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El origen y significado del refrán ‘Año de nieves, año de bienes’

A través de mi cuenta @curiosisimo en la red social TikTok me preguntan sobre el origen y significado del refrán ‘Año de nieves, año de bienes’.

El origen y significado del refrán ‘Año de nieves, año de bienes’

Nuestros antepasados vivieron mayoritariamente de la agricultura y, a falta de muchos de los conocimientos y técnicas que tenemos actualmente, solían guiarse o predecir cómo iba a ser los siguientes meses mediante la meteorología y cómo se comportaba esta.

Dependiendo de si hacía frío o calor, llovía, nevaba o lucía el sol en determinado día o momento del año, les servía como eficaz pronosticador. Conocedores de que todo era cíclico, empezaron a crear pequeñas sentencias (refranes) con las que hacer referencia a cada época y situación.

El hecho de iniciarse el año en época invernal (en el hemisferio norte) provoca que durante las primeras semanas caigan algunas nevadas en diversos lugares y eso (dependiendo de la cantidad de nieve caída) les servía de indicador para predecir cómo serían las siguientes cosechas.

Un año que empezaba nevando, en el mundo rural, era sinónimo de excelentes cosechas (sobre todo de cereales) debido a que gracias a la nieve caída la tierra se mantendría húmeda, hidratada y esponjosa, las malas hierbas morirían y, además, proveería de agua el caudal de los ríos una vez derretida.

De ahí que surgiera entre los campesinos el famoso refrán ‘Año de nieves, año de bienes’.

No se sabe con exactitud el momento en el que surgió (algo muy común con la inmensa mayoría de refranes, ya que se originaban directamente entre el pueblo y no como un hecho histórico concreto) pero sí que se tiene conocimiento de su uso y existencia en el siglo XVII.

Incluso existe una variante de este refrán, que ya aparece recogida en el ‘Vocabulario de refranes y frases proverbiales’ de Gonzalo Correas (publicado en 1627) que decía ‘Año de nieves, años de mieses’. Las ‘mieses’ a las que hace referencia es el nombre que reciben los terrenos en los que se cultivan cereales y también el tiempo de la siega y cosecha de granos (mies).

También cabe destacar que ese tipo de refranes (y en concreto éste) no es exclusivo del castellano, pudiéndonos encontrar que en otros idiomas tiene sus correspondientes variantes: ‘Any de neu, any de Déu’ (Año de nieve, año de Dios; catalán), ‘Hiver froid, bonne moisson’ (Invierno frío, buena cosecha; francés), ‘Ano de nevadas, ano de fornadas’ (Año de nevadas, año de hornadas; gallego), ‘Ano de nevão, ano de pão’ (Año de nevadas, año de pan; portugués) o ‘A snow year, a rich year’ (Un año de nieves, un año rico; inglés), entre otros ejemplos.

 

 

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¿Cuál es el origen de la expresión ‘Tirar la piedra y esconder la mano’?

La expresión ‘Tirar la piedra y esconder la mano’ se utiliza para indicar la maldad e hipocresía de alguien en algún asunto. También para señalar el hecho de provocar una disputa o conflicto y hacerlo de modo anónimo o negando haberlo hecho.

¿Cuál es el origen de la expresión ‘Tirar la piedra y esconder la mano’?

Varias son las fuentes que indican que esta locución se originó a raíz de otra que aparece en un pasaje bíblico; concretamente en el Nuevo Testamento (Juan 8:7) en el que aparece el siguiente texto:

[…]Y Jesús se fue al monte de los Olivos.
Y por la mañana volvió al templo, y todo el pueblo vino a él; y sentado él, les enseñaba.
Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio; y poniéndola en medio,
le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio.
Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices?
Mas esto decían tentándole, para poder acusarle. Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo.
Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella. […]

Pero, aunque el mencionado pasaje habla de arrojar una piedra, en ningún momento hace mención o se intuye que hay referencia alguna a esconder la mano (o sea, a hacerlo a escondidas).

La mayoría de expertos señalan que el origen de la expresión se encuentra en la obra ‘El banquete’, escrita por el filósofo griego Platón en el siglo IV a.C. y en el que se puede encontrar que es pronunciada por Eriximaco y dirigida a Aristófanes:

[…]Después de tirar la piedra, Aristófanes, crees que vas a poder esconder la mano[…]

Un texto que originalmente fue escrito en griego y del que se han hecho numerosas traducciones e interpretaciones en las que en muchas versiones (sobre todo desde el siglo XIX hacía aquí) no aparece mencionada la ‘piedra’, sino una ‘flecha’.

Uno de los ejemplos es la versión publicada en 1871 por el filósofo e historiador Patricio de Azcárate y del Corral y que se trata de la que más se ha utilizado desde entonces para reeditar las diferentes ediciones de ‘El banquete’ de Platón:

[…]Después de lanzar la flecha, replicó Eriximaco, ¿crees que te puedes escapar?[…]

De la expresión ‘Tirar la piedra y esconder la mano’ existen muchas variantes, entre ellas ‘tira la piedra y esconde la mano’ o las recogidas por Íñigo López de Mendoza y de la Vega (marqués de Santillana) en el siglo XV ‘Echa la piedra y esconder la mano’ (Refranes que dicen las viejas tras el fuego) y ‘Tirar la piedra y esconder la mano: hecho villano’ de Gonzalo Correas (Vocabulario de refranes y frases proverbiales, 1607) y este mismo autor recogía la forma ‘Tirar la piedra con la mano ajena’.

Cabe destacar que por la red corre otra explicación sobre la procedencia de la expresión ‘Tirar la piedra y esconder la mano’ y que está basada en una antigua leyenda cubana. En ella se relata el supuesto crimen cometido por una prostituta, llamada María Ramos, acusada de haber acabado con la vida de su proxeneta y que, durante el juicio, alegó que lo encontró muerto de una pedrada en la cabeza al llegar a su casa y que la única que estaba en la casa era su gatita ‘mimí’. Se dice que de ahí salió un chascarrillo que decía ‘La gatica de María Ramos dio la fatal pedrada… pero ¿con qué manos?’ y que acabó derivando en la forma ‘Eres como la gatica de María Ramos, que tira la piedra y esconde la mano’, que es muy popular entre los cubanos.

 

 

 

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Fuente de la imagen: pikrepo

Fuentes de consulta: Vocabulario de refranes y frases proverbiales de Gonzalo Correas / Refranes que dicen las viejas tras el fuego del marqués de Santillana (pdf) / funjdiaz / biblegateway / El banquete de Platón (versión de Patricio de Azcárate en pdf) / El banquete de Platón (versión de Claudina Domingo) / pukacosa / Abecedario de dichos y frases hechas de Guillermo Suazo Pascual / todocuba / diarioepoca

¿Cuál es el origen de la expresión ‘A todo cerdo le llega su San Martín’?

Cuál es el origen de la expresión ‘A todo cerdo le llega su San Martín’
Desde hace muchos siglos se tenía el convencimiento de que la mejor fecha para realizar la matanza del cerdo era alrededor de la festividad de San Martín de Tours (11 de noviembre), debido a que era habitual que durante los días anteriores y posteriores se diera un curioso episodio atmosférico por el cual las temperaturas subían unos cuantos grados y daba la sensación de estar disfrutando de un veranillo, nombre que se le da a este tipo de situaciones cuando ocurre en fechas no estivales.

La semana de San Martín, previa a la llegada de los días de más frío y las nevada, era la elegida como perfecta para realizar el sacrificio del cerdo, del cual se sacarían un buen puñado de provisiones alimentarias en forma de carne y embutidos para pasar todo el invierno y gran parte del año, así como para poder comerciar en los mercados.

El cerdo era un animal concebido para el engorde y posterior matanza, por lo que de forma natural nació la expresión «a todo cerdo le llega su San Martín», de la que no se tiene una constancia de cuál fue la fecha exacta en la que se originó, pero existen múltiples escritos en las que aparece. Uno de ellos es en la obra de Francisco de Quevedo La vida del Buscón, publicada en 1626, en la que ya aparece en la forma de «a cada puerco le viene su San Martín»:

–    ¡Vive Dios! –dijo el corchete–, que se lo pagué yo sobrado a Lobrezno en Murcia, porque iba el borrico que me remedaba el paso de la tortuga, y el bellaco me los asentó de manera que no se levantaron sino ronchas.
Y el portero, concomiéndose, dijo:
–    Con virgo están mis espaldas.
–    A cada puerco le viene su San Martín –dijo el demandador.
–    De eso me puedo alabar yo –dijo mi buen tío– entre cuantos manejan la zurriaga, que, al que se me encomienda, hago lo que debo. Sesenta me dieron los de hoy, y llevaron unos azotes de amigo, con penca sencilla.

Y relacionado con la matanza del cerdo, podemos encontrar que de ahí surgen otras expresiones como «a quien no mata puerco, no le dan morcilla» recogida en 1627 en el Vocabulario de refranes y frases proverbiales de Gonzalo Correas.

 

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