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¿Por qué se les llama ‘gatos’ a los madrileños?

A través de mi perfil @curiosisimo en la red social TikTok me preguntan el motivo por el que a los madrileños se les conoce como ‘gatos’.

¿Por qué se les llama ‘gatos’ a los madrileños?

La explicación sobre el porqué a los madrileños son conocidos popularmente con el gentilicio de ‘gatos’ está a medio camino entre la leyenda y la historia. Numerosos son los relatos que explican el motivo y origen, siendo todos muy similares, dando una serie de detalles bastantes específicos sobre el año, motivo y lugar donde se originó, pero obviando un detalle importantísimo: el nombre del protagonista.

En el año 852 el emir Muhammad I ordenó construir una fortaleza amurallada junto al río Manzanares, desde la cual se controlaba todo aquel valle, además de la Sierra del Guadarrama, y en la que se levantaría una ciudadela. Aquel enclave pasó a denominarse ‘Mayrit’ (Magerit), que con el paso del tiempo acabó convirtiéndose en lo que hoy conocemos como ‘Madrid’ y cuya etimología no está del todo clara, aunque muchos son los expertos que señalan que, muy probablemente, significase ‘Arroyo matriz’ (en relación al rio junto al que se había construido).

En los siguientes dos siglos de dominio musulmán de aquella zona varios fueron los intentos de conquista de la ciudadela (en el 924 por el conde Fernán González o en 968 Ramiro II de León), siendo la que tuvo lugar en el 1085 la que daría origen a que los oriundos de Madrid acabasen siendo conocidos con el gentilicio popular de gatos.

Aquel año, las tropas del rey Alfonso VI de León, llegaron hasta Mayrit, siendo uno de sus hombres quien consiguió la gesta de trepar por la pared de la muralla (ayudado de una daga que iba clavando en las juntas de las piedras), alcanzando el torreón de la fortaleza y cambiando la bandera musulmana por la cristiana.

Durante la hazaña de aquel valiente soldado muchos fueron sus compañeros que dijeron que éste había trepado por la muralla como si fuese un gato, pasando a recibir a partir de entonces tal apelativo, convirtiéndose incluso en el apellido familiar de toda la saga de descendientes.

En honor a él, a los nacidos en Madrid se les empezó a conocer como gatos.

Tal y como indico en el primer párrafo, este es, grosso modo, el relato múltiplemente repetido sobre el origen de llamar gato a una persona oriunda de Madrid, aunque escama un poco que, con lo célebre que es el relato y lo acontecido, no haya trascendido el nombre del protagonista ni el de sus sucesores. Pero ante la falta de otra alternativa más fiable como posible origen y como se dice en estos casos: ‘se non è vero, è ben trovato’, locución italiana cuyo significado en castellano vendría a decir ‘si no es verdad, está bien encontrado’.

 

 

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Fuentes de la imagen: creazilla / Wikimedia commons

Algunas etimologías falsas que soléis creeros a pies juntillas (III)

A menudo me topo con alguna publicación en la que se da una explicación totalmente errónea o falsa sobre el origen de una expresión o término. Algunas veces el error de debe al desconocimiento por parte de quien lo ha escrito, publicado o compartido y otras como divertimento de alguien con el fin de engañar (tomar el pelo) a los lectores. También son muchos los seguidores de este blog, mis libros y redes sociales que contactan conmigo con el fin de consultarme si una etimología que les ha llegado es cierta o no.

Algunas etimologías falsas que soléis creeros a pies juntillas (III)

Uno de los problemas es que en ocasiones hay medios de comunicación que las dan como ciertas y utilizan esos bulos como información real e incluso hay quien me ha recriminado que un post mío era erróneo porque había leído algo distinto en otra lado (cuando el erróneo era el otro).

En este post, otros próximos y en anteriores (esta es la tercera entrega) os voy a ir trayendo algunos de esos bulos o ‘etimologías fakes’ que la gente suele creerse a pies juntillas y las comparte masivamente como si fueran ciertas.

 

 

  • Testificar

Declarar, explicar y denotar con seguridad y verdad algo, normalmente relacionado con el mundo judicial

Algunas etimologías falsas que soléis creeros a pies juntillas (III)Bulo: La etimología falsa, y ampliamente extendida, del término ‘testificar’ es la que explica que los romanos juraban decir la verdad apretándose los testículos con la mano derecha.

Verdad: El vocablo proviene de ‘testigo’ y ésta a su vez viene del antiguo vocablo íbero ‘testiguar’, derivado del latín ‘testificare’, el cual está compuesto de ‘testis’ (testigo) y ‘facere’ (hacer) y nada tiene que ver etimológicamente con los testículos o el hecho de apretárselos a la hora de jurar, pues, evidentemente, no existe ni una sola prueba histórica de que lo hicieran.

 

  • Más vale maña que fuerza

Tener destreza y habilidad para conseguir algo frente al esfuerzo físico.

Algunas etimologías falsas que soléis creeros a pies juntillas (III)Bulo: El bulo alrededor de esta famosa expresión explica que su origen proviene de la época del Primer Sitio de Zaragoza (1808) en el que las mujeres zaragozanas (con Agustina de Aragón al frente) defendieron la Puerta del Carmen, acabando con la vida de 4312 soldados franceses y que, de ahí, surgió la expresión haciendo referencia a maña como gentilicio coloquial para referirse a las aragonesas.

Verdad: El término ‘maña’ de esta locución no hace referencia a las aragonesas sino a la astucia, habilidad y destreza de una persona (no importa el sexo). Este vocablo proviene del latín vulgar *mania, utilizado antiguamente para referirse a una ‘habilidad manual’ y que no tiene conexión alguna con el gentilicio aragonés, el cual proviene etimológicamente del latín ‘magnus’ usado para designar a aquellas personas magnas, importantes y grandes. Además, existe constancia del uso de la expresión ‘Más vale maña que fuerza’ varios siglos antes de producirse el Sitio de Zaragoza de 1808, encontrándonos (entre otros textos) que el célebre escritor Pedro Calderón de la Barca la utilizó, literalmente, en una de sus obras (‘Cada uno para sí’) publicada en el año 1661.

 

 

 

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El origen de usar el término ‘gentilicio’ para referirnos a un lugar geográfico (y un puñado de gentilicios curiosos)

Cuando queremos hacer referencia a un lugar geográfico (ya sea una población, país, región…) y a los habitantes que viven allí solemos usar algún término relacionado con ese sitio (que en ocasiones poco se parece al nombre local) y lo conocemos como ‘gentilicio’ (por ejemplo ‘castellonense’ es el gentilicio de Castellón) e incluso hay lugares que son nombrados por más de un gentilicio (en el caso de Valladolid sería: vallisoletano/na, pucelano/na, pinciano/na).

El origen de usar el término ‘gentilicio’ para referirnos a un lugar geográfico (y un puñado de gentilicios curiosos)

Etimológicamente el término ‘gentilicio’ proviene del latín ‘gentilicius’ y este de ‘gentillicium’ el cual hacía referencia en tiempos de la Antigua Roma al linaje o tribu a la que pertenecía un individuo y que solía ir acompañando al nombre (a modo de apellido, por decirlo de una forma entendible).

Por tanto, originalmente el gentilicio no era una referencia al sitio donde habitaba alguien (o de dónde provenía) sino al linaje o familia a la que pertenecía ya que se solía vivir en clanes y/o comunidades. Con el tiempo derivó a que fuese usado para referirse no solo a la comunidad de personas sino al lugar en sí.

A lo largo y ancho del planeta podemos encontrar que existen numerosos gentilicios que son muy curiosos y aquí tenéis un puñado de ellos (solo unos pocos ejemplos de los miles que hay):

  • Zaragoza: zaragozano/na, cesaraugustano/na, zaragocí
  • San Sebastián: donostiarra, easonense
  • Salamanca: salamanquino/na, salmantino/na, salamanqués/esa, charro/rra, salmanticense
  • Pontevedra: pontevedrés/sa, lerense, duopontino/na
  • Guadalajara: guadalajareño/ña, caracense, arriacense
  • Mallorca: mallorquín/na, mallorqués/sa, majoriciense, mayoricense
  • Logroño: logroñés/sa, lucroniense, ​jacarero/ra, juliobrigense
  • Cádiz: cadicense, cadiceño/ña, caditano/na, gaditano/na, gaderita, gadeiritano/na
  • Ciudad Rodrigo (Salamanca): mirobrigense, rodericense
  • Almuñécar (Granada): sexitano/na
  • Arroyo de la Miel (Málaga): chichilindri
  • Berja (Almería): virgitano/na
  • El Cairo (Egipto): cairota
  • San José (Costa Rica): josefino/na
  • Jerusalén (Israel): jerosolimitano/na, hierosolimitano/na/, solimitano/na, jebuseo/a
  • Buenos Aires (Argentina): bonaerense, porteño/ña
  • Tel Aviv (Israel): telaviví
  • Aguascalientes (México): aguascalentense, hidrocálido/da
  • Sicilia (Italia): siciliano/na, sícuro/a, sicano/na, trinacrio/a
  • Teherán (Irán): teheraní
  • Madagascar: malgache
  • Andorra: andorrano/na, andosino/na, andurense

 

Me consta que me leéis desde cualquier rincón del planeta, por lo que os invito a que, a través de un comentario, me digáis cuál es el gentilicio con el que se conoce en vuestra población/capital/país.

 

 

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Post realizado a raíz de una sugerencia (vía Twitter) de @ruben_rubn
Fuente de la imagen: pixabay

Destripando bulos: La expresión ‘Más vale maña que fuerza’ no tiene nada que ver con las aragonesas [#StopBulos]

Destripando bulos: La expresión ‘Más vale maña que fuerza’ no tiene nada que ver con las aragonesas [#StopBulos]Días atrás, a través de twitter, mi amiga Ana (@ANASAYEK) me pasaba un meme, que le había llegado, en el que se explicaba que durante el Primer Sitio de Zaragoza las mujeres (con Agustina de Aragón a la cabeza) defendieron la Puerta del Carmen, acabando con la vida de 4312 soldados franceses y que, de ahí, surgió la expresión ‘Más vale maña que fuerza’ (cuyo significado es que ‘es mejor utilizar la habilidad e inteligencia para conseguir un fin en lugar de la violencia o fuerza bruta’), haciendo una clara alusión al gentilicio coloquial ‘maña’ que se utiliza para referirse a las aragonesas.

Pero, como en tantas otras ocasiones, esta se trata de una etimología errónea y totalmente equivocada que, ha sido ampliamente difundida y son muchas las personas y páginas que lo defienden como origen de la expresión.

Nada tiene que ver el término ‘maña’ (referida a la destreza y habilidad) con el vocablo utilizado para llamar de un modo  coloquial a las personas originarias de Aragón (maño, maña, mañico, mañica…).

Por un lado nos encontramos que ambos términos polisémicos (palabras que, a pesar de pronunciarse o escribirse de un mismo modo, tienen significados diferentes) tienen orígenes distintos.

El vocablo que se refiere a la habilidad procede del latín vulgar *mania, utilizado antiguamente para referirse a una ‘habilidad manual’, mientras que el término que hace alusión a una persona aragonesa proviene etimológicamente del latín ‘magnus’ usado para designar a aquellas personas magnas, importantes y grandes. Pero algunos etimólogos apuntan a que maño es la aféresis y trasformación de la palabra ‘hermano’. Aunque hay quien incluso defiende que es la unión de ambos orígenes (de magnus y hermano), debido a que existen constancia de que ‘maño’ fue un calificativo utilizado entre los mudéjares aragoneses con el que se designaban afectivamente (como si formasen parte de una hermandad, como pueblo sometido).

Pero lo que pretendía con este post no es encontrar la etimología del término maña, sino destripar el bulo que vincula la expresión ‘Más vale maña que fuerza’ con el hecho histórico protagonizado por Agustina de Aragón que tuvo lugar en 1808 durante la Guerra de Independencia que enfrentó a españoles contra las fuerzas de ocupación francesas de Napoleón Bonaparte.

Y el hecho de que es imposible que dicha expresión se originase por tal motivo está en que ya era conocida muchísimo tiempo antes, existiendo múltiples referencias escritas a la misma en obras tan insignes como la comedia ‘Cada uno para sí’ del célebre autor del Siglo de Oro Pedro Calderón de la Barca, publicado en el año 1661 (un siglo y medio antes que el episodio del Sitio de Zaragoza) y en el que aparecía el siguiente texto:

«Hernando Como digo de mi cuento,
empezando finalmente, ¿es más ser uno valiente
que darle en el pensamiento
que lo es? No. Pues, ¡ea, desvelos!,
tratemos de envalentar,
manos a labor, y dar
heroico fin a mis celos.
Salga Simón a campaña,
que esto, sin que el refrán tuerza,
más quiere maña que fuerza»

Por tanto, queda demostrado que dicha expresión ya se pronunciaba como refrán popular varios siglos antes que el supuesto origen zaragozano. Según el Corpus Diacrónico del Español (CORDE), ya hay constancia escrita de la forma ‘maña que fuerza’ en el año 1652.

 

 

 

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Fuentes de consulta: cvc.cervantes / cervantesvirtual (descarga del pdf del libro ‘Cada uno para sí’ de Pedro Calderón de la Barca) / etimologias.dechile / RAE (1) / Corpus Diacrónico del Español (CORDE) / RAE (2) / 86400.es / webislam / eltostondeluismi

Fuente de la imagen: Viral en Twitter y Redes Sociales