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Reflexiones de una librera Reflexiones de una librera

Reflexiones de una librera
actualizada y decidida a interactuar
con el prójimo a librazos,
ya sea entre anaqueles o travestida
en iRegina, su réplica digital

Siete casas malditas de novela en las que no querrías pasar la noche

Pasen, lean y biblioretocen de terror con las casas demoníacas más espeluznantes de la literatura. Un subgénero, el de los caserones malditos, que han cultivado titanes del espanto y de lo macabro, y por el que apostamos en reginaexlibrislandia.

Tanto que periódicamente montamos en la librería una mesa cargada con esos títulos con los que al leerlos en su día pasamos un mal rato memorable.

Son ese tipo de libros que, hasta que no te ves aferrada al libro con los pelos como escarpias, una mueca de espanto congelada en el rostro, las venas de las sienes como morcillones de Burgos y una arritmia de escándalo, no reconoces que calibraste mal el talento sobrenatural de algunos autores para generar horrores de tinta.

Pero, oye, a según qué perfil lector nos va este tipo de bibliomarcha.

Y dentro del subgénero de terror-casas malditas hay un amplio y macabro abanico de variantes temáticas donde elegir: portales que dan acceso a horrores cósmicos, criaturas espectrales atrincheradas en sótanos, seres de la noche acechando intramuros, terrenos malditos, criaturas del averno sedientas de almas, atmósferas claustrofóbicas…

Pero, eso sí, en todas ellas el horror se asoma entre líneas con una sutileza que inocula la paranoia en el lector. No hay vísceras ni violencia explícita, sino una llamada poderosa a nuestros miedos más atávicos.

Dicho lo cual va la selección reginaexlibrislandiana de Siete casas malditas de novela para leer, temblar y gritar, y en las que no querrías pernoctar.

¿Listos? Pues pasen y lean. Si se atreven, claro:

  1. La maldición de Hill House. Shirley Jackson. Valdemar. 

Uno de los relatos más estremecedores e inquietantes que le he echado a mi bibliofilia en la última década. Narra el inquietante experimento de John Montague que, en su empeño de escribir un libro sobre fenómenos en casas encantadas, decide alquilar Hill House, una mansión solitaria y de siniestra reputación. Además escoge a un grupo de ayudantes para pasar juntos una temporada en Hill House. Son la desdichada Eleanor, que esta desquiciada tras pasarse media vida cuidando de su arisca madre inválida; la alegre y curiosa Theodora, seleccionada por su increíble capacidad telepática; y Luke, vividor y mentiroso, incluido por exigencia de la propietaria, su tía. El objetivo: dejar constancia de cualquier fenómeno paranormal para documentar el libro de Montangue. Sobre las alucinantes experiencias que vivirán durante su estancia en la casa… mejor callar y leer. Solo diré que Shirley Jackson no da tregua y ya no solo es que tiene un endemoniado talento para alternar escenas cotidianas con fenómenos aterradores, sino que además se guarda muy mucho de dar pistas acerca del origen del mal de Hill House.

  1. El apartamento 16. Adam Nevill. Minotauro.

Adam Nevill recupera la tradición anglosajona de la casa encantada y la convierte en un elegante edificio de apartamentos londinense llamado Barrington House, donde el espacio es el personaje más terrorífico de todos. Allí hay un apartamento vacío. Nadie entra, nadie sale. Y así lleva cincuenta años. Hasta que una noche el vigilante oye ruidos y decide investigar. Lo que experimenta allí le marca para siempre. Poco después la joven Apryl llega a Barrington House desde EEUU tras heredar un apartamento de su tía abuela Lillian, fallecida en extrañas circunstancias, de la que se rumoreaba que estaba loca y cuyo diario da cuenta de un horrible suceso. Apryl descubrirá no solo que hay un mal que transforma a la gente y que aún habita en Barrington House, sino que la puerta del apartamento 16 es el acceso a algo mucho más terrorífico.

  1. La casa infernal. Richard Matheson. Minotauro.

Los fanáticos de la literatura de casas embrujadas que no hayan leído La casa infernal están de enhorabuena. Tienen por delante bibliopánico del bueno retozando en la Mansión Belasco con uno de los maestros del género, Richard Matheson, en un relato estremecedor que achantó al mismísimo Stephen King. En 1940 cinco personas entraron en la infame Casa Belasco para desentrañar los misterios de la casona maldita. Solo uno de ellos salió vivo. Tres décadas después un millonario le contrata para, junto a otros tres, demostrar que hay vida después de la muerte. Y para ello pasarán una semana en la Casa Belasco. La Casa Infernal les ha permitido entrar, pero, tras desvelar un oscuro pasado preñado de ritos paganos, violencia, perversiones y blasfemia cuyos ecos aún laten en las estancias ¿los dejará salir?

  1. La casa y el cerebro. Edward Bulwer-Lytton. Impedimenta.

Considerada una pieza maestra de la literatura sobrenatural, esta endiabladamente aterradora fábula de fantasmas cautivó al propio Lovecraft. En ella un hombre decide pasar la noche en una casa encantada en Londres, junto a su criado y a su perro. Allí es testigo de espeluznantes apariciones y descubre que en sus dependencias se cometieron crímenes atroces años atrás. Todo el mal parece irradiar de una de las habitaciones que, aunque en apariencia está vacía, acoge la voluntad de un ser maligno. Pasen y lean… si se atreven.

  1. La mujer de negro. Susan Hill. Edhasa. 

Por mucho relato de género que hayas leído prepárate a leer y temblar con la obra magna de Susan Hill, en la que descubrirás, junto al protagonista, qué es eso de pernoctar en una masa maldita. El joven abogado Arthur Kipps viaja a un pueblo remoto para asistir al entierro de una anciana y poner orden en el legado de la difunta en un caserón destartalado rodeado de marismas brumosas. Mientras se afana en terminar el papeleo empieza a ver una extraña aparición dentro y fuera de la casa, y así descubre una historia que los lugareños intentan olvidar: la de una madre soltera que tuvo que dejar a su hijo al cuidado de su hermana, pero el niño se hundió en las marismas mientras su madre biológica lo veía desde su ventana. Según la tradición, siempre que alguien ve al espectro de la madre, muere un niño, y Arthur Kipps comprobará familia hasta qué punto esa tradición es cierta. Bibliocanelita en rama.

  1. La casa en el confín de la tierra. W.H. Hodgson. Valdemar

Un par de campistas que pescan y pasean por la campiña de Irlanda del Norte se topan con las ruinas de un antiguo caserón. Pronto les sobrecoge la sensación de amenaza insalubre y opresiva que envuelve el lugar, así que cuando encuentran un manuscrito entre los escombros lo cogen y huyen de allí. Horas después empiezan a leer el espeluznante relato del único ocupante de La casa en los confines de la Tierra. Con un inicio casi idílico, William Hope Hodgson articula a palabras un glorioso in crescendo aterrador en el que a cada salto de línea hunde más y más al lector en las entrañas de lo blasfemo y de lo antinatural. Los tranquilos y estoicos excursionistas serán, junto al lector, testigos del atroz asedio de horrores cósmicos al que se verá sometido el ermitaño, único habitante de un caserón que da entrada a todas las fuerzas del submundo. Espeluznante.

  1. La caída de la Casa Usher. Edgar Allan Poe. Nórdica.

Publicado por primera vez en la revista Burton’s Gentleman’s Magazine en 1839, La caída de la Casa Usher es la quintaesencia del cuento gótico. En ella un caballero es invitado al viejo caserón de un amigo, Roderick Usher, artista enfermizo y excéntrico que vive recluido junto a su hermana, también delicada de salud. Aunque Usher padece una enfermedad indefinible y todos temen por su vida, quien acaba muriendo es su hermana. Sus restos son depositados en una cripta, pero no tardan en producirse terribles acontecimientos que desembocarán en un trágico final. Una casa embrujada, un paisaje lúgubre, dos hermanos gemelos, una enfermedad misteriosa… Todos los elementos del género están ahí y, sin embargo, el terror que inspira esta historia emana de su exquisita vaguedad.

  • Y vosotros, queridos, ¿leísteis alguna? ¿qué novela de casas malditas recomendáis? 
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¡‘La sociedad literaria del pastel de piel de patata de Guernsey’ llega por fin a las librerías!

No quepo en mi de bibliogozo. El 31 de mayo los anaqueles de reginaexlibrislandia estarán cargados con ejemplares recién horneados de La sociedad literaria del pastel de piel de patata de Guernsey’ en la nueva edición de Salamandra. Un título que siempre, siempre, prescribimos en la librería, y del que en los últimos años apenas si conseguíamos reposiciones a cuentagotas (¡ñiiiii!).

Pero esa época oscura ya pasó… Atrás quedaron el biblioracionamiento y la negra sombra de la descatalogación planeando amenazadora sobre un título que, por muchas razones, no merecía ser descatalogado.

Si eso no es motivo de embutirme en la piel de la gran Carmen Miranda y soltar adrenalina libresca sacudiendo las maracas por la librería como si no hubiera un mañana que venga la Providencia Librera y lo vea.

A mediados de abril estrenaron la adaptación cinematográfica homónima y ya entonces supimos que sería Salamandra y no RBA, quien hasta ahora había editado la novela, quien rescataría La sociedad literaria del pastel de piel de patata de Guernsey’.

Entonces no sabíamos ni la fecha exacta del lanzamiento ni cómo iba a ser la nueva portada, pero por fin hemos salido de dudas. En siete días la pondremos a la venta en reginaexlibrislandia y hete aquí la nueva cubierta:

En reginaexlibrislandia ya esbozamos esa sonrisita entre bobalicona y tierna mientras salivamos y contamos las horas para recibir a ese delicioso artefacto libresco entre anaqueles y a ritmo de samba en la librería.

Y es que, queridos, la novelita epistolar de Mary Ann Shaffer & Annie Barrows (tía y sobrina, la primera falleció antes de publicarla, la segunda nos hizo un bibliofavor llevándola a imprenta) es una auténtica delicia.

Una novelita epistolar que se lee en un “aysss”, pero que está cargada por el amor a los libros y a la lectura, que te absorbe, te emociona y te hace reír a partes iguales.

Es una lectura terapeútica, de esas para inducir un coma libresco a tu bibliofilia, que es del mismo bibliopelaje que otras  dos delicias bibliófilas: la mítica 84 Charing Cross Road, de Helene Hanff, y  La Librería, de Penélope Fitzgetald. Palabra de Regina ExLibris.

NOTA DE REGINA EXLIBRIS

La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey. Mary Ann Shaffer. Salamandra. Traducción: M.ª Cristina Martín Sanz. En el invierno de 1946, los londinenses retoman sus vidas desde los escombros de su ciudad tras la II Guerra Mundial. Entre ellos, la escritora Juliet Aston, que mientras busca un tema para su nuevo libro recibe la carta de un desconocido de las islas del Canal a cuyas manos llegó un volumen sobre Charles Lamb que le perteneció. Así es como Juliet descubre La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey y de sus estrambóticos y entrañables miembros, a quienes la bibliofilia compartida hizo más llevadera la ocupación nazi y los horrores de la guerra. Juliet no tardará en viajar a Guernsey, donde además de inspiración encontrará su destino. Un delicioso, magnético y divertido relato en el que Shaffer da una lección de vida, de amor a la literatura, de sentido del humor y de saber hacer. 

 

De Philip Roth empieza por leer su espléndida ‘Pastoral Americana’

Los bibliófagos del mundo estamos de luto. Ha muerto Philip Roth, uno de los grandes de la literatura norteamericana contemporánea. Tal cual. Dotado de un espíritu tan crítico como acerado y provocador, con un punto de empatía que sobrecoge y conmueve, y que destila cuando quiere un tipo muy particular de humor entre corrosivo, desenfadado y canalla.

Un grande ante el que hincamos la rodilla en reginaexlibrislandia sin titubeos, que además tiene en su haber el Premio Pulitzer de Literatura y el Príncipe de Asturias de las Letras, entre otros.

Tanto los premios literarios como la adaptación a celuloide de algunas de sus novelas inocularon, en momentos puntuales y gracias a la repercusión mediática, el apetito lector por un autor cuya obra pivota sobre tres ejes esenciales: los problemas de asimilación e identidad de los judíos de distintas generaciones en EEUU, la naturaleza del deseo sexual, la madurez y la identidad personal.

En la librería la bibliofilia se nos iluminaba como un neón del Strip de Las Vegas cada vez que, en plena cresta de la ola mediática piliphrohtiana, un lector se adentraba en nuestros confines librescos en busca de “algo de ese tal Philip Roth”.

Y es curioso cómo la Providencia Librera quiso que, con el tiempo, el título por el que suelo recomendar entrarle a Philip Roth fuera el más conocido por obra y gracia del celuloide.

Tanto que la siguiente escena con un reginaexlibrislandiano asiduo ha sido bastante recurrente en los últimos seis años en la librería:

Cliente: Hola, ¿qué me leo de ese tal Philip Roth?

Regina: Empieza por Pastoral Americana

Cliente: Pero, ¿hay una peli, no? Una reciente

Regina: Sí, dirigida y protagonizada por por Ewan McGregor, y con Jennifer Connelly, entre otros.

(Pastoral Americana, 2016 / Lionsgate)

(Pastoral Americana, 2016 / Lionsgate)

Cliente: Sí, sí, sí… es verdad. Demoledora, ¿eh?

Regina: Más bien… pues ponte a leer la novela. Es bibliocanelita en rama, querid@

Cliente: ¿Empiezo por esa, entonces?

Regina: Es la que te recomiendo para empezar. Con ella arranca su colosal Trilogía estadounidense, que continua con Me casé con un comunista y La mancha humana. Brutales las tres. Pero quizás podrías intercalarlas con El mal de Portnoyo con El animal moribundo. Pero, lo dicho, empezaría por Pastoral Americana

Novelas de Philip Roth

Cliente: Pues no hay más que hablar, Regina, me llevo Pastoral Americana y veremos a ver qué tal

Espero que bien. Porque es un novelón y porque Philip Roth merece ser leído, porque es un autor ferozmente conmovedor en cualquiera de las tramas que articule, y porque destila entre líneas lucidez, empatía y provocación. Palabra de Regina Exlibris.

NOTA DE REGINA EXLIBRIS

Pastoral Americana. Philip Roth. Debolsillo. Si te planteas leer a Philip Roth empieza por Pastoral americana, una crónica brillante de la vacuidad del sueño americano encuadrada en los años sesenta, cuando a un respetable ciudadano medio –último eslabón de tres generaciones varadas en el gueto judío de Newark y decididas a tragarse el sutil antisemitismo reinante en pos de su prosperidad– le revienta en la cara el american dream el día en el que su hija se revuelve contra todo en torno a lo que gravita su existencia para sumarse a las revueltas contra la guerra de Vietnam. Retrato demoledor de la relación amor-odio que enmarca a muchos atrapados en el centro del triángulo de la sociedad estadounidense, la identidad personal y el sueño americano con el que ganó el Pulitzer.

Pastoral Americana

Pastoral Americana

Y para ir haciendo boca os dejo el tráiler de la adaptación homónima de Pastoral Americana que Ewan McGregor dirigió y protagonizó en 2016:

  • Y vosotros, queridos, ¿qué novela recomendaríais para entrarle a Philip Roth? 
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Cinco títulos para leer (y adorar) a Antonio Muñoz Molina

Antonio Muñoz Molina es un animal narrativo y un bibliófago compulsivo. Con semejantes bibliohechuras y con o sin Premio Man Booker Internacional añadido a su ya más que nutrido arsenal de galardones literarios, en reginaexlibrislandia somos antoniomuñozmaniacos y desde nuestras trincheras librescas damos de leer sus libros a discreción en cuanto se tercia la bibliocasión.

Porque en más de tres décadas dándole a la tecla y con semejante talento literario ha tenido tiempo de crear un escenario literario propio (Mágina, reflejo de su localidad andaluza natal), de armar magníficas novelas de distinto bibliopelaje (tramas sobre la memoria y la identidad, intrigas policíacas, de iniciación, de viajes… todas ellas con un estilo brillante e hipnótico y ritmo cinematográfico) e innumerables crónicas y artículos periodísticos, amén de ocupar su asiento en la RAE y de haber dirigido durante unos cuantos años la sede neoyorquina del Instituto Cervantes.

Ante un autor de esta talla y con mis anaqueles repletos de sus obras un lector puede no tener muy claro por dónde hincarle el bibliodiente.

Así que cuando ese lector indeciso y temeroso de dar un bibliopaso en falso que le aleje de un escritorazo se materializa en reginaexlibrislandia suelo prescribirle mis Cinco títulos para leer (y adorar) a Antonio Muñoz Molina. Y héteme aquí para compartirlo con vosotros, reginaexlibrislandianos de pro.

¿Listos? Pues allá van:

  1. Como la sombra que se va. Antonio Muñoz Molina. Seix Barral. (Finalista del Booker Man International Prize 2018)

El 4 de abril de 1968 un tal James Earl Ray asesinó a Martin Luther King y conmocionó a medio mundo. En su huida hacia Angola, el prófugo Ray hizo una escala de diez días en Lisboa, y es sobre esas coordenadas sobre las que Antonio Muñoz Molina, que ya dejó su biblioimpronta lisboeta en la colosal El invierno en Lisboa, proyecta una trama trepidante, lúcida y conmovedora, cargada de claroscuros y de miradas al pasado, con la que disecciona el magnicidio y recrea la mente y la odisea de un asesino que, aunque lo intentó y creyó haberlo conseguido, no pudo masacrar un sueño de libertad. Original, apasionante y reveladora novela en la que Muñoz Molina destila entre líneas su obsesión por la turbia figura de Earl Ray, por la ciudad de Lisboa, por la memoria y por el oficio de escritor. Una grandísima novela de principio a fin.

Como la sombra que se va

  1. El jinete polaco. Antonio Muñoz Molina. Seix Barral.

Novela colosal, nítida y poderosa, que está magistralmente escrita, cargada con historias perfectamente armadas y poblada por personajes carismáticos, vívidos y absolutamente creíbles, con los que Muñoz Molina te hace ir saltando en el tiempo tirando de intriga, de amor, de desarraigo, de historia y de conflictos familiares y sociales, que te enganchan a la trama. Un traductor nómada llamado Manuel evoca desde la distancia la vida en Mágina, su pueblo andaluz natal, del que renegaba hasta que lo abandonó, pero al que tanto él como todas las generaciones de su estirpe están irrevocablemente vinculados. Entre el asesinato de Prim en 1870 y la guerra del Golfo, los personajes que pueblan el relato son piezas que se van uniendo para reconstruir la identidad del propio Manuel, que se deja ver íntegra justo antes del punto y final.

El jinete polaco

  1. Beltenebros. Antonio Muñoz Molina. Seix Barral.

Bajo la forma de una intriga policiaca Muñoz Molina despliega todo su arsenal narrativo para, con un estilo brillante y nítido, levantar una fascinante galería de espejos donde se reflejan el amor y el odio, el pasado y el presente, la realidad y la ficción. Darman, excapitán del ejército republicano exiliado en Inglaterra, regresa a Madrid para cumplir la misión que le han encomendado desde una organización comunista subversiva. Tiene que ejecutar a un supuesto traidor a quien no ha visto nunca. Así es como, en los lóbregos escenarios de la clandestinidad, emprende con desgana un periplo trepidante en pos de su víctima, del que una misericordiosa cabaretera, viva imagen de una mujer a la que amó, tratará de desviarlo. Una trama hipnótica construida con ritmo cinematográfico que te mantiene enganchado hasta el final.

Beltenebros

  1. El viento de la luna. Antonio Muñoz Molina. Seix Barral.

Al alba de 1969 Neil Armstrong viaja rumbo a la luna mientras un adolescente –alter ego de Muñoz Molina- de un entorno rural y marcado por la posguerra acompaña de mala gana a su padre a la huerta. En El viento de la luna, su recién descubierta sexualidad y la aventura sideral lo alejan de una vida que aborrece en su pueblo e imagina un futuro que, para el lector que lo evoca con nostalgia entre líneas, ya pertenece a la memoria. Historia de iniciación magistralmente narrada, con ecos de Salinger o Philip Roth, y nuevo episodio en el ciclo narrativo de la localidad ficticia de Mágina. Impecable.

El viento de la luna

  1. Ventanas de Manhattan. Antonio Muñoz Molina. Seix Barral.

Fragmentos de Nueva York, la ciudad que esconde tantas ventanas como exhibe: las de los decorados de Broadway, de los edificios al otro lado de Central Park, el Harlem y la magia del Village, el jazz y centenares de curosidades y pequeños misterios de la Gran Manzana. A ellas se asoma un Muñoz Molina en su peregrinaje a las entrañas de una ciudad que le acoje con curiosidad recíproca, le susurra anécdotas y le revela secretos en boca de fantasmas unas veces y de neoyorquinos contemporáneos otras. La inmersión literaria que nos propone Muñóz Molina a su Manhattan es, en todos y cada uno de los itinerarios que dibuja, tan reposada, intensa, envolvente y reconfortante como un bourbon deslizándose por tu gaznate en un día gélido.

Ventanas de Manhattan (Seix Barral)

Por supuesto que no están todos los que son: me he dejado fuera auténticos novelones de Antonio Muñoz Molina que adoro (El invierno en Lisboa, Beatus Ille, Plenilunio, El robinson Urbano, etc). Pero creo que, para empezar y pensando en distintos perfiles de potenciales lectores, estos cinco títulos son una muy buena opción. Palabra de Regina ExLibris.

Hazte un bibliofavor y lee ‘Alta Fidelidad’ de Nick Hornby si no lo has hecho ya

En la librería nos pierde la bibliofagia, la cafeína, la cinefilia y la melomanía. Por eso cuando prescribimos libros como Alta fidelidad, de Nick Hornby, que toca todos esos palos, el subidón es cuádruple aunque agridulce.

Alta fidelidad, novela y película homónima

Alta fidelidad, novela y película homónima

Agridulce porque tenemos tan interiorizada esa novela como de culto -al menos entre cierto perfil lector y de edad- que cuando alguien nos dice que aún no la ha leído o, peor aún, que no conoce la novela, la bibliofilia se nos congela en el rostro en una mueca fugaz que revela estupefacción y desconcierto.

Pero pasados unos segundos irrumpe el ansia por dar de leer Alta Fidelidad, y el silencio incrédulo deja paso al biblioentusiasmo histérico. Llegados a este punto no hay quien nos pare: somos una máquina de biblioprescripción masiva.

Y justo ayer uno de mis libreros y yo vivimos uno de esos ‘momentos altafidelidadianos’ en reginaexlibrislandia con dos chicos jóvenes que se adentraron en nuestros confines en busca de la colosal Patria, de Aramburu.

Se materializaron frente al escritorio con el ejemplar de Tusquets en la mano, mientras mi librero y yo punteábamos albaranes:

Regina: ¡Hola!

Cliente 1: ¿Qué tal? Mira, me llevo este para mi madre… y bien, ¿no?

Regina: Es un pedazo de novela, sí. Para cualquier perfil lector.

Cliente1: Sí, eso he leído por ahí. Igual hasta me lo leo yo también, no sé

Cliente2: ¿Tú? ¿te lo vas a leer tú? Eso tengo que verlo, chaval

Cliente1: ¡Serás capullo!

Cliente 2: A ver, tío, que tú no eres de leer. Entre María, la música y la play sencillamente NO tienes tiempo. Y aunque lo tuvieras….

Regina: ¡Ah! ¿Melómano? Entonces, ¿te suena Alta Fidelidad?

Cliente 2: ¿De los equipos, no?

Cliente1: ¡Ja, ja, ja! ¿Qué dices, tío? ¡Se te va mucho! Me suena de algo, sí, pero no sé

Regina: Es una novela de Nick Hornby de mediados de los 90. Va sobre un treintañero melómano que lleva una tienda de vinilos en Londres. Hazte un bibliofavor y léetela, porque te va a entusiasmar.

Cliente1: Espera, espera… ¿pero eso no era una peli?

Cliente 2: ¡Sí! Con el tipo este, cómo se llama… ¡Cusack! ¿no? ¿O qué?

(Alta fidelidad, 2000 / Touchstone Pictures)

(Alta fidelidad, 2000 / Touchstone Pictures)

Regina: Sí y no. Hay una peli, sí, dirigida por Stephen Frears que se basa en la novela.

Cliente1: La peli si la he visto, pero hace mucho. ¿No salían unos colgaos que se pasaban la vida haciendo listas? Unos locos de la música, ¿no?

Regina: Sí. Pues la novela es mejor que la película, que es un clásico ya. Muy, muy divertida y bastante reveladora, la verdad. Y con muchas referencias musicales.

Cliente1: ¿Y la tienes?

Regina: De Alta fidelidad siempre tengo ejemplares en la recámara…. Por aquí nos encanta a todos.

Cliente 2: ¿Y dos? Si ves que tal me la llevo yo también.

Cliente1: Pero, tío, ¿seguro? Ya te la paso yo luego

Cliente 2: No, no. Tiro para el norte el fin de semana y de pronto como que me ha apetecido.

Y se fueron con sus dos ejemplares de Alta Fidelidad, NO hizo falta que mi librero y yo cruzáramos apuestas sobre si les enganchará o no el biblioartefacto de Nick Hornby: ambos sabemos que les va a encantar.

En lugar de eso nos abalanzamos sobre el ordenador para reponer los dos ejemplares a la velocidad de la luz. Que ese sí que es un libro de fondo que hay que tener en balda. Al menos en reginaexlibrislandia. Palabra de Regina ExLibris.

NOTA DE REGINA EXLIBRIS

Alta fidelidad. Nick Hornby. Anagrama. Título de referencia aunque no pionero del subgénero de las novelas de rock nos introduce al ya legendario Rob, un treintañero adicto a la música pop que regenta una tienda de vinilos en Londres con dos ayudantes. Solo vende lo que él escucha y, además, en vinilo, así que a falta de clientela, este trío de melómanos compulsivos pasa el rato confeccionando listas de temas –y de lo que se tercie, desde películas a vestimenta– para cada ocasión (rupturas, funerales, citas…). Cuando su novia lo deja por otro, Rob escarba en su pasado emocional para demostrar que esta ruptura no es tan traumática como lo fueron otras, esas que reblandecieron su autoestima transformándolo, siempre al son de hits pop, en un hombre inmaduro, inseguro y melancólico. Hornby realiza una divertida disección de un treintañero con síndrome de Peter Pan con chupa de cuero, que no sabe si quedarse con los niños perdidos en el País de Nunca Jamás tarareando viejos hits de adolescencia o crecer y fugarse con Wendy al mundo real. Divertido, lúcido y conmovedor esbozo del sexo y la masculinidad, la memoria y la música desde el punto de vista masculino, y con banda sonora incluida. ¿Quién da más?

Alta Fidelidad (La conjura de la risa)

 

Y para terminar e ir haciendo bibliosalivar a potenciales lectores o relectores os dejo con el trailer de la película Alta fidelidad, dirigida por Stephen Frears en el 2000:

Échate unas risas leyendo ‘La señora Fletcher’ antes de que HBO la filme

Quién me iba a decir a mí que las plataformas televisivas me iban a dar biblioalegrón tras boiblioalegrón. Pero lo hacen, y yo digo, ¡Amén, querid@s! Mi última sorpresa bibliocatódica ha sido enterarme de que HBO rueda el piloto de ‘Mrs. Fletcher’, adaptación de la hilarante La señora Fletcher, de Tom Perrotta, y editada por Libros del Asteroide.

Kathryn Hahn será La señora Fletcher en la serie homónima de HBO

Kathryn Hahn será La señora Fletcher en la serie homónima de HBO

Y, entre nosotros, me parece un acierto. No solo porque es muy filmable en términos de comedia, sino porque, una vez más, la emisión de la serie homónima descubrirá el libro a lectores de todo el planeta. Y eso siempre trae un biblioalegrón de proporciones bíblicas a reginaexlibrislandia (lerey, lerey).

Leí la novela hace poco y que me cautivó en tiempo récord. Tanto que pasó a engrosar mi selección de Madres de novela y que me faltó tiempo para recomendársela a uno de mis libreros. De hecho le dije:

Léete la Señora Fletcher, querid@. Te reirás, y entre tú y yo te digo que ya podrían hacer una serie con la novela. Eve Fletcher es carnaza catódica de la buena, palabrita de Regina ExLibris. Su autor, Tom Perrotta, que escribe novela y guiones, también tuvo mucho que ver con Leftlovers. Pero aquí cambia totalmente el registro y hace comedia

La señora Fletcher se lee muy bien, está salpicada de un humor entre sutil y perverso, escarba en el submundo del porno online desde una óptica novedosa, lúcida y desternillante, y, sobre todo, se reafirma en el hecho de que ser mujer madura, divorciada y madre con el síndrome del nido vacío no solo NO es el principio del fin, sino que es el comienzo de una etapa trepidante cargada de posibilidades… de todo tipo.

Tal cual. La señora Fletcher (Libros del Asteroide) es Eve, una mujer divorciada de cuarenta y tantos que vive en Nueva Jersey. Como su hijo se acaba de ir a la universidad se apunta a un curso en la facultad local, donde conocerá a gente de lo más variopinta, descubrirá la pornografía en internet y las aplicaciones de citas, y hará cosas que meses atrás le hubieran parecido inconcebibles. Mientras tanto su hijo descubrirá que la vida en el campus no es lo que había imaginado. Así que madre e hijo se enfrentan en paralelo a una de crisis de identidad: Eve se suelta la melena mientras Brendan capea el desencanto de su recién estrenada madurez. Desternillante, tierna y lúcida sátira en la que, tanto Brendan como el lector, tendrán que aceptar que Eve es, antes que una madre, una mujer. Ah, y que para una mujer hay vida (y mucha y por suerte muy, pero que muy agitada) más allá de los 40.

La señora Fletcher

La señora Fletcher

Lo último que sé –gracias a mi librero, al que definitivamente le cautivó la novela- es que la actriz estadounidense Kathryn Hahn será quien encarne a la díscola Eva en Mrs. Fletcher’. Otro acierto. Definitivamente Kathryn Hahn tiene hechuras de Eve Fletcher.

Y no es la primera vez que se mete en la piel de una madre de otro pelaje y celuloide, sino que protagoniza una campaña publicitaria para un modelo de monovolumen en EEUU que explota su vena de mamá de armas tomar.

Este es uno de los spots:

En serio, queridos, leeros La señora Fletcher, de Tom Perrotta en cuanto podáis. No os arrepentiréis. En reginaexlibrislandia la tenemos fronteada en la sección de Narrativa y no dejamos de prescribirla. Palabra de Regina ExLibris.

Trivial: ¿Cuánto sabes de ‘El Retrato de Dorian Gray’, de Oscar Wilde?

(Dorian Grey, 2009 / Alliance Films)

(Dorian Grey, 2009 / Alliance Films)

Cuando a finales del XIX el talento y la irreverencia de Oscar Wilde escandalizaron a Gran Bretaña, el genial irlandés dio un golpe de efecto con una deliciosa fábula en la que la estética y el mal ponen en jaque a la ética y al bien. El joven Dorian Gray accede a que un pintor lo retrate con una intensidad tan diabólica como real, ya que el cuadro refleja las transformaciones físicas y espirituales de un alma consagrada a todo tipo de perversiones, mientras su cuerpo no envejece.

Si eres de los que sí leyó la novela atrévete con el bibliotrivial ‘El Retrato de Dorian Gray’ de Regina ExLibris.

¿Listo para demostrar lo doriangrayano que eres? ¡Vamos!

 

Cinco novelas para leer y sucumbir a la narrativa feroz de Tom Wolfe

Feroz, lúcido e instantáneamente adictivo. Así es Tom Wolfe, padre del ‘nuevo periodismo’ y un autor que hay que leer. Ha fallecido, pero su obra late en los anaqueles de las librerías, y en reginaexlibrislandia, donde somos de un tomwolfenianismo desmesurado, hemos montado un rinconcito consagrado a su obra. Porque él lo vale.

Si su muerte levanta esa polvareda mediática que inocula el bibliointerés en algún que otro lector estaremos al quite para desplegar nuestro biblioarsenal tonwolferiano. 

Con su obra, Tom Wolfe, dotado de un talento fuera de serie para contar historias, articuló el Nuevo Periodismo, un novedoso género consistente en narrar hechos reales y articularlos en forma de libro que bien podía ser novela, así como las llamadas obras gonzas escritas por quienes entran tanto en la historia que narran que son, a la vez, observadores y protagonistas de lo que escriben.

Y para quienes no tengan claro por dónde empezar a leer a Tom Wolfe he preparado una selección de cinco títulos con los que hincarle el bibliodiente a este gigante de la fusión de los géneros literario y periodístico, capaz de reconstruir historias vívidas, hilarantes, vertiginosas y, eso sí, siempre cargadas de una crítica tan despiadada como venenosa y veraz.

¿Listos? Pues vamos a por esos cinco títulos para empezar a leer a Tom Wolfe:

1. La hoguera de las vanidades, Tom Wolfe. Anagrama.

Esta monumental y ambiciosa novela de Tom Wolfe, su primera incursión en la narrativa más allá del periodismo, es una crítica tan brillante como brutal de las ramificaciones del capitalismo rapaz del Wall Street de 1980 y la gran novela de NYC por excelencia. En ella conocemos a un tal Sherman McCoy, un joven yuppie, adinerado y arribista, que es la joven estrella de una prestigiosa firma de brokers. Pero su suerte cambia el día que, tras recoger en el aeropuerto a su amante, ésta atropella a un joven negro al atravesar el Bronx camino de su coqueto picadero en el centro. A partir de ahí todo y todos se vuelven en su contra para hundir a Sherman y para mostrar las entrañas de la ciudad que representa el epicentro del dinero y el poder, una sucia ratonera plagada de conflictos raciales y envidias de clase donde todos quieren hacerse ricos cuanto antes y como sea, y donde el dinero, el sexo y el poder son las monedas de cambio.

La hoguera de las vanidades

La hoguera de las vanidades

2. Bloody Miami. Tom Wolfe. Anagrama. 

Una fábula vulgar, grotesca e irreverente, cargada de adrenalina, cincelada con sarcasmo y cimentada con el incuestionable talento de Wolfe para el reportaje, que en su día lo encumbró como periodista. En ella Edward T. Topping IV, blanco, anglo y sajón, de una pequeña dinastía de Yale, va con Mack, su mujer –también Yale– a un restaurante. Y mientras se desocupa una plaza para aparcar su utilitario ecológico un Ferrari, conducido por una latina despampanante y cargada de oro, les birla el hueco y se burla de Mack. Y es justo a esa ciudad -donde, como afirma Wolfe, una población venida de otro país, de otra cultura, con otra lengua, se ha hecho dueña del territorio en sólo una generación-, han enviado a Ed Topping para reconvertir el Miami Herald en un periódico digital, sin edición en papel, y lanzar El Nuevo Herald solo para las masas latinas. Wolfe descuartiza a una ciudad chamuscada por el sol, dividida y volátil, donde todos odian a todos y con la digitalización de un tabloide como telón de fondo.

Bloody Miami

Bloody Miami

3. Todo un hombre. Tom Wolfe. Anagrama.

Sin perder un ápice de su humor corrosivo, su lucidez y su narrativa absorbente Wolfe te adentra en las entrañas de una de las grandes urbes del viejo sur norteamericano: Atlanta, esa gran dama sureña de modales impolutos, rancio abolengo y melaza que esconde en las enaguas un hervidero de conflictos raciales, corrupción, lujuria, ostentación y ambiciones desatadas. En ella ha prosperado Charlie Croker, que con sesenta años ha levantado su propio negocio inmobiliario y tiene una segunda esposa treinta años más joven que él. Pero la vida de este triunfador se empieza a resquebrajar cuando descubre que no puede devolver el cuantioso crédito que pidió al banco para expandir su coloso de ladrillo. Croker inicia un descenso a los infiernos en el que se cruzará con un joven idealista que soporta con estoicismo los embates de la vida y un abogado negro que ha ascendido socialmente. Un retrato trepidante, divertido y absorbente sobre los trapos sucios del viejo sur. 

Todo un hombre

Todo un hombre

4. Ponche de ácido lisérgico. Tom Wolfe. Anagrama.

Calificada por la crítica mundial como una de las mejores obras de no ficción del siglo XX, Wolfe levanta a palabras la espléndida crónica de un viaje de costa a costa por EEUU mezclando técnicas narrativas con técnicas periodísticas (investigación exhaustiva, entrevistas rigurosas, querencia a la exclusiva y especial atención al detalle revelador). Estamos en los años sesenta y Ken Kesey, autor de la colosal “Alguien voló sobre el nido del cuco, lidera a los «bromistas», una desmadrada corte de jóvenes artistas que recorren los Estados Unidos en un autobús que conduce Neal Cassady (el mítico Moriarty de En el camino, de Kerouac), y celebran la vida, el éxtasis orgiástico, y las drogas que abren las puertas de la percepción con el F.B.I. pisándoles los talones. Viaja al corazón del movimiento hippie embarcándote en esta aventura fascinante contada con escrupulosa fidelidad y aderezada con la seducción de una atmósfera y unos personajes de órdago. Brillante.

Ponche de ácido lisérgico

Ponche de ácido lisérgico

5. La palabra pintada & ¿Quién teme al Bauhaus feroz? Tom Wolfe. Anagrama.

Este volumen reúne dos títulos de Wolfe que levantaron ampollas en los ámbitos pictórico y arquitectónico: La palabra pintada y ¿Quién teme al Bauhaus feroz? En la primera Wolfe describe el curso errático de la historia social del arte moderno y afirma que es una parodia de sí mismo: tan literario, académico y manierista como la pintura contra la que se había rebelado. En ¿Quién teme al Bauhaus feroz? Wolfe lleva su crítica al ámbito de la arquitectura desde el fin de la I Guerra Mundial, cuando la aspiración del Bauhaus, era «empezar de cero», es decir, era acabar con la arquitectura «burguesa», por lo que estos marxistas sueñan con edificar un mundo riguroso y abstracto. Expulsados de Alemania por el nazismo, se refugian en los Estados Unidos. Así, en la Babilonia del capitalismo, se produce la paradoja de una atemorizada obediencia a los cánones de una arquitectura desnuda, fría y abstracta, que prohíben el lujo y hasta el optimismo. Una y otra son obras maestras y constituyen, cada cuál en su campo, una venenosa crítica a esa gran verdad: cómo el dinero, los modales y otros intereses han perpetrado la gran manipulación del gusto público.

La Palabra Pintada & Bauhaus Feroz

La Palabra Pintada & Bauhaus Feroz

Trivial: ¿Cuánto sabes de la novela ‘El Gran Gatsby’, de F. Scott Fitzgerald?

(El gran Gatsby, 1974 / Paramount)

(El gran Gatsby, 1974 / Paramount)

En el verano de 1922 Nick Carraway se topa con un héroe de la IGM, de enigmático pasado y cuya fortuna es tan inmensa como dudosa. Su historia es la de una caída tras la que solo queda el desarraigo. Una novela sobre las ilusiones perdidas que retrata a una generación consagrada al exceso hasta que el crack del 29 dio el fin de la fiesta.

Si eres de los que sí leyó la novela atrévete con el bibliotrivial ‘El Gran Gatsby’ de Regina ExLibris. ¿Listo para demostrar lo gastbyano que eres? ¡Vamos!

 

Si te gustó The Knick y no eres de náusea fácil lee ‘De matasanos a cirujanos’, de L. Fitzharris

Espeluznante, delicioso y adictivo. Así es De matasanos a cirujanos, de L.Fitzharris en Debate, mi última gran descubrimiento libresco, un viaje entre líneas a esa truculenta época de la medicina victoriana donde una intervención era una auténtica carnicería.

The Knick y De matasanos a cirujanos

The Knick y De matasanos a cirujanos

Eso sí, para disfrutar leyéndolo además de una bibliofilia ecléctica y pelín turbia hay que tener un buen estómago. No es para cualquier paladar libresco, las cosas como son.

Pero tampoco tienes que ser médico ni dominar terminología científica. Y ese es, sin duda, uno de sus grandes aciertos: construir un relato sencillo y absorbente sobre ese momento crucial en la historia de la medicina en el que las mesas de operaciones empezaron a dejar de ser sórdidos mataderos para perfilarse como quirófanos.

Sí, tal cual.

Porque en los hospitales victorianos el mejor cirujano era quien, cuchillo y sierra en mano, cercenaba más y mejor en menor tiempo sin inmutarse ante los alaridos del paciente despierto. El material, como las incisiones, era rudimentario y ni uno ni otras se limpiaban, así que al término de la intervención una infección siempre se llevaba a alguien por delante, ya fuera el paciente, el médico, e incluso a ambos.

Además, las salas de operaciones eran teatros abiertos al público, previo pago de una entrada, con lo que las puertas siempre estaban abiertas para todo tipo de gérmenes.

En este entorno sórdido, brutal, desagradable y antihigiénico se practicaba a pelo la mejor cirugía en el siglo XIX.

Al menos hasta que irrumpe Joseph Lister, un matasanos dispuesto a dejar de serlo que resolvió el mortal enigma de la causa de las infecciones que cambiaría el curso de la historia de la medicina justo cuando, por fin, se empezaba a sedar a los pacientes.

Herramientas de cirugía victorianas

Herramientas de cirugía victorianas

Y esa es la historia que desgrana Lindsey Fitzharris en un pedazo de libro que me ha tenido en vela toda la santa noche y al que me mantengo aferrada tras el escritorio de la librería, aún con los globos oculares a punto de explotar. Y es ahí cuando uno de mis libreros entró en acción:

Librero: ¿Qué libro es ese, Regina?

Regina: ¡Uhhh! De matasanos a cirujanos, Joseph Lister y la revolución que transformó el truculento mundo de la medicina victoriana

Librero: ¿Cómo?

Regina: Pues eso, un ensayo que se lee como el thriller más trepidante y truculento que puedas imaginar, querido.

Librero: ¿Y no es muy técnico, muy para médicos y freaks?

(La clínica Groos, 1875 / Thomas Eakins)

(La clínica Groos, 1875 / Thomas Eakins)

Regina: ¡Para nada! Fitzharris retrata el siniestro período entre 1850 y 1875, con un elenco de personajes -algunos brillantes, otros directamente criminales- de las sucias escuelas de medicina y lúgubres hospitales donde aprendieron su oficio, las macabras morgues donde estudiaron anatomía, y los cementerios ocasionalmente saqueados en búsqueda de cadáveres que diseccionar. Y como todo eso cambió. Pero se le muy, muy bien! Tanto que no puedes dejarlo. Aunque, claro, no es para cualquier perfil lector

Librero: Ya imagino, ya… ¿Pistas para el retrato robot del potencial lector?

Regina: Mmmm, pues al margen de que seas o no cirujano te diría que si te gustó la serie The Knick, tu bibliofilia es ecléctica y pelín truculenta y no eres de náusea fácil lee De matasanos a cirujanos

Librero: ¡Ja, ja, ja! ¡Recibido! Definitivamente no es para mí…

Mi librero, que es de náusea fácil,  no le hincó el bibliocolmillo, pero al cabo de un rato un regianexlibrislandiano asiduo que también me vio con De matasanos a cirujanos se lo llevó. A ver qué me cuenta cuando lo termine…

Por mi parte os digo dos cosas: que es una lectura que siempre recomendaré en la librería… según a quién, claro. Y que, después de leer De matasanos a cirujanos, veo con otros ojos ese toque tan arrebatadoramente aséptico de un quirófano moderno. Palabra de Regina ExLibris.