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La maternidad es tan cambiante que siempre eres una recién llegada a ella

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Seis aspectos que conviene tener en cuenta antes de entregar el primer móvil a nuestros hijos

La pasada semana hice una pregunta desde mis redes sociales, una que también os traslado ahora a vosotros desde este blog. Quería saber a qué edad se estaba permitiendo el uso de móviles propios a nuestros niños, también qué reglas estaban estableciendo para su uso, sobre todo con Instagram. Aunque de esa red social en concreto ya hablaremos largo y tendido otro día, que lo merece.

Tengo que agradecer a toda la gente que ha contestado. Por sus respuestas me queda claro que la edad media a la que se suele entregar un móvil a los chavales es a los doce años. Por estar en la antesala de la adolescencia, porque les percibimos la madurez suficiente, por el paso del colegio al instituto o por el inicio de actividades y rutas en solitario que precisan que nos comuniquemos con ellos.

Leyendo todo lo que me cuentan y sazonándolo con mi propia experiencia y lo que he escuchado a expertos en el tema en distintos foros, hay una serie de aspectos a tener en consideración antes de dar el paso de entregarles un móvil. Algo que asumo inevitable, por mucho que haya padres que se nieguen de entrada. Y algo que puede ser muy positivo. El teléfono móvil (y las aplicaciones que soporta) es una herramienta maravillosa para mantenerse en contacto con amigos y familia lejana, para estar localizados y poder pedir ayuda en cualquier momento, para aprender idiomas, para aprender, para saber qué ropa ponerse al día siguiente, para encontrar ese parque en el que hemos quedado, para sentirse menos solo, para reírse…

Pero hay que enseñarles a hacer un buen uso, seguro y positivo, de esa herramienta. Dejarse llevar por el miedo y prohibirlo casi todo no es una respuesta recomendable. Tampoco podemos dejarles con un móvil a su libre albedrío porque los nativos digitales no existen. Claro que eso implica formarnos nosotros primero.

  • La edad a las que darles el móvil, que, como decía, ronda los doce años. Aún recuerdo que en un foro organizado por Telefónica el experto Guillermo Cánovas recomendaba entregarlo cuando aún nos escuchen, a una edad en la que todavía nos hagan caso cuando les planteemos normas de uso, recomendaciones y les hagamos ver los riesgos que entrañan. También explicaban que, si tienen una tablet desde los dos años cuyo uso no controlamos, en la que andan por YouTube libremente, se instalan aplicaciones según les parece e incluso redes sociales, el móvil les aporta poco más dado que los chavales ahora apenas lo usan para hablar.
  • Redes sociales. En este apartado entran Instagram (la favorita de los más jóvenes), Facebook y Twitter, pero también YouTube aunque no tengan una cuenta abierta, WhatsApp o Hangouts. Es el gran temor subyacente en entregar un móvil para muchos padres. Abundan las normas y recomendaciones, y así debe ser. Los niños deben saber los riesgos existentes, qué fotos subir y cuáles no, que no deben subir fotos de otros menores a sus redes salvo que se tenga el consentimiento expreso de sus padres, que es inevitable perder el control de lo que se comparte, aunque sea con una sola persona. Eso sí, de poco vale aquí no predicar con el ejemplo. Los adultos preocupados debemos ser los primeros en hacer un uso responsable de las redes sociales.
  • Videojuegos. Para muchos el móvil es eminentemente un dispositivo en el que jugar. Aquí también hay que establecer normas, vinculadas a conocer nosotros primero los juegos, ver si son apropiados para su edad, no caer en micropagos y saber si tienen componente social para valorar los riesgos que entrañe. Muy similar a lo que toca con las consolas.
  • ¿Observar? ¿Entrar? ¿Confiar? Hay padres que exigen el acceso al móvil, juegos y redes sociales de sus hijos, aunque luego no entren. Los hay que lo exigen y sí que las miran. A otros les vale con seguirles y ver su actividad. También hay padres que defienden el uso de programas de control parental y que impiden la instalación de nuevas aplicaciones sin su consentimiento. Como recomendación general, es preferible construir sobre la confianza, pero también es verdad que hay chicos más merecedores de ella que otros.
  • Limitación del tiempo de uso y situaciones vetadas. Es otro aspecto que muchos tienen en cuenta. Estipulan cuándo sí y cuánto tiempo. Parece lógico, sobre todo con aquellos chavales que demuestran ser incapaces de racionalizar su uso, que dejan apartadas otras actividades por el móvil. Aunque conviene no olvidar que no es lo mismo tres horas de móvil al día dedicadas únicamente a redes sociales, que tres horas en las que que se ha jugado un poco, se ha visto un episodio de una serie, se ha estado un tiempo en redes sociales y otro incluso leyendo novelas o cómics en pantalla. De nuevo ser ejemplo. Es absurdo exigir que se controlen con el móvil cuando nosotros lo sacamos en la mesa al cenar juntos. Y es un ejemplo que no se puede empezar a dar cuando les entregamos su primer móvil, hay que trabajarlo antes.
  • Comunicación y consenso.  Por supuesto hay que dialogarlo y acordarlo todo con ellos, y hay que procurar lograr que asuman lo negociado de buen grado. Algún padre incluso escribe y firma contratos.

Ese niño cumple doce años, así que es muy probable que le espere un móvil como regalo de cumpleaños (GTRES)

Os dejo con las respuestas que he recibido, que son interesantes, invitan a la reflexión y nos pueden dar pistas sobre cómo actuar cuando nos llegue el momento.

Carol VF Mi hija no tiene móvil propio, tiene 9 años, pero si tablet con Hangouts, todavía Instagram no tiene, pero usamos el FamilyLink, es una app para control parental donde tu móvil está conectado a su tablet, ¡una maravilla!

Olalla Cernuda Móviles muy pronto porque tanto ellos como yo viajamos mucho, para poder hablar cuando necesitaran, pero con apps muy controladas hasta los 12. Instagram a los 12 pero cuenta privada, yo tengo la clave de acceso y saben que puedo entrar en Insta o su wasap en cualquier momento (no lo hago, pero ellos saben que puedo hacerlo 😉

Sara Palacios Ramos La primera vez que ha tenido móvil ha sido justo esta semana: se marchaba fuera de casa y quería que pudiera comunicarse porque de hecho viajaba sola. Acaba de terminar primaria. Cuando termine esta semana el móvil irá a un cajón en principio hasta que lo necesite para alguna otra cosa. Tiene la tablet del colegio y con ella puede comunicarse, ver vídeos de YouTube y navegar por Internet que es básicamente lo que necesita así que un móvil a día de hoy no le hace absolutamente ninguna falta. Redes sociales no tiene. Para mí la clave está en darles una manera de comunicarse si salen solos. De momento mi hija va a todos sitios conmigo así que no lo necesita a día de hoy. Mañana… pues ya veremos

Almudena Ferrero Mi hija móvil de solo llamadas poco antes de los 11 porque sale tarde de entrenar y había dias que yo podía retrasarme para recogerla y quería que estuvieramos comunicadas. Smartphone, les dos a los 12. Solo tienen whatsap, no me han pedido otras redes. Tengo sus claves y saben que puedo entrar a leer. De hecho lo hago, me gusta ver cono se manejan en el grupo que tienen del colegio, y lo hacen muy bien, todo el grupo. No tienen normas respecto al uso, mas allá de que saben lo que no pueden hacer (publicar fotos de otros sin permiso, etc.) Si me piden cuenta en redes sociales se lo permitiré creandolas con mis cuentas de correo y teniendo las claves

Maider PeVi La pregunta del millón en todas nuestras charlas. No hay edades buenas o malas sino niños y padres mas o menos preparados. Con unas normas básicas de convivencia y comprensión de usos correctos e incorrectos se evitan muchos problemas.

Eva M SA RO Mi hija tiene 11 y ni me ha planteado ni me planteo el móvil de momento, cuanto más tarde mucho mejor, y eso que la mayoría de su clase lo tiene y lo que escucho no me gusta nada, me da pánico la verdad… aunque soy consciente que llegará el día que lo pida pero como digo, cuando sea más mayor.

Javi Martínez Manzano En mi caso no tengo hijos, pero a mis sobrinos de 9 y 12 años solo se les permite el móvil un rato para jugar y, como mucho WhatsApp para estar en contacto con sus amigos y los padres. Las redes sociales como Twitter, Instagram, etc… están basicamente prohibidas por ahora 🙂
P.D: Hay que decir que YouTube se les permite a ambos, pero solo para ver vídeos educativos o sobre videojuegos (empezaron con los típicos canales de Minecraft).

Delfy Mara Perez A mi hijo se lo dimos con 14 como punto de conexión social. Es decir para estar en grupos de wuasap con sus compañeros de clase o amigos externos. Grupos dónde comparten deberes (nada de bromas ni fotos) y muchas veces le tengo que decir que lo encienda, no le gusta mucho. El prefiere el skipe para comunicarse o solo con nosotros. En resumen como sino lo tuviera. La tarjeta prepago no la gasta (siempre Wi-Fi) y la renovamos porque caducan 😂 No tiene Instagram, y Facebook hace poco porque sigue páginas interesantes y usaba mi cuenta. Sí tiene canal Youtube.

Jemina Sin Mas Recién le hemos dado uno a mi hijo, en septiembre hará 13. Con una app que se llama Qustodio le monitorizo la actividad, desde horarios, páginas que visita, tiempo consumido… Tiene wasap, pero al estar de vacaciones, no tiene aún los números de sus amigos. Sabe que le iremos leyendo mensajes de tanto en tanto y lo acepta sin problema. Otras redes no tiene.

Juan Delgado Villegas No tiene móvil, sí tablet pero apenas la usa, y nada de redes sociales, de momento tiene 10 años, muchos de sus compañeros de clase lo tienen, pero nosotros le hemos dicho que no lo necesita y lo ha entendido.

Esther Marquina Pues nosotros a Norah le permitimos móvil propio a los 12 años cuando acabó primaria. Instagram puede utilizarlo siempre y cuando nosotros tengamos acceso a lo que publica.

Ana Luengo Mis hijxs solo tienen un móvil que funciona como teléfono, y solo lo llevan en caso de que vayan solos por ahí para localizarme, pero no tienen wifi en la calle. Nada de redes sociales.

Sonia Gil Gonzalez Mi hija tiene 11 años, 12 en agosto. Nada de facebook por ahora. Instagram sí. Cuenta privada, la clave la sabemos su padre y yo, tanto del acceso a instagram como para desbloquear el teléfono. Evidentemente somos seguidores de ella y ella de nosotros. Las apps no puede instalarse ninguna sin preguntar. Y tenemos vía libre para desbloquear el teléfono y mirar whassap. Fueron las reglas. Y han sido aceptadas por todas las partes (Júlia y nosotros dos)😘

Rosa Olivé Campanyà Todos han tenido tablet relativamente pronto, pero sin redes sociales. Este año, con casi doce, le hemos dado móvil al mayor. Redes sociales sólo Whatsapp. Firmamos un “contrato” con las normas.

(GTRES)

Sabrina Garcia Brienzo A los 12, (ahora tiene 13) empezó a usarlos para salidas y ruta al instituto ida y vuelta que va andando solo pero en casa poco uso y redes sociales no tiene salvo whatsapp

Jolly Roger Mi hija no tiene nada, sólo le permito netflix con formato infantil y youtube sí lo vemos las dos juntas. Tiene 6 y pienso que a los 12 es buena edad.

Ana María Hernandez Estevez Nosotros con 11 años solo en casa y a partir de los 12 llevándolo por la calle, sale de extraescolares y de los ensayos y tenemos que estar comunicadas..

Gemma Adiaz Con 12 años tuvo y tiene su primer móvil heredado de su padre. Llamadas y whatsapp en el recorrido en bici de casa al IES. Después en casa se apaga de lunes a viernes y vuelve a conectar los fines de semana solo para jugar o hablar con algún amigo. 1h q suele ser de 17 a 18. No tiene instagram ni acceso a redes sociales. Lo del recorrido en bici es q preferimos q lleve movil encima por si necesitase contactarnos 😊

Marcela Fernandez Mi hija tiene 12 años y no tiene celular. Usa los nuestros con supervision.

Dul Clena Simple. No hay celular para mi hija. Punto.

Nurita Pérez Pues al mayor dimos móvil casi con 12 años, porque ha empezado a viajar solo en tren. Su padre y yo vivimos en diferentes ciudades y la compartida le hace viajar. Usa Whatsapp e Instagram con cuenta privada (aunque fotos y vídeos sube poquísimos) y, por supuesto ve vídeos en YouTube. Cuando le dimos el móvil no nos planteamos vetarle nada por dos razones, una porque el es muy responsable y otra porque confiamos en él. Hablamos mucho de los vídeos que ve, de la RRSS y de todo lo que le interesa. Hará cosas que no nos contará, pero eso será parte de su desarrollo adolescente.

Caletero Cualquiera Hola. A los once es inevitable. Importante dejar claro que es un móvil familiar de uso personal, es decir, la familia es propietaria… esto evita conflictos del tipo “es mío y hago lo que quiero”. Precauciones: instalar Safe Kids o similar. Limita el acceso a contenidos, te da la ubicación en tiempo real, te da información de llamadas, app instaladas etc. y tb controlas el tiempo de uso. Programas unas horas y se bloquea. Por las noches, retirarlo. Ánimo. Es una herramienta imprescindible hoy día, muy demonizada, pero útil. Tb es una fuente de conflictos cojonuda si no lo regulas desde el principio.

Judit Gomez Manrique
Mi hijo va hacer 11 años mañana. Aún no me he planteado darle un móvil propio el cuando quiere jugar o ver ciertos canales de Youtube pues le dejo el mío y así controlo lo que ve… Tiene un móvil viejo que solo lo usa para comunicarse con los familiares más cercanos con el whatsapp pero no tiene tarjeta ni datos así que no se lo puede llevar a la calle. Quizás cuando pase al instituto le regalemos un móvil con datos y llamadas por el tema de tenerlo más controlado cuando vaya solo por la calle pero nada de redes sociales de momento hasta que no me demuestre que sepa darle un buen uso…

Lorena Martínez Martínez
A los 12. Pero cuenta conjunta en el insta, la tenemos tb nosotros en nuestro móvil. Ahora en verano tiene más libertad, pero cuando hay colegio un rato después de los deberes y el finde, pero sin abuso. Y podemos entrar siempre que queremos porque va por huella y la tenemos incorporada. No le miramos nada pero sabe que podemos hacerlo

Mamá Sin Complejos
Pues…. todavía no usa móvil… y tiene 11 años. .

Silvana Hinojosa
Los míos de 5 y 4 , usan la “tablet familiar”, aplicaciones de aprendizaje solo y esa de matar hormigas con el dedo.😘😉

 

‘El Señor Doblado’, una aventura para jugar con niños al rol basada en ‘Magissa’

Hoy en 20minutos ha aparecido publicado, en versión impresa y online, el reportaje Juegos de rol, una alternativa de ocio infantil y una puerta abierta a muchos aprendizajes.

Para acompañarlo he decidido publicar un contenido poco convencional; se trata de una aventura para jugar con niños al rol basada en el juego Magissa, del que ya os hable hace unas semanas y que me ha permitido volver a divertirme siendo máster tras dos décadas de parón.

Si os animáis a ser máster de niños, tal vez os pueda servir de guía. Aunque debéis saber que hay muchas otras disponibles, empezando por las que ofrece en su web Edanna, la creadora de Magissa.

La que hoy os traigo se puede jugar como una aventura suelta o puede ser el inicio de una campaña. A nosotros nos llevó dos horas aproximadamente y participaron en ella tres niños y dos adultos. Lo pasamos todos muy bien  y lo prolongaremos como campaña en la que los personajes irán ganando habilidades.

Sentíos libres de modificarla a vuestra voluntad, los enemigos pueden ser otros, la criatura también, igual que las referencias… adaptadla como mejor os parezca. Improvisad si los jugadores que están jugando deciden salir por sus propios derroteros. Recordad que siendo máster de niños, la flexibilidad es vuestra bandera. Lo importante es pasarlo bien. 

Obviamente los personajes que yo describo y corresponden a los que eligieron mis jugadores, serán distintos a los vuestros. Centauros, elfos, enanos, niños-gato… que pueden ser magos, exploradores, senadores, guerreros… Hay muchas opciones de razas y oficios y lo ideal es que, sin olvidar que es conveniente que el grupo de aventureros esté equilibrado, cada cual elija lo que más le guste.

Una última cosa, para la aventura utilicé un aguacate, un barco de playmobil, un peluche, una bola de cristal y una flores que se iluminan.

El Señor Doblado de la Torre Doblada

Un grupo de cinco niños aventureros se encuentran en la torre del señor de la Torre Doblada, situada en una pequeña isla del Mar Circundante. Ninguno de ellos se conocen, ninguno de ellos se parece.
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La cirugía estética no es un juego de niños, pero tiene más de 200 aplicaciones infantiles

Ahora Julia tiene de más a destinar su tiempo de ocio electrónico a los videojuegos de Nintendo 3DS o de la Wii que a los que hay en dispositivos móviles, pero en el pasado ha jugado con muchas aplicaciones infantiles. Unas me han gustado más y otras menos, todas las he supervisado.

La experiencia me dice que la norma (con pocas excepciones) las mejores apps para niños son aquellas por las que tienes que pagar unos pocos euros pero luego están libres publicidad o micropagos dentro del juego. Y no solo por evitarte cuñas y juegos diseñados para invitar a dejarse el dinero, también porque su calidad en general suele ser mejor.

Entre las aplicaciones que más me han gustado creo que estaban las de Doctor Panda y Toca Boca (buscad las apps de esos desarrolladores y acertaréis seguro), pero si tuviera que destacar una en concreto sería Tiny Thief, una verdadera maravilla también para adultos.

Entre las que menos me gustan se encuentran algunas de esa miríada de aplicaciones para peinar, maquillar, pintar las uñas… acicalar en definitiva, al personaje que nos plante el juego de turno. Hay una horda ingente de aplicaciones así, normalmente gratuitas, con publicidad o pagos posteriores, y calidad ínfima.

No me gustan por muchos motivos, no solo por su mala factura o lo aburridas que son al poco, tampoco me agrada lo que transmiten. Vivimos en una sociedad cada vez más superficial, en la que lo externo parece primar sobre todo lo demás, y que aplicaciones así parecen cimentar. Pero esos programillas para móvil quedan en nada cuando me entero de que hay una hornada de aplicaciones que han dado un paso más allá y ponen a los niños pequeños a jugar con la cirugía estética.


Sí, así tal cual. Hay bastantes aplicaciones en las que los niños tienen que rellenar labios, quitar arrugas corregir tabiques… Es decir: normalizar la cirugía estética desde la más tierna infancia, plantar ideales de belleza que apuestan por conseguir esos estándares a cualquier precio, banalizar las intervenciones quirúrgicas, minar la aceptación desde a los tres años.

El horror.

Y lo que no concibo es que haya padres y tutores que permitan que sus hijos jueguen a este tipo de cosas. ¡Con la de cantidad de aplicaciones divertidas y educativas que hay disponibles!. ¿O es que les dejan descargarse libremente lo que quieran y ni siquiera lo revisan?

Me entero gracias a Álvaro Varona, que en Generación Apps (web obligada si tenéis niños tecnófilos y queréis estar bien informados de apps que sí merecen la pena) se ha hecho eco de la existencia de estas polémicas apps infantiles a cuenta de una campaña en contra de ellas que no puedo más que apoyar.

Os animo a leer el contenido entero que Álvaro publica, pero os dejo unas pocas líneas:

Usando los hashtags #CirugiaNoEsUnJuego y #SurgeryIsNotAGame, el grupo global ha creado una campaña en las redes sociales, Facebook, Twitter e Instagram que está generando indignación pública en contra de estas aplicaciones. La iniciativa exige a las tres grandes marcas que controlan las tiendas de aplicaciones, Apple, Amazon y Google que regulen con un mayor criterio este tipo de apps para niños.

Según datos de los organizadores de esta campaña habría, solo en Google Play, más de 200 aplicaciones de esta temática.Las ilustraciones de la parte superior de este texto pertenecen a la app “Simulador de Cirugía Plástica” que se puede encontrar actualmente en Google Play. En AppStore ya no aparece pero consultando la caché de Google podemos ver que el 6 de diciembre de 2016 tuvo una actualización.

Y aquí algunos otros ejemplos:

¿Cómo es Pokemon Go para niños pequeños?

juliaProbablemente la mayoría estéis muy hartos de oír hablar de Pokemon Go, llevamos gran parte del verano bombardeados a contenidos sobre el tema, cuando no rodeados de jugadores con mayor o menor grado de implicación. Por eso mi intención inicial de escribir al respecto, impulsada en parte porque algunos me han preguntado sobre si lo veía apto, incluso recomendable para niños pequeños, se entibió.

Al final he decidido publicar este post por si a alguien le resulta interesante mi impresión de este juego respecto a su uso por parte de niños como mi hija. La perspectiva de una madre que hace ya muchos años, cuando era una periodista veinteañera, escribía de ocio electrónico, que jugó bastante (también a las primeras entregas de Pokemon en GameBoy Advance) y que no tiene prejuicios respecto a los videojuegos como forma de ocio.

Lo instalé en julio en mi móvil. No lo hice porque Julia lo hubiera pedido, fue una cuestión de interés informativo mío, también de simple curiosidad. A Julia le gustó desde el principio, despertando su interés por ver los dibujos inspirados en estos bichos de Nintendo. Aunque sin enganches, durante tres semanas en agosto ni lo olió. Y el resto del tiempo es un entretenimiento más entre muchos otros.

* Vamos con las ventajas que he encontrado…

La primera y más importante es que anima a caminar, a pasear. Jamás ha sido tan fácil salir con Julia a recorrer todo tipo de parajes. El paseo por el paseo no suele interesar a los niños de su edad, pero este verano he visto a muchos de cacería de la mano de sus padres. Los pokemons aparecen cuando recorres distintos lugares. Lo que en los videojuegos clásicos de Pokemon consistía en patear digitalmente los mundos que se te mostraban en pocos pixeles, ahora es el mundo real. Cuanto más se varíen zonas y lugares, más variedad de pokemons podremos cazar. Y no sólo se camina para encontrar pokemons que cazar, también sirve para eclosionar huevos de los que saldrán pokemons-sorpresa en plan huevo Kinder y para encontrar pokeparadas en las que conseguir objetos y gimnasios en los que batirse en duelos sin sangre ni muertos. Invita incluso a hacer turismo y nos descubre rincones de nuestras ciudades a los que no habíamos prestado atención, con el juego hemos descubierto el nombre de esculturas que estábamos hartos de ver, placas con información histórica o, sobre todo, ejemplos de arte urbano.

Vinculado a lo que os comentaba de los gimnasios, es un juego completamente blanco. No hay muertos, ni sangre. Las peleas son lo más suaves que se pueda imaginar. Tampoco hay violencia verbal, desigualdad hacia la mujer o sexo. En ese sentido no hay el menor miedo. Los protagonistas son unos animalitos muy cucos que encuentras o salen de huevos aparentemente por generación espontánea completamente asexuados salvo en un par de casos, que para lo que les sirve…

No entraña dificultad, sino perseverancia. Adultos, adolescentes y niños están igualados. Al menos por la edad, por qué hay muchos motivos de desigualdad que explico abajo.

Anima a leer a esos niños que se están empezando a hacerlo. No solo los contenidos del juego, que te describe pokemons y sus características, también buscando contenidos relacionados. Julia estuvo este verano leyendo de principio a fin una guía impresa sobre Pokemon Go que compramos junto a la playa y en tiempo récord. También las hay muy completas en Internet. Hace muy poco hemos instalado en un simulador una de las versiones vetustas, Pokemon Rojo Fuego, con la que os aseguro que hay que leer bastante.

En cierto sentido es como la colección de cromos de todo la vida, con la que se ejercita la memoria, pero más barata. De hecho completamente gratis si no pagamos por los objetos del juego. Está el inconveniente, eso sí, de no poder intercambiar pokemons, que es parte fundamental en cualquier colección de cromos. No obstante parece que los desarrolladores están trabajando para solventarlo.

No hay chat ni los peligros que conlleva. El juego invita a hablar con otros niños que también lo estén jugando y comparar los pokemons que se tienen, pero en la vida real. Primos, amigos… No hay opción de contactar con desconocidos y hablar con ellos como en juegos tipo Clash of Clans. Los desconocidos con los que puedas acabar hablando serán otros jugadores que encuentres a tu lado en pokeparadas o gimnasios. Con mi hija eso no entraña riesgos porque nunca está sola en la calle.

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Las ventajas de los juegos de mesa para los niños, también en vacaciones

imageCuando nos vamos de vacaciones, aunque sea por todo un mes y llevemos el coche hasta los topes, siempre hay espacio para meter unos cuantos juegos de mesa.

Este año no ha sido una excepción y mi santo ha estado condensando en tres cajas ocho juegos (sí, hay tanto aire en las cajas como en las bolsas de patatas fritas) cinco de ellos para jugar con Julia, todos muy recomendables. Son:

    • Virus, del que os hablé hace un tiempo y que sigue siendo uno de los favoritos de Julia. De hecho está entusiasmando a todos los niños de más de cinco años con los que lo probamos. Además, al ser un mazo de cartas ocupa muy poquito.
    • Camel Up. Una de las últimas adquisiciones. Realmente divertido, es una carrera de camellos con tendencia a encaramarse unos encima de los otros en el que hay que apostar tanto al perdedor como al ganador. Los dados se tiran accionando una pirámide, que es algo que chifla a todos los niños.
    • O zoo le mío. En el que tenemos que pujar por losetas que incluyen distintos tipos de animales para que nuestro zoo sea más espectacular que el de nuestros contrincantes y así atraer más visitantes.
    • Carcassone en su vertiente prehistórica. Vamos poniendo losetas y colocando nuestros cazadores, cabañas de pesca, pescadores y leñadores entre mamuts, tigres dientes de sable y construcciones neolíticas para sumar puntos. Una variante muy divertida de un juego clásico.
    • Dungeon Raiders. Otro juego de cartas en el que convertirnos en magos, caballeros, ladrones o exploradores que tienen que recorrer unas mazmorras en las que se encontraran tesoros, trampas y monstruos de todo tipo.

Sé que a veces da pereza esto de los juegos de mesa, que es a los adultos a los que toca aprenderse las reglas (y a veces adaptarlas) montarlos y, con frecuencia, animar a que se jueguen en familia. Pero es un mínimo esfuerzo que merece la pena. Es un tiempo disfrutado en familia, en el que todos nos divertimos y, con frecuencia, estamos igualados. Sin contar con que es una estupenda gimnasia para nuestro cerebro.

Hay todo un universo de entretenimiento a nuestro alcance, hasta que no te adentras en este mundo no te das cuenta de lo amplio que es, de la enorme oferta existente, que va muchísimo más allá de los típicos Stratego, Trivial o Pictionary que todo el mundo conoce o de juguetes camuflados de juegos de mesa que se anuncian sin parar de cara a Navidad y que son poco mas que un timo.

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Os dejo para terminar con parte de un texto del Observatorio del Juego Infantil, que promueve la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes (AEFJ) en el que se habla precisamente de las ventajas de los juegos de mesa.

Los juegos de mesa estimulan la participación, priman el disfrute del proceso frente a los resultados, contribuyen al desarrollo físico, cognitivo y social, y favorecen la comprensión de las reglas y normas deportivas. Éstas son algunas de las ventajas de los juegos de mesa que destacan expertos del juego infantil a nivel mundial como el español José Luis Linaza, catedrático de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad Autónoma de Madrid.

En los juegos de mesa se reproduce el juego predeportivo para que el niño solucione mentalmente lo que realiza físicamente cuando juega. Por ello, los juegos de mesa, al igual que los deportivos, fomentan la salud psicológica. El tablero reproduce la cancha de juego de manera que se vinculan diferentes componentes del universo intelectual como la inteligencia motriz, las nociones espaciales, las capacidades táctico-estratégicas o los procesos de las jugadas.

Los juegos de mesa también fomentan: la concentración, el desarrollo cognitivo, la capacidad de asociación y agilidad mental, la aceptación de las reglas, la resolución de problemas, las habilidades sociales, la participación, la constancia, el juego en equipo y la autonomía.

Otro de los beneficios de los juegos de mesa que señala Linaza es que evitan la didcriminación infantil: “si bien con los juegos deportivos adquirimos habilidades físicas que a la larga podemos utilizar, los juegos de mesa ofrecen las mismas oportunidades a todos los jugadores independientemente de su nivel de habilidad lo que evita la discriminación infantil. Son útiles porque son un modelo en miniatura de competir y de aplicar habilidades”. Además, los juegos de mesa aportan una mayor comprensión y una mayor eficiencia táctica, lo que permite encauzar al niño a una mayor participación en los juegos motores.

En España algunas escuelas como los C.P. “Cavite”, “Blasco Ibáñez” y “Ballester Fandos” de Valencia, o el IES “Ausiás March” de Manises, ya utilizan los juegos de mesa como material curricular de la asignatura de Educación Física, en el último ciclo de Primaria y Secundaria.

Según José Luis Linaza los juegos de tablero promueven la comprensión de las reglas mentales a una edad muy temprana “pero no es hasta las edades de entre 5 y 6 años, cuando los niños están capacitados para comprender las reglas del juego. Antes, los niños juegan de modo simbólico y por imitación”.

Por cierto, hay algo que también dicen estos expertos con lo que no estoy de acuerdo. Ellos hablan de que los niños deben jugar con sus iguales, no con adultos que tendemos a dejarles ganar. Hay suficientes juegos como para elegir aquellos en los que las tornas queden igualadas.

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‘Tiny Thief’, el juego favorito de Julia (seis años) para tablet

imageQue el ocio de nuestros niños ya incluye las aplicaciones y juegos de móviles y tabletas es algo incuestionable. Algún caso habrá por ahí de niños del primer mundo ajenos por la voluntad de sus padres a estas tecnologías, pero son pocos.

Nosotros en casa lo permitimos. Creemos que, como muchas otras cosas, puede ser muy beneficiosa si se usa con criterio y sin exceso. Estoy convencida de que el reto de los padres no es mantenerles aislados de la evolución tecnológica, sino enseñarles a vivir con ella. Se la van a encontrar antes o después. Vivimos en una realidad que también lo es de píxels. Y esa realidad es perfectamente compatible con actividades bajo el cielo.

De hecho J&J tienen un iPad viejo, la primera versión de este dispositivo que ha resultado ser más duro que el esparto, sobreviviendo incluso a un zapateado flamenco sobre su pantalla y a que un tarro de mermelada le impactará justo en el centro. Está en perfecto estado, el único problema (y no es pequeño) es que ninguna de las nuevas aplicaciones funcionan en él y muchas de las viejas van dejando de funcionar. La última en fallar ha sido Youtube, que era la favorita de Jaime, que muchos ya sabéis que tiene autismo, para ver música.
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La preferida de Julia es Tiny Thief, un juego que salió en 2013 y que suelo recomendar a los padres que me preguntan por apps y juegos apropiados para niños. Aunque aún utiliza a veces el tipo de apps y juegos que os recomendé aquí hace algún tiempo, con sus seis años recién cumplidos va pidiendo entretenimientos más complejos. Tiny Thief, de 5ants y distribuido por Rovio (los mismos creadores de Angry Birds), es un ejemplo magnífico. Un juego bonito, bien diseñado y divertido en el que tienes que recorrer distintos niveles pensando cómo interactuar con el escenario y los objetos y personajes que en él aparecen para lograr tus objetivos: liberar a los oprimidos, acabar con los malos y rescatar a la chica de la que te has enamorado. Sí, me temo que hay princesa florero, ningún juego es perfecto y ese es el único fallo que encuentro al pequeño ladronzuelo.
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El juego está clasificado a partir de cuatro años, pero lo suficientemente complejo como para que la primera vez lo juguemos a cuatro manos con nuestros niños. Así de paso lo disfrutamos nosotros. Nadie dijo que este tipo de ocio tenga que ser solitario o un ‘aparcaniños’ y siempre es buena idea conocer bien a qué dedican nuestros hijos su tiempo. Luego seguro que querrán repetir la aventura solos o con ayudas muy puntuales.

Ya veis por lo que acabo de contar que no es un juego de esos interminables, con niveles y más niveles. De hecho una de las críticas quer recibió es que resulta relativamente corto. No la comparto, por 2,69 euros da las horas de diversión de dos o tres películas y puedes repetir para completar todos los logros de los niveles favoritos. En 2014 sacaron varios niveles más por 1,69 euros extra. No sé vosotros, pero yo prefiero eso a esos otros juegos y apps supuestamente gratuitas que luego rebosan publicidad y quieren sacarte los cuartos por más mejoras o ayudas.

Menos fichas y más juegos, también hay que jugar en el cole

gtres_a00577825_133He hablado varias veces aquí de la importancia del juego. Es uno de los vehículos más importantes de aprendizaje. Soy especialmente consciente de la importancia del juego porque tengo un hijo con autismo al que jugar le cuesta muchísimo. En el colegio específico para niños con autismo al que va están trabajando especialmente el juego, están intentando enseñarle a jugar para que pueda avanzar a todos los niveles.

Y jugar no requiere necesariamente de juguetes. En el colegio de Julia comparten esta filosofía, hace poco tuvieron una semana cultural inspirada en cómo jugaban sus abuelos, invitaron a los abuelos a ir al colegio y se dedicaron a jugar a la comba, al corro de la patata, a las chapas, con pelotas hechas con albal…

Y eso está muy bien, porque el juego no es algo que deba limitarse a casa, a las horas libres no lectivas. Jugar les motiva, es efectivo y debería existir durante todas las etapas educativas, pero debería ser el instrumento principal durante los primeros años de los niños. Sobre todo en infantil y en primaria yo soy de las que cree que el juego conducido y no las fichas deben ser la base. Y también a la hora de plantear deberes en casa, el juego debería ser el eje.

“Juego, educación y aprendizaje. La actividad lúdica en la pedagogía infantil” se llama un monográfico especial que ha presentado la revista de pedagogía “Bordón” publicada por la Sociedad Española de Pedagogía desde 1947. En ese monográfico hablan con expertos nacionales e internacionales esobre la importancia del juego y el juguete como herramientas de educación y aprendizaje en las aulas.

Os dejo un resumen de ese trabajo:

El juego, presente en el jardín de infancia.

Durante su estancia en el jardín de infancia, los niños principalmente aprenden jugando. Se trata de un hecho comúnmente aceptado, pero las opiniones difieren en cuanto este juego se traslada a los colegios. Algunos argumentos apuntan a que en el colegio los niños deben trabajar y no jugar como hacían en la guardería. Pero es necesario tener en cuenta el crecimiento de los niños y adaptar los juegos y utilizar los juguetes que se adecúen a estas nuevas necesidades de aprendizaje.

A través del juego los niños abordan la realidad

Como apunta en su artículo Andrés Payá, miembro del Observatorio del Juego Infantil (OJI) y doctor en Pedagogía, “El juego es un medio de aproximación, contacto, apropiación y aprendizaje de nuestro entorno más próximo, erigiéndose en un extraordinario instrumento de educación integral”. Y como añade Jose Luis Linaza, miembro del OJI y catedrático de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad Autónoma de Madrid, “La relación entre el juego y la cultura estimula a los niños a explorar el propio proceso de conocer y comprender”.

Por todo ello el juego se convierte en una herramienta educativa para el niño, no sólo como ser individual, sino también social. Pero la intencionalidad educativa impone condiciones especiales al juego que debe adaptar su condición lúdica para formar parte integral de la educación del niño. A partir de ciertas edades el adulto puede dirigir el juego para fomentar el aprendizaje de ciertos contenidos, pero como advierten varios autores de Bordón hay que cuidar y regular esta supervisión del juego para no destruir su libertad.

gtres_a00588115_026El juego como recurso didáctico en las escuelas españolas

En muchos centros escolares de nuestro país el juego se ha convertido en un recurso pedagógico incluido en los planes de estudio de muchas asignaturas. Así lo ha puesto de manifiesto el concurso organizado por el Observatorio del Juego Infantil “El Juego en la Escuela” en el que han participado escuelas infantiles y de primaria de toda España.

Las asignaturas de inglés y matemáticas son en las que mayor presencia tiene el juego como herramienta pedagógica, y en muchos casos el juego y los juguetes se han incluido como material y parte de la asignatura durante varios cursos. Los proyectos presentados destacan la importancia del juego como recurso para “aprender a aprender” y apuntan a que “una escuela que educa mediante el juego, es una escuela que enseña a ser felices”.

Jugar, un derecho fundamental para los niños

Gonzalo Jover, director del OJI, ha destacado la importancia de este derecho, “El contexto actual de crisis afecta también al derecho del niño al juego, y lo afecta por el riesgo que tiene a ser olvidado. Según el último informe de UNICEF, España es uno de los países donde más ha caído el nivel de bienestar infantil”.

Además, hablan de tres proyectos educativos que han estacado por el uso del juego en sus aulas. Bien por ellos, ojalá más colegios apuntalaran en el juego sus aprendizajes.

El proyecto “Jugando a través de los tiempos” del CEIP “La Cala”-Benidorm ha sido el que mayor puntuación ha obtenido con una experiencia que aúna juegos, juguetes e internacionalización. Con su proyecto, los alumnos del CEIP “La Cala”-Benidorm además de aprender jugando con juegos y juguetes tradicionales de nuestro país, aprenden la cultura y las costumbres de otros países compartiendo sus juguetes.

Por su parte, “La experiencia de juego aplicada al aula” del colegio La Inmaculada de Valladolid ha obtenido la segunda mayor votación. En su proyecto, los juguetes y los juegos cobran protagonismo en matemáticas con el objetivo de que el alumnado descubra la utilidad de esta asignatura de forma lúdica y desarrolle el cálculo mental.

El CEIP Azorín de Monóvar también ha sido reconocido por el Observatorio gracias a su proyecto “Vesprada de Jocs” (Tarde de juegos) con actividades lúdicas para las asignaturas de Matemáticas, Conocimiento del Medio, Valenciano y Lengua Extranjera con el objetivo de fomentar en sus alumnos el trabajo y las relaciones en grupo, la aceptación de normas, desarrollar el pensamiento y asimilar los conocimientos adquiridos.

Imma Marín ha destacado el trabajo realizado por estos centros, “en muchos casos el juego y los juguetes están completamente integrados como parte de las asignaturas. Se trata de una actividad educativa muy valorada por sus múltiples resultados positivos, como destacan los responsables de los proyectos presentados. El juego es una forma de aprender y clave para interiorizar los conocimientos adquiridos.”

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¿Hay que dejarles ganar siempre?

cromagnonEstos días de frío pelón he caído enferma. Primero fue Julia la que estuvo malita, perdiéndose la semana de carnavales del cole en la que iba a ir disfrazada de cavernícola cantando y bailando la peculiar canción infantil El hombre de Cromagnon (vosotros mismos, oirla supone tenerla incrustada en el cerebro de esa manera aguda e insidiosa que solo las canciones infantiles saben). Tras ella caímos casi todas las mujeres de la familia. Mi padre bromea con que es el virus de la gripe femenina.

A lo que íbamos. Entre el frío y que andamos recuperándonos del ataque de los virus malignos, estamos jugando mucho a los juegos de mesa infantiles que tanto nos gustan y que ya os recomendé en el pasado en este blog. Son breves, entretenidos, pasamos de uno a otro, y así transcurre un buen rato de tarde.

Como todos los niños pequeños que conozco (y todos los adultos que se atreven a reconocerlo), Julia quiere ganar a toda costa. Con cierta regularidad intenta hacer trampas al tirar el dado, al contar casillas… No hay que esforzarse en pillarla, las hace mirándote y dedicándote esa sonrisita pillina de “yo sé que esto no se hace así”. Te sientes tentado de dejarla salirse con la suya, pero aunque tampoco revista una importancia enorme no la dejo. Hay que jugar según las reglas. Y, salvo causa de fuerza mayor, las partidas que hemos comenzado siempre se acaban. Por supuesto, antes de pasar a otro juego, recogemos el que hemos utilizado.

Y tampoco la dejo ganar en la mayoría de los juegos de mesa. Si queda segunda, o tercera, que no es perder, no pasa nada. Analizándome a mí misma, resulta curioso que sí que la deje ganar casi siempre cuando echamos una carrera o realizamos cualquier otro juego físico. He llegado a la conclusión de que lo que sucede es que no la dejo ganar cuando estamos en igualdad de condiciones (un juego que depende de un dado, es decir, de la pura suerte) y sí lo hago cuando en esa competición no está igualada. Si claramente yo estoy en ventaja por mi psicomotricidad fina (hay juegos de mesa de destreza, como el Animal sobre animal que intentamos transformar en cooperativos) o gruesa o mi capacidad de raciocinio adulta, entonces no me importa.

Ella no tiene ni un pelo de tonta. Sabe perfectamente cuando gana por sus méritos y cuando me estoy dejando. Por eso precisamente me parece importante no dejarla ganar siempre. ¿Qué aprendizaje obtendría? ¿Que quejarse y no tolerar alguna pequeña frustración tiene premio?

También es verdad que Julia tiene un carácter muy dulce, poco dado a las rabietas y asume bien no quedar la primera.

Mejor. En la vida, si nos paramos a pensarlo, muy pocas veces podemos colgarnos la medalla de oro. ¿No creéis?

‘¿Piedra, papel o tijera?’ y ‘Veo veo’

Julia, con tres años y ocho meses, acaba de descubrir el juego de piedra, papel o tijera. Ayer mismo me dió por enseñárselo. ¿Por qué? Pues muy sencillo, por que mis compañeros del (altamente recomendable) blog Trasdos hablaron de las viñetas de animales de Liz Climo y me pareció que a Julia le iban a gustar, que con sus 3 años y 8 meses iba a poder entenderlas, tomárselas casi como chistes.

Y acerté. Pero claro, cuando llegamos a la del oso y el pingüino (uno de sus animales favoritos), para entender la broma era obligado enseñarle ese juego.

Esta es la viñeta que os comento:


Oso: “Las tijeras pueden con el papel. He vuelto a ganar”.
Pingüino: “¿Podemos jugar a otra cosa?”
Y me dispuse a enseñarle ese juego, probablemente viejo como el mundo, y lo comprendió al instante. Y le encantó. Ahora lo que tengo que intentar es que no haga trampas, sacando la manita unos segundos más tarde que yo para ganar siempre.

Ya tenemos un repertorio de dos juegos magníficos, de esos que no necesitan nada más que nuestras ganas de jugarlos: ¿Piedra, papel o tijera? y el Veo veo, que maneja a la perfección desde que tiene dos años. De momento solo con colores, lo de la letra por la que empiece el objeto visto ya se andará. Claro que con el Veo, veo es más sencillo hacer trampas.

Yo recuerdo más juegos de ese tipo, útiles sobre todo en los largos viajes en coche de Madrid a Gijón. En aquellos tiempos no había DVDs portátiles, consolas ni tablets que nos entretuvieran los trayectos. Muchos consistían en ser el primero o el que más encontrara de algo: coches rojos, árboles, campanarios, matrículas que comenzaran con 3….

¿Conocéis más juegos similares? Me encantaría que los compartierais conmigo.

Los abuelos que juegan con sus nietos

Fui una niña con suerte por muchos motivos. Uno de ellos, que ya he comentado por aquí en alguna ocasión, fue conocer a mis cuatro abuelos y tenerles conmigo hasta convertirme en adulta. De hecho dos de ellos siguen vivos.

De mis cuatro abuelos, solo recuerdo a uno jugando con frecuencia conmigo. Mi abuelo paterno se sentaba conmigo a enseñarse a dibujar, me fabricó un rancho y jugaba conmigo, mis indios y mis vaqueros de plástico, me llevaba al parque y participaba en mis actividades, no se limitaba a sentarse en un banco y vigilar…

Y creo que es inevitable que, cuando creces, esas vivencias se te queden grabadas. Estoy convencida de que seré una anciana (tal vez con nietos con los que jugar) y seguiré recordando esas horas de juego con mi abuelo. A mi santo le pasa lo mismo. No me sorprendería que fuese universal y que a todos se nos hayan quedado grabados esos momentos compartidos.

Mis hijos tienen a sus dos abuelas, pero mi padre es el único abuelo que conocen. Y me encanta ver lo mucho que juega con ellos pese a lo delicado de su estado de salud. No le importa tirarse al suelo, subírselos a la chepa, jugar a las comiditas… Mis hijos están disfrutando de muchos más momentos de juego con mi padre de los que yo tuve.

En estos momentos mi padre está en el hospital. Hace unos diez recibió un trasplante de riñón que esperamos que vaya bien y mejore su calidad de vida permitiéndole muchos más momentos de juego con sus nietos.

Porque estoy muy de acuerdo con lo que cuentan en este teletipo de EFE y quiero que mis niños tengan esa relación con su abuelo durante muchos años:

El 80 % de los abuelos españoles juega con sus nietos y se han convertido en sus nuevos compañeros de juego, en lo que ha contribuido la prolongación de los horarios profesionales, la falta de hermanos con los que jugar y la mayor esperanza de vida.

Así lo han constatado los miembros del Observatorio del Juego Infantil, promovido por la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes (AEFJ). Cada vez son más los abuelos que intervienen y participan en el juego de sus nietos, sobre todo cuando se trata de niños de menor edad, lo que contribuye a que la relación de los abuelos con sus nietos sea ahora mucho más cercana.

La consultora pedagógica Imma Marín, miembro del Observatorio y presidenta de IPA en España (Asociación Internacional por el derecho de niños y niñas a jugar), ha subrayado la “fuente de alegría, vitalidad, optimismo y humor” del juego, como lo son también para los abuelos los niños en sí mismos, siempre y cuando no se conviertan en obligación.

“Los abuelos que juegan con sus nietos crean lazos invisibles con ellos, recuperan su niño interior y alimentan su capacidad de juego, lo que repercute a favor de su salud física y mental. Al compartir sus juegos con los pequeños, reafirman su autoestima y se sienten más valorados”, según Marín.

Y en el caso de los niños, la pedagoga indica que para ellos es un tesoro porque “se sentirán comprendidos, valorados y queridos. Escucharán con atención las historias que los abuelos les expliquen y aprenderán sus juegos y formas de jugar. Los abuelos son adultos ‘sabios’ dispuestos a escuchar y a compartir su tiempo divirtiéndose con ellos jugando”.

Andrés Payà, doctor en Pedagogía y profesor de Teoría de la Educación en la Universidad de Valencia y miembro también del Observatorio, ha destacado el rol que juegan los abuelos pues “son capaces de transmitir a sus nietos parte de las tradiciones y costumbres de otra época, pero que conforman parte del patrimonio educativo más cercano”.

El juego intergeneracional resulta beneficioso tanto para los abuelos como para sus nietos puesto que, según Payà, “consolida los lazos familiares y el aprendizaje social”: “ambos jugadores reciben y perciben los beneficios de la actividad lúdica en este juego compartido, gracias a las relaciones de empatía, confianza y cariño que se establecen entre distintas generaciones”.

Los niños de hoy encuentran en sus abuelos los aliados perfectos para jugar y comunicarse; y con ellos aprenden a relacionarse, a respetar turnos, reglas y a pensar.