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Curiosidades, anécdotas e historias sorprendentes para ser cada día un poco más listos.

Entradas etiquetadas como ‘mano’

¿Sabías que la palmera recibe su nombre porque recuerda a la palma de la mano abierta?

Días atrás me llegó un mensaje a través de la página en Facebook de este blog en el que Anuska M. B. me explicaba que al pasar con el coche por la Avenida de la Palmera de Sevilla  su hijo Rubén, de seis años, le preguntó cómo se llamaba ‘ese árbol tan alto que hay’ y al responder que su nombre era ‘palmera’ el pequeño le formuló otra pregunta ¿y por qué se llama así?, motivo por el que me traslada dicha consulta.

¿Sabías que la palmera recibe su nombre porque recuerda a la palma de la mano abierta?

Y es que hay ocasiones en las que la procedencia etimológica de una cosa tiene un origen de lo más simple y sencillo, como es en este caso.

Las ‘palmeras’ deben su nombre a la palma de la mano, debido a que en la antigüedad se dieron cuenta que observando esos árboles desde cierta distancia recordaba totalmente a una mano totalmente abierta y con los dedos bien separados. De hecho las ramas se conocen como ‘palmas’.

Cabe destacar que el término latino para designar el reverso de la mano se escribía exactamente igual que como llegó al castellano (palma) y para referirse al árbol se le añadió el sufijo –era (como ocurre con otros vegetales: higuera, esparraguera…).

 

 

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Fuentes de las imágenes: publicdomainpictures / maxpixel

Destripando bulos: La expresión ‘Más vale maña que fuerza’ no tiene nada que ver con las aragonesas [#StopBulos]

Destripando bulos: La expresión ‘Más vale maña que fuerza’ no tiene nada que ver con las aragonesas [#StopBulos]Días atrás, a través de twitter, mi amiga Ana (@ANASAYEK) me pasaba un meme, que le había llegado, en el que se explicaba que durante el Primer Sitio de Zaragoza las mujeres (con Agustina de Aragón a la cabeza) defendieron la Puerta del Carmen, acabando con la vida de 4312 soldados franceses y que, de ahí, surgió la expresión ‘Más vale maña que fuerza’ (cuyo significado es que ‘es mejor utilizar la habilidad e inteligencia para conseguir un fin en lugar de la violencia o fuerza bruta’), haciendo una clara alusión al gentilicio coloquial ‘maña’ que se utiliza para referirse a las aragonesas.

Pero, como en tantas otras ocasiones, esta se trata de una etimología errónea y totalmente equivocada que, ha sido ampliamente difundida y son muchas las personas y páginas que lo defienden como origen de la expresión.

Nada tiene que ver el término ‘maña’ (referida a la destreza y habilidad) con el vocablo utilizado para llamar de un modo  coloquial a las personas originarias de Aragón (maño, maña, mañico, mañica…).

Por un lado nos encontramos que ambos términos polisémicos (palabras que, a pesar de pronunciarse o escribirse de un mismo modo, tienen significados diferentes) tienen orígenes distintos.

El vocablo que se refiere a la habilidad procede del latín vulgar *mania, utilizado antiguamente para referirse a una ‘habilidad manual’, mientras que el término que hace alusión a una persona aragonesa proviene etimológicamente del latín ‘magnus’ usado para designar a aquellas personas magnas, importantes y grandes. Pero algunos etimólogos apuntan a que maño es la aféresis y trasformación de la palabra ‘hermano’. Aunque hay quien incluso defiende que es la unión de ambos orígenes (de magnus y hermano), debido a que existen constancia de que ‘maño’ fue un calificativo utilizado entre los mudéjares aragoneses con el que se designaban afectivamente (como si formasen parte de una hermandad, como pueblo sometido).

Pero lo que pretendía con este post no es encontrar la etimología del término maña, sino destripar el bulo que vincula la expresión ‘Más vale maña que fuerza’ con el hecho histórico protagonizado por Agustina de Aragón que tuvo lugar en 1808 durante la Guerra de Independencia que enfrentó a españoles contra las fuerzas de ocupación francesas de Napoleón Bonaparte.

Y el hecho de que es imposible que dicha expresión se originase por tal motivo está en que ya era conocida muchísimo tiempo antes, existiendo múltiples referencias escritas a la misma en obras tan insignes como la comedia ‘Cada uno para sí’ del célebre autor del Siglo de Oro Pedro Calderón de la Barca, publicado en el año 1661 (un siglo y medio antes que el episodio del Sitio de Zaragoza) y en el que aparecía el siguiente texto:

«Hernando Como digo de mi cuento,
empezando finalmente, ¿es más ser uno valiente
que darle en el pensamiento
que lo es? No. Pues, ¡ea, desvelos!,
tratemos de envalentar,
manos a labor, y dar
heroico fin a mis celos.
Salga Simón a campaña,
que esto, sin que el refrán tuerza,
más quiere maña que fuerza»

Por tanto, queda demostrado que dicha expresión ya se pronunciaba como refrán popular varios siglos antes que el supuesto origen zaragozano. Según el Corpus Diacrónico del Español (CORDE), ya hay constancia escrita de la forma ‘maña que fuerza’ en el año 1652.

 

 

 

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Fuentes de consulta: cvc.cervantes / cervantesvirtual (descarga del pdf del libro ‘Cada uno para sí’ de Pedro Calderón de la Barca) / etimologias.dechile / RAE (1) / Corpus Diacrónico del Español (CORDE) / RAE (2) / 86400.es / webislam / eltostondeluismi

Fuente de la imagen: Viral en Twitter y Redes Sociales

¿Por qué para saludar nos estrechamos la mano derecha?

¿Por qué para saludar nos estrechamos la mano derecha?

Es costumbre habitual que al saludar a alguien, ya sea un conocido, o al ser presentados a una persona, estrechemos su mano, habitualmente la mano derecha.

Antiguamente cuando era práctica usual el ir armado, llevando la espada en el lado izquierdo y desenvainando con la mano derecha, el hecho de ofrecer tu mano derecha abierta a otra persona ponía de manifiesto que no era tu intención el atacarla empuñando un arma y se consideraba como un gesto de buena voluntad. Si uno de los dos contrincantes era zurdo y, por lo tanto, llevaba su espada en el lado derecho, la mano que ofrecía era la izquierda.

Una ofrenda de paz y concordia que si era admitida por la otra persona hacía el mismo gesto y acababan juntando sus palmas en un fuerte y contundente apretón de manos (algunas culturas y civilizaciones en lugar de juntar y apretar sus manos se cogían por la muñeca).

Evidentemente, siempre ha habido ‘tramposos’ a lo largo de la Historia y algunas ocasiones han sido en las que mientras uno estaba haciendo la ofrenda de paz con su mano desarmada el otro (que era ambidiestro) aprovechaba para traicionarlo sacando la espada con la mano que su interlocutor no se esperaba.

Con el tiempo el amigable gesto de ofrecer la mano y estrechársela se ha estandarizado como saludo a la hora de ser presentados, como bienvenida, despedida y como simbólico gesto para cerrar un trato o negocio.

 

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Fuente de la imagen: Yoel (morguefile)

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [2]

Días atrás publicaba el post ‘Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban’ el cual alcanzó un gran éxito de lectura y muchos fueron quienes lo compartieron en sus redes sociales.

Haciendo caso a varias peticiones que he recibido a través de los diferentes medios de contacto, en el post de hoy os traigo una segunda entrega con otra docena de cosas que quizás no sabíais cómo se llamaban, el cual espero sea de vuestro agrado, al igual que ocurrió la vez anterior:

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban - Chicote

 

Chicote:

A muchos os vendrá a la cabeza el popular chef y presentador de televisión Alberto Chicote, pero, en este caso, un chicote es el nombre que se le da a la colilla de un cigarro puro

 

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban - Zorongo

 

Zorongo:

Nombre que recibe el característico pañuelo doblado (en forma de venda) que llevan en la cabeza en los baturros (aragoneses rústicos, como los define el Diccionario de la RAE)

 

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban - Guedeja

 

Guedeja:

Es la melena del león. También se le llama así a las melenas muy largas en general

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban - Baceta

 

Baceta:

Son aquellas cartas (naipes) que se quedan en un montón y sin repartir (también llamada baza)

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban - Dilúculo

 

Dilúculo:

La última parte en la que se divide la noche. Es justo el momento anterior al que va a asomar el primer rayo de Sol.

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban - Boquerel

 

Boquerel:

Es la pieza que se encuentra en la manguera de un surtidor de gasolina la cual agarramos y  apretamos el gatillo para que salga el combustible

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban - Sicote

 

Sicote:

La mugre que se acumula en el cuerpo (sobre todo en los pies) por la falta de higiene y limpieza

 

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban - Bazucar

 

Bazucar:

Lo que hacemos con un vaso o cualquier otro recipiente que contiene un líquido y movemos dando giros con la muñeca con el fin de removerlo (por ejemplo el azúcar de un café cuando no tenemos cucharilla)

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban - Bomborombillos

 

Bomborombillos:

Es el acto de llevar a alguien montado sobre los hombros (muy típico hacérselo a toreros, deportistas o a los niños pequeños)

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban - Chisguete

 

Chisguete:

Se llama así al chorrito de un líquido que sale disparado con fuerza (por ejemplo el de una pistola de agua) Pero un chisguete también es pedir que te sirvan un culín de vino (un trago corto)

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban - Zupia

 

Zupia:

Y hablando de vino, la zupia es el poso o residuo que queda al fondo de la botella o copa

 

 

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban - Jareta

 

Jareta:

Es el dobladillo que llevan muchas piezas de ropa por el que se coloca y/o asoma un cordón, goma o cinta que sirve para ajustar la prenda (pantalones, sudaderas…)

 

 

 

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Fuentes de las imágenes: KS Peartree (Flickr) / medicablogs / badeendjuh (morguefile) / clipartbest / João Carlos Beneton (panoramio) / pixabay / kurtito (Flickr) / public-domain-image / vladimirteran (Flickr) / pixabay / descorchevinos Wikimedia commons

 

¿Por qué se nos duermen las extremidades?

¿Por qué se nos duermen las extremidades?

Qué extraña es la sensación de estar tranquilamente sentado y al ir a levantarnos notar que se nos ha dormido el pie o lo mismo nos puede ocurrir con una mano, el brazo o una pierna tras despertarnos.

Ese hormigueo que sentimos en nuestra extremidad es realmente desagradable y hasta que se despierta estamos un rato en el que nos causa molestia.

La causa de ese adormecimiento es debido a que alguno de los nervios que por allí pasan ha quedado presionado durante un largo rato, lo que hace que no llegue suficiente riego sanguíneo y las señales que envía el cerebro hacia ese punto no sean del todo nítidas. Las personas con una mala circulación son más propensas a padecerlo.

¿Por qué se nos duermen las extremidades?Cada persona tiene su propio método para hacer que se le despierte antes: unos lo ponen bajo el chorro del agua fría, otros se descalzan y colocan su pie sobre la baldosa del suelo, hay quien incluso hace cruces en la palma de su mano con el dedo mojado en saliva… Pero lo mejor y recomendado por los especialistas es dejar que se relaje el nervio y la extremidad que han estado comprimidas y, en poco más de un minuto y de forma natural, se recuperará la correcta movilidad y desaparecerá el molesto cosquilleo.

Algunas personas padecen una dolencia llamada parestesia y cuyos síntomas son el hormigueo o entumecimiento de las extremidades y cuyas posibles causas son otras a las descritas en este post, teniendo que llevar un control y tratamiento médico.

 

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Portada 6ª edición Ya está el listo que todo lo sabe

 

Curiosidad que forma parte del libro “Ya está el listo que todo lo sabe” (Una curiosidad para cada día del año) de Alfred López
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Fuentes de las imágenes: mentalfloss / andreemond