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Cambiar de compañero es muy beneficioso (para los líquenes)

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El cambio de compañero puede convertirse en una sabia decisión evolutiva, al menos para los líquenes, esas extraordinarias parejas surgidas de la simbiosis entre un hongo y un alga o cianobacteria, capaces de convertirse en los primeros colonizadores de vida en terrenos tan hostiles como las lavas recientes.

Las cianobacterias fueron los primeros organismos capaces de hacer la fotosíntesis, es decir, las responsables de la primera presencia de oxígeno en la atmósfera terrestre.

Te acodarás de las clases del instituto. En los líquenes el hongo aporta nutrientes para que el alga los sintetice a través de la fotosíntesis, de tal manera que ambos salen beneficiados de la unión. Pero tan sabia relación no es producto de la casualidad. Hay mucho flirteo evolutivo por medio.

Investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) han comprobado ahora que la relación existente entre hongos y organismos fotosintéticos que da lugar a dos líquenes del género Lichina no se produce por azar, sino que tiene un origen evolutivo. El estudio se ha centrado en dos especies que habitan las costas del Atlántico y se encuentran distribuidas en un amplio margen geográfico que va desde las costas de Canarias hasta Escocia.

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En este estudio se han analizado molecularmente las cianobacterias de las dos especies de líquenes de aguas frías, Lichina pygmaea y Lichina confinis. La primera vive en la franja intermareal, es decir, que el agua la cubre cuando la marea sube. La segunda vive en la franja supralitoral, por lo que sólo recibe las salpicaduras del agua durante la marea alta.

“Se trata de dos especies que conviven en espacios diferentes pero muy cercanos entre sí”, aclara a través de una nota de prensa la investigadora del MNCN, Asunción de los Ríos.

Rüdiger Ortiz, primer autor del trabajo, lo contextualiza:

“Aunque ambos líquenes se encuentran a sólo unos metros hay una especialización ecológica de los hongos hacia sus compañeros fotosintéticos”.

Hasta ahora se habían observado casos en que los hongos podían ser más especialistas o generalistas respecto a sus compañeros fotosintéticos, o incluso cómo esas relaciones variaban en el espacio, pero ésta es la primera vez que se demuestra de forma tan contundente la especialización ecológica en líquenes.

“Nosotros hemos comprobado por primera vez que existe, por un lado, un efecto evolutivo que marca la selección de una cianobacteria compatible y, por otro lado, hemos visto cómo las condiciones ambientales (humedad, temperatura del agua, efecto del viento, etc), que varían a una escala geográfica mayor, también influyen a la hora de seleccionar distintas cepas dentro de un determinado linaje compatible de cianobacerias”, explica Sergio Pérez-Ortega, investigador del MNCN.

Asimismo, la datación de las cianobacterias asociadas en estas simbiosis liquénicas demuestra que, en este caso, las cianobacterias colonizaron primero este hábitat marino y posteriormente llegaron los hongos.

El trabajo incrementa por lo tanto el conocimiento disponible sobre cianobacterias que establecen relaciones simbióticas con hongos dando lugar a líquenes, y permite sugerir a ambas especies como modelo para testar diferentes hipótesis de la coevolución de organismos simbiontes.

En la foto superior, de izquierda a derecha Lichina cofinis y Lichina pygmaea  (que se sumerge cuando sube la marea), las dos especies de líquenes estudiados.

Trabajo citado: Ortiz-Álvarez, R., de los Ríos, A., Fernández Mendoza, F., Torralba Burrial A. y Pérez Ortega, S., (2015). Ecological Specialization of Two Photobiont-Specific Maritime Cyanolichen Species of the Genus Lichina. PloS One DOI: 10.1371/journal.pone.0132718

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