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El Tribunal Russell y la Semana del Apartheid Israelí

05 marzo 2010

El pasado lunes comenzó la sexta edición de la “Semana del Apartheid Israelí”. Una serie de conferencias, exposiciones, proyecciones de películas y manifestaciones que se realizan en 40 universidades de diversos lugares del mundo (ver vídeo). Según los organizadores, el objetivo de esta serie de acciones es “alentar el coro de voces internacionales contra el apartheid de Israel y reforzar el apoyo a la campaña de boicot, acusaciones y sanciones (BDS) en su contra”.

El periódico Haaretz señala que tres israelíes participan de la iniciativa, que termina el 14 de marzo. El economista Shir Hever, el antropólogo Jeff Halper y el cineasta Shai Carmeli-Pollak. Este último proyectará el documental Bilin Habibti (Bilín mi amor), sobre la construcción del muro y la violencia del Tsahal en este pueblo palestino en el que estuvimos hace cuatro años.

Los tres forman parte de esa izquierda israelí que se opone a la ocupación y que pide el reconocimiento de los derechos fundamentales del pueblo palestino. Un movimiento cuyo espíritu recoge el libro “El otro Israel”. En este blog hemos entrevistado a Amira Hass, Gideon Levy y Meir Margalit. Mario Vargas Llosa los bautizó como “los justos”.

La prensa israelí también se ha hecho eco de las manifestaciones contrarias a la Semana del Apartheid Israelí. Miembros de organizaciones sionistas, como David Katz, que califica la analogía con el antiguo régimen blanco de Sudáfrica como “un insulto a los que sufrieron el apartheid”. También la legislatura de la provincia de Ontario, que condenó la iniciativa universitaria, a la que describió como “un ataque a los valores de Canadá”. Benjamin Pogrund, ex sub editor del periódico sudafricano Rand Daily Mail y residente en Jerusalén declaró: “Los que aspiran a eliminar a Israel se esfuerzan en compararla con Sudáfrica”.

Entre muros y bantustanes

La comparación con el apartheid responde al sistema de puestos de control, de muros y alambradas que limitan la movilidad de los palestinos para salir de sus pueblos y ciudades a estudiar, a trabajar, a ser atendidos en los hospitales, por el mero hecho de ser palestinos. Los tantas veces mencionados “bantustanes” de Cisjordania, Gaza y la limpieza étnica de Jerusalén Oriental.

Una estructura política y militar que viola innumerables resoluciones de la ONU, que impide la creación de un Estado palestino viable y que está destinada a perpetuar y proteger la presencia de los colonos israelíes en las tierras que el derecho internacional reconoce como palestinas.

Entre los defensores de esta visión está alguien que conoció tan bien el apartheid como el arzobispo Desmond Tutu. El ex presidente de EEUU, Jimmy Carter, escribió un exhaustivo y prolijamente documentado libro sobre esta cuestión: “Palestine: Peace Not Apartheid”.

Justamente esta semana, John Carlin entrevista a Ronnie Kraskil, que luchó con Mandela en Sudáfrica y fundó la organización Not in my name (No en mi nombre), que reúne a judíos opuestos a “las políticas criminales” de Israel. Entre ellos figura la premio Nobel de literatura Nadine Gordimer.

Las campañas de boicot

De la comparación con el apartheid surgen las campañas internacionales de boicot a Israel, pues fue una estrategia que resultó efectiva en Sudáfrica. En este caso intentan presionar al gobierno de Tel Aviv a través del aislamiento de sus empresas, productos e instituciones académicas, deportivas y culturales, hasta que tome la decisión de respetar el derecho internacional. Esta campañas han ganado notable terreno en los últimos años. Entre sus más entusiastas promotores se encuentra la activista judía Naomi Klein.

Los organizadores de la Semana del Apartheid Israelí usan también otra analogía: la del exterminio y encierro en reservas de los nativos ante el arribo de los colonos europeos en América del Norte.

En su crítica a la iniciativa universitaria, el periódico Jerusalem Post hace referencia al libro “A Lethal Obsession”, de Robert S. Wistrich, que argumenta que la idea de comparar a Tel Aviv con Pretoria surgió en la Unión Soviética después de la Guerra de los Seis Días. Una comparación que califica de “profundamente antisemita”. El artículo menciona entre quienes han usado esta idea al propio Ministro de Defensa Ehud Barak.

Esta semana se reunió en Barcelona el Tribunal Rusell. Según El País, además de sostener que la Unión Europea (UE) es “cómplice” de las probadas violaciones del derecho internacional cometidas por Israel, los jueces afirmaron en sus conclusiones que el Estado hebreo “practica una política sistemática de discriminación con la población palestina que se puede calificar de apartheid al cerrar las fronteras de Gaza y limitar el desplazamiento de la población por el territorio”.

El comité de apoyo al tribunal está integrado, entre otros por: Boutros-Ghali, Noam Chomsky, José Saramago, Eduardo Galeano, Vandana Shiva y Kean Loach.

El caso Malsin: aumenta el acoso en Israel a los periodistas extranjeros

20 enero 2010

Una vez más, la que algunos insisten en calificar como la única democracia de Oriente Próximo, demuestra que es democracia sólo para una parte de quienes están bajo sus designios, mientras que para otros su comportamiento resulta igual de arbitrario y brutal que la más asfixiante de las dictaduras.

La detención durante años de miles de palestinos sin cargos, juicio o condena, el muro que priva de libertad a los habitantes de Cisjordania y la limpieza de étnica de Jerusalén oriental, son sólo algunos ejemplos de conductas que, además de violar el derecho internacional, impiden asociar a Israel con los principios de igualdad, fraternidad y libertad.

Si bien siempre existió presión sobre los corresponsales extranjeros, pues la batalla mediática es una de las prioridades del gobierno de Tel Aviv, son cada día más los compañeros en la zona que señalan que ésta ha crecido exponencialmente en los últimos tiempos. El pasado 29 de abril, la Asociación de la Prensa Extranjera en Israel denunciaba el incremento de lo que califica como “hostilidad” hacia los reporteros foráneos.

Permisos de trabajo que no se renuevan, solicitudes de credenciales de prensa que son rechazadas sin argumentación alguna, demoras injustificadas e interrogatorios de horas en los aeropuertos conforman un proceso de supresión de la libertad de información que tuvo su punto culminante hace poco más de un año, cuando las autoridades de Tel Aviv impidieron el ingreso de los periodistas a la franja de Gaza durante la operación militar Plomo fundido, que duró 22 días y que se llevó por delante la vida de más de mil inocentes.

En la anterior operación militar masiva sobre Gaza, Lluvia de verano, que durante casi dos meses cubrimos en este blog desde la franja, el acceso resultaba complicado pero posible. Hace un año, si pudimos saber qué pasaba allí fue gracias a las crónicas de Ayman Mohyeldin para Al Yazira, y los llamados telefónicos y escritos del activista español Alberto Arce, cuyo documental To Shoot an Elephant se está difundiendo estos días en toda España.

Detención y expulsión

La reciente detención y expulsión de Israel del periodista estadounidense Jared Malsin, editor en inglés de la agencia de noticias Ma’an, parece incrementar aún más la presión sobre los reporteros foráneos tanto en la forma en que fue ejecutada como en el fondo.

Así lo cuenta Reporteros Sin Fronteras, organización que no se suele caracterizar por sus críticas a Israel:

Fue arrestado al llegar al aeropuerto el 12 de enero y fue interrogado durante ocho horas acerca de su trabajo en Ma’an, una agencia palestina independiente de noticias con base en Belén. Se suponía que debía ser llevado ante el juez el domingo 17, pero esta audiencia no tuvo lugar. Su novia, Faith Rowold, fue arrestada el mismo día y expulsada del país el 14 de enero.

Con respecto a las formas: una semana detenido, privado de poder usar su teléfono móvil y sufriendo constantes interrogatorios. Con respecto al fondo: no son pocas las voces que señalan a que la detención de Malsin es una represalia por la línea editorial de la agencia para la que trabaja, cuyas noticias no pasan por el filtro de Jerusalén como sí lo hacen las de AP, EFE o AFP, lo que le da una visión muy próxima y descarnada de la lógica de la ocupación, como la que muestra la foto que hoy lleva en portada su página web.

Así lo expresa la Federación Internacional de Periodistas:

“Condenamos esta intolerable violación de la libertad de prensa”, afirma Aidan White. “Prohibir la entrada en este caso parece una medida de revancha por la libertad con la que trabaja este periodista y esto es inaceptable”.

Según el Comité para la Protección de Periodistas:

Israel no se puede esconder detrás del pretexto de la seguridad para dejar fuera a periodistas que no han hecho nada más que mantener una línea editorial que no le gusta a las autoridades.

La lista de organizaciones que se han sumado a la condena del hecho es extensa, como también lo es la sombra del precedente que se acaba de sentar sobre los periodistas extranjeros que continúan o desean trabajar en Israel y en los Territorios Ocupados.

Foto: Al Jazeera

Ideales en venta: vergonzoso acuerdo militar entre España e Israel

29 octubre 2009

“Nuestros políticos son débiles y cobardes cuando se someten a presiones foráneas, apadrinan leyes que blindan a los criminales y desprotegen los derechos inalienables de las víctimas. Estos encubridores de delitos de lesa humanidad que no prescriben deberían mirarse al espejo y pensar…”, escribía ayer el maestro Gervasio Sánchez sobre la decisión del parlamento español de terminar con la jurisdicción universal.

Como deja claro en su artículo, se toleró que la justicia española investigara casos de violaciones de derechos humanos en Chile, en Argentina, en Ruanda, en Tíbet, pero cuando intentó acercarse a la brutal realidad de la franja de Gaza, entonces sus días comenzaron a estar contados.

“La bomba, cuya onda expansiva ha conseguido frenar la búsqueda de la justicia internacional, la lanzó el juez Fernando Andreu cuando el 20 de enero de este año decidió abrir una investigación contra siete responsables políticos y militares israelíes por crímenes de guerra”.

Basta tener una leve noción de cómo funciona el poder para vislumbrar el aluvión de presiones que desde entonces debe haber sufrido el ejecutivo de Zapatero por parte tanto del gobierno de Israel como de intereses cercanos. Presiones que, según queda ya demostrado, han dado sus frutos con el final de la llamada Jurisdicción universal y con el acuerdo de cooperación militar que la semana que viene firmarán Israel y España.

Este acuerdo implica sin dudas una vuelta de tuerca más en la crítica expresada por Gervasio Sánchez. Ya no estamos hablando de “debilidad y cobardía” – dar un paso atrás, mirar hacia otra parte mientras se cometen crímenes de lesa humanidad -, sino algo mucho más grave aún: la colaboración activa con un ejército de ocupación como es el Tsahal.

Un ejército con un prontuario nefasto en la violación de los derechos humanos, tanto sea de forma diaria y continua en los checkpoints como en sus acciones militares sobre Gaza, ya se llamen Lluvia de verano o Plomo fundido, que siempre tienen el extraordinario y cobarde mérito de conseguir que más de la mitad de las víctimas sean mujeres y niños (como documentamos exhaustivamente en este blog desde el terreno). Un ejército que se sienta en el paso fronterizo de Nahal Oz para bloquear el acceso de gasolina, alimentos y medicinas a la población civil de la franja en un castigo colectivo que vulnera los principios del Derecho Humanitario y de la decencia elemental (resulta demoledor el informe publicado ayer por Amnistía Internacional sobre el acceso al agua).

El apretón de manos que Zapatero protagonizará la semana que viene con Ehud Barak – que según el informe Goldstone y el sentido común de todos los que seguimos de cerca la operación Plomo fundido, tiene suficientes pruebas en su contra para ser condenado por crímenes de guerra – resonará no sólo a “cobardía y debilidad” sino también a la venta a precio de saldo de los ideales que el presidente tantas veces dijo defender y con los que se llenó la boca pletórico de indignación moral al atacar al gobierno de Aznar y sus delirios neoconservadores, pues como en anteriores acuerdos de este tipo la industria armamentística española saldrá beneficiada por el intercambio de tecnologías y por las nuevas oportunidades de negocio con Israel.

Un apretón de manos que demostrará que en política pocos espectáculos más bochornosos se pueden dar que el de la izquierda que traiciona los ideales que la legitiman.

Más parodias palestinas del anuncio de telefonía móvil israelí

25 julio 2009

Esta semana vimos el anuncio de la empresa Cellcom que tanto debate ha generado en Israel. Una patrulla de soldados del Tsahal circula junto al muro de segregación racial que fracciona Cisjordania. Cuando un balón les cae desde el otro lado, comienzan a jugar con unos palestinos que no se llegan a ver.

Mientras suena una música alegre, el locutor afirma en hebreo: “En definitiva, ¿qué queremos todos? Pasarlo bien. Cellcom nos ayuda a hacerlo”.

Los defensores del anuncio sostienen que se trata de un mensaje optimista: del otro lado hay “gente”. Para sus detractores se trata de una trivialización del oprobio y la brutalidad que perpetúa la ocupación desde hace 42 años.

También vimos el vídeo filmado por unos palestinos que salen a hacer la prueba en la siempre convulsa aldea de Bilín, donde cada viernes se celebran manifestaciones para expresar el rechazo al paso del muro, que privará a los agricultores del acceso a sus tierras de cultivo (manifestaciones a las que en 2006 asistimos en este blog). Tiran balones al otro lado de la verja que los soldados devuelven en forma de gases lacrimógenos.

Otros vídeos han aparecido en Internet parodiando el comercial realizado por la agencia McCann Erickson para Cellcom, la mayor empresa de telefonía móvil de Israel. En el primero, que es el más elaborado de todos, se ve finalmente al palestino que está del otro lado del muro:

El segundo parece enfatizar algo que tanto organizaciones de derechos humanos como la propia Unión Europea y Naciones Unidas han denunciado hasta el hartazgo, la habitual desproporción de las respuestas del gobierno de Israel. Ese patrón de comportamiento que el periodista judío Gideon Levy califica como de “matón de barrio”.

Respuestas que siempre omiten la raíz del problema: la ocupación de Cisjordania y Jerusalén Oriental en contra del derecho internacional, el bloqueo de Gaza y la negativa de cualquier negociación con respecto al destino de los millones de palestinos que llevan sesenta años viviendo en campos de refugiados en Jordania, Siria y Líbano.

La caída del balón sobre el jeep no les hace demasiada gracia a los soldados del IDF. Una llamada a través de un móvil Cellcom provoca una reacción nada comedida en forma de obuses de 155 mm disparados por tanques Merkava desde la frontera:

Todavía hay otras versiones del spot publicitario. En una de ellas, el soldado llama a un militar estadounidense que ordena por teléfono a los aviones F16 que disparen sus misiles contra un edificio en Gaza. En la siguiente secuencia se ven imágenes de Al Yazira en las que varios niños lloran junto a un cadáver.

Israelíes y palestinos: dos versiones de un anuncio de telefonía móvil

22 julio 2009

A muchos palestinos no les gustó el último anunció de Cellcom, la principal compañía de telefonía móvil de Israel. Afirman que es una forma de trivializar la brutalidad de la ocupación, el drama que sufren cada día los que malviven detrás del muro.

Algunos israelíes, como Eyal Niv, sostienen la misma opinión: “Para los palestinos, que se encuentran con los soldados armados no tiene nada gracioso ni de moderno ni de cool sufrir un régimen opresor y cruel”.

El diputado árabe-israelí Ahmed Tibi exigió su retirada de la televisión. “El muro separa familias e impide que niños lleguen al colegio y al hospital, pero el anuncio lo presenta como si estuviera en un jardín en Tel Aviv”, denunció.

Para sus defensores, lo que busca el anuncio es mostrar las similitudes, los lugares de encuentro entre israelíes y palestinos. Algo que parece enfatizar el locutor en su frase final en hebreo: “En definitiva, ¿qué queremos todos? Pasarlo bien. Cellcom nos ayuda a hacerlo”.

Más allá de lo que represente o intente el anuncio, de sus defensores y detractores, lo cierto es que la ocupación, como hemos podido comprobar en este blog desde Cisjordania y Jerusalén Oriental, resulta abyecta e inmoral. Una realidad que se perpetúa desde hace 42 años y que varios jóvenes palestinos salieron a capturar, en la siempre convulsa aldea de Bilín, con una pelota de fútbol y una cámara de vídeo para parodiar al anuncio de Cellcom.

Una demostración de que en el mundo de la política, los intereses económicos y la segregación racial, ajeno a la ficción publicitaria, el balón no vuelve.

La historia de los aviones no tripulados: Israel entra en escena

24 mayo 2009

Los fines de semana, Alvin Ellis cogía su coche y atravesaba Tel Aviv hasta llegar al suburbio en el que se encontraba la casa de Yehuda Manor. Compañeros de trabajo en la empresa estatal Israel Aircraft Industries, se encerraban en el garaje de aquella vivienda de dos plantas, entre cajas de herramientas, planos y pequeños aviones a control remoto. Trataban de crear un drone que fuese capaz de transportar una cámara de vídeo y de enviar las imágenes a tierra.

La guerra suele ser el gran motor en la inversión y el desarrollo de nuevas tecnologías. El final del conflicto de Vietnam había llevado a las fuerzas aéreas de Estados Unidos a dejar en tierra a los Ryan Firebee.

Israel, donde los enfrentamientos bélicos se sucedían con regularidad, tomó entonces la posta del desarrollo de los aviones no tripulados. La respuesta de las baterías antiaéreas egipcias durante la guerra de Yom Kippur había causado una honda consternación entre los altos mandos militares, que consideraban prioritario contar con estrategias que permitiesen evitar similares desastres en el futuro.

De EEUU a Israel

Nacido en Estados Unidos, el ingeniero aeronáutico Alvin Ellis había trabajado para la empresa Ryan Aeronautical Company en la fabricación del drone Firebee, que en el conflicto de Vietnam había tomado miles de fotografías de los movimientos de las tropas enemigas. En 1967, Ellis había decidido migrar a Israel, donde participaría en la puesta a punto del KFIR, un caza Mirage III/5 francés con motor General Electric J79 norteamericano.

Convencido de que un avión no tripulado equipado con cámaras de vídeo tendría grandes posibilidades comerciales, Ellis pidió a Yehuda Manor que lo ayudase a concebir y probar un primer prototipo. Al igual que el actor Reginald Denny, cuya historia vimos en este blog, Ellis era un apasionado de los aviones a radio control.

El aparato al que dieron forma durante los fines de semana en el garaje de la casa de Yehuda Manor consistía de un avión no tripulado, un sistema de transmisión y una barata cámara de vídeo. Debido al fallo en uno de los motores, el prototipo se estrelló.

Sin embargo, Ellis no dejó de creer en que se trataba de una buena idea. Intentó vendérsela a los directivos de su empresa, que la rechazaron. Entonces se dirigió a la compañía de electrónicos Tadiran, que financió la construcción de un segundo modelo.

Éste realizó su vuelo iniciático en 1973, bajo el nombre de Owl. Un año más tarde, lo presentarían a la empresa y a altos mandos militares. Tadiran firmaría un contrato con Ellis y apostaría por su producción.

El ingenio manejado en la distancia, que sería bautizado como Mastiff, medía 3,68 metros de largo y 3,60 de ancho en las alas, transmitía las imágenes a través de un sistema de microondas llamado Tactical Intelligence Microwave Data Link, contaba con un tren de aterrizaje fijo y con una hélice encerrada en una doble cola que vista desde atrás le daban el aspecto de un hidroavión. Era capaz de mantenerse en el aire durante siete horas. Después de cada vuelo se lo recuperaba con el auxilio de una vasta red.

El Mastiff tuvo poco éxito en sus albores. Recién en 1979 las Fuerzas Aéreas israelíes comenzaron a hacer pedidos. Aunque para ese momento, Israel Aircraft Industries, la empresa que había rechazado la propuesta inicial de Alvin Ellis, ya había sacado al mercado un modelo casi idéntico al que bautizó como Scout.

La invasión del Líbano de 1982 sería el escenario en el que se estrenarían ambos aviones no tripulados. La leyenda diría que un Scout había grabado a Yazir Arafat antes de la salida de la OLP en dirección a Túnez. Sin embargo, el verdadero triunfo de los drones israelíes llegaría en el valle de la Bekaa, donde permitiría las imágenes que captaron hicieron posible la destrucción de 28 misiles tierra aire pertenecientes a Siria en junio de 1982.

De Israel a EEUU

Con Ronald Reagan al frente de la Casa Blanca, la carrera armamentística retomaría el impulso perdido tras el fracaso en Vietnam. En 1983, los Estados Unidos participaron, por exigencia de Ariel Sharon, junto a otras potencias extranjeras en la intervención en el Líbano coordinada por la ONU para supervisar la partida de la OLP.

Los altos mandos fueron entonces testigos de la forma en que las Fuerzas Aéreas israelíes usaban los aviones no tripulados Mastiff y Scout, no sólo para detectar las baterías enemigas, sino para provocar que descargasen sus municiones antes de que fueran atacadas por aviones convencionales y para obstruir sus radares y sistemas de comunicación.

A las 6:20 de la madrugada del 23 de octubre de 1983, un camión Mercedes Benz color amarillo, se estrellaba contra la base de la Segunda División de Marines situada en las proximidades del aeropuerto de Beirut. Llevaba en su interior ocho mil kilos de explosivos que mataron a 241 soldados en el peor ataque sufrido por Estados Unidos fuera de sus fronteras desde la Segunda Guerra.

El general Paul Xavier Kelley, comandante del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos, viajó a Beirut de forma secreta para investigar lo sucedido. Tiempos después se sabría que detrás del atentado había estado Irán y el germen de lo que más tarde sería Hezbolá. La siguiente parada del viaje de Kelley fue Tel Aviv.

Sus anfitriones le mostraron la forma en que operaban los aviones no tripulados. Antes de partir, le regalaron un vídeo captado desde las alturas por un drone que presentaba con asombrosa definición cada uno de los pasos que habían dado a lo largo del itinerario. En septiembre de 1984, los marines de Camp Lejeune, Carolina del Norte, contaban con sus propios Masstif.

John Lehman, Secretario de la Marina de Estados Unidos, también se había fijado en el desempeño de los aviones no tripulados de Israel. En especial después de que un ataque lanzado por el acorazado USS New Jersey desde las costas del Líbano, derribaran dos aviones propios sobre territorio sirio. Las Fuerzas Aéreas israelíes armaron una presentación de los drones sobre la cubierta del navío USS Guam.

La estrategia de marketing funcionó a la perfección. En 1985 la Marina estadounidense sacó a licitación el pedido de aviones no tripulados. Israel Aircraft Industries y Tadiran se unieron a un socio norteamericano, la empresa AAI, con base en Maryland. Tras ganar el concurso público, empezaron a fabricar la versión estadounidense del Scout y el Mastiff, a la que llamaría RQ2-Pioneer.

Los Pioneer se estrenarían en 1991, durante la Guerra del Golfo lanzada por George Bush padre. Al carecer aún de armamento, los drones servían para que los artificieros recibiesen órdenes precisas de los sitios a los que debían disparar.

Poco tiempo tardaron las infanterías de Irak en aprender que aquel lúgubre ronroneo que llegaba desde las alturas anunciaba la inminencia de un inminente ataque con obuses y misiles. Un vídeo de aquella guerra se haría famoso entre los mandos militares de Estados Unidos: soldados rasos iraquíes tiraban las armas, se sacaban los cascos, las camisas y se arrodillaban en el suelo con los brazos en alto. Se estaban rindiendo al rugido de los aviones no tripulados.

“Si fumas hachís ayudas a Hezbolá”

15 abril 2009

En un extremo se encuentra Tel Aviv, ciudad abierta, cosmopolita, en la que existe una velada tolerancia hacia el consumo de drogas como el hachís y la marihuana.

Como prueba de esta tolerancia resulta suficiente ver el anuncio lanzado durante las últimas elecciones por el partido Ale Yarok (Hoja verde), que aboga por la legalización del cannabis, y que cuenta con el apoyo del movimiento Supervivientes del Holocausto, uno de cuyos ancianos integrantes declara en el vídeo que “es un deber moral legalizarla”.

En el otro extremo se encuentra el valle de la Bekaa, feudo de la organización chií Hezbolá, y uno los principales centros de cultivo de cannabis de la región.

Desde este último salen los lotes de hachís que son arrojados en pequeños paquetes por encima de la verja fronteriza según muestran los vídeos nocturnos de las cámaras de seguridad. Las autoridades afirman que las transacciones se coordinan a través de teléfono móvil y correo electrónico.

Una vez que han sido recogidas del otro lado, pasando así de manos libanesas a israelíes, las drogas siguen su viaje hasta llegar a la capital del Estado hebreo, donde los lugares más comunes para comprarla son la calle Hayarkon, próxima a la playa, o la calle Allenby, que congrega a numerosos clubes nocturnos. Una tola de hachís, que equivale a diez gramos, se vende a unos 200 shekels (36 euros).

No es un secreto que la mayor parte del hachís que se fuma en Israel proviene del Líbano. Como tampoco lo es que esta droga tiene su origen en el valle de la Bekaa. “Hezbolá controla directamente toda la operación”, declaró el capitán de policía Avi ElGrisi a The Jerusalem Post. “Ellos dicen dónde, cuándo y cuánta droga se trae”.

Según sostiene el periódico Yedioth Ahronoth, el tráfico de drogas no sólo daría dinero a Hezbolá, sino que sería empleado también como medio para recabar inteligencia sobre la situación al otro lado de la frontera con Israel. Acusaciones que niegan los dirigentes del Partido de Dios.

Tanto arraigo tiene esta teoría que, durante la guerra de 33 días que enfrentó en 2006 a Hezbolá e Israel como consecuencia del secuestro de dos soldados, no pocas voces hicieron un llamamiento público al boicot por parte de los fumadores de hachís.

Resulta imposible saber qué seguimiento tuvo el boicot. Lo que sí se sabe es que el reforzamiento de la seguridad en la frontera en tiempos del conflicto hizo que el precio del cannabis se multiplicara por ocho.

Hay que tener en cuenta que el secuestro del soldado Gilad Shalit había provocado al mismo tiempo un ataque masivo sobre Gaza, que cubrimos en este blog, y que fue acompañado por un control mayor de la frontera del Sinaí, vía de acceso no sólo para las armas de Hamás sino para la marihuana que se fuma en Israel.

Recientemente, la Autoridad Antidroga Israelí lanzó una campaña en la que se apela al patriotismo para combatir al hachís. En el cartel de presentación se ve al líder del Partido de Dios, Hasan Nasrala, saliendo de un bong (pipa para fumar hachís), como si fuera el genio de la lámpara.

Debajo de la imagen se lee: “Sin dudas Hezbolá planea inundar a Israel con narcóticos. Los narcóticos suponen una amenaza estratégica para la sociedad israelí. El que consume narcóticos le echa una mano al próximo ataque terrorista”.

Sobre cómo Israel podría atacar a Irán

06 abril 2009

El arribo al poder de Netanyahu ha disparado las especulaciones sobre una posible ofensiva militar israelí contra Irán. En la prensa especializada se suceden los artículos e informes sobre la forma en que podría articularse esta agresión.

No pocos analistas coinciden en que el ataque del mes de enero contra un convoy de 22 camiones en Sudán, que supuestamente llevaban armas provistas por Irán a Hamás, constituye apenas el prólogo de lo que vendrá si Tel Aviv decide finalmente lanzar la ofensiva (cuyas razones y lógica Netanyahu explica a Jeffrey Goldberg en The Atlantic).

Un poco más atrás en el tiempo, se podría señalar también como antecedente el bombardeo que Israel condujo el 6 de septiembre de 2007 sobre una supuesta iniciativa nuclear en territorio sirio, que podría haber contado con el apoyo de Corea del Norte. Según sostenía Seymour Hersh, en un reportaje para The New Yorker en el que ponía en duda que Siria tuviese programa nuclear alguno:

Existe evidencia de que el ataque preventivo contra Siria fue una amenaza – y un modelo – de ataque preventivo contra Irán. Cuando estuve en Israel este verano, Irán era la mayor preocupación de los políticos con los que hablé, y no Siria.

Pero el antecedente al que hoy se mira con mayor atención es conocido como Mivtza Opera (Operación Ópera).

Con el apoyo de Jomeini

A finales de los años 70, Irak compró un reactor a Francia. Según lo acordado, sólo podría ser empleado con fines no militares. El Mossad sostenía que el régimen de Sadam Husein buscaba desarrollar armas nucleares, y estimaba que tendría tiempo para interrumpirlo si atacaba antes del verano de 1981.

El 7 de junio de este mismo año, un escuadrón de ocho aviones F16, escoltado media docena de F15, recorrió 1.600 kilómetros para bombardear la Central Nuclear de Al Tuwaitha, situada en las afueras de Bagdad. El ataque se llevó a cabo un domingo con la intención de minimizar los fallecidos entre los científicos italianos y franceses que allí trabajaban (murieron diez iraquíes y un francés). El siguiente vídeo muestra cómo se estructuró la estrategia seguida por Tel Aviv.

Como suele suceder con tanta asiduidad, aunque casi sin ascendiente sobre su proceso de toma de decisión política, Israel fue condenado por la comunidad internacional. Francia afirmó que ayudaría a Irak a reconstruir el reactor, decisión de la que se retractaría en 1984.

El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó el 19 de junio la resolución 487 que, además de señalar que la Agencia Internacional de la Energía Atómica no había encontrado pruebas de que Irak estuviese desarrollando armas nucleares, exigía a Israel que abriese sus propios complejos nucleares a los inspectores.

A la luz de las actuales circunstancias, resulta no poco curioso que el ataque contase con la complicidad y la ayuda de Irán. Representantes del ayatolá Jomeini se reunieron en París con agentes secretos israelíes a los que entregaron mapas, coordenadas, y algunas fuentes hablan inclusive de un hipotético permiso para aterrizar en la base iraní de Tabriz en caso de algún incidente no previsto.

Continúa…

¿Cómo reaccionará el mundo ante el nuevo desafío de Israel?

03 abril 2009

El nuevo gobierno de Israel, al frente del cual está Bibi Netanyahu, se estrena con mal pie. Su ministro de Exteriores, el ultraderechista Avigdor Lieberman, ha anunciado que harán caso omiso de la conferencia de Annapolis, impulsada por Bush en noviembre de 2007 para la creación de un Estado palestino.

En el editorial de hoy de Haaretz se lee:

Cualquiera que esperase que ser ministro iba a refinar las formas de Avigdor Lieberman, habrá comprobado ya su error. En su discurso de asunción del miércoles, Lieberman se cargó todos los procesos de paz que Israel ha conducido con sus vecinos durante décadas.

Las palabras de Lieberman también terminan con los importantes progresos que se habían hecho con Siria, quizás el único legado positivo del gobierno de Ehud Olmert.

Cargarse a Siria e Irán

Recientemente, Seymour M. Hersh publicaba en The New Yorker un reportaje en el que describía el acercamiento de Washington a Damasco con la intención de sacarlo de la órbita de Teherán, y la respuesta positiva del presidente sirio Bachar al Assad. Como parte de la negociación se suponía que Israel debía devolver de forma gradual los Altos del Golán conquistados en 1967.

Lieberman también ha dicho que de eso nada, que la estrategia con Siria no será de “paz por territorios”, sino de “paz por paz”, lo que ya ha provocado una respuesta aireada de Damasco, que afirma que recuperará los Altos del Golán a través del diálogo o la fuerza.

Y más de lo mismo se podría decir en relación a Irán, mientras que EEUU le tiende la mano de la secretaria de Estado Hillary Clinton, Israel sigue anunciando a diestra y siniestra que atacará antes de fin de año.

Lo que no deja de ser una paradoja, ya que Israel tiene su propio arsenal nuclear y se trata de un país con una nutrida historia de ofensivas bélicas en el extranjero - sin ir más lejos el bombardeo de Sudán el pasado mes de enero -, mientras que Irán no ha cometido agresión internacional alguna a lo largo de medio siglo, más allá del apoyo financiero y armamentístico a Hezbolá y Hamás.

Las palabras tantas veces censurables y pendencieras de Teherán no suelen tener otro objetivo que justificar la represión, la intolerancia y el autoritarismo a nivel interno.

La soledad de Tel Aviv

De este modo, Israel lanza un desafío abierto a Barack Obama, al nuevo espíritu de diálogo multilateral y negociación que éste pretende hacer prosperar. El ejecutivo de Tel Aviv da señales de seguir anclado en las teorías neoconservadoras de la mano dura, la guerra preventiva y el no diálogo que inspiraron a tantos gobiernos tras el 11S.

Gobiernos que han ido han ido cayendo uno a uno en todo el mundo: Aznar en España, Blair en Gran Bretaña, Howard en Australia y finalmente Bush, como relataba de forma magistral Hendrik Hertzberg en The New Yorker (los detalles de la salida de John Howard del poder no tienen desperdicio).

Esos neoconservadores que, además de la pasión y el negocio belicista, la tortura y la mentira, son los que nos han metido en la actual crisis económica en su visión extrema del liberalismo, en su afán por reducir al mínimo la supervisión de los actores financieros internacionales, al tiempo en que sí articulaban una estrategia de férreo control de los ciudadanos a través de medidas como la Patriot Act.

En este sentido, la victoria electoral del gobierno de derechas de Bibi Netanyahu da la impresión de haber situado, al menos en la teoría, a Israel en la soledad conceptual y política más absoluta, si le sumamos además el descrédito sin precedentes sufrido tras la última y brutal ofensiva contra los habitantes de Gaza.

¿Más doble rasero para el “amigo” israelí?

En su editorial, Haaretz afirma que Israel pagará un alto precio por la estrategia de su nuevo gobierno. Algo que aún se está por ver, pues no que claro si la comunidad internacional reaccionará ante el órdago lanzado por Netanyahu, que ya al llegar al gobierno en los años noventa asestó también un duro revés al proceso de paz, y en cuyo ejecutivo la presencia del laborista Ehud Barak parece una broma.

Recordemos que a principios de 2006, tras ganar las elecciones legislativas, se le exigió a Hamás que renunciara a la violencia, que respetara los acuerdos previos con Israel y que aceptase públicamente el derecho a existir del Estado hebreo. Al no hacerlo de forma clara se cortaron todos los fondos de ayuda internacional al gobierno de Ismail Haniye.

Más que nunca queda claro que Israel ignora el derecho de los palestinos a existir como Estado (de hecho, el Likud no lo hace en su carta fundacional), que deshonra los acuerdos firmados en el pasado y que continúa con la violencia, no de forma puntual como los misiles Kassam, si no de forma sostenida, constante, en cada puesto de control, en cada trozo de hormigón del muro de Cisjordania, en cada nueva hora de bloqueo a Gaza.

¿Será coherente EEUU y terminará con los tres mil millones de dólares que cada año entrega en ayudas a Israel? ¿Dejará la Unión Europea de considerar al Estado hebreo un aliado comercial preferencial? ¿O seguiremos con la misma política del doble rasero que no ha hecho más que convertir a Israel en un país en rebeldía, que pisotea de forma impune los derechos de los palestinos, que complica hasta el paroxismo cualquier atisbo de normalidad en Oriente Próximo?

A la caza de los aviones no tripulados: Israel y Hezbolá

24 marzo 2009

Los aviones no tripulados se han convertido en las estrellas en ascenso de los actuales conflictos armados, según anunciamos hace tiempo ya en este blog. Su proliferación ha sido vertiginosa, tanto en unidades fabricadas, como en horas de vuelo y en la diversidad de actores que los poseen.

La primera guerra en que los drones se utilizaron de forma masiva fue la que enfrentó a Israel y a Hezbolá durante julio y agosto del año 2006, y que llegó a su fin con la retirada de las fuerzas hebreas en respuesta a la resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU.

Un conflicto que comenzó con el secuestro de dos soldados del Tsahal por parte de los hombres de Hasán Nasralá, que pretendían cambiarlos por detenidos en cárceles israelíes como Samir Kundar.

El ejecutivo de Ehud Olmert respondió con una ofensiva desproporcionada, matando a más de mil civiles y reduciendo a ruinas a una parte significativa del País de los cedros, para terminar, de forma inexplicable, realizando finalmente el intercambio de prisioneros en 2008.

Vigilancia y ataque

En el valle de la Vekaa, en Beirut y en el territorio que se despliega al sur del río Litani, el zumbido de los aviones no tripulados israelíes se sucedía de forma casi constante. En aquellos días, Robert Fisk los describió desde su casa del barrio de Hamra:

Después de las 4 AM, el seseo de un drone apareció en el cielo sobre mi casa. Llamados MK por los fabricantes, las madres libanesas intentaban disminuir el miedo de los niños a la criatura ominosa traduciendo su nombre como “Um kamel”, la madre del camello. Buscaba objetivos durante la noche, como todas las masacres perpetradas por las fuerzas Aéreas israelíes en el sur de Líbano, no lo podías ver.

El modelo Hermes 450, fabricado por la empresa Elbit System, sumó unas 15 mil horas de vuelo. Su misión era localizar las lanzaderas de los misiles rusos Katyushas de 122 mm que los comandos del Partido de Dios escondían bajo alfombras diseñadas para absorber el calor del sol.

Aunque los mandos castrenses hebreos evitan expresarse al respecto, los aviones Hermes 450 también fueron empleados para lanzar ataques según relatan numerosos testigos.

Tres Hermes 450 se estrellaron durante la guerra: dos por fallos mecánicos y otro como consecuencia de un error de quien lo dirigía desde algún bunker perdido en Israel. Aviones F16 bombardearon las zonas en las que habían impactado para no dejar rastros. El Tsahal también empleó modelos como el Heron 1 y el Searcher 2.

Un buen escaparate

Este despliegue masivo de aviones no tripulados en territorio libanés resultó de algún modo predecible, pues Israel es el líder mundial en su desarrollo, fabricación y exportación. En este sentido, la segunda guerra del Líbano sirvió de escaparate para exhibir el desempeño de estos ingenios cuyas ventas se han multiplicado exponencialmente desde entonces.

Apenas terminó el conflicto, las revistas especializadas no dejaron de elogiarlos. Ponían el énfasis en que habían servido para destruir el 90% de las lanzaderas de alance medio de Hebzolá apenas habían disparado el primer misil, por lo que resultaban el elemento indispensable para las guerras asimétricas de la actualidad.

Citaban a la Israel Aircraft Industries (IAI) en sus comentarios de que el Heron 1 había tenido un desempeño “mucho mejor de lo esperado” y de que el Searcher 2 voló “miles de horas de misión con una excelente fiabilidad”.

Haim Kellerman, director general de Elbit Systems, subrayó que los drones habían demostrado su capacidad y que creía que su número iba a aumentar. “Esperamos una necesidad creciente de operaciones con distintos aviones no tripulados”, declaró.

Los sin piloto de Dios

Lo que sí resultó sorprendente fue que Hezbolá contase también con aviones no tripulados. Cuatro drones modelo Ababil, de fabricación iraní. Uno de ellos explotó al despegar. Otro se estrelló al sur de la frontera libanesa. Y los dos restantes fueron derribados por la fuerza aérea israelí.

Uno de estos últimos volaba a muy baja altura y avanzaba lentamente cuando fue derribado por el misil Python 5 lanzado por un caza F16. Llevaba diez kilos de explosivos y el escudo del Partido de Dios, con su fusil AK47 en alto, pintado en el fuselaje, por lo que su lanzamiento podría haber tenido un fin también propagandístico, de demostración de que no sólo el espacio aéreo libanés era surcado por aviones no tripulados enemigos.

Algo que no extrañaría en la habitual estrategia de desafío de Hasán Nasralá, que ya en 2004 había lanzado un drone modelo Misrad 1, también hecho en Irán, sobre territorio israelí como respuesta a las continuas violaciones del espacio aéreo libanés desde el final de la ocupación en el año 2000.

Esa misma estrategia que lo llevó el 22 de septiembre de 2006 a congregar en el sur de Beirut a miles de personas para celebrar de forma altanera su pretendida “victoria divina” contra Israel cuando las ruinas continuaban humeantes, los muertos palpitando bajo la tierra y los drones enviados desde Tel Aviv volando sobre nuestras cabezas.