Lo que no nos cuentan Lo que no nos cuentan

"Cerré mi boca y te hablé de mil maneras silenciosas". Rumi

Archivo de enero, 2019

Tu perro sabe reconocer tu estado de ánimo con solo mirarte

Hace ya 150 años, Charles Darwin propuso que las similitudes en forma y función de las expresiones emocionales humanas y animales no humanos sugieren que comparten raíces evolutivas. Recientes hallazgos proporcionan ahora un apoyo científico al viejo argumento de Darwin.

Fotografía Pixabay License

Nuestros amigos más fieles no dejan de observarnos y de valorar las emociones en los rostros familiares que les rodean, priorizando sobre todo el contacto visual para establecer relaciones y conocer el estado de ánimo del humano de turno. No lo digo yo, lo afirma la ciencia. Un estudio de la Universidad de Helsinki publicado en el año 2016 llego a estas conclusiones tras sus experimentos, además, descubrieron que la expresión facial altera su comportamiento de visión, especialmente ante caras que presentaban una amenaza.

De hecho, el estudio utilizó el seguimiento de la mirada para demostrar cómo los perros ven las expresiones emocionales en rostros caninos y también humanos. Los perros observaban primero la zona de los ojos y, por lo general, se detenían en esta zona de la cara durante más tiempo que en la nariz o la boca. Atrajeron su atención, características específicas de las especies sobre ciertas expresiones, por ejemplo las bocas de perros amenazantes. Sin embargo, los perros parecen basar su percepción en las expresiones faciales de toda la cara.

Cuando los perros estaban ante rostros amenazantes, que expresaban visiblemente ira, se producía una alteración notable en su atención, basado en una adaptación evolutiva, es decir, por una sensibilidad para detectar y evitar amenazas, lo que representa una ventaja de supervivencia. Curiosamente, el comportamiento de la visión de los perros dependía de la especie, los rostros de sus congéneres amenazantes provocaban una mirada más prolongada que en el caso de las caras humanas amenazantes, con las que mostraban mayor evitación.

“La estrategia de comportamiento tolerante de los perros hacia los seres humanos puede explicar en parte los resultados. La domesticación puede haber equipado a los perros con una sensibilidad para detectar las señales de amenaza de los humanos y responder con señales de apaciguamiento“, afirma el investigador Sanni Somppi de la Universidad de Helsinki. Esto es, han llegado a ser más tolerantes, benevolentes y comprensivos con los humanos que con otros de su propia raza.

Aquí el estudio completo: Somppi S, Törnqvist H, Kujala MV, Hänninen L, Krause CM, Vainio O (2016) Los perros evalúan las expresiones faciales amenazadoras por su validez biológica – Evidencia de los patrones de observación. PLoS ONE 11 (1): e0143047. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0143047

Luces y sombras en el lenguaje corporal de Santiago Abascal

A Santiago Abascal le aman o le odian, es de esos perfiles que generan pasiones, no deja indiferente a nadie y la comunicación no verbal, por supuesto, tiene mucho que decir de esto. El viernes acudió al plató de Espejo Público para encontrarse con las preguntas de Susanna Griso, un momento ideal para analizar, ya que este contexto supone un plus de estimulación en los discursos preparados, hay preguntas inesperadas, cuestionamientos, etc que desestabilizan el control en el comportamiento de cualquiera, y ahí es cuando la intensidad emocional aumenta y se filtra a través del lenguaje corporal.

La línea base de comunicación (es decir, cómo es su actitud normalmente) del líder de VOX, a nivel motor, es bastante plana, no destaca por ser excesivamente expresivo.; es pausado y controlado en los movimientos, no suele alterar su actividad corporal fácilmente

Comenzó la entrevista visiblemente muy tenso, realizando un gesto automanipulador asociado al estrés, brazos pegados al cuerpo y manos fuertemente entrelazadas entre sí. Aspecto que se refuerza por las numerosas ocasiones en las que ha tenido que recurrir al agua, su boca estaba muy seca, estaba nervioso. A lo largo de su intervención ha ido desprendiéndose de esta rigidez y, en general, se detecta bastante coherencia a nivel emocional. Esto significa que dice lo que piensa, sus expresiones faciales y gestuales acompañan a su discurso, está convencido y se implica en lo que dice (independientemente de que el contenido sea mejor o peor), no es una persona que finja sus ideas, que oculte sus intenciones, su cuerpo confirma sus pensamientos.

La microexpresión más visible que realiza es la de ‘asco’ cuando se refiere al acoso de los medios y del ‘resto de partidos políticos’, en este momento se detecta la mayor intensidad emocional, expresa su malestar y su rostro acompaña a esta sensación.

Sin embargo, termina la entrevista con una expresión de satisfacción, está contento con el resultado y aunque comenzó tenso finaliza sereno y orgulloso del encuentro con la periodista.

Por último, se observa a lo largo de su aparición que las sonrisas que produce no son espontáneas, fuerza las sonrisas para transmitir emociones positivas, ya que su semblante suele ser serio, le cuesta expresar emociones tanto en la parte no verbal como en sus palabras. Encontramos escasas referencias hacia sensaciones, sentimientos, experiencias subjetivas… por contra, su mensaje es refinado, repleto de cultismos, racional y estructurado, tiene un flujo de pensamiento muy esquematizado, no titubea, no duda, proyecta muchísima seguridad y conocimientos pero tiene carencias en la parte de conexión emocional con la audiencia.

 

*No os perdáis el análisis de mi colega José Luis Martín Ovejero, me alegro que coincidamos tanto compañero.

**En este artículo no se cuestiona la ideología del político/partido en cuestión, exclusivamente se analiza la conducta no verbal de la persona.

 

Qué puede decirte un beso

Tal y como dice un antiguo escrito védico de hace 3500 años escrito en sánscrito: Besar es el acto de inhalarse el uno al otro el alma.

El Beso de Gustav Klimt

El Beso de Gustav Klimt

Un beso comunica, forma parte de un lenguaje no verbal poderoso y ancestral. No solo es un gesto sexual, un beso nos transmite sabores, olores y texturas que generan sensaciones muy intensas en nuestro interior. Incluso podemos perfilar a través de este contacto ciertos rasgos de la personalidad, como la sensibilidad, la impulsividad, percibir si una persona es más agresiva, pasional, delicada, segura, expresiva…

Un beso tiene tanto poder que puede marcar una potencial relación de pareja, inconscientemente o no, puede provocarnos un rechazo inmenso hacia a alguien que en principio sí que nos gustaba, o todo lo contrario, pueden hacernos caer en una espiral de atracción y deseo irrefrenable por el otro. En este útlimo caso, tu cuerpo se altera, se acelera el ritmo cardiaco y se liberan hormonas como la oxitocina, asociada al amor y al apego entre las personas.

Es complicado comprobar si el acto de besarse es del todo universal, los primeros estudios antropológicos concluían que el 90% de las culturas utilizaban el beso, el beso en general, de padres a hijos o entre amigos. Si solo nos referimos al beso como acto íntimo, con connotaciones sexuales, el porcentaje se reduce a un 46% según un estudio de 2015 del antropólogo William Jankowiak, quién asegura que “en algunas sociedades ni siquiera lo desean y algunas tribus lo consideran repugnante, como es el caso de los Menihaku de Brasil”.

El reino animal también es un buen indicador para verificar la universalidad de cualquier comportamiento humano, en este sentido, los besos tal y como los conocemos nosotros son poco frecuentes entre animales, sí que demuestran que necesitan del contacto, por ejemplo, los elefantes entrelazando sus trompas. Sin embargo, los simios, bonobos y chimpacés, sí que se dan besos realmente pasionales entre ellos, muy similares a los humanos.

Probablemente, el sentido está en que los animales no necesitan acercarse tanto para obtener información, junto al hecho de que no han desarrollado un lenguaje afectivo tan complejo como los grandes simios. El sentido del olfato de la mayoría de los primates es pobre comparado al que poseen otros mamíferos, lo que nos obliga a acercarnos más. Al final, es una conducta más que nuestro cerebro nos impulsa a realizar con el objetivo de comunicarnos, de conectar, de sentir, de adivinar al otro… puro lenguaje no verbal.

*Referencia:
La inteligencia emocional de los animales – Pablo Herreros Ubalde

Si me encantas te creo #HablarEnPublico

Cuenta la leyenda que hablar en público es uno de los mayores miedos que tenemos en la sociedad actual, no sé si esto será tanto así, pero es cierto que en la mayoría de consultas que recibo el pánico a dirigirse a una audiencia y la inquietud por cómo superarlo suele ser muy habitual. Ya he compartido anteriormente algunas claves para potenciar nuestra habilidad de hablar en público (las recopilo de nuevo al final de esta entrada). La preparación y un buen texto es importantísimo pero como podréis adivinar la comunicación no verbal también juega un papel muy protagonista en el desarrollo de esta competencia, hoy nos centramos en la voz.

Canta tu discurso y encantarás a tu audiencia. Es la máxima de nuestra ya conocida psicóloga, logopeda y experta en lenguaje corporal, Carmen Acosta, fundadora de OhLaVoz. Os dejo con una aportación genuina para aumentar la calidad en vuestras presentaciones:

“Encantar” nace del latín “cantare” y en principio se usaba para referirse a las fórmulas cantadas de las que se servían los hechiceros. Al cantar nuestra voz se mueve por distintas notas o tonos, y ese movimiento musical tiene un gran poder evocador y disparador de emociones. Aunque en el habla el número de notas o tonos que utilizamos es menor, no por ello nuestra forma de hablar debería renunciar a aprovechar los poderes de la música.

Cuando hablamos siempre buscamos atraer y mantener la atención, porque solo si contamos con la atención de nuestros interlocutores podremos convencer, enseñar, demostrar, vender, transformar, “hechizar”Nuestra atención se activa ante la novedad; lo previsible, conocido, o repetitivo no activa a nuestro sistema reticular, que es el responsable de “despertar” al cerebro. Así que si queremos ser escuchados tendremos que capturar la atención de los oyentes y para ello hay que pasar el filtro de sus sistemas reticulares.

¿Cómo? dándoles novedades que los sorprendan. Y una forma excelente es a través de la música de las palabras. La música nos emociona, nos transporta, nos mueve y conmueve, desencadena imágenes, sensaciones… Por ello cuando la forma de hablar es rica en melodías nuestro cerebro se mantiene activo, despierto: atento. Sin embargo, cuando el habla es monótona, es decir, que utiliza pocos tonos, por interesante que sea el tema del que trate, la limitada variedad tonal producirá en nosotros un efecto de adormecimiento, de previsibilidad, de aburrimiento, provocando falta de atención.

Por otro lado, a un orador monótono siempre le atribuiremos menos credibilidad, porque esa falta de compromiso emocional que traduce la ausencia de melodía nos lo hará percibir como no implicado o no comprometido con su mensaje. Y es que todos sabemos que cuando estamos verdaderamente comprometidos con nuestro mensaje, las emociones y flujos de intenciones mueven a nuestra voz , colorean nuestra pronunciación, impregnan a nuestras pausas, marcan con fuerza los acentos y tiñen a las palabras con cambios tímbricos que les aportan sentido.

Si quieres que tus intervenciones encanten: aprovecha el potencial de la música y aléjate de la monotonía.
Aquí te dejo algunas estrategias muy útiles:

  • Ensaya tus intervenciones mientras bailas para que tus melodías se contagien de los movimientos de tu cuerpo.

  • Exagera las inflexiones.

  • Imita a personajes de dibujos animados.

  • Canta tu discurso.

  • Alterna distintas longitudes de las frases.

  • Juega con cambios en el volumen de tu voz.

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Cómo influyen las emociones de tu inconsciente

Cada día, a todas horas, recibimos una ingente cantidad de información emocional y la procesamos sin darnos cuenta. Las palabras subliminales afectan a la forma de expresarnos y de tomar decisiones, según demuestra una investigación de la Universidad Complutense de Madrid.

“Gran parte de la información emocional la procesamos de forma inconsciente y afecta a nuestra manera de pensar. Es decir, razón y emoción se combinan en nuestra vida cotidiana, sin que seamos conscientes de ello”, explica Manuel Martín Loeches, profesor de Psicobiología de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y coordinador de la sección de Neurociencia del centro que ha llevado a cabo el estudio.

Según los autores del experimento, “las palabras emocionales infiltradas en una oración afectaron al procesamiento sintáctico–la estructura misma de una oración que estemos procesando y las decisiones que tomaron los individuos analizados.”

Para llegar a estas conclusiones, publicadas en Frontiers in Human Neuroscience, los investigadores midieron la actividad eléctrica del cerebro de 24 participantes. Su tarea consistía en leer cada una de las 180 oraciones presentadas en una pantalla de ordenador y a continuación decidir si la oración conscientemente percibida contenía o no un error sintáctico. Al final de la tarea, ante la sorpresa e incredulidad de los participantes, se comprobaba que éstos no habían sido conscientes en ningún momento de la existencia de dicha información emocional subliminal.

La comprensión del lenguaje, y en particular el procesamiento sintáctico, estaban influidos por la información emocional subliminal, dado que se veía afectado el patrón de actividad eléctrica cerebral más automático y temprano ligado al procesamiento de la información sintáctica (LAN).

Es decir, “sus cerebros habían procesado la información, como demuestra la aparición de un patrón de actividad eléctrica característica del procesamiento emocional”, señala Laura Jiménez Ortega, investigadora del departamento de Psicobiología de la UCM y coautora principal del trabajo. Jiménez añade que “los participantes presentaban más problemas de los habituales en decidir si la oración era incorrecta”, por lo que dedujeron que estas palabras subliminales afectan de forma directa a la toma de decisiones.

(Pincha aquí para acceder al estudio completo)

 

*Fuente: Universidad Complutense de Madrid

El pueblo donde la sonrisa no es señal de alegría

Asumimos que hay expresiones faciales de emociones básicas que son genéticas y universales. Los estudios de Paul Ekman y David Matsumoto (entre otros muchos posteriormente) lo han demostrado. La alegría, la ira, la tristeza, el asco, el miedo y la sorpresa se filtran a través de nuestro rostro de idéntica forma aquí o en Pekín, independientemente del género, raza, cultura, o edad.

Las dos pruebas que son más demostativas de ello son las investigaciones realizadas con personas ciegas de nacimiento y con las imágenes de bebés aún en el vientre materno, en ambos casos no pueden aprender las expresiones por imitación, y sin embargo mostraban configuraciones faciales idénticas de las emociones antes mencionadas que el resto de personas.

Aunque según los estudios de los últimos años puede que alguna herencia cultural haya modificado esta genética de las expresiones emocionales y su significado universal. Las Islas Trobriand están en Papúa Nueva Guinea y sus habitantes no conocen la electricidad ni el agua corriente, viven de un modo muy rudimentario y se alimentan de lo que les da la tierra y el mar. Se trata de una cultura muy particular a todos los niveles, lo cuál llamó la atención del psicólogo Carlos Crivelli y del antropólogo Sergio Jarillo, del Museo de Historia Natural de Nueva York, quienes quisieron comprobar si en esta población apartada de la civilización y con sus propias reglas, expresarían y reconocerían las emociones de igual forma que el resto de las culturas.

Les mostraron a 68 niños y adolescentes de las islas seis fotografías con las expresiones faciales prototípicas de alegría, tristeza, enfado, miedo y asco, más un rostro neutro. Hicieron lo mismo con 113 jóvenes de la ciudad de Madrid. Resultó que en Trobriand, solo el 58% de los chicos asoció la sonrisa a la alegría. El 46% acertó con la tristeza. El 31%, con el miedo. El 25%, con el asco. Y solo el 7% vinculó un rostro con el ceño fruncido al enfado. En Matemo, una isla perdida de Mozambique, los investigadores obtuvieron resultados similares. En Madrid, los participantes agruparon todas las emociones básicas con sus supuestas expresiones faciales universales con un éxito que rondaba el 100%.

Parece ser que en esta cultura en concreto asocian más la sonrisa con el atractivo que con la felicidad, pero también muestran dificultades a la hora de asociar el resto de emociones básicas, especialmente la ira, habrá que profundizar ahora el porqué de estos resultados, qué significan para ellos esas caras, cuándo las expresan, si es que tuvieron problemas para reconocer los rostros, confusión o simplemente, para ellos, estas emociones se expresan de otras formas. Los porcentajes de reconocimiento no dejan de ser curiosos y solo despiertan la inquietud por seguir conociendo más de esta extravagante cultura.