Dicen que la adolescencia es la etapa en que uno deja de hacer preguntas y empieza a dudar de las respuestas

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¡Con la SGAE hemos topado!

Tengo miedo. El autor de un blog ha sido condenado a pagar 9.000 euros a la SGAE por los comentarios que dejaron sus lectores, ya que un tribunal de Madrid ha considerado que atentan contra el derecho al honor y la dignidad de la Sociedad General de Autores.

Julio Alonso, autor del blog Merodeando, ha sido condenado además a retirar los contenidos de su bitácora que resultaban ofensivos para dicha organización y a publicar la resolución judicial durante 15 días en su blog. Ya lo ha hecho, por supuesto. Ahora tendrá que rascarse el bolsillo.

Alonso habló en su blog de un Google Bomb contra la SGAE, una campaña en la que muchos internautas se ponen de acuerdo para hacer que un buscador ofrezca un resultado determinado cuando se le pregunta por una palabra. En este caso se ligó la palabra ‘ladrones’ a la web de la SGAE.

El juzgado ha resuelto que Alonso “aunque no es autor de las opiniones vertidas en su blog, sí es colaborador necesario en esta lesión del derecho al honor, como administrador de la página web”. Toma ya, el autor de un texto “colaborador” y responsable de todo lo que puedan escribir todos aquellos que le lean, estén o no en su sano juicio, y simepre que sean comentarios malsonantes, burradas, insultos, ofensas o alusiones de mal gusto contra cualquier persona o entidad que pueda sentirse ofendida (que esto también es opinable).

Desde que me he enterado no dejo de pensar en la cantidad de comentarios racistas que me he encontrado hoy mismo en mi blog. ¿Debería borrarlos todos? en ese caso no se entenderían los de los lectores que les responden y creo que se hurtaría al lector una parte importante del debate generado. Por otra parte, ningún bloguero puede estar pendiente de los comentarios durante las 24 horas del día, y a aún asi, será acusado de censor en cuanto quite alguno.

Me he referido a mi propio blog, pero los insultos, bravuconadas y ofensas a distintos colectivos abundan por toda la blogosfera y se puede encontrar a diario un buen número de ellos en informaciones de éste y de otros periódicos -pese a los filtros de control para evitarlos-. ¿Y si cualquiera de las decenas de ONG y asociaciones en defensa de los inmigrantes se siente ofendida por alguno de esos comentarios racistas van a denunciarnos a todos? ¿tendrían el mismo éxito que la Sociedad General de Autores? Dios mio, ¡con la SGAE hemos topado!

“Le han pegado unos polis por ser negro”

Hace un rato han llamado al telefonillo. Era R., uno de los mejores amigos de mi hijo. No ha querido subir y mi hijo me ha dicho que tenía que bajar a verle: “Está hecho polvo, le han pegado unos polis por ser negro”.

Según lo que me ha contado al volver, R. y otro amigo estaban haciendo un graffiti cuando llegaron unos policías que empezaron a insultarle y a pegarle. “Le pisaron la cabeza en la calle y tiene una rodilla hecha polvo y una herida en el labio”, me ha explicado. La noche terminó en comisaría, con más policías y más golpes -todo según la versión que me ha dado mi hijo- pero casi todos los recibió R. El otro amigo se llevó un empujón o un puñetazo, no lo sabe muy bien.

Cuando me lo ha contado he empezado a hacer preguntas en voz alta, sin terminar de creerme lo que acababa de escuchar. “A ver, es muy fácil, van dos, uno negro y otro blanco, y sólo recibe el negro, ¿por qué es?”, me ha soltado para aclarar mis dudas.

R. fue a un hospital después de lo ocurrido y tiene el parte médico que acredita sus lesiones, pero no ha presentado denuncia. Así que les he dicho que eso es lo primero que tiene que hacer. “De qué va a servir, son polis los que lo han hecho y se defienden entre ellos. Siempre es igual”, ha intervenido mi otro hijo.

Al mostrar mi sorpresa por su respuesta y hacer nuevas preguntas me he encontrado con el relato de 4 o 5 casos de violencia policial contra chavales, amigos o conocidos suyos, unos menores y otros que ya no lo son. Me han dejado sin habla. ¿conoces más casos de este tipo? ¿hubo denuncia? ¿cómo se resolvió?