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‘Elefante y Miguel’, un cuento para aprender a querer bien, a respetar la felicidad ajena (y contrario a los circos con animales)

Un precioso cuento ha nacido de un post que apareció publicado en este blog. Un post que a su vez nació de otro hermoso cuento. Un juego de muñecas rusas literario y con el propósito de contribuir a hacer de este mundo un lugar un poquito más justo para todos, también para los animales.

El post lo publiqué en diciembre de 2015, se titulaba Carta de una madre al colegio de su hijo por organizar una excursión a un circo con animales y empezaba así:

Ayer estuve con María José Rodríguez en la presentación de Galguiel precioso cuento que ha hecho junto al ilustrador Andrés Arcos que recoge la historia de un perro abandonado. Me contó que el curso pasado organizaron en el colegio de sus hijos una excursión a un circo en el que había animales (elefantes, grandes felinos…). “¡Anda que no habrá opciones de salidas con niños: museos, jardines, otro tipo de espectáculos!”, convinimos ambas.

María José hizo algo me parece especialmente meritorio: escribió una carta al claustro de profesores explicando porqué su hijo no acudiría a esa excursión con la intención de que se replantearan en el futuro repetir salidas semejantes.

Estoy completamente de acuerdo con su postura. Mis hijos tampoco hubieran ido. Circos sí. Circos con animales, rotundamente no. Ni Julia ni Jaime pisarán un sitio así, mientras de mí dependa. Es un tipo de maltrato animal que insensibiliza. Y es especialmente sangrante porque va dirigido eminentemente a un público infantil, un público en el que cultivar la empatía y sensibilidad hacia otros seres vivos, que no los perciban como un objeto que nos tiene que ser útil o entretenernos, sino como un ser vivo con derechos.

Elefante y Miguel, heredero de aquella idea, pronto será realidad porque ha iniciado hoy mismo su andadura en Verkami y no tengo duda de que logrará su objetivo, conseguirá enamorar a suficientes mecenas como para ver la luz y convertirse en el cuento favorito de muchos niños. Niños que ojalá cuando sean adultos vivan en un mundo en el que los circos ya no utilizan a animales salvajes de una manera tan cruel.

Yo creo que sí, que así será, que cuando esos niños que se emocionen leyendo las aventuras de Miguel y de Elefante sean padres y lean este cuento a sus hijos, dentro de dos o tres décadas, tendrán que explicar a una audiencia incrédula que hubo un tiempo no tan lejano en el que cogían tigres y elefantes, los hacían vivir en instalaciones inadecuadas, viajar sin descanso y hacer payasadas hasta que eran descartados si dejaban de ser útiles o rentables.

Pero el cuento seguirá teniendo vigencia, porque atesora la enseñanza de que hay que querer bien. A los animales, pero también a nuestros iguales. Querer bien no implica poseer, dominar, utilizar, tener cerca. Querer bien es un acto de generosidad que busca la felicidad de aquel que amamos. Y así, también, encontramos nuestra propia felicidad.

El cuento es además una maravilla estética, luminosa y atrayente. Su ilustrador, Andrés Arcos, ya creó un inolvidable galgo con cara de lápiz en su anterior colaboración con la escritora y ha vuelto a repetir la proeza con Elefante, que es tiene una personalidad arrolladora.

María José Rodríguez ha tenido la amabilidad, en plena vorágine del lanzamiento de un crowdfunding, de responder un par de preguntas sobre su último libro:

 ¿Qué pretendes conseguir con este cuento?
En primer lugar que los niños entiendan que querer a un animal significa querer hacerle feliz. No solo quererle en el sentido de poseer, de tenerle cerca. Sino quererle en el sentido de hacerle feliz. Es el lema de nuestro cuento: Te quiero feliz. Y ese deseo de hacerle feliz implica satisfacer sus necesidades, que a veces pueden chocar con nuestros propios deseos.

Y para que los niños entiendan esto, primero tienen que ponerse en el lugar de ese animal que está pasándolo mal en un circo, en un zoo, en un chenil, en una jaula… con Elefante y Miguel buscamos que los niños reflexionen sobre qué sentirían ellos en su lugar, en un espacio reducido del que nunca salen, lejos de sus familias. Con esto a los niños les basta para entenderlo, para empatizar con esos animales. Si los niños entienden esto, entenderán que no está bien encerrar a un animal para nuestra diversión o beneficio, ni en un circo, ni en un zoo ni en cualquier otro lugar que no sea su hábitat natural. Y ojalá que, con estos niños, desaparezcan circos, zoos y todos aquellos lugares en los que los animales sufren.

Queremos que los niños miren a los animales a los ojos y comprendan todo lo que son: seres vivos con su carácter, sus preferencias, sus necesidades, su dignidad.

¿Qué te impulsó a convertir tu reclamación en un cuento?
La segunda vez que la tuve que poner, Diego ya era más mayor y entendía mejor las razones por las que nosotros no encontrábamos correcto que fuera a la excursión del colegio a un circo con animales. Él no quería ver animales tristes haciendo tonterías y comprendía que eso estaba mal. Miguel era más pequeño y entendía peor los conceptos, pero tenía claro que a él mismo tampoco le gustaría estar todo el día metido en una habitación y salir sólo para hacer reír a los demás. Después de esa explicación, Miguel jamás ha sentido ni siquiera curiosidad por un circo con animales. Pero tras la excursión, a la que habían ido sus amiguitos y él no, Diego vino a casa diciendo que no entendía porqué sus amigos sí habían ido y encima les había gustado. Que porqué sus padres eran malos y permitían que sus hijos fueran al circo a ver animales tristes. Y que porqué sus amigos decían que esos animales no parecían tristes. Yo tenía clara la respuesta: sus padres y sus amigos no eran malos, simplemente no habían pensado en ello, no habían pensado en cómo habían llegado esos animales allí ni si allí estaban alegres o tristes. Y entonces me quedó clarísimo que para explicárselo bien, no sólo a él y a Miguel, sino a los demás niños y a los padres que nunca habían pensado en eso, había que hacerlo con un cuento. Un cuento que les permitiera reflexionar y entenderlo.

Tras esto decidí que tenía que explicarles a los niños por qué no era correcto ir a circos con animales si amabas a los animales. ¿Y cómo mejor que con un cuento?. Un cuento que les haría pensar antes de opinar.

Y una vez dí con el texto que me gustó (y que me llevó varias versiones… prometo contar algún día dónde surgió la inspiración para el texto definitivo, ¡esa es una buena historia!), necesitaba un ilustrador, y lo tuve muy claro: quería a Andrés Arcos, el ilustrador de Galgui, por supuesto, ¡que afortunadamente se sintió entusiasmado con el proyecto y dijo que sí!. Podréis disfrutar de unas ilustraciones maravillosas, llenas de significado, de expresividad, de color, de vida… Vuelvo a sentirme afortunada de que Andrés esté implicado en hacer este sueño realidad. Las palabras se me quedan cortas, pero podréis entenderme en cuanto tengáis el cuento en vuestras manos y veáis su trabajo.

Y si a Galgui le ayuda un niño llamado Diego (como nuestro hijo mayor, ¡casualidades de la vida!), a Elefante le ayuda un niño llamado Miguel (¡Anda, como nuestro hijo pequeño!, ¡más casualidades!). Y lo que tienen en común ambos niños (aparte de llamarse como nuestros hijos, ¡jeje!) es que ambos deciden actuar, deciden implicarse activamente en buscar el bienestar de sus amigos animales. Porque los quieren felices. Ojalá se nos dé tan bien educar a nuestros hijos en la realidad como soñamos hacerlo en la ficción.

Podéis apoyar el proyecto y disponer de mucha más información sobre cómo es y qué lo motiva desde la web Verkami, yo ya lo he hecho.

Es, además, una iniciativa solidaria: “Si conseguimos más dinero del mínimo que necesitamos para editar el libro, lo invertiremos en la edición y en los mecenas, en pagar parte de nuestro trabajo y en hacer donaciones a cada una de las ocho protectoras asociadas al proyecto, al igual que hicimos con Galgui, que son: Animales Con Un Nuevo Rumbo, Galgos112, El Refugio Escuela Sofía de Sevilla, Arca de Noé de Córdoba, La Madriguera, Doganzo, Animales Rioja y ANAA”.

 

‘Cuentos de buenas noches para #niñasrebeldes’ y para niños también, por supuesto

Hay un claro interés por rescatar a las mujeres semiolvidadas de la historia, por reivindicar los logros de mujeres valientes, fuertes, inteligentes, dotadas, bondadosas, persistentes… de ayer y de hoy. Mujeres que nos sirven de espejo a todos, que ayudan a soñar con tener alas, que nos insuflan aire y ganas de volar.

Y no es un interés que parta de la cúspide de la pirámide para ser ofrecido en forma de producto a los que estamos en la base. En absoluto. El proceso ha sido el inverso. La gente ha sido la que ha reconocido con los brazos abiertos la apuesta de unas artistas visionarias.

Cada vez hay mas cuentos, mas productos culturales en general, que tiene una calidad extraordinaria y que nacen del crowdfunding.

Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes, aunque ha llegado a España hace poco de la mano de una gran editorial, nació de esta manera. Sus autoras, las italianas Elena Favilli y Francesca Cavallo, lograron que su proyecto batiera récords de recaudación en la historia de la financiación colectiva . Buscaban recaudar 40.000 dólares y superaron los 1,28 millones gracias con donaciones de 30.000 patrocinadores de 75 países. Y lograron vender 500.000 ejemplares en 6 meses y derechos a 26 idiomas.

¿Cómo es este fenómeno editorial que al fin tenemos disponible en España? En una edición cuidada, acompaña una ilustración de diferentes artistas con una breve biografía de los logros de cien mujeres y una cita. Biografías breves, de fácil lectura, adaptadas para los niños (todas comienzan con “había una vez”) y edulcoradas, sus sombras se han pasado por alto. Son cuentos de hadas basados en hechos reales. Lógico teniendo en cuenta que está dirigido a niños a partir de cinco años.

Tengo que reconocer que la selección de mujeres me ha parecido arriesgada. Hay figuras históricas razonablemente conocidas como Ada Lovelace, Jane Godall, Frida Kahlo o Amelia Earhart. Hay otras figuras históricas que nos saben a nuevas y que son nuestras favoritas. También hay muchas mujeres cuya historia aun se está escribiendo, desde Hillary Clinton o Michelle Obama a jóvenes deportistas que aun no cumplen los veinte años, con los riesgos que eso conlleva.

Una selección de cien mujeres de todo el mundo y todas las épocas entre las que no hay ninguna mujer española por cierto. Fue Julia la que preguntó expresamente por ello, y buscamos entre sus muchas páginas sin éxito.

En cualquier caso, hace un par de semanas que lo tengo en casa, que leo junto a mi hija de ocho años las historias que alberga y que ella se sienta a solas y pasa páginas hasta encontrar una ilustración que le llama la atención y se detiene a leer. En este tiempo he llegado a la conclusión de que es un libro necesario, tanto para niñas como (tal vez dote todo en algunos casos) para niños. Un libro de los que no se olvidan, de los que se recomiendan y prestan, de los que se conservan con cariño. Un libro con el los que los adultos también aprendemos y nos sorprendermos.

Es importante que las niñas conozcan los obstáculos a los que se enfrentarán a lo largo de su vida, pero también es esencial que sepan que dichos obstáculos son superables. En este libro no sólo encontrarán formas de sobreponerse a ellos, sino que pueden ir eliminándolos para las mujeres del futuro, igual que lo han hecho las grandes mujeres de este libro. Vivimos en un mundo en el que el género no debe definir el tamaño de nuestros sueños ni la distancia que podemos recorrer. Todas las niñas merecen crecer pensando que pueden llegar a ser lo que ellas quieran.


Viendo este libro me resulta imposible no acordarme de otros maravillosos. Los de Isabel Ruiz Ruiz, con un título tan corto y simple como extenso es el anterior: Mujeres.

También nacidos de crowdfunding, también editados con mimo, también recopilando en una página la vida y logros resumidos (narrados de manera menos infantil) de mujeres relevantes de la historia (aquí no hay atletas veinteañeras ni políticas discutibles), ilustradas todas por la misma artista que ha dado vida a los libros (unas ilustraciones que me tienen enamorada), con mucha presencia de nuestras mujeres relevantes: Concepción Arenal, Clara Campoamor, María Moliner…

Por lo que he visto, el proyecto de las italianas se financió durante la primavera de 2016. El de Isabel Ruiz arrancó a finales de 2015 y también fue un éxito, aunque no planetario como el de Favilli y Cavallo. Un éxito que ha propiciado que, hace muy pocos días, naciera de nuevo en Verkami el tercer volumen y sumara el dinero necesario para ver la luz en tiempo récord.

Como parte de una colección, su estructura es similar a la de los libros anteriores. Las ilustraciones van acompañadas de una cita en la que cada mujer nos habla de sí misma, de su forma de enfrentarse o de entender el mundo. Incluye una breve biografía de cada una de ellas que supone un punto de partida para seguir investigando, descubriendo. Es un ideario, mi homenaje personal a estas grandes luchadoras: Maruja Mallo, Angela Davis, Rosalind Franklin, Gloria Fuertes, Berta Cáceres…

Mujeres es otra de las joyas de nuestra pequeña biblioteca que también os recomiendo descubrir.

Y como despedida, un reto. Un trivial de mujeres relevantes que deberían aparecer en los libros de texto. ¿Las conoces?
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Si eres incapaz de imaginar un mundo en paz, al menos no robes ese sueño a los niños

Hoy, 21 de septiembre, es el Día Internacional de la Paz.

Y miras al mundo y te da la risa, la risa triste. Da igual que te vayas lejos, a Corea del Norte, a Siria, a Estados Unidos, o que te quedes en España, vislumbrando la brecha creciente construida tanto por los atrincherados a un lado o al otro.

La concordia brilla por su ausencia.

Hoy es el Día Internacional de La Paz y no estoy segura de si el mundo es más pacífico que en 1971, el año que John Lennon publicó su sencillo Imagine.

Precisamente hoy sale a la venta en varios países de forma simultánea este himno hecho cuento, con un prólogo de Yoko Ono Lennon y bellamente ilustrado por Jean Jullien. El objetivo de esta iniciativa es “dar a conocer a los más pequeños los valores de la paz y la tolerancia, trabajando el respeto”.

No need for greed or hunger,
A brotherhood of man,
Imagine all the people,
Sharing all the world…

Los royalties que se obtengan de la venta del libro, editado en España por Flamboyant, se destinarán a la organización Amnistía Internacional.

La canción tiene un mensaje que pudiera parecer infantil, escrito por un hippy millonario, idealista e iluso, pero si te paras a pensarlo, en su aparente simplicidad, sigue siendo revolucionario en distintos sentidos y valido, el único camino a seguir. Leer el cuento despacio, rumiándolo, te hace darte cuenta.

Cuando lo veía con Julia me daba cuenta de que conozco a bastantes familias que lo cerrarían al leer:

Imagine there’ no countries,
It isn’t hard to do,
Nothing to kill or die for,
No religion too,
Imagine all the people
living life in peace…

Y eso también es triste. Despreciar o atacar el sueño hermoso de paz en el mundo, por mucho que sea inalcanzable, negándoselo además a nuestros niños, explica probablemente cómo estamos.

You may say I’m a dreamer,
but I’m not the only one.
I hope some day you’ll join us,
And the world will live as one.

Es necesario que imaginemos un mundo en paz para empezar a construirlo, para que poco a poco nos acerquemos a ese sueño; pero si no crees en ello, al menos no se lo robes a los niños, déjales crecer imaginándolo.

‘Imagine’, de John Lennon – Booktrailer from Editorial Flamboyant on Vimeo.

Hay también, asociado al cuento, un concurso de dibujo en marcha para las escuelas. Se llama Los pájaros del mundo Y pide a los niños que dibujen su pájaro de La Paz para “promover que los niños se imaginen un mundo lleno de paz a través del arte y la creatividad”.

¿A qué edad hablar de la masturbación con nuestros hijos? ¿Son necesarios más cuentos que recojan el tema?

Estos días es noticia un vídeo en el que padres y madres hablan de la masturbación con sus hijos. Un vídeo polémico, como todo lo que trata de sexo y menores. Un vídeo de una empresa que saca dinero de sus vídeos y cuyo mayor éxito es otro en el que unos cuantos jóvenes contaban a sus padres cómo fue su primera vez.

En la noticia elaborada en 20minutos.es, Gemma Almena, psicóloga, sexóloga y orientadora y madre de tres hijos, uno de ellos adolescente, analiza lo que dicho vídeo tiene de bueno y malo, trufando sus impresiones con consejos y afirmaciones que nos pueden hacer reflexionar y mejorar la forma en la que nos comunicamos con nuestros hijos. Como bien dice, “las conversaciones sobre sexo entre padres e hijos son la punta del iceberg para medir la comunicación en la familia”.

He aprovechado para preguntar a la psicóloga y sexóloga cuándo se debe hablar de la masturbación con nuestros hijos. Esta ha sido su respuesta:

Hay muchas opiniones. Nosotros normalmente recomendamos que se hable del tema cuando el niño pregunte. No hay una edad. Si pregunta, está preparado. También se puede hablar cuando le ves que está teniendo esas inquietudes y no tiene esa confianza para hablar. Cualquier edad es buena si se adapta al nivel del niño.

Es un tema que se debería abordar con mucha naturalidad. Lo que hay que transmitir es que explorar nuestro cuerpo es sano, conocernos sin miedos es muy positivo, pero hay que dejar claro que tiene que quedar para la intimidad. Sin darles las cargas que arrastramos los adultos. Cargas de todos los calibres: que es pecado, que es vergonzoso, que te va a pasar algo. Eso hay que eliminarlo.

Los niños desde que son bebés muchos se estimulan, se buscan los genitales, se los tocan y encuentran placer y siguen investigando. El tema de masturbación no está limitado a ninguna edad, otra cosa es que sean conscientes de lo que es y cómo se llama. De hecho hay muchos niños que se estimulan en los colegios en situación de grupo y muchos profesores también tienen muchas incertidumbres al respecto sobre cómo abordarlo.

En esos casos los profesores deberían pedir ayuda a los orientadores, porque para ellos son situaciones complicadas de llevar, no saben con frecuencia cómo abordarlo. Hay muchos padres que se escandalizan o lo niegan, o que creen que estás acusando a sus hijos de algo malo.

 

Por cierto, es sorprendente la escasez de cuentos sobre la masturbación destinados al público infantil. Sorprendente dado que a día de hoy hay cuentos de casi cualquier cosa que haya que abordar y en un número elevado.

El único que yo conozco es El tesoro de Lilith, un cuento coeditado de Carla Trepat del que hablé aquí hace ya tiempo y que ha vendido 20.000 ejemplares en cuatro años y ha sido traducido a ocho lenguas. Si vosotros sabéis de alguno más, me encantará saber de él.

El cuento es alegórico: un pequeño árbol que quiere bailar, correr y vivir aventuras, por lo que acaba convertido en una niña. Una niña que encierra en su interior una capullo que al convertirse en mujer pasará a ser una flor que, regularmente, desprenderá sus pétalos, equiparando las distintas fases por las que pasa el cuerpo de las mujeres con las estaciones del año. En el cuento también aparece el deseo. Son unas mariposas que rondan la flor, que la hacen cosquillear y latir.

El cuento es metafórico y delicado. Tal vez demasiado. Jamás menciona útero, vulva ni pene, pero permite con sus árboles, sus flores y sus mariposas explicar de una manera razonablemente detallada cómo son las cosas. Y al final incluye una guía didáctica con la que reflexionar sobre cómo afrontar con nuestras hijas su menarquia (primera menstruación), el descubrimiento del placer sexual o el conocimiento de sus órganos reproductivos elaborada con la ayuda de Anna Salvia, una psicóloga especialista en salud sexual y reproductiva que se dedica a dar charlas y talleres sobre las etapas sexuales de la mujer y que publicó en 2012 ‘Viaje al ciclo menstrual’.

Pero no hay, que yo sepa, un equivalente para los chicos. Y me parece necesario. Igual que creo que son precisos más enfoques distinto en formato de cuento a El Tesoro de Lilith

¿Oportunidad editorial? ¿Puritanismo editorial?

Doce cuentos que meter en la maleta rumbo a la playa


En casa hemos leído muchos cuentos. Los seguimos leyendo, aunque cada vez más es otro tipo de lecturas las que se abren camino: cómics, mangas, libros para primeros lectores, Harry Potter, clásicos como Charlie y la fábrica de chocolate o La historia interminable, mis viejos libros en los que elegir tu propia aventura… Se notan los ocho años y medio que tiene ya Julia.

Pero los cuentos son una lectura que procuraremos no abandonar. Los hay que son auténticas obras de arte, que hacen reflexionar y emocionan también a los adultos, que son un acierto siempre.

He estado revisando los cuentos que nos han enamorado en los últimos años y he decidido recopilar aquí una selección con nuestros favoritos, nuestros imprescindibles. Cuentos que bien pueden acompañarnos en la maleta a la playa y que son un estupendo regalo para cualquier niño pequeño. Y no, no está El pollo Pepe, que nunca llamó la atención de mi hija, o títulos meritorios pero que están hasta en la sopa como A qué sabe la luna.

Vamos con ellos.


‘Las ciudades de colores’. Fue uno de los primeros cuentos que atrapó a Julia junto a ‘Sí, somos raros’. Lo leímos y releímos muchas noches. Y creo que a mí me gusta tanto como a ella. La gente que se ha acercado a él por recomendación mía, también ha quedado cautivada por la calidad de sus textos, su mensaje y lo bellamente que está ilustrado.

Su autora es María Bautista, con Raquel Blázquez como ilustradora. Otra cosa que me encanta de este cuento es que no hay una gran editorial detrás, es un proyecto joven, de calidad, llevado a cabo por personas con muy buenas ideas y mucha creatividad que se han embarcado en Cuento a la vista. No dejéis de visitar su web.


Todos los besos
, que forma parte de una serie en la que hay otros títulos igualmente recomendables como Todos los papás o Todos los bebés. Son cuentos aptos para bebés, unos cuentos que mi santo y yo nos aprendimos y aún recordamos: “el bebé león, es un campeón. El bebé avestruz, del sol ama su luz”.

Jaime destrozó de tanto verlos pese a ser considerablemente resistentes. No importa, no creo que haya mejor destino para un libro de bebé que caer en el campo de batalla de animar a la lectura, mucho mejor que permanecer intacto y olvidado en una estantería. De Bisinski – Sonders y editado por Corimbo.

‘Sí, somos raros’ fue el primer cuento que Julia se aprendió de memoria. De otra editorial a la que conviene seguir de cerca, Siete Leguas (suyo es también, por ejemplo, el fantástico ‘El señor Nimbo y la máquina de nubes’. De Javier Olariaga y Antonio Amago, es un canto a la integración y a la aceptación de las diferencias, a crecer sin complejos. Muy imaginativo y lleno de sentido del humor.

Trata de niños que son diferentes, ya sea porque están imantados y atraen todos los objetos metálicos, les crece el pelo a toda velocidad, una nube les persigue por todas partes o al gritar son capaces de derribar edificios. Eso tiene sus inconvenientes. Por ejemplo, necesitan una pesada bicicleta de madera o usar cubiertos de plástico, tienen que llevar la melena en una mochila, están siempre mojados o no les dejan cantar o gritar gol en el cole. Pero siempre al final aprenden a aceptarse y a encontrar ventajas en sus rarezas. Siempre, salvo en el caso de Ramón Chaparrón, que logra deshacerse de la nubecilla en cuanto sus padres y los médicos se dejan de pruebas y le hacen caso.

El cazo de Lorenzo. Un clásico de Isabelle Carriere. Una fantástica bonita metáfora de la situación de los niños con discapacidad intelectual y/o social y de cómo lograr su inclusión. El cazo que Lorenzo arrastra siempre va a seguir ahí, pero podemos ayudar a que sea más llevadero, a que le frene menos. En nuestra mano, en la de todos está lograrlo.

Editado por la Editorial Juventud, es asombroso lo alto que vuela con un texto y un dibujo tan sencillo. Es un libro recomendado por numerosas asociaciones de personas con autismo, aunque es aplicable a muchas otras circunstancias. Imprescindible se mire por dónde se mire. Yo sigo emocionándome cada vez que lo leo.

‘Gran Lobo Salvaje’. El primer cuento que yo leí solita de un tirón. El primero con el que Julia lloró, que al emociona de verdad. Leímos mi viejo volumen, pero es un título que se sigue reeditando y es fácil de encontrar. Está escrito por Rene Escudie con delicadeza, con tino, por alguien que se nota que sabe mucho de los perros y sabe transmitirlo, y transmite muchísimos valores, no solo de respeto a la vida animal, sino de compañerismo, resolución de conflictos personales, compromiso…

El pequeño Tritus es abandonado y durante cuatro días seguimos las andanzas del cachorro, que en cada capítulo va encontrando diferentes perros con diferentes historias: el viejo perro que le adopta, el cocker mimado que quiere ver mundo, un perrazo que fue la mano derecha de un pastor y sobrevive asilvestrado, otra perrilla mestiza que viaja con él, la bóxer perdida enamorada de sus dueños y loca por volver con ellos y el perro guardián encadenado.

‘Fuera de aquí horrible monstruo verde’ es un buen cuento para perder el miedo a los monstruos. Un cuento además de esos que se leen con mucho teatro. En él vemos aparecer rasgo a rasgo a un monstruo que el niño hará desaparecer a grito pelado, “¡No me asustas!”, pasando páginas hasta llegar al final: “¡Y no vuelvas más hasta que lo diga yo!”. Es decir, lo que hace es animar a los pequeños a aprender a decir no, a enfrentarse y a alejar aquello que no les gusta.

Un libro muy divertido, con mucha personalidad. De esos que no se olvidan. De Ed Emberly, publicado por la editorial Océano.

‘Si yo fuera un león’. Es un libro resistente, de esos ideales para ver distintos tipos de animales y jugar a imitar los sonidos que hacen. La gran novedad es que viene con dos asas a los lados que permiten abrirlo por completo, introducir el rostro en el hueco que correspondería a la cara del animal y jugar a que nosotros somos ese sapo, ese pajarito o ese gato.

Un cuento fantástico para niños muy pequeños, por su formato, los colores llamativos y, sobre todo, la interactividad que permite con los niños. Altamente recomendable si hay hermanos mayores, a partir de cinco años, que puedan leérselo introduciendo el rostro en el cuento. La autora es Isabel Pin y lo publica la editorial Lóguez.

‘La vaca gordita’ es un cuento sobre la importancia de querernos bien, obra de David Paloma (historia) y Francesc Rovira (ilustraciones) para la editorial Combel. La vaca gordita, que solo era un pelín más gordita que las demás, comienza a verse las patas gordas, la barriga gorda y deja de comer hasta convertirse en algo que ya no parece una vaca. Por suerte se da cuenta y vuelve a comer para volver a convertirse en una vaca feliz y saludable.

Os lo he resumido mucho y quitado la magia de los textos cuidados pensando en los niños y las ilustraciones, pero en este mundo en el que es ametrallante la obsesión por la imagen que tenemos, asociada constantemente a la delgadez y cada vez desde edades más tempranas, es muy importante transmitir a nuestros hijos que se quieran bien, que se gusten, que cuando se miren al espejo aprendan a amar lo que ven. Lograrlo sería un gran triunfo como padres. Y ‘La vaca gordita’ puede poner un granito de arena. Y granito a granito…

‘¡Yotsuba!’ es uno de nuestros últimos descubrimientos. La serie manga de Kiyohiko Azuma es una delicia para adultos y una lectura maravillosa para niños a partir de seis o siete años. Completamente blanco y sobradamente popular: súperventas en Japón, con numerosos premios y buenas críticas. Pero lo más importante es que se trata de un canto a la infancia, a esa maravillosa etapa de sorpresa, literalidad y aprendizaje.

Debe su nombre a su pequeña y carismática protagonista, una niñita que arranca la historia mudándose a una nueva casa y que, por motivos desconocidos, no sabe casi nada del mundo moderno. Yotsuba es, la niña del pelo verde, es una aliada fantástica para mostrar a nuestros hijos el placer que existe en la lectura, facilitado por el formato cómic. En España la publica Norma Editorial y cada tomo cuesta ocho euros.

‘Canción del pirata’ de Espronceda. Ediciones Idampa, proclamando desde la portada que a los grandes escritores hay que empezar a leerlos desde pequeños, tiene este poema en formato de cuento, bellamente ilustrado por Silvia Alberdi. Es una delicia no sólo para los niños, es uno de esos cuentos que los adultos también observamos cómo pequeñas joyas.

Además de desvelarnos poco a poco una poesía que todos los niños son capaces de entender y disfrutar a poco que expliquemos unos pocos términos, enriqueciendo así su vocabulario, muestra distintos tipos de letra, lo que resulta muy útil en esa edad en la que están empezando a leer y a descubrir que las mismas letras pueden aparecer representadas de formas muy diversas. También incluye al final varias curiosidades históricas sobre los piratas y al inicio una brevísima biografía de José de Espronceda.

‘Un mensaje para Luna’, de Virginia Kroll. Las ilustraciones de Zuzanna Celej son una maravilla y la historia también para crear concienciar medioambiental. Tortuga verde llevará a Luna, una niña con la que es fácil que se identifiquen los pequeños lectores, por todo el mundo, mostrándonos los retos a los que se enfrenta nuestro planeta y que por culpa del hombre muchos animales están en peligro.

Es un cuento que busca la empatía y que se apoya en la esperanza, en que tenemos que movilizarnos, para lograr que esta realidad cambie. Editado por Cuento de luz, una joven editorial infantil madrileña había sido la primera editorial europea y la tercera del mundo en recibir el certificado B Corporation por su labor social y medioambiental.

‘Mujeres’ es un proyecto de la ilustradora Isabel Ruiz Ruiz que vio la luz gracias al sistema de crowdfunding de Verkami y que ya tiene una segunda parte. No es realmente un cuento, es un álbum ilustrado de calidad en el que a un lado vemos las maravillosas y cargadas de personalidad ilustraciones de Isabel, a modo de retrato de cada mujer (Concepción Arenal, María Montessori, Hedy Lamarr, Virginia Woolf, Marie Curie, Clara Campoamor o Frida Kahlo, entre otras muchas), y al otro encontramos una cita significativa y una breve explicación sobre la vida y logros de esa mujer en concreto.

Una lectura, no para hacer del tirón, sino para disfrutar a sorbos a lo largo del tiempo. Y pese a ser un instrumento fantástico con niños (ojo, no solo con niñas, con niños en general), no es únicamente recomendable para niños, muchos adultos disfrutarán de esta recopilación.

Te puede interesar también:

Antonio Machado y Rubén Darío hechos cuentos para el Día del Libro

(GTRES)

No os engaño, me  hubiera gustado traer la recomendación de estos dos libros el pasado 21 de marzo, Día Mundial de la Poesía, pero el Día del Libro es otra ocasión fantástica para hablar de Era un niño que soñaba y Margarita, está linda la mar.

Sí, Rubén Darío y Antonio Machado nada menos, adaptados para disfrute de nuestros niños. Estos dos álbumes forman  parte de una colección poesía ilustrada que tiene Bruño, cada uno se centra en un solo poema que se despliega a lo largo de sus páginas acompañado de ilustraciones.

“Margarita, está linda la mar, y el viento lleva esencia sutil de azahar…”, cuenta con ilustraciones de Marta F. Balmaseda. Las ilustraciones de Rosa María Curtó acompañan a “Era un niño que soñaba un caballo de cartón…”

Si me leéis ya sabéis que soy una gran defensora de buscar la poesía para nuestros niños, de jugar con ella, recuperarla, crearla…. Todos los libros, todas las letras hacen volar, pero tengo la íntima convicción de que con ningún texto lo hacemos tan alto como la buena poesía.

Y como el Día de Libro es un día para hacer recomendaciones de lecturas que merezcan la pena y yo ya he cumplido, os voy que pedir que vosotros también lo hagáis.

¿Qué libros infantiles nos aconsejáis?

 


Otras entradas que te pueden interesar:

Seis cuentos y novelas relacionados con el autismo en su día internacional

Me pidieron, para acompañar la entrevista que se publicó este viernes en este periódico por el reciente lanzamiento de mi libro Tener un hijo con autismo, que recomendara varios libros.

Este próximo domingo, aprovechando que es el día internacional por la concienciación del autismo, he recuperado esas recomendaciones. Las he recuperado y ampliado, en numero y extensión.

Me he centrado en cuentos y novelas porque de otro tipo de libros ya os he hablado en un pasado. De hecho, de algunos de los títulos que he seleccionado también he hablado largo y tendido en este blog en el pasado. Los enlaces os conducen a esos posts. Bueno… Uno no es tan viejo, el más reciente es de este mismo jueves.

Todos son libros que ayudan a entender el autismo, que hacen reflexionar, que están bien escritos y que permiten, mediante la ficción, acercar algo complejo y lleno de aristas.

Y he procurado que haya de todo: un clásico, un lanzamiento reciente para adultos, un cuento para niños pequeños, otro para niños más mayores, una novela gráfica y una juvenil. Todos además con distintas aproximaciones..

Vamos con ellos.

El cazo de Lorenzo. Isabelle Carrier Editorial Juventud. 2010.
Un cuento para los más pequeños que emociona a los adultos. Un cuento inolvidable. Lorenzo siempre arrastra un cazo que le impide hacer muchas cosas, pero aunque el cazo le vaya a acompañar toda su vida hay forma de hacer que le pese y le incomode mucho menos si le ayudamos. Con unas ilustraciones sillas y deliciosas. Un libro recomendado por Plena Inclusión (antiguo feaps).

Lucas tiene súperpoderes. Ana Luego (Defábula 2016). Para niños algo más mayores, aquí los más chiquitines tal vez se pierdan, y protagonizado por el autismo. Pasaremos una tarde con Lucas, aprendiendo a ser flexibles y no emitir juicios apresurados. Este cuento nos narra una tarde entera en la vida de Lucas, de forma sencilla y clara, para que el lector pueda, a través de su propia experiencia lectora, sacar conclusiones sobre el autismo, entenderlo sin condicionamientos. No hay juicios, solo hay dulzura y comprensión, y vemos como las reflexiones de otro niño son capaces de explicarnos que nada es absoluto, y que incluso, en las diferencias del autismo, podemos encontrar cosas apasionantes para compartir.


El rastro brillante del caracol. Gemma Lienas. 2014. Editorial Destino. Es una novela juvenil que ayuda a entender cómo piensa y siente su protagonista, un chaval de dieciséis años con síndrome de Asperger que acabará salvando a una inocente gimnasta de catorce de las garras de un depredador sexual que se mueve por Internet fingiendo ser también un adolescente. Es decir, es un dos por uno: inclusión y ciberbullying. En El club de los malditos, un cuento para niños más pequeños de la misma autora, uno de los amigos del protagonista también tiene asperger.

El niño que quería construir su mundo. Keith Stuart. 2017. Alianza Literaria.
El protagonista es el padre de un niño con autismo de alto funcionamiento que encuentra la manera de conectar con él gracias a Minecraft. El niño que quería construir su mundo es tanto el pequeño Sam como su padre, que ha perdido el rumbo por completo y tendrá que tocar fondo para volver a levantarse.

Flores para Algernon. Daniel Keyes. Gran Angular. 2006. Descatalogado.
Un clásico de la ciencia ficción muy poco ortodoxo. Su autor era psicólogo. Charlie Gordon es un joven adulto con discapacidad intelectual, equivalente a un autismo de funcionamiento medio, que recibe un tratamiento que acaba convirtiéndole en un genio. Lo que nadie esperaba es que luego le tocaría retroceder todo lo avanzando siendo consciente de ello. Lectura recomendada en los institutos de Estados Unidos. Una verdadera lástima que esta obra maestra este descatalogado en España. Si no se está dispuesto o se puede leer en inglés, hay eje comprarlo de segunda mano.

María y yo. Miguel Gallardo. Astiberri. 2007.
La conocida y premiada novela gráfica que se convirtió en película sobre la cotidianidad de María, de 14 años, ilustrada por su padre con el que se va de vacaciones. Repleta de situaciones familiares para aquellos que tienen relación con una persona con autismo. Tiene una continuación publicada en 2016 y titulada María cumple 20 años.


Y cualquier otra recomendación, pequeña reseña de cuentos o novelas, es bienvenida.

¿Cómo son los cuentos de Disney adaptados con pictogramas de la editorial GEU?

Hace ya bastante, antes de las navidades, Disney tuvo la cortesía de enviarme varios títulos de la nueva colección de cuentos adaptados que lanzó sobre algunas de sus películas más exitosas la editorial GEU. Una editorial muy interesante con mucho material adaptado cuya página os recomiendo visitar si amáis o trabajáis con personas con discapacidad que necesitan material pensado para ellas.

Lo primero que querría destacar es que la colección Disney Cuentos accesibles para todos es un esfuerzo que hay que agradecer. Todo lo que se haga para proporcionar material con el que trabajar, estimular y entretener es bienvenido.

Cada caja contiene un cuento, tarjetas ilustradas y tarjetas con pictogramas. Tienen un precio recomendado en la web de la editorial de 14,96 euros. La calidad de impresión y de los materiales son buenas. Cada título incluye una App gratuita basada en la lengua de signos en Sistema Bimodal, que reconozco no haber probado.

He tardado en hablar de estos cuentos porque Jaime, mi hijo, está lejos de poder disfrutarlos. No son cuentos para todas las personas con autismo o discapacidad intelectual en absoluto. El nivel cognitivo y los intereses de cada niños va a condicionar mucho la utilidad y el uso de los libros. Jaime nunca ha mostrado interés por los pictogramas, yo tengo la íntima convicción de que no es un pensador visual, no al menos como muchos otros chicos con autismo. Y está aún lejos de iniciarse en la lectura.

Según comencé a verlos en casa pensé que eran cuentos para chicos que sí se apoyen en pictos, mejor aún si ya empezaban a leer, así que los llevé a un colegio especial, específico para niños con autismo (gracias Fundación Aucavi), para que los profesionales que allí hay pudieran trabajar con ellos con los alumnos a los que sí resultan útiles.

Eso han estado haciendo este tiempo y han tenido la amabilidad de darme sus impresiones, que hoy os traigo.

La colección consta de adaptaciones de La sirenita, Frozen, La bella y la bestia, Toy Story, Bambi, Blancanieves, Buscando a Dory, Cars, El libro de la selva y El rey león. Son personajes muy conocidos y muy atractivos para muchos niños, que pueden motivarles mucho. Así me lo reconoció la profesional de Aucavi que me trasladó sus impresiones, “hemos repartido los cuentos en función de los intereses de los niños”. Me hablaba de un niño en concreto, loco por Cars y que conocía la historia todos los personajes.

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‘El arenque rojo’, un cuento diferente, un libro que sugiere decenas de historias

El arenque rojo me llegó antes del verano recomendado por dos madres recientes que saben mucho de libros: Trastadas de mamá (bloguera-librera y cuentacuentos) y Elena Moreno, autora del cuento Y de regalo… ¡Superpoderes!.

Se sorprendieron de que no lo conociera. Es un libro que SM publicó en septiembre de 2012, pero no quisieron contarme sobre su historia o a qué se debían sus virtudes. “Es estupendo, ya lo verás”, me dijeron sin más.

Y vaya si lo vi. Se trata de un libro gran formato que sorprende desde el primer momento. Las ilustraciones de Alicia Varela muestran un parque repleto de gente y animales. Hay niños, perros, adultos, pájaros… Y en cada una de sus páginas, si te fijas en uno de ellos, ves que van pasando cosas e imaginas su historia, lo que dicen, lo que sienten. Vas imaginando además las relaciones que tienen unos con otros.

La magia de El arenque rojo consiste en que no encierra una historia, son muchísimas y sujetas a lo que nuestra imaginación nos dicte. Es como La ventana indiscreta en versión infantil e impresa. Un cuento diferente y fascinante que permite trabajar la atención y que los niños se conviertan en narradores de historias, aunque aún no sepan leer.
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Algunos consejos para comprar cuentos (porque no todo vale)

GTRES

A raíz de mi reciente post, sobre “un cuento ideal para las niñas”, hablaba con otra madre reciente sobre los libros infantiles y que no todo vale. Pero hay mucha gente que cree que todo cuento es bueno por definición, por ser un libro. Si sirve para leer, bien está. Y no es así.

Igual que hay maravillas que nos emocionan a los adultos cuando se las leemos a nuestros hijos pequeños y que atesoraremos siempre, hay muchos productos poco cuidados, para salir del paso, para vender sin más.

No se puede comparar la cuidada selección editorial de Siete Leguas, Cuento de luz, Lóguez, Idampa o Kalandraka con un montón de cuentos que proliferan en mercadillos y supermercados, pero también en librerías, sin calidad ninguna o muy poca.

No son libros que traigan necesariamente mensajes lesivos, simplemente son pobres, anodinos. Cuentos que apenas se leen, que pasan rápidamente al fondo de la estantería y que, cuando nuestros hijos crecen y sus lecturas son más complejas, descartamos rápidamente porque no compensan el espacio que ocupan.

Mi amiga me contaba: “con los juguetes he logrado que miren la calidad, que entiendan que no todo vale, pero con los cuentos parece que cuesta más”. Es cierto. Regularmente aparecen distintos tipos de informaciones sobre cómo elegir los juguetes óptimos para los niños, del peligro de determinados productos o incluso su retirada. Tal vez se deba a que la industria juguetera está mejor organizada que la editorial, pero lo cierto es que esas recomendaciones no llegan respecto a los cuentos y libros infantiles.

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