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‘La piel de gallina’ también comunica… ¿qué significa?

Es curioso que uno de los post más leídos de este blog haya sido el de ‘¿Qué es ese nudo en la garganta que sentimos al llorar?‘ Supongo que las reacciones incontrolables de nuestro cuerpo nos llaman la atención a todos y queremos saber más, sobre todo cuando se trata de la relación con nuestras emociones más profundas e intensas y que pertenecen a todo aquello que no podemos racionalizar, a nuestra parte más instintiva.

La ‘piloerección‘ se produce solo por dos motivos: el frío y las emociones extremas. Nos demuestra nuestro vestigio más animal. De hecho, muchos animales siguen compartiendo este rasgo con nosotros por estos dos motivos también.

Si tenéis perros o gatos habréis observado cómo se les eriza el pelo cuando se sienten amenazados, así, visualmente aumentan el tamaño de su cuerpo para mostrarse más fuertes y violentos, en posición de ataque. La adrenalina es la causante de esta reacción, que no viene sola, también hace que nos aumente el ritmo cardíaco, la presión sanguínea y la sudoración. Es un mecanismo de defensa más.

El ser humano amplía esta emoción de miedo a otras más positivas, se nos pone el vello de punta cuando ciertos estímulos del entorno nos hacen reaccionar en un estado de activación más intensa de lo normal, por ejemplo, ante el contacto con otra persona, una caricia, la excitación sexual… con lo cuál nuestro cuerpo también comunica que estamos interesados y que nos sentimos bien con otra persona.

Pero también nos puede ocurrir cuando vemos una película, leemos un libro o escuchamos música. En este último caso, la Universidad de Harvard ha demostrado que aquellos que sienten esta respuesta fisiológica escuchando determinada música tienen un cerebro ‘especial’. Analizando los escáneres cerebrales de los sujetos que habían manifestado esta reacción física ante diferentes piezas musicales comprobó que su estructura cerebral era diferente a los que no habían tenido ninguna.

Tenían un volumen más denso de fibras que conectaban su corteza auditiva con áreas que procesan emociones, lo cual significa que logran vincularse con más facilidad, teniendo la capacidad de experimentar más emociones y más fuertes que el resto. 

Y a ti, ¿se te pone la piel de gallina?

 

 

#Halloween: ¿Por qué nos gusta el miedo?

halloween-illustrationLa emoción primaria de miedo es una reacción afectiva innata y universal, es decir, nacemos con ella (no es aprendida) y está presente en todos los seres humanos del mundo independientemente de la cultura a la que pertenezcan. El miedo y la ansiedad quizá sean las emociones que han generado mayor cantidad de investigación y, curiosamente, nos encontramos ante una de las emociones que produce mayor cantidad de trastornos mentales.

La distinción entre ansiedad y miedo podría concretarse en que la reacción de miedo se produce ante un peligro real y la reacción es proporcionada a éste, mientras que la ansiedad es desproporcionadamente intensa ante la supuesta peligrosidad del estímulo. El miedo es una de las emociones más intensas y desagradables, genera aprensión, desasosiego y malestar; preocupación, recelo por la propia seguridad o por la salud y sensación de pérdida de control. Entonces… ¿por qué nos atrae tanto?

La expresión y la reacción corporal del miedo, recogida en martinovejero.com

La expresión y la reacción corporal del miedo, recogida en martinovejero.com

Buscamos actividades que nos despierten esa sensación de terror/ansiedad: novelas y películas de miedo, la creación de personajes espeluznantes, atracciones del pánico, videojuegos que quitan la respiración, interés por sucesos escabrosos, la práctica de deportes de alto riesgo… Una de las explicaciones más citadas tiene que ver con la hiperactivación física. Aludiendo a que quienes disfrutan de tales sensaciones solo experimentan una descarga de adrenalina, no un miedo de verdad. Esta reacción conlleva una liberación de adrenalina y dopamina, responsables de la sensación de euforia que experimentamos tras pasar un mal rato.

En este sentido, algunos investigadores han sugerido que las historias vistas y leídas favorecen la empatía, el ponerse en la piel del otro, y así, actuarían como un simulador del mundo real donde las personas aprenden comportamientos que nunca han vivido, pero eso sí, sin sufrir las consecuencias físicas o emocionales que tendrían en la realidad. Por tanto, la ficción sería como un campo de juego donde explorar los miedos propios.

En palabras de la socióloga, experta en la emoción de miedo, Margee Kerr, Los humanos se han estado asustando a sí mismos desde el nacimiento de la especie, a través de todo tipo de métodos, como contar historias, saltar desde acantilados, o saliendo de lugares oscuros para asustar a otros. Hemos hecho esto durante todo este tiempo por diferentes razones: como darle unidad a los grupos, preparar a los niños para la vida en el peligroso mundo y, por supuesto, para controlar nuestro comportamiento. Pero realmente solo ha sido en los últimos siglos cuando hemos empezado a asustarnos a nosotros mismos por diversión (y beneficio), y esto se ha convertido en una experiencia tan cotizada”.

Cuando sí que lo experimentamos en una situación vívida o real, también nos quedará posteriormente una sensación positiva intensa que contrarrestará a la anterior. Superar una situación estresante nos deja una sensación de autoconfianza (¡Yo sobreviví!) que nunca viene mal.

Así que si eres adicto al terror no te preocupes, eres evolutivamente muy normal… 🙂