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¿De dónde surge llamar ‘abrojos’ a ciertas plantas herbáceas como los cardos?

A través de la cuenta de este blog en Instagram (@yaestaellistoquetodolosabe2) me consultan de dónde surge llamar ‘abrojos’ a ciertas plantas herbáceas como los cardos.

¿De dónde surge llamar ‘abrojos’ a ciertas plantas herbáceas como los cardos?

Existe una variedad de cardo (planta herbácea que crece con facilidad al borde de las carreteras o terrenos arenosos y pedregosos) conocida como ‘cardos estrellados’ y que es considerada perjudicial para los sembrados, pero, sobre todo, para las personas que deben trabajar el campo, ya que debido a su morfología (tallo largo y una flor compuesta de púas) sus afiladas espinas pueden causar dolorosos arañazos.

De ahí que surgiera una expresión, en forma de advertencia, que se decía a aquella persona que debía trabajar o transitar por un terreno lleno de cardos estrellados con el fin de que no sufriera daño alguno: ‘¡Abre los ojos!’.

Era tan popular y repetida esta advertencia en los entornos rurales que acabó convertida en la contracción ‘abrojos’, la cual, con el tiempo pasó a designar a la propia planta.

Como dato curioso, también podemos encontrar que en el mundo militar se conoce como ‘abrojo’ a ciertas piezas de hierro en forma de estrella con púas que durante una batalla eran colocadas diseminadas por un terreno con el fin de dificultar el tránsito por aquel lugar de los soldados enemigos y estos debían pasar por allí con los ojos bien abiertos.

 

 

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¿De dónde proviene la expresión ‘Temblar como un azogado’?

Esta es otra de aquellas expresiones que están prácticamente en desuso (catalogadas como ‘expresiones viejunas’) y que, de tanto en tanto, os traigo a este blog para explicaros su origen.

¿De dónde proviene la expresión ‘Temblar como un azogado’?

‘Temblar como un azogado’ se ha utilizado durante muchísimo tiempo para indicar que una persona está excesivamente nerviosa (a causa de algún motivo como frio, miedo, tensión…) y a causa de ese estado se le ve temblorosa y convulsionada.

Se trata de una locución antiquísima que ya aparece en el capítulo XIX de la primera parte de ‘El Quijote’ (1605):

[…]A cuya vista Sancho comenzó a temblar como un azogado, y los cabellos de la cabeza se le erizaron a don Quijote, el cual, animándose un poco, dijo:

—Esta, sin duda, Sancho, debe de ser grandísima y peligrosísima aventura, donde será necesario que yo muestre todo mi valor y esfuerzo.[…]

El término ‘azogado’ hacía referencia a las personas que trabajaban con mercurio (también llamado ‘azogue’ por su etimología del árabe hispánico ‘azzáwq’) y que solían enfermar a causa de estar en contacto con este metal. Dicha dolencia, entre los muchos síntomas que presentaba, estaba la sobreexcitación, temblores, convulsiones, espasmos o alteraciones del sistema nervioso y era muy común entre los mineros e incluso sombrereros que usaban ese elemento químico para procesar el fieltro con el que realizaban los sombreros.

Esta enfermedad también fue conocida con el término ‘hidragirismo’ (un cultismo que provenía del latín ‘hydrargy̆rus’: mercurio).

 

 

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Fuentes de consulta: etimologias.dechile.net / rae / cvc.cervantes.es / Abecedario de dichos y frases hechas de Guillermo Suazo Pascual

¿De dónde surge decir que alguien con importantes contactos tiene ‘buenas aldabas’?

‘Tener buenas aldabas’ es una antiquísima expresión utilizada para indicar que alguien tenía buenos e importantes contactos e influencias (para conseguir un favor, trabajo…).

¿De dónde surge decir que alguien con importantes contactos tiene ‘buenas aldabas’?

El origen de esta locución proviene de los tiempos en los que las puertas no disponían de timbre sino de picaportes (conocidas como ‘aldabas’) los cuales eran unas piezas de hierro (o bronce) utilizados para llamar, golpeándolos contra la puerta.

Cuanto más importante y poderosa era la persona que vivía en aquel lugar más grandes y valiosos eran los llamadores.

Cuando alguien tenía amistad con una persona influyente, en caso de necesidad podía acudir a la vivienda y llamar a la puerta (mediante la aldaba), con el fin de exponerle un problema o pedir un favor.

De ahí que surgiera el símil entre los llamadores y el tener buenos e importantes contactos.

 

 

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¿De dónde proviene la expresión ‘Por arte de birlibirloque’?

A través de la cuenta de este blog en Instagram (@yaestaellistoquetodolosabe2) me consultan sobre el significado y origen de la expresión ‘Por arte de birlibirloque’.

¿De dónde proviene la expresión ‘Por arte de birlibirloque’?

Esta locución nos indica que algo se ha realizado con maestría y como por arte de magia, pero tras ello hay un elaborado plan.

El término ‘birlibirloque’ proviene del caló y es el resultado de unir dos vocablos muy similares ‘birli’ y ‘birloque’.

Originalmente su significado era literalmente ‘el ladrón que roba’. ‘Birli’: robar (de ahí que también se utilice el término ‘birlar’ como sinónimo de robo), ‘Birloque’: ladrón.

En su origen, la expresión ‘Por arte de birlibirloque’ venía a decir que alguien había sido robado de una forma sutil, con maestría y buen oficio del profesional del hurto, sin saberse cómo lo había hecho (de ahí que se le añadiera el vocablo ‘arte’ a la locución).

Fue una expresión ampliamente utilizada por pillos y rufianes a partir del siglo XVIII.

 

 

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¿Cuál es el origen del término ‘azar’?

Muchas son las personas que están convencidas de que las cosas ocurren por ‘azar’. Este término suele estar vinculado a la casualidad y al acto de tener suerte, aunque en realidad puede ser a la buena o mala suerte. También se denomina así a las apuestas, de ahí que se conozcan como ‘juegos de azar’.

¿Cuál es el origen del término ‘azar’?

Etimológicamente proviene del árabe hispánico ‘azzahr’ y hacía alusión a una flor, la misma que se pintaba en una taba (hueso utilizado antiguamente para jugar a algo parecido a los dados). Si salía el lado donde aparecía dibujada la flor se ganaba o perdía (dependiendo de la apuesta realizada), de ahí que finalmente la palabra azar se relacionara con la buena o mala fortuna.

Varios son los países (entre ellos Portugal) donde se utiliza el término azar como sinónimo de ‘infortunio’ o ‘mala suerte’.

 

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¿De dónde surge la expresión ‘Es caro como el Aceite de Aparicio’?

Expresión que está prácticamente en desuso (es de las que yo suelo catalogar como ‘expresiones viejunas’ y de las que ya os he hablado en varias ocasiones).

¿De dónde surge la expresión ‘Es caro como el Aceite de Aparicio’?

Hace referencia al ‘Aceite de Aparicio’, una especie de ungüento medicinal al que se le atribuían numerosos beneficios y que, según crónicas antiguas, servía para curar o aliviar gran cantidad de dolencias y heridas.

Gracias a sus propiedades este aceite también era de los considerados en su época como ‘Oleum Magistrale’ (Aceite Magistral) y fue elaborado por Aparicio de Zubia, curandero de profesión y natural de Lequeitio (Vizcaya).

Parece ser que el mencionado ungüento no estaba al alcance de todo el mundo y tan solo los más pudientes podían hacerse con él, motivo por el que surgió la expresión ‘Es caro como el Aceite de Aparicio’, la cual, con el paso del tiempo, se utilizaba para indicar que alguna cosa tenía un elevado precio.

Cabe destacar que el ‘Aceite de Aparicio’ aparece mencionado en la segunda parte de El Quijote (concretamente en el capítulo XLVI):

[…] Pero el gato, no curándose destas amenazas, gruñía y apretaba. Más, en fin, el duque se le desarraigó y le echó por la reja.
Quedó don Quijote acribado el rostro y no muy sanas las narices, aunque muy despechado porque no le habían dejado fenecer la batalla que tan trabada tenía con aquel malandrín encantador. Hicieron traer aceite de Aparicio, y la misma Altisidora, con sus blanquísimas manos, le puso unas vendas por todo lo herido; y, al ponérselas, con voz baja le dijo:
-Todas estas malandanzas te suceden, empedernido caballero, por el pecado de tu dureza y pertinacia; y plega a Dios que se le olvide a Sancho tu escudero el azotarse, porque nunca salga de su encanto esta tan amada tuya Dulcinea, ni tú lo goces, ni llegues a tálamo con ella, a lo menos viviendo yo, que te adoro. […]

 

 

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¿Cuál es el origen de la famosa expresión ‘Lo prometido es deuda’?

La expresión Lo prometido es deuda’ es una locución ampliamente utilizada y una antigüedad de varios siglos.

¿Cuál es el origen de la famosa expresión ‘Lo prometido es deuda’?

Es utilizada para señalar el cumplimiento de alguna promesa o compromiso adquirido y se dice tanto para recordar a un deudor que debe cumplir con algo prometido como cuando ya se ha satisfecho dicho compromiso, como señal de que ha cumplido con su palabra. No solo hace referencia a una posible deuda económica sino que se utiliza dicho término como ‘obligación moral contraída con alguien’, tal y como recoge el Diccionario de la RAE.

La expresión fue ampliamente popularizada a través de diversas obras literarias de autores españoles del último tramo de periodo conocido como ‘Siglo de Oro’ (primera mitad del siglo XVII), entre ellos Francisco de Quevedo.

Podemos encontrarla en la forma ‘El que promete, en deuda se mete’ y recogida en el Diccionario de Autoridades de 1732 como ‘Quien fía o promete, en deuda se mete’.

Pero cabe destacar que no se trata una frase proverbial originaria del castellano, ya que nos llegó desde la forma italiana ‘Ogni promessa è debito’, de igual significado y de la que hay referencias en obras anteriores al siglo XVII (por ejemplo ‘Eptamerone ouero eptalogi della nobiltà mondana’ de Paolo Luchini publicada en el año 1599).

 

 

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¿Cuál es el origen del término ‘trapacería’?

A través de la cuenta de este blog en Instagram (@yaestaellistoquetodolosabe2) me consultan sobre el origen del término ‘trapacería’ para referirse a una argucia o engaño.

¿Cuál es el origen del término ‘trapacería’?

El término ‘trapacería’ está algo en desuso, aunque hubo un tiempo en el que se utilizaba frecuentemente para hacer referencia al artificio engañoso e ilícito con el que se trataba de perjudicar y/o defraudar a alguien.

Este engaño era realizado por personas que se dedicaban a la compra-venta o intercambio de cualquier tipo de mercancía, aprovechando para salir claramente ganando con el trato. Estos tipos eran conocidos como ‘trapaceros’.

Etimológicamente el término proviene de ‘trapaza’ (engaño, fraude) y éste del portugués ‘trapa’, cuyo significado es ‘trampa’, haciendo referencia a los sistemas o artilugios utilizados para cazar algún animal (armadijo).

 

 

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¿De dónde proviene la expresión ‘Tener vela en un entierro’?

Expresión utilizada para indicar a alguien que se no inmiscuya u opine sobre asuntos que no le compiten y que suele decirse de modo despectivo: ‘¿Quién te ha dado vela en este entierro?’.

¿De dónde proviene la expresión ‘Tener vela en un entierro’?

Se originó a raíz de la costumbre de repartir cirios (velas) a los asistentes a los cortejos fúnebres, en el camino que iba desde el lugar de velatorio hasta el cementerio. Las personas que recibían dicha vela eran las más allegas al finado y, por tanto, se situaban inmediatamente detrás del féretro durante el mencionado trayecto.

El hecho de que alguien ajeno al entorno del fallecido se colocara en el séquito despertaba el recelo sobre quién lo había invitado a estar allí (le había dado una vela).

También podemos encontrar que hay quien opina que la vela a la que hace mención la locución no es un cirio sino al acto de velar al difunto (personarse en un velatorio sin tener nada en común con el fallecido).

 

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¿De dónde proviene el término ‘clavada’ para indicar que nos han cobrado más de lo que esperábamos?

Es de uso común utilizar el término ‘clavada’ para referirnos al hecho de que en algún establecimiento nos han cobrado más de lo que esperábamos y era justo por alguna consumición o algo que hubiésemos adquirido.

De dónde proviene el término ‘clavada’ para indicar que nos han cobrado más de lo que esperábamos

Curiosamente no es un vocablo que haya surgido de ninguna jerga ni es de reciente creación, ya que existe constancia de su utilización durante la Edad Media.

Este término surgió de una picaresca trampa que en aquel periodo realizaban algunos herreros. Dicha argucia consistía en hincar uno de los clavos de la herradura de un caballo de tal manera que le causara cierta molestia al animal. Esto se hacía a los equinos de buena raza que llevaban algunos viajeros. De este modo, unos kilómetros más allá, después de haber partido del lugar de donde había sido herrado el caballo, el viajero se vería obligado a parar y pasar noche en la primera fonda del camino que encontrase. Tras él habría salido un compinche del herrador que se haría el encontradizo, preguntaría por lo que le ocurría al animal y en un intento desinteresado por ayudar, le ofrecería cambiarse los caballos para que pudiese seguir su viaje.

Evidentemente el caballo ofrecido era de mayor edad y no tan bueno como el otro.

Ese acto de clavar un clavo en la pezuña del caballo, malintencionadamente, fue lo que dio origen al vocablo clavada como sinónimo de engaño y así lo ha recogido el diccionario desde su edición de 1895, aunque el lexicógrafo Sebastián de Covarrubias ya escribió sobre ello en su ‘Tesoro de la lengua castellana o española’ de 1611.

 

 

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