Nuestros hijos verán pornografía

Nuestros hijos ven pornografía. Y si no la ven aún, acabarán expuestos a ella con toda seguridad.

Hasta ahí no hay nada que nos sorprenda. Lo tenemos incluso asumido, sabemos que la curiosidad es inevitable y que si nosotros atisbábamos revistas, cómics o películas más o menos encendidas, ellos lo tienen mucho más fácil con el ubicuo e inevitable Internet. Puede que incluso hayamos practicado la charla que les daremos cuando llegue el momento, que no deben creerse lo que vean, que el sexo no es así, que hay que tener cuidado.

Cuando llegue el momento. Esa es la clave. El problema es que el momento llega antes incluso de que sus cuerpos estén preparados para el sexo, cuando la adolescencia y sus revuelos aún quedan lejos.

El porno se materializa ante ellos incluso cuando no lo están buscando, cuando ni saben lo que es. Lo hace, según un estudio de la Universitat de las Illes Balears, cuando apenas tienen ocho años.

Los padres no ganamos para sustos. Ni para libros y cursos de expertos que nos enseñen a gestionar el acceso y uso de nuestros niños a la tecnología, que saben de nuestro miedo. El miedo vende y crecen como las setas, algunas deliciosas y otras difíciles de digerir.

¿Cómo hablar de porno con un niño de ocho años por si acaso se lo encuentra cuando le dejamos a solas con nuestro móvil o su tablet? Tal vez el problema sea ese, el dejarles a solas creyendo que se moveran por un redil controlado, cuando no hay un universo más abierto que Internet.

Tal vez habrá que adelantar la charla adaptándola a su edad y sin entrar en detalles, aunque eso nos parezca apuntalar el fin de la inocencia de la infancia.

Tal vez debamos ponernos las pilas y conocer en profundidad todas las herramientas tecnológicas que emplean.

Tal vez habrá que limitar los tiempos de uso y dejar de emplear a Internet como niñera de una vez por todas.

(GTRES)

Para poder conversar con nuestros hijos sobre estos temas, Pilar Conde, directora técnica en Clínicas Origen, asegura que “es necesario que ambos progenitores muestren una actitud abierta“, porque si no acabará buscando para resolver sus inquietudes a aquella persona en la que “noten que sus respuestas son más francas y menos evasivas”.

Conde insiste en que lo más importante “es que el sexo como tema de conversación se integre en el entorno familiar como algo natural y normalizado, de manera, que podamos ir resolviendo dudas a medida que crecen”.

Cuesta, ya lo sé, no es fácil, pero es imprescindible, porque como indica la experta, “si no hemos hablado de sexo con los hijos desde que ellos mismos comienzan a preguntar, va a ser muy difícil que en plena adolescencia se quieran sentar a abordar estos o cualquier asunto relativo al sexo con nosotros”.

Termino con los puntos esenciales que Pilar Conde recomienda que debemos explicar a nuestros hijos a medida que van creciendo:

  • Que significa el sexo en las relaciones, tanto en las románticas como las puramente sexuales.
  • Entender que en el sexo siempre tiene que haber consentimiento y respeto.
  • Deben saber que el porno no refleja las relaciones sexuales reales, por lo que no hay que ajustar las expectativas respecto a lo que va a suceder en las relaciones.
  • Conocer que cada persona somos diferentes en el sexo, por lo que es importante comunicarse desde el principio con nuestras parejas sexuales.
  • Hay que expresar lo que nos gustaría, y escucha lo que le gustaría a la otra persona. Y en función negociar hasta donde están dispuestas las dos partes.

Así son los alumnos que reciben apoyos educativos en España, ¿y ahora qué hacemos?

Este martes el Ministerio de Educación y Formación Profesional facilitó una radiografía razonablemente exhaustiva sobre el alumnado que recibe apoyo educativo como consecuencia de presentar alguna necesidad específica en enseñanzas no universitarias.

Corresponde al curso 2017/18, no al actual, y el titular que venía dado es que ha ascendido al 7,8% del total de estudiantes respecto al curso anterior, que fue del 7,1%. Un incremento difícil de valorar. No tiene porque implicar que hay más alumnos con necesidad de apoyos (lo que sería malo) sino que hay los mismos pero mejor atendidos.

En total hubo 623.268 estudiantes con estas necesidades por distintos motivos: un 35,7% lo recibieron por necesidades educativas especiales asociadas a discapacidad o trastorno grave, el 5,4% por altas capacidades intelectuales, el 3,7% por integración tardía en el sistema educativo y la mayoría, un 55,2%, por otros motivos entre los que se encuentran los trastornos del aprendizaje, los del lenguaje y la comunicación, y la desventaja socioeducativa.

El 63,7% son varones, ninguna sorpresa por ahí. Lo primero que me llamó la atención al revisar el informe fue encontrarme que la comunidad autónoma en la que menos alumnos necesitan este tipo de ayuda es Madrid, en la que solo lo reciben el 4,1% del total. En el extremo superior está Navarra con el 19,7%.

¡¿Cómo?! Que alguien me lo explique por favor. ¿Cómo es posible que haya esta diferencia tan exagerada? No creo que sea porque en Navarra haya muchísimos más alumnos necesitados de ayuda. Tal vez lo que pase es que en Madrid los que hay están peor atendidos. Aunque puede que ni siquiera sea eso; dada la transferencia de competencias educativas es posible que estemos comparando peras con nueces.

Si ponemos el foco en los alumnos con necesidades educativas especiales asociadas a una discapacidad o un trastorno grave, que son 222.540, nos encontramos con que el 83,7% se encuentra integrado en clases ordinarias y apenas un 16,3% está en unidades o centros específicos.

No viene mal tener bien presentes los números, dado que el debate sobre la idoneidad de la educación especial está encima de la mesa.

También aquí hay diferencias por comunidades, aunque no tan llamativas como el porcentaje de alumnos con necesidades educativas especiales. Galicia, como yo ya sabia, es la comunidad autónoma más inclusiva. La orografía obliga.

Bajando más para ver cómo son esos alumnos con discapacidad o trastornos graves, la más abundante es la discapacidad intelectual con 65.998 alumnos (29,6%). El segundo grupo es el de los trastornos graves de la conducta/personalidad, con 51.347 (23,1%); unos chicos de cuya realidad y necesidades se habla poco. Medalla de bronce para los trastornos generalizados del desarrollo, con 41.536 (18,7%). Y ahí hay mucho alumno que podría estar en el primer grupo, hay muchas discapacidad intelectual y autismo sujeta a las variaciones en los diagnósticos con el paso del tiempo.

Los alumnos con discapacidad motora que precisan apoyo educativo especial son 13.866
(6,2%), con discapacidad auditiva el 8.869 (4,0%) y con discapacidad visual 3.598 (1,6%). Por último hay 13.294 alumnos con plurideficiencia (6,0%).

Y os quiero traer un último gráfico relevante, aunque también sorprenda poco. Uno que muestra lo complejo que es avanzar para estos alumnos en el sistema educativo. De un total de 222.687, apenas 3.883 llegan a Bachillerato. A la FP  en cualquiera de sus vertientes poco más de 11.000.

Se vislumbra el negro futuro laboral de una abrumadora mayoría, con todo lo que eso implica en términos de autonomía, autoestima, independencia, aportad a la sociedad, etc.

Vale, tenemos los números. Es interesante y necesario. ¿Y ahora qué? ¿Qué hacemos para mejorar la situación de estos niños y niñas? Echo en falta por parte del ministerio conclusiones, propuestas, una radiografía cualitativa más que cuantitativa que compare los modelos de las distintas comunidades para ver cuáles son los más apropiados y en qué y así poder proponer estrategias.

¿Qué os sugieren a vosotros todas estas cifras?

Baby Led Weaning, Baby Led Sleeping, Baby Led Playing o criar siendo flexible y respetando al bebé

Jaime tomó muchas papillas. Siempre le ha gustado comer y cuando a los cinco meses me tocó volver a trabajar y la lactancia materna ya no podía ser exclusiva, le ofrecimos papillas y las aceptó gustoso. Las tomó de cereales, con frecuencia elaboradas con mi leche, de frutas y verduras. Las tomó caseras y también potitos, que efectivamente resultaron muy útiles estando fuera de casa.

El problema es que luego, hasta pasados los dos años y medio, no logramos que masticase. Su autismo dificultó mucho el tránsito hacia los sólidos de verdad, esos que no hay que tragar sino también triturar con los dientes.

Un año entero estuvimos insistiendo, buscando aquello que más le gustaba como aspitos o galletas, para lograr que masticase. La primera vez que medio masticó medio rechupeteó un cuscurro de pan fue noticia para toda la familia. Es gracioso que, a día de hoy, haya eje esconderle el pan para que no se coma la barra entera.

Este tipo de problemas no es infrecuente en niños con autismo. Suele pasar que se queden enganchados más tiempo del recomendable a las comidas trituradas. Lo he visto con frecuencia, niños bastantes mayores en cuyo colegio especial tienen que trabajar con ellos mucho para que mastiquen. También suele pasar que se vean limitados a unos pocos alimentos, que no quiera. Probar comidas nuevas y no salgan de unas pocas cosas ya conocidas. Otro asunto que también se trabaja mucho.

Por suerte Jaime ha crecido siendo un niño que come bien y de todo, que quiere probar lo que hay en otros platos y con el que la comida ya no es un asunto a trabajar.

Julia era un bebé que tenía que empezar a tomar otros alimentos distintos a mi leche cuando estábamos precisamente en pleno quebradero de cabeza con Jaime para que masticase. Y ella hizo lo que lleva unos pocos años conociéndose como Baby Led Weaning, pero fue mérito suyo, fue porque ella así lo quiso antes de saber yo lo que era tal cosa, no por iniciativa de los adultos. Lo único que nuestras circunstancias lograron, como mucho, fue que no nos empeñásemos en imponer nuestros deseos.

A partir de los seis meses comenzó a interesarse por la comida que nosotros tomábamos. Alargaba sus manitas queriendo probar de todo y, al mismo tiempo, cerraba la boca y se negaba a tomar cualquier papilla o puré, daba igual de lo que estuviera hecha.

Y me pareció perfecto. Comenzamos a darle legumbres y verduras bien cocidas, pasta y arroz blanditas, frutas machacadas o cortadas en trocitos, pan, etc. Todo aquello que resultaba seguro tanto en el sentido de evitar ahogamientos como alergias, y siempre respetando el apetito de la niña.

Haciéndolo de esa manera pronto estaba comiendo de todo, sin problemas para masticar por supuesto. En alguna ocasión nos encontramos con que el tomate o las fresas le dieron una ligerísima reacción alérgica en torno a la boca, esperamos un poquito de tiempo hasta volver a ofrecérselos y listo.

No conocíamos eso del Baby Led Weaning ni falta que nos hizo, pese a hacerlo casi al pie de la letra siguiendo nuestro instinto (el de nuestra bebé más bien) y las indicaciones de nuestra pediatra sobre cuándo introducir ciertos alimentos.

Pudimos hacerlo, también es verdad, gracias también a una excedencia que me permitió estar con ella hasta que tuvo un año, con el pecho siempre preparado cuando lo reclamaba.

Ahora hay libros, artículos, jornadas grabadas en vídeo disponibles en YouTube, que hablan de las ventajas del Baby Led Weaning (Practicar la coordinación motora, ahorrar tiempo, que aprenda a regular su apetito, etc.) y dan pautas sobre cómo llevarlo a cabo, también citan estudios que aseguran que no hay mayor riesgo de ahogamiento.

Entonces nosotros no sabíamos lo que era como os contaba, me pareció fenomenal que mi hija quisiera empezar a comer de esa manera, pero también me lo hubiera parecido si hubiera comido gustosa las papillas, igual que su hermano. Los problemas para masticar posteriormente no suelen venir asociados a los niños neutotípicos.

Nuestra experiencia me hace preguntarme porqué hay niños, como mi hija, que reniegan del triturado y porqué otros, como mi hijo, que se lanzan encantados a los purés. Y recuerdo que hay bebés que parecen dormir perfectamente solitos y otros que requieren la presencia de un adulto a su lado, acompañando su sueño. También los hay que ruedan felices en un carro incluso en edad de ir al cole y otros que exigen brazos o caminar solitos.

Al final da la impresión de que más que razonar lo que a nosotros como padres mejor nos parece, más que abrumarnos a lecturas, consejos y congresos, lo importante es observar, escuchar y respetar a nuestros hijos en su crecimiento, acompañarles tirando de sentido común y de algún experto acreditado cuando surjan dudas concretas.

Baby Led Weaning, Baby Led Sleeping, Baby Led Playing

Dejar que ellos manden, hasta el punto que sea razonable, que sea posible teniendo en cuenta nuestras circunstancias, sin importarnos soluciones mixtas o poco ortodoxas o que cada hermano sea de distinta manera.

Criar queriéndoles y siendo flexibles en definitiva.

No parece mala idea, ¿no creéis?

Uno de los mayores miedos que los padres podemos tener

El posible maltrato a un menor con autismo en un centro escolar, destapado por dispositivos ocultos de grabación puestos ahí por sus padres, vuelve a las portadas de los medios.

Respondía una amiga en twitter y tiene toda la razón, que es uno de los grandes miedos que los padres podemos tener. Y ni siquiera creo que sea un miedo oculto, es un miedo manifestado, del que apenas hablamos en todo caso porque no procede, porque sirve de poco.

Precisamente el primer post de este blog, publicado en noviembre de 2007, se titulaba ser madre es vivir con miedo y en él contaba que uno de los peores descubrimientos de la maternidad era encontrarte viviendo con miedo a que le pase algo.

Aun no sabía que mi hijo tendría autismo y sería incapaz de hablar conmigo, de hacerme saber si algo le duele, si le han hecho sufrir, si han abusado de él.

Siempre tienes el temor latente de que tus hijos se vean envueltos en alguna situación lesiva, el acoso escolar o el abuso sexual son los lobos que más tememos, y que no te lo cuenten, que no te permitan ayudarles al aferrarse al silencio.

Si tus hijos tienen dificultades añadidas para comunicarse, por el autismo o por cualquier otro tipo de circunstancias o discapacidad, el riesgo aumenta y tu miedo también. Tampoco puedes explicarles lo que deben hacer en esos casos, que no crean a aquellos monstruos que aseguren que sus padres se enfadarán con ellos si lo cuentan, que es un secreto entre los dos como sí podemos hacer con otros niños, como yo he explicado a mi hija.

Mi hijo y los que son como él están más indefensos si se topan con uno de esos seres de alma oscura, gente sin escrúpulos que pueden desde reírse de ellos hasta someterlos a prácticas sexuales no consentidas sabedores de que no pueden hablar para denunciarles. Aquí ni siquiera vale lo de “tu palabra contra la mía”. Y los monstruos lo saben.

Si te paras a pensarlo, no da miedo sino terror. Dependes completamente de que la suerte no te ponga mala gente en tu camino.

Y de tu capacidad para vigilar a tu hijo, para observar lo que le pasa, lo que manifiesta sin palabras.

Mandar a un niño con micrófonos camuflados a un colegio puede ser discutible, pero pocas otras opciones tenemos si albergamos sospechas y nuestro hijo no puede ayudarnos ni a despejarlas ni a confirmarlas.

Es mejor vivir con certezas y poder tomas decisiones para combatirlas que vivir con miedos fundados y no confirmados.

(GTRES)

Las aventuras Txano y Óscar, dos mellizos capaces de atrapar a los niños entre las páginas de un libro

No hace que conocimos a Txano y Óscar, dos mellizos muy distintos salvo en su espíritu aventurero. Probablemente fue porque se alojan en libros autoeditados, esos cuya distribución es más ingeniosa que masiva.

Tuvimos la suerte de saber de su existencia el mes pasado en la feria Literania. Allí me topé con Julio Santos, su autor, y me quedé con las ganas de hacer lo propio con Patricia Pérez, la ilustradora que tan bien trabajo ha hecho plasmando a los amigos y la familia de estos dos hermanos, en la que también hay una hermanita adoptada en China y un perro, Maxi. Los animales son nuestra familia y Txano y Óscar lo tienen más que claro.

Compré los dos primeros, porque hay nada menos que cinco volúmenes ya publicados (todos ellos de 130 páginas), y los llevé a casa como regalo para Julia. Han sido todo un éxito. Elena la sirena de Ona Carbonell quedó momentáneamente aparcada en la mesilla para ceder puesto a estos dos libros infantiles, que beben del espíritu de Los Cinco pero lo modernizan y acercan a nuestra cultura.

Muchos libros infantiles recuerdan a esos cinco niños con perro de nuestra infancia, empezando por el superéxito patrio de Los futbolísimos, que era el libro que casi todos los niños que escuché entrevistados por la radio este pasado fin de semana estaban adquiriendo en la Feria del Libro de Madrid. Y el mismo Roberto Santiago me reconocía en una entrevista este invierno que no hubiese escrito esos libros de no ser un voraz lector de Enid Blyton de niños.No sé si Julio Santos, informático de profesión, también los disfrutaba de niño y reconoce esa influencia.

No es que sea importante. Es normal que una pandilla de niños que resuelven misterios apoyándose en la amistad recuerden esos clásicos, lo que importa es elaborar personajes carismáticos, escribir con frescura, ser original en el desarrollo y atraer a los niños, lograr ese rapto del que os hablaba ayer mismo.

Txano y Óscar primero entran por los ojos, porque son incuestionablemente unos libros es muy bonitos. Se nota que se los ha engendrado con cariño. Pero al adéntrarte en ellos descubres que no es solo fachada. Están narrados con tino, con mucho sentido del humor, las dosis necesarias de misterio y la intención de transmitir valores, porque es imposible no hacerlo cuando los lectores van a ser niños de entre seis o siete y doce años.

A partir del tercer título Txano y Óscar se ponen muy viajeros. En El dragón de Jade viajan hasta China a resolver misterios; en El secreto de los dogón llegan hasta Malí y en El conjuro escarlata la protagonista, en lugar de la maleta, es la magia.


Por cierto los dos primeros títulos, Txano y Óscar y la piedra verde y Operación sabueso, está disponible para su lectura online de manera totalmente gratuita. Podéis entrar en la web y descargarlo para comprobar si a vuestros hijos les puede encajar, o incluso para dárselo directamente a ellos a leer desde un dispositivo digital y que así conozca a estos hermanos aventureros.

La mejor caza del tesoro, la del libro que nos rapte

La mayoría de los libros que lees simplemente los lees, son libros que en algunos casos incluso te gustan mucho. Y luego hay unos pocos que te atrapan, te secuestran de mala manera. Los vives. No puedes dejarlos ni cuando acaban. Hay algunos personajes literarios que son más sólidos que mucha gente con la que tratas. Libros que te influyen.

Yo no podría vivir sin ellos. Me encanta esa sensación de rapto. Por eso es tan excitante entrar en una librería y escoger. Nada en el mundo encierra tantas promesas en tan poco espacio como un libro.

Entrar en las librerías, dejarse recomendar por los libreros, y pasear por las ferias del libro. En Madrid siempre está la cuesta de Mollano, para encontrar libros de ocasión, ya descatalogados, al pie del Retiro. Un lugar único en la ciudad que, si queremos que siga existiendo, hay que apoyar visitándolo y comprando. Y ya en el Retiro, el parque urbano más hermoso que yo conozco, estos días se desarrolla la Feria del Libro.

Un niño escucha a su abuela en la lectura de un libro adquirido en uno de los puestos instalados por varias librerías de Pamplona, que participan con sus casetas en la Feria del Libro y de la Flor el 23 de abril.
Firma: Jesús Diges / EFE

Hay ferias del libro en toda España. Id si podéis con vuestros hijos. A las librerías y a este tipo de eventos en los que los libros salen a nuestro encuentro. Id si podéis evitando las aglomeraciones, recorred los puestos, hablad con los autores y acudid a las actividades organizadas pensando en la infancia.

El amor por los libros hay que cultivarlo sobre todo con el ejemplo, reservando tiempo para leer juntos, que nos vean abrir nuestro propio libro mientras ellos avanzan, página a página, por el suyo; pero también acudiendo a estos lugares llenos de libros y de las promesas que encierran.

Ojalá pueda transmitir a mi hija que este es el mejor juego de buscar tesoros, aquel en el que el premio es enamorarte sin riesgos.

¿Tienes hijos o nietos y eres fumador? ¿Serías capaz de estar todo un día sin fumar?

Hoy es el Día Mundial sin Tabaco y así arranca la noticia que, con tal motivo, ha publicado mi compañera África Albalá Los médicos denuncian “relajación” en las normas del tabaco: el 20% de españoles cree que no es malo para la salud:

Casi un cuarto de la población española fuma y una de cada cinco personas considera que el tabaco no es perjudicial para la salud. Son los principales resultados arrojados por la encuesta anual de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) sobre tabaquismo, que muestran que el porcentaje de fumadores ha aumentado más de dos puntos en los últimos tres años, hasta situarse en el 23,3%, y deja de bajar como lo hacía antes.

En ese contenido se recuerda que el tabaco mata hasta a la mitad de sus consumidores, pero parece dar igual.

No se debería fumar. Si se fuma, debería intentar dejarse. Siento ser tan tajante pero es que es la única postura inteligente ante el tabaco. El problema es que es duro dejar una adicción.

En mi entorno solo he visto dos motivos, sin entrar en tratamientos concretos, por los que la gente ha dejado de fumar. Y lo han dejado de manera radical, incluso cuando antes los parches o los chicles habían fallado.

Uno es encontrarse con un grave problema de salud. Cuando le ves las orejas al lobo de verdad, cuando sientes su aliento amenazador ya encima, puede pasar que el miedo pueda con las sustancias adictivas que nos habían tenido dominados.

El otro ha sido tener hijos, incluso nietos. Llega un bebé y el tabaco no es bueno para él, así que haces acopio de fuerza de voluntad y abandonas los pitillos. Aquí es el amor el que puede más que la adicción.

(GTRES)

No siempre funciona. También he visto gente que tras un grave infarto ha seguido fumando; pacientes recién transplantados asomándose a hurtadillas en invierno por la ventana del hospital; madres empujando el carrito con el cigarro en la mano que no dejaron el tabaco y se engañaron a sí mismas diciendo que el estrés en el embarazo hubiera sido peor que unos pocos cigarrillos; padres que abren la ventanilla del coche, soplan el humo en esa dirección y “con eso ya vale” (o eso creen ellos) para no dañar a los niños que llevan al cole.

A esos últimos me dirijo hoy. En realidad a todos aquellos que fuman, pero especialmente a los que cuidan de niños. ¿Seríais capaces de estar todo un día sin fumar? Intentadlo por favor, porque no solo importa el humo que les hagáis llegar, también el hecho de que tenéis más papeletas para pasar menos años a su lado.

Esto no va de libertades individuales, va de sentido común, de solidaridad, de amor por los tuyos y por ti mismo, de huir de los autoengaños.

A mi hija de diez años, sobre el amor, la confianza y la cámara del móvil

Aun es pronto para dirigirte esta carta, no tienes más que diez años casi recién cumplidos y muy inocentes, pero no queda mucho tiempo hasta que sea necesario que la leas, que charlemos en confianza.

Llegará sin tardar mucho tu primer amor, los primeros besos y las primeras caricias, lo sé bien. Y cuando quieres a alguien, es normal que confíes en esa persona. En eso consiste en gran medida el amor, en confiar en el otro, en entregarte a él o a ella.

Confiar al amar es lo suyo, pero vas a tener que anteponer el quererte a ti misma, el salvaguardarte.

No te puedes permitir ir por la vida envuelta en un amor ciego que te haga perderte a ti misma, entregarte hasta el punto de ponerte en riesgo.

Lo siento, la vida no es como en las películas y las novelas románticas. La vida es frágil. Tenemos que protegerla.

Las personas somos complejas, cambiamos, traicionamos, dejamos de querer, escondemos aquellas partes que menos nos gustan de nosotros y que tienden a aflorar cuando vienen mal dadas.

Confía cuando ames y exige confianza en lo que respecta a los celos.
Ser celoso no es amar, ser celoso es querer poseer, es mostrar tus inseguridades. No celes ni consientan que te celen. Jamás.

Pero en todo lo demás tienes que ser lista y pensar en ti. Solo podrás amar bien, si estás bien.

(GTRES)

Si tienes una vocación, un objetivo que te llena, la persona que amas debe ayudarte a alcanzarlos, no apartarte de tu camino.

Si tienes amigos con la que te gusta reír y compartir tu tiempo, la persona que amas jamás debe interponerse, obstaculizar esas otras relaciones. La vida es más rica si está llena de buena gente que te aporta.

Si no deseas hacer algo, me da igual lo que sea, si te da miedo, va en contra de tu naturaleza o simplemente no te apetece, la persona que amas no debe obligarte, debe respetar tu no. Negarte al otro no implica no quererle.

Y aplícate el cuento. Tú también tienes las mismas responsabilidades hacia la persona que amas que ella contigo.

Ahora voy a ser algo más concreta. Si esa persona que amas te pide fotos o vídeos de carácter sexual, niégate. En un mundo ideal, sin traiciones ni despechos, tal vez no pasaría nada por divertirse de esa manera, pero el riesgo que entraña para ti hace que no merezca la pena. No es que sea algo malo, es que no compensa caminar en la cuerda floja.

De la mano del amor viene el sexo. Cuando yo era niña prácticamente el único mensaje que nos llegaba era que había que tener cuidado de no quedarse embarazada, que si eso pasaba antes de tiempo te podía arruinar la vida. Y sigue en vigor. Es preciso utilizar métodos anticonceptivos fiables que, además del embarazo, te protejan de las distintas enfermedades existentes de transmisión sexual. Aquí te espera otra buena charla, también en breve. Cuando yo era adolescente, era habitual esconder en la cartera alguna foto de carné de la persona con la que salías. Atesorabas todas las imágenes en las que se veía a aquel que te gustaba, si es que tenías suerte y contabas con alguna.

Pero los nuevos tiempos traen nuevos riesgos.

Y no olvides que siempre, pase lo que pase, podrás contar conmigo.

Limusinas y manicuras francesas para los niños que hacen la primera comunión

Me llega el enlace por uno de esos grupos de WhatsApp del colegio sobre los que tanta literatura de bolsillo se ha escrito, microcosmos que pueden resultar tan útiles como estomagantes.

Este es un buen grupo, útil y sin malos rollos, una escisión de la muchas que se produjeron de aquel gran grupo creado el primer año de Infantil.

Un inciso. Paciencia padres de niños muy pequeños que estáis empezando a adentraros en el universo de estos grupos, con el tiempo todo se aplaca y normaliza.

Pero volvamos al enlace y al tema del día. Este fin de semana circuló por redes sociales una imagen impactante, realizada por el periodista de la Cope Fran Viñuela. Una limusina hummer al servicio de un niño de primera comunión.

La primera reacción de una mayoría es coincidente. ¡¿What?! ¿Es que nos hemos vuelto locos? Entre los que manifestaron sus sorpresa en ese sentido estaba el polémico juez de menores de Granada Emilio Calatayud.

Tras el revuelo tuvo que manifestarse el padre del pequeño, que resulta que también es el dueño de la limusina y que se dedica precisamente a eso, al negocio de alquilar vehículos de los de “aquí estoy yo, miradme todos”.

Es decir que no es para tanto, el padre no deja de ser un señor que tiene una empresa de limusinas así que le sale gratis y se hace publicidad. O sí, porque gracias a él y a Google he descubierto que hay varias empresas de limusinas que se alquilan también para comuniones, desgranando sus ventajas cómo llevar un montón de personas a la vez ahorrando varios desplazamientos en coches particulares, hacerle sentirse especial, tener la seguridad de estar en manos de un chofer profesional bla, bla, bla.

No sería algo que yo contrataría, pero mira, si hay gente a la que le apetece tampoco hace daño a nadie. Que cada cual camine (o ruede) a su manera mientras no pise a los demás.

Pero tal vez, eso sí, nos estemos volviendo locos con las comuniones. Y no solo con ellas. Tal vez también tras una infancia llena de todo tipo de limusinas tengan que gestionar egos, frustraciones y altas expectativas en sus hijos. O no. ¿Quién sabe?

Os confieso que a mí me llama casi más la atención la familia que le paga dos pruebas de peinado, la manicura francesa y el vestido de mil euros a la niña de nueve o diez años, como me contaba mi peluquera y os traje aquí hace tres años por estas fechas.

Y me llama más la atención por empezar con imposiciones estéticas a las niñas tan pronto, que por el gasto. Que cada cual se deje el dinero en lo que le plazca.

Hablando un poco de todo, acabamos charlando de las comuniones. Cuando hice la comunión mi madre se aseguró de que estuviera bien limpia, me alisó el pelo como mejor supo, me puso una diadema de flores y el vestido. Ahí se acabaron todos los preparativos. Yo era la mayor de las primas y estrené vestido. No me hubiera importado heredarlo, de hecho recuerdo que me gustaba llevar lo poco heredado que conseguí. Mi vestido luego pasó a las siguientes de mis primas el año próximo.

Gracias a mi peluquera me enteré de que las cosas se habían ido un poco de madre. No siempre, claro, pero cada vez con más frecuencia.

– Sé que lo que voy a decir va en contra de mi negocio, pero es que es exagerado. Hay más parafernalia con las niñas de comunión que con las novias. Muchas veces las peinamos hasta tres veces: una prueba, otra vez para las fotos y otra el día de la comunión. Tenemos tintes temporales que les sacan más brillo al pelo ese día. Hay quien aprovecha la prueba para las fotos y sólo son dos. Y nos piden mucho manicuras, hasta manicuras francesas. Y maquillaje. A veces un poco de colorete y brillo en los labios, pero otras veces nos dicen “tapa esos granitos, las ojeras…”. Estamos hablando de niñas de nueve o diez años –

Vestido de comunión Hannibal Laguna
1.450€ (catálogo de El Corte Inglés).

Comuniones, bautizos, bodas y niños con autismo

Es época de más o menos magnas celebraciones familiares. Las comuniones y las bodas abundan en estas fechas, pero lo que voy a contar es aplicable a otras que tienen lugar en cualquier momento del año como bautizos o cumpleaños.

Pueden apetecer mucho o nada, pueden suponer un gasto que no se desea o estar deseando gastar en la celebración, pero cuando hay un niño con autismo en la familia la película tiene un guion más complejo.

Para muchos niños con autismo, y esto que voy a contar puede ser extrapolable a otras realidades, es inviable asistir a estas reuniones familiares. El bullicio les abruma, no entienden lo que está pasando, se alteran, lo pasan mal y preferirían estar en cualquier otro sitio.

Estar quieto y callado durante una ceremonia es inviable. No comprenden que haya que estar sentados largo rato en una comida y no es viable dejarles jugar libres como el resto de niños.

Ir con ellos supone que un adulto esté siempre pendiente de ellos, perdiéndose dos personas la celebración. Puede implicar tener que irse a la mitad. Puede suponer forzarles un estrés innecesario.

La última vez que nosotros estuvimos en una boda con Jaime estaba cerca de cumplir seis años. Lo intentamos. La ceremonia era breve y al aire libre y había mucho terreno por el que correr y jugar, así que nos animamos. Aun no habían servido el primer plato cuando dijo que ya había corrido y comido bastante y que se quería marchar de aquel lugar extraño. En ese momento fui yo la que cogí el coche, conduje más de una hora de vuelta a casa, lo dejé con mis padres tan feliz en casa y regresé.

No conseguimos que saliera en las fotos. Apenas quería otra cosa más que estar sentado sobre la hierba.

En las siguientes celebraciones se ha quedado en casa, tan contento. Si nos hubieran invitado a una boda sur implicase un viaje probablemente tendríamos que excusarnos o dividirnos.

Los únicos restaurantes a los que acudimos son aquellos en los que sirven rápido, nos vamos en cuanto terminamos de comer (su hermana está acostumbrada a comerse en marcha el postre) y no importe demasiado que haya un niño de doce años riendo a gritos, carente de etiqueta en la mesa.

No es así con todos los niños con TEA insisto. Pero sí con muchos.

Sus padres somos los primeros que deseamos que participen en estas reuniones, que acudan y se integren en las dinámicas familiares de la manera más natural posible. Lo intentamos sin saber qué va a pasar, a veces acertamos y otras fracasamos. Aprendemos a identificar con el tiempo cuando y de qué manera es posible y cuando no puede ser, cuando es más inteligente dejarles felizmente en casa en lugar de forzar su presencia y hacerles pasarlo mal.

Y los demás tienen que entenderlo.

No ha sido nuestro caso, pero he visto con frecuencia presiones y malos rollos por no entender que hay que respetar la decisión que tomen los padres, que son los que mejor conocen a su hijos.

Da igual la ilusión que haga a la abuela ver a su guapísimo nieto ese día junto a todos. Da igual que a nuestro hermano, que se casa, le gustase tener a su sobrino en las fotos que se hagan ese día.

Entendedme, no da igual. Pero es menos importante.

Que se insista en que habrá animadores infantiles, que hay mucho espacio para correr, que hay columpios y castillos hinchables que le encantan no ayuda a esos padres que han tomado la que creen que es la decisión correcta y que hay que respetar.