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¿Desde cuándo se cuentan las calorías de los alimentos?

Para que nuestro organismo funcione perfecta y adecuadamente necesita combustible y éste se le aporta a través de la alimentación. Todo aquello que comemos lleva asignado una cantidad de calorías y las cuales se determinan en mayor o menor medida por la cantidad de energía que necesitemos para quemarlas (eliminarlas). Dependiendo del gasto energético que hagamos (si somos sedentarios o, por el contrario, tenemos una vida activa) engordaremos o adelgazaremos. Este es, a gloso modo, la explicación simple sobre qué son las calorías y para qué sirven.

¿Desde cuándo se cuentan las calorías de los alimentos?

Hoy en día existe casi una plena conciencia sobre cuál es la cantidad de calorías que hay en determinados alimentos, cuáles son los que más tienen y, por tanto, engordan o, por el contrario, cuáles tienen menos y nos ayudarán a adelgazar y/o mantenernos en nuestro peso.

Todos los alimentos que se comercializan llevan asignados e impresos una tabla en la que se indica la cantidad de caloría del producto y se ha convertido en la parte de la etiqueta que más consultada es por el consumidor (por delante incluso del que indica la composición del mismo).

Pero a pesar de que la afición por mirar el etiquetado, para comprobar el número de calorías que contienen los alimentos, es relativamente moderno, el hecho de contarlas y tener conciencia de que las colorías existían empezó hace un siglo.

Fue concretamente en 1918 cuando la doctora y escritora estadounidense, Lulu Hunt Peters, habló de ello a sus lectores, con el fin de concienciarlos sobre lo que comían y cómo les podría llegar a engordar.

Lulu Hunt Peters era experta en nutrición y escribía una columna titulada ‘Dieta y salud’ (Diet and Health) en la que daba consejos sobre alimentación por encargo de la Central Press Association; una compañía dedicada a proporcionar contenidos de prensa (artículos de opinión, columnas de diversas temáticas, viñetas cómicas y pasatiempos) para cerca de 400 medios (entre periódicos y revistas) de todos los Estados Unidos.

A través de la columna, Peters, habló, por primera vez en un periódico, de la importancia que tenían las calorías y cuáles eran los alimentos con menos e ideales para poder adelgazar. Se puso como ejemplo a ella misma y fue publicando semana tras semanas qué era lo que ingería y cómo había llegado a adelgazar una treintena de kilos.

Poco después reunió todo ello en un libro, que tituló ‘Diet and Health: With Key to the Calories’ del que vendió más de dos millones de ejemplares a lo largo de la década de 1920. En él, Peters adjuntaba una tabla de ejercicios e indicaba los alimentos con menor número de calorías ideales para realizar una dieta.

Eso sí, no fue Lulu Hunt Peters quien habló por primera vez de las calorías. Ya lo había hecho casi un siglo antes que ella (concretamente en 1824) el físico y químico francés, Nicolas Clément, pero éste no lo hizo en referencia a las calorías de los alimentos sino para indicar cuál sería la energía necesaria para hacer que un litro de agua pasase de 0º a 1º centígrado. En las siguientes décadas otros desarrollaron el concepto y determinaron la cantidad de energía (calorías) que había en cada alimento. A la nutricionista Peters le debemos su popularización y que los ciudadanos de a pie, sin conocimientos científicos, relacionasen lo que comían con la salud, supieran que las calorías existían, en qué consistían y cuantas de ellas había en cada ración de comida que ingerían.

 

 

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Post realizado a raíz de una consulta que me hizo llegar vía email Almudena S. Burgos.
Fuentes de consulta: allacademic / elespanol / juliafarre / Google Books / carbsmart
Fuente de la imagen: libreshot

¿De dónde surge la expresión ‘Dar pábulo’?

La expresión ‘Dar pábulo’ suele utilizarse con la clara intención de señalar que se está dando coba, alentando o alimentando una situación, normalmente con intención de acrecentar alguna crispación o disputa (viene a ser un claro sinónimo de ‘malmeter’, ‘echar leña al fuego’, usado para el mismo fin, e incluso el de ‘meter cizaña’).

¿De dónde surge la expresión ‘Dar pábulo’?

No se tiene constancia de cuál es el origen como expresión, aunque se tiene constancia de que anteriormente al siglo XVII ya era usado con esa intención. Lo que sí se sabe es que parte del uso del término que lo compone ‘pábulo’, el cual proviene del latín ‘pabŭlum’ que era como se denominaba al pasto de los animales y que derivó en un vocablo con el que referirse también a cualquier tipo de sustento o alimento.

Muy probablemente surgió como clara alusión que quien malmete con mala intención lo hace ‘alimentando’ una situación…. cuanto más dice más feas se ponen las cosas.

Con el paso de los siglos el término pábulo (y la expresión ‘Dar pábulo’) quedó exclusivamente para referirse a la acepción que se le da hoy en día, quedando prácticamente olvidado el hecho de alimentarse o dar de comer el pasto a los animales (ganado).

 

 

Lee y descubre el curioso origen de otras conocidas palabras y expresiones

 

 

Fuente de la imagen: Wikimedia commons

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [9]

Llega la novena entrega de la serie de post dedicados a traer al blog un buen número (de docena en docena) de cosas que quizás no sabíais cómo se llamaban en realidad o que conocías con otro nombre muy distinto.

Espero que la selección de palabras que he hecho en esta ocasión sea de vuestro agrado, al igual que ha ocurrido con las veces anteriores.

Oblito - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [9]

 

Oblito: En más de una ocasión hemos leído alguna noticia relacionada con una intervención quirúrgica en la que el cirujano se ha dejado olvidado algún elemento (gasa, pinzas…) en el interior del cuerpo del paciente. Ese elemento olvidado es el que recibe el nombre de ‘oblito’.

 

Erina - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [9]

 

Erina: Continuamos con las operaciones quirúrgicas, porque se conoce como ‘erina’ a cada uno de los ganchos que utilizan los cirujanos para separar los tejidos (y no se toquen entre si) durante una intervención (también usado por anatomistas y forenses).

 

Gulusmear - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [9]

 

Gulusmear: Se conoce como ‘gulusmear’ a la acción de ir olisqueando y probando todo lo que se está cocinando, con intención de saber el punto de cocción, sal o por el simple gusto de probar la comida y saber qué se está guisando. Está compuesto por la unión de los término ‘gula’ y ‘husmear’.

 

Résped - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [9]

 

Résped: Así es como se llama la característica lengua de las serpientes (o cualquier tipo de víbora y culebra).

 

 

Espantagustos - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [9]

 

Espantagustos: Con este término es como se conoce al típico ‘aguafiestas’. Aquella persona que con su agrio y mal carácter se dedica a interrumpir los momentos de alegría y animación de los demás.

 

Lechuguino - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [9]

 

Lechuguino: Este curioso vocablo, que proviene de principios del siglo XIX, se comenzó a utilizar para referirse a aquellos jóvenes presumidos, a los que le gustaba ir a la moda (en su origen francesa). Posteriormente también se usó el término para señalar a aquellos muchachos (todavía en la adolescencia e imberbes) que querían aparentar ser ya hombres  hechos y derechos para galantear con mujeres mayores que ellos. El término ‘lechuguino’ proviene de la moda de vestir totalmente de verde (siguiendo la moda francesa) de aquellos jóvenes partidarios de la invasión napoleónica (conocidos comúnmente como ‘afrancesados’).

 

Rompegalas - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [9]

 

Rompegalas: Se conoce como ‘rompegalas’ a aquella persona que se presenta en cualquier evento o lugar mal peinada, desaliñada y con ropas que no son adecuadas para la ocasión. Debemos tener en cuenta que el término ‘gala’ no solo significa fiesta o evento, sino que también hace referencia a los trajes y vestidos elegantes que se visten en ocasiones especiales.

 

Ñáñara - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [9]

 

Ñáñara: Modo coloquial de decir que alguien padece de flojedad y pereza, proviniendo este término de ‘ñoño’ (cosa o persona de poca sustancia, apocada y sin fuerza). Curiosamente el vocablo ‘ñoño’ proviene del latín ‘nonnus’ cuyo significado literal era ‘anciano’.

 

Pisaverde - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [9]

 

Pisaverde: Actualmente está prácticamente en desuso este término, pero antiguamente se utilizaba para señalar a aquel hombre, con ademanes afeminados, que se acicalaba y perfumaba exageradamente y se dedicaba a pasear para que lo contemplaran, dijeran piropos y galanterías.

 

Vespertilio - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [9]

 

Vespertilio: Modo como se le llamaba también a los murciélagos, debido a que estos quirópteros son nocturnos y salían de los escondrijos donde habitan al atardecer, ‘vesper’ en latín.

 

 

Caire - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [9]

 

Caire: Con este término se referían, siglos atrás, al dinero ganado a través de la prostitución (ya fueran las propias prostitutas como los proxenetas). Proviene de una antigua moneda de ínfimo valor. Este vocablo está prácticamente en desuso actualmente y era utilizado antiguamente de forma jergal por individuos pertenecientes a las germanías (delincuentes y rufianes).

 

Arborecer - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [9]

 

Arborecer: Proceso en el que una pequeña planta crece para hacerse árbol.

 

 

 

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El curioso origen del término ‘empacho’

El curioso origen del término ‘empacho’

Conocemos popularmente como ‘empacho’ a la indigestión que se siente después de haber comido copiosamente, pero, curiosamente, el origen de este vocablo nada tiene que ver con el acto de comer.

Al castellano llegó en la forma del verbo ‘empachar’ desde el vocablo francés ‘empêcher’, utilizado para indicar que algo estaba obstaculizado o trabado, que es la sensación que se tiene, al estar empachado, como si algo impidiese que el alimento ingerido siga su curso natural.

Pero para seguir tirando del hilo sobre el origen del término empacho, podemos encontrar que ‘empêcher’ era la evolución del francés antiguo ‘empedechier’ (trabar/estorbar) y éste vocablo procedía del latín ‘impedicare’, cuyo significado literal era ‘atadura en los pies’ y que fue como se le denominó a la traba o grilletes que se colocaba en los pies de los presos. El vocablo estaba compuesto por el prefijo de negación ‘im’ y ‘pedis’ (pies) que dio por otro lado origen al término ‘impedīre’ que en castellano utilizamos como ‘impedir’ (imposibilitar la ejecución de algo).

Así pues, nos llegaron dos términos desde un mismo origen (impedicare) y que hoy en día tienen dos significados distintos: ‘empacho’ e ‘impedir’.

 

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Reseña del libro: ‘Tú eliges lo que comes’ de Carlos Casabona [#UnoAlMes]

'Tú eliges lo que comes' de Carlos Casabona [#UnoAlMes]Estoy seguro que muchos seréis los que os encontraréis en plena ‘operación biquini’ con intención de perder unos kilos de cara al verano y así poder lucir buena silueta cuando toque enfundarse en un traje de baño.

Si todavía no has comenzado la dieta (ánimo, que ya llegas tarde) mi recomendación literaria de este #UnoAlMes te va a ir de perlas (no solo a ti, sino a toda tu familia).

Se trata del libro ‘Tú eliges lo que comes’ del amigo Carlos Casabona (@CarlosCasabona) un excelente pediatra y divulgador que trata de abrirnos los ojos y enseñarnos lo equivocados que estamos en la mayoría de ocasiones a la hora de comer o elegir aquellos productos que deben formar parte de nuestra dieta alimentaria.

Si te interesan los temas de salud y nutrición este es uno de esos libros imprescindibles y que se encarga de desmontar los numerosísimos mitos que existen alrededor de la alimentación.

Trata de mostrarnos de una manera amena y desenfadada cómo podemos escoger una alimentación mucho más sana cambiando nuestros hábitos y sobre todo sabiendo qué tipo de alimentos no nos convienen para nada. Todo ello dándonos unos ejemplos prácticos acompañados con ilustrativas fotografías que ayudan a entender mucho mejor el  mensaje que el bueno de Carlos nos quiere dar.

Eso sí. Cuando leáis el libro os vais a llevar más de un desengaño. Pero no en referencia a la calidad del libro, sino a algunos alimentos que los tenemos como sanos y perfectos para hacer nuestra dieta y después resulta que no son tan buenos como nos esperábamos.

En ‘Tú eliges lo que comes’ Carlos Casabona nos enseña cómo relacionar las calorías de los alimentos que ingerimos con el tiempo necesario que necesitamos para quemarlas.

'Tú eliges lo que comes' de Carlos Casabona [#UnoAlMes]

 

Lee mis otras recomendaciones literarias de la sección #UnoAlMes

 

 

‘Tú eliges lo que comes’ de Carlos Casabona
Editorial Paidós
ISBN 978-8449331831
http://www.planetadelibros.com/libro-tu-eliges-lo-que-comes/205957
http://www.tueligesloquecomes.com