Archivo de octubre, 2020

¿Eres la misma persona tras convertirte en madre o en padre?

Lo sé, es una de esas preguntas que no tienen respuesta. Pero también es una de esas preguntas que, al hacértela, te invita a reflexionar, a intentar conocerte. Suele pasar que la persona sobre la que menos pensamos es precisamente la nuestra. Las cuestiones sin contestación clara no son estériles.

Lo planteé en redes hace un par de semanas. ¿Eres la misma persona tras convertirte en madre o en padre? Lo hice tras charlar con una amiga embarazada de su primer hijo, tras hacerlo con un amigo padre reciente. Somos los mismos, por supuesto, pero al mismo tiempo ya en el embarazo vas descubriendo que tener un niño es como si te reprogramaran. Evolucionas de una manera imposible de comprender hasta que no lo vives. De una manera que además es diferente para cada uno, que para eso somos individuos únicos.

Desde mi punto de vista el mayor cambio, una vez ha pasado el nacimiento y algo de tiempo para asimilarlo, creo que es darte cuenta de que no eres dueña de tu tiempo, que lo que haces y cuándo lo haces depende de cómo y dónde está tu hijo, es casi como tener conciencia de dos cuerpos. Si tu hijo no está contigo, sabes con quién está y donde, haciendo qué, en cada momento. En la mayoría de los casos esa sensación termina con la adolescencia de tus hijos, en el mío probablemente será así toda la vida, dado que Jaime es y será siempre altamente dependiente.

Yo sería una persona completamente diferente si hubiera escogido la senda de no ser madre. Sé que todo en la vida nos transforma, lo que estudiemos, qué parejas tengamos, en qué trabajemos, los golpes que te dé la vida… pero de verdad creo que nada tanto como la maternidad.

Si estáis a punto de descubrirlo, bienvenidos al viaje más sorprendente. Con todos sus vaivenes, dudas, limitaciones y malos ratos, si se afronta de la manera correcta aporta tanto que lo compensa todo, en todas sus etapas. Relajaos, si podéis, y disfrutad de todas ellas.

(GTRES)

@Psic_Jazz
No. Soy más fuerte, más creativa y descubrí miedos que ni creí que existían pero sin duda soy más feliz 😉

@Criando247
La maternidad me revolucionó y sigue haciéndolo. Sumado a ello, tener un niño atípico me ha convertido en activista, luchadora y ha impulsado mi creatividad. Me fuerza a revisarme continuamente, a cambiar la mirada, a ser más empática y solidaria; a aprender sin descanso.

@mercheborja
Yo creo que la misma persona sí. Mi vida es totalmente diferente y mis prioridades son muy distintas, pero en esencia -mis valores, creencias, las cosas que me gustan…- no han ambiado. A lo mejor tengo un poco de mala leche que antes no tenía, pero por lo demás….

@_Alazne_
Yo siempre digo que a todxs se nos va un pco la pinza sobre todo al principio. Cambias muchísimo y muy rápido.

@haddhar
No. Soy más más sensible, sobre todo a los dramas familiares. He desarrollado mucha paciencia, constancia y me he vuelto más pragmático y aprovecho mejor el tiempo. También soy menos divertido y creativo, más predecible y conservador, y más gruñón.

@TweetAna2
Si que cambias. Incluso antes de dar a luz. Yo intento ser mejor cada día para poder enseñar con el ejemplo, mis prioridades han cambiado y das mucha menos importancia a cosas que igual antes te preocupaban. Una parte de ti sigue siendo igual claro. En mi caso creo que soy mejor.

@GrettelGreene
Básicamente soy la misma de siempre, pero veo la vida de una manera completamente distinta y eso me ha hecho descubrir aspectos de mí, que desconocía

@PatriciaVeraG
Soy 90 por ciento distinta. Algo queda. El cambio ha ido a mejor, en mi opinión.

@VidasPixeladas
Toda experiencia te cambia un poco, un trabajo, una amistad, tener hijos, enfermar, etc. Nunca he sido la misma persona que ayer y no voy a ser la misma persona mañana, lo contrario me preocuparía, significa que no avanzo, no aprendo, no pienso. Soy la misma persona evolucionada.

@Metamorflosis
Yo creo que todo lo significativo te cambia (lo positivo y lo negativo también)… la esencia está pero uno va mutando…

@alfonsin
Eres la misma persona, lo que te cambia es la vida y el orden de las prioridades Cara sonriente con boca abierta y sudor frío

@josrame
Yo no me acuerdo, solo sé que desde los 20 años pienso en todo lo que hago, porque no estoy sola y mis actos y sus consecuencias las pueden pagar mis hijos, incluidos mis malísimas épocas de depresión y ganas de desaparecer, eran ellos los que me hacían no dar un último paso Rostro ofreciendo un abrazo

@madre_de_2
No, pero tampoco era la misma persona con 25 que con 20. Las experiencias vitales nos cambian. Si no me hubiera cambiado la maternidad me habrían cambiado otras vivencias. Quién sabe si para mejor o para peor Mujer encogiendo los hombros Yo creo que la maternidad me ha cambiado a mejor.

@justiammyself
Creo que si. Tener hijos me ha reafirmado en mis valores, en lo que le pido a la vida. No he cambiado mi forma de ser, quizas tengo mas paciencia. Eso do estoy mas cansada y a nivel mental mas lenta y mis hobbies estan en penultimo lugar. Asik modo de vida si forma de ser no

@mamaymas
Ni de coña. A veces me da una mezcla de ansiedad y lástima el haberme perdido tanto a mí misma, pero he ganado mucho a cambio. Según el día lo llevo mejor o menos mejor Cara guiñando un ojo

@elisabethmssz
No, no eres la misma persona, porque tus prioridades cambian radicalmente y tu mundo ya no gira entorno a ti o tu pareja, sino en q gira entorno a esa personita que depende de ti enteramente…

@mami_meeple
Sí. Salvo cosas. O sea que no. Se puede ser la misma persona a los 44 años que a los 29? Madurar te hace una persona distinta? O eres la misma pero más madura? Ains… qué bonitos interrogantes.

@TreceBicis
No no lo soy. Ahora me dan respeto cosas que antes no y me fijo en cosas que antes no, no todo yo ha cambido pero si parte de mis intereses y eso me hace distinto. Además ahora duermo mucho menos con los cual soy más irascible

@ulisesolg
·Eres diferente, es como una versión nueva. Que definitivamente te hace ver TODO diferente

@neferlp
La esencia está ahí, pero intento mejorar aspectos día tras día para ser un buen ejemplo. He cambiado cosas que nunca pensé que podría cambiar. Los hijos tienen el poder de demostrarte que nada es imposible, si le echas un par, especialmente si lo haces por ellos! Bíceps flexionado

El caos de los coles

“No va mal el arranque de los coles pese a la Covid”, escucho a políticos y tertulianos, que ven como un éxito la vuelta a las aulas más extraña que nadie recuerde me atrevería a decir que desde el fin de la Guerra Civil.

Hombre, no está siendo una apocalipsis vírica que haya obligado a cerrar colegios a cientos. Si nos permitimos las generalizaciones, los maestros y el personal no docente de los centros están aprobando en el manejo como buenamente pueden de la situación pese a las muchas dificultades (hace poco fue su día, ánimo para todos ellos), y los niños están teniendo un comportamiento digno de aplauso.

En ese sentido es cierto que no va mal, pero a veces me pregunto si esas declaraciones las profieren adultos que tienen que bregar con la escolarización de sus hijos, con los grupos de whatsapp del cole, las circulares informativas de los centros y los mocos y toses infantiles.

Los coles siguen abiertos, prestando su doble servicio de educar niños y permitir a sus adultos que trabajen, pero también hay un caos en los coles formado por una legión de pequeños caos personales que están gestionando las familias como mejor pueden.

Solo en mi entorno, que no es tan extenso, la jornada continua ha sido fuente de todo tipo de problemas, como que no se ponga sin permitir votar a los padres, o que se vote y se decida casi in extremis obligando a nuevos bailes para conciliar. El comedor es otro escenario de guerra, porque no caben todos los niños, porque muchos se han quedado fuera por sorteo o por el orden de solicitud. Los cambios de horarios y lugares para entregar y recoger a los niños suponen aprender un nuevo juego de malabares para conciliar, sobre todo cuando tienes a un hermano en un ciclo y a otro en otro saliendo casi simultáneamente por puertas opuestas. Extraescolares que no se hacen, o se hacen ‘aburbujando’ niños y dejando a muchos fuera, obligando a recoger a los niños cuando a ti aún te quedan dos horas currando. La adaptación de los colegios para aligerar las aulas y mantener distancias se ha traducido en algunos casos en clases montadas en lugares poco apropiados, como un gimnasio dividido por colchonetas o un espacio cedido en alguna instalación municipal fuera del centro. Clases que se dan con las ventanas abiertas de par en par por aquello de la necesaria ventilación, que a ver cómo se sostiene cuando arrecie el invierno, y niños que se resfrían. Sobre decir que a ver quién manda un niño al cole con un poco de mocos y toses, aunque esté como una rosa.

Y no entremos ya en el caos de las cuarentenas y de las pruebas PCR. Las pruebas que no mandan, las que mandan y no llegan, las que mandan y tardan tanto que no tenía sentido mandarlas, con los profesores quejándose de que no reciben instrucciones sanitarias claras, que no les cogen el teléfono siquiera. Y tu vecina del 3ºA te cuenta que como su hijo pequeño estuvo con un positivo tenía que guardar cuarentena pero el mayor podía seguir acudiendo al cole; pero a tu compañera de trabajo le dejaron a los hermanos también cuarentenados. Y tu prima solo tuvo al niño una semana sin salir, pero a ti te lo enclaustraron dos… De nuevo, a ver cómo concilias con semejante berenjenal.

No va mal el arranque de los coles este curso pese a la Covid.  Eso dicen…

(Eduardo Sanz Nieto/EP)