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A las educadoras infantiles “les sobran los motivos para estar en la calle”

Tengo una buena amiga que es educadora infantil, que ama a los niños tiernamente, que tiene una sensibilidad extraordinaria y que está continuamente formándose para ofrecer lo mejor de ella a los pequeños a los que cuida.

Su empleo lo tienen 80.000 personas en todo el país. La mayoría, un 95%, mujeres. Cuidan lo que más queremos, nuestros bebés, nuestros hijos hasta que tienen tres años y pueden pasar a la etapa Infantil de los colegios. Y no tienen unas buenas condiciones laborales. El 90% de ellas no alcanzan a cobrar el 60% del salario medio nacional.

No sé vosotros, pero yo no quiero que mi carrera profesional se construya sobre la precariedad de otras mujeres.

Este miércoles está prevista la firma del XII Convenio Colectivo de Centros de Asistencia y Educación Infantil, un convenio que respaldan tres sindicatos (FSIE, USO y UGT), pero no CC OO, que ha convocado este martes una huelga que el resto de sindicatos no respaldan. UGT la ha calificado de “desafortunada” recordando que el nuevo convenio logrará un 5,5% de incremento salarial este año para las educadoras de escuelas privadas y FSIE ha considerado que de no firmarse el Convenio se “estaría condenando a la mayoría de las trabajadoras y trabajadores del sector a cobrar sólo el SMI”.

A río revuelto…

Imagen de archivo de una guardería infantil. (GTRES)

Mi amiga me dice que “es una huelga un poco rara” y que por lo que ella sabe se está siguiendo sobre todo en las escuelas de gestión indirecta. Las públicas se rigen por un convenio diferente y su el salario base es el doble.

Pero más allá de esta huelga en concreto, me cuenta que “sobran los motivos para estar en la calle”, tanto en las escuelas privadas como en las públicas.

Habla del escaso salario base, que no llega a los 900 euros, de cómo la formación corre a costa de las trabajadoras y cada vez hay más exigencias, como el curso de alérgenos o de inglés, que le consta que hay escuelas privadas que incluso no informan a sus empleadas de los diez días moscosos a los que tienen derecho, también del número de niños excesivo que a veces tienen que atender.

En clases mixtas, con niños de todas las edades, puedes llegar a tener a tu cuidado prácticamente exclusivo quince pequeños. En las aulas puras, propias de las escuelas más grandes, hay 8 bebes por aula, 14 bebés de entre uno y dos años y 20 de 2 y 3.

Bajar las ratios funciona en todas las etapas; mejora la calidad de los cuidados y de la enseñanza. Y la única razón para no querer aplicar números más reducidos es económica, es falta de voluntad por mejorar con una de las pocas medidas que se saben fáciles y eficaces.

(@LibertadKaiser)


Maite Herráez es educadora infantil en Madrid y forma parte de los servicios mínimos de esta jornada, comparto con vosotros su experiencia personal que refleja las peticiones por las que se ha llevado a cabo esta huelga:

Yo comencé trabajando en educación hace 19 años, mi primer trabajo fue de maestra en un colegio en el que descubrí mi verdadera vocación, aunque infantil siempre se le trate con menos valor que el resto de las etapas; todavía 3-6 tiene mejores condiciones.

Me di cuenta que la etapa donde realmente se hacen todas las conexiones neuronales y de mayor desarrollo es 0-3, y me fui a trabajar a una escuela, donde pude comprobar que, aunque es un trabajo de mayor responsabilidad por las edades tan tempranas que tienes nuestros niños, existen grandes diferencias en las profesionales dedicadas a este ciclo.

Durante estos últimos 11 años, he visto como hemos ido perdiendo cada vez más derechos, hasta el punto de sólo considerarnos carácter asistencial, tener ratios muy elevadas y no poder dedicar todo la atención a su desarrollo y exigirnos mas formación a nivel de idiomas, sin ser recompensadas por ello.

Veo como mis compañeras se llevan trabajo a casa para que todo pueda salir bien al día siguiente, qué nuevas cosas podemos innovar para trabajar nuevas metodologías y preocupaciones de nuestros niños y cómo ayudarles.

Al ser 0-3 considerado “carácter maternal” o sea un puesto realizado mayoritariamente por mujeres, nuestros sueldos son irrisorios.

Pedimos que se nos valoren a todos los niveles teniendo en cuenta la responsabilidad de tener criaturas indefensas en nuestras manos que serán el futuro de nuestra sociedad.

Termino con algunos tuits sobre lo que está pasando hoy.

El síndrome de alienación parental no existe, son los padres

Ayer fue noticia el polémico síndrome de alienación parental o SAP, una teoría acuñada en 1985 por el psiquiatra infantil Richard Gardner que habla de niños manipulados por uno de sus progenitores, el padre o la madre, contra el otro.

Fue noticia porque Isa Serra, candidata de Unidas Podemos IU-Madrid en Pie a las elecciones autonómicas, afirmó que “el síndrome de alienación parental no responde a la ciencia”, sino a “una sociedad machista en que se considera que las madres instrumentalizan a sus hijos para denunciar a sus exparejas”, y pidió a los psicólogos que no lo incluyan en sus informes.

La política se pronunció así tras ser preguntada en un foro por el caso de la madre detenida en La Cabrera por tener alejada de su padre y sin escolarizar a su hija de diez años.

Pues bien, Isa Serra tiene razón. Es un hecho objetivo que el SAP ha sido rechazado tanto por la Organización Mundial de la Salud como por la Asociación Americana de Psiquiatría. Las dos entidades más relevantes respecto a salud mental han descartado incluirlo en las listas de trastornos patológicos del manual CIE-10 de la OMS y del DSM-5.

No hace ni un año que mi compañera Amaya Larrañeta contaba que en España “El Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ha recogido el guante que le ha lanzado su grupo de asesores y estudiará sus recomendaciones de realizar especial “seguimiento de los procedimientos en los que se producen denuncias cruzadas con el fin de evitar que se obstaculice el proceso de la víctima de violencia de género y de ampliar la formación a todos los juristas sobre el Síndrome de Alienación Parental, para evitar que “dada su carencia de base científica”, pueda ser tomado en consideración por los órganos judiciales”. Ya en 2016 la última guía del CGPJ aconsejaba a los jueces no utilizar el SAP, alegando que el propio Tribunal Supremo lo rechaza como argumento legal.

Además el SAP como tal, empleado como instrumento aceptado, entraña el enorme riesgo de ocultar el verdadero motivo por el que un niño siente rechazo o desafecto por uno de sus adultos de referencia. Le resta valor además a lo que el niño exponga, cualquier cosa que pueda decir respondería a ese supuesto lavado de cerebro y restaría valor a sus testimonios.

Enmudece a la víctima, a la persona que mayor protección merece en situaciones complicadas, y eso nunca es de recibo.

Y no, no hay estadísticas sobre casos de SAP, lo siento. Las que encontréis publicadas por Internet no tienen una base fiable.

Dicho lo cual, una cosa es que el SAP no esté reconocido y no deba por tanto ser una herramienta en los procesos judiciales y otra es que no puedan existir casos (muchos probablemente) en los que, efectivamente, un progenitor manipule a un niño, mienta y tergiverse para ganarse su favor y ponerle en contra de su expareja, para escamotear el amor de su hijo al otro.

Claro que sucede y es execrable. Igual que lo es que se produzcan denuncias falsas, dado que cada una de ellas hace un daño ingente.

Dado que esa manipulación sucede, por mucho que al SAP haya que arrinconarlo, haría falta el soporte siempre disponible de buenos profesionales que tengan el bien del menor como principal objetivo.

También que la justicia tenga todos los medios necesarios para actuar con celeridad y eficacia, haciendo honor al material tan sensible que tiene entre manos: vidas ajenas.

No hay soluciones fáciles a problemas complejos.

(GTRES)

Hay que luchar contra la posible manipulación, no contra el derecho a voto de las personas con discapacidad intelectual

Ayer, domingo electoral, estuve con cinco personas con discapacidad intelectual que acudían ilusionadas a votar, la mayoría por vez primera. Las de ayer fueron unas elecciones históricas para ellos. También con Alberto Alemany, Director de Calidad y Transparencia de la Fundación A la par en la que todos trabajan y algunos viven.

En redes sociales, vinculados a este tema, aparecieron varios comentarios de distintas personas preocupadas por la capacidad que las personas con discapacidad intelectual puedan tener para votar. He encontrado más gente, en el universo paralelo en el que nos podemos palpar, que me ha expresado la misma preocupación, nacida normalmente del desconocimiento del colectivo e, incluso, del conocimiento de algún individuo concreto al que no ven capacitado.

Que si es una puerta abierta a que entren en las urnas votos manipulados, a que sus tutores legales voten por ellos, que no todos deberían poder, que debería ser según su capacidad de discernimiento, un derecho condicionado por tanto.

No siempre, pero en su mayoría son personas con poca relación con personas con discapacidad intelectual. Conocen como mucho a una o dos de este colectivo tan variado y heterogéneo, formado por individuos con sus propios gustos, opiniones, criterios, personalidades, perfectamente capaces de razonar… No son eternos niños. Tienen que poder tomar decisiones que les afectan y participar en la sociedad.

Es cierto que no todos tienen el deseo de votar. Yo creo que ahí está la clave de qué personas con discapacidad intelectual deberían votar o no. Aquellos que expresen su deseo de hacerlo deben recibir todas las ayudas posibles, todas los apoyos que hagan falta para que voten de manera independiente. Y todos los que no expongan que quieren votar, independientemente de su capacidad, no lo harán.

No difiere mucho de lo que pasa con las personas que no tienen discapacidad intelectual. Vota el que quiere. Y entre los que quieren muchos lo hacen por impulsos, porque un político u otro les caiga mejor, por tradición familiar, porque algo en concreto les ha enganchado o porque se han leído a conciencia los programas electorales.

Mi hijo ahora tiene doce años, apenas dice unas pocas palabras, su grado de afectación es muy elevado y si hubiera tenido dieciocho en las elecciones de ayer no habría votado porque no nos lo habría pedido.

“Pero habrá padres que no harán como tú, que dirigirán su voto”, me dicen. Es muy posible. La posibilidad de la manipulación o de forzar el voto ajeno, que planea sobre todos y no solo sobre las personas con discapacidad intelectual (Yo también he visto a un señor obligando a votar a su mujer lo que él quería en las anteriores elecciones), es algo que está ahí. Y a mí eso me parece fatal también. Pero contra lo que hay que luchar es precisamente contra eso, no contra el legítimo derecho a votar de un colectivo tan grande. No puedes poner dificultades, exámenes, ya desde la línea de salida para todos ellos.

Lo que hay que pelear es que voten libremente. Por eso en el reportaje de ayer el portavoz de A la par contaba cómo trabajan el voto autónomo, que llevaron a políticos al centro a responder a todas las dudas que les expusieron, por eso el simulacro electoral que organizó Plena Inclusión en Madrid en febrero, por eso tantos profesionales trabajando tanto en todo tipo de centros en el mismo sentido.

Nos guste o no el sistema que tenemos, hasta que encontremos uno mejor, es el del sufragio universal y las personas con discapacidad intelectual tienen que poder votar. Y si hay personas que proponen hacer un examen de conocimientos políticos básicos para poder votar, pues que sean coherentes y propongan que ese examen sea para todos. Para ti y para mí también.

Silvia Sánchez, portavoz de Plena Inclusión: “todo se basa al final en la permanente infantilización del colectivo. Como se tiene la concepción de que son como niños, se cree que votarán lo que dicen su padre o su madre. Hay que dejar de asociar discapacidad con incapacidad para poder pensar por ti mismo lo que es mejor para tu barrio, tu ciudad o tu país. Hay muchos interesados en la política, otros que no, pero es el derecho principal de la ciudadanía. A la manipulación estamos sujetos todos y por eso nosotros trabajamos para que la información sea accesible y para darles un apoyo, cuando lo necesiten, de manera profesional y que así no entre esa duda de la manipulación”.

Tomás Marcos, senador de Ciudadanos y diputado en la Asamblea de Madrid que tiene un hijo con discapacidad: “Sinceramente creo que es como en la época de Clara Campoamor, cuando se dijo que las mujeres no tenían capacidad para discernir el voto. Y voy a hacer una afirmación políticamente incorrecta, si hiciéramos una evaluación de la capacidad de votar de algunas personas neurotípicas, algunos hasta suspenderían”.

Alberto Alemany, de Fundación A la par, respecto a los que son reacios a que todas las personas con discapacidad intelectual tengan derecho a voto: “Creo que subyace en su cabeza la idea de que el ciudadano con discapacidad intelectual es un ciudadano de segunda. Está poniendo su criterio para ejercer su derecho al voto por debajo del suyo y cada ciudadano y ciudadana tenemos unos criterios diferentes para ejercer su derecho al voto y las personas con discapacidad intelectual también tienen sus criterios que son igualmente válidos”.

Tamara Cerezo ejerciendo su derecho al voto en el simulacro. (ELENA BUENAVISTA)

¿Dónde está la educación en esta campaña?

Nuestros líderes políticos, o nuestros aspirantes a ser líderes políticos que de todo hay, apenas se acuerdan de la educación en este periodo de campaña electoral. Apenas o nada. Un buen ejemplo han sido los dos debates que hemos visto, en días seguidos, en TVE y Atresmedia.

La educación es un pilar básico, una necesidad de primer orden, la mejor herramienta para que la sociedad avance. Pero solo se la mienta para tirarse al barro o anunciar pequeñas medidas impactantes de las que arañan votos, normalmente vinculadas a quitar o poner asignaturas, a las lenguas que se hablen en las aulas, a la segregación por sexos en los colegios o a la dicotomía entre lo público y lo privado. Últimamente también le MIR educativo para sazonarlo.

Lo de siempre. Lo que cansa.

Por supuesto que la educación está presente en los programas electorales. Esos largos textos tienen cabida para todo.

Pero dedicar tiempo en los medios, ante una cámara, para hablar de manera constructiva del tema, para sacarse el cuchillo de entre los dientes y hacer propuestas que nos ayuden a avanzar (en educación como en otros temas vitales como el medio ambiente, la cultura o la sanidad), es mucho pedir.

Mejor dicho, no es mucho pedir pero sí que es mucho dar.

¿Dónde está la educación? Es más… ¿Dónde está la otra educación?

(GTRES)

Las doce demandas de las personas con autismo de cara a las próximas Elecciones Generales

Ya ha arrancado la campaña electoral, andamos entre carteles y programas. Y también arrecian las voces que recuerda aquellas tareas que es necesario afrontar. Una de ellas ha sido la de la Confederación Autismo España.

Pese a que hay unas 450.000 con trastorno del espectro del autismo (TEA) en España, parece obvio que la solución a muchas de las problemáticas a las que se enfrenta este colectivo y sus familias no va a estar entre las prioridades de los partidos, no se mencionará en los debates ni protagonizará grandes titulares en los medios.

No lo harán aunque aunque esas demandas beneficien potencialmente a muchas otras personas con otras enfermedades o trastornos, porque querer, por ejemplo, una atención temprana de calidad para todos los niños que lo necesiten abarca mucho más que a los niños con TEA.

(GTRES)


Son propuestas que esta confederación ha hecho llegar a todos los grupos políticos estatales, para que las incorporen en sus respectivos programas electorales.

Tengo pendiente revisar despacio todos los programas electorales para contaros de qué manera recogen los principales partidos respecto a asuntos como la dependencia, la atención temprana o la educación especial.

Pero antes de eso os dejo con los compromisos que Autismo España pide a los partidos para “dar respuesta a los retos diarios a los que se enfrentan las personas con autismo y sus familias en nuestro país”, dado que muchas “ven sus derechos vulnerados en una sociedad que no garantiza de manera efectiva su inclusión social”.

Desde Autismo España pedimos que los representantes políticos que resulten elegidos en las próximas elecciones generales se comprometan a:

  1. 1. Aprobar el Plan de Acción de la Estrategia Española en TEA, con los recursos necesarios para el desarrollo de las actuaciones y el presupuesto asociado a las mismas, tal como se recoge en el punto 5.2 de dicha estrategia.
  2. 2. Poner en marcha un órgano específico de investigación y formación en TEA, destinado a promover el conocimiento, desarrollo e innovación en TEA, centralizando y coordinando en red, la generación y transferencia de conocimiento acerca del trastorno, con la participación continua y activa del tejido asociativo en su planificación y gestión.
  3. 3. Elaborar una Estrategia que garantice la detección precoz en las personas con discapacidad en general, y de manera específica en las personas con TEA, en los diferentes contextos (educativo, sanitario y social), y en todo el territorio español, así como el acceso a una valoración diagnóstica especializada realizada por un equipo interdisciplinar, gratuita y en el menor tiempo posible, en todas las etapas de la vida.
  4. 4. Garantizar el acceso a una atención temprana desde el nacimiento hasta los seis años de edad de todo niño o niña con TEA, riesgo o sospecha de presentarlo, así como los apoyos para el desarrollo infantil hasta los 12 años, a través de una atención interdisciplinar, especifica y basada en la evidencia.
  5. 5. Garantizar una Red variada, suficiente y especializada de servicios, recursos y centros educativos en todos los territorios, que dispongan de los medios necesarios para facilitar una educación de calidad, individualizada y centrada en la diversidad y necesidades de cada persona con TEA, manteniendo, flexibilizando e innovando en las modalidades de escolarización de manera que maximicen el éxito educativo, el desarrollo personal y la inclusión social, garantizando el derecho a la libre elección de la modalidad de escolarización por parte de los padres o los representantes legales, o al propio alumno/a si éste es mayor de edad.
  6. 6. Poner en marcha medidas que favorezcan el acceso de la persona con TEA al empleo y a la vida independiente, fomentando la modalidad de empleo con apoyo y promoviendo la modificación de la normativa correspondiente (Ley 43/2006, Real Decreto 870/2007 y Real Decreto Legislativo 5/2015)
  7. 7. Implementar apoyos adecuados y específicos para las personas con TEA en proceso de envejecimiento y medidas que favorezcan la permanencia de la persona con TEA en su entorno de residencia después de los 65 años o que faciliten la elección de la misma.
  8. 8. Tener en cuenta las especificidades de las personas con TEA a la hora de aplicar la variable de discapacidad en la normativa aprobada, conforme a los criterios diagnósticos vigentes (DSM 5 y CIE 11).
  9. 9. Asegurar la atención integral y específica a la salud de las personas que forman parte de este colectivo, a través de la creación de Unidades especializadas de atención y protocolos específicos de intervención, que contemple la coordinación de los equipos multidisciplinares.
  10. 10. Promover la accesibilidad universal de la información, contextos, bienes y servicios, considerando especialmente medidas y recursos de accesibilidad cognitiva, tales como lectura fácil, apoyos visuales, sistemas pictográficos o diseño de entornos.
  11. 11. Facilitar ayudas y apoyos especializados a las familias de las personas con TEA, de manera que disfruten de una calidad de vida satisfactoria a través del desarrollo de programas integrales y especializados de apoyo
  12. 12. Impulsar la formación de los profesionales vinculados a sectores clave para las personas con TEA y sus familias, tales como educación, sanidad, servicios sociales, justicia o seguridad.

A los padres que quieren que alguien cure la homosexualidad de sus hijos

Estos días es noticia que aún hoy, bien entrando ya el siglo XXI y en una España que aparece en muchas guías turísticas como un destino gayfriendly, hay todavía gente pretendiendo curar la homosexualidad, pretendiendo ser capaces de devolver al recto camino de la heterosexualidad a nuestros jóvenes.

No es algo que me sorprenda. Tengo una amiga que es sexóloga y orientadora escolar que ya me había hablado hace un par de años de la existencia de estos timadores sin escrúpulos, que pretenden ser capaces de programar el amor y el deseo sexual del otro.

Gente que se mueve en un prisma de homofobia, intolerancia, estafa, incapacidad para sentir empatía y preceptos mal entendidos. Gente en la que anida la maldad porque les da igual el daño, tal vez indeleble, que puedan causar a otra persona.

Pero no es a ellos a los que va este texto. Es a los padres que llevan a sus hijos de la mano a estos lugares a los que quiero dirigirme. Muchos de los pobres chicos y chicas que acaban en manos de estos desaprensivos son jóvenes e incluso menores a los que sus padres han llevado allí.

¿Cómo pudisteis?

Ojalá los padres empecemos a entender de una maldita vez que nuestros hijos no son nuestra posesión, que no hay que depositar en ellos más expectativas que que sean felices y pisen este mundo sin dañar al otro.

No son nuestros, somos los guardianes de su bienestar. Nuestro mayor éxito como padres es que crezcan fieles a sí mismos, queriéndose como son por dentro y por fuera. Ayudarles en ese cometido implica entender que vivirán su propia vida, tomarán sus decisiones y amarán a otros. Que ese amor esté dirigido a personas del mismo sexo o el contrario debería ser para nosotros algo irrelevante.

Ser gay, ser bisexual o ser lesbiana no es una enfermedad, no es algo que se pueda curar. Es algo tan obvio que resulta hasta absurdo tener que ponerlo en negro sobre blanco. Pretender que alguien los cure de ser como son es el mejor camino para hacerlos infelices. ¿Qué padre que ama a su hijo querría eso?

No os equivoquéis, si descubrir que a vuestro hijo le gustan los chicos o a vuestra hija las chicas os duele, os provoca rechazo, os hace creer que le hará infeliz y hay que luchar contra ello, los que necesitáis ir a un terapeuta para cambiar sois vosotros.

Y ese tipo de terapias sí que existen dentro de la legalidad, son éticas y eficaces.

(GTRES)

Termino con un fragmento de la nota de prensa que la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) envió este miércoles, denunciando que las terapias LGTBIfóbicas como las realizadas por el Obispado de Alcalá quedarían impunes en las Comunidades Autónomas en las que aún no existe legislación específica para proteger los derechos de las personas LGTBI.

Según la Federación, las prácticas ejercidas en Alcalá han podido ser denunciadas por diversas entidades como FACUA, Más Madrid, COGAM o Arcópoli porque violan el artículo 70 de la Ley de Protección Integral contra la LGTBIfobia de la Comunidad de Madrid, aprobada en 2016. Sin embargo, la presidenta de la FELGTB, Uge Sangil, alerta de que “nos encontramos sin herramientas para hacer efectiva la denuncia ante la Fiscalía General del Estado al no tener una legislación estatal que condene este tipo de acciones”.

En este sentido, la presidenta explica que, de igual modo, la ausencia de una legislación estatal que dé respuesta a las necesidades específicas del colectivo, como es el caso de tener que hacer frente a este tipo de amenazas, deja desprotegidas a las personas residentes en Comunidades Autónomas como La Rioja, Asturias, Cantabria, Castilla y León, Canarias o Castilla–La Mancha, donde aún no existen legislaciones autonómicas para proteger los derechos LGTBI.

Sangil alerta de que “hay personas que, debido a la terrible presión o al rechazo que reciben por parte de su entorno más cercano, son susceptibles de acabar siendo víctimas este tipo de prácticas que, tal y como el Consejo General de la Psicología de España y otros expertos han denunciado, son muy peligrosas ya que pueden generar ansiedad, depresión o incluso pensamientos suicidas”. Así, la presidenta defiende que “no podemos dejar desprotegidas a posibles víctimas de estas mal llamadas terapias que destruyen la autoestima de quien las recibe y pueden generar profundas consecuencias en su salud mental”.

La FELGTB recuerda que, tal y como dictan numerosos estudios clínicos, la Organización Mundial de la Salud y la American Psychological Assotiation (APA), entre otros, la homosexualidad no es una enfermedad y, por tanto, solo se puede condenar y perseguir este tipo de prácticas que atentan contra la dignidad y la integridad de las personas.

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“Pon Mozart al bebé”, “los tres primeros años son en los que más aprenden” y otros neuromitos a desterrar

De los neuromitos, de esa suerte de fake news aplicadas a cómo funciona nuestro cerebro, hace tiempo que quería hablar. Quería hacerlo porque muchas de esas falsas creencias ampliamente extendidas afectan a menudo a como educamos a nuestros hijos. También porque se escuchan con demasiada frecuencia de labios de profesionales de la educación e incluso de profesionales de la salud.

Pues bien, este mismo mes llegó al servicio de teletipos del periódico uno de EFE, firmado por Eduardo Palacios, en el que el doctor en Psicología y Ciencias de la Educación por la Universidad de León y director del Máster en Neuropsicología y Educación de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), Aitor Álvarez, se dedicaba precisamente a desmontar neuromitos.

Una oportunidad demasiado buena como para no aprovecharla.

Seguro que muchos os suenan estos neuromitos. Creo que el más extendido es aquel de que hay que poner Mozart al bebé, incluso antes de nacer, para estimular su pequeño cerebro en formación. Otra muy frecuente es que el azúcar puede retrasar el aprendizaje de los niños o ponerles tan nervioso que no aprendan nada, que no se centre, que es otra manera de decir lo mismo. Ojo, que sí conviene reducir el consumo de azúcar de nuestros hijos, pero los motivos son otros. También que en los tres primeros años hay que estimular a tope a los niños porque es el momento de la vida del ser humano con más potencial, en el que más capacidad tenemos para aprender.

Todo falso. Todo mitología, pero no ciencia contrastada.


(GTRES)

El doctor Palacios asegura que “cualquier chaval puede aprender y educarse creyendo estas cosas”, pero, “si de verdad queremos calidad en la enseñanza y métodos efectivos, hay que basarse en la ciencia y no en neuromitos”.

“Los neuromitos son creencias que no tiene ningún fundamento”, añade, aunque “se relaciona esos conceptos con la investigación de la neurociencia” y, “por eso, se han trasladado a la educación y han entrado en las metodologías docentes”.

Totalmente de acuerdo.

El primer neuromito que el doctor desmonta es ese que afirma que solo utilizamos el diez por ciento de nuestra capacidad cerebral. “Para nada está comprobado, simplemente no se puede decir que es cierto”, pero, “como sucede con los neuromitos, se apoya en algo que sí lo es”, en este caso, “la investigación de un psicólogo que trató de demostrar que en las actividades cotidianas se emplea el diez por ciento del cerebro”.

Las fake news, con frecuencia, tiene una base de verdad.

Respecto a eso de que los tres primeros años de vida son los más importantes en el aprendizaje, el experto apunta que “lo que está demostrado, en realidad, es que a lo largo de toda la vida un ser humano crea neuronas”.

Vayamos con la música de Mozart: “lo cierto es que no necesariamente esa música provoca ese efecto, eso ocurre con multitud de estímulos”. Es decir, que lo que hay que hacer es estimular a los niños, no meter Mozart con calzador cuando ni siquiera los padres lo disfrutan.

Otro más que desmontó este experto es el que asocia al hemisferio izquierdo del cerebro el racionamiento y al derecho todo lo que es más intuitivo. “La verdad es que el cerebro funciona como un todo y, aunque algunas funciones se encuentren en un hemisferio determinado, necesitan todo el conjunto para ser realizadas”, ha detallado este experto, que señala que “este concepto falso se asocia a un experimento sobre la epilepsia, en el que se afirmaba que esa dolencia estaba en un lugar concreto del cerebro”.

Y además de que el azúcar reduce la atención, que no está de alterado, tampoco hay evidencia científica en que el ejercicio mejore la comunicación entre los hemisferios cerebrales o que la falta de hidratación encoja el cerebro.

Conclusión, fuera neuromitos. No nos lo creamos todo, menos aún si va a traducirse en cómo educamos o qué hacemos con nuestros niños.

Va siendo siglo de dejar de justificar que a los niños se les puede educar a bofetadas

Es una de las noticias del día. Una madre en Pontevedra ha sido condenada a dos meses de cárcel, que se van a traducir en dos meses de servicios sociales, y también a no aproximarse a menos de doscientos metros del menor durante seis meses. Sinceramente, a priori y desde el desconocimiento de las circunstancias de esta familia, la segunda pena sería para mí la más dolorosa con diferencia.

Por lo visto el niño, de diez años, no quería ducharse. De ahí se pasó a una discusión verbal que acabó con dos bofetadas que causaron al niño unos eritemas que precisaron asistencia facultativa. Es decir, que no fue el típico cachete que apenas sienten más que en el orgullo y los adultos solemos decir que nos duele más a nosotros que a ellos.

Muchos habrá que consideren exagerada la sentencia, pero me parece que sobra opinar sobre este caso del que poco más ha trascendido. Desconocemos las circunstancias que lo rodearon, la relación que tienen madre e hijo, pero el juez sí tiene esa información y hay que confiar en que haya obrado en proporción según lo percibido. Tal vez haya más que no sepamos.

“Nunca puede justificar el uso de la violencia que el acusado ejerció”, dice la sentencia. Igual que añade que la facultad de los padres de corregir a sus hijos “solo puede concebirse orientada al beneficio de los hijos y encaminada a lograr su formación integral. Tiene como límite infranqueable la integridad física y moral de estos“.

Me consta que hay magistrados de familia que imponen sentencias pequeñas, como ese par de meses, a modo de toque de atención a los padres. Es una manera de decirles “ponte las pilas, que así no se educa”, de hacerles ver que sus hijos no son de sus propiedad para hacer con ellos lo que quieran. Y esto último es algo que deberíamos tener todos más que claro.

Lo he dicho con frecuencia en este blog en el pasado. Nada, absolutamente nada, justifica que le pongamos la mano encima a un niño, da igual el poco o nulo daño que le hagamos. ¿Algo justificaría ponerle la mano encima a nuestra pareja o nuestro padre? Por supuesto que no. Imaginemos que la noticia en lugar de tener como protagonista a un niño tuviera a la madre anciana, que esa señora pegó a su madre de ochenta años por no querer ducharse. Muchos que justificarían la bofetada al niño se escandalizarían si fuera la abuela por el respeto debido a los mayores.

Pues los niños no son personas de segunda división, son seres humanos de pleno derecho que, además gozan de una especial protección. Son también merecedores de respeto.

Ni siquiera a los animales hay que enseñarles a golpes.

El castigo físico, en el mejor de los casos en el que un padre amantísimo ha perdido la paciencia y ha soltado un cachete sin consecuencias, es un fracaso como educadores. Simple y llanamente. No hay que hacer penitencia si hemos fallado en alguna ocasión. Es humano y entendible, pero sí deberíamos reflexionar al respecto y aprender a controlarnos, que para eso somos los adultos. Deberíamos armarnos de paciencia y también aprender otras estrategias: ser firmes en lo que decimos que va a pasar, cortar las conductas indeseadas siempre y de raíz, alabar sus buenos comportamientos, explicar el porqué de las cosas y sus consecuencias cuando aún tienen capacidad para escucharnos, reconsiderar nuestras expectativas o delegar en otra personas si nos vemos superados o esperar respirando hondo a que transcurra un poco de tiempo.

No podemos seguir justificando nuestros errores con aquello de que a nosotros nos soltaron alguna bofetada y bien que nos vino. No nos vino bien, nuestros padres no deberían haber obrado así y no deberíamos repetir sus equivocaciones educando. No les estamos atacando al asumirlo, probablemente lo hicieron más que bien y es lógico en todos los aspectos de la vida meter la pata a veces, pero es importante no perpetuar la creencia de que a un niño se le puede pegar.

Deberíamos también dejar de creer aquello de que no hay otra forma de controlar a veces a los niños, porque no razonan. Uno de mis hijos tiene doce años y un autismo severo que le ha privado de lenguaje. Razonar con él es imposible, pero hay otras técnicas para controlarle o calmarle. Jamás, nunca, estaría justificado pegarle. Ni a él ni a ningún otro niño con discapacidad. Por supuesto, tampoco a ningún adulto con discapacidad. A nadie en realidad. Los conflictos se resuelven de otras formas.

(GTRES)

El Ministerio de Educación asegura que no cerrará los colegios de educación especial

El ruido ha sido mucho dentro del universo de las familias con hijos que estudian en colegio de educación especial (oculto para muchos pero más numeroso de lo que parece). Ha sido mucho y lo sigue siendo.

El miedo es que el ministerio de Isabel Celaá, pretenda cerrar los centros de educación especial. Hay muchas asociaciones, familias y trabajadores de estos colegios preocupados; bastantes interpretando subjetivamente una ley con un recorrido completamente en el aire; también tertulianos y medios de comunicación contrarios al gobierno empleando la educación especial como munición para cargar contra el Gobierno pensando ya en las próximas elecciones. Algo que me cabrea mucho sinceramente, nuestros hijos no son balas para conseguir votos a lomos de fake news.

Tanto es el ruido, que su ministerio se vio obligado a publicar hace muy pocos días una breve nota de prensa en la que simplemente desmentía que vaya a suceder algo así ya desde su rotundo titular.

Es esta:

No dice nada que no haya dicho la ministra en el pasado y varias veces. Ya en septiembre en la entrevista que le hicimos en 20minutos, y creo que fue la primera vez que lo expresó públicamente, dejó claro que “nuestro objetivo es ir reconduciendo a las personas que están en esos centros a los centros ordinarios, por vías transitorias, itinerarios, con tiempo, con perspectiva. Y obviamente eso no significa cerrar los centros de educación especial, pero sí dejar que sean para lo más perentorio. Todo el que pueda transitará a centros ordinarios, porque es bueno para los niños y niñas de Educación Especial, pero es bueno también para los que los reciben”.

Resumo, su intención es que todo aquel alumno que pueda mantenerse en la vía ordinaria, siga ahí. Una vía con más posibilidades de titulación, laborales. Que facilita la conciliación de las familias.

Da igual, las noticias malintencionadas se siguen dando incluso después de ese desmentido.

Y más allá de lo que pueda hacer o no un gobierno tan en el aire como esa ley, hay que tener en cuenta que las competencias educativas están transferidas a las Comunidades Autónomas. Ya, a día de hoy, cómo se gestiona a estos alumnos, el porcentaje que hay en centros ordinarios y en centros especiales e incluso las denominaciones que reciben cambian mucho de Valencia a Madrid o a Galicia. Cómo se meta mano a la educación especial, que se irá metiendo de un modo u otro, antes o después, va a ser algo que se gestione de diecisiete maneras distintas.

De hecho este lío ha sido en gran medida muy madrileño. Y, con algunos matices, comparto y recomiendo la lectura del texto que está tras este enlace y lo explica:

Además del ministerio, también Plena Inclusión (la asociación más grande en este país en defensa de las personas con discapacidad junto a Cermi y la Once) lanzó un comunicado el 1 de marzo al respecto, aunque no con un titular tan claro como el ministerio:

Ante las manifestaciones públicas, mensajes y videos en redes sociales sobre la educación inclusiva que están generando confrontación, alarma o división en un movimiento que debería estar más unido que nunca, Plena inclusión desea afirmar que:

Rechazamos la simplificación de una realidad compleja y diversa. Se están escuchando mensajes faltos de rigor en los que se descalifica globalmente a la comunidad educativa, se ofrece una visión apocalíptica que no responde a la realidad y se genera miedo y alarma social de forma innecesaria, especialmente entre las familias.

Alertamos sobre la difusión de una imagen que atenta contra la dignidad de las personas con discapacidad y ofrece una visión asistencialista de sus necesidades, que no solo perjudica a las organizaciones que defendemos sus derechos, sino que además nos aleja de los objetivos por los que llevamos trabajando desde hace muchos años.

Plena inclusión reitera que ahora es el momento de generar espacios de diálogo desde la serenidad, el consenso y la escucha a todas las opiniones. Hace falta, más que nunca, una mirada compartida que construya propuestas que nos unan en vez de separarnos, porque las familias se merecen un futuro de esperanza en el que confiar.


Yo no quiero el cierre de los centros especiales ni creo que vaya a suceder.
Pero reconozco que todo es susceptible de mejorar y tal vez sí que haya que plantearse cómo modificar las cosas tal y como son ahora con ese objetivo. Aunque con dotar de recursos los procedimientos ya existentes, empezando por la atención temprana o las evaluaciones iniciales de los niños que se retrasan meses y meses, ya mejoraríamos bastante. Y esto también es un resumen, tras el tuit tenéis mi opinión ampliada:

No entiendo el empeño de CERMI (Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad) por querer acabar con estos centros, a los que considera discriminatorios. Ellos debieran conocer bien la realidad y margen de maniobra que hay en España y lo poco realista que una petición como la que hacen resulta. Así les pasó, que en febrero llegó una marcha hasta su puerta protestando. 

(EFE)

Dejo una entrevista de Jesús Martín, delegado del CERMI para los Derechos Humanos y la Convención Internacional de los Derechos de las Personas con Discapacidad con Laura Otón y Amparo Latre. La podéis escuchar a partir del minuto 25 y veréis que asume que el anuncio del ministerio es más de lo que es, un discurso en el que se perciben unas ambiciones legítimas pero, insisto, nada realistas y demasiado inmovilistas. Necesitamos posturas más flexibles de los que se denominan representantes de todo el colectivo si de verdad queremos mejorar la situación.

Y es una pena que solo se presten a hablar en los medios cuando tienen el micrófono en exclusiva, pero si se plantea un debate con aquellos que defienden la inclusión se apeen del diálogo que sí pide Plena Inclusión. Para muestra, un ejemplo en forma de hilo.

Y nada mejor para terminar que este vídeo de la plataforma Inclusiva sí, Especial también, recomendable para entender la complejidad del tema aunque también habría en él cosas que matizar:

A esos hombres que queremos y que no entienden nuestro feminismo

Eres mi amigo, mi padre, mi hermano, mi compañero de trabajo. Te aprecio, te quiero, incluso te quiero mucho. Eres una buena persona, considerado, sensible. Procuras que tu paso por este mundo no dañe a nadie. Y no lo entiendes, no entiendes esto del feminismo, que salgamos tantas a la calle días como ayer, que se activen trending topics feministas.

¿Qué más queréis?, piensas o dices. Si ya somos iguales, lo dicen todas las leyes, si hay incluso leyes que nos benefician solo por ser mujeres. Recuerdas a tu pobre amigo Pepe su ex le hundió en la miseria, solo ve a los niños cada quince días y tuvo que volver a casa de sus padres primero para luego acabar en un alquiler de mierda y pasando pensión. Si es que ya da miedo decir algo bonito a una chica por la calle cuando lo estás haciendo para halagarla. Da miedo hasta echarse novia nueva, a ver si van a torcerse las cosas y le da por inventarse que la pegas o la agredes psicológicamente o vete tú a saber.

Además, dices, mira esta noticia sobre estas sonajas organizando una oración a los ovarios y una conferencia sobre la trascendencia mística de la menstruación. Menuda pamplina. Y lo hacen con el dinero del ayuntamiento, el dinero de todos. O esas otras que tienen un discurso de odio a los hombres, que no todos los hombres somos malos, leñes.

Tal vez en alguna ocasión te he contestado, por redes sociales o en persona, pero no hemos llegado a ningún entendimiento. Tal vez haya preferido callar e ignorar esa parte de ti, porque las otras me compensan tanto que soy capaz de gestionarlo y seguir queriéndote, queriendo estar a tu lado. Tal vez nuestra relación se haya resquebrajado un poquito. Tal vez incluso te haya mandado a tomar por saco, aunque me doliese hacerlo.

Yo sí que soy la que no entiende. Es tan obvio, que no sé como no eres capaz de entenderlo tú. Muchos hombres ya lo han hecho. Ya lo sé, ya sé que no todos los hombres sois seres despreciables. Por supuestísimo. Tú no lo eres. No te lo tomes tan a pecho, de manera tan personal. No es una crítica directa hacia ti. Es posible que te hayas reconocido en algunas críticas al colectivo masculino y eso te joda, haga que te sientas atacado. Tal vez eres (o eras) de esos de soltar piropos que nadie había pedido, puede que no contratases hace años a una mujer teniendo un hombre disponible con un cv semejante. Si es así, la reacción lógica no es sentirse agredido, sino reflexionar, evaluar con humildad y la mente abierta si efectivamente estabas equivocado, si obraste mal. Si fue así tampoco queremos que te fustigues, no hay que hacer ninguna penitencia, simplemente toma nota a partir de ahora.

Entiendo que haya actividades y mensajes relacionados con el feminismo que no compartas. Si te soy sincera, yo tampoco. Pero el feminismo, su base, su esencia, es buscar la igualdad entre hombres y mujeres. Nada mas. Nada menos. Es imposible estar en contra de eso, es imposible no ser feminista si eres una persona de bien, si apartas prejuicios y te detienes a pensarlo. Me consta que los hay que son feministas aun renegando del término. Tal vez tú seas uno de esos.

Si crees que la igualdad ya está aquí, que no hay batallas pendientes, es que no estas alzando la vista. Mira simplemente los números. Los números no mienten ni manipulan, como esas noticias o tertulias que escuchas a veces porque refuerzan lo que crees, porque sientes que te dan la razón. Mira las diferencias de salarios ejerciendo el mismo puesto de trabajo. Las violaciones. La prostitución. El paro femenino. Quien ejerce y en qué condiciones los oficios relacionados con los cuidados o la limpieza del hogar.

Y míralos con calma. Hablemos con calma, dialoguemos sin encendernos. Cuando nos encendemos cerramos las puertas al entendimiento, al aprendizaje.

Me conoces. Me quieres. ¿De verdad crees que apoyaría una causa que atacase a los hombres? ¿Que buscase la supremacia del género femenino sobre el masculino? Sabes que eso jamás casaría conmigo.

Ser feminista es querer lo mejor para todos, hombres y mujeres. Es querer que todos volemos con la misma fuerza en las alas en la dirección que queramos.

Este ocho de marzo no estuviste a mi lado, pero tengo paciencia. Habrá otros muchos ochos de marzo y te estaré esperando. Guardo una camiseta morada para ti.

(Jorge París)