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Curiosidades, anécdotas e historias sorprendentes para ser cada día un poco más listos.

Archivo de la categoría ‘Preguntas con respuesta’

¿Cuál es el origen de la expresión ‘Si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña’?

¿Cuál es el origen de la expresión ‘Si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña’?

A través del apartado de contacto de la página en Facebook de este blog, Maribel Carrasco me realiza una consulta sobre el origen de la expresión Si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña’ y me pregunta si el profeta musulmán es el autor de la misma, debido a que recientemente ha leído un libro conteniendo citas pronunciadas por éste y le extrañó que esta locución no apareciera.

Y es que en realidad no fue el propio Mahoma (que vivió en el siglo VI) quien pronunció esta famosa expresión sino que la misma no apareció hasta casi diez siglos después, concretamente en 1597, año en el que se publicó el libro ‘Essayes: Religious Meditations. Places of Perswasion and Disswasion. Seene and Allowed’ escrito por el célebre filósofo inglés Francis Bacon (la obra es comúnmente conocida en castellano como ‘Ensayos sobre moral y política de Francis Bacon’).

Dicho libro era un compendio de aforismos (frases que se proponen como pauta en alguna ciencia o arte) y en el capítulo XII (‘De la audacia’) explica una fábula sobre Mahoma y en la que aparece literalmente la expresión en la forma ‘If the hill will not come to Mahomet, Mahomet will go to the hill’ (‘Si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña’) siendo su significado o ‘moraleja’ una recomendación a tomar la iniciativa en algún asunto que nos sea de interés sin esperar a que suceda por sí solo.

Desde entonces esta máxima ha sido ampliamente difundida, aunque la mayoría de personas han creído que quien la pronunció fue el propio Mahoma y no Francis Bacon.

 

 

Lee y descubre el curioso origen de otras conocidas palabras y expresiones

 

 

Fuentes de consulta: bibliotecadehistoriaconstitucional (pdf) / literaturepage / cvc.cervantes
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El histórico origen de la contundente expresión ‘Odio africano’

El histórico origen de la contundente expresión ‘Odio africano’

A raíz de la reciente filtración con la grabación de una conversación mantenida por los políticos del Partido Popular (el exministro de Trabajo y Asuntos Sociales y expresidente de la Comunidad de Valencia, Eduardo Zaplana, con el expresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González), en la que el valenciano comentaba al madrileño que el expresidente del Gobierno José María Aznar sentía ‘odio africano’ por Mariano Rajoy (actual Presidente del Gobierno) he recibido un correo a través del apartado de contacto en el que María Luisa F. G. me consulta sobre el origen de dicha expresión y me pregunta si la misma no debería ser censurable por sus connotaciones racistas.

Ante todo cabe destacar que en la expresión ‘Odio africano’ no existe connotación racista alguna hacia las personas originarias de África y que el significado de esta locución viene a destacar una animadversión intensa que siente una persona por otra, pero no por su origen o color de piel, pues su origen es antiquísimo y paso a explicarlo a continuación.

Tal y como defienden la mayoría de etimólogos e historiadores, sitúan el origen de la contundente expresión ‘Odio africano’ a la época en la que la República Romana se encontraba en guerra con la República Cartaginesa del norte de África (y sur de la Península Ibérica) en el siglo III a.C., que eran las dos potencias que en aquel momento dominaban el Mediterráneo occidental (las conocidas como Guerras Púnicas).

Uno de los grandes enemigos de Roma fue Amílcar Barca, originario de Cartago (en la actualidad a escasos kilómetros de la ciudad de Túnez, capital del homónimo país) y que tras su muerte el odio y enemistad que sentía hacia el pueblo romano fue transmitido a las generaciones que lo sucedieron (ente ellos su hijo Aníbal, quien destacó –entre otras muchas cosas- por su ofensiva militar en la que atravesó los Alpes con un numerosísimo ejército de infantería, caballería y los famosos elefantes).

Pero Roma ganó finalmente las Guerras Púnicas en invadió el norte de África, tras algo más de un siglo de enfrentamientos, destruyendo por completo Cartago y apresando a sus ciudadanos a quienes posteriormente vendieron como esclavos. El ‘odio africano’ hacia el pueblo romano se transmitió de una generación a otra, siendo este hecho histórico el que daría origen a la expresión.

Cabe destacar que, erróneamente, hay quien atribuye el origen de la locución a otros hechos (mucho más recientes en la Historia). Por un lado hay quien defiende que la expresión se originó a raíz de la venta de esclavos africanos por parte de españoles, ingleses y portugueses en el continente americano a partir del siglo XVII. También se puede encontrar quienes dan como origen los conflictos militares entre España y el norte de África (Marruecos) durante la segunda mitad del siglo XIX y primer cuarto del siglo XX.

 

 

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¿Cuál es el origen del término ‘plebiscito’?

¿Cuál es el origen del término ‘plebiscito’?En las últimas semanas hemos leído y escuchado hasta la saciedad términos como ‘referéndum’ y  ‘plebiscito’, ambos relacionados con la consulta de independencia realizada en Cataluña el pasado 1 de octubre.

Sobre la etimología de ‘referéndum’ ya os la expliqué en un post posterior y que podéis leer en el siguiente enlace: https://blogs.20minutos.es/yaestaellistoquetodolosabe/cual-es-el-origen-etimologico-del-termino-referendum y en esta ocasión quiero referirme al origen de la segunda locución.

El origen etimológico del término ‘plebiscito’ lo encontramos en el latín ‘plebiscītum’, un vocablo compuesto por ‘plebis’ (pueblo llano / gente común) -y que dio también origen a la palabra ‘plebe’ que utilizamos para referirnos a los miembros de la clase social más baja– y ‘scītum’ (decreto / mandato) por lo que la traducción literal era ‘Mandato del pueblo’.

Cabe destacar que algunas son las personas (e incluso medios) que en lugar de escribir ‘plebiscito’ lo ponen/dicen en la forma ‘plesbiscito’ o ‘plesbicito’, algo que es totalmente incorrecto, tal y como explica Fundeu en la siguiente entrada: http://www.fundeu.es/consulta/plebiscito-o-plesbiscito

 

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¿De dónde surge llamar ‘jerga’ a cierto tipo de lenguaje?

¿De dónde surge llamar ‘jerga’ a cierto tipo de lenguaje?

Conocemos como ‘jerga’ al lenguaje utilizado entre sí por un grupo de personas que tienen el mismo oficio o pertenecen al mismo círculo.

Ejemplos como ‘jerga juvenil’, ‘jerga moderna’, ‘jerga coloquial’ o ‘jerga profesional’ es habitual escucharlo cuando alguien se refiere a ese modo especial y característico de hablar de ciertos individuos o colectivos que utilizan términos concretos que muchas veces son desconocidos para la mayoría de los ciudadanos o los profanos en determinados asuntos.

El término ‘jerga’ llegó al castellano en la Edad Media proveniente del occitano (lengua romance hablada en la Provenza –sureste de Francia-) ‘gergons’ y que hacía referencia a la forma de expresarse poco comprensible de algunas personas –provenientes de entornos rurales- que hablaban de forma gutural (con la garganta). Al occitano había llegado el vocablo desde el francés antiguo ‘jargon’ que le daba la misma acepción, pero que también se utilizaba para referirse al peculiar canto de algunos pájaros (que también derivó en ‘gorjeo’). Antes de ‘jargon’ pasó por las variantes ‘gargon’ (sXIII) y ‘gargun’ (sXII). Al francés había llegado –como es de imaginar- del latín ‘gurges’ vocablo utilizado –entre otras acepciones- para referirse en sentido figurado como ‘garganta’.

Cabe destacar que paralelamente a la llegada al castellano del término ‘jerga’ también lo hizo el vocablo ‘jerigonza’, de exacta procedencia y acepción y que en un inicio se utilizaba para señalar el lenguaje especial de algunos gremios, además del que era difícil de entender o de mal gusto.

 

 

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Fuente de consulta: etimologias.dechile (1) / etimologias.dechile (2) / elcastellano / RAE (1) / RAE (2)
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¿De dónde surge y qué quiere decir la expresión ‘Los dedos se hacen huéspedes’?

El origen de la expresión ‘Los dedos se hacen huéspedes’

A través de mi colaboración radiofónica en el programa La Noche de COPE en la que semanalmente explico un puñado de curiosidades a Adolfo Arjona (presentador del espacio) me llegó la consulta de Juan de Madrid en la que me preguntaba por qué y cuándo se utiliza la expresión ‘Los dedos se hacen huéspedes’.

Esta expresión proviene del antiquísimo y rico refranero español y originalmente se decía del siguiente modo: ‘Al miedoso, los dedos se le antojan huéspedes’ y con el tiempo (y la transmisión oral del mismo) fue variando hasta quedar en el mencionado ‘Los dedos se hacen huéspedes’.

No se sabe a ciencia cierta el momento en el que se originó dicho refrán pero sí cuál es su significado, ya que la expresión original lo llevaba implícito en parte del texto: el miedo. Los dedos se antojan huéspedes significa literalmente que alguien, en un momento, puede asustarse de algo que le está tocando y estos ser sus propios dedos los cuales no identifica debido al canguelo que está pasando.

Y es que debemos tener en cuenta que el término ‘huéspedes’ al que se refiere la expresión no es ningún inquilino (en forma de persona) que se aloja temporalmente en casa ajena sino que el refrán se refiere a algo que no corresponde con el lugar donde está y viene a advertirnos que a aquel individuo que es miedoso por naturaleza cualquier cosa le asustará (incluyendo, en un momento dado, los dedos de su propia mano). En una situación de miedo o angustia puede parecer que quien le está tocando es otra persona o algo desconocido sin caer que ha sido él con sus propios dedos o sea, se asusta hasta de su propia mano (en biología se utiliza el vocablo ‘huésped‘ para referirse a aquello que vive parasitado/colocado en el cuerpo de otro –ya sea de un animal o vegetal).

 

Podéis escuchar algunas de mis intervenciones en el programa La Noche de Cope en el siguiente enlace de mi canal de YouTube http://bit.ly/2maVNh8, ya que semanalmente hago un video con el audio y le añado imágenes representativas de lo que estoy explicando. Como ejemplo os dejo un para bajo estas líneas:

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¿De dónde surge llamar ‘lumbreras’ a una persona inteligente?

¿De dónde surge llamar ‘lumbreras’ a una persona inteligente?

A través de la página en Facebook de este blog, Manel Escudé me pregunta de dónde surge llamar ‘lumbreras’ a una persona inteligente.

El término ‘lumbrera’ (en singular) es utilizado desde la antigüedad para señalar a aquellos individuos eruditos que sobresalían por sus conocimientos de varias materias. El vocablo proviene del latín ‘luminaria’ cuyo significado literal es ‘lo que alumbra’, en clara referencia a las personas que brillan por su inteligencia y conocimientos (alumbran / iluminan de sabiduría a los demás).

Cabe destacar que es común escuchar decir el término ‘lumbreras’, con cierto retintín o tono despectivo.

Como nota curiosa, añadir que también se conoce como ‘lumbrera’ a las escotillas o claraboyas de ciertas embarcaciones o aperturas en los techos de algunas estancias que es por donde entra la luz.

 

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Aborrecer, aburrir y horripilante, tres palabras con un mismo origen etimológico: ‘los pelos de punta’

Aborrecer, aburrir y horripilante, tres palabras con un mismo origen etimológico: ‘los pelos de punta’

Nuestro cuerpo es una máquina, casi, perfecta el cual crea una serie de reacciones dependiendo del momento específico que estamos viviendo/experimentando: nos enamoramos y sentimos mariposas en el estómago, tenemos frío y tiritamos para mantener calientes nuestros órganos internos, sentimos calor y sudamos para refrescarnos…

Entre las muchísimas reacciones está la de erizarse el vello (ponerse los pelos de punta) cuando tenemos miedo o estamos pasando por un momento angustioso. Los responsables de esta ‘pilo erección’ son unas fibras musculares que tenemos en la base de cada capilar y que son conocidas como ‘horripiladores’ o ‘arrectores’ (músculos erectores), las cuales se contraen provocando que éstos se contraigan y levanten cada uno de los pelos (esto no solo ocurre con los momentos de miedo, también se produce la pilo erección con el frío, levantando los poros y causando el conocido efecto de la ‘piel de gallina’).

Pues bien, dejando de lado todo este proceso científico de nuestro organismo, ahora voy a centrarme en unos cuantos términos que utilizamos de forma habitual y que tienen el mismo origen etimológico que el vocablo ‘horripiladores’ el cual proviene de la unión de los términos latinos ‘horrēre’ (ponerse erecto / rígido) y ‘pilus’ (pelo) siendo su significado literal: ponerse el pelo de punta y que ha dado lugar a vocablos como ‘horripilante’, ‘horrible’ , ‘horror’, ‘horroroso’, ‘horrendo’ y ‘horrísono’; todos ellos con una relación directa con aquello que causa angustia o un miedo intenso.

Pero el término ‘horrēre’ también ha servido para dar origen a otras palabras que aparentemente no tienen nada que ver pero que en realidad provienen etimológicamente de este vocablo latino: ‘aburrir’ y ‘aborrecer’.

Aburrir/aburrirse/aburrido (términos con el que conocemos aquel estado de apatía, en el que nada satisface o entretiene y que puede llegar a cansar o hastiar) proviene del vocablo latín ‘abhorrēre’ compuesto por el prefijo ‘ab’ (sin) y el mencionado ‘horrēre’ y cuyo significado original era: ‘sin erizar el pelo / lo que no pone el pelo de punta’ por lo que aquello que no producía la sensación de erizarse el vello (sentir miedo) era ‘aburrido’.

Por su parte, aborrecer (tener aversión a alguien o algo) proviene de ‘abhorrescĕre’ y se le dio la acepción de ‘apartarse de algo con horror’, ya que el prefijo ‘ab’ no solo se utilizaba como ‘sin’ sino también se usaba para señalar a algo que se encontraba apartado o se alejaba.

 

 

Post realizado a raíz de una mención que me realizó en twitter la amiga Rosa Porcel (@bioamara) a una pregunta formulada por el usuario @larjarto a un tuit que publicó Enrique Coperías‏ (@TapasDeCiencia) y que tenéis bajo estas líneas

 

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Media docena de curiosidades sobre los cementerios

Media docena de curiosidades sobre los cementerios

El primero de noviembre es por antonomasia el día del año en el que más personas acuden a los cementerios para llevar flores e ir a visitar a sus seres queridos fallecidos. Se realiza esta fecha debido a que es festiva (Día de Todos los Santos) aunque el Día de los Santos Difuntos es el día siguiente, 2 de noviembre.

Aprovechando esta festividad os traigo al blog media docena de curiosidades relacionadas con los cementerios:

 

  • El origen del término ‘cementerio’

Cementerio proviene del latín vulgar ‘cemeteriu’, éste del latín culto ‘coemeterium’ que a la vez venía del griego ‘koimeterion’ -κοιμητήριον-: lugar donde dormir/dormitorio (koimo: dormir/estar echado/acostarse, -terion: sufijo de lugar).

Al castellano nos llegó como ‘cemeterio’ (desde el latín vulgar cemeteriu), pero a través de los siglos se le coló al término una ‘n’ intercalada, la cual los expertos se dividen entre dos motivos las posibles causas de que el término acabase siendo conocido por todos como ‘cementerio’ y no ‘cemeterio’. Por un lado por la facilidad a la hora de ser pronunciada, ya que es mucho menos complicada hacerlo con esa ene extra. Por otro lado, muchos son los que defienden la hipótesis de que hubo quien confundió el origen etimológico de la palabra y se lo adjudicó al término latín ‘caementa’ (piedra quebrada) que derivó en ‘cemento’, al utilizarse esta argamasa para construir y cerrar las tumbas o nichos.

  • ¿Por qué antiguamente llamaban ‘Necrópolis’ a los cementerios?

Antes de la llegada del cristianismo aquellos lugares destinados para dar sepultura a los fallecidos eran conocidos como ‘Necrópolis’, término que proviene del griego ‘nekrópolis’ -νεκρόπολις- y significa literalmente ‘ciudad de los muertos’ (necro: muerte, polis: ciudad).

Ante la creencia cristiana de que la muerte solo es un tránsito y, por tanto, al fallecer lo que se hacía era ‘dormir’ para posteriormente ‘resucitar’ se sustituyó el termino necrópolis por el de cementerio en la mayoría de culturas.

  • El origen de la costumbre de llevar flores a los muertos

El origen de dicha costumbre se remonta a la antigüedad, en la que los fallecidos eran puestos a exposición de todos durante varios días, con el propósito de ser velados y comprobar que no regresaban de la muerte.

Por aquel entonces no existían las avanzadas técnicas de embalsamiento y las que habían no estaban al alcance de todo el mundo, por lo que, los cuerpos (que solían estar expuestos a la intemperie), se descomponían y desprendían un desagradable olor, sobre todo en época de calor. Para enmascarar ese hedor, se quemaba incienso y se cubría al fallecido con todo tipo de flores, lo cual aromatizaba el ambiente y hacía más agradable el acto de velar al difunto.

Con el transcurrir de los años, la costumbre de llevar flores a los muertos perduró y se afianzó, no solo durante el tiempo de vela y entierro, sino que también llevarlos al cementerio en días específicos, como el 1 de noviembre, Día de Todos los Santos.

  • ¿Por qué en los cementerios hay plantados cipreses?

Una de las características más llamativas de los cementerios (sobre todo de los países mediterráneos) es la visión de los solemnes cipreses que ahí se encuentran plantados.

El motivo de que este vistoso, alto y frondoso árbol esté plantado en el ‘camposanto’, se debe a la longevidad del mismo, su hoja perenne y a no necesitar cuidado especial alguno. Soporta bien los cambios bruscos de temperatura y no varía en su forma y color (verde oscuro).

La altura del ciprés ayuda en gran medida como cortavientos, plantándose próximo a los muros del cementerio, y al crecer su raíz de manera vertical y recta hacia abajo, esta no crea los posibles estropicios que otro árbol ahí plantado causaría a las lápidas y otros ornamentos fúnebres.

La costumbre de utilizar cipreses en los cementerios es antiquísima, encontrándonos que las antiguas civilizaciones griega y romana ya lo plantaban y atribuían toda una simbología alrededor de la muerte. La forma ascendente y frondosa del tronco hacia la copa de este árbol encaminaba (según la mitología) las almas de los difuntos hacia los cielos.

Y ya que he nombrado la mitología, encontramos en la griega el mito alrededor de Cipariso (cuya traducción es Ciprés), un joven que por error mató a su ciervo domesticado, siendo tan grande su dolor y pena que le pidió al dios Apolo que permitiera llorarlo eternamente, convirtiendo a Cipariso en un árbol (ciprés) y quedando, desde ese momento, relacionado este árbol con el duelo tras la pérdida de los seres queridos.

  • ¿Por qué se llama ‘mausoleo’ a los sepulcros suntuosos?

El término ‘mausoleo’, para referirnos a las tumbas construidas de forma esplendida con todo tipo de detalle y gran solemnidad, proviene de Mausolo, gobernador (sátrapa) de la provincia de Caria que falleció en el año 353 a.C.

Su hermana (y a la vez esposa) Artemisia II asumió su cargo, mandando erigirle un monumental sepulcro y para ello reunió a los artistas griegos dedicados a la escultura y arquitectura más importantes de la época. Hasta allí se personaron Briaxis, Escopas, Leocares, Sátiros, Timoteo y Piteos, quienes diseñaron un templo funerario en Halicarnaso en el que colocaron la tumba rectangular de mármol y la rodearon de 36 columnas jónicas sobre las que descansaba un arquitrabe y sobre este una pirámide en la que colocaron un carro de bronce con las estatuas de Mausolo y Artemisa (que falleció un año antes de ser finalizada la obra). El 350 a.C. el monumento estaba terminado, convirtiéndose en todo un símbolo que dio origen al término ‘mausoleo’. En 1404 fue destruido por un terremoto.

  • ¿Cuál es el origen del término ‘sarcófago’?

Conocemos como ‘sarcófago’ al sepulcro, normalmente realizado de obra y piedra, que es utilizado para dar sepultura a un cadáver (o varios).

El origen etimológico del término sarcófago lo encontramos en el griego ‘sarkophágos’ (σαρκοφάγος) aunque al castellano llegó desde el latín ‘sarcophăgum’ y cuya traducción literal es ‘el que se come / el que devora la carne’.

Y es que ese ‘devorar la carne’ provenía del tipo de piedra caliza utilizada en la antigüedad para construir los sarcófagos, la cual tenían el convencimiento que poseía unos poderes especiales para comer y hacer desparecer los cuerpos que ahí se introducían.

 

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¿Por qué el término ‘dicha’ es sinónimo de felicidad y suerte?

¿Por qué el término ‘dicha’ es sinónimo de felicidad y suerte?

Decimos que alguien es ‘dichoso’ cuando es feliz o la fortuna le sonríe.

El término ‘dicha’ como sinónimo de felicidad o suerte tiene mucho que ver con el verbo ‘decir’, ya que en la antigüedad se tenía el convencimiento de que cada vez que venía al mundo un recién nacido las deidades paganas pronunciaban unas palabras por las que aventuraban cómo sería la futura vida de ese nuevo ser humano.

De hecho, el vocablo ‘dicha’ proviene etimológicamente del latín ‘dicta’ cuyo significado literal era ‘palabras pronunciadas’ (cosas dichas). Dependiendo de sí los dioses pronunciaban unas palabras al recién llegado éste sería feliz (dichoso) a lo largo de su vida y si no lo hacían sería infeliz (desdichado… no dicho).

 

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