entonces Príncipe de Gales y futuro rey que abdicó Eduardo VIII.

 

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El curioso modo que tenían las cortesanas venecianas para atraer a sus clientes

Uno de los lugares donde solían acudir las cortesanas venecianas para atraer a los clientes era el famoso ‘Ponte delle Tette’ y cuya traducción literal al castellano es ‘Puente de las tetas’.

El curioso modo que tenían las cortesanas venecianas para atraer a sus clientes

Fue acuñado de este modo debido a que las prostitutas se asomaban por él enseñando sus pechos a los posibles clientes que pasaban bajo el puente en sus góndolas y así atraerlos hasta el burdel donde ejercían su oficio.

Aunque esta es la versión más extendida sobre el motivo por el que las jóvenes meretrices mostraban sus pechos desde el puente, hay quien defiende que la razón era otra muy distinta, debido a que fue una imposición del gobierno de la Serenísima República de Venecia para asegurarse de que todas las mujeres que ejercían la prostitución allí eran únicamente del genero femenino y no se encontraba entre ellas ningún homosexual travestido, debido a que en el siglo XVI la sodomía estaba perseguida y castigada en Venecia.

 

 

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Fuente de la imagen: Wikimedia commons

¿Sabías que utilizamos incorrectamente la expresión ‘Ojo al parche’?

Muchas son las personas que, a la hora de querer dar una noticia o advertir de algún asunto, utilizan la expresión ’Ojo al parche’ para darle más énfasis, intensidad e importancia a su intervención y a lo que debe comunicar.

¿Sabías que utilizamos incorrectamente la expresión ‘Ojo al parche’?

Pero en realidad esta locución no está correctamente expresada, debido a que, originalmente, la frase no hacía referencia al órgano de la vista sino al que tenemos para percibir los sonidos: ‘el oído’.

Y es que en su origen la expresión, que provenía del ámbito militar, era ‘Oído al parche’ y se utilizaba para indicar a los miembros de la tropa (soldados) que debían estar atentos a las instrucciones de los mandos a través del sonido del tambor.

¿Sabías que utilizamos incorrectamente la expresión ‘Ojo al parche’?El parche al que se refiere la locución no se refería al círculo de tela que se pone en el ojo, cuando se tiene alguna dolencia o problema visual (y que tantas veces hemos visto en los piratas), sino al tambor (el instrumento musical de percusión), debido a que la parte sobre la que golpean las baquetas (palillos) para que suene, se llama ‘parche’.

Cuando un mando militar decía a sus soldados ‘oído al parche’ les estaba indicando que se mantuvieran alerta de las instrucciones a través de los redobles de tambor que el tamborilero haría. Dependiendo de cómo era el toque las órdenes serían unas u otras (ataque, disparar, retirada…), de ahí que se le requería a la tropa esa atención especial, para evitar confusiones.

No se sabe el momento exacto en el que la expresión se popularizó entre las personas que no provenían del mundo militar y pasó de mencionar el oído a sustituirlo por el ojo. Muy probablemente tendría mucho que ver en ello las aventuras de piratas y la  popularización de estos personajes, que portaban un parche en el ojo, a partir de la publicación de la novela ‘La isla del tesoro’ en el último cuarto del siglo XIX.

 

 

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Fuente de la imagen: Brave Heart (Flickr) / Wikimedia commons

¿De dónde proviene llamar ‘tajada’ a una borrachera?

Entre los muchos sinónimos que existen para el término ‘borrachera’ el de ‘tajada’ (o ‘tajá’) es uno de los más utilizados, hasta tal punto que el Diccionario de la RAE lo admite como acepción.

¿De dónde proviene llamar ‘tajada’ a una borrachera?

Pero originalmente una tajada nada tenía que ver con el vino o líquido que se bebía para embriagarse, sino que era como se denominaba a aquello que acompañaba a cualquier bebida ‘la tajada’, que consistía en una porción o corte de embutido, queso o carne.

Desde la antigüedad bien se sabía que cualquier bebida alcohólica debía acompañarse siempre con algún alimento, por lo que nacieron numerosos refranes, como por ejemplo ‘Buen vino y buena tajada y no apurarse por nada’ (aquí la tajada del refrán hace referencia a la comida no a la borrachera).

Cuando alguien llegaba a la taberna era típico que pidiese ‘una jarra de vino y una tajada’ y no se sabe a ciencia cierta por qué ni cuándo, pero esa porción de alimento (o sea, la tajada) con el tiempo sirvió para denominar también a la porción o medida de vino, convirtiéndose en habitual el que se pidiera directamente ‘una tajada de vino’ (como si todo fuese un mismo pack).

Con el tiempo, esa vinculación convirtió a la medida de vino en el resultado de su ingesta, siendo, posteriormente, el término tajada una de las muchas formas con las que conocemos el estado de embriaguez o borrachera.

 

 

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Fuente de la imagen: pixabay

Seis curiosidades sobre el cobre que quizá te gustaría conocer

Seis curiosidades sobre el cobre que quizá te gustaría conocer

1) El término cobre lo recibimos del latín ‘cuprum’ el cual a su vez derivaba de ‘Cyprus’ que es el modo en el que los antiguos romanos llamaban a Chipre, debido a que en esta isla del Mediterráneo oriental se encontraron grandes yacimientos de este mineral.

2) Existen evidencias de que en el siglo XXVIII a.C. ya se utilizó el cobre en el Antiguo Egipto para realizar tubos a través de los cuales suministrar agua

3) El cobre es un gran conductor eléctrico y por tal motivo es tan preciado para el cableado y lo podemos encontrar en nuestros hogares, electrodomésticos, automóviles, e incluso en nuestros smartphones.

4) Ha sido utilizado desde la antigüedad para fabricar monedas (el actual euro contienen cobre)

5) Cuando está en contacto con la humedad el cobre es altamente oxidable y ese óxido es conocido como ‘cardenillo’. Una de las ventajas de este óxido, tras aparecer y cubrir una superficie de cobre, es que sirve de protección del mismo.

6) La Estatua de la Libertad fue realizada con 80 toneladas de cobre y su color verde no es pintura sino óxido, el mencionado cardenillo.

 

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Fuente de la imagen:  pxhere

Este texto formó parte de mi colaboración con el podcast de divulgación ‘Ondas Elementales’, una producción de Laboratorio de Radio y Penélope Saray.

Reseña del libro: ‘Mecagüen’ (palabrotas, insultos y blasfemias) de Sergio Parra

Todos sabemos soltar una palabrota o decir un insulto dirigido a alguien, pero no siempre se consigue el efecto deseado, ya que no todas las personas tenemos el don de saberlo hacer correctamente. Podemos proferir una palabra malsonante hacia alguien y ver que éste ni se inmuta y, sin embargo, hay individuos que, por su forma de hablar, intencionalidad e impostar la voz, con un vocablo aparentemente inofensivo pueden llegar a herir el amor propio de cualquiera.

Reseña del libro: ‘Mecagüen’ (palabrotas, insultos y blasfemias) de Sergio ParraY es que hasta para saber insultar o soltar un improperio hay que tener cierto talento y gracia. Quien sabe mucho sobre palabrotas, insultos y blasfemias es mi amigo Sergio Parra, uno de los divulgadores más versátiles y prolíficos de los últimos años, quien acaba de publicar un nuevo libro titulado ‘Mecagüen’ y fantásticamente editado por Vox (ojo, la famosa e importantísima editorial perteneciente al grupo Larousse y que tan maravillosos diccionarios y libros de consulta lleva publicando desde 1944).

El libro está magníficamente ilustrado por José Rubio ‘Malagón’, uno de los ilustradores y humoristas gráficos más conocidos del momento y al que también me une una sincera amistad.

‘Mecagüen’ (palabrotas, insultos y blasfemias) de Sergio Parra (ilustración Malagón)

Ilustraciones realizadas por Malagón pra el libro ‘Mecagüen’ (palabrotas, insultos y blasfemias) de Sergio Parra (Editorial Vox)

Mecagüen es mucho más que un simple libro donde se recopilan centenares de palabras malsonantes; es un cuidadísimo ensayo en el que el autor nos habla del insulto, el acto de blasfemar o las palabrotas desde diferentes variantes: desde la sociológica, la cultural, por grupo de personas, géneros, países, épocas…

Sergio Parra es uno de esos divulgadores que saben explicar casi cualquier concepto y tema, por muy complejo que sea, de una manera fácil y entendible. Además, he de añadir que, con este libro lleno de improperios y palabras malsonantes, consigue que nadie se sienta molesto a la hora de leerlo (evidentemente, sin tener en cuenta a los ‘ofendiditos profesionales o de carrera’, que ya llevan, en su ADN, eso de mosquearse por cualquier cosa).

Como tipo curioso que soy (en todos los sentidos), siempre que leo algún nuevo trabajo de Sergio Parra aprendo un buen número de datos, desconocidos para mí, los cual me proporciona abundante material y, sobre todo, me inspira para futuros posts. Estoy seguro que a vosotros también os sorprenderá el descubrir todo lo que se esconde detrás de todos esos vocablos, sus orígenes y usos.

Tal y como apunta Sergio, el soltar en un momento dado un exabrupto puede llegar a ser incluso hasta terapéutico. Liberamos a través de la palabrota la tensión acumulada (al igual que nos ayuda el llorar de emoción, tanto cuando estamos tristes como eufóricos). También hay que destacar que, a veces, podemos decir una palabra normal y llegarla a convertir en un hiriente insulto, según nuestro tono o intención (por ejemplo, decirle a alguien que es un crack o un genio cuando ha hecho un mal trabajo, tiene toda la mala intención del mundo). Eso sí, para que el insulto sea efectivo, el receptor debe ser consciente de que lo estamos intentando agraviar verbalmente. También hay términos qué según cómo se digan y si se les añade un artículo y, según el contexto, pueden convertirse en injuriantes y humillantes: ‘el gordo’, ‘el enano’, ‘el negro’, ‘el bizco’…

El libro nos adentra en la Historia, explicándonos los orígenes de aquellos términos considerados como ‘tabú’ y que la religión se encargó en estigmatizar haciendo que se convirtieran en palabras injuriosas hacia Dios o la Iglesia (la blasfemia) e incluso con aquellas relacionadas con todo lo relacionado con el sexo.

A destacar el capítulo dedicado a la corrección política de los últimos tiempos, en los que se está tratando de sobreproteger a grupos o minorías sociales, raciales, de diversidad sexual, etc, ha provocado que muchas de las expresiones que se han estado utilizando durante toda la Historia hoy en día se consideren como desafortunadas e hirientes para éstos. Un tema muy delicado pero interesantísimo.

Y no quiero destripar más sobre este fantástico libro, el cual os recomiendo que compréis y leáis, porque además de aprender muchísimas cosas que quizá desconocías disfrutaréis enormemente de él (como ha sido mi caso).

Esta no es la primera vez que publico una reseña o recomendación en este blog sobre alguno de los libros de Sergio Parra (si no me falla la memoria, con este son siete los libros de los que he escrito). Aparte de la gran amistad que nos une debo destacar la gran admiración que siento por él y estoy deseando que llegue el día en el que podamos realizar alguna colaboración conjunta. También debo agradecerle a Sergio el haberme incluido y citado como fuente de consulta.

 

 

‘Mecagüen’ (palabrotas, insultos y blasfemias) de Sergio Parra
Editorial: VOX
ISBN: 9788499743172
https://www.vox.es/libro/mecaguen-palabrotas-insultos-y-blasfemias/

 

 

Podéis leer otras reseñas y recomendaciones de los libros de Sergio Parra, que he publicado en este blog, en el siguiente enlace: http://bit.ly/2JpVWs6

¿Cuál es el origen de la expresión ‘De noche, todos los gatos son pardos’?

El refrán ‘De noche, todos los gatos son pardos’ se trata de advertir de la facilidad que hay, en algunas ocasiones, de ser engañados por un impostor a quien podemos toma por otra persona y no percatarnos de sus malas intenciones.

¿Cuál es el origen de la expresión ‘De noche, todos los gatos son pardos’?

La clara referencia a la noche, de esta locución  venía a decir que, con el oscurecer de la noche, es difícil distinguir a unas personas de otras, a los que van con malas intenciones de los vienen con buenos propósitos.

La mayoría de historiadores apuntan que la mención que se hace al gato no es por referencia el animal felino, sino a los madrileños, debido a que los oriundos de esta ciudad son conocidos con dicho apelativo. Todo indica que se originó el refrán poco después de trasladarse a Madrid la capitalidad del Reino, convirtiéndola en Corte y Villa. Esto originó que fuesen numerosos los rufianes y malhechores nocturnos que por allí aparecieron.

Hay constancia de que la expresión era ampliamente conocida y utilizada hacia mediados del siglo XVI e incluso Miguel de Cervantes la utilizó para incorporarla en la ‘Segunda parte del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha’ publicada en el año 1615 (capítulo XXXIII):

[…]Tan buen pan hacen aquí como en Francia, y de noche todos los gatos son pardos, y asaz de desdichada es la persona que a las dos de la tarde no se ha desayunado, y no hay estómago que sea un palmo mayor que otro, el cual se puede llenar, como suele decirse, de paja y de heno[…]

También cabe destacar que existen referencias y citas al mencionado refrán (en sus diferentes variantes) varias décadas antes de aparecer en el Quijote. Esas otras formas de encontrar la expresión son, por ejemplo: ‘De noche los gatos, todos son pardos’, ‘Por la noche todos los gatos son pardos’, ‘Cuando oscurece, todos los gatos son pardos’, ‘En la noche todos los gatos pardos son’ o ‘De noche, a la vela, la burra parece doncella’.

 

 

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Fuente de la imagen: pexels

¿De dónde surge llamar ‘la dolorosa’ a la cuenta que se pide en un establecimiento?

A través del perfil de Instagram de este blog (@yaestaellistoquetodolosabe2) Mari Cruz Sancho me pregunta de dónde surge llamar ‘la dolorosa’ a la cuenta que se pide en un establecimiento.

¿De dónde surge decir ‘la dolorosa’ cuando se pide la cuenta en un establecimiento?

Se conoce como ‘Pedir la dolorosa’ al acto de requerir que se lleve la minuta de lo consumido, por ejemplo, en un restaurante.

Esta forma de llamar a la cuenta proviene de una referencia directa a Nuestra Señora de los Dolores, también conocida como la Virgen Dolorosa y cuya imagen o estampa era la de la Virgen María en el momento de dolor (doliéndose) tras la muerte de su hijo Jesús en la cruz.

La analogía de comparar una factura con la madre de Cristo surgió en el castizo Madrid de los Austrias (a partir del siglo XVI) en el que en la Corte y Villa empezaron a abrirse tabernas al trasladarse hasta la ciudad la capital del reino (se calcula que hacia finales de aquel siglo se habían abierto alrededor de 140 establecimientos).

El hecho de ser capital de la Corte llevaba hacia allí a numerosas personas, ya fuera para trabajar como funcionarios o para realizar negocios. Esto hizo que muchos fuesen los taberneros que inflaban los precios, por lo que al presentar la cuenta a los comensales a éstos se les quedaba la cara desencajada, surgiendo la comparativa con el rostro de dolor de la Virgen (la Dolorosa).

De ahí que se popularizase llamar dolorosa a la cuenta que se pide en un establecimiento de hostelería.

 

Lee y descubre el curioso origen de otras conocidas palabras y expresiones

 

 

Fuente de la imagen: Wikimedia commons

¿Desde cuándo se cuentan las calorías de los alimentos?

Para que nuestro organismo funcione perfecta y adecuadamente necesita combustible y éste se le aporta a través de la alimentación. Todo aquello que comemos lleva asignado una cantidad de calorías y las cuales se determinan en mayor o menor medida por la cantidad de energía que necesitemos para quemarlas (eliminarlas). Dependiendo del gasto energético que hagamos (si somos sedentarios o, por el contrario, tenemos una vida activa) engordaremos o adelgazaremos. Este es, a gloso modo, la explicación simple sobre qué son las calorías y para qué sirven.

¿Desde cuándo se cuentan las calorías de los alimentos?

Hoy en día existe casi una plena conciencia sobre cuál es la cantidad de calorías que hay en determinados alimentos, cuáles son los que más tienen y, por tanto, engordan o, por el contrario, cuáles tienen menos y nos ayudarán a adelgazar y/o mantenernos en nuestro peso.

Todos los alimentos que se comercializan llevan asignados e impresos una tabla en la que se indica la cantidad de caloría del producto y se ha convertido en la parte de la etiqueta que más consultada es por el consumidor (por delante incluso del que indica la composición del mismo).

Pero a pesar de que la afición por mirar el etiquetado, para comprobar el número de calorías que contienen los alimentos, es relativamente moderno, el hecho de contarlas y tener conciencia de que las colorías existían empezó hace un siglo.

Fue concretamente en 1918 cuando la doctora y escritora estadounidense, Lulu Hunt Peters, habló de ello a sus lectores, con el fin de concienciarlos sobre lo que comían y cómo les podría llegar a engordar.

Lulu Hunt Peters era experta en nutrición y escribía una columna titulada ‘Dieta y salud’ (Diet and Health) en la que daba consejos sobre alimentación por encargo de la Central Press Association; una compañía dedicada a proporcionar contenidos de prensa (artículos de opinión, columnas de diversas temáticas, viñetas cómicas y pasatiempos) para cerca de 400 medios (entre periódicos y revistas) de todos los Estados Unidos.

A través de la columna, Peters, habló, por primera vez en un periódico, de la importancia que tenían las calorías y cuáles eran los alimentos con menos e ideales para poder adelgazar. Se puso como ejemplo a ella misma y fue publicando semana tras semanas qué era lo que ingería y cómo había llegado a adelgazar una treintena de kilos.

Poco después reunió todo ello en un libro, que tituló ‘Diet and Health: With Key to the Calories’ del que vendió más de dos millones de ejemplares a lo largo de la década de 1920. En él, Peters adjuntaba una tabla de ejercicios e indicaba los alimentos con menor número de calorías ideales para realizar una dieta.

Eso sí, no fue Lulu Hunt Peters quien habló por primera vez de las calorías. Ya lo había hecho casi un siglo antes que ella (concretamente en 1824) el físico y químico francés, Nicolas Clément, pero éste no lo hizo en referencia a las calorías de los alimentos sino para indicar cuál sería la energía necesaria para hacer que un litro de agua pasase de 0º a 1º centígrado. En las siguientes décadas otros desarrollaron el concepto y determinaron la cantidad de energía (calorías) que había en cada alimento. A la nutricionista Peters le debemos su popularización y que los ciudadanos de a pie, sin conocimientos científicos, relacionasen lo que comían con la salud, supieran que las calorías existían, en qué consistían y cuantas de ellas había en cada ración de comida que ingerían.

 

 

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Post realizado a raíz de una consulta que me hizo llegar vía email Almudena S. Burgos.
Fuentes de consulta: allacademic / elespanol / juliafarre / Google Books / carbsmart
Fuente de la imagen: libreshot