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¿Mascotas en clase? Un aula no es lugar para hámsters, insectos o pájaros

Se llama Bolita, es una hámster rusa de más de dos años (provecta edad) y es la mascota de la clase. Toda su vida ha transcurrido en un aula, con su consecuente griterío esporádico, y pasando por diversas casas de niños en vacaciones y en los fines de semana. Periplos voluntarios, a nadie se obliga, pero siempre hay candidatos.

En otras clases hay bichos palos o agapornis. No es el único colegio en el que esto sucede. Seres vivos en una esquina, aumentando la ratio pero dando poca guerra.

¿Os parece buena idea?

Puede venderse como una manera de trabajar la responsabilidad en los niños, cierto, pero yo no estoy nada de acuerdo y así lo planteé en la reunión del primer trimestre.

¿De verdad no se puede aprender esa responsabilidad de otra manera?
A mí me parece más importante transmitir a nuestros hijos el respeto por la vida, por el otro.

Lo primero que hay que plantearse antes de dar la bienvenida a un animal a nuestro hogar (o colegio o empresa) es su bienestar. ¿Estará en las condiciones óptimas? ¿Podemos hacernos cargo de él para siempre y en todo momento? Si no es así, mejor no tenerlo. Vivir en una clase y dando tumbos por distintas casas no es pensar en lo mejor para el pobre bicho.

Yo lo tengo claro: mascotas vivas en los colegios, mejor que no. También porque lo que se puede acabar enseñando a los niños es que nuestro capricho, nuestros deseos, están por encima de cualquier consideración hacia el animal. Un mensaje muy peligroso, más en una España repleta de abandonos.

Para entender la responsabilidad que supone un animal, para acercar los animales domésticos a las aulas, nada mejor que invitar a algún voluntario de un centro de protección animal a dar una charla en el colegio sobre la realidad existente en este país, con perreras y protectoras llenas, decenas de miles de gatos en la calle con una esperanza de vida irrisoria y muchas más pequeñas mascotas abocadas a vidas cortas llenas de sufrimiento por la falta de conocimientos.

Tener un animal de compañía no es obligatorio. Resistirse a los impulsos poco reflexionados sí debería serlo.

Hace falta más inversión en el sistema educativo y menos en la celebración de elecciones

Esta misma mañana venía escuchando en la radio que la media de edad de los profesores españoles, 44 años, es superior a la europea, que el 36% de los docentes tiene 50 años o más y que el descenso en el número de profesores jóvenes desde la crisis es notable. Son datos recientes de la OCDE.

Lo oía pensando que la edad de los maestros no me parece un gran problema desde el punto de vista de los niños. Desde el estructural ya puede ser otra cosa. Dos de los mejores maestros que ha tenido mi hija han sido profesores que estaban al borde de la jubilación.

Ser un buen docente no tiene que ver con la edad, tiene que ver con aspectos como la vocación, con la implicación, con el conocimiento, con la empatía. La veteranía puede ser causa de desmotivación y desactualización en algunas personas, pero también puede ser un grado.

La peor maestra que ha tenido mi hija fue precisamente una de las más jóvenes. Casualidad, ya lo sé. Pero ejemplifica lo que defiendo. Por suerte apenas duró tres meses en el centro. Y ahí llegamos a lo que me parece el verdadero problema en la enseñanza pública de este país si ponemos el foco en el profesorado: la elevada tasa de interinidad y lo ajustado de las plantillas.

Eso sí es preocupante de cara a la calidad de la enseñanza.

No me entendáis mal. Hay interinos maravillosos, que se esfuerzan en hacerlo lo mejor que saben, pero es difícil teniendo en cuenta que son introducidos en distintos centros, con distintos modos, que aterrizan en clases por tres meses, por seis, por periodos que no les permiten trabajar en condiciones, con todo el curso en mente, conocer a los niños y ganarse su confianza.

Mi hija tiene diez años y raro es el año que ha tenido el mismo tutor todo el curso. Jamás ha pasado por eso de tener la misma persona de referencia dos años seguidos. Embarazos, jubilaciones, enfermedades… se cubren con esa suerte de paracaidistas de la enseñanza que son los interinos.

Y eso cuando se cubren a tiempo, porque no es raro que durante un par de semanas no haya tutor, a la espera del interino que la administración quiera adjudicar.

Como las plantillas están ajustadas al mínimo, la atención de esos cursos desiertos de maestro es un encaje de bolillos difícilmente satisfactorio. La capacidad de maniobra ante eventualidades de los centros es extremadamente limitada. Y las ratios son demasiado elevadas, cuando reducirlas es una medida que todo el mundo sabe efectiva y que no s lleva a cabo por falta de voluntad política.


Se nos llena la boca hablando de la importancia de la educación, diciendo que los niños son el futuro, lo más valioso de una sociedad. Pero a la hora de la verdad tenemos los colegios manga por hombro en demasiados aspectos. Otro, por ejemplo, es la atención al alumnado con necesidades especiales.

Luego las propuestas y peleas políticas vienen de la mano de la asignatura de religión, de si pedir permiso a los padres para recibir charlas sobre sexualidad y tolerancia o de las lenguas oficiales.

Estamos esperando un plan de choque efectivo de verdad, uno que reduzca ratios e interinidad y amplíe plantillas. No hace falta inventar la pólvora, hace falta invertir más en la educación y menos en la celebración de elecciones.

(GTRES)

La política e intereses aledaños deberían quedar al margen de los libros de texto

Muy hartos tienen que estar los editores de libros de texto de cómo las comunidades autónomas gestionan sus competencias educativas queriendo meter mano al contenido que llega a nuestros hijos. Tienen que estar muy hartos, porque el director ejecutivo de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), Antonio María Ávila, se ha quedado a gusto soltando todas las barbaridades que les piden desde las consejerías y denunciando que “los políticos presionan y además utilizan mecanismos bastardos para que los libros digan lo que ellos quieren y no lo que la ciencia dice”.

Ahí es nada. Un buen mazazo verbal dirigido a los que se supone servidores públicos. Pero de impacto relativo, porque a pocos les (nos) sorprende que estén obrando así.

Algunos de los ejemplos que facilitó: resulta que en Cataluña quieren que no se hable de los Reyes Católicos y que se aluda a una “corona catalanoaragonesa” que jamás aparece en ningún documento de la Edad Media.; e Valencia quieren censurar a Fernando Lázaro Carreter, escritor que llegó a ser director de la RAE, porque dijo que el valenciano era un dialecto del Catalán; en las Islas Canarias no quieren que aparezcan los ríos.

Lo piden en reuniones de viva voz, asegura Ávila, porque no se atreven a ponerlo por escrito.

Todo eso se traduce en 450 normas autonómicas y 51.528 libros diferentes. Un carajal de cuidado.

José Moyano, presidente de la Asociación Nacional de Libros de Enseñanza (Anele), quiere un “currículo homogéneo de sentido común”. Y no parece en absoluto una petición descabellada dado lo que cuentan.

¿Deberían los libros de texto ser iguales en toda España? Pues sinceramente, no veo inconveniente. No voy a pedir el retorno de las competencias transferidas a las Comunidades Autónomas, pero en demasiados casos deberían ejercerlas con más sentido común y ánimo de acordar soluciones comunes a todo el territorio.

¿Ponerse de acuerdo pensando en lo mejor para la población y no en lo mejor para las instituciones autonómicas y sus represenantes? Ya. Soy consciente de lo imposible de esta petición.

Los libros de texto no deberían ser instrumentos para aleccionar a futuras generaciones, para reescribir la historia, para defender estrategias o impulsar conceptos nacionalistas mal entendidos. Los libros de texto son, o deberían ser, instrumentos para que nuestros hijos afiancen conocimientos que les sean útiles en un futuro, conocimientos ciertos y relevantes.

No debería ser demasiado pedir que en la elaboración de los libros de texto participen técnicos, expertos bien preparados, y que la política e intereses aledaños queden al margen.

Aunque al final tal vez lo deseable va a ser que los libros de texto apenas existan en los primeros ciclos y no se sigan al pie de la letra, sino de manera flexible, en los siguientes.

Los niños de Infantil no los necesitan y los de Primaria en corta medida si el centro educativo apuesta por otros sistemas como el trabajo por proyectos o la elaboración de materiales propios y otras estrategias educativas. En cursos posteriores pueden ser solo una guía que seguir de manera flexible en manos de un profesorado al que queremos bien formado, motivado e intencionado.

Por pedir…

(GTRES)

El ¿deseado? retorno a la rutina de la vuelta al cole

Terminó el verano, terminó un mes de provechosa desconexión en el que hemos jugado a muchos juegos de mesa de los que os iré hablando y también han caído un buen puñado de libros; en algún caso también aparecerán por aquí.

Un mes en el que hemos estado felizmente en familia y durante el que Jaime ha cumplido trece años, entrando oficialmente en la adolescencia. El mismo Jaime que, siendo un bebé y sin saber aún que tenía autismo, propició el nacimiento de este blog.

No pude elegir peor el nombre, no es la primera vez que lo digo. Enfilo la etapa de ser madre de adolescentes, porque Julia tiene ya diez largos, y tengo poco ya de madre reciente. Aunque una siempre se siente recién llegada a esto de acompañar a tus hijos en su crecimiento y estoy deseando compartir los próximos descubrimientos con los que me vaya encontrando.

Jaime ha tenido un verano estupendo, el mejor que recuerdo. Tranquilo, feliz, centrado, sin ponerse nervioso ni tener ninguna crisis. Y ha vuelto a casa contento. Tengo la convicción de que la vuelta al colegio, que será dentro de una semana, también la afrontará de manera positiva.

En nuestro caso la ruptura de la rutina no ha supuesto un problema, pero no es la norma para muchas familias con niños como el nuestro. Hay muchos casos en los que el retorno a la rutina, a colegios y trabajos, es una bendición.

No solo porque las dificultades para conciliar se incrementen.

También porque a muchos niños con autismo, a muchos niños con discapacidad, el cambio de horarios, lugares y actividades propio del verano les descentra mucho.

Aunque la vuelta al cole implique sus propios retos.

Y me consta que, a otro nivel, también en familias con niños normotípicos lo de volver a la rutina habitual es algo deseado. No es raro encontrar a padres y madres expresando en voz alta el deseo de retomar la rutina.

¿Es vuestro caso?

(GTRES)

Así son los alumnos que reciben apoyos educativos en España, ¿y ahora qué hacemos?

Este martes el Ministerio de Educación y Formación Profesional facilitó una radiografía razonablemente exhaustiva sobre el alumnado que recibe apoyo educativo como consecuencia de presentar alguna necesidad específica en enseñanzas no universitarias.

Corresponde al curso 2017/18, no al actual, y el titular que venía dado es que ha ascendido al 7,8% del total de estudiantes respecto al curso anterior, que fue del 7,1%. Un incremento difícil de valorar. No tiene porque implicar que hay más alumnos con necesidad de apoyos (lo que sería malo) sino que hay los mismos pero mejor atendidos.

En total hubo 623.268 estudiantes con estas necesidades por distintos motivos: un 35,7% lo recibieron por necesidades educativas especiales asociadas a discapacidad o trastorno grave, el 5,4% por altas capacidades intelectuales, el 3,7% por integración tardía en el sistema educativo y la mayoría, un 55,2%, por otros motivos entre los que se encuentran los trastornos del aprendizaje, los del lenguaje y la comunicación, y la desventaja socioeducativa.

El 63,7% son varones, ninguna sorpresa por ahí. Lo primero que me llamó la atención al revisar el informe fue encontrarme que la comunidad autónoma en la que menos alumnos necesitan este tipo de ayuda es Madrid, en la que solo lo reciben el 4,1% del total. En el extremo superior está Navarra con el 19,7%.

¡¿Cómo?! Que alguien me lo explique por favor. ¿Cómo es posible que haya esta diferencia tan exagerada? No creo que sea porque en Navarra haya muchísimos más alumnos necesitados de ayuda. Tal vez lo que pase es que en Madrid los que hay están peor atendidos. Aunque puede que ni siquiera sea eso; dada la transferencia de competencias educativas es posible que estemos comparando peras con nueces.

Si ponemos el foco en los alumnos con necesidades educativas especiales asociadas a una discapacidad o un trastorno grave, que son 222.540, nos encontramos con que el 83,7% se encuentra integrado en clases ordinarias y apenas un 16,3% está en unidades o centros específicos.

No viene mal tener bien presentes los números, dado que el debate sobre la idoneidad de la educación especial está encima de la mesa.

También aquí hay diferencias por comunidades, aunque no tan llamativas como el porcentaje de alumnos con necesidades educativas especiales. Galicia, como yo ya sabia, es la comunidad autónoma más inclusiva. La orografía obliga.

Bajando más para ver cómo son esos alumnos con discapacidad o trastornos graves, la más abundante es la discapacidad intelectual con 65.998 alumnos (29,6%). El segundo grupo es el de los trastornos graves de la conducta/personalidad, con 51.347 (23,1%); unos chicos de cuya realidad y necesidades se habla poco. Medalla de bronce para los trastornos generalizados del desarrollo, con 41.536 (18,7%). Y ahí hay mucho alumno que podría estar en el primer grupo, hay muchas discapacidad intelectual y autismo sujeta a las variaciones en los diagnósticos con el paso del tiempo.

Los alumnos con discapacidad motora que precisan apoyo educativo especial son 13.866
(6,2%), con discapacidad auditiva el 8.869 (4,0%) y con discapacidad visual 3.598 (1,6%). Por último hay 13.294 alumnos con plurideficiencia (6,0%).

Y os quiero traer un último gráfico relevante, aunque también sorprenda poco. Uno que muestra lo complejo que es avanzar para estos alumnos en el sistema educativo. De un total de 222.687, apenas 3.883 llegan a Bachillerato. A la FP  en cualquiera de sus vertientes poco más de 11.000.

Se vislumbra el negro futuro laboral de una abrumadora mayoría, con todo lo que eso implica en términos de autonomía, autoestima, independencia, aportad a la sociedad, etc.

Vale, tenemos los números. Es interesante y necesario. ¿Y ahora qué? ¿Qué hacemos para mejorar la situación de estos niños y niñas? Echo en falta por parte del ministerio conclusiones, propuestas, una radiografía cualitativa más que cuantitativa que compare los modelos de las distintas comunidades para ver cuáles son los más apropiados y en qué y así poder proponer estrategias.

¿Qué os sugieren a vosotros todas estas cifras?

A las educadoras infantiles “les sobran los motivos para estar en la calle”

Tengo una buena amiga que es educadora infantil, que ama a los niños tiernamente, que tiene una sensibilidad extraordinaria y que está continuamente formándose para ofrecer lo mejor de ella a los pequeños a los que cuida.

Su empleo lo tienen 80.000 personas en todo el país. La mayoría, un 95%, mujeres. Cuidan lo que más queremos, nuestros bebés, nuestros hijos hasta que tienen tres años y pueden pasar a la etapa Infantil de los colegios. Y no tienen unas buenas condiciones laborales. El 90% de ellas no alcanzan a cobrar el 60% del salario medio nacional.

No sé vosotros, pero yo no quiero que mi carrera profesional se construya sobre la precariedad de otras mujeres.

Este miércoles está prevista la firma del XII Convenio Colectivo de Centros de Asistencia y Educación Infantil, un convenio que respaldan tres sindicatos (FSIE, USO y UGT), pero no CC OO, que ha convocado este martes una huelga que el resto de sindicatos no respaldan. UGT la ha calificado de “desafortunada” recordando que el nuevo convenio logrará un 5,5% de incremento salarial este año para las educadoras de escuelas privadas y FSIE ha considerado que de no firmarse el Convenio se “estaría condenando a la mayoría de las trabajadoras y trabajadores del sector a cobrar sólo el SMI”.

A río revuelto…

Imagen de archivo de una guardería infantil. (GTRES)

Mi amiga me dice que “es una huelga un poco rara” y que por lo que ella sabe se está siguiendo sobre todo en las escuelas de gestión indirecta. Las públicas se rigen por un convenio diferente y su el salario base es el doble.

Pero más allá de esta huelga en concreto, me cuenta que “sobran los motivos para estar en la calle”, tanto en las escuelas privadas como en las públicas.

Habla del escaso salario base, que no llega a los 900 euros, de cómo la formación corre a costa de las trabajadoras y cada vez hay más exigencias, como el curso de alérgenos o de inglés, que le consta que hay escuelas privadas que incluso no informan a sus empleadas de los diez días moscosos a los que tienen derecho, también del número de niños excesivo que a veces tienen que atender.

En clases mixtas, con niños de todas las edades, puedes llegar a tener a tu cuidado prácticamente exclusivo quince pequeños. En las aulas puras, propias de las escuelas más grandes, hay 8 bebes por aula, 14 bebés de entre uno y dos años y 20 de 2 y 3.

Bajar las ratios funciona en todas las etapas; mejora la calidad de los cuidados y de la enseñanza. Y la única razón para no querer aplicar números más reducidos es económica, es falta de voluntad por mejorar con una de las pocas medidas que se saben fáciles y eficaces.

(@LibertadKaiser)


Maite Herráez es educadora infantil en Madrid y forma parte de los servicios mínimos de esta jornada, comparto con vosotros su experiencia personal que refleja las peticiones por las que se ha llevado a cabo esta huelga:

Yo comencé trabajando en educación hace 19 años, mi primer trabajo fue de maestra en un colegio en el que descubrí mi verdadera vocación, aunque infantil siempre se le trate con menos valor que el resto de las etapas; todavía 3-6 tiene mejores condiciones.

Me di cuenta que la etapa donde realmente se hacen todas las conexiones neuronales y de mayor desarrollo es 0-3, y me fui a trabajar a una escuela, donde pude comprobar que, aunque es un trabajo de mayor responsabilidad por las edades tan tempranas que tienes nuestros niños, existen grandes diferencias en las profesionales dedicadas a este ciclo.

Durante estos últimos 11 años, he visto como hemos ido perdiendo cada vez más derechos, hasta el punto de sólo considerarnos carácter asistencial, tener ratios muy elevadas y no poder dedicar todo la atención a su desarrollo y exigirnos mas formación a nivel de idiomas, sin ser recompensadas por ello.

Veo como mis compañeras se llevan trabajo a casa para que todo pueda salir bien al día siguiente, qué nuevas cosas podemos innovar para trabajar nuevas metodologías y preocupaciones de nuestros niños y cómo ayudarles.

Al ser 0-3 considerado “carácter maternal” o sea un puesto realizado mayoritariamente por mujeres, nuestros sueldos son irrisorios.

Pedimos que se nos valoren a todos los niveles teniendo en cuenta la responsabilidad de tener criaturas indefensas en nuestras manos que serán el futuro de nuestra sociedad.

Termino con algunos tuits sobre lo que está pasando hoy.

“Es hora de ir buscando ‘au pair’”

A veces estás presente en una conversación que no va contigo, escuchas a los demás hablar sobre algo de lo que no sabes nada, que incluso te hace pensar aquello de “hay otros mundos, pero están en éste”.

Es fácil que a todos nos haya pasado; tal vez estén hablando de fútbol, de política o de jardinería, temas que desconocen, que no te importan, que te pillan lejos. Yo me encontré una vez así, por estas fechas, escuchando a un grupo de madres hablar de sus au pairs.

Comentaban que si a fulanita no le duran porque las pone a limpiar y una au pair no es para eso; que a una le tocó una chica que solo quería salir de marcha y luego dormir la mañana y eso no puede ser; que claro que no, porque además de dar mal ejemplo a los niños es tu responsabilidad si le pasa algo porque está en tu casa; que si das con una chica que encaje con los niños no hay mejor forma para que tus hijos aprendan otro idioma…

La conversación seguía y yo callaba. Tan obvio era que estaba solo de oyente que una de esas madres me preguntó, con mucha amabilidad, si no me había planteado nunca tener una au pair como ayuda con los niños. Añadió, probablemente recordando que habito en la periferia obrera del sur de Madrid, que apenas costaba dinero, unos 300 o 400 euros al mes.

“¿Puede dormir en la misma cama de la niña?”, pregunté obviamente en broma. “Claro que no, necesitan tener su propia habitación”. “Pues me temo que entonces tener una au pair en mi piso está descartado”, contesté.

(GTRES)



Nadie en mi entorno cercano ha tenido una au pair en casa.
Ni antes ni ahora. Nunca jamás. Sí que he tenido cerca alguna chica que se ha ido para cuidar niños y aprender idiomas, empezando por una de mis primas, con experiencias razonablemente buenas por fortuna.

Vaya por delante que me parece potencialmente un buen arreglo por las dos partes, en el que tanto la familia como la chica pueden salir beneficiados. Se aprenden idiomas, se conocen otras culturas, se tiene una ayudita con los niños, se hace turismo… Tal vez si tuviera una habitación sobrante y dinero bastante me animaría a intentarlo. ¿Quién sabe? Aunque eso de incorporar un extraño en las dinámicas familiares no me acaba de cuadrar mentalmente demasiado. Valoro mucho eso de estar en mi casa haciendo lo que me apetece, sin tener que cuidar si salgo en pelotas de la ducha al dormitorio.

Del tema au pair, además, siempre me ha llamado la atención que no parezca haber chicos. Ellos también pueden jugar con nuestros hijos, acompañar a la familia, hablar en otro idioma que aprendamos. No obstante, aparentemente no existe la figura del au pair masculino. Siempre se habla de chicas. Me da que esconde el mismo prejuicio por el que los hombres encuentran escollos para encontrar trabajos relacionados con el cuidado de los niños más pequeños; que también aquí pesa sobre ellos la sombra constante e injusta de la duda de la depredación sexual, que también son prejuicios a superar si queremos igualdad.

Preguntar si tendríais un au pair varón me da que cosecharía las mismas respuestas que cuando pregunté si tendríais un hombre como canguro. Probablemente por eso es imposible encontrar en el banco de imágenes del medio a un chico ejerciendo de canguro. Probablemente por eso también los chavales ni siquiera lo intenten sabiendo de antemano las dificultades que encontrarán. Son otros techos de cristal.

Y del tema au pair también recuerdo que, hace exactamente tres años, fue noticia que una familia irlandesa había sido condenada a indemnizar a una au pair española por explotación laboral.

El Centro de Derechos de los Inmigrantes aseguró que la sentencia judicial “envía un claro mensaje” a las familias que emplean niñeras, al tiempo que advirtió de que, “por desgracia”, este no es “un caso aislado”. “Sabemos que muchas au pairs reciben un trato mucho, mucho peor. Su trabajo es esencial para las familias, la comunidad y la economía. Esta decisión histórica, así como la compensación concedida, demuestra claramente que se valora su trabajo”, apuntó la representante legal del CRCI, Virginija Petrauskaite.

Una noticia que se tradujo en otra serie de contenidos en 20minutos en los que otras chicas contaban sus malas experiencias. Nuestro medio recibió un aluvión de testimonios.

¿Es hora de ir buscando ‘au pair’? Pues tal vez para muchas familias así sea. Ojalá siempre familias con buen corazón, capaces de ponerse en zapatos ajenos, y que han reflexionado en profundidad sobre lo que implica, más que en las posibles ventajas e inconvenientes.

(GTRES)

El Ministerio de Educación asegura que no cerrará los colegios de educación especial

El ruido ha sido mucho dentro del universo de las familias con hijos que estudian en colegio de educación especial (oculto para muchos pero más numeroso de lo que parece). Ha sido mucho y lo sigue siendo.

El miedo es que el ministerio de Isabel Celaá, pretenda cerrar los centros de educación especial. Hay muchas asociaciones, familias y trabajadores de estos colegios preocupados; bastantes interpretando subjetivamente una ley con un recorrido completamente en el aire; también tertulianos y medios de comunicación contrarios al gobierno empleando la educación especial como munición para cargar contra el Gobierno pensando ya en las próximas elecciones. Algo que me cabrea mucho sinceramente, nuestros hijos no son balas para conseguir votos a lomos de fake news.

Tanto es el ruido, que su ministerio se vio obligado a publicar hace muy pocos días una breve nota de prensa en la que simplemente desmentía que vaya a suceder algo así ya desde su rotundo titular.

Es esta:

No dice nada que no haya dicho la ministra en el pasado y varias veces. Ya en septiembre en la entrevista que le hicimos en 20minutos, y creo que fue la primera vez que lo expresó públicamente, dejó claro que “nuestro objetivo es ir reconduciendo a las personas que están en esos centros a los centros ordinarios, por vías transitorias, itinerarios, con tiempo, con perspectiva. Y obviamente eso no significa cerrar los centros de educación especial, pero sí dejar que sean para lo más perentorio. Todo el que pueda transitará a centros ordinarios, porque es bueno para los niños y niñas de Educación Especial, pero es bueno también para los que los reciben”.

Resumo, su intención es que todo aquel alumno que pueda mantenerse en la vía ordinaria, siga ahí. Una vía con más posibilidades de titulación, laborales. Que facilita la conciliación de las familias.

Da igual, las noticias malintencionadas se siguen dando incluso después de ese desmentido.

Y más allá de lo que pueda hacer o no un gobierno tan en el aire como esa ley, hay que tener en cuenta que las competencias educativas están transferidas a las Comunidades Autónomas. Ya, a día de hoy, cómo se gestiona a estos alumnos, el porcentaje que hay en centros ordinarios y en centros especiales e incluso las denominaciones que reciben cambian mucho de Valencia a Madrid o a Galicia. Cómo se meta mano a la educación especial, que se irá metiendo de un modo u otro, antes o después, va a ser algo que se gestione de diecisiete maneras distintas.

De hecho este lío ha sido en gran medida muy madrileño. Y, con algunos matices, comparto y recomiendo la lectura del texto que está tras este enlace y lo explica:

Además del ministerio, también Plena Inclusión (la asociación más grande en este país en defensa de las personas con discapacidad junto a Cermi y la Once) lanzó un comunicado el 1 de marzo al respecto, aunque no con un titular tan claro como el ministerio:

Ante las manifestaciones públicas, mensajes y videos en redes sociales sobre la educación inclusiva que están generando confrontación, alarma o división en un movimiento que debería estar más unido que nunca, Plena inclusión desea afirmar que:

Rechazamos la simplificación de una realidad compleja y diversa. Se están escuchando mensajes faltos de rigor en los que se descalifica globalmente a la comunidad educativa, se ofrece una visión apocalíptica que no responde a la realidad y se genera miedo y alarma social de forma innecesaria, especialmente entre las familias.

Alertamos sobre la difusión de una imagen que atenta contra la dignidad de las personas con discapacidad y ofrece una visión asistencialista de sus necesidades, que no solo perjudica a las organizaciones que defendemos sus derechos, sino que además nos aleja de los objetivos por los que llevamos trabajando desde hace muchos años.

Plena inclusión reitera que ahora es el momento de generar espacios de diálogo desde la serenidad, el consenso y la escucha a todas las opiniones. Hace falta, más que nunca, una mirada compartida que construya propuestas que nos unan en vez de separarnos, porque las familias se merecen un futuro de esperanza en el que confiar.


Yo no quiero el cierre de los centros especiales ni creo que vaya a suceder.
Pero reconozco que todo es susceptible de mejorar y tal vez sí que haya que plantearse cómo modificar las cosas tal y como son ahora con ese objetivo. Aunque con dotar de recursos los procedimientos ya existentes, empezando por la atención temprana o las evaluaciones iniciales de los niños que se retrasan meses y meses, ya mejoraríamos bastante. Y esto también es un resumen, tras el tuit tenéis mi opinión ampliada:

No entiendo el empeño de CERMI (Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad) por querer acabar con estos centros, a los que considera discriminatorios. Ellos debieran conocer bien la realidad y margen de maniobra que hay en España y lo poco realista que una petición como la que hacen resulta. Así les pasó, que en febrero llegó una marcha hasta su puerta protestando. 

(EFE)

Dejo una entrevista de Jesús Martín, delegado del CERMI para los Derechos Humanos y la Convención Internacional de los Derechos de las Personas con Discapacidad con Laura Otón y Amparo Latre. La podéis escuchar a partir del minuto 25 y veréis que asume que el anuncio del ministerio es más de lo que es, un discurso en el que se perciben unas ambiciones legítimas pero, insisto, nada realistas y demasiado inmovilistas. Necesitamos posturas más flexibles de los que se denominan representantes de todo el colectivo si de verdad queremos mejorar la situación.

Y es una pena que solo se presten a hablar en los medios cuando tienen el micrófono en exclusiva, pero si se plantea un debate con aquellos que defienden la inclusión se apeen del diálogo que sí pide Plena Inclusión. Para muestra, un ejemplo en forma de hilo.

Y nada mejor para terminar que este vídeo de la plataforma Inclusiva sí, Especial también, recomendable para entender la complejidad del tema aunque también habría en él cosas que matizar:

¿Cómo tener a veinticinco niños de ocho años haciendo cálculos mentales felizmente durante hora y media?

¿Como tener a veinticinco niños de ocho años haciendo cálculos mentales felizmente durante hora y media? No es preciso acudir a Finlandia para dar con propuestas innovadoras que logran esos objetivos. En el Colegio Público Miguel Hernández, ubicado en la periferia del sur de Madrid, toda la tarde del martes de una de las clases de tercero de Primaria está dedicada a trabajar en grupos interactivos.

Los niños van rotando en pequeños grupos por mesas en las que hay padres voluntarios, supervisados e instruidos por los docentes, que juegan a multiplicar, sumar y restar con barajas españolas o a medir con papel higiénico. Los materiales innovadores no pueden ser más humildes.

En una de esas mesas, riendo junto a los niños, está Iñaki, aunque su hijo ni siquiera va a esa clase. Defiende que es es una experiencia muy enriquecedora para todos, adultos e infantería, y siempre anima a las familias a que participen, si es que les resulta posible conciliarlo, que ese es otro tema. La mayoría son madres y si estas actividades se mueven a la mañana cuesta muchísimo encontrar suficientes progenitores.

Los padres no se mueven de la mesa que les ha sido adjudicada. Son los niños los que van rotando por los tres juegos posibles, uno que invita a sumar y restar para lograr sumar veinte por parejas, una guerra de multiplicaciones y otro de medidas.

Los materiales no pueden ser más sencillos: barajas de cartas, papel higiénico, reglas y fichas de parchís.

La tutora se llama María y me cuenta antes de que arranque la jornada de grupos interactivos que procura que se trate de juegos colaborativos. No quiere decir con eso que los niños no se enfrenten a otros, sino que se enfrentan siempre haciendo equipo.

Ella se centra en las matemáticas, pero me explica que en otras clases trabajann otras competencias. No hay materia que no se pueda incluir en los grupos interactivos.

Al final de la jornada dedican unos minutos a que los niños comenten cómo se ha desarrollado los juegos, qué es lo que más les ha gustado, lo que menos y a hacer propuestas de mejora, que son del tipo “que xxx no se enfade si pierde” o “tenemos que escucharnos más”.

Fui testigo de todo ello como parte de la elaboración de un reportaje publicado el pasado 20 de febrero que os invito a leer, un reportaje que no iba de los grupos interactivos, sino de la presencia de los padres en los colegios, de la colaboración entre familias y maestros.

Pero no quería dejar pasar la oportunidad de traer aquí esa experiencia que viví en primera persona. El entusiasmo de los niños era evidente mientras sumaban, restaban y multiplicaban; que todo se desarrollaba como la suavidad de un engranaje suizo también.

Alfredo Fernández, director del centro, me explicaba así estos grupos interactivos: “hay un referente adulto, que puede ser una madre, una abuela o un tío, dirigiendo, orientando y acompañando el trabajo de grupo. Y se está haciendo un trabajo curricular, que es la parte más novedosa, lo que más puede chocar. Todo coordinado y supervisado por el tutor. Con una participación total de las familias, a las que hacemos un formación previa. (…) No es mano de obra gratuita, es implicar a las familias en los procesos del cole, se da un salto cualitativo. Las familias participan de todo el proceso, programación, ejecución y evaluación y en el desarrollo de la clase. (…) No creo que sea especialmente difícil en Secundaria, conozco centros así trabajando también los grupos interactivos, pero te complica más trabajar con otros que trabajar solos”.

Si queréis más información sobre este modo de trabajar en clase, hay mucha información en Internet. En Comunidades Educativas los describen así: “Los grupos interactivos es la forma de organización del aula que da los mejores resultados en la actualidad en cuanto a la mejora del aprendizaje y la convivencia. A través de los grupos interactivos, se multiplican y diversifican las interacciones, a la vez que aumenta el tiempo de trabajo efectivo. Se caracterizan por ser una organización inclusora del alumnado en la que se cuenta con la ayuda de más personas adultas además del profesor o profesora responsable del aula. De este modo, se logra evitar la segregación y competitividad que se genera al sacar al alumnado etiquetado como “difícil” o “lento” del aula para aplicarle adaptaciones curriculares y que ha dado lugar a un aumento del fracaso escolar (especialmente del alumnado segregado) y de conflictos. Por el contrario, en los grupos interactivos se logra desarrollar, en una misma dinámica, la aceleración del aprendizaje para todo el alumnado en todas las materias, los valores, las emociones y sentimientos como la amistad“.

Como me dijo César Bona en una entrevista, “en España sobran los profesores innovadores, lo que necesitan es que les apoyemos”. Pueden ser docentes que se embarcan en proyectos bien pensados y rebajados, en grupos interactivos, en gamificar el aula, en meter en ella juegos de mesa o de rol… y ese apoyo que necesitan tiene que venir de la dirección del centro, de sus colegas, de la administración y también de las familias.

Tenemos que echar una mano si podemos, entender sus esfuerzos y también sus errores, porque todos nos podemos equivocar. Procurar, en definitiva, no contribuir a que a los buenos acaben quemados.

Sin nosotras se para el mundo. También sin los maestros.

Fotos: Elena Buenavista.

Un premio para los colegios que persiguen la inclusión, la convivencia y la sostenibilidad

Es el primer año que tiene lugar este premio ‘Mi colegio se mueve’, organizado por Fundación SM para reconocer a colegios “que desarrollen iniciativas para mejorar su entorno” y también que difundan valores responsables en tres categorías: inclusión, convivencia y sostenibilidad.

Premiará a los colegios que se mueven por la inclusión y por la igualdad de oportunidades para todos los alumnos, con independencia de sus capacidades, situación sociocultural, género u orientación sexual; a los centros que fomentan la convivencia escolar con acciones de promoción de la cultura de paz, de resolución pacífica y dialogada de los conflictos, y a los que apuestan por la sostenibilidad con acciones de fomento del cuidado de las personas, del medioambiente y de los recursos del planeta.

Se valorará el alcance del proyecto, los logros obtenidos, la implicación de los alumnos, la ilusión y la creatividad, así como el aprendizaje logrado.

Hay una dotación económica, 1.500 euros para el ganador de cada categoría y 500 para los finalistas, también habrá un premio de institución comprometida, dotado con 2.000 euros; pero más que el dinero me parece importe visibilizar que hay muchos centros trabajando activamente por lograr una sociedad mejor para todos.

Me parece una iniciativa suficientemente interesante como para ayudar en su difusión desde este blog. Me consta que hay muchos colegios trabajando en este sentido que merecen este (y otros) reconocimientos.

(GTRES)


¿Cómo se participa? Entrando antes del 30 de abril en micolegiosemueve.com informando sobre la actividad que encaja con las bases que también se pueden consultar en esa misma web. Ya hay más de 60 proyectos inscritos. El ganador se conocerá el 15 de junio.

El jurado está formado por expertos en cada una de las categorías. En la categoría de inclusión participan Pilar Pérez Esteve, docente y coach educativo; Cristóbal Ruiz Román, educador y pedagogo social, y Paula Benito Baltasar, coordinadora de programas de la Fundación SM. En la categoría de convivencia, Juanjo Vergara, especialista en innovación educativa y metodologías activas; Javier Martín Babarro, profesor de Psicología Educativa en la Universidad Complutense de Madrid, y Raquel de Diego, trabajadora social.

Roberto Ruiz Robles, coordinador del área de energía y cambio climático en el Instituto Superior de Medioambiente, y Luis Aranguren, doctor en Filosofía, especialista en Ética, escogerán a los ganadores en la categoría de sostenibilidad. Y el premio especial de comunicación lo concederán Pedro Piqueras, periodista y presentador de informativos, y Belinda Washington, periodista y actriz.