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Dicen que la adolescencia es la etapa en que uno deja de hacer preguntas y empieza a dudar de las respuestas

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¿Cuántas veces eres capaz de ver el mismo vídeo?

“He visto esa peli diez o doce veces”. Lo dice orgulloso, y no parece cansarse de ver una y otra vez la misma película. En este caso mi hijo hablaba de Como Dios, protagonizada por Jim Carrey, pero podría haberlo hecho de Piratas del Caribe, 60 segundos, Enemigo público, o de su adorada Los chicos del coro, que ha debido ver más de veinte veces -tres o cuatro de ellas conmigo-.

No le pasa sólo con las películas ni se siente solo en esto. Su hermano tampoco se cansa de ver algunas series de televisión: da lo mismo la cantidad de veces que Antena 3 repita los capítulos de Los Simpson, a ellos siempre les apetece verlos.

Algo parecido les ocurre con Friends: no importa cuántas veces vean el mismo capítulo, las bromas siempre les parecen divertidas. He llegado a verles decir largas frases enteras unos segundos antes de que las pronuncie un personaje. A veces lo hacen también en inglés y creo que cuanto más veces repiten la misma broma, más les gusta.

Esta tarde han pasado un buen rato muertos de risa repitiendo sin parar un vídeo de Youtube con respuestas absurdas de los concursantes del programa de Carlos Sobera.

Sus risotadas se oían desde todos los rincones de la casa y no han parado hasta que no me he acercado al ordenador para verlo con ellos. ¿Y a ti? ¿también te gusta ver los mismos vídeos una y otra vez? ¿cuántas veces eres capaz de hacerlo?

“Condón, o yo pongo stop”

Comienza ella: “STOP. Tronco, yo no corono rollos con bombos. O condón, o yo pongo stop, Como fosos, como pozos. Somos dos. O con condón, o yo sobro”.

Y sigue él: “Bombón, yo propongo. Condón, como modo. Lo cojo, lo toco, lo pongo. Con condón, yo floto pronto”.

Ella:”Sólo con condón”.

Él:”Sólo con coco”.

Esta es la letra del hip hop con el que el Ministerio de Sanidad intenta concienciar a los jóvenes para que usen preservativos en sus relaciones sexuales. La campaña llega tras la publicación de los abultados datos de abortos registrados el año pasado entre las más jóvenes.

El vídeo invade desde ayer los medios de comunicación. Está en todas las webs, las cadenas de televisión… No soporto el hip hop pero si esta campaña ayuda a evitar un solo embarazo no deseado, o una enfermedad de transmisión sexual, bienvenida sea.

Sólo hace falta que en el momento crucial sean muchos los adolescentes que lo recuerden y sean capaces de ponerse o poner un condón. Parece fácil pero decenas de campañas anteriores no lo han logrado ¿Será posible esta vez?

¿A que soy tu hijo más guapo?

Ésta es una de esas preguntas que una madre no responderá jamás. Llevo varios días escuchándola. La cosa empezó una noche en el sofá. Mis hijos hablaban de un programa de la tele, El juego de tu vida, en el que un concursante se somete a la máquina de la verdad para responder preguntas personales, que van siendo más intimas a medida que crece la cuantía económica del premio. Ese engendro televisivo da mucho juego entre sus amigos, por lo visto todos comentan a carcajadas las barbaridades a las que son capaces de responder los concursantes. El programa también da mucho juego en otras cadenas como podéis ver en este vídeo.

El caso es que, tomando como ejemplo el programa de marras, mi hijo mayor soltó de pronto: “¿A que soy tu hijo más guapo?”. Después se respondió él mismo con voz grave: “Eso es… verdad” (la fórmula del programa). No hice ni caso a su broma, pero el pequeño contraatacó: “Ya sabes que el guapo soy yo, pero no te va a llamar feo en público”. Hubo muchas más frases, ataques y risas sobre la presunta belleza o fealdad del contrario.

Ya estaba en la cama cuando vinieron los dos a mi cuarto. Seguían riéndose, se me echaron encima y amenazaron con no levantarse de allí si no respondía a su pregunta. Al día siguiente, antes de irse a clase volvieron a la carga; por la tarde me llamaron un par de veces al periódico para preguntármelo y por la noche continuaron con el bombardeo. Y así llevamos varios días. Es la nueva frase de moda en casa. Les encanta repetirla y cada vez les hace más gracia. ¡Son agotadores!

¿Sólo les preocupa el sexo?

Tenía interés en ver No es programa para viejos, un programa sobre jóvenes presentado por Patricia Gaztañaga en Antena 3. Había leído que iba a abordar los problemas que afectan a los jóvenes, desde la vivienda hasta la relación con sus padres y sus amigos, sus estudios y su futuro laboral.

Parecía una apuesta diferente e interesante, con 100 adolescentes dispuestos a contar sus vivencias en directo. Pero me he encontrado con un gallinero de jóvenes vociferantes. No sé si se ha hablado de vivienda, de amigos o de padres. En el rato que he aguantado ante la pantalla sólo he oído hablar de sexo, con los dos bandos clásicos: tres jóvenes -un chico y dos chicas- que valoran la virginidad por encima de todo y han decidido mantenerla hasta el matrimonio, frente a otros tres -en este caso dos chicos y una chica- que hablaban abiertamente de sus relaciones sexuales.

Una chica del primer grupo ha dicho cosas como “Si las mujeres tenemos algo físico que entregar es nuestra virginidad”. Mi hijo no ha podido evitar sonreír y tratar de cambiar de canal. Le he pedido que lo dejara y todavía ha tenido tiempo de ver a un chaval que explicaba su primera experiencia sexual, a los 14 años. “Pues no tiene pinta de fuck master”, ha dicho entre risas antes de irse a su cuarto.

No le interesaba en absoluto lo que estaba viendo así que se ha ido al ordenador y he seguido viendo el programa yo sola. Entre ese centenar de voces previstas he escuchado la de una chica que ha explicado cómo se inicio en el sexo con una penetración anal y a otra que ha dado lecciones sobre petting. También ha hablado un padre de 5 hijos, de 7 años para abajo, que ante la pregunta de qué pensaría si su hijo mayor le dijera a los 12 años que había tenido relaciones sexuales ha respondido: “No sabría si echarle de casa o irme yo”.

Tras un par de breves intervenciones de una actriz porno, y unos vídeos de Youtube con todo el sexo que supuestamente ven los adolescentes se ha generado un nuevo debate -más bien un griterío incontrolado- entre los dos bandos sobre si somos o no somos animales, si unos follan y otros hacen el amor… Y no he sido capaz de seguir ante la pantalla. ¿Habrán hablado de algo más aparte de sexo? Lo dudo.

Me dormí en el debate

Zapatero gana tres asaltos y Rajoy dos (20 minutos), Zapatero tumba a Rajoy (El País), Rajoy resiste un debate que Zapatero intentó convertir en una bronca (ABC), Rajoy no pasa el examen (Público). Son los titulares de los periódicos de hoy sobre el debate.

No fui capaz de verlo entero. “Te dormiste a la mitad”, me ha echado en cara mi hijo esta mañana, “y eso después de dejarnos sin poder ver otra cosa por el rollo ese”.

La verdad es que a mi el debate también me pareció un rollo. Supongo que por eso fui incapaz de mantener los ojos abiertos y caí rendida en el sofá. Vi el primer debate entero y ayer, hasta donde aguanté despierta, me pareció volver a escuchar lo mismo (idénticos argumentos sobre el terrorismo, los mismos reproches entre uno y otro, continuas vueltas al pasado…). Abrí los ojos un par de veces, y allí seguían discutiendo sobre quién mentía de los dos con la dichosa primera pregunta que Rajoy hizo a Zapatero en el Congreso… soporíferos… Me recordaron a mis hijos cuando no dejan de meterse el uno con el otro para no llegar a ninguna conclusión y acabar cada uno por un lado… En ese momento decidí irme a la cama.

Esta mañana, me ha tocado soportar las críticas adolescentes, tan machaconas como las de los políticos: “Ya sabías que iba a ser un coñazo, no digas que no”, decía uno; “Si ya sabes a quién vas a votar, no sé qué tenías que ver a estas alturas”, apuntaba el otro. Los dos estaban de acuerdo en que hubiéramos pasado un rato mucho más divertido con cualquier otra cosa en la tele: Al pie de la letra en Antena 3 o una peli en DVD. Y tienen toda la razón.

Poca química y mucha audiencia

La parrilla televisiva tiene una nueva serie de adolescentes. Se llama Física o química, muestra la vida en un colegio-instituto y fue el segundo espacio más visto el lunes por la noche.

Vi con mis hijos el primer capítulo por el que sentían bastante curiosidad. No les gustó mucho: no se creían ni el lenguaje de los alumnos, ni sus reacciones frente a las broncas de los profesores, ni cómo se retrataba al malote y al friki de la clase, ni las situaciones que se plantearon entre los personajes, como la de una profesora que descubre a uno de sus ligues entre sus alumnos. Empezaron echando pestes pero se quedaron hasta el final, aunque dejaron muy claro que eso no es, ni de lejos, un fiel reflejo de lo que ellos ven en clase.

Un ejemplo más de la contradicción adolescente. Tampoco se creían muchos diálogos ni las situaciones de Los Serrano en sus inicios, ni que “todos se liaran con todas”, lo que no evitó que se engancharan a la serie. Estoy casi segura de que el lunes próximo estarán de nuevo ante la tele para saber si la alumna reivindicativa la vuelve a liar o si sigue adelante el ligue entre la profe y el alumno.

Hoy toca Los hombres de Paco. Ya están desgañitándose los dos con la sintonía. ¡Con estos personajes sí tienen buena química!

¿Me estoy haciendo vieja?

El otro día sonó en la tele esa conocidísima canción de José Luis Perales: “¿Y cómo es él? ¿en qué lugar se enamoró de ti?…” Y yo seguí cantando a grito pelado “¿de dónde es? ¿a qué dedica el tiempo libre?”.

_¡Muy bien, mamáaaaa! has acertado.

Resultó que aquello era un concurso. Se llama Al pie de la letra y consiste en una especie de karaoke que premia a quien se sepa las canciones sin fallar una sola letra.

A mis hijos no les sonaba la canción, ni Perales, ni casi nada de lo que escucharon a continuación, los Chunguitos, Mocedades… Después llegó una de Los Pecos: “… luego al verte sonriendo con cara de felicidad, yo te maldecía y odiaba por no haber estado allí”. Nueva victoria para mi y caras de incredulidad de ambos.

-¿Y esos quién dices que son? ¿de la prehistoria no? ¿todo lo que cantaban era tan cursi?

Iba a decir que no eran tan antiguos, pero me vino a la cabeza la primera cinta de casete que tuve en mi vida: era de Los Pecos, y yo debía tener… unos 13 o 14 años. Así que acabé riendome con ellos mientras recordaba otras viejas canciones que sonaron después.

¿Me estoy haciendo vieja?