Dicen que la adolescencia es la etapa en que uno deja de hacer preguntas y empieza a dudar de las respuestas

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Cámaras antichuletas

Cámaras de seguridad en los bancos, en las tiendas, en la calle, en el trabajo, en el metro, en las puertas de los institutos, y ahora… también en las aulas. Todo para evitar que alguien tenga la tentación de copiar en un examen. La tecnología avanza a pasos tan largos que está logrando dejar atrás muchos de esos viejos métodos para copiar.

Los exámenes de fin de curso en colegios, institutos y facultades, además de la temida selectividad, tienen estos días a miles de estudiantes en vilo. Muchos de ellos se están jugando su futuro y nadie quiere perder su gran oportunidad de sacar la mejor nota posible, aunque sea copiando.

En el Reino Unido están pensando instalar cámaras de vigilancia para descubrir a los que copian y lectores de huellas digitales -para intentar evitar que alguien suplante la identidad de un alumno- en 65 centros educativos.

A ver quién es el listo que se atreve a dar un cambiazo, a sacar una chuleta de debajo de la mesa o a preguntarle algo al vecino de mesa ante el todopoderoso ojo de una microcámara instalada encima de la pizarra.

¡Me copia toda la ropa!


-Estoy harto de que se compre lo mismo que yo. ¡Me copia hasta los calzoncillos!

-¿Que yo te copio? pero ¿qué dices? Mamáaaa, ¿has oído a éste? si es él el que siempre se compra los vaqueros y los jerseys iguales que los míos.

-Tú flipas, chaval. ¿Quién fue el primero en comprarse el Carhart?

-Pero yo lo vi primero.

-Si, claro, ¿y las Vans? ¿y los Levi’s? Hasta tus cinturones son iguales que los míos.

-Vale, que si, lo que tú digas…

Ésta conversación, con ligeras variaciones, se repite cada vez que salgo a comprar ropa con mis hijos o cuando están en casa probándose algún nuevo modelo antes de salir. Intento zanjar esas discusiones recordándoles que no compramos en tiendas exclusivas, sino en grandes cadenas que visten a miles de chavales como ellos; y no sólo en España sino en medio mundo, así que ninguno de los dos debería presumir de ser muy original sino de comprarse algo que les guste y les siente bien.

Pero ellos siguen erre que erre: que si “yo lo vi primero”, que si “éste enano me lo copia todo” o que si “él se pone mi visera nueva más que yo”. Y donde digo visera podría decir zapatillas, camiseta o calcetines. Siempre les gustan mucho más si son del otro, que es otra forma de copiar y alabar el gusto ajeno.

Por más que lo intento no entiendo estas absurdas peleas, ese mérito por ser el primero en comprarse algo y presumir de ello, porque no hablamos de diseños exclusivos sino de vaqueros tan bajos de cadera como los que llevan desde hace años e idénticas zapatillas, camisetas o pantalones de chándal que los que luce toda la pandilla. Ahora que, si ellos lo vieron primero, yo ya no digo nada y dejo que se lo crean.

¿Tu también copiabas?

-Seguro que tú también copiabas

-¿Yo?, ¿por qué dices eso?, digo sorprendida ante los atentos ojos de mi hijo y cuatro amigos más

Estoy a punto de decir que no, pero no me da tiempo. Él replica inmediatamente.

-Si se te nota en la cara, te has puesto roja

Instantes antes todos habían alardeado de sus habilidades para copiar en los exámenes. Y yo, como buena madre, me había visto obligada a intervenir en la conversación para afearles la conducta. No se me da nada bien mentir, ni ocultar cosas, y creo que todos han adivinado que yo también he copiado alguna vez.

Lo de copiar siempre ha tenido un morbo especial y, por lo que veo, sigue teniéndolo entre los adolescentes. Está bien visto, incluso entre los que sacan buenas notas. Aunque yo creo que se cuenta más de lo que se hace. Siempre hay quien alardea de cambiazos que nunca ha dado, de chuletas ultradiscretas, de aparatos electrónicos con los que comunicarse con el exterior sin ser visto ni oído

Capítulo aparte merece el de los trabajos que hay que presentar para aprobar una asignatura. Ahora es muy fácil copiarlos. El rincón del vago y otras páginas similares facilitan mucho la tarea a los estudiantes. Para ellos buscar un trabajo ya hecho en Internet es tan habitual como para nosotros era pedirselo a un hermano mayor o a los repetidores. De estudiantes todos hemos intentado sacar la mejor nota con el mínimo esfuerzo.

Creo que esas páginas les ayudan a estudiar. Es cierto que siempre habrá algún listo que consiga aprobar, incluso con nota, sin dar golpe; pero a la mayoría eso les sirve para ver qué han hecho otros, analizarlo, darle alguna vuelta y presentarlo con sus propias aportaciones. La mayoría son lo suficientemente responsables para saber qué pueden copiar sin más y qué les conviene retener en la cabeza. Eso piensan también algunos de los participantes en este foro de 20 minutos sobre un portal para copiar deberes.

¿Y tu qué piensas? ¿Has copiado alguna vez? ¿Algun padre se atreve a asegurar que no habría hecho un copia y pega como el que hacen sus hijos para presentar un trabajo si eso hubiera sido posible cuando estudiaba?