Archivo de abril, 2020

Algunas etimologías falsas que soléis creeros a pies juntillas (I)

Con frecuencia me topo por las redes con alguna publicación en la que se da una explicación totalmente errónea o falsa sobre el origen de una expresión o término. Algunas veces el error de debe al desconocimiento por parte de quien lo ha escrito, publicado o compartido y otras como divertimento de alguien con el fin de engañar (tomar el pelo) a los lectores. También son muchos los seguidores de este blog, mis libros y redes sociales que contactan conmigo con el fin de consultarme si una etimología que les ha llegado es cierta o no.

Uno de los problemas es que en ocasiones hay medios de comunicación que las dan como ciertas y utilizan esos bulos como información real e incluso hay quien me ha recriminado que un post mío era erróneo porque había leído algo distinto en otra lado (cuando el erróneo era el otro).

En este post (y otros próximos) os voy a ir trayendo algunos de esos bulos o ‘etimologías fakes’ que la gente suele creerse a pies juntillas y las comparte despreocupadamente en sus redes como si fueran ciertas.

 

  • Emperifollarse

Ir maquillado, peinado o adornado en exceso.

Algunas etimologías ‘fakes’ que soléis creeros a pies juntillas (I)

Bulo: Corre por las redes una explicación sobre la procedencia del término emperifollado/emperifollarse, escrito en la forma ‘emperifoyado/emperifoyarse’, que atribuye dicho origen al apellido del diplomático estadounidense John Peurifoy quien solía ir elegantemente vestido (aunque en esos bulos virales aparece el apellido como ‘Perifoy’)

Verdad: Proviene del ‘perifollo’ una planta herbácea similar al perejil y muy utilizada en cocina gracias a ser muy aromática (desprende un aroma mezcla de perejil y anís). Algunos cocineros abusaban del uso de esta hierba, sobrecargando el adorno de algunos platos, que pasaron a ser conocidos como ‘emperifollados’, trasladándose el término para hacer referencia a las personas que van recargadamente vestidas y maquilladas o abusan de los complementos y adornos.

 

  • Tirar la toalla

Rendirse, abandonar un propósito.

Algunas etimologías ‘fakes’ que soléis creeros a pies juntillas (I)

Bulo: La explicación falsa y que surgió de una página dedicada a inventarse, a propósito, el origen de frases y términos, señala que esta expresión proviene de tiempos de la Antigua Roma, en el que se realizaban insinuaciones homosexuales en las termas y el dejar caer la toalla al suelo era señal de que se admitía dicha proposición.

Verdad: Tiene su origen en el mundo pugilístico. Cuando el entrenador o preparador de un boxeador ve que éste está al límite de su resistencia y no se encuentra en condiciones físicas de continuar tiene la opción de arrojar una toalla al aire (que debe caer dentro del cuadrilátero) como símbolo de rendición y finalización del combate para evitar daños mayores o irreparables.

 

  • Pusilánime

Falto de ánimo y valor para tomar decisiones o afrontar situaciones comprometidas

Algunas etimologías ‘fakes’ que soléis creeros a pies juntillas (I)

Bulo: En la explicación falsa también se le da la acepción de ‘estar enchochado’, argumentando que el término provine de la unión del vocablo inglés ‘pussy’ (usado para referirse a la vagina, chocho, coño) y ‘lamine’ de la que no se da ninguna explicación ni significado. Evidentemente, se nota a leguas que quien creó esta ‘etimología fake’ lo hacía como divertimento, aunque sin pensar en que quien lo leyera podría creérselo.

Verdad: El término lo recibimos directamente del latín ‘pusillanĭmis’ que era la contracción de la expresión ‘pusillus animus’ y que venía a significar ‘de alma o espíritu pequeño’ (pusillus: pequeño – animus: alma/espíritu) y se aplicaba a aquel que era apocado, cobarde y sin valor.

 

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¿De dónde surge el famoso ‘salto del tigre’?

Se conoce como ‘salto del tigre’ a una curiosa práctica sexual (que se engloba dentro de las conocidas como ‘fantasías sexuales’) que consiste en que el hombre se lanza con el pene erecto desde una altura considerable (aproximadamente la de un armario ropero) hacia la cama, donde se encuentra su pareja preparada para ser penetrada. Se supone que el salto debe ser certero y que tal y como cae realiza la penetración acertadamente.

El término ‘salto del tigre’ suele ser utilizado a modo de sorna y a veces de fanfarronería y en realidad no existe ningún manual sexual antiguo en el que se haga mención a tal práctica, siendo ésta de invención relativamente moderna o al menos su llegada al lenguaje coloquial.

¿De dónde surge el famoso ‘salto del tigre’?

La primera referencia escrita que existe a ese modismo son las crónicas publicadas a finales del siglo XIX y que explican el desencuentro existente entre dos actores de la época y una más que discutida versión (un tanto libre) de la obra ‘Otelo, el moro de Venecia’ que poco o nada se parecía a la original escrita por William Shakespeare y que había sido realizada por el dramaturgo Francisco Luis de Retés.

Una de esas representaciones estaba protagonizada por Miquel Pígrau, un actor que, a pesar de pasar con más pena que gloria por los escenarios, tenía un ego muy alto. En una de sus funciones como Otelo, en el momento de asesinar a Desdémona, el actor quiso hacer una filigrana en el escenario para dejar sorprendido al público y dio un salto hacia la actriz pegando un curioso y llamativo rugido que no tardó en ser bautizado por la crítica como ‘el salto del tigre’ y arrancó las risas y comentarios de todos los presentes.

Pígrau convirtió ese sketch en su sello de identidad sobre el escenario y se dedicó a incorporarlo en obras posteriores que fue protagonizando, tanto en España como en el continente americano, donde realizó una extensa gira.

¿De dónde surge el famoso ‘salto del tigre’?Se hizo tan famoso el término ‘salto del tigre’ que, en 1915, el dramaturgo Santiago Rusiñol lo añadió en un vodevil titulado ‘El senyor Josep falta a la dona’ (El señor José engaña a su esposa) y que estrenó bajo el seudónimo de ‘Jordi de Perecamps’. En una de las escenas el protagonista acude junto a un amigo a un burdel y en un momento dado uno le dice al otro que haga el salto del tigre. El éxito de esta pieza teatral fue tal que la mencionada expresión quedó incorporada en el lenguaje coloquial de la época, llegando hasta nuestros días.

 

 

Lee en este blog otras curiosidades relacionadas con el sexo

 

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Fuente de las imágenes: Wikimedia commons / pixabey / todocoleccion
Fuentes de consulta: elpais / Hemeroteca ABC / elmundoestaloco / Wikipedia / Hemeroteca La Vanguardia

Libro recomendado: ‘123 preguntas sobre coronavirus’ de Boticaria García y Arantxa Castaño

Acaba de ponerse en circulación, de forma gratuita, un libro muy esencial y totalmente necesario en estos días: ‘123 preguntas sobre coronavirus’; una muy práctica guía de preguntas y respuestas alrededor del Covid19 escrito a cuatro manos por la divulgadora Marián García (célebremente conocida como ‘Boticaria García’)  y la periodista Arantxa Castaño.

‘123 preguntas sobre coronavirus’ de Boticaria García y Arantxa CastañoSe trata de un libro en formato pdf y puesto a disposición de todo el mundo para su libre descarga y distribución bajo una licencia Creative Commons (Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual) en el que se plantean 123 preguntas en las que se da respuesta a todo tipo de cuestiones relacionadas con el coronavirus de una forma ágil, divulgativa y de fácil comprensión.

Un libro en el que podemos aprender sobre los aspectos más científicos de la enfermedad, así como cuestiones de índole más cotidiano y que puede ayudarnos a llevar mucho mejor el día a día del confinamiento (limpieza, alimentación…) y saber qué es verdad y qué no de las toneladas de información que en las últimas semanas han estado correteando por las redes y los medios de comunicación. Además de las 123 preguntas (y sus correspondientes respuestas) el libro termina con un capítulo especial titulado ‘10 bulos que han dado la vuelta a Whatsapp. Si es un bulo, no lo rulo’ donde explica una decena de cosas que hemos leído o escuchado, a través de las RRSS, y que son mentira (o no son del todo ciertas).

Además de las dos principales autoras (Boticaria García y Arantxa Castaño) se ha contado con la colaboración de una cuarentena de profesionales, con un prólogo del periodista Andrés Aberasturi, un epílogo del escritor Manuel Vilas y un consejo y la recomendación de una playlist con cinco canciones (para llevar mucho mejor el confinamiento) de la cantante Chenoa. El diseño y maquetación ha corrido a cargo de Mª Dolores Alfaro Cuevas.

 

Puedes descargar el libro ‘123 preguntas sobre coronavirus’ de Boticaria García y Arantxa Castaño de forma totalmente gratuita a través del siguiente enlace: https://cutt.ly/123PCV

 

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¿De dónde surge la antiquísima expresión ‘Eres como el reloj de Pamplona’?

Esta es otra de aquellas expresiones que están prácticamente en desuso (catalogadas como ‘expresiones viejunas’) y que, de tanto en tanto, os traigo a este blog para explicaros su origen.

¿De dónde surge la antiquísima expresión ‘Eres como el reloj de Pamplona’?

En esta ocasión se trata de la expresión que dice ‘Eres como el reloj de pamplona’ y que era utilizada para hacer referencia a aquella persona que no cumple las promesas e incluso a quienes empiezan algo (un trabajo, una conversación…) y no lo terminan.

En realidad la frase está acortada y originalmente se decía en la forma ‘Eres como el reloj de Pamplona, que apunta pero no da’ (también dirigido a una tercera persona –‘Es como el reloj de…’– e incluso sin alusión personal –‘Como el reloj de…’).

Esta locución se originó como clara referencia al reloj de sol que se instaló en la fachada de la torre sur de la Catedral de Pamplona (a la derecha de la imagen) a inicios del siglo XVI, pero las campanas (que debían de ser tocadas manualmente) no fueron instaladas hasta el último cuarto de aquel mismo siglo, por lo que aunque el reloj apuntaba la hora no la daba (o sea, no tocaba la campana).

En aquel tiempo era imprescindible ese toque de campana para ir recordando a los feligreses las ‘horas canónicas’, las cuales consistían en la división de la jornada en varias partes y que servía para señalar, sobre todo, las horas o momentos destinados a los rezos religiosos.

El hecho de que se instalara el reloj de sol, pero no hubiese sido terminada la instalación de las campanas hasta muchas décadas después, es lo que hizo que sugieran este tipo de expresiones para hacer referencia a aquello que está o queda inacabado.

 

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Fuente de la imagen: Wikimedia commons
Fuentes y más info: catedraldepamplona.comcampanersrelojesdesol.info

¿Cuál es el origen de la expresión ‘Tirar la piedra y esconder la mano’?

La expresión ‘Tirar la piedra y esconder la mano’ se utiliza para indicar la maldad e hipocresía de alguien en algún asunto. También para señalar el hecho de provocar una disputa o conflicto y hacerlo de modo anónimo o negando haberlo hecho.

¿Cuál es el origen de la expresión ‘Tirar la piedra y esconder la mano’?

Varias son las fuentes que indican que esta locución se originó a raíz de otra que aparece en un pasaje bíblico; concretamente en el Nuevo Testamento (Juan 8:7) en el que aparece el siguiente texto:

[…]Y Jesús se fue al monte de los Olivos.
Y por la mañana volvió al templo, y todo el pueblo vino a él; y sentado él, les enseñaba.
Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio; y poniéndola en medio,
le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio.
Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices?
Mas esto decían tentándole, para poder acusarle. Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo.
Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella. […]

Pero, aunque el mencionado pasaje habla de arrojar una piedra, en ningún momento hace mención o se intuye que hay referencia alguna a esconder la mano (o sea, a hacerlo a escondidas).

La mayoría de expertos señalan que el origen de la expresión se encuentra en la obra ‘El banquete’, escrita por el filósofo griego Platón en el siglo IV a.C. y en el que se puede encontrar que es pronunciada por Eriximaco y dirigida a Aristófanes:

[…]Después de tirar la piedra, Aristófanes, crees que vas a poder esconder la mano[…]

Un texto que originalmente fue escrito en griego y del que se han hecho numerosas traducciones e interpretaciones en las que en muchas versiones (sobre todo desde el siglo XIX hacía aquí) no aparece mencionada la ‘piedra’, sino una ‘flecha’.

Uno de los ejemplos es la versión publicada en 1871 por el filósofo e historiador Patricio de Azcárate y del Corral y que se trata de la que más se ha utilizado desde entonces para reeditar las diferentes ediciones de ‘El banquete’ de Platón:

[…]Después de lanzar la flecha, replicó Eriximaco, ¿crees que te puedes escapar?[…]

De la expresión ‘Tirar la piedra y esconder la mano’ existen muchas variantes, entre ellas ‘tira la piedra y esconde la mano’ o las recogidas por Íñigo López de Mendoza y de la Vega (marqués de Santillana) en el siglo XV ‘Echa la piedra y esconder la mano’ (Refranes que dicen las viejas tras el fuego) y ‘Tirar la piedra y esconder la mano: hecho villano’ de Gonzalo Correas (Vocabulario de refranes y frases proverbiales, 1607) y este mismo autor recogía la forma ‘Tirar la piedra con la mano ajena’.

Cabe destacar que por la red corre otra explicación sobre la procedencia de la expresión ‘Tirar la piedra y esconder la mano’ y que está basada en una antigua leyenda cubana. En ella se relata el supuesto crimen cometido por una prostituta, llamada María Ramos, acusada de haber acabado con la vida de su proxeneta y que, durante el juicio, alegó que lo encontró muerto de una pedrada en la cabeza al llegar a su casa y que la única que estaba en la casa era su gatita ‘mimí’. Se dice que de ahí salió un chascarrillo que decía ‘La gatica de María Ramos dio la fatal pedrada… pero ¿con qué manos?’ y que acabó derivando en la forma ‘Eres como la gatica de María Ramos, que tira la piedra y esconde la mano’, que es muy popular entre los cubanos.

 

 

 

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Fuente de la imagen: pikrepo

Fuentes de consulta: Vocabulario de refranes y frases proverbiales de Gonzalo Correas / Refranes que dicen las viejas tras el fuego del marqués de Santillana (pdf) / funjdiaz / biblegateway / El banquete de Platón (versión de Patricio de Azcárate en pdf) / El banquete de Platón (versión de Claudina Domingo) / pukacosa / Abecedario de dichos y frases hechas de Guillermo Suazo Pascual / todocuba / diarioepoca

¿De dónde surge la expresión ‘Cambiar de aires’?

Actualmente se utiliza coloquialmente la expresión ‘cambiar de aires’ para indicar el hecho de cambiar de lugar trabajo, residencia o trasladarse (mudarse) a vivir a otro barrio, ciudad, país… También es usada como sinónimo de renovación personal, realizar un cambio importante en algún aspecto de la vida e incluso para que alguien deje de frecuentar con malas compañías o influencias.

¿De dónde surge la expresión ‘Cambiar de aires’?

La locución surgió de la recomendación que, antiguamente, los médicos hacían a sus pacientes, a quienes aconsejaban que, ante una afección, cambiasen de lugar de residencia (ya fuese permanentemente o por un periodo concreto de tiempo), debido a la creencia existente de que la mayoría de enfermedades se transmitían por el aire y éste, ante una pandemia, quedaba contaminado.

Esta recomendación médica fue el motivo por el que algunas personas (evidentemente aquellas que tenían un mayor poder adquisitivo y se lo podían permitir) se trasladaban temporalmente a otros lugares, buscando un cambio de aire (por ejemplo ir a una segunda residencia a la montaña o playa, al balneario…) donde éste estaría limpio y sin contaminar por los virus.

Debemos tener en cuenta que, varios siglos atrás, se tenía el convencimiento de que la mayoría de las enfermedades surgían espontáneamente (esto es conocido como ‘teoría de la generación espontánea’) y que se trasladaban a través del aire (hubo incluso quien definió a esas bacterias como ‘animalculos flotantes’) y que iban haciendo enfermar a las personas que lo respiraban, de ahí que se recomendara el cambiar de aires con el fin de evitar contagios o para sanarse.

 

 

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Fuente de la imagen: pixabay

El trastorno neurológico que provoca convertirse en multiorgásmico

Se conoce como ‘multiorgasmo’ al hecho de obtener varios orgasmos seguidos durante una relación sexual en un intervalo muy corto de tiempo, siendo en mayor medida las mujeres a quienes más les ocurre.

El trastorno neurológico que provoca convertirse en multiorgásmico

Pero, fuera de lo que son las relaciones sexuales, también existe un extraño trastorno el cual provoca a quienes lo padecen orgasmos espontáneos de forma repetida a lo largo de, prácticamente, todo el día.

Este desorden es llamado ‘Trastorno de excitación genital persistente’ (PGAD es su acrónimo en inglés) y se tiene conocimiento de su existencia desde mediados de la década de 1980.

Quienes padecen de PGAD pueden llegar a tener en un mismo día hasta un centenar de orgasmos. Pero éstos no son placenteros y ni tampoco suelen ir acompañados de eyaculación (en el caso de los hombres), sino que se trata de una especie de sacudida o calambre que sienten en la zona genital muy semejante al orgasmo pero que les causa dolor y fatiga en lugar de placer.

Los pacientes de PGAD no pueden llevar una vida normal y corriente, debido a que, los días que sufren uno de esos episodios multiorgásmicos, el momento de sentir el latigazo les puede pillar en cualquier lugar, algo que suele incomodar (no solo a ellos sino también a quienes les rodean).

Los expertos descartan cualquier vinculación de este trastorno como enfermedad sexual y lo relacionan a un desorden neurológico. A día de hoy no existe tratamiento médico, por lo que se recomienda a los pacientes que padecen el trastorno de excitación genital persistente que se abstengan de viajar en transportes como un tren (evitando así cualquier traqueteo), no llevar el móvil en el bolsillo del pantalón en modo vibración e incluso evitar practicar de determinados deportes.

 

 

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Fuente de la imagen: pxhere

¿De dónde surge la expresión ‘Meter a alguien en vereda’?

La expresión ‘Meter a alguien en vereda’ (o simplemente ‘meter en vereda’) es utilizada para indicar el hecho de hacer (obligar) cumplir a alguien con sus obligaciones o intentar que éste rectifique alguna mala actitud o acto que ha cometido.

¿De dónde surge la expresión ‘Meter a alguien en vereda’?

Esta locución se origina en los ambientes rurales en los que un pastor o trashumante debía trasladar el rebaño o ganado de un modo estricto y vigilante, evitando que ninguno de los animales se descarriara (abandonara el grupo y saliese del camino) y no pastasen en aquellos terrenos acotados o campos sembrados.

Por tal motivo conducían a la recua (conjunto de animales, entre ellos reses, ovejas…) por caminos específicos para el tránsito de estos y que eran conocidos como ‘veredas’ (término proveniente del latín homónimo y cuyo significado era ‘camino’, ‘vía’).

De ahí que cuando algún animal se salía del camino establecido para seguir, el pastor debía devolverlo con el resto: meter en la vereda.

 

 

Lee y descubre el curioso origen de otras conocidas palabras y expresiones

 

 

Fuente de la imagen: Wikimedia commons

¿Cuál es el origen de la expresión ‘Dar caña’?

La expresión ‘Dar caña’ (también en la forma ‘Meter caña’) se utiliza para referirse coloquialmente al acto de recriminar o provocar a alguien para que haga algo, se dé prisa o lo termine. También son usadas estas expresiones para hacer referencia al hecho de dar/meter intensidad o velocidad (‘¡métele caña al coche!’, ‘¡dale caña!’) e incluso como alusión a un castigo físico (pegar o golpear).

¿Cuál es el origen de la expresión ‘Dar caña’?

Y este precisamente esta última acepción la que dio origen a la locución, debido a que antiguamente se utilizaban unas fustas o varas realizadas con las ramas de la planta conocida como ‘cañaheja’.

Dichas ramas servían para azotar al ganado o caballerías para que avivasen el paso o no se salieran del camino, pero también eran usadas por algunas personas a la hora de querer infligir un castigo físico a alguien  (ya fuese para azotar con ella en la espalda, nalgas o palma de mano).

Cabe destacar que hay quien sostiene que la expresión ‘dar caña’ (en el sentido de meter intensidad o velocidad) proviene de una de las partes que hay en la parte posterior de algunas lanchas o pequeños barcos a motor (con la que se maneja el timón) y que es denominada ‘caña’, la cual sirve para dirigir dicha embarcación, aunque no todos los expertos están de acuerdo con que este sea la procedencia de la locución y la mayoría apunta a la mencionada cañaheja como origen.

 

 

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Fuente de la imagen: freesvg

¿Cuál es el origen y significado de la expresión ‘Pagar con las setenas’?

A través de la cuenta de este blog en Instagram (@yaestaellistoquetodolosabe2), recibo una consulta en la que me preguntan sobre el origen y significado de la expresión ‘Pagar con las setenas’.

¿Cuál es el origen y significado de la expresión ‘Pagar con las setenas’?

Se conoce como ‘setenas’ a una antiquísima norma por la cual se establecía que ciertos delitos, faltas o pecados cometidos recibirían como castigo una pena siete veces mayor al acto o infracción cometida.

El término ‘setena’ o ‘seteno’ proviene del latín ‘septuplus’ y su significado literal era ‘siete veces’, por lo que no debe confundirse su sentido con el de ‘siete partes’.

La primera referencia escrita que existe a esta multiplicación por siete de un daño cometido la encontramos en el Antiguo Testamento, en el Génesis 4 (concretamente el 4:15), en el que se relata el crimen cometido por Caín (tras matar a su hermano Abel) y el castigo ordenado por Dios, expulsándolo de aquel lugar y haciéndole vivir errante. Ante el temor de Caín a morir a manos de cualquiera que lo hallase, recibió como respuesta:

[…]No será así; pues cualquiera que mate a Caín, siete veces sufrirá venganza[…]

También podemos encontrar la norma de castigar un delito con una pena siete veces mayor en numerosos escritos jurídicos romanos (el poeta Virgilio, en el siglo I a.C., habla de ello en algunos de sus textos) e incluso medievales, como por ejemplo la ‘Liber Iudiciorum’ (código de leyes visigodas redactadas en el siglo VII) o su traducción al romance, conocida como ‘Fuero Juzgo’ del año 1241.

Quien también mencionó a las ‘setenas’, como castigo a pagar el séptuplo, fue Miguel de Cervantes en El Quijote, tanto en su Primera parte (capítulo IV):

[…]Pero, al fin, le desató y le dio licencia que fuese a buscar su juez, para que ejecutase la pronunciada sentencia. Andrés se partió algo mohíno, jurando de ir a buscar al valeroso don Quijote de la Mancha y contalle punto por punto lo que había pasado, y que se lo había de pagar con las setenas. Pero, con todo esto, él se partió llorando y su amo se quedó riendo.[…]

Como en el capítulo XVI de la Segunda parte:

[…]Bien puede, señor -respondió a esta sazón Sancho-, bien puede tener las riendas a su yegua, porque nuestro caballo es el más honesto y bien mirado del mundo: jamás en semejantes ocasiones ha hecho vileza alguna, y una vez que se desmandó a hacerla la lastamos mi señor y yo con las setenas. Digo otra vez que puede vuestra merced detenerse, si quisiere; que, aunque se la den entre dos platos, a buen seguro que el caballo no la arrostre.[…]

 

 

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Fuente de la imagen: needpix