Archivo de la categoría ‘Preguntas con respuesta’

¿De dónde surge decir que alguien ‘está pez’ para señalar su desconocimiento sobre algo?

Suele utilizarse la expresión ‘Estar pez’ o ‘Estar pez en algo’ para señalar que alguien (o uno mismo) desconoce sobre algún tema y hace evidente su ignorancia en esa materia.

¿De dónde surge decir que alguien ‘está pez’ para señalar su desconocimiento sobre algo?

Pero cabe destacar que el ‘pez’ al que hace alusión no se refiere al animal acuático sino a cierta resina amarillenta utilizada para dar lustre a las pieles curtidas y así conseguir que se conserven mejor y durante mucho más tiempo. Esta sustancia resinosa se obtiene ‘tras echar en agua fría el residuo que deja la trementina al acabar de sacarle el aguarrás’.

Uno de los elementos más usados para ser lustrados con la pez (en femenino, al tratarse de una resina) eran las botas en las que posteriormente se depositaba vino o aceite. Tras darle el lustre debía dejarse secar y posteriormente se cosía. Cuando estaba terminado, ese odre (bota) estaba vacío en su interior (solo contenía la pez) y de ahí a hacer una analogía con la ignorancia, haciendo referencia a aquel que no sabe de algo porque tiene la mollera vacía o su cabeza está hueca.

 

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Fuentes de consulta: Dichos y frases hechas de José Calles y Belén Bermejo

¿De dónde proviene la expresión ‘Estar hecho un azacán’?

Suele utilizarse (cada vez menos) el término ‘azacán’ para referirse a las personas de pocos recursos, con trabajos penosos y humildes e incluso podemos encontrar que en algunos lugares se usa para denominar así a quien va algo desaliñado o desaseado.

Por otro lado, la expresión ‘Estar hecho un azacán’ se usa para referirse a alguien que va muy ajetreado con el trabajo y también podemos encontrar esta locución en la forma ‘Andar hecho un azacán’.

¿De dónde proviene la expresión ‘Estar hecho una azacán’?

Pero cabe destacar que originalmente el término ‘azacán’ no tenía el significado que se le da actualmente, ya que dicho vocablo se refería explícitamente a aquel que trabajaba como ‘aguador’, la persona que se dedicaba profesionalmente a portar unos cántaros de agua (sobre sus hombros, a lomos de una mula o en un carromato) e iba de un lado a otro (entre diferentes poblaciones, caminos…) ofreciendo agua a los jornaleros y a todo aquel que lo solicitaba (y por el que cobraba unas monedas, evidentemente).

Estaban muy reclamados y trabajaban muchísimo sobre todo en las regiones o épocas donde más calor hacía y más apretaba el sol, por lo que no paraban de ir de un lado a otro.

Como solía ser un empleo ejercido por  personas con menos recursos, fue lo que dio el posterior origen a la acepción que se le da hoy (y que recoge el diccionario de la RAE): ‘que se ocupa en trabajos humildes y penosos’.

El término azacán proviene del árabe hispánico assaqqá y éste del árabe clásico saqqā’, cuyo significado era también el de aguador.

 

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¿Cuál es el origen de la expresión ‘De noche, todos los gatos son pardos’?

El refrán ‘De noche, todos los gatos son pardos’ se trata de advertir de la facilidad que hay, en algunas ocasiones, de ser engañados por un impostor a quien podemos toma por otra persona y no percatarnos de sus malas intenciones.

¿Cuál es el origen de la expresión ‘De noche, todos los gatos son pardos’?

La clara referencia a la noche, de esta locución  venía a decir que, con el oscurecer de la noche, es difícil distinguir a unas personas de otras, a los que van con malas intenciones de los vienen con buenos propósitos.

La mayoría de historiadores apuntan que la mención que se hace al gato no es por referencia el animal felino, sino a los madrileños, debido a que los oriundos de esta ciudad son conocidos con dicho apelativo. Todo indica que se originó el refrán poco después de trasladarse a Madrid la capitalidad del Reino, convirtiéndola en Corte y Villa. Esto originó que fuesen numerosos los rufianes y malhechores nocturnos que por allí aparecieron.

Hay constancia de que la expresión era ampliamente conocida y utilizada hacia mediados del siglo XVI e incluso Miguel de Cervantes la utilizó para incorporarla en la ‘Segunda parte del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha’ publicada en el año 1615 (capítulo XXXIII):

[…]Tan buen pan hacen aquí como en Francia, y de noche todos los gatos son pardos, y asaz de desdichada es la persona que a las dos de la tarde no se ha desayunado, y no hay estómago que sea un palmo mayor que otro, el cual se puede llenar, como suele decirse, de paja y de heno[…]

También cabe destacar que existen referencias y citas al mencionado refrán (en sus diferentes variantes) varias décadas antes de aparecer en el Quijote. Esas otras formas de encontrar la expresión son, por ejemplo: ‘De noche los gatos, todos son pardos’, ‘Por la noche todos los gatos son pardos’, ‘Cuando oscurece, todos los gatos son pardos’, ‘En la noche todos los gatos pardos son’ o ‘De noche, a la vela, la burra parece doncella’.

 

 

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¿De dónde surge llamar ‘la dolorosa’ a la cuenta que se pide en un establecimiento?

A través del perfil de Instagram de este blog (@yaestaellistoquetodolosabe2) Mari Cruz Sancho me pregunta de dónde surge llamar ‘la dolorosa’ a la cuenta que se pide en un establecimiento.

¿De dónde surge decir ‘la dolorosa’ cuando se pide la cuenta en un establecimiento?

Se conoce como ‘Pedir la dolorosa’ al acto de requerir que se lleve la minuta de lo consumido, por ejemplo, en un restaurante.

Esta forma de llamar a la cuenta proviene de una referencia directa a Nuestra Señora de los Dolores, también conocida como la Virgen Dolorosa y cuya imagen o estampa era la de la Virgen María en el momento de dolor (doliéndose) tras la muerte de su hijo Jesús en la cruz.

La analogía de comparar una factura con la madre de Cristo surgió en el castizo Madrid de los Austrias (a partir del siglo XVI) en el que en la Corte y Villa empezaron a abrirse tabernas al trasladarse hasta la ciudad la capital del reino (se calcula que hacia finales de aquel siglo se habían abierto alrededor de 140 establecimientos).

El hecho de ser capital de la Corte llevaba hacia allí a numerosas personas, ya fuera para trabajar como funcionarios o para realizar negocios. Esto hizo que muchos fuesen los taberneros que inflaban los precios, por lo que al presentar la cuenta a los comensales a éstos se les quedaba la cara desencajada, surgiendo la comparativa con el rostro de dolor de la Virgen (la Dolorosa).

De ahí que se popularizase llamar dolorosa a la cuenta que se pide en un establecimiento de hostelería.

 

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¿Cuál es el origen de la expresión ‘¡Voto a Bríos!’?

¿Cuál es el origen de la expresión ‘¡Voto a Bríos!’?

La famosa y antiquísima expresión «¡Voto a Bríos!» no proviene de ninguna intención de votar, con intención de dar apoyo a un candidato político, que se denomine Bríos. En realidad se trata de un eufemismo con que se expresaba la intención de rogar o jurar por Dios sin nombrarlo y, por tanto, no blasfemar. Debemos tener en cuenta que, durante gran parte de la Historia, todo aquello que pronunciar el nombre de Dios en vano estaba considerado pecado, siendo perseguido por la justicia; por lo que, gracias al ingenio de la época, se buscó una fórmula en la que se enmascaraba el nombre del Creador de una forma en la que no pudiesen acusarles de herejía al pronunciarla.

Algo muy similar ocurrió por la misma época con el otro famoso eufemismo «¡pardiez!» (¡Por Dios!). Podemos encontrar ambas formas ampliamente referenciadas en textos del Siglo de Oro español por autores como Cervantes, Lope de Vega o Quevedo y posteriormente en obras de Zorrilla, Jovellanos o Bretón de los Herreros.

Ya en el siglo XX, el eufemismo ¡Voto a Bríos! apareció con frecuencia en las aventuras de ‘El Guerrero del Antifaz’, unas historias ilustradas (lo que conocíamos como tebeos y que actualmente se denomina cómic) sobre un heroico batallador de la época de la Reconquista Española que lo exclamaba mientras luchaba contra los llamados ‘infieles’. Fue creado en 1943 y se publicó ininterrumpidamente a lo largo de dos décadas (posteriormente se realizaron nuevas reediciones).

 

 

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¿Desde cuándo se cuentan las calorías de los alimentos?

Para que nuestro organismo funcione perfecta y adecuadamente necesita combustible y éste se le aporta a través de la alimentación. Todo aquello que comemos lleva asignado una cantidad de calorías y las cuales se determinan en mayor o menor medida por la cantidad de energía que necesitemos para quemarlas (eliminarlas). Dependiendo del gasto energético que hagamos (si somos sedentarios o, por el contrario, tenemos una vida activa) engordaremos o adelgazaremos. Este es, a gloso modo, la explicación simple sobre qué son las calorías y para qué sirven.

¿Desde cuándo se cuentan las calorías de los alimentos?

Hoy en día existe casi una plena conciencia sobre cuál es la cantidad de calorías que hay en determinados alimentos, cuáles son los que más tienen y, por tanto, engordan o, por el contrario, cuáles tienen menos y nos ayudarán a adelgazar y/o mantenernos en nuestro peso.

Todos los alimentos que se comercializan llevan asignados e impresos una tabla en la que se indica la cantidad de caloría del producto y se ha convertido en la parte de la etiqueta que más consultada es por el consumidor (por delante incluso del que indica la composición del mismo).

Pero a pesar de que la afición por mirar el etiquetado, para comprobar el número de calorías que contienen los alimentos, es relativamente moderno, el hecho de contarlas y tener conciencia de que las colorías existían empezó hace un siglo.

Fue concretamente en 1918 cuando la doctora y escritora estadounidense, Lulu Hunt Peters, habló de ello a sus lectores, con el fin de concienciarlos sobre lo que comían y cómo les podría llegar a engordar.

Lulu Hunt Peters era experta en nutrición y escribía una columna titulada ‘Dieta y salud’ (Diet and Health) en la que daba consejos sobre alimentación por encargo de la Central Press Association; una compañía dedicada a proporcionar contenidos de prensa (artículos de opinión, columnas de diversas temáticas, viñetas cómicas y pasatiempos) para cerca de 400 medios (entre periódicos y revistas) de todos los Estados Unidos.

A través de la columna, Peters, habló, por primera vez en un periódico, de la importancia que tenían las calorías y cuáles eran los alimentos con menos e ideales para poder adelgazar. Se puso como ejemplo a ella misma y fue publicando semana tras semanas qué era lo que ingería y cómo había llegado a adelgazar una treintena de kilos.

Poco después reunió todo ello en un libro, que tituló ‘Diet and Health: With Key to the Calories’ del que vendió más de dos millones de ejemplares a lo largo de la década de 1920. En él, Peters adjuntaba una tabla de ejercicios e indicaba los alimentos con menor número de calorías ideales para realizar una dieta.

Eso sí, no fue Lulu Hunt Peters quien habló por primera vez de las calorías. Ya lo había hecho casi un siglo antes que ella (concretamente en 1824) el físico y químico francés, Nicolas Clément, pero éste no lo hizo en referencia a las calorías de los alimentos sino para indicar cuál sería la energía necesaria para hacer que un litro de agua pasase de 0º a 1º centígrado. En las siguientes décadas otros desarrollaron el concepto y determinaron la cantidad de energía (calorías) que había en cada alimento. A la nutricionista Peters le debemos su popularización y que los ciudadanos de a pie, sin conocimientos científicos, relacionasen lo que comían con la salud, supieran que las calorías existían, en qué consistían y cuantas de ellas había en cada ración de comida que ingerían.

 

 

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Post realizado a raíz de una consulta que me hizo llegar vía email Almudena S. Burgos.
Fuentes de consulta: allacademic / elespanol / juliafarre / Google Books / carbsmart
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¿Cuál es el origen y significado del término ‘caricato’?

Un tuit publicado por Santiago Abascal (líder del partido ultraderechista VOX) llamando ‘caricato’ a Albert Ribera (uno de sus oponentes políticos y líder de la formación de centroderecha Ciudadanos) ha provocado que en las últimas horas las redes sociales hayan convertido el término en tendencia, además de utilizarlo para publicar todo tipo de memes.

¿Cuál es el origen y significado del término ‘caricato’?

Pero algunas son las personas que, desconociendo el significado real de ese término, lo están utilizando de forma incorrecta.

El término ‘caricato’ proviene del italiano, escrito del mismo modo, y que se utiliza para referirse a aquello que es exagerado, provoca risa e incluso es ridículo. Se originó hace varios siglos en el mundo de la ópera y el teatro y con este vocablo se conocía al actor que interpretaba a los personajes cómicos y burlescos (comúnmente llamados ‘papeles bufo’).

De este término también nació otro vocablo ampliamente utilizado: ‘caricatura’, la cual hace referencia a aquellos dibujos, obras o imitaciones que se hacen de algo o alguien de forma burlona y en la que se trata de parodiar, ridiculizar o hacer evidente (de forma satírica) algún tipo de defecto o su aspecto sobresaliente.

Los términos caricato y caricatura vienen a señalar la forma de cargar (de forma satírica y burlona) la descripción o imitación que se hace de algo o alguien y, etimológicamente, ambos provienen del italiano ‘caricare’ (que significa cargar) y éste a su vez del latín tardío ‘carrĭcare’ (derivación de ‘carrus’: carro).

Ojo, no debe confundirse el término caricato con el suricato, un pequeño y simpático mamífero africano (el personaje ‘Timón’ de ‘El Rey León’ lo es).

 

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Fuente de la imagen: Archivo 20minutos.es

¿De dónde proviene el término ‘insultar’ para referirse al agravio verbal que se realiza contra alguien?

Se conoce como ‘insultar’ a la acción de agraviar a una persona utilizando palabras hirientes y descalificaciones, con el objetivo de dañar tanto su reputación como anímica y personalmente.

¿De dónde proviene el término ‘insultar’ para referirse al agravio verbal que se realiza contra alguien?

 

Etimológicamente proviene del latín ‘insultāre’ de igual significado y que nacía de la unión del prefijo ‘in-‘ (hacia adentro) y el vocablo ‘saltus’ (saltar) teniendo originalmente el significado literal de ‘asaltar’ o ‘saltar sobre alguien’.

Pero este salto o asalto no se refería a la acción física de dar un brinco, sino al gesto que se realiza de echar el cuerpo hacia adelante cuando, en una discusión, se gritan improperios, injurias u ofensas contra un oponente. Ese característico gesto que hace pensar que durante una disputa uno va a saltar sobre el otro mientras le suelta lindezas de todo tipo es lo que originó el uso del término latino insultāre y que llegó al castellano como insultar (insulte en francés; to insult en inglés).

 

 

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Fuente de la imagen: Wikimedia commons

¿Cuál es el origen del término ‘masaje’?

A través del perfil de este blog en Instagram (@yaestaellistoquetodolosabe2) Nieves Parral me consulta de dónde proviene el término ‘masaje’ y si éste, en su origen, tenía algo que ver con la acción de ‘amasar’.

¿Cuál es el origen del término ‘masaje’?

La respuesta a la segunda cuestión es afirmativa, debido a que, el vocablo que utilizamos para referirnos a la friega o frotación que se realiza, normalmente, con las manos sobre alguna parte del cuerpo, con intención de aliviar y/o relajar, proviene de la similitud de esos gestos con la acción de amasamiento (por ejemplo para hacer pan).

Al castellano llegó desde el francés ‘massage’, de idéntico significado, y éste provenía también del galo ‘masser’, que era el verbo utilizado para referirse a la acción de mezclar con las manos y dar forma a una masa (ya fuese para hornear un pan, hacer algún tipo de barro para moldear…). El término francés para referirse a esos tipos de masa era ‘masse’, provenía del vocablo latino ‘massa’ y al latín llegó desde el griego ‘mâza’ (μᾶζα) que hacía referencia al resultado de mezclar harina y agua para cocinar algún tipo de pastel.

¿Cuál es el origen del término ‘masaje’? (amasar)Como es bien sabido, para la consecución de una buena masa y para que ésta quede homogénea, es imprescindible dedicar un buen rato a manosear y mezclar bien los ingredientes. Los movimientos que se hacen con las manos, por ejemplo sobre la espalda, para dar un masaje recordaban a la acción de amasar y de ahí que recibiera ese mismo nombre.

 

 

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¿Qué es la ‘tiña’ del famoso refrán ‘Si la envidia fuera tiña, ¡cuántos tiñosos habría!’?

El antiquísimo refrán ‘Si la envidia fuera tiña, ¡cuántos tiñosos habría!’ ha sido ampliamente utilizado a lo largo de varios siglos para indicarnos que el sentimiento de envidia en los seres humanos (deseo de algo que otra persona posee) está muy extendido entre la sociedad y, en caso de ser un trastorno, el planeta estaría repleto de enfermos por esa dolencia.

¿Qué es la ‘tiña’ del famoso refrán ‘Si la envidia fuera tiña, ¡cuántos tiñosos habría!’?

Y como ejemplo en el refrán se menciona la tiña, la cual es realmente una afección que consiste en una infección de la piel producida por ciertos parásitos que causa la aparición de unas erupciones cutáneas que llegan a ser altamente molestas (por el picor y escozor que produce) y que al rascarse provoca que queden ulceraciones y costras. También se la considera como altamente contagiosa a través del contacto directo, ya sea entre personas, animales de compañía (que también pueden padecerla) u objetos que hayan estado en contacto con alguien infectado (toallas, sabanas, ropa, peines, brochas de maquillaje…).

Al tratarse la tiña de una enfermedad que era muy común que fuese padecida por las clases más bajas y ante el prejuicio y convicción que existía, de que éstos eran por naturaleza envidiosos de lo que poseían los demás, surgió la analogía entre la enfermedad infecciosa (tiña) y el sentimiento de desear lo del prójimo (envidia).

Cabe señalar que el término tiña también existe como sinónimo de mugre o suciedad (se supone que proviene de quienes parecían la enfermedad, pues iban sucios y desaliñados) e incluso se utiliza como un equivalente a tinte o a algo que está teñido, por lo que son bastantes las personas que emplean el mencionado ‘tiñosos’ del refrán no para referirse a la infección sino al hecho de tener la piel teñida. Otras variantes del refrán son: ‘Si la envidia fuese tiña, ¡cuántos tiñosos habría!’‘Si la envidia tiña fuera, ¡qué de tiñosos hubiera!’.

 

 

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Fuente de la imagen: robbertholf (Flickr)