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Vivir es cabalgar un dragón y disfrutar del viaje

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Posibles regalos para incluir en la carta de los Reyes Magos de niños con autismo

Hoy hemos publicado en 20minutos 16 recomendaciones de juguetes procedentes de ocho expertos: maestros, psicólogos, científicos… Os recomiendo echar un ojo porque hay buenas ideas, regalos diferentes a lo típico que vemos recorriendo pasillos de jugueterías o catálogos comerciales.

Viéndolo me daba cuenta, porque lo sé de primera mano, que no siempre es fácil confeccionar una lista de regalos para un niño con autismo. Con mi hijo nos sucede, le interesan pocas cosas y él no pide nada, somos nosotros los que tenemos que imaginar qué le gustaría, que vendría bien. Arriesgándonos a no acertar una vez está el cacharro en casa.

Con autismo o sin autismo, cada niño es un mundo, bien lo sé. Igual que mi hija nunca ha jugado con muñecas, objetos que con Jaime han ido bien, que le han gustado, puede que a otros niños con autismo no les encajen. Y está antes la persona (con su forma de ser e inclinaciones) que el diagnóstico, como siempre he defendido.

El Trastorno del Espectro Autista es además un universo muy amplio. Poco tiene que ver mi hijo, que apenas dice unas pocas aproximaciones a palabras con once años y es altamente dependiente, con chavales de alto funcionamiento o con asperger.

No obstante, me voy a aventurar a recomendar hoy aquí unos cuantos chismes que tal vez puedan servir de inspiración si tenéis un niño con autismo cerca. También tal vez para niños con alguna discapacidad que tenga algún punto de conexión con el autismo que haga que estas recomendaciones encajen.

Estoy evitando regalos que responden a necesidades cotidianas, como la ropa, y aquello que para mi hijo sería un trabajo más que una diversión. Puzles, encajables, pinturas, juguetes de causa y efecto, muñecos con los que intentar el juego simbólico… He buscado aquello que le gusta, que le causa placer, satisfacción, alegría o calma.

Insisto en que suelto ideas posibles, pero vosotros conocéis a vuestros hijos mejor que nadie. Elegid en función de sus intereses, gustos, necesidades…

Cualquier sugerencia, será bienvenida.

Empiezo por algo que Jaime conoce por su sesión diaria de estimulación sensorial y que estará bajo el árbol este año: una manta de peso. Las hay de muchos modelos y tamaños, la idea es cubrirse con ellas, en el sofá, el suelo o en la cama, notando el peso sobre el cuerpo, una sensación positiva que produce calma. También invita a veces al juego. Aunque hay bastante diferencia de precios, lo cierto es que no son baratas, pero si sois mañosos se pueden confeccionar.

Cascos que mitigan el sonido. Ya os hablé hace poco de ellos en este blog. Jaime tiene unos, ya un poco deteriorados pese a que no llevan mucho en sus manos (en sus orejas), así que estas navidades vendrán otros. También relacionados con desajustes sensoriales, si queréis saber más sobre ellos os invito a leer el post que escribí este mismo mes al respecto.

Peluches de gran tamaño. He elegido ese, que me recuerda a Tristón, pero siendo blandito cualquiera vale. Jaime duerme abrazado a un oso gigante que va pidiendo un relevo de tanto lavado. El sentido es similar al de la manta de peso, una sensación agradable,mide tacto profundo, que agrada y ayuda al sueño.

Instrumentos musicales como tambores, timbales, cascabeles, flautas, órganos… Jaime hace un par de años recibió unos cuantos tambores, no infantiles sino de tienda de música, y los ha usado bastante.

 

La típica pelota de pilates (sí, no están siendo recomendaciones de pequeño tamaño precisamente, soy consciente). Les suele gustar no sólo para subirse encima y balancearse, con o sin ayuda, también para jugar a lanzarla y devolverla, incluso mientras se columpian. Ya veis que la mayoría de las recomendaciones se mueven en un plano sensorial.

Columpios. La estimulación vestibular es beneficiosa y columpiarse suele encantarles a todos. Permite detener la diversión para que se comuniquen pidiendo más. Hay muchos tipos de columpio, para exterior y para interior. Teniendo en cuenta la seguridad y el peso del niño. Os confieso que yo estoy muy frustrada por no ver la manera de meter uno en casa, porque Jaime lo disfrutaría mucho.

Hay bastantes niños que, en algún momento, desarrollan cierta fijación por los cables o cuerdas, por sacudirlos. A Jaime le pasó y las serpientes de goma, después de perder varios cargadores entre sus manos (y alguna correa de perro), fueron la salvación. Ahora ya no le llaman tanto la atención, pero durante mucho tiempo era fácil verle pasear con una de estas serpientes en la mano, dentro y fuera de casa. Precisamente por eso su hermana, que adora el universo de Harry Potter, dice que es de Slytherin.

Si tienden también a morderlas, conviene mirar que no sean tóxicas. Claro que también hay mordedores. No me gusta recomendar tiendas, pero hay una por la que merece la pena pasarse en busca de inspiración, porque está especialmente pensada para chavales con discapacidad: Hop Toys. De ahí han salido esos mordedores.

Las categorías en las que se divide esa juguetería no es muñecas, construcción o coches. Allí son: Espacio multisensorial, exploración sensorial, motricidad, lenguaje y comunicación, aprendizaje lúdico, vivir en sociedad, actividades creativas, autonomía y ayudas técnicas. Y si se les consulta algo, responden rápido sabiendo de lo que hablan.

Termino recomendando algo tan sencillo como un álbum de fotos. A muchos niños con autismo les gusta ver fotos suyas, de su familia, de sus actividades. Los álbumes nos suelen durar medio año como mucho, pero Jaime los disfruta a conciencia. También está la opción de imprimir fotos, plastificarlas y ponerles anillas o canutillos. Se crean a nuestro gusto, incluso creando una historia. Probablemente para mi hijo no hay regalo mejor.

¿Y para los vuestros?

Juguetes diferentes para niños (no solo) con discapacidad

Jaime tiene diez años y sigue sin entender la magia de los Reyes Magos, esa que disfrutamos con frecuencia más los padres que los niños. Pero eso es lo de menos, se trata de un par de días al año en el que contrasta su asunción de que es un día como cualquier otro comparado con la ilusión de su hermana o sus primas. A él ni siquiera le gusta abrir los paquetes a su nombre.

Lo de más es que se trata de un niño con muy pocos intereses, algo habitual cuando se tiene autismo. Los juguetes no llaman su atención, le gustan los juegos motores con nosotros, la música, columpiarse, la piscina… Poco más. Y tener pocos intereses dificulta el aprendizaje. Como le gusta tener cosas en las manos con forma alargada, las serpientes de goma son habituales en su carta a los Reyes. También tambores y bongos. Lo demás son pijamas, zapatos… Cosas útiles. Sobre todo los primeros años intentamos distintos juguetes que creíamos que le encajarían sin éxito, recorríamos las jugueterías de los pasillos rosas, de las zonas de puzzles y muñecos de acción, con poco rédito.

Lo de que los juguetes no llamen la atención y en Reyes le regalen un abrigo o un albornoz para ir con el cole a la piscina y se quede tan contento (es decir, igual que estaba) puede parecer un chollo para muchos padres agobiados por él aluvión de juguetes y peticiones más o menos imposibles de estas fechas.

Ojalá yo tuviera a Jaime pidiéndoselo todo del catálogo de turno y a mí planeando el siguiente reciclaje de juguetes.

En fin… Bien sé después de tantos años que los ‘ojalás’ no llevan a ningún sitio. O sí que llevan mejor dicho, pero a ninguno bueno.
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¿Y si nos fabricamos nuestros propios catálogos de juguetes?

15301160_10210323500318115_1251379588_nLa pasada semana estuvimos hablando de los juguetes que los niños piden en estas fechas, de la mala calidad, la escasa jugabilidad y el alto precio que un alto porcentaje muy elevado de los que aparecen seleccionados en los catálogos tienen. También de cómo los que aparecen en los espacios publicitarios de los contenidos audiovisuales infantiles pecan de lo mismo.

Y al final muchas veces nuestros hijos acaban pidiendo cosas que apenas aprovechan influenciados por la publicidad o la selección del catálogo.

Como consecuencia de esos posts, una amiga me mostró lo que ella hace como una manera de contrarrestar todo aquello. Y me ha parecido una idea estupenda, tanto que le pedí que me hiciera unas cuantas fotos para compartir esa iniciativa desde aquí con todos vosotros (gracias Ana).

Ella elabora su propio catálogo, con su selección de juguetes, libros, juegos de mesa… Comenzó a hacerlo “harta de que pidiese doscientos juguetes con los que luego ni jugaba”. 

15284078_10210306841901665_1027547329247141765_nRequiere mas dedicación, tiempo y planificación que plantarse en un establecimiento y agarrar el catalogo que ofrecen. Toca hacer una selección suficientemente amplia y variada que tenga siempré en cuenta los intereses y gustos del niño y pensando en su idoneidad, pero creo que hay muchos casos en los que puede merecer la pena el esfuerzo.

“Los hago con Hoffman, al ser libros pequeñitos mandan dos, así que se puede aprovechar y hacerse con algún primo”, me cuenta. Pero hay muchas maneras de hacerlo, incluso puede valer una tan sencilla como recortar o imprimir aquello que queremos incluir y pegarlo en unos folios organizados a modo de revista, ni siquiera es preciso emplear ningún sistema de impresión. Incluso se puede elaborar junto al niño. 

¿Qué os parece la idea?

‘Broks’, el viejo Mecano evolucionado para disfrutar construyendo en familia

imageNunca hemos sido muy dados a los juguetes de construcción. Tampoco hemos sido en casa de puzzles. Con Jaime, durante las sesiones de trabajo en casa o en atención temprana, se intentó mucho interesarle por encajables, pequeños puzzles y construcciones sin éxito. A Julia nunca le llamaron la atención hasta hace un año que Playmobil y Lego se empezaron a abrir camino en casa, tanto por los muñequitos y el puro juego como por la construcción.

La caja de Broks llegó en buen momento. Según la vio Julia sobre la mesa quiso, toda entusiasmo, que montásemos alguno de los vehículos de este moderno y evolucionado Mecano. Montásemos, así en plural, porque acabamos su padre y yo levantando lo que eligió.

Broks es un juguete recomendado para niños de entre cuatro y nueve años. Julia tiene siete y es incapaz de hacerlo sola. En parte por la dificultad de las instrucciones, que están bien ideadas para no dejarlo todo meridianamente claro y así hacer pensar un poco más a los que lo están montando, no por nada a los diez  modelos los llaman retos, pero que impide que la mayoría de los niños jueguen solos.

Ahí está el que eligió Julia.

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Probablemente si lo volviera a montar le resultaría más fácil saber cómo hacerlo. Y siempre está la opción de inventarse ella sus propios vehículos o construcciones. Jugar en modo libre, vamos.

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Los mejores juguetes de 2016 según los premios de la industria juguetera (y mi opinión al respecto)

La tarde del miércoles estuve en la entrega del equivalente a los Goya de los juguetes. ¿Cómo funcionan estos premios que distinguen los mejores juguetes del año 2016, únicos galardones de nuestro país que reconocen a esta categoría de productos? Pues participan las empresas que forman parte de la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes, cada una propone los juguetes que considera mejores, con más posibilidades para ganar, en las diferentes categorías. Un jurado independiente compuesto por expertos en pedagogía, psicología, distribución, educación, diseño, medios de comunicación y asociaciones de usuarios, decide los ganadores salvo en un caso, en el que el juguete ganador lo designa una votación popular.

Respecto a los trece mejores juguetes de 2016, (once en diferentes categorías de juego, el mejor valorado por el público, que no entiendo y más abajo veréis mis razones, y el mejor juguete elegido por la distribución), os voy a destacar los que más llamaron mi atención, pero aquí tenéis el listado completo con opción a que vosotros votéis, a ver cuál de esos trece productos acaba siendo el que más votos cosecha entre los lectores de 20minutos.

Los pude ver y toquetear, y con algunos me quedé con las ganas de jugar, como con Simon Air de Hasbro, revisión del clásico Simon que tenían mis primas mayores y me encantaba, o Ido 3D vertical delux design studio de Giochi Preziosi. Tengo un amigo con un bolígrafo 3D así que a Julia le fascinó cuando lo vio, a falta de comprobar su durabilidad y resistencia, tiene una pinta fantástica.

Otro juguete que me llamó la atención pero reservo mi opinión definitiva a poder probarlo en casa con la infantería es Skitbot Animation Studio de Goliath Games, que viene equipado con cromas verdes y azules para que los niños creen sus escenas de acción desde una app gratuita. La idea mola.

En juguetes conectados ganó Zowi, del que ya os hablé (muy bien) en su día. Smart Anatomy de Diset, fue el mejor juguete electrónico de aprendizaje y también me gustaría probarlo para comprobar si han logrado hacer ameno y divertido el aprendizaje del cuerpo humano y sus sistemas y funciones.

Skip It de Bizak me trasladó a mi infancia. ¡Es mi vieja boti bota! Juguete de moda cuando tenía más o menos la edad de Julia. Me encantaba el 1, 2, 3 de Mayra Gómez Kemp y me encantaba avanzar por la calle saltando con Botilde en el tobillo pese a que mis padres me lo prohibieran por ser un peligro público. La tuve hasta que la destrocé y no me la repusieron.

Hubo otros premiados de cuyos méritos no dudo, pero que, como iba buscando originalidad, me impactaron poco. Por ejemplo el premio a mejor juguete para la primera infancia, que era un andador, o el vehículo de gran tamaño que no dudo que sea fantástico pero que (cuando llevan motor y se limitan a tener al niño sentado y ocupar espacio) nunca han sido santo de mi devoción.

Incomprensible para mí el ganador en la categoría al más votado por el público, a menos que toda Córdoba se lanzara como loca a votar junto a todos los fans de Antonio José (ganador La voz 2015), que apoya a la muñeca con una canción. Se trata de una muñeca llamada Patia inspirada en los patios cordobeses que viene con un sobre de semillas de geranios y que jamás he visto en ninguna juguetería ni de la que había oído hablar.

Pero más incomprensible todavía es la imagen que ilustra la trasera de la caja en un producto infantil. ¿En qué demonios estaban pensando? Lo único bueno de la foto es que así ni te fijas casi en que la muñequita va pintada como una puerta.

Como os decía antes, aquí los tenéis todos y podéis votar los que más os gusten.

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¿Habéis probado la arena mágica, la de la fórmula secreta?

¿Arena o nieve mágica?

¿Arena o nieve mágica?

Julia descubrió el verano pasado la existencia de la arena mágica, un material moldeable, disponible en varios colores, que no huele ni mancha y que se desparrama de forma más educada por la alfombra, aunque se desparrama también, que la magia no llega a tanto.

Probablemente muchos la conocéis, lleva ya un tiempo siendo un producto infantil de éxito. Arena a precio de haberla traído del Caribe para construir y destrozar luego en plan Godzilla, que al menos en nuestra casa es siempre la parte más divertida. Las pasadas navidades estaba en todas las jugueterías y en muchas cartas a lo Reyes Magos.

Nosotros la hemos logrado probar al fin, comprobando que es agradable al tacto, muy (y extrañamente) moldeable y efectivamente más limpia, práctica y controlable que cualquier otra arena, aunque recomiendo la supervisión paterna y utilizarla dentro de una caja grande para evitar que caiga al suelo y vaya encaminándose a su extinción, que ya os dije que no era barata.

Por cierto, cuesta barrerla. Tiene querencia a la engarzarse en las cerdas de la escoba. Mejor paciencia, manos y un folio o directamente darla por perdida y tirar de aspiradora.

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Ni StarWars, ni Frozen, ni Peppa Pig… la estrella de la temporada es ‘La patrulla canina’

Antes de tener niños, cuando los regalos había que comprárselos a sobrinos que ahora están en la preadolescencia, recuerdo que nos resultaba muy complicado encontrar juguetes de Los Lunnis. Un año estuvimos revolviendo cielo y tierra para encontrar un muñeco de Lublú que además era carísimo. No hace mucho vi juguetes similares a precio de saldo en un hipermercado.

Cuando Jaime, que ahora tiene nueve años, era un bebé tuvo lugar el reinado de Pocoyo. Tuvimos cuentos, muñecos, juguetes para la bañera y el ordenador de Pocoyó. Parecía incluso sur Jaime quería decir sus nombres, y desde luego reconocía a cada uno de los personajes pese a su autismo. Sí, Pocoyo perdura, pero muy lejos del nivel que alcanzó.

Con Julia fue Peppa Pig. La familia de la cerdita rosa y sus amigos estaba por doquier. También fue tiempo de Violeta hasta en la sopa, aunque con Julia eso nos lo ahorramos.

Lo de las franquicias infantiles de moda, basadas en personajes de televisión o películas, deja en un juego de niños los vaivenes de Juego de tronos (que la nueva temporada arranca en abril, los mayores tampoco somos ajenos a estos fenómenos). Hay reinados de primer orden y de segundo, los hay que duran años y los hay que son flor de una o dos temporadas.

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El último que está triunfando es, sin lugar a dudas, La patrulla canina, en la que un grupo de perros de diferentes razas (y un mestizo, estupenda idea) con la ayuda de un niño tienen todo tipo de misiones. Julia y Jaime son ajenos a esta nueva moda infantil, pero hace ya bastante que me di cuenta oyendo hablar a padres más recientes en el trabajo de su existencia y tirón, una sensación que afiancé recorriendo los pasillos de las jugueterías y que confirma Amazon.

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Quiero bomberas y enfermeros en los catálogos de juguetes, quiero niños con discapacidad

Este fin de semana, por vez primera, hemos estado revisando en casa con Julia los catálogos de juguetes. Es algo que hacemos en muchos hogares con niños pequeños para saber qué pedir en la inminentes navidades. Nosotros vamos recortando lo que a Julia le gusta y lo que creemos que le puede gustar a su hermano, que con su autismo es feliz sin pedir nada, ajeno al barullo consumista que se nos viene encima.

Con el primer catálogo que vimos, el de Imaginarium, me apenó ver que las páginas estaban llenas de clichés, perpetuando viejos roles sexistas. Quiero bomberas y enfermeros, quiero ver en esas páginas que tantos niños devoran por estas fechas a niños peinando y a niñas construyendo. Y como creo que tal vez si los padres se lo hacemos saber con ánimo constructivo y educación lo tendrán en cuenta, aquí lo dejo.


Por suerte los hay que se van dando cuenta, los otros dos catálogos que vimos, el de El corte inglés y el de Eureka Kids parece que van siendo conscientes y cuidando cada vez más esos aspectos.

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“Los juguetes no son para niños o para niñas, son para jugar”. Ojalá toda la publicidad de juguetes fuera así

Las jugueterías del pasillo rosa. Así llamamos en casa a las jugueterías clásicas en las que hay un pasillo de un rosa deslumbrante. Son jugueterías en las que parecen agrupar los juguetes en función de si son para niñas o para niños. Las figuras de acción, los coches teledirigidos y los monopatines todos juntitos. Las muñecas en todas sus diferentes modalidades en otro. Imagino que ese concepto de distribución ayuda cuando buscas yogures, pero con los juguetes es otro cantar.
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Ir con un niño varón por esas jugueterías suele suponer saltarse el pasillo rosa igual que yo me saltaba la sección entera de deportes cuando era adolescente y mi padre traía el periódico a casa.

Me parece poco inteligente en todos los sentidos. Una mezcla de productos bien pensada invitaría a todos los niños a recorrer todos los pasillos independientemente de su sexo. A fin de cuentas, los juguetes son solo juguetes, no existe o no debería existir aquello de “este juguete es solo para niñas” o “es un juguete para niños”.

Hay jugueterías que no son así. Dideco e Imaginarium probablemente sean las dos más conocidas. En los ToyPlanet no he estado, pero me da la impresión de que tampoco. Cada vez hay más tiendas erradicando esa absurda manera de dirigir los gustos de nuestros niños.

Pero son solo destellos, en líneas generales no lo estamos haciendo bien. Basta con fijarse en la publicidad de los juguetes, en los anuncios de televisión y en los catálogos que en diciembre nuestros niños recorren pensando qué pedir a los Reyes Magos. En la mayoría de catálogos siempre es igual: sección rosa, sección de machotes, niñas jugando con las muñecas, niños jugando con los camiones. Nunca lo vemos impreso al revés. Nunca pese a que en la vida real hay niñas, como mi hija, que jamás ha hecho caso de una muñeca, o niños que no han hecho rodar un coche jamás en su vida.

Esta temporada navideña hay una juguetería que se ha atrevido a hacer las cosas diferentes en su catálogo: Toy Planet. A principios de mes lanzó un catálogo sin roles preestablecidos que solo ha cosechado aplausos. No es la primera en jugar con esta idea, pero sí la primera en apostar por ella con fuerza.

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“Los juguetes no son para niños o para niñas, son para jugar. En Toy Planet nos olvidamos de los estereotipos y clichés y ponemos a jugar a los peques con los juguetes que prefieran ¡sin distinciones!”, aseguran.

Efectivamente, así es. El hecho de que las imágenes nos choquen, nos sorprendan, es la mejor prueba de lo mal que lo estamos haciendo. El éxito de su iniciativa de cara al consumidor debería animar a todas las demás empresas que sacan catálogos de juguetes, diseñan las cajas en las que se guardan o los colocan en su estantería.

Nosotros como consumidores deberíamos premiar a esas firmas que apuestan por erradicar los pasillos rosas y los clichés de género, buscando sus catálogos y acudiendo a ellas a comprar.

Pequeñas grandes iniciativas que sí, son marketing para vender, pero también son loables y pueden contribuir a hacer del mundo un lugar menos escindido entre el rosa y el azul.

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Lo primero que hay que pedir a los Reyes Magos es que los juguetes sean seguros

En mi anterior post os hablaba de la seguridad de los biberones y productos en los que se calienta comida, hoy es buen momento para recordar que también hay que tener ojito  con los juguetes, que ya tenemos la Navidad encima (sí, está encima aunque algunos aún no hayamos quitado la arena de la playa de las alfombrillas del coche).

Unas muñecas inspiradas en las Monster High. (ipernity)

Unas muñecas inspiradas en las Monster High. (ipernity)

Son frecuentes las noticias sobre juguetes retirados, con problemas graves de seguridad e incluso con metales pesados que son tóxicos. Y no escapan las marcas supuestamente fiables. Por poner un ejemplo, Mattel también tuvo que retirar un porrón de juguetes no hace tanto. ¿Cuánto es un porrón? Pues 18 millones en todo el mundo.

Y tampoco vale lo de sospechar únicamente de ‘los chinos’ que grandes superficies están entrando también en la oferta de juguetes de serie B a los que mirar con lupa. De traca  la pseudo-Elsa (Frozen) y la seudo-monsterhigh que me encontré en una recientemente, puede que sean perféctamente seguras, pero yo las miraría con lupa.

Alguna que otra vez le han regalado a J&J algunos juguetes que han ido a parar directamente al contenedor.ante la duda, mejor curarse en salud.

Lo primero que hay que pedir en la carta de los Reyes Magos es que los juguetes sean seguros. Un tipo de letra pequeña vital como la de “sólo para líquidos fríos” de ayer que es responsabilidad de los padres.

Os dejo las recomendaciones de la OCU para elegir juguetes seguros:

  • Elige el juguete en función de la edad del niño. Procura que los niños más pequeños no usen los juegos de sus hermanos o amigos mayores.
  • Antes de comprarlo, conviene leer las advertencias de seguridad y las instrucciones de utilización: si no vienen en español, busca mejor otro juguete.
  • Cuidado con las piezas pequeñas. Son uno de los riesgos más comunes, sobre todo para los niños de menos de 3 años.
  • En la tienda, antes de decidirte, pasa la mano por las aristas y los bordes para comprobar que no cortan ni tienen rebabas…
  • Un juguete frágil, que se quiebra fácilmente, una vez roto, puede presentar puntas afiladas: tenlo en cuenta.
  • Los juguetes que sean muy duros y tengan elementos protuberantes pueden dañar a un niño pequeño.
  • Si el juguete lleva pilas, comprueba que el compartimento de las pilas es difícil de abrir.
  • Juguetes como patines, monopatines, bicicletas, etc. deben ir acompañados de un equipo de seguridad (casco, rodilleras…).
  • No compres juguetes con cintas o cordones largos si van destinados a los más pequeños.
  • Hay riesgos que no se ven: Hay que tener cuidado con las sustancias tóxicas o con compuestos químicos peligrosos. Por ejemplo, los ftalatos o algunas pinturas con elevado contenido en metales pesados (plomo o cadmio) son tóxicas, y están prohibidas o no pueden usarse a partir de ciertos límites. Otras veces se emplean disolventes que pueden ser irritantes para la piel, las mucosas o afectar al sistema nervioso. De igual manera en este tipo de productos nunca deben usarse materiales inflamables o que ardan con facilidad.
  • Lee las instrucciones de utilización… y explícaselas a los niños.
  • Quita los envases y plásticos que envuelven el producto (aunque es buena idea conservar los datos que identifican al fabricante o importador).
  • Vigila a los niños mientras juegan: asegúrate de que dan a los juguetes el uso para el que han sido diseñados, y de que son adecuados para su edad y habilidades.
  • Revisa periódicamente el estado de los juguetes, y tira los que estén estropeados o rotos: así se previenen riesgos.
  • Enseña a los niños a recoger y guardar sus juguetes después de jugar, para evitar accidentes.