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Vivir es cabalgar un dragón y disfrutar del viaje

Dejad que los niños se acerquen a los juegos de rol

Siempre me fascinó inventar historias y jugarlas cuando era niña, o leerlas, mucho más que los juguetes. Nunca hice demasiado caso a las cosas la verdad, algo que mi hija ha heredado. Y en torno a los catorce o quince años quedé fascinada por Tolkien, una lectura a la que siguieron otras vinculadas a la fantasía y la ciencia ficción: Ursula K. Leguin, la Dragonlance (que nunca me gustó demasiado), Jordan, Herbert, Lovecraft… Lecturas que son, con frecuencia, la puerta de entrada al rol para muchos jugadores.

Tenía dieciséis años cuando me agencié el (precioso) libro del juego de rol de El señor de los anillos, dispuestísima a enterarme de qué era eso del rol que me atraía tanto sin conocerlo realmente. ¡Vaya si me enteré! Pero lo que me quedó más que claro es que no se trataba de un entretenimiento solitario. Había que hacer pandilla para jugar y yo no tenía de eso.

Hija única con primas pequeñas y escolarizada en un centro al que solo íbamos niñas de uniforme, encontrar esa pandilla parecía harto complicado. Solo una de mis amigas compartía mis ‘frikismos’. Y no me sentía del todo capaz de ejercer de máster, no es precisamente el juego de rol más sencillo con el que iniciarse en esas lides desde la nada. Jugar con mis padres estaba descartado, espero que mi hija nunca piense así.

Pero yo quería jugar al rol, como fuera. Me enteré de que había una revista dedicada a esos menesteres, la Dragón, y cargada de ingenuidad escribí una carta a la publicación diciendo que buscaba amiguitos para jugar. Se me ocurrió decir que era un año más mayor, para no parecer tan cría imagino, la verdad es que no lo recuerdo.

La cosa es que la carta apareció publicada de la siguiente manera:

Melisa es una chica (sí, habéis oído bien, una CHICA) de 17 abriles, que se ha comprado el Señor de los Anillos y no sabe por dónde empezar. Busca algún grupo de rol caritativo, ansioso de ayudar a una dama en apuros, dispuesto a adoptarla como principiante. Promete aprender rápido y subir pronto de nivel.

Nota de los de siempre: como nos enteremos de que tratáis mal a esta amiga, nuestros dragones no van a dejar de vosotros ni la tuerquecita del yelmo….

Me imagino perfectamente a los de la redacción de Dragón pensando la que se me iba a venir encima y escribiendo ese post data justo por eso. Yo no tenía ni idea de lo que sucedería a continuación, ya os dije que era una ingenua.

La que se me vino encima, en aquella época previa a internet y los móviles, fueron dos semanas con el buzón tan a reventar de cartas que ni cabían. No exagero. Hubo un veinteañero andaluz que se presentó en la puerta de mi casa con un ramo de flores, que yo se lo agradecí, pero le invité a hacer turismo por Madrid sin mí porque se me hacía raro. La verdad es que todo el mundo que me contactó, que fue mucho, fue muy amable. Tal vez advertencia del dragón funcionó, o creo que sencillamente eran buenos chavales con ganar de compartir afición (puede que algo más, pero eso nunca sucedió). Al final inicié varias partidas por correo, algo más tarde algo más roleé por IRC cuando Internet tuvo a bien aparecer, y me acerqué basándome en criterios de proximidad al incipiente club de rol de mi ciudad, en el que no encajé del todo, todo hay que decirlo. Llegue a dirigir algunas partidas de Pendragon, poquitas.

El IRC fue lo que más duró. La universidad unida a un trabajo de ocho horas me alejaron pronto de todo aquello, pero la espinita quedó. Hace año y poco me pude sumar a una campaña de Star Wars y aproximadamente una vez al mes lo paso estupendamente intentando salvar la galaxia metida en el pellejo de una diplomática rebelde con poca maña con las armas. Gracias desde aquí a ese grupo por abrir la puerta a una extraña que el máster quiso invitar.

Con mi hija, que ahora tiene ocho años, hemos jugado mucho a juegos de mesa desde que era muy pequeña. Juegos de los que os he ido hablando aquí. Alguno similar en cierta medida al rol, como Mice&Mistics.

Ya había probado una pequeña partida de rol en vivo con Pequeños detectives de monstruos en el Festival de Fantasía de Fuenlabrada, pero hace poco, en las Ludo Ergo Sum LES (unas jornadas lúdicas solidarias que os recomiendo), la llevé a que jugase una partida de rol de Hora de Aventuras. Ella salió feliz y yo con el juego de rol Magissa, del que me habían hablado mucho y bien, bajo el brazo. Quiso jugar según llegamos a casa, pero ya le expliqué que era imposible y debía contener su impaciencia.

Ha pasado algún tiempo, ya pude estudiarme el libro y preparar una pequeña campaña y hemos estado jugando algunas partidas. Y jugar al rol es algo que le encanta y que yo estoy empezando a ver con ojos de madre, valorando todo lo bueno que puede aportar a los niños.

¿Por qué creo que el rol es algo tan recomendable para los niños? Pues por muchos motivos: porque supone dejarse llevar por la imaginación, porque permite plantear muchísimas situaciones problemáticas ante las que los niños tendrán que discurrir para intentar salir con bien, porque implica cooperar y negociar, porque los que cooperan y negocian se han convertido en seres de distintas razas (elfos, enanos, humanos, unicornios…) con lo que eso puede ayudar a la tolerancia, porque supone pasar tiempo en familia jugando, porque invita a leer, a escribir y a dibujar. Y no seamos utilitaristas, sobre todo es muy divertido.

Superemos ya la vieja leyenda negra que rodea a estos juegos.

Me he encontrado a mi alrededor mucho desconocimiento de lo que es el rol entre los padres, incluso padres que conocen bien los juegos de mesa. Así que voy a intentar resumir una explicación.

En un juego de mesa convencional, que también es un entretenimiento maravilloso y provechoso, hay unas reglas claras, un tablero, losetas o cartas, a veces también dados, distintas mecánicas, estrategias y mayor o menor necesidad en función del juego de que la suerte nos acompañe. Todos los jugadores participan en igualdad de condiciones. Las reglas dirigen el juego desde el papel impreso con las instrucciones. Creo que todo el mundo lo tiene más o menos claro.

El rol es diferente. Hay muchos dados, sí, también hay reglas que indican cómo conducir la aventura, y un puñado de jugadores sentados a una mesa, pero lo que tenemos es un director de juego o máster que ha estudiado esas reglas, que ejerce de narrador y plantea la aventura que ha preparado a unos jugadores que se meten en el pellejo de los personajes que han ideado. Lo satisfactorio que sea el juego va a depender en gran medida del máster, que conozca bien el juego, que tenga sentido común y sea flexible, que pastoree sin imponerse, que sepa reaccionar a lo que los jugadores, a menudo impredecibles, decidan hacer.

La secuencia sería así. Una vez se tiene el libro de rol, es preciso que el adulto que va a ejercer de director de juego (o un niño a partir de unos doce años en el caso de rol para niños como Hora de Aventuras, Magissa o Guardianes de Pandemonio, que pronto probaremos también), se arremangue y se lo lea enterito, tomando notas digitales o a mano y señalando en el libro aquellas páginas a las que tendrá que recurrir con frecuencia. Luego tendrá que elaborar una historia interesante, con enemigos, un objetivo o varios (incluso objetivos secretos para cada jugador), un recorrido…

Sí, es preciso dedicar algo de tiempo previo y tener ganas de currárselo.

Los jugadores pueden crear sus personajes o el máster puede darles personajes ya creados teniendo en cuenta sus preferencias y que haya un grupo equilibrado (mal vamos a pelear si somos todos sanadores). Aunque los personajes estén creados previamente, los niños pueden definirlos poniéndoles nombre, describiendo su aspecto físico, su personalidad, su historia, dibujándolos…

Una vez el master conoce las normas, tiene su historia preparada y un grupo de jugadores con sus personajes terminados, personajes que irán mejorando según ganen experiencia, solo es preciso disponer de lápices, gomas de borrar, dados y mucha imaginación.Hay más elementos opcionales, como música de ambiente, planos o pizarras, figuritas de Lego o Playmobil que representan a los jugadores.

Y ahí comienza la magia del rol, que consiste en caminar con las botas de los personajes, creerse la historia que el máster plantea y dejar volar la imaginación para decidir qué hacer para llevar la aventura a buen puerto. Todo lo que no choque con la lógica del mundo y de esos personajes, está permitido. Los jugadores tendrán que negociar, colaborar, esforzarse juntos por salir situaciones complicadas, decidir si se fían de ese elfo extraño que el máster se ha sacado la manga….  en libertad. Un máster que tendrá que ser capaz de improvisar, sobre todo si tiene niños delante, para los que jugar de esta manera es tan natural como respirar.

Sí, también tendrán pelear de vez en cuando tirando dados, pero un buen juego de rol no descansa su peso en lo que digan los dados. Y las peleas no tienen que ser ni mortales, ni sangrientas.

Y en mi siguiente post hablo más despacio y detalladamente de Magissa y de cómo iniciarse como máster de niños. Os espero.


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16 comentarios · Escribe aquí tu comentario

  1. Dice ser Warha

    Gracias por dar luz y publicar tanto sobre este tipo de juegos. Desde hace unos años se demonizaron muchísimo y desde entonces se les mira de reojo como algo extraño.

    Me encanta que alguien lo plantee de forma tan abierta y didáctica. Desconocía la existencia de estos juegos de rol “para niños” (Entrecomillado porque aunque así sean, me imagino a mas de un “adulto” disfrutando como el que más con alguno de ellos) y me parece genial que se haya enfocado de esta manera.

    Gracias de nuevo por estos posts.

    Warha – ExJugador de D&D 3.5

    17 octubre 2017 | 09:45

  2. Un muy buen artículo sobre el tema, enhorabuena. Yo llevo décadas muy metido en el mundillo de los juegos de rol, es mi afición favorita. También me compraba la Dragón, ¡y me acordaba de la carta que te publicaron! :D.

    A día de hoy sigo jugando con mi grupo de amigos roleros de toda la vida, pero también dirijo un par de partidas con mis hijos (tengo tres): en verano, cuando se quedan en el pueblo con los abuelos, jugamos los fines de semana con ellos y unos cuantos amigos suyos a una campaña de “Magissa”. Y el resto del año jugamos en casa partidas sueltas de “La Torre de Rudesindus”, “Pequeños Detectives de Monstruos” o “Hero Kids” (juego en inglés, bastante chulo también, aunque un poco más “juego de tablero” que de rol).

    Considero, igual que tú, que el rol tiene muchos beneficios para los niños pero que lo más importante es que es una actividad muy divertida que se puede compartir en familia.

    17 octubre 2017 | 10:02

  3. Desde la asociación cultural Alcalá Nocturno de Alcalá de Henares queremos darte las gracias por este gran articulo donde se habla de verdad de algo tan bonito como son los juegos de rol y no como otros artículos donde jugar al rol se convierte en una caza de brujas.

    Nos gustaría invitaros a todos a que vinierais a jugar con nosotros, somos una Asociación de Alcalá de Henares que nos encanta juntarnos a jugar al rol, realizar eventos, actividades, etc… relacionadas con el rol. Actualmente tenemos varias actividades como son: los sábados roleros, donde realizamos partidas de rol para niños y otras para no tan niños, esta la realizamos el primer sábado de cada mes, donde hay partidas por la mañana y tarde en Alcalá Comics.

    Las noches roleras estas son para gente un poco mas mayor, ya que se realizan por la noche de 21:00-3:00, estas se realizan en la Casa de la Juventud, con colaboración con Otra forma de moverte, y son una vez al mes, alternándose con nuestro rol en vivo de vampiro

    El rol en vivo de Vampiro, en la que formamos parte de las crónicas nocturnas, que se realizan en la casa de la juventud con colaboración de OFM Alcalá.

    De nuevo muchas gracias por este articulo nos ha encantado ver que se publique algo hablando del rol y no de inventos. Muchas gracias.

    17 octubre 2017 | 10:08

  4. Dice ser Iñigo

    Muy buen articulado.

    En mi experiencia, el desconocedor de los juegos de rol, tiende a pensar en el estereotipo americano de hombre de 30ytantos gordo y viviendo en el sotano de sus padres… o gente rara y antisocial. En algunos casos hasta se creen que forjan asesinos.

    Por suerte para las nuevas generaciones, muchos padres ya han abrazado la cultura del Rol en su juventud y saben que es mucho mas, y que detras de ella hay gente de a pie, con un trabajo, una vida normal pero con otro tipo de hobby, y que es una experiencia que enriquece a jovenes y niños tanto como otra cualquiera.

    17 octubre 2017 | 10:14

  5. Dice ser Javier

    Gracias por el artículo, muy inspirado e inspirador. Como Barbablanca con casi 30 años de CV en esto del rol, hace tiempo que vengo predicando por la normalización de nuestro hobby.

    Todas mis plegarias parecían haber caído en saco roto, hasta ahora.

    Siento una felicidad, unas ganas de sentarme a una mesa y contar historias como hace tiempo no pasaba, inmersos como estamos todos en la cultura del “ya mismo”, la diversión instantánea y la falta de imaginación, porque me lo dan todo masticado.

    Qué rueden los dados!

    Saludos,

    Javier

    17 octubre 2017 | 10:31

  6. Dice ser Maribel

    Me alegra ver por fin un artículo informado e inteligente sobre los juegos de rol y más cuando se habla de niños. Tengo dos y el mayor, de 13, es master de Hora de Aventuras desde hace una temporada. Juegan a rol de mesa cuando no pueden jugar a rol en vivo. Sí, efectivamente, he dicho “rol en vivo” o como llaman por el extranjero “LARP”. Este fin de semana hemos estado jugando en Cuenca una partida ambientada en D&D junto a otros niños y muchos adultos (unos 130 en total). Una forma estupenda de pasar unos días en el campo viviendo aventuras y haciendo ejercicio de forma sana e imaginativa. Ya hay varios eventos en los que se puede llevar niños a un verdadero mundo de fantasía. Si alguien está interesado en le invito a que busque por FB un grupo llamado Padres Frikis y allí podrá enterarse de todas las novedades.

    17 octubre 2017 | 10:36

  7. Dice ser Vituperio

    Pues nosotros buscamos gente para hacer grupo de rol en Talamanca de Jarama Madrid, pero no conseguimos gente, y eso que tenemos hasta sitio

    17 octubre 2017 | 10:56

  8. Dice ser Rafael

    Ojalá que artículos como este saquen a una afición como la nuestra del ostracismo. Es evidente que, con piezas como esta se anda por el buen camion para llegar a una aceptación de la afición. Ojalá lleguen a ver mis ojos como hemos pasado de la demonización y los “crimenes del rol” con kataneros locos a consideración los juegos de rol como elementos interpretativos y de socialización que proponen una alternativa de ocio saludable y, sobre todo, socializadora 🙂

    Grandísimo artículo. Para encuadernarlo y guardarlo en el archivo personal de cada uno.

    Ya era hora de que alguien dijera estas cosas en voz alta. Muchas gracias 🙂

    17 octubre 2017 | 11:33

  9. Dice ser Sara

    Enhorabuena por el artículo, y por acercar a tus lectores, que imagino que la mayoría no son roleros, a este mundo.

    Yo soy más jugadora de vivos que de mesa (te aconsejo probar el rol en vivo si aún no lo has hecho) y ahora quiero iniciar a mis sobrinos de tres añitos, he pensado empezar por “Pequeños Detectives de Monstruos”, dado que tienes posibilidad de jugarlo moviéndote por la casa, y a los tres años, es muy difícil que aguanten sentados para jugar

    17 octubre 2017 | 12:42

  10. Dice ser PoeKL

    Hola, buenas!
    Buen artículo, lo han reseñado en el chat de mi grupo de juego habitual -muchos de ellos ya con crios- y me lo he leído antes de que me lo “spoiloreen”.
    Yo soy roleros desde que cumplí los 9 años y mis padres me regalaron la Caja Roja de D&D, la cual me leí esa misma noche -muchos cosas no las termine de entender cómo descubrí en las primeras partidas- y cuánto pude organice unas partidas a compañeros de clase y vecinos, aunque casi siempre muy tópicas; imagino que siendo chico y en colegio público el hacer el friki fue más fácil ya que es cierto que pocas chicas se apuntaron a las partidas que realizábamos -yo o cualquiera; casi siempre eran hermanas de un roleros de más edad- hasta el bum de Vampiro -lo que también atrajo a unos cuantos chavales que no sabían muy bien como ligar…-
    Me gustaría poner unas “críticas” en uno de los puntos que comentas: cuando dices que son juegos de mesa al uso no es del todo cierto, para mi las reglas en los juegos de mesa son Rígidas [difícil posibilidad de anulación o cambio, solo mediante consenso de los afectados; definición de leyes, o algo así], mientras que los juegos de rol solo han de tener una Rígida, la creación de personajes, y una Pétrea [que son inamovibles], la finalidad es divertirse y lo demás es innecesario, el resto son completamente Flexibles. Es mi opinión…la otra cosa es que indicas peleas dando a entender cómo enfrentamiento físico, lo cual es en realidad inecesario ya que una partida puede ser política, mística…incluso de investigación pura, sin llegar al enfrentamiento de ninguna clase entre personajes -un amigo nos hacía morir si salía algún Bicho en La Llamada de Chtulhu, si jugamos una partida política puede que el llegar a las manos implica fin de partida, etc- siempre dependiendo de lo que se busque en dicha partida.
    @Warha, te puedo asegurar que nos a pasado más de una vez empollarnos un juego “de rol para niños” y acabar jugando solo adultos; @Carlos de la Cruz Morales, yo también pensé en La Torre, pero la verdad la considero más un juego de mesa para adultos roleros -pese (o tal vez a consecuencia de) a su corte de fantasia comica- más que un juego “de rol para niños”, los otros dos no los he jugado ni recuerdo habermelos leído así que no digo nada.
    Pese a esa “crítica” opino que es un buen artículo sobre el tema y espero que la gente que no haya jugado al rol se lo lea para que descubran los Infinitos Mundos de los que yo llevo disfrutando tanto tiempo, todo aquel de buen corazón es bienvenido.
    PoeKL.

    17 octubre 2017 | 13:45

  11. Dice ser Javier

    Hola Melisa,

    Gracias por este artículo. Llevo mas de 30 años jugando al rol y tengo todo que agradecerle a este hobby, y muy en especial a Dungeons & Dragons.

    Hace unos 7 años co-fundé la asociación cultural de juegos Mecatol Rex (www.mecatolrex.com) en Madrid, que ahora es un referente en Madrid y en España, con mas de 100 socios activos. Desde esta asociación sin ánimo de lucro enseñamos estos juegos a todo el que tiene curiosidad por descubrirlos y, muy especialmente, a los niños.

    Tenemos actividades de rol especificas para niños y para los padres que quieren enseñar a sus hijos. Estáis todos invitados a visitarnos. Volveréis seguro.

    De nuevo gracias por dar visibilidad a este hobby en un medio de relevancia como 20 minutos. Espero que abras camino a muchos otros periodistas.

    Un abrazo desde Mecatol Rex.

    /Javier

    17 octubre 2017 | 14:50

  12. Dice ser Kitsune

    Muchisimas gracias por el articulo. Gracias por no demonizar y por mostrar tan fielmente lo que son los juegos de Rol. Aun recuerdo a mi madre prohibiéndome jugar a eso del Rol por puro desconocimiento ( hasta que organicé una partida en casa).

    He recorrido mas de media España de Jornadas en jornadas, he conocido a gente maravillosa, incluyendo a mi marido gracias a esta afición.
    Hoy mi hija aun es muy pequeñita pero desde que nació vamos a las jornadas de Rol de mi ciudad, espero que poco a poco se empape en esto. Ya tengo ganas de que sea mas mayor para masterearle un rato. Me apunto los juegos que mencionas.

    Nosotros también pertenecemos a una asociación de Rol y juegos de mesa de Pamplona. ( Alter Paradox) y esperamos seguir en este mundillo muchos mas años.

    17 octubre 2017 | 15:22

  13. Dice ser Rafael

    Hace tiempo vi una charla TED de Ethan Gilsdorf que se llama: Dungeons & Dragons is Good for You (In Real Life) , que precisamente está en la linea que comentas.

    https://www.youtube.com/watch?v=6PaHJqpQnyw

    Espero que te guste

    17 octubre 2017 | 16:39

  14. @PoeKL, “La Torre de Rudesindus” no es estrictamente un juego para niños, pero se puede adaptar muy fácilmente. En lugar de decir a los niños que son diablillos invocados por Rudesindus, les dices que son duendecillos… y el juego funciona igual.

    El sistema es sencillo y lo entienden sin problema, y la mayoría de las misiones son regar las plantas (carnívoras), dar de comer al gato (también carnívoro), ordenar la cocina y todo tipo de tareas en la que es recomendable enfatizar lo pequeños que son (¡algo con lo que pueden sentirse identificados!).

    O sea que no, no es un juego pensado estrictamente para ellos, pero se puede adaptar con un mínimo esfuerzo.

    17 octubre 2017 | 20:04

  15. Dice ser Pepe

    Genial artículo! Ya iba yo ilusionado a leer sobre tu experiencia con el Magissa este, y acabo de caer en que acabas de escribir el artículo jajaja

    Espero impaciente!

    18 octubre 2017 | 03:13

  16. Dice ser LaCestitadelBebe

    Buena,

    gracias por los juegos tienen muy buena pinta. Es cierto que cogieron mala fama por aquellos personajes que salían vestidos raro por la calle, pero son juegos bonitos.

    Anabel

    18 octubre 2017 | 07:57

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