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La maternidad es tan cambiante que siempre eres una recién llegada a ella

“Yo no soy defensora del parto en casa, como no soy detractora del parto hospitalario”

Hace un par de días un par de personas me sugirieron escribir sobre el parto en casa, tras el dramático suceso en el que un bebé que venía de nalgas murió asfixiado. Los padres quisieron un parto domiciliario pese a que las comadronas les advirtieron de lo contrario. Decidí no hacerlo por distintos motivos, pero podría resumirlo en cuatro.

No quería cargar tintas contra esos padres, más aún desconociendo los detalles, por mucho que su decisión parezca cuestionable. Bastante tienen ya.

No quería tampoco arrojar sombras sobre el parto en casa, tan cuestionado injustamente, y sobre las madres que optan por él. Incluso las que lo afrontan en las mejores condiciones y en las mejores manos, son tachadas como poco de inconscientes.

Yo no he parido en casa ni me lo planteé nunca. Mi hijo mayor vino de nalgas con una cesárea programada. La segunda venía grande y tras una cesárea, por lo que tampoco procedía plantearse un parto en cada.

Lo único que sentí que podía aportar
era recomendar que, ya elijamos parto hospitalario o en casa, lo hagamos siempre bien informados, asesorados y acompañados por profesionales capaces.

(GTRES)


Me ha alegrado encontrarme hoy con un texto de Jessica Gómez, que en 20minutos escribe el blog Qué fue de todos los demás pero que además tiene un blog personal que os recomiendo de corazón.

Ella sí ha vivido la experiencia del parto en casa y ella sí ha querido escribir al respecto. Lo ha hecho tan bien, con tanto tino, que he querido hoy traer aquí parte de su texto, Yo no soy defensora del parto en casa, y animaros a leerlo entero. La frase que titula mi post es suya, pero bien podría ser también mía.

Yo no soy defensora del parto en casa, como no soy detractora del parto hospitalario. Yo soy defensora de que cada mujer es perfectamente capaz de elegir libremente, y de que esta sociedad debería favorecer las decisiones libres, sin presuponer incapacidad o enajenación, y sin intentar, constantemente, interceder en esa decisión, y mucho menos desde el miedo. Resumiendo: yo lo que defiendo es que cada mujer pueda elegir. Si es que estoy loca.

Cuando una mujer decide que quiere parir en el hospital (en realidad, tanto si lo decide como si lo hace por inercia de grupo) no pasa nada. “Ok, baby, todo correcto. Vas por el buen camino”. Pero cuando una mujer decide, no, se plantea parir en casa, se encuentra con la combinación que desde el inicio de los tiempos se opone a cualquier cosa que cuestione lo establecido: desconocimiento + prejuicios. Mortal.

Como puedo presumir (y de hecho lo hago) de tener uno de los espacios de internet, hoy día, en el que más respeto, diversidad y diálogo se puede encontrar entre las lectoras habituales (y lectores también: ¡Hola, 5%!), pues voy a aprovechar este espacio para compartir un poco de información veraz para aquellas personas que, de verdad, tengan un poco de interés en saber más sobre este tema.

Así que me lanzo: voy a contestar a los prejuicios y preguntas con los que YO me he encontrado al decidir
, con dos de mis tres hijos, parir en casa. Vaya por delante que no pretendo, ni muchísimo menos, convencer a nadie de nada, pero creo (y veo) que existe MUCHA desinformación acerca del parto en casa, así que voy a exponer la información de que dispongo a través de la investigación y mi propia experiencia, por si a alguien le puede interesar.

Y Jessica continúa, con sentido común, reivindicando el papel de las matronas, la necesidad de contar con personal cualificado en el parto en casa, hablando de seguridad y precio mientras contesta a las siguientes preguntas y comentarios, a los que se enfrentan todas las mujeres que se plantean no tener a sus hijos en un hospital: “¡Pero tiene que haber un ginecólogo!”, “parir en casa es más peligroso que parir en el hospital”, “¿pero cómo va a ser seguro si en casa no tienes medios?”, “¿y si pasa algo durante el parto?”, “si la Seguridad Social no lo cubre, será por algo”, “antes las mujeres/los bebés se morían en el parto”, “eres una irresponsable/ estás loca”, “eres una valiente”, “es carísimo”,

Si os interesa mínimamente el tema, por favor, leed a Jessica.

La pubertad puede empezar a manifestarse en nuestros hijos ya a los ocho o nueve años, ¿sabrías reconocerla?

La adolescencia. Los padres vivimos la infancia de nuestros hijos apartando de nuestra mente la llegada del temido lobo feroz, ese que convertirá a nuestros adorables pequeños que hoy cantan villancicos sin ser capaces de pronunciar bien “Rodolfo el reno” y sueñan con la mañana de Navidad y Reyes en desconocidos a medio camino entre la infancia y la edad adulta que tal vez nos nieguen sus besos y abrazos y anden buscando estrategias para pasar más tiempo con sus amigos y menos con nosotros.

Pero antes de que la adolescencia llame a la puerta, tendremos en casa a la pubertad, una fase que es fácil que pase desapercibida si no estamos atentos. Y cada vez llega antes. El percutor no está claro si son factores ambientales, el aumento del índice de masa corporal de nuestros niños, pero su llegada se ha constatado que que se ha adelantado en torno a un año en Europa.

La pubertad, el inicio de la maduración sexual que dura entre dos y cuatro años aproximadamente, puede empezar ya desde los ocho años y hasta los trece en las chicas. En los chicos el inicio se retrasa un poco y puede iniciarse a los nueve o diez. Si comienza muy pronto o antes de esas edades conviene acudir al pediatra para que se evalúe, si lo considera necesario, que la edad ósea del niño sea acorde con sus años y que valore si se está ante un caso de pubertad precoz que requiere tratamiento.

En las niñas notaremos que la pubertad se inicia porque se producen estirones notables y empieza a apuntar el botón mamario. Uno o ambos pechos parecen algo inflamados y si palpamos bajo el pezón podremos notar una zona más dura. Suele ser el primer síntoma visible y entre año y medio o tres años después aparecerá la primera regla o menarquia, de la que ya hablaremos más a fondo en un futuro. Hay otros cambios, que en algunas niñas se adelantan al apuntar del pecho, como la aparición del vello púbico y axilar (pubertad viene a fin de cuentas del latín pubere que significa pubis con vello), algo de acné y el pelo más graso o mayor olor corporal.

En los niños lo que suele manifestarse primero (en torno a los once años, pero es normal que sea hasta un par de años antes) es que aumente el tamaño de los testículos, con la posibilidad de que se oscurezca la piel de la bolsa escrotal. Puede haber un testículo más alto que otro, pero sí están ambos en su bolsa es normal. También aumentará el tamaño del pene, pueden producirse las erecciones espontáneas y esas primeras poluciones nocturnas que tanta literatura han generado, también puede apreciarse una secreción blanca llamada esmegma bajo el prepucio que también es normal. No obstante, ante cualquier duda, ahí están los pediatras.

Además puede empezar a cambiar la voz. Otros cambios como el estirón, el acné, la grasa en el pelo, más sudor con más olor o el vello en el cuerpo con comunes con las niñas.

Podéis encontrar más información sobre la pubertad en nuestros niños y en nuestras niñas en la Asociación Española de Pediatría y en la web de Pediatría Integral de manera más técnica, menos divulgativa. También hay en la AEPED información sobre la pubertad retrasada (os adelanto que es aquella que no se ha iniciado a los 13 años en las niñas y a los 14 años en los niños) y aquí tenéis un PDF muy completo sobre pubertad precoz y adelantada.

Da un poquito (o un mucho, dependiendo de la persona) de pena a los padres ser conscientes de estos cambios. Queremos seguir viendo a nuestros hijos de nueve, diez u once años como niños pequeños, pero conviene ser realistas y conscientes de que están empezando a dejar de serlo.

Y a título particular creo que no hay que tener tanto miedo a la llegada de la adolescencia. Es una etapa que es complicada, sobre todo para la que pasan por ella, pero la gran mayoría hemos sobrevivido. Los hay que incluso hemos tenido una adolescencia bastante plácida con pocos sobresaltos para nuestros padres.

Si aún tenemos niños pequeños o púberes incipientes, estamos a tiempo de sembrar para luego recoger. Sobre todo con el ejemplo. Además de llevarnos las manos a la cabeza cuando oímos noticias de comas etílicos en preadolescentes o en la edad de inicio de las relaciones sexuales, podemos ser ejemplares en nuestra relación con el alcohol desde ya mismo o hablar con ellos sobre el sexo cuando aún nos escuchan y estamos a tiempo.

Y también podemos y debemos fijarnos en esos adolescentes que dedican las mañanas de los fines de semana a hacer deporte, que entrenan a niños pequeños y los arbitran, que son voluntarios en protectoras de animales o retirando plásticos de las playas, que leen con voracidad y se entusiasman hablando de esos libros que les apasionan, que empiezan a hacer sus trabajitos para ayudar en casa, cuidan a sus hermanos pequeños o se esfuerzan en los estudios para obtener una beca. También los hay si somos capaces de verlos.

Fotos: GTRES

Peluches con lastre cajas sensoriales, lámparas de lava… ideas de regalos para niños con autismo

El año pasado por estas fechas escribí un post parecido, uno en el que recomendaba posibles regalos para añadir en la carta de los reyes magos de los niños con autismo. Regalos que también pueden servir a niños con otros tipos de discapacidad. Este años he vuelto a encontrar gente que me pide ideas, así que he decidido añadir algunas nuevas.

Es complicado sugerir regalos para niños con autismo. Primero porque el autismo tiene muy distintas manifestaciones, no es lo mismo un chaval con Asperger que mi hijo, no verbal y con un elevado grado de dependencia. En segundo lugar porque más allá de las manifestaciones del autismo cada niño con autismo es un individuo diferente con sus gustos, sus propias preferencias que hay que acompañar y respetar. Y en último lugar por sus intereses restringidos, una característica del autismo que dificulta mucho encontrar qué puede gustarles.

Con frecuencia ellos no piden nada, pero los que sí piden mucho son los tíos y abuelos que desean que los reyes pasen por sus casas dejando algún regalo para ellos y no sabemos qué decirles, no sabemos siquiera qué pueden traerles en nuestra casa y no queremos que vivan un agravio comparativo con sus hermanos sin autismo.

Voy a comenzar recordando rápidamente lo que os recomendé el año pasado, muchos centrados en lo sensorial.

Eran mantas de peso, mordedores, pelotas de pilates con las que balancearse, cascos que insonorizan, grandes peluches, instrumentos musicales, álbumes de fotos, largas serpientes de plástico y columpios. Tienen suerte aquellos con chalet que pueden tener un columpio en el patio, entre los padres de niños con autismo que vivimos en pisos hay un porcentaje importante estudiando cómo demonios colocar uno en algún punto de la casa.

Y ahora vayamos con los nuevos.

Si el año pasado recomendaba mantas de peso, este año os traigo los peluches con peso o con lastre, para colocar sobre el niño, sobre sus piernas, brazos u hombros, dándoles confort. La sensación de peso sobre el cuerpo proporciona calma. A Jaime los reyes le traerán este teckel de Hop’Toys (una web especialista en juguetes para niños con discapacidad) que pesa 2,3 kilos y cuesta poco menos de 30 euros.

Hay más modelos. Estos dos pesan algo menos y cuestan algo más:

Mejor que serpientes de goma, si a vuestros hijos les gusta igual que al mío tener objetos largos y oscilantes que sacudir con las manos y andan buscando cinturones, las correas del perro o las pinzas de la barbacoa, además de las serpientes nosotros hemos encontrado unas gomas resistentes y pensadas para niños con autismo estupendas. Me consta que en el colegio de Jaime son un éxito con muchos de sus compañeros. Se pueden encontrar en Amazon por unos diez euros, vienen en packs de doce.

Muchos niños con autismo gustan de experimentar con texturas, para ellos hay cajas sensoriales con las que pueden trabajar. Las imágenes que veis son también todas de Hop’toys. No obstante, estas cajas se pueden elaborar con cierta facilidad y no hay necesidad de comprarlas.

A Jaime, que ahora tiene doce años, esta Navidad le van a traer un muñeco indicado para bebés de unos nueve meses que emite canciones y sonidos. Hay muchos muñecos semejantes, que piden que se reconozcan partes del cuerpo, narran cuentos o emiten estímulos de luz y sonido por distintas vía que también pueden ser una buena opción.

Igual que hay muchos juguetes educativos para bebés que a nuestros hijos con TEA, aunque sean mucho mayores, les pueden venir bien. Torres para apilar, encajables, cajas de formas…

Y terminamos con las luces. Para muchos niños con autismo son también un estímulo estupendo. Hay columnas de luces, un clásico en las terapias de integración sensorial. Las grandes y estables columnas de burbujas cuestan en torno a cien euros, pero tal vez la opción de las lámparas de lava por menos de veinte también puedan gustarles.

Además hay sistemas de luces para la bañera. Y para la bañera, que para muchos es un momento en el que están a gusto y centrados, hay opción de juguetes concretos como juegos de distintas esponjas con diferentes texturas (se pueden comprar o crear). Y aquí también hay un universo de juguetes para bebés y niños pequeños a explorar.

Si tenéis más ideas, serán bienvenidas en los comentarios.

Gospel, humor, baile y una sucesión de números clásicos en la función navideña del circo Price

La pasada semana tuvimos la ocasión de ir al Circo Price, a ver su nuevo espectáculo para la Navidad, muy vagamente inspirado en El cuento de Navidad de Charles Dickens, que estará disponible hasta el seis de enero.

Mereció la pena. Acudí con tres niños menores de diez años, para dos de ellos era su primera experiencia en el circo y salieron encantados.

Es una propuesta que combina el humor, la música gospel y números que tal vez no sorprendan especialmente para cualquiera que haya estado antes en un circo, pero que cumplen con su cometido de emocionar y entretener al público.

El humor lleva de la mano de Wilbur, un Tristán que ha perdido la alegría, y Carla Pulpón, la cometa más pizpireta del firmamento empeñada en ayudarle. Son hilo conductor entre los distintos números, ayudados por un elenco de bailarines (Perfordance) que van cambiando de estilo e indumentaria y que se integran perfectamente en la función. Apoyados también por el coro Gospel Factory, liderado por Dani Reus (Joy Corazón Alegre), que tal vez tenga menos tablas como actor teatral pero que lo solventa con su torrente de voz.

Unos y otros dan paso o acompañan a los distintos artistas, que igual llevan a cabo proezas en altura como hacen maravillas con los diábolos. Precisamente este último, Guillaume Karpowicz, fue el que cosechó más aplausos junto con el jovencísimo trío Arte Algo y su vaivén vertiginoso en la bascula. También Omar & Claudia sobre patines.

¿Qué más números se puede ver? Una bellísima pole aérea que abre la función, vuelos sobre el trapecio, equilibrio sobre sillas, una contorsionista en el interior de una bola de navidad, a una pareja volar danzando, etc.


No es el circo del sol, ni lo pretende. El escenario en el que desarrollan el espectáculo es correcto sin brillar. Es un buen espectáculo familiar, para ir en compañía de nuestros niños y dejar transcurrir dos horas inmersos en la magia del circo, efectiva y correcta.

Una magia que queda de nuevo de manifiesto que no necesita animales.

Dura dos horas con descanso. La entrada en grada cuesta quince euros, en preferente oscila entre 18 y 24 y los palcos valen 30 euros. Los niños menores d esos años que no ocupen asiento solo pagan un euro. Comprando las entradas hasta el 14 de diciembre hay descuentos de hasta el 40%. En el mismo teatro circo Prize, a pocos minutos andando de Atocha, hay un parking subterráneo.

Arduino, rotuladores de impresión 3D, Mecano.. recomendaciones de regalos tecnológicos en el día de Ada Lovelace

Un día como hoy, en 1815, nació en Londres Ada Lovelace. Hija de Lord Byron, fue escritora y matemática y se la conoce como la primera programadora dado que desarrolló el primer algoritmo pensado para ser procesado por una máquina, una creada por Charles Babbage. Pero no me voy a extender con Ada Lovelace. Para más información sobre ella tenéis la wikipedia, este estupendo texto de mi compañero Javi Yanes en el blog Ciencias Mixtas y esta noticia elaborada a partir de la exposición que dedicó a esta mujer del siglo XIX el Espacio Fundación Telefónica.

También hay cuentos pensados para los niños. La ilustración que muestro debajo es de uno de ellos. Está en el segundo volumen de Mujeres, de Isabel Ruiz, cuyos proyectos os recomiendo que conozcáis.

 

Pero aquí tenéis otro, de Mª Isabel Sánchez Vegara y Zafouko Yamamoto, protagonizado en exclusiva por esta mujer: Pequeña & Grande Ada Lovelace. Alba Edtorial ha traído toda una colección de cuentos, de 28 páginas, protagonizados por mujeres relevantes de la historia que merece la pena conocer.

Decía que no me iba a extender con Ada Lovelace y corro el peligro de hacerlo. Lo que quería es, en un día como hoy tan vinculado a la relación de las mujeres con la tecnología por esta efeméride, traer aquí un hilo de twitter que encontré gracias a la recomendable cuenta de @mujerestech muy útil si tenéis en casa niñas a las que queréis afines a la tecnología.

Os recomiendo leer ni solo el hilo, sino también las respuestas que ha generado, repletas de sugerencias de regalos para Navidad y Reyes. Los padres necesitamos de buenas ideas en estas fechas.

Son regalos que no son solo para niñas, por supuesto, pero las niñas es cierto que a veces necesitan un empujoncito extra. Como aclara Paula, la autora del hilo, “evidentemente que estos juguetes sirven para cualquier crío, independientemente de su género. Si pongo énfasis en las niñas es por denunciar la clara discriminación en la mayoría de medios, catálogos y tiendas, y por supuesto es una cuestión de oportunidades y de difuminar un sesgo desde vuestra posición de tutores, de empatizar con la perspectiva de las niñas, en ningún caso quiero indicar imposición en este hilo, y con lo que jamás estaré de acuerdo”.

Y, en serio, mirad las respuestas que Paula ha recibido:

Posibles planes con niños para este puente en Madrid: recorrer el centro, Juvenalia y Game On

Durante el puente de diciembre, previo a las navidades, es típico para muchas familias aprovechar para recorrer el centro de Madrid, ver el alumbrado navideño, recorrer los puestos de la Plaza Mayor y acercarse a Cortilandia. Tal vez también este año recorrer la nueva Gran Vía de aceras ampliadas.

Nosotros nunca hemos sido amigos de multitudes. La última vez que llevamos a cabo un plan semejante los niños eran muy pequeños, pero aun así que haya tanta gente no comulga demasiado con nosotros. Menos aún con mi hijo mayor, que tiene autismo y para el que los bullicios no solo son poco agradables, sino también potencialmente peligrosos. No quiero imaginar que se perdiera, con su aspecto de preadolescente normal pero sin poder hablar ni medir bien los riesgos.

No obstante, es un buen plan posible. A los niños les suelen gustar las luces, jugar con algo de lo comprado en la plaza mayor y comer fuera de casa. Hay padres que redondean el plan de pasar el día recorriendo Madrid con alguna visita a un museo, como el arqueológico o el de ciencias naturales. También subiendo al bus que recorre el centro iluminado.

En fin, la cuestión es que yo quería traer aquí otros dos posibles planes para este fin de semanal largo y sin colegio. Planes en los que también hay mucha gente pero que al menos son bajo techo.

Uno es Juvenalia. Otra cita familiar clásica en Madrid. El Salón del Ocio Infantil y Juvenil, que pretende entretener y también educar a niños y jóvenes de hasta unos dieciséis años, se celebra en Ifema desde el 5 hasta el 9 de diciembre.

Es un batiburrillo de actividades pensadas para niños de distintas edades: manualidades, teatro, personaje infantiles conocidos, Lego ha preparado un scape room, juguetes Cayro tiene preparado un juego de la oca gigantes además de otros juegos de mesa, ETSI Topografía, Geodesia y Cartografía llevará un cajón de arena moldeable, la Asociación Vuela realizará talleres de trucos de magia, la Policía Nacional va también con sus propias actividades y harán exhibiciones con sus perros los días 7 y 8, habrá talleres de lactancia para padres, etc.

Conviene consultar la web para saber qué esperar y decidir cuándo conviene más ir. La entrada cuesta 9,50 euros. Hay un pase familiar de dos adultos y dos niños de 32 euros. Los menores de un año no pagan y hay un 10% de descuento para familias numerosas.

Y también tenemos la segunda edición de Game On, centrado especialmente en los juegos de mesa y organizado por la editorial Asmodee, la más grande de las que se dedican a este tipo de ocio, con la colaboración de la Asociación Ludo Ergo Sum.

Presentarán novedades, habrá más de cien mesas de juego en las que probar distintos juegos de rol, de mesa, cargas, narrativos…. presentando sus mejores juegos y novedades.

También tienen a los niños presentes, que además de poder jugar, podrán acudir a un concierto benéfico de Peter & Jack, que donarán todo lo recaudado a la ONG Los Argonautas que trabajan por, para y con las personas mayores. Tambien va a haber castillos hinchables, una yincana y un espectáculo de juegos y magia de El Mago Roncero.

En la primera edición, el curso pasado, pasaron por allí más de 5.000 personas. Para comer habrá food trucks. Será en la Nave Boetticher de viernes a domingo. La entrada general para su solo día cuesta 15 euros. Hay un pack familiar que sale mucho más a cuenta, ya que permite por veinte euros que pasen dos adultos y hasta tres menores.

El Día Internacional de las Personas con Discapacidad pone el foco en el entorno rural

Este lunes, tres de diciembre, además de día de resaca electoral andaluza, es también el Día Internacional de las Personas con Discapacidad. Y en esta ocasión el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI) y la Fundación CERMI Mujeres (FCM) han decidido poner el foco en el entorno rural.

Reclaman la aprobación de una estrategia estatal de desarrollo rural inclusivo “que permita luchar contra los elevados niveles de exclusión y carencia de recursos y apoyos que sufren las personas con discapacidad en el entorno rural, una población que supera el millón de personas en toda España”.

Me consta que es necesario. El acceso a terapias, tratamientos, escolarizaciones adecuadas, centros para adultos, opciones laborales o simplemente la accesibilidad para salir de casa y poder moverse, son muy precarios con demasiada frecuencia.

Recuerdo la historia de un pequeño pueblo en el que una mujer, que será de mi edad, con unun síndrome raro (el del último de gato) vivía encerrada en su cuarto, atendida únicamente por su madre. Recuerdo una escapada a una casa rural de la que nos trajimos la imagen de un joven con discapacidad intelectual, que paseaba largamente por los campos castellanos en compañía de sus familiares. Recuerdo a una mujer, mayor pero no anciana, confinada a su casa por depender de una silla de ruedas que era imposible mover por las calles de su pueblo.

En nuestro caso concreto, con un hijo con autismo y un grado elevado de dependencia, vivir en un entorno rural estaría descartado. En casa fantaseamos a veces con poder acabar en Asturias, viviendo tranquilamente rodeados de verde en la aldea de la que viene mi familia paterna. Nos encantaría, porque lo rural también tiene muchas ventajas que nosotros apreciamos, pero más que un sueño de difícil realización, incluso si nos atreviéramos a dar un volantazo laboral y personal.

En Madrid tenemos un centro escolar específico para personas con autismo, distintas terapias al alcance de la mano, el programa especializado del Hospital Gregorio Marañon, etc. Tal vez sea posible cuando Jaime sea adulto. ¡Quién sabe! A día de hoy es imposible.

Termino mostrando el manifiesto que el CERMI y la FCM han elaborado para visibilizar las reivindicaciones de las personas con discapacidad que residen en el entorno rural

• En España, las mujeres y los hombres con discapacidad que residen en áreas y zonas rurales constituyen un grupo poblacional numeroso, que supera el millón de personas, con índices de exclusión social y carencia de apoyos y recursos adecuados mucho mayores que los de la población urbana con discapacidad, lo que supone una presión constante y creciente para abandonar este medio. Las personas con discapacidad y sus familias deben ser consideradas como agentes clave en el proceso de transformación del medio rural en un entorno inclusivo, que bajo el prisma de la innovación social ofrezca un nuevo modelo de entorno sostenible y armónico de convivencia donde todas las personas puedan desplegar su potencial humano.

• El movimiento CERMI aboga y reclama la necesaria aprobación de una Estrategia Estatal de Desarrollo Rural Inclusivo, con vigencia para el próximo quinquenio, con enfoque de género, que promueva, planifique, programe, coordine y encauce las acciones públicas y cívicas dirigidas a las personas con discapacidad y sus familias, que residen en el entorno rural en España, a fin de mejorar su participación, acceso a derechos y bienestar social, favoreciendo su arraigo y la continuidad de la población con discapacidad en entornos rurales que actualmente corren peligro de despoblamiento y abandono. Todo ello con arreglo al marco de referencia de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.

• Un desarrollo rural inclusivo, con apoyos efectivos y sin discriminaciones ni exclusiones frente a los estándares urbanos, no puede entenderse sin la dimensión de género, que bajo un enfoque interseccional, tenga presentes y dé respuesta a las necesidades de las mujeres y niñas con discapacidad residentes en el medio rural, las más invisibles, actualmente sometidas a índices más elevados de exclusión, pobreza y violencia, así como de las mujeres cuidadoras de personas con discapacidad. Es absolutamente preciso promover desde la sociedad civil organizada actuaciones de empoderamiento de las mujeres con discapacidad residentes en el mundo rural, dirigidas a lograr que ninguna se quede atrás.

• Las políticas públicas deben potenciar la búsqueda y generación de nuevos yacimientos de empleo en el mundo rural, incluido el emprendimiento, que permitan la creación de riqueza en este entorno, en clave de sostenibilidad que combine las oportunidades de la economía verde con la dimensión inclusiva en la creación de empleo digno y de calidad y en la transformación del entorno rural para hacerlo acogedor y amistoso con las personas con discapacidad.

• Es esencial identificar y desplegar buenas prácticas de convergencia asociativa entre entidades-plataformas- instituciones representativas de la discapacidad y de personas en riesgo de exclusión y del desarrollo rural dirigidas a atender las necesidades de cualquier persona residente en el medio rural en situación o en riesgo de exclusión social.

• Resulta asimismo imperioso poner en práctica fórmulas de gobernanza y colaboración innovadoras entre diferentes agentes participantes en el desarrollo rural, a la hora de diseñar, planificar e implantar apoyos, recursos y dispositivos de promoción y atención a las personas con discapacidad y sus familias.

• Las políticas públicas de desarrollo rural inclusivo, europeas, nacionales, autonómicas y locales, han de fortalecer el arraigo de entre las personas con discapacidad y sus familias residentes en este medio, colaborando así a atenuar la amenaza de despoblamiento que sufre España.

• Debe diseñarse una estrategia conjunta entre las distintas instancias, estructuras, plataformas y entidades en la lucha contra la despoblación del medio rural, que mitigue la presión constante a la que se ven sometidas las personas con discapacidad y sus familias para abandonar el campo y trasladarse de modo no querido a zonas urbanas. El movimiento CERMI aportará al Foro Nacional de Despoblación el enfoque del sector social de la discapacidad en relación con las estrategias contra el despoblamiento del medio rural.

• Disponer de estudios, investigaciones y análisis estadísticos, sociológicos y económicos que permitan conocer la realidad de las personas con discapacidad y de sus familias residentes en el medio rural constituye una necesidad ineludible para sustentar la futura estrategia nacional de desarrollo rural inclusivo que el movimiento CERMI reclama con urgencia a los poderes públicos.

¿Dejáis a los niños en el comedor del colegio por necesidad o porque lo consideráis mejor que comer en casa?

Hoy traigo una pregunta que me gustaría que respondierais. ¿Dejar a los niños a comedor es algo más que un mal necesario? ¿Aporta algo o es una necesidad nacida de la dificultad por conciliar, de nuestros horarios y trajines?.

Ha surgido de la conversación con una compañera, madre más reciente que yo, cuyos hijos se quedan a comer en el colegio. La mayoría lo hacen así según mi experiencia.

En el colegio de mi hija muy pocos niños vuelven a comer a casa, apenas cuatro o cinco de cincuenta. Es un colegio en el que la jornada es partida, aunque me da la impresión de que en aquellos con jornada continua no cambia demasiado la cosa.

Ahí tenéis otra pregunta. ¿Cuántos niños van a comer a casa en vuestros colegios?

Antaño no era así. Yo recuerdo a una mayoría de niños que, en los ochenta, nos íbamos a comer a casa, descansando o jugando un poquito y volviendo por la tarde al colegio. Los que comían allí eran minoría.

Mi amiga me contaba que ella también comía en casa de niña, y que sus hijos no lo hacen por una cuestión de necesidad. De hecho, me decía que la mayoría de conflictos se producen en el periodo de descanso y juego tras comer en el colegio.

Mi impresión es semejante, creo que no aporta demasiado ni a nivel educativo ni a nivel nutricional. Salvo en aquellos casos, que los hay, en los que la comida en el comedor es para los niños la mejor del día porque provienen de entornos desfavorecidos.

Soy consciente de que hay buenos monitores de comedor, amables con los niños y empáticos. Y hay que agradecerles su labor, por supuesto. Pero no todos son así, como en todos los oficios hay bueno, malo y regular. E incluso los buenos, con su mejor voluntad, pueden tener dichos y maneras que no casen con la manera en la que deseamos educar a nuestros hijos.

He oído en el pasado argumentos a favor del comedor apoyados en que “así les enseñan a comer de todo”, en que “de esa manera aprenden a probar cosas nuevas”. aunque según otros compañeros, que fueron en su infancia a comedor, lo que aprendes es a esconder comida y a realizar canjes con el compañero.

Yo ya os he contado en el pasado que jamás he querido obligar a comer a mis hijos, no he usado el chantaje emocional, el castigo o la recompensa. Yo sufrí durante mi infancia la guerra a la que se somete a los niños que son considerados malos comedores y no quería eso para ellos. Respeto su apetito y dejo que están descubriendo y desarrollando afinidad por distintos sabores con el tiempo. Será por eso o será por suerte, pero ambos comen variado y felices a día de hoy. También Jaime, que tiene autismo y no empezó a masticar hasta los dos años y medio.

Jaime va a comedor. Por necesidad. Y además el comedor de un colegio especial difiere bastante del de un colegio normal. Julia come en casa. Si le preguntas si quiere quedarse a comer en el colegio te contesta rápidamente que no, ha oído distintas historias de sus amigos que no la animan a ello. “Te obligan a comer judías verdes”, me dice.

Y es fácil que en casa acaben comiendo mejor que en el comedor del colegio a poco interés que pongamos, limitando fritos y huyendo de procesados. Lentejas, pasta integral, pescadito a la plancha, guisantes o judías verdes con un filetillo, sopa y cocido, un guiso de patatas, arroz con verduras o en plan paella…

Pero claro, hay que poder. Nuestros horarios tienen que permitirnos ir a comprar y cocinar, tienen que déjanos a los niños, alimentarlos y, con frecuencia, retornarlos al cole. O tener abuelos o cuidadoras que lo hagan por nosotros.

Así que retomo mi pregunta. ¿Creéis que es bueno que los niños vayan a comedor o van porque no hay más remedio?

EUROPA PRESS

“Me encantaría que nuestros padres y los profesores se llevasen bien”

Me encanta que nuestros padres y los profesores se lleven bien.

Es importante que se hablen y que se digan “esto Noelia lo ha hecho mal”.

Eso también sería el colegio ideal, que los padres se implicasen.

Porque al fin y al cabo tienen mucho que ver y mi educación también va a depender de los dos.

Me gusta que mis padres y los profesores se lleven bien porque si no para mí se me acabó el cole.

Los profesores te conocen en un aspecto diferente y los padres en otro, así que yo creo que la mejor educación sería que hicieran un trabajo conjunto.

Atención, porque los que dicen estas frases, que son verdades incuestionables y deseos legítimos, son niños de entre 5 y 12 años en la segunda mitad de este vídeo:

Hoy martes 27 de noviembre, día del maestro en España, es un buen momento para que todos, docentes y padres, revisemos hasta qué punto estamos cumpliendo con las lógicas peticiones de los niños y hagamos propósito de enmienda.

Es vital cultivar el respeto y la cooperación entre profes y familias. Incluso cuando discrepamos, es algo que jamas debe perderse.

En esas discrepancias tenemos que estar abiertos a escuchar al otro, por mucho que estemos convencidos de que nadie conozca a nuestro hijo como nosotros o que como su tutor creamos entendamos mejor lo que le pasa a ese niños que sus propios padres gracias a nuestra experiencia y preparación. Nadie tiene siempre la verdad absoluta.

El objetivo último tanto de unos como otros debe ser el bien del niño, su crecimiento personal y bienestar primero y su rendimiento académico a continuación. Y tenemos que cooperar en esa dirección, entendiendo que todos podemos errar y que no pasa nada por pedir disculpas para poder avanzar.

Las familias debemos involucrarnos en el centro tanto como nos sea posible, por mucho que nuestros horarios y quehaceres diarios no nos lo pongan fácil. Pero necesitamos también escuelas que nos abran sus puertas, no aquellas que nos prefieren lejos para evitar líos.

Por supuesto que hay maestros terribles, igual que hay familias tóxicas capaces de amargar, de quemar a docentes magníficos. Pero por muchas malas experiencias que se hayan acumulado, no pueden pagar justos por pecadores.

Padres y maestros tenemos que dejar de vernos en posiciones enfrentadas, como potenciales quebraderos de cabeza que es mejor que nos dejen en paz.

Son nuestros niños los que nos lo están pidiendo. Y el sentido común, la humildad y el deseo de mejora les dan la razón.

(GTRES)

 

¿Niños que molestan o una cuestión de civismo?

Este domingo mi compañero Edu Casado, autor del blog que sigue la pista a los deportistas olvidados en este mismo periódico, me mandó el siguiente tuit comentando que yo había escrito al respecto en el pasado:

Y he escrito de asuntos relacionados, cierto. De los establecimientos que no admiten niños por ejemplo, o de la niñofobia que parece estar en auge en determinados ambientes. También de cómo al ser madre de un niños con autismo, discapacidad invisible porque mi hijo no parece tener nada, y tener contacto con muchas familias en tesituras semejantes, he visto a gente catalogando rápidamente a un niño como maleducado cuando la realidad es más compleja de lo que ellos imaginan.

A esa conversación en Twitter se sumó otro compañero, Raúl Rioja que es uno de los autores de Tres al contragolpe y que aportó algo con lo que estoy de acuerdo. “A mí los niños no me molestan en absoluto de cena por ahí, pero ayer estuve en un restaurante y había un padre poniéndole en el móvil primero música tecno, después Cantajuegos, y luego varias canciones más a todo trapo. Es más cuestión de educación que otra cosa casi siempre”.

(GTRES)


Es cierto. Es una cuestión de educación, más que de sí los niños saben comportarse o no, por mucho que es cierto que los niños son niños y tienen sus momentos regulares en los que es preciso la comprensión del resto de la sociedad, que también fueron niños una vez.

El que es incívico lo será con niños, sin ellos, con perros, fumando, conduciendo y montado en patinete.

El que es cívico puede meter la pata ocasionalmente o molestar a su pesar en determinadas circunstancias. Con niños, sin ellos, con perros, fumando, etc.

El reto es ser capaz de distinguirlo cuando somos los molestados. A veces sacamos conclusiones precipitadas y confundimos a los segundos con los primeros.

Por experiencia os digo que si somos de los cívicos y nuestro hijo no se está comportando bien, los padres somos los primeros que sentimos apuro y nos apresuramos en buscar soluciones, las que creamos que mejor pueden funcionar. Desde salir temporalmente del restaurante a sacar todo el arsenal de distracciones disponibles.

También es verdad que ‪a la abundancia de incívicos se suma también la abundancia de personas poco empáticas, que deberían ponerse en el lugar del otro y preguntarse si tienen toda la información antes de juzgar. ‬

Hay momentos de estrés, intentando calmar a ese niño precisamente para. O molestar pero también para que nuestro hijo se sienta mejor, en los que las malas caras o los comentarios envenenados no ayudan precisamente.

‪Y de esos también los hay incapaces de ponerse en pellejo ajeno y que siempre se creen los reyes del mambo y los que pecan puntualmente de eso porque, por ejemplo, tienen un mal día.‬

‪También es un reto importante discernirlo.

Al final todo se resume por si solo en que todos, absolutamente todos, deberíamos tomarnos muy en serio el ser capaces de vivir en sociedad, sin tirar papeles al suelo, recogiendo las cacas de nuestros perros, dejando que esa persona que solo lleva un par de cosas pase por delante de nuestro carro cargado en el supermercado o que cedamos el asiento del metro a esos que lo necesitan más que nosotros.

La amabilidad es una virtud a reivindicar que conduce a ese civismo que mejora las sociedades.

Igual que la empatía, el no creernos el centro del universo, asumir que tal vez no lo sepamos todo y aprender a relativizar.