Entradas etiquetadas como ‘expresiones viejunas’

¿De dónde proviene la expresión ‘Temblar como un azogado’?

Esta es otra de aquellas expresiones que están prácticamente en desuso (catalogadas como ‘expresiones viejunas’) y que, de tanto en tanto, os traigo a este blog para explicaros su origen.

¿De dónde proviene la expresión ‘Temblar como un azogado’?

‘Temblar como un azogado’ se ha utilizado durante muchísimo tiempo para indicar que una persona está excesivamente nerviosa (a causa de algún motivo como frio, miedo, tensión…) y a causa de ese estado se le ve temblorosa y convulsionada.

Se trata de una locución antiquísima que ya aparece en el capítulo XIX de la primera parte de ‘El Quijote’ (1605):

[…]A cuya vista Sancho comenzó a temblar como un azogado, y los cabellos de la cabeza se le erizaron a don Quijote, el cual, animándose un poco, dijo:

—Esta, sin duda, Sancho, debe de ser grandísima y peligrosísima aventura, donde será necesario que yo muestre todo mi valor y esfuerzo.[…]

El término ‘azogado’ hacía referencia a las personas que trabajaban con mercurio (también llamado ‘azogue’ por su etimología del árabe hispánico ‘azzáwq’) y que solían enfermar a causa de estar en contacto con este metal. Dicha dolencia, entre los muchos síntomas que presentaba, estaba la sobreexcitación, temblores, convulsiones, espasmos o alteraciones del sistema nervioso y era muy común entre los mineros e incluso sombrereros que usaban ese elemento químico para procesar el fieltro con el que realizaban los sombreros.

Esta enfermedad también fue conocida con el término ‘hidragirismo’ (un cultismo que provenía del latín ‘hydrargy̆rus’: mercurio).

 

 

Te puede interesar leer también:

 

 

Fuente de la imagen: needpix
Fuentes de consulta: etimologias.dechile.net / rae / cvc.cervantes.es / Abecedario de dichos y frases hechas de Guillermo Suazo Pascual

¿De dónde proviene la antigua expresión ‘¡Anda y que te cure Lola!’?

A través de la página en Facebook de este blog, recibo un mensaje de Lola Sanmartín en el que me pregunta sobre el origen de una antigua expresión que a menudo le repetía su madre ‘¡Anda y que te cure Lola!’ (la cual llamaba su atención por nombrar a alguien que se llamaba como ella).

¿De dónde proviene la antigua expresión ‘¡Anda y que te cure Lola!’?

Esta expresión está prácticamente en desuso (es de las que yo suelo catalogar como ‘expresiones viejunas’ y de las que ya os he hablado en varias ocasiones).

Algunas son las fuentes que indican que dicha locución procede de una canción argentina (milonga) que llevaba por título ‘Anda que te cure Lola’ y que se hizo muy popular a mediados del siglo XX. Fue compuesta en 1947 por Luis Rafael Caruso ‘Carusito’, un célebre compositor y director de orquesta.

Pero en realidad esta canción no fue la que originó la expresión, sino que fue utilizada para titularla de ese modo debido a la popularidad que por aquella época tenía la locución, debido a que existe constancia de que un siglo antes ya era común decirla.

La expresión era dicha para contestar a alguien que se lamentaba continuamente o se comportaba de forma quejicosa (por encontrarse mal de salud, estar bajo de ánimos o sufrir de desamores) y andaba reclamando atención y cuidados.

Cuando se le decía ‘¡Anda y que te cure Lola!’ o en la forma ‘¡Anda a que te cure Lola!’ se estaban refiriendo a que fuera a encomendarse a la Virgen de los Dolores (Lola es una de las diferentes formas que hay para referirse a alguien que se llame Dolores).

Esta virgen es de las más veneradas por aquellas personas solicitas de consuelo y auxilio para los contratiempos y enfermedades.

 

 

Te puede interesar leer también: Diez expresiones viejunas que posiblemente nunca has escuchado (y que antiguamente fueron muy famosas)

 

 

Fuente de la imagen: Wikimedia commons

¿De dónde surge la expresión ‘Armarse un toletole’?

‘Armarse un toletole’ significa tumulto, confusión o griterío popular y se trata de una expresión que tiende a estar en desuso, siendo etiquetada como ‘viejuna’ (al tratarse de una locución muy antigua y que tan solo pronuncian las personas de más edad. En este blog he explicado el origen de unas cuantas y al pie de este post encontrarás los enlaces).

¿De dónde surge la expresión 'Armarse un toletole'?

Puede encontrarse escrita en la forma ‘toletole’ o ‘tole-tole’ y el diccionario de la Rae la incorpora como ‘tole’, dándole como acepción: ‘Confusión y griterío popular’ y ‘ Rumor de desaprobación, que va cundiendo entre las gentes, contra alguien o algo’.

Su primera aparición en el diccionario de la Academia fue en 1843 en la forma ‘tole, tole’, con el siguiente significado: ‘Voces tomadas del latín, que en nuestro castellano se usan para significar confusión y griterio popular. Clamor popularis’. En la edición del diccionario publicado en 1869 aparece la entrada con una sola ‘tole’ y se le añade a la acepción lo siguiente: ‘rumor de desaprobación que va cundiendo entre las gentes, contra alguna persona o cosa’.

El origen etimológico de ‘tole’ lo encontramos en el latín ‘tolle’ cuyo significado es ‘quita’, ‘fuera’, ‘aparta’.

Y es que la expresión surge de un pasaje de la Biblia (concretamente en Juan 19:15), donde se explica el momento en el que Poncio Pilatos presentó frente a los judíos a Jesús y estos contestaron ‘¡Fuera, fuera, crucifícale!, que en la forma latina era: ‘Tolle, tolle, crucifige eum’.

Fue a partir de la lectura que se hacía de este pasaje bíblico en las misas dominicales (cuando éstas eran realizadas en latín) lo que originó que, con el tiempo, los feligreses asociaran la declamación ‘tole, tole’ (tolle, tolle) que hacía el sacerdote como un sinónimo de griterío, confusión, alboroto, bulla o jaleo, de ahí que surgiese la expresión ‘Armarse un toletole’ para indicar el griterío popular.

 

 

Te puede interesar leer también el origen de estas otras expresiones viejunas:

 

 

Fuente de la imagen: fibonacciblue (Flickr)

¿De dónde proviene la expresión ‘Cuatro putas y un tambor’?

A través de Twitter recibo una consulta de @DvitoreS_ en la que me pregunta de dónde viene la expresión ‘cuatro putas y un tambor’.

¿De dónde proviene la expresión ‘Cuatro putas y un tambor’?

Esta es una de esas expresiones que están prácticamente en desuso (y a las que yo suelo referirme a ellas como ‘expresiones viejunas’) y como tal su origen es algo incierto y se pierde en el tiempo.

Durante bastante tiempo (y aquellos que aún la usan) se decía con la intención de señalar que en lugar había pocas personas (viene a ser como decir que ‘hay cuatro gatos’ e incluso la tan utilizada ‘no ha venido ni el Tato’).

Pero hay que destacar que mucho antes de que se utilizara con esa intención, la expresión ‘cuatro putas y un tambor’ se decía para hacer referencia al ruido y alboroto producido en algún lugar. Esto se sabe porque la locución está extraída de otra más larga que decía:

‘Cuatro putas y un tambor, arman un ruido atroz; pero menos, sin disputa, el tambor que las cuatro putas’

La búsqueda por encontrar el origen de la expresión original me llevó hasta el libro ‘Un viejo maestro de lengua: el refranero’ publicado en 2017 por Juan-Pablo García-Borrón Martínez. Tras contactar con el profesor García-Borrón en la Universidad de Barcelona, éste me indicó que lo había recogido del ‘Refranero General Ideológico’ de Luis Martínez Kleiser, publicado en 1953 y tras hacerme con un ejemplar (de gran tamaño y cerca de 800 páginas conteniendo 65.083 refranes) encontré que la única referencia que se hacía en ese voluminoso libro a la mencionada expresión era ‘Más de 21000 refranes castellanos no contenidos en la copiosa colección del maestro Gonzalo Correas allegolos de la tradición oral y de sus lecturas’ que el célebre paremiólogo sevillano Francisco Rodríguez Marín publicó en 1926, no hallando referencias que me llevaran más atrás ni a una explicación sobre el hecho que pudo haber originado el mencionado refrán.

 

 

Lee y descubre el curioso origen de otras conocidas palabras y expresiones

 

 

Fuente de la imagen: maxpixel

Diez expresiones viejunas que posiblemente nunca has escuchado (y que antiguamente fueron muy famosas)

Un gran número de expresiones y términos que utilizamos coloquialmente hoy en día son heredadas del lenguaje y forma de hablar de nuestros antepasados. De hecho, muchas de ellas se han ido transmitiendo por vía oral de una generación a otra hasta llegar a nosotros, teniendo centenares de años de antigüedad.

Diez expresiones viejunas que posiblemente nunca has escuchado (y que antiguamente fueron muy famosas)

Sin embargo otras se han quedado por el camino y aunque antiguamente estuvieron en boca de muchísimas personas las nuevas generaciones no las han adoptado y jamás las han escuchado decir. Sobre una decena de estas últimas va mi post de hoy…

Expresión cuyo origen se le atribuye a la Reina Católica, Isabel de Castilla, y que era utilizada para señalar alguna intención o amenaza oculta. O sea, cuando alguien hacía o decía una cosa malintencionadamente disfrazándola de otra.

Se utilizaba para señalar a un individuo a quien le había salido alguna cosa mal (a causa de una acción equivocada o simple mala suerte) y acababa renunciando a conseguir el propósito, abandonándolo y/o dejando perder lo que ya había conseguido.

Significaba literalmente ‘acampar un ejército’ y se refería al lugar exacto en donde se levantaban las tiendas de campaña militar en la que se guarecían los altos mandos (como los generales e incluso el propio rey). Se usaba para indicar el punto en el que alguien iba a instalarse a vivir provisionalmente durante un tiempo.

Expresión que durante largo tiempo fue utilizada para referirse a aquella persona que se las daba de ilustrada y sabia y que por el contrario no dejaba de ser un ignorante presuntuoso.

Se utilizó durante muchísimo tiempo para señalar la entereza, soberbia y actitud orgullosa que sigue manteniendo aquel que está atravesando por un momento difícil y adverso.

Se conocía como ‘refitolear’ al hecho de andar curioseando e inmiscuyéndose en los asuntos de los demás. Refitorero era como se le conocía al fraile que estaba al cuidado del refectorio, nombre que se le daba a la sala en la que los religiosos se reunían para comer en los monasterios. Ese fraile solía curiosear en las conversaciones de los allí presentes.

El significado de esta expresión es el de intentar desviar la atención sobre un asunto del que no conviene hablar y que se hable de otros mucho más superfluos y livianos. Se originó a raíz de una anécdota acontecida en la Antigua Grecia protagonizada por el militar ateniense Alcibíades Clinias Escambónidas  (siglo V a.C.) quien cortó el rabo a su mascota con el fin de que se hablase de este incidente y no de la corrupción de su gobierno.

Antiguamente fue ampliamente utilizada para referirse a aquel que debía pasar la noche en el cuartelillo (o una temporada en la cárcel) tras haber sido detenido. Hacía referencia a la estatua que representaba al Arcángel Miguel que coronaba el edificio que albergaba la cárcel de la Corte junto a la Plaza Mayor de Madrid durante el reinado de Felipe IV.

Se utilizaba para referirse a una persona que aparentemente no era demasiado lista o no destacaba por su inteligencia y que, inesperadamente, daba un consejo con la solución que resolvía algún problema. Proviene de una parábola del Antiguo Testamento, concretamente en ‘El libro de los números’ (22-24).

Significaba literalmente ‘tener que pagar algo de mala gana’. Se conocía como faltriquera al bolsillo de las prendas de vestir, pero también se usaba este término para llamar así al rudimentario bolso de tela (e incluso un simple paño) en el que se guardaba y/o envolvía el dinero.

 

Lee y descubre el curioso origen de otras conocidas palabras y expresiones