Dicen que la adolescencia es la etapa en que uno deja de hacer preguntas y empieza a dudar de las respuestas

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¿Sales hoy? No te drogues

No lo digo yo, lo dice la Cruz Roja en su nueva campaña para reducir el consumo de drogas entre los adolescentes, en la que ofrece a los chavales alternativas de ocio para pasárselo bien sin necesidad de ingerir ninguna sustancia adictiva.

La campaña ofrece información a los más jóvenes sobre qué son las drogas, qué efectos producen, qué consecuencias negativas pueden tener, cómo prevenir su consumo…

Lo mejor de la campaña es que no se presenta, como suele ser habitual en estos casos, con folletos -a los que los chavales no prestan ninguna atención- ni con anuncios televisivos. Qué va, se hace acudiendo directamente a las zonas de ocio más frecuentadas para hacer botellón o ir de bar en bar. Y se prolonga desde las ocho de la tarde hasta las dos de la madrugada.

La organización ofrece una dirección confidencial de correo electrónico, nolodudes@cruzroja.es, para resolver dudas relacionadas con el consumo de drogas y con algunas conductas de riesgo que pueden asociarse a ellas, como el sexo inseguro o la conducción imprudente.

La campaña se está desarrollando en Madrid -el próximo fin de semana la cita será en la zona de Moncloa- pero que tal vez debería repetirse en otras ciudades. ¿Qué opinas sobre ella? ¿crees que será más efectiva que el reparto de folletos?

Unos cuantos blogs de adolescentes

He estado curioseando entre los blogs que se presentan a los Premios 20 blogs. Entre los más de 4.500 blogs inscritos he encontrado unos pocos escritos por adolescentes y ninguno sobre ellos escrito por adultos.

Algunos me han parecido caóticos, como el propio mundo adolescente; los hay individuales y colectivos, con faltas de ortografía, con mucho afán de protagonismo… y con tan poco como el de EMarts o Las crónicas de un adolescente, que llevan más de un mes sin actualizar.

Uno de los que más me ha gustado es el de Juanki. Tiene 14 años y se define como un “mocoso con las hormonas revueltas y un frikazo de los que dan miedito”, aunque a mi no me lo parece. Escribe muy bien -conozco a pocos que lo hagan así a su edad- y habla sobre todo de sus experiencias en clase, de lo que odia y lo que le gusta, con tan poco pudor que es capaz de mostrar en un vídeo cómo evoluciona semanalmente su tratamiento antiacné con Clearasil.

Entre los participantes hay también un adolescente novelista, Juan Ángel, de 15 años, que ha ido contando el proceso de creación, edición y corrección de El templo de los Nenúfares, una obra creada bajo licencia Creative Commons que él define como “la novela de fantasía libre”. Ha trabajado en ella durante tres años y estará lista para su descarga gratuita a partir del 29 de noviembre.

Otro blog interesante, con formato de cuaderno escolar, es el de Marcos, un estudiante de 2º de Bachillerato y monitor deportivo de 17 años, que habla de lo que pasa en su instituto, de sus amigos, de sus juergas de botellón o de sus exámenes. Habla bastante de fútbol y de otros deportes, y también cuenta cómo se siente, quién le decepciona o qué frases le gustan.

El 17 de noviembre, se sabrá quienes han sido los ganadores de los Premios 20Blogs.

¿Has visto alguno de estos blogs? ¿qué opinas de ellos?

Una guía de convivencia

Ser adolescente no es fácil. Y convivir con ellos tampoco. Nunca lo fue, supongo, aunque hasta que no te toca sufrirlo no te haces una idea de la magnitud del problema. Y no lo digo sólo por el desorden del que he hablado aquí últimamente -las cosas han mejorado, el viernes me encontré la casa bastante ordenada y así sigue-. Me refiero también a otros desordenes que inundan su vida, como sus particulares horarios para dormir, comer o salir con sus amigos, especialmente en vacaciones, lo que reduce cada vez más la posibilidad de compartir actividades con ellos y genera problemas de convivencia entre padres e hijos.

Para intentar evitar esos problemas de convivencia la Comunidad de Madrid ha elaborado una guía de convivencia que intenta “mostrar el camino para evitar conflictos entre padres e hijos” y aconseja adoptar con ellos una postura “equitativa, democrática y firme” en lugar de mostrarse autoritario o excesivamente proteccionista.

¿Quién no ha sido alguna vez demasiado autoritario o proteccionista con sus hijos? Supongo que todos hemos caído más de lo que nos gustaría en ambos errores. Podemos pasar del “Porque yo lo digo” al “Todo es poco para mi niño/a” en cuestión de segundos (aunque no lo digamos exactamente así o sólo lo pensemos). La guía pide a los padres, entre otras cosas, “un esfuerzo de comprensión, empatía y diálogo verdadero y efectivo”. Estoy totalmente de acuerdo en que los padres debemos hacer ese esfuerzo -creo que la mayoría lo hacemos-, pero también se lo pediría a los hijos que, según mi experiencia, se esfuerzan bastante menos en ello. Y tú, ¿qué opinas?

¿Proyecto Adolescente?

De piedra me he quedado al leer que el número de familias que han acudido a Proyecto Hombre para pedir un tratamiento de desintoxicación para sus hijos adolescentes ha crecido un 37% en un año. ¿Deberíamos empezar a llamar a esta asociación Proyecto Adolescente?

Es una realidad incuestionable que los jóvenes cada vez consumen más drogas, que empiezan a probarlas antes y que muchos terminan enganchándose a ellas. De poco parece servirle a las nuevas generaciones la cantidad de información que tienen sobre los terribles efectos que causaron a los que ya no son tan jóvenes, y los que siguen causando.

Ya sé que nadie escarmienta en cabeza ajena, pero con los adolescentes es todavía más fácil que ese viejo dicho se haga realidad. Están en la edad de probar un montón de cosas, aunque todos, o casi todos, saben lo que se juegan con las drogas. Se conocen la teoría a la perfección, pero en la práctica… se las encuentran hasta en los huevos kinder y muchos, demasiados, terminan picando.

No sé qué les pasa por la cabeza al resto de padres y madres, pero yo no puedo dejar de alarmarme cada vez que leo una noticia parecida.

¿Preferías cambiar pañales?

“¡Cómo han crecido tus hijos!”. Cada vez que escucho esta frase ya sé lo que viene después: una larga ristra de tópicos sobre el paso del tiempo y lo rápido que esos tiernos bebés se han convertido en adolescentes.

Cuando se habla de hijos parece inevitable que la conversación termine salpicada de frases como éstas:

-Tú ya has pasado lo peor, ¿no?, ahora puedes salir, ir al cine…, suelen decir los padres y madres recientes con la envidia de quien no puede hacerlo.

-Es mucho peor cuando son mayores, eso sí son problemas…, responde alguien, con o sin hijos pero acostumbrado a tratar con adolescentes.

-Los hijos son un infierno a cualquier edad, tercia otro que ni tiene hijos ni quiere tenerlos.

Total, que suelo ser la única que termina por callarse en medio de un debate tan antiguo como repetido. Y aburridísimo.

“¿Preferías dar papillas y cambiar pañales o es mejor lidiar con dos adolescentes con sus altibajos y sus broncas?”. Me lo preguntó ayer una amiga mientras paseábamos con sus dos hijos pequeños.

Difícil pregunta. No sé si era mejor, o más fácil, lo primero que lo de ahora. Seguramente entre mis recuerdos de la etapa de los pañales y biberones pesan más sus sonrisas que los lloros y las malas noches. Pero sí recuerdo el agotamiento físico y cómo me sacaban de quicio de vez en cuando.

Ahora, aunque sigo disfrutando mucho con ellos, me quejo a menudo de sus bruscos cambios de humor o de sus malos modos repentinos. He cambiado el agotamiento físico de su infancia por el mental. Ahora dan muchos quebraderos de cabeza, lo discuten todo, siempre tienen un argumento para intentar salirse con la suya… ¿Quién dijo que esto fuera fácil? Ni cuando llevaban pañales ni ahora con los calzoncillos a la vista bajo los pantalones.

Lo que más le gusta a un adolescente

Los amigos, el messenger, tuenti, los videojuegos, la tele, hacer deporte, escuchar música… Éstas son las principales aficiones de mis hijos, y creo que no me equivoco al ponerlas en este orden. Los amigos están por encima de todo (entre ellos incluyo a alguna posible novia, de las que últimamente no me dan muchos detalles). Les da igual que el plan con ellos sea ir al cine, a tomar una hamburguesa o de botellón, el caso es “estar con los colegas” y divertirse. Por eso, cuando no pueden estar con ellos se comunican a través de Internet.

Pensaba en sus aficiones después de leer la lista que ha creado un lector de 20minutos, supongo que menor de 18 años, sobre lo que más quieren/necesitan los adolescentes. Puedes verla aquí. Según las votaciones de los lectores las principales aficiones de los jóvenes son: novi@, amigos, tele, Internet, hacer/ver deporte, cine, messenger/chat, cine, móvil y YouTube. Vamos, más o menos lo mismo que les interesa a mis hijos. En la lista también se incluyen, algo más abajo, el MP3 y la Play -valorada en mi casa muy por encima de la media, según esta clasificación-.

Los estudios, como era de esperar, ocupan el puesto 13 de una lista de 15 preferencias. ¿Qué adolescente los incluiría entre sus prioridades?

No deja de ser curioso que su principal objetivo al llegar a casa sea sentarse ante el ordenador y meterse en tuenti o en el messenger para seguir en comunicación con los amigos de los que acaban de despedirse, ya sea para seguir hablando con ellos, para reirse con sus fotos o vídeos, o para hacer comentarios sobre cualquier tema que le interese a todo el grupo. Lo dicho, la amistad por encima de todo.

Todos saben cómo educarlos

Todo el mundo opina sobre cómo educar a los hijos adolescentes, especialmente si son de otro. “Eres muy blanda con ellos, así no te van a hacer caso”, “No seas tan dura con él, anda déjale salir un rato”. ¿No va a ir a ese viaje? si saca tan buenas notas…”, “Tiene mucho morro, no dejes que te tome el pelo”, son algunas de las contradictorias frases que pueden llegarte en un mismo día de amigos, familiares o compañeros de trabajo.

En los comentarios del blog he encontrado también críticas y alabanzas de todo tipo: “Les dejas ver una de mierda a tus hijos que no es normal. Controla un poco los contenidos de la programación que ven…” (acerca de las series de la tele), “La educación que les das es demasiado de madre perfecta permisiva y las cosas no son así” (Botellón en el armario)

Hay quien directamente te suelta: “mala madre!!!” (también en el post sobre el botellón), “Estas criando un macarrilla de mucho cuidado, siéntete orgullosa” (Habemus piercing), o incluso quien extiende el apelativo a toda la familia: “Siempre que veo niños con pendientes con la pinta de macarras que tienen me pregunto que clase de padres tendrán. Probablemente unos padres igualmente macarras que después se quejarán de que el niño esté con las drogas a los 14, deje a una chica embarazada a los 15 o venga con el ojo morado por una paliza en una noche de juerga” (paula, en Habemus piercing). Sin comentarios.

Hay quien sale en mi defensa tras algunas de esas críticas: “Y si ese hijo resulta que que SÍ saca sobresalientes y es un buen chaval????? también es un exceso permitirle un insignificante pendiente? dejaros de tonterías un pendiente no cambia a nadie… no ha pedido una pistola ni material para hacer una bomba” (Yolita, en Habemus piercing). Que tuvo respuesta de John Constantine: “Lo de los sobres, a falta de confirmación por la autora del blog, no hace falta ni que nos lo diga ella. Por las costumbres que nos ha ido contando de sus retoños, y la del piercing no es más que la última, no son los primeros de la clase, no”. Siento decepcionar a Constantine pero Yolita estaba en lo cierto. Aún así, no creo que tengan nada que ver las notas con la opción de llevar o no pendiente.

Hay adolescentes, cuya opinión me interesa mucho, que comparan lo que cuento en el blog con su propia situación: “Tengo 16 años y no me dejan salir en Nochevieja, pareces una madre demasiado permisiva” (La fiesta más esperada del año), “La gente que postea dándole consejos me parece que no tiene hijos o alguien adolescente cerca! Todos los adolescentes o casi todos comemos muchisimo” (JA!, en Comen sin parar y no engordan).

Y también hay quien vaticina un negro futuro: “Y cuando sean mas grandes no querrán estar ni contigo ni con su padre” (Yo con papá, tú con mamá). En fin, nadie dijo que fuera fácil educar a un adolescente. Y a dos, mucho menos.

A vueltas con el lenguaje

Un videojuego pretende conseguir que los jóvenes amplíen su vocabulario. Ojalá lo consiga, el de los chavales y el de los adultos, que a ninguno nos viene mal. Me parece bien la idea de crear juegos educativos para los jóvenes, al estilo del archiconocido Brain Training para entrenar el cerebro de los más creciditos, pero tengo mis dudas de que se vaya a convertir en un éxito de ventas.

También tengo algunas dudas sobre esa idea tan generalizada de que los jóvenes se comunican con poco más que cuatro palabras. Es cierto que cuando un adolescente se encierra en sí mismo es dificil arrancarle algo más que monosílabos, o como mucho un “quita” o “déjame”, y que repiten algunos términos hasta la saciedad: “¡qué fuerte!”, “mazo”, “tronco” (o simplemente “tron”), “pelas”, “ok”, “piba”… Pero no debería sorprendernos: ha ido pasando, con otros términos, generación tras generación.

Creo que los adolescentes actuales, al menos los que yo tengo a mi alrededor, son capaces de entender, y manejar, muchos más términos de los que utilizabamos sus padres a esa edad. Y no sólo en castellano, también en inglés gracias, entre otras cosas, a la tecnología que invade sus vidas. Aún así, surgen a menudo voces que les tildan en masa de incultos y les dibujan a través de estereotipos, como el del Neng de Castefa. Haberlos haylos, pero no son la mayoría ¿o sí?