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‘Carla no es Carla, sino Carlos’, un cuento para educar sin etiquetas

Hace mucho que conozco a Alba Alonso Feijoo, tanto que no recuerdo exáctamente desde cuándo ni cómo di con esta profesional de la educación que se bate el cobre, desde las redes sociales y el duro suelo, para que cale ese lema que muestra siempre visible: Educar sin etiquetas.

Esta maestra gallega lleva mucho tiempo defendiendo el derecho de los niños a ser quiénes son, a crecer libres y propios, a que tengan una infancia feliz y plena, con el proyecto RealKiddys. Desde hace años está denunciando los imperativos de género, esos que constriñen a muchos de nuestros hijos de manera casi imperceptible impidiéndoles soñar sin ataduras.

Os recomiendo que la sigáis si es que no lo hacéis ya, la podréis encontrar como RealKiddys en las distintas redes sociales. Sus reflexiones, sus hallazgos, son siempre interesantes.

Su último proyecto también lo es. Es un libro, un cuento nacido por crowdfunding y centrado en la infancia trans, en esos niños que, aún teniéndolo más fácil cada año que pasa, siguen encontrando demasiados escollos e incomprensión en su camino.

‘Carla no es Carla, sino Carlos’ es un pequeño intento por allanar ese recorrido hacia la edad adulta, por hacer comprender la necesidad de respetar lo que sienten y quiénes se sienten. Así lo explica Alba:

Yo que nunca fui de rosa y mira tú por dónde en mi último cuento infantil este tono domina sobre todos los demás. Y respecto a los colores y tonalidades sigue habiendo gente que no comprende el porqué de usar tonos rosas y azules. El porqué de seguir transmitiendo un mundo sexista y binario cuando Realkiddys lucha contra todo ello desde sus inicios.

Efectivamente, en ‘Carla no es Carla, sino Carlos’ se juega con un mundo azul de niños y un mundo rosa de niñas. Pero lejos de estar de acuerdo con ello lo que hacemos en este cuento es simplemente representar una realidad muy común en el mundo transexual infantil.

Cierto es que la realidad transexual, al igual que cualquier otra realidad, es diversa y no hay una única y correcta manera de ser transexual. Pero los niños y niñas trans quieren encajar tanto en lo que la sociedad les vende como “correcto” para ser niños o niñas, que tienden a caer en los estereotipos de género muy a menudo.

Probablemente en el mundo no-binario o de niñes estos tintes tan rosa/azul no tengan cabida alguna (o sí, ya he dicho que todo es más diverso de lo que creemos, y considerar que por ser no-binario tienes que ir de verde o naranja vuelves a caer en los estereotipos). Lo ideal sería que lográsemos romper con los estereotipos en todos los campos del género: ni todas las lesbianas llevan el pelo corto, piercing y son masculinas, ni todos los gays tienen pluma, ni todas las rubias son tontas, ni todas las personas trans deciden operarse…

Como ves no hay un único camino en la vida, sino millones de ellos.

¿Por qué entonces conformarnos con la opción A o la B cuando el alfabeto tiene tantas letras?
Y cuando además descubras que las combinaciones son infinitas aún te alegrarás más.

Pensado para niños muy pequeños, yo creo que a partir de unos cuatro o cinco años, es un libro breve, de dibujos y mensajes sencillos, que vira del rosa intenso e impuesto al arcoíris de la aceptación.

Como buen cuento, tiene un final feliz
. A Carla todos la acaban aceptando, empezando por los maestros y terminando por sus padres, a los que les cuesta más asimilar que ahora su hija es hijo, es Carlos.

No es así en todos los casos. Carlos es Carlos y él se encuentra más comprensión entre los docentes que entre su familia o sus iguales, salvo una amiga especialmente empática. No es el caso particular de Carla/Carlos lo más importante, sino el mensaje de aceptación, de normalidad, de amor incondicional.

La autora ha contado que tuvo niños como Carlos a su cargo, y reconoce que no siempre supo darles la respuesta que necesitaban, que merecían:

Sonia fue alumna mía cuando mi andadura en la escuela pública comenzaba. Trabajo como maestra de inglés en infantil y primaria y Sonia tenía aquel curso tan solo 4 años. En mi clase de inglés y a esas edades trabajo mucho por commands: “stand up, sit down, turn off the light, look at me, run, fly…”. Y en aquella época además solía dividirlo por sexos: “Girls come here, boys sit down, girls swim, boys stand up”.

Sonia siempre se “confundía” en estos juegos. A pesar de ser una niña (o eso pensaba yo) solo seguía aquellos “commands” que ordenaba a los niños que hicieran. “Mal, Sonia, mal. You are a girl!!!” Pero Sonia hacía oídos sordos a mis palabras. No fue hasta años más tarde que descubrí qué significaba ser trans y me pregunto si Sonia sigue llamándose igual o es ahora Pedro, Manuel o Antonio. Tal vez tenga el mismo cuerpo o tal vez no. Tal vez solo quería ser como su padre (tenía pasión por él) o tal vez no. Pero desde luego mi forma de actuar con ella (o él) no fue nada correcta.

También quiero que conozcas a Laura (nombre ficticio). Laura se identifica muy a menudo con un niño. Su expresión de género (pelo corto, chándal, deportivas…) es totalmente masculina. Esto no debería llamar mi atención en un principio, pero es que en clase de “Arts and Crafts” Sonia dibujo a un niño cuando toca hacer autorretratos. Y si nos agrupamos por grupos heterogéneos ella se cuenta a sí misma como un niño.

Pero afortunadamente yo sé hoy mucho más que cuando le di clase a Sonia. Por eso dejo que Laura exprese su identidad de género como ella quiera. He hablado con su tutora y el claustro al respecto para que todas y todos estemos atentos ante cualquier nuevo indicio. Ahora tengo claro que lo realmente importante es que Laura pueda sentirse libre para expresar su género como quiera, sea solo durante un tiempo o para siempre. Y de momento afortunadamente así es.

Apenas quedan un centenar de ejemplares de este cuento, que se pueden adquirir por 15 euros en la web de la autora. También en su versión gallega, ‘Uxía non é Uxía, senón Uxío’.

‘El principito’ ya está disponible en lectura fácil, pero necesitamos más libros adaptados

Necesitamos más libros en lectura fácil, necesitamos más cuentos y novelas adaptados ahora que la sociedad personas que por tener discapacidad intelectual o problemas cognitivos asociados, por ejemplo, a una demencia, puedan disfrutar de esos contenidos y al mismo tiempo ejercitar sus capacidades.

Esta semana fue noticia que Fundación Once ha adaptado un clásico delicioso, El principito, a lectura fácil.

No solo lo ha adaptado, también lo ofrece de manera gratuita desde su biblioteca a todos los interesados.

Esta fundación recuerda que también dispone de de otros títulos para personas con problemas de comprensión lectora como 21 Cuentos de los hermanos Grimm o La casa de Bernarda Alba de Federico García Lorca.

Es de agradecer el esfuerzo de fundaciones como La Once y también de iniciativas privadas como la de la editorial SM, que también está haciendo el esfuerzo de adaptar parte de su colección Barco de Vapor.

Pero títulos así debería haber muchos más y por impulso institucional, público, no únicamente por iniciativas privadas. El acceso a la cultura es un derecho universal, pero que queda muy limitado para un porcentaje demasiado amplio de la población.

Como os contaba cuando entrevisté a la editora de SM, los textos adaptados a lectura fácil son imprescindibles para muchas personas que tienen dificultades lectoras transitorias o permanentes. Tienen que seguir las directrices Internacionales de la IFLA (International Federation of Library Associations and Institutions) y de Inclusion Europe en cuanto al lenguaje, el contenido y la forma y ser validados para contar con el logo LF. En Lecturafacil.net y en la web de PlenaInclusion hay más información sobre la lectura fácil.

Las aventuras Txano y Óscar, dos mellizos capaces de atrapar a los niños entre las páginas de un libro

No hace que conocimos a Txano y Óscar, dos mellizos muy distintos salvo en su espíritu aventurero. Probablemente fue porque se alojan en libros autoeditados, esos cuya distribución es más ingeniosa que masiva.

Tuvimos la suerte de saber de su existencia el mes pasado en la feria Literania. Allí me topé con Julio Santos, su autor, y me quedé con las ganas de hacer lo propio con Patricia Pérez, la ilustradora que tan bien trabajo ha hecho plasmando a los amigos y la familia de estos dos hermanos, en la que también hay una hermanita adoptada en China y un perro, Maxi. Los animales son nuestra familia y Txano y Óscar lo tienen más que claro.

Compré los dos primeros, porque hay nada menos que cinco volúmenes ya publicados (todos ellos de 130 páginas), y los llevé a casa como regalo para Julia. Han sido todo un éxito. Elena la sirena de Ona Carbonell quedó momentáneamente aparcada en la mesilla para ceder puesto a estos dos libros infantiles, que beben del espíritu de Los Cinco pero lo modernizan y acercan a nuestra cultura.

Muchos libros infantiles recuerdan a esos cinco niños con perro de nuestra infancia, empezando por el superéxito patrio de Los futbolísimos, que era el libro que casi todos los niños que escuché entrevistados por la radio este pasado fin de semana estaban adquiriendo en la Feria del Libro de Madrid. Y el mismo Roberto Santiago me reconocía en una entrevista este invierno que no hubiese escrito esos libros de no ser un voraz lector de Enid Blyton de niños.No sé si Julio Santos, informático de profesión, también los disfrutaba de niño y reconoce esa influencia.

No es que sea importante. Es normal que una pandilla de niños que resuelven misterios apoyándose en la amistad recuerden esos clásicos, lo que importa es elaborar personajes carismáticos, escribir con frescura, ser original en el desarrollo y atraer a los niños, lograr ese rapto del que os hablaba ayer mismo.

Txano y Óscar primero entran por los ojos, porque son incuestionablemente unos libros es muy bonitos. Se nota que se los ha engendrado con cariño. Pero al adéntrarte en ellos descubres que no es solo fachada. Están narrados con tino, con mucho sentido del humor, las dosis necesarias de misterio y la intención de transmitir valores, porque es imposible no hacerlo cuando los lectores van a ser niños de entre seis o siete y doce años.

A partir del tercer título Txano y Óscar se ponen muy viajeros. En El dragón de Jade viajan hasta China a resolver misterios; en El secreto de los dogón llegan hasta Malí y en El conjuro escarlata la protagonista, en lugar de la maleta, es la magia.


Por cierto los dos primeros títulos, Txano y Óscar y la piedra verde y Operación sabueso, está disponible para su lectura online de manera totalmente gratuita. Podéis entrar en la web y descargarlo para comprobar si a vuestros hijos les puede encajar, o incluso para dárselo directamente a ellos a leer desde un dispositivo digital y que así conozca a estos hermanos aventureros.

¿Sabes quién es ‘El pollo Pepe’?

¿Conocéis al pollo Pepe? Si la respuesta es negativa es muy probable que no hayáis tenido mucho trato con niños pequeños en los últimos diez  o quince años.

Así hablaba de él mi compañera y librera Regina ExLibris en su blog de libros:

El secreto de su éxito entre niños y adultos es simple: la historia es muy sencilla, permite interactuar con el personaje y, además, es tremendamente divertido.

Por mi parte jamás olvidaré la primera vez que me topé con El Pollo Pepe entre anaqueles, porque me cautivó desde el instante en que lo hojeé. Una amiga librera de la vieja escuela me lo descubrió. Y hace un rato he sido yo quien le ha revelado el bibliosecreto a un librero recién llegado a reginaexlibrislandia.

El pollo Pepe, que no puede ser más gordo y más amarillo, es todo un superventas. Nacido en mayo de 1997 de la mano de Ant Parker y Nick Denchfiel, tiene cuatro títulos publicados (El pollo Pepe va a la escuela, El pollo Pepe aprende a volar, El pollo Pepe quiere jugar y El pollo Pepe encuentra un huevo) y más en camino.

Por cierto, Pepe es de origen londinense y su verdadero nombre es Charlie, que así se llamaba el padre de Nick Denchfiel. Quién y por qué decidió llamarle Pepe en España es un misterio a desentrañar.

También en España, con 24 ediciones, uno de esos cuentos infantiles presente en prácticamente todas las bibliotecas escolares, que suele llegar a los hogares para que niños que son poco más que bebés pasen sus páginas, las chupen, las gasten y rompan los pops-ups. Y bien está que así sea.

Esos primeros libros, concebidos recios, son para ser disfrutados. Como todos a cualquier edad en realidad.

Son para que los padres nos tomemos muy en serio fomentar el amor por pasar páginas en nuestros niños. Para que nos sacudamos vergüenzas y prejuicios y leamos volúmenes como el pollo Pepe poniendo voces, haciendo aletear a los libros o escondiéndonos tras ellos.

Las ventajas de leer cuentos a los niños son muchas. Tantas como las de leer junto a nuestros hijos, cada uno su propio libro, cuando son algo mayores.

Me da la impresión de que es frecuente que nos entreguemos a la lectura de cuentos cuando son muy pequeños y, en cuanto son mínimamente autónomos leyendo, dejamos a nuestros hijos solos ante las letras. Hay que seguir compartiendo lecturas y momentos pasando páginas juntos.

SM va a llevar a cabo eventos por toda España para celebrar su cumpleaños. El primero será el 18 de mayo a las 11:00 horas en Madrid (Malena Experience de Chamartín). Irá Pepe y Paloma Jover, pedagoga, docente y editora de literatura infantil y juvenil, dará una charla sobre la importancia de leerle a los niños.

¿Cuál es tu favorito entre los cuentos infantiles más vendidos?

23 de abril, día del libro. También día del cuento. Todos los padres queremos que nuestros hijos lean y compramos y ponemos a su alcance cuentos, se los leemos y animamos a que pasen sus páginas solitos.

Aunque entre nuestros cuentos favoritos, aquellos que guardamos con cariño pese a que mi hija ya haya superado la edad de leerlos, confieso que no están estos superventas, los equivalentes a Los pilares de la tierra, El tiempo entre costuras o Juego de tronos En versión infantil.

(GTRES)

Los hay que nos han gustado mucho, como ¿A qué sabe la luna? o Sopa de calabaza , pero en casa han triunfado otros títulos como Las ciudades de colores, El cazo de Lorenzo, Galgui o Sí, somos raros.

Pero no cabe duda de que algo tienen los cuentos más vendidos si están ahí, en lo más alto, algunos desde hace tantos años.

Esta lista es para que podáis votar por vuestro favorito, también para que podáis opinar sobre los motivos por los que os gusta o no os gusta tanto alguno de ellos. Puede servir de guía a otros.

Son quince cuentos para niños muy pequeños, no para primeros lectores. De haber incluido esa segunda categoría veríais a Geronimo Stilton, El diario de Greg o Futbolísimos. Y es una lista nacida de buscar lo más vendido en distintas plataformas de venta online pero también de mi experiencia.

Leer no solo supone abrir las puertas a otros mundos, no solo es disfrute; leer nos hace mejores, más completos. Es así a todas las edades y la mejor manera de transmitir el amor a la lectura es que nosotros leamos, que nuestros hijos nos vean hacerlo. Es la recomendación en la que todos los expertos coinciden.

Antes de dejaros con la lista, comparto los motivos por los que debe haber cuentos en la vida de nuestros niños que facilita Faitbelin Quintana, directora de la Escuela Nemomarlin Arturo Soria:

  • Los cuentos fomentan la intención comunicativa, el lenguaje y la comunicación gestual en los más pequeños, ampliando el vocabulario con la repetición y aprendizaje de nuevas palabras.
  • La lectura de cuentos promueve el desarrollo de la memoria y la capacidad de comprensión del mundo que les rodea. También despiertan la curiosidad y desarrollan la atención.
  • Trabajan la inteligencia emocional, llegando a empatizar con los personajes del cuento. Los niños se sienten identificados, lo que nos permite a los educadores y padres trabajar con ellos las emociones.
  • Son propicios para crear un clima de calma y relajación, perfectos para antes de dormir.
  • Son una herramienta con un componente lúdico que permite introducir en los niños temas de transición como la llegada de un segundo hermano, el control de esfínteres o el comienzo en el colegio, entre otros.

¿Es mejor evitar que los niños lean cuentos tóxicos o enseñarles a leer con criterio?

Mi hija ya tiene diez años, lee muchos mangas y libros para su edad, y los cuentos infantiles, aunque cercanos en el tiempo y la memoria, le quedan ya lejos.

Mi hija conoce Caperucita Roja, Los tres Cerditos o Hansel y Gretel. Los conoce, pero no la han marcado. Y los conoce más porque sus abuelos eran los que decidían contarle, en la mejor tradición oral de la que proceden esas historias, que por habérselos leído.

Los cuentos infantiles que más ha disfrutado, que los adultos preferíamos leerle y que conservamos con cariño en casa son otros: Las ciudades de colores, ¡Fuera de aquí, horrible monstruo verde!, Galgui, El cazo de lorenzo, Sí, somos raros o ¡Qué fastidio ser princesa!. Libros que, sin duda alguna, son mucho mejores.

Creo que es de ley conocer las andanzas de Caperucita y el lobo y otros cuentos clásicos, en sus diferentes variantes, porque son referencias culturales que vamos a encontrar con frecuencia a lo largo de nuestra vida, de forma evidente o subterránea. Eso no significa necesariamente que haya que leerlas.

(GTRES)

Esas historias, tanto a mi hija como al resto de niños que veo en mi entorno, no les han calado, les han resbalado. Al menos hablando de libros, distinto sería tal vez si nos fijásemos en las películas. Pero incluso gustándoles, no creo sinceramente que vayan a definir como serán sus relaciones con los demás o su percepción de ellos mismos. Hay muchos otros estímulos y herramientas a nuestro alcance para contrarrestar esos posibles efectos perniciosos.

Hace ya más de dos años que os contaba, a cuenta de las princesas Disney, que hay que entender que Blancanieves, Cenicienta y Aurora son hijas de su tiempo (y que los niños son perfectamente capaces de entenderlo).

Esta semana ha sido noticia y también polémica que un centro educativo de la Generalitat de Catalunya ha decidido retirar 200 cuentos de su biblioteca infantil, entre ellos cuentos clásicos como el de Caperucita, por sus patrones sexistas, por ser tóxicos.

No digo que no haya cuentos que no proceda eliminar. Con frecuencia se publican para niños productos de tan baja calidad que da vergüenza.


Pero, lo siento, no me gusta eso de prohibir libros erigiéndose como autoridad moral.

Vale que no es ningún drama que hayan desaparecido de esa biblioteca escolar infantil. No hay que poner a nadie en la picota por esa decisión que seguro es bienintencionada, pero yo me alineo con aquellos que consideran que lo que hay que hacer es enseñar a pensar, a identificar aquello que pertenece a otra época o es inaceptable, antes que borrar el rastro sin más de dos centenares de libros.

Esos libros pueden ser unos estupendos instrumentos educativos. Mejor que crear un castillo a salvo de todo riesgo, una burbuja que es imposible que sea perfecta por mucho que lo intentemos, es armar a nuestros niños a tener criterio.

‘Pioneras. Mujeres que abrieron camino’ y otros diez libros protagonizados por mujeres para niños y niñas

Pioneras. Mujeres que abrieron camino, un libro escrito por Espido Freire e ilustrado por Helena Pérez García, es el último que ha llegado a mis manos protagonizado por mujeres que todos deberíamos conocer. Y con todos no excluyo a nadie, es una lectura interesante para niños y niñas y adultos de todas las edades.

Digo que es el último porque en los últimos años lo cierto es que ha habido muchos. De no tener prácticamente ningún título pensado para acercar a la infantería a esas mujeres relevantes que la historia ocultó con más o menos éxito, tenemos una abundancia de títulos que nos facilitan la tarea de reivindicarlas, de tenerlas como espejo que impulse nuestro vuelo.

Habrá quién hable de un boom, tanto de los libros (novelas y ensayos) feministas como de este tipo concreto de volúmenes aptos para niños que recorren biografías pretéritas y presentes. De un boom o una moda con ánimo mercantilista. No puedo negarles la razón, pero yo prefiero tener mucho dónde elegir que un erial que perpetúa la presencia de mujeres relevantes en las sombras.

Pioneras es uno de los que merece la pena. Ágil, bien pensado y bellamente ilustrado, tiene el mérito de contar con la deliciosa prosa de Espido Freire y su inteligencia y sensibilidad como timón.

Así lo describe ella Pioneras en el prólogo, mejor de lo que podría hacerlo yo:

Este libro habla de mujeres que fueron las primeras en romper un límite. Las que vivieron en el siglo XIX buscaron, sobre todo, acceder al conocimiento, que les permitieran estudiar y trabajar en lo que deseaban. Las de principios del siglo xx tuvieron como objetivo el voto y los derechos femeninos. Y el resto, cada una a su manera, demostraron un talento y un atrevimiento único.

Algunas de estas pioneras son muy conocidas, a otras las recuerdan solo en su tierra de origen, y otras han caído en el olvido; cuesta creer que en su momento algo tan cotidiano como ser médica, alcaldesa o cartera representara un escándalo para la sociedad. Leer sus historias supone aprender de la Historia y de sus errores y aciertos.

Antipáticas o encantadoras, discretas o famosas, todas ellas comparten algu- nas características: fueron perseverantes y constantes, y las movía una enorme pasión y el deseo de saber más. Eso desempeñó un papel clave para que pudieran igualarse a los varones. No es casualidad que muchas fueran maestras y que casi todas necesitaran el dominio de la palabra.

Nuestras niñas lograrán nuevas conquistas en aspectos que en estos momentos ni siquiera podemos imaginar. Y lo harán con mayor facilidad si conocen las historias de quienes lo consiguieron antes que ellas, y si les acompaña la con- fianza, el apoyo y la certeza de que podrán ser lo que deseen, encontrar lo que buscan, llegar hasta donde quieran.

Es cierto que una mayoría de sus 20 protagonistas, que conoceremos por orden cronológico, no son los mismos nombres de siempre. El mejor ejemplo es que arranca con Beatriz Galeto, latinista y primera profesora de la corte en el siglo XV, e Isabel Barreto, la primera almirante española que vivió en el siglo XVI.

Las acompañan Penélope Cruz, Martina Castells, Elena Maseras, Carmen de Burgos, Beatriz Galindo, Clara Campoamor, Matilde Montoya, Edurne Pasabán, Anita Carmona Ruiz, Josefina Vicente, Rigoberta Menchú, Frida Kahlo, Federica Montseny, Blanca Álvarez, Eulalia Guzman, Carmen Conde, Margot Duhalde y Gabriela Mistral.

Todas pisaron terreno inexplorado, todas merecen ser conocidas

Pero desde el título de este post os había prometido otros diez libros protagonizados por mujeres que se pueden leer con niños o dejar a los niños para que los lean. Vamos con ellos

Mujeres. La maravillosa ilustradora Isabel Ruiz Ruiz es la artífice de cuatro volúmenes de mujeres olvidadas, cuatro álbumes ilustrados nacidos por crowdfunding de los que ya os he hablado en este blog en el pasado. Un hermosísimo recorrido por la vida y citas de poetas, pintoras, científicas, políticas o activistas. Un regalo para los ojos.

10 niñas que se hicieron GRANDES. Un álbum de Aida Consentino e ilustraciones de Pedro Perles (Bruño) pensado para niños y niñas a partir de seis años. Recoge a diez mujeres “que han cambiado las reglas de su mundo y han hecho del nuestro uno mejor” y que lo han hecho con su esfuerzo, que el libro pone en valor. Avanzadoras, ya sabéis.

Súpermujeres, súperinventoras. En este libro Sandra Uve cuenta la historia, muy poco conocida de nada menos que 90 mujeres inventoras y científicas. Mujeres que “lograron no sólo patentar un invento, sino también conquistar su libertad física e intelectual”.

Grandes mujeres que cambiaron el mundo. Su autora, Kate Pankhurst, se centra en el espíritu aventurero de grandes nombre, muy conocidos aparentemente peor no tanto cuando se baja a tierra, como Amelia Eartheart, Marie Curie, Frida Kahlo o Coco Chanel.

Mujeres de la cultura, de Rosa Huertas. Diez relatos sobre la situación precursoras del feminismo en España. Son escritoras como Emilia Pardo Bazán o María Teresa León, pintoras como María Blanchard, activistas políticas como Clara Campoamor, investigadoras como María Moliner, periodistas como Carmen de Burgos o actrices como María Guerrero, “que debieron luchar para que su voz se escuchase”. A partir de doce años.

Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes 2, Son cien nuevas historias de mujeres reales que cambian el mundo. El primer volumen, un éxito tremendo nacido por crowdfunding de la mano de Elena Favilli y Francesca Cavallo es de sobras conocido. Conserva el espíritu del anterior libro, con historias de mujeres contemporáneas, incluso muy jóvenes, de todos los países. En este libro tenemos, por ejemplo, a J.K. Rowling, Madonna, Chimamanda Ngozi Adichie o Carmen Amaya.

Iguales No incluye sólo mujeres, son distintos libros que se centran en dos figuras, una femenina y otra masculina, con la intención de educar en igualdad y con un nexo de unión como el coraje o la sensibilidad hacia la belleza. Uno de los libros, por ejemplo, une a Loïe Fuller (bailarina, actriz, productora y escritora) y Wilson Bentley (el fotógrafo de la nieve); otro vincula a Suzanne Rosambert (ambulanciera de guerra) con Joseph Banks (explorador y botánico).

Las chicas son de ciencias, de Irene Cívico, Sergio Parra y la ilustradora Nuria Aparicio (Montena). Es or caso acercar la ciencia a las niñas, darles referentes que les haga plantearse es camino y no descartarlo porque, a nivel inconsciente, lo identifiquen con los hombres. Este álbum ilustrado reúne 25 biografías de mujeres que con su esfuerzo allanaron el camino a las futuras ingenieras, químicas, biólogas, matemáticas, médicas, astrónomas, físicas.

Mujeres radicales del mundo Este libro presenta diversas figuras desde el 430 a. C. hasta 2016 y desde Mesopotamia hasta la Antártida, abarcando treinta y un países en todo el mundo. Es decir, aprenderemos igual de Hatshepsut (la gran reina que gobernó Egipto pacíficamente durante dos décadas) a Malala Yousafzai (la persona más joven en ganar el Premio Nobel de la Paz). ¿Otros nombres? Pues por ejemplo Poly Styrene (cantante principal de X-Ray Spex) y Liv Arnesen y Ann Bancroft (exploradoras polares y las primeras mujeres en cruzar la Antártida).

Intrépidas Recoge la historia de 25 mujeres viajeras y exploradoras de distintos momentos de la historia, que salieron a descubrir mundo rompiendo con los estereotipos de género de su época. Mujeres que quisieron conocer, aunque no siempre tuvieran éxito en sus empeños. De Cristina Pujol Buhigas con ilustraciones de Rena Ortega.

El Barco de Vapor apuesta por la lectura fácil pensando en los niños que tienen dificultades leyendo

(GTRES)

Los textos adaptados a lectura fácil son imprescindibles para muchas personas que tienen dificultades lectoras transitorias o permanentes. Tienen que seguir las directrices Internacionales de la IFLA (International Federation of Library Associations and Institutions) y de Inclusion Europe en cuanto al lenguaje, el contenido y la forma y ser validados para contar con el logo LF. En Lecturafacil.net y en la web de PlenaInclusion hay más información sobre la lectura fácil.

Hace año y medio SM lanzó sus primeros libros de El Barco de Vapor adaptados a lectura fácil, libros que conservan la historia y los valores presentados de una manera más accesibles. Una decisión empresarial que hay que agradecer, porque acerca esas historias a niños para los que disfrutar los libros convencionales es una tarea demasiado ardua, incluso imposible. A día de hoy tienen disponibles en versión adaptada los siguientes libros: El club de los raros de Jordi Sierra i Fabra, Siete reporteros y un periódico de Pilar Lozano, El robo del siglo y El país de los relojes de Ana Alonso, Cómo consolar a una ardilla de Begoña Oro, El fantasma de la casa de al lado de Iñaki R. Díaz, Pirata Plin, Pirata Plan, de Paloma Sánchez y La lista de cumpleaños de Anna Manso.

He podido hablar sobre este empeño por acercar la lectura a los niños que más dificultades tienen con Iria Torres, editora de literatura infantil y juvenil de SM y de Lectura Fácil.

¿Qué se tiene en cuenta al seleccionar los títulos que serán adaptados?
Principalmente dos criterios. Lo primero es que sean adaptables. Cualquier historia se puede convertir a lectura fácil, pero es cierto que las que tienen demasiados personajes o hay saltos en el tiempo dificultan el proceso de adaptación, porque significa cambiar mucho la historia y nuestra intención es que sea lo más parecida posible para que los niños puedan leer el mismo libro, que aunque se note la diferencia no sea demasiado grande. También que sean títulos que se empleen mucho en el aula, que sea libros populares que los profesores recomiendan habitualmente, porque nuestra intención es entrar en las aulas y que haya la sensación de que todos los niños de la clase, independientemente de su nivel o dificultades, puedan leer el mismo libro.

¿Hay algún criterio más, además de esos dos que son clave?
Como en cualquier edición siempre intentas que sean títulos que enganchen, de autores más o menos reconocidos para que tengan tirón en el mercado, que a la gente les suenen, pero sobre todo empezamos por títulos importantes en nuestro catálogo y que se pueden adaptar bien.

¿Cómo es el proceso de adaptación?
Lo primero que hacemos es contactar con autores e ilustradores. Y la verdad es que hemos tenido muchísimo éxito en ese sentido, porque ha habido una acogida muy buena por parte de todos; es muy bonito porque se han implicado mucho. En general les damos dos opciones, que ellos colaboren en el proceso de reescribir el libro, porque es de lo que se trata la adaptación. Si no pueden por cuestiones de tiempo o porque imagina, es una autor que ha muerto, hacemos directamente la adaptación; la hacen las editoras especializadas María José Sanz y María Sanromán.

Con las ilustraciones sería lo mismo, una vez tenemos el texto adaptado, los ilustradores las adaptarían con los criterios que las editoras les van marcando: pues en esta escena queremos que se entienda esa acción en concreto, que la ilustración resalte más sobre el fondo, que sea más comprensible o que no haya elementos que distraigan demasiado la atención. Ese tipo de cosas.

Y una vez está el texto que cumple con las características que marca la Unión Europea, llega la fase más importante, que es la validación. La sesión de validación, además de que es fundamental y necesaria para emplear el sello de lectura fácil, es muy útil porque nos permite ver si de verdad vamos por el buen camino y corregir los problemas que haya podido haber. Nosotros lo hacemos con niños en el colegio. La selección del grupo de entre 8 y 10 niños la hace el propio centro educativo y se organiza una sesión para valorar si están entendiendo un par de capítulos. Se hace una lectura en voz alta, luego cada uno tiene que leer una parte de lectura autónoma y se les realizan una serie de preguntas para ver si han entendido la historia, si las ilustraciones les han ayudado. Con esto corregimos un poco el texto. Por ejemplo, la primera vez a una niña que tenía dislexia le costaba seguir la lectura porque saltaba de una línea a otra. La interlínea no era suficiente y nos vino muy bien porque nos ayudó a ampliarla.

¿A quién van dirigidos estos libros?
El colectivo es muy grande, desde inmigrantes que llegan a España y no controlan la lengua, como niños con una discapacidad o niños con un problema transitorio que al final no tienen un libro que puedan leer. Y la lectura es fundamental para el desarrollo de la persona. La idea que tenemos es ayudar a los padres y a los profesores, y así también a los niños al final. Yo tengo amigos que son profesores que me cuentan que les cuesta mucho poder atender a las necesidades de todo el mundo porque la ratio es la que es y la formación que ellos tienen tampoco es la más adecuada, los medios que hay en los colegios son muy limitado al final, así que todas las herramientas que les puedas dar son bienvenidas.

¿Por qué se embarcó SM en este proyecto?
Nació por una preocupación interna que venía desde hace tiempo. El objetivo de SM es llevar la lectura a todos los niños y no estábamos en realidad cumpliendo esa misión. También hay una compañera en SM que tiene un niño con discapacidad y lo planteó: “jolín, yo tengo dos niños y uno puede leer los libros de Barco de vapor pero el otro no”. Vimos que había una solución que era la lectura fácil, que no conocíamos mucho porque la verdad es que es algo que si no tienes a alguien cerca que lo necesite no sabes lo que es. Empezamos a investigar a ver qué posibilidades había, fuimos formándonos, nos acercamos a la gente de Plena Inclusión y vimos que la mejor forma de conseguirlo era adaptando a lectura fácil los libros que teníamos en el catálogo.

¿Cómo están funcionando? ¿Hay intención de seguir sacando nuevos títulos adaptados?
La verdad es que están funcionando bien. Tanto profesores como padres nos han agradecido la labor que estamos haciendo, nos han reconocido que era cierto que hacía falta algo así porque no había mucha variedad de títulos en literatura infantil adaptados a lectura fácil, así que nuestra intención es seguir. Este año hemos sacado dos libros más. Y lo que podamos. Está todo el mundo muy ilusionado. Es un proyecto que se basa en la ilusión que le ponemos; es lo que primamos más, por encima de números o ventas. Estamos pensando más en que es algo que es importante y necesitamos hacerlo.

¿La distribución es igual?
Hacemos la misma distribución, no los tratamos de forma diferente. Son libros que funcionan mejor en colegios pero la idea es que la gente se conciencie de lo que es la lectura fácil y cuando vayan a la librería vean los dos títulos y puedan decidir cual es el que mejor se adapta a sus necesidades.

Es decir, que los interesados pueden ir a su librería y encargarlos.
Exacto. Sin ningún problema

Más allá de su venta, ¿hay alguna acción especial con alguna asociación?
De momento no. Con Plena Inclusión tuvimos una colaboración y nos revisaron los títulos que sacamos al principio, para decirnos cómo veían lo que estábamos haciendo. Teníamos muy claro que era importante ir de su mano porque son los que más saben de este tema. Si vas a hacer un libro adaptado y no cuentas con gente con discapacidad, no cuentas con gente que sepa del tema, no sirve de nada. Estamos en contacto con ellos permanentemente pero no estamos haciendo ninguna acción especializada. Tampoco queríamos que los libros estuvieran marcados por una organización y no por otra. Queríamos abrir mucho el proyecto. Sí que participamos siempre que podemos en cualquier evento que nos invitan de lectura fácil, pero de momento no tenemos ninguna acción específica.

Dada esa vocación de hacer accesible la lectura a todos los niños, ¿hay algún proyecto para acercar vuestros libros a los niños con deficiencias visuales?
De momento no. Es un tema al que también estamos dándole vueltas porque nos gustaría. Estamos viendo qué podemos hacer, pero no tenemos nada. También es cierto que en este campo La Once es la que más está trabajando y tiene un catálogo impresionante, tanto de audiolibros como de libros adaptados al braille.

¿Os consta que haya otras editoriales apostando por la lectura fácil?
Hay editoriales especializadas, pero es verdad que las grandes editoriales no están haciendo mucho al respecto. Loqueleo sacó El amor es demasiado complicado de Andrés Guerrero. Y van a sacar un segundo título este año. Está más dirigido a un público juvenil y es tipo cómic, es una alternativa también muy interesante. Nosotros porque somos una editorial de literatura infantil y llegamos hasta donde podemos llegar, pero yo creo que este tipo de cosas al final sí que contagian un poco al resto de editoriales. Ojalá el resto se animara a hacer lo mismo.

En este caso os alegraría tener competencia.
Ojalá. Yo animo a todo el mundo a que se ponga a hacer libros en lectura fácil. Sería maravilloso, la verdad.

 

¿Qué libro os marcó en vuestra adolescencia?

Os lo pregunto porque me interesa, porque seguro que las respuestas me traen recuerdos. Y oye, lo mismo así se nos ocurren libros que pedir a los Reyes Magos si tenemos algún adolescente cerca. Los libros son un regalo estupendo, por mucho que haya gente que no lo crea así.

Todo empezó con un tuit del escritor y maestro Nando López, suyo es todo el mérito.

Es cierto que es difícil elegir uno solo. La adolescencia dura varios años y hay sitio para muchos libros. En mi caso también recuerdo especialmente Dune, La rueda del tiempo, Pequeño gran Hombre, La decisión de Sophie, Holocausto, Los pilares de la tierra, los de caballos de Walter Farley, La princesa prometida, todos los de Pearl S. Buck y de Jack London, Crimen y castigo

Los guardo con cariño deseando que mi hija se adentre entre sus páginas cuando crezca y preguntándome si no debería yo zambullirme también de nuevo en ellas. Si los leyera hoy serían libros nuevos, una experiencia completamente diferente.

No estoy segura, porque leerlos de nuevo puede ser un gran goce pero también puede traer cierta decepción. Con algún título ya me ha pasado.

Y he estado disfrutando mucho leyendo los títulos que la gente recuerda como especiales en esa época de transición en la que buscamos el norte, a veces sin saberlo y en ocasiones sin éxito.

Hay nombres que se repiten. Rebeldes de Susan E. Hinton, Shiddarta y El lobo estepario de Hesse, también Tolkien, etc.

¿Cuáles son los vuestros?

Cómo comprar cuentos para nuestros niños para no encontrarnos ‘magestuosos’ caballos

La pasada semana me pasé por la oficina de Correos de mi barrio junto a mi hija. Mientras esperábamos, estuvimos cotilleando lo que tenían a la venta: cajas decoradas, productos de UNICEF y libros infantiles. Había cuentos y álbumes con pegatinas sobre distintos tipos de animales.

Esto es lo que encontramos nada más abrir el de los caballos. Un ‘magestuoso’ caballo andaluz. Mi hija, que tiene nueve años y confía en la letra impresa no se sobresaltó, pero a mí casi se me caen los ojos.

Nadie está libre de cometer una errata. Son las últimas que abandonan el barco, que decía un amigo. Pero una tan clamorosa, detectable por cualquier corrector automático y en un libro dedicado al público infantil con tan poco texto, me parece que clama especialmente al cielo.

A saber escribir se aprende leyendo. No nos engañemos, por mucho que estudiemos la asignatura de Lengua, las reglas a seguir, en gran medida cómo escribimos viene de nuestra memoria visual, de lo que hemos visto impreso. Que algo mal escrito nos chirríe cuando lo vemos es lo más habitual.

Encontrar esas majestuosas faltas de ortografía en libros destinados a los niños, que están construyendo ese radar, duele especialmente por tanto. Igual que es una pena que haya tanto cuento y álbum de calidad inexistente dirigidos a sacar pasta de la infancia.

Normalmente muy baratos, proliferan en mercadillos, casetas de numerosas ferias dedicadas al libro y supermercados. Por dos o tres euros facilitan versiones, a veces realmente malas e incluso incongruentes, de los cuentos clásicos infantiles, recopilatorios de chistes o curiosidades, álbumes con pegatinas, de animalitos como el de la imagen de este post, etc. Hay editoriales especializadas en publicar estos subproductos de usar y tirar que poco aportan.

Como dice la cuentacuentos y bloguera especialista en literatura infantil Trastadas de mamá, hay demasiados casos en los que parece que si es un libro para niños cualquier cosa vale, y no debería ser así.

Las familias deberíamos apoyar solo a las editoriales que miman sus productos, que se toman en serio la responsabilidad que supone hacer un libro dirigido a los niños, y no a empresas que sacan morralla insulsa y barata, pero sin valor, pensando solo en lucrarse.

Y eso me recuerda este viejo post con consejos para comprar cuentos. Os recuerdo parte, por si en esta época previa a las navidades os resulta útil.

También os recuerdo que los libros pueden ser regalos estupendos, que otro mal muy arraigado entre demasiados es creer que regalar un cuento es como regalar unos calcetines, que los niños solo aprecian los juguetes.

¿Cómo comprar cuentos para nuestros niños?

Es buena idea seguir las recomendaciones procedentes de los colegios, libreros de confianza y otros padres en cuyo criterio confiemos. Teniendo siempre en cuenta que hay un mundo a descubrir mucho más allá de los típicos clásicos súperventas como ¿A qué sabe la luna? O Adivina cuánto te quiero.

Algunos de los cuentos más cuidados, con más cariño creados y que más han gustado en casa, provienen del crowdfunding, no son tan populares, pero igualmente meritorios. En el blog he hablado, por ejemplo de Las ciudades de colores, Un amigo diferente, El silencioso amigo del viento, Galgui o Mujeres. Es una vía a explorar.

Hay blogs dedicados a reseñar estos productos. Yo lo hago de vez en cuando pero ahí está, por ejemplo, el blog especializado en estas lides de Trastadas de mamá, que es bibliotecaria y cuentacuentos, hace talleres de cuentos para padres y puede guiarnos, también desde sus redes sociales.

Una ventaja de los cuentos es que son breves y se les puede echar un buen vistazo antes de comprarlos en casi cualquier librería. Merece la pena hacerlo. Igual que merece la pena llevar a los niños a esas librerías que permiten que miren y decidan qué les gusta y escucharles.

Otra buena idea es fijarnos en los nombres de los autores y de las editoriales. De hecho, cuando he leído cuentos con Julia siempre empezamos viendo la portada y leyendo quien lo ha escrito y publicado. Si un autor nos encanta podemos mirar que más hay publicado en España por esa persona. Lo mismo vale para las editoriales que veamos qué sacan títulos que nos gustan y que tienen en sus webs y redes sociales sus catálogos y novedades.

Conviene desconfiar de entrada de los libros vinculados a licencias. Puede haber cuentos estupendos basados en La patrulla canina, Peppa Pig o cualquier otra serie infantil de éxito, que juegan con el factor nada desdeñable de despertar el interés de nuestros hijos de entrada por tratarse de personajes que les gustan, pero a veces se da lo de “tira de la licencia y échate a dormir”. Si la calidad del cuento no nos convence, mejor ponerles un episodio de la serie en la tele y leer otro cuento. En casa hemos leído muchos cuentos y ninguno con licencia se encuentra entre los mejores.

Las bibliotecas públicas son un gran invento infrautilizado con frecuencia. Todas tienen sección infantil y acudir allí nos permite trabajar con nuestros hijos la responsabilidad y el cuidado de los bienes ajenos.

Y para terminar, por mucho que muchos cuentos tengan un importante componente educativo, lo más importante es que nuestros niños se diviertan, que disfruten entre sus páginas. El amor a la lectura no nace de la imposición y no a todos nos gusta lo mismo. Tal vez un libro que a nosotros nos parezca maravilloso, a nuestros hijos no les llame la atención. En esos casos no merece la pena insistir.