Archivo de agosto, 2019

¿Y si recuperamos la olvidada costumbre de celebrar el ‘Blog Day’ cada 31 de agosto? #BlogDay

El concepto ‘Blog Day’ fue inventado en el año 2005 por Nir Ofir, fundador del primer servicio comercial de Weblogs en Israel, quien creó el BlogDay, aprovechando la similitud de la fecha 3108 (31 de agosto) con el término ‘Blog’. Aquella iniciativa estaba respaldada por la  web blogday.org (ya desaparecida) y un año después comenzó a contar con el apoyo e infraestructura de Technorati (por aquel entonces la plataforma más potente y famosa de promoción de blogs, con un tráfico superior a cien millones de visitantes mensuales).

¿Y sí recuperamos la olvidada costumbre de celebrar el ‘Blog Day’ cada 31 de agosto? #BlogDay

El propósito del Blog Day era promocionar y dar a conocer bitácoras al gran público, en un momento en el que los blogs se habían convertido en el medio social con mayor proyección y más de moda (se calcula que por aquella época se creaban una media de diez mil blogs diarios en todo el planeta). Hoy en día la mayoría de aquellas páginas ya han desaparecido, pocas las que se han ido actualizando desde entonces y tan solo quedamos en pie y publicando regularmente unos pocos miles a nivel global (este blog fue creado a finales de enero de 2006 y todavía sigo en pie y publicando un mínimo de cuatro posts semanales).

La mecánica para participar en el Blog Day era muy sencilla… tan solo había que publicar un post recomendando cinco blogs (para dárselo a conocer a tus lectores) y la única condición es que había que enlazar la mencionada entrada a la web bloday.org y a Technorati, con el fin de que quedara registrado e indexado.

A partir de 2010, con la llegada de las redes sociales y la tan manida frasecita (repetida por los más agoreros) de que ‘los blogs han muerto’, provocó que el Blog Day acabase desapareciendo (así como las páginas y plataformas de apoyo). Pero bastantes somos los blogueros que seguimos escribiendo y compartiendo a través de nuestras páginas y que nacimos en los inicios de la blogosfera.

Y es que a nivel personal (y profesional) tengo mucho que agradecer al ‘Blog Day’. De hecho, fue el 31 de agosto de 2006 (cuando esta bitácora tan solo tenía poco más de medio año de vida) cuando, en el segundo Blog Day que se celebraba, mi blog se convirtió en uno de los más recomendados aquel día  y siendo ese el trampolín que inició mi fulgurante carrera como bloguero (gracias a todo ello, a partir de 2012 inicié mi nueva carrera profesional como escritor, bloguero y divulgador).

Por tal motivo desearía recuperar el espíritu del Blog Day de hace una década, con la intención de seguir apoyando la blogosfera (los blogs ni murieron no morirán mientras sigamos escribiendo en ellos y apoyándolos) y espero que en los siguientes años, cuando llegue el 31 de agosto vuelvan  publicarse posts dando apoyo a la iniciativa #BlogDay y recomendando páginas a los lectores.

Una forma que hoy en día existe de dar a conocer nuevos (o viejos) blogs es presentando estos a algún concurso. Actualmente certamen de mayor importancia que se celebra son los Premios 20Blogs, el cual ya va por su XIIIª edición y al que quedan muy pocos días para poder parcipar en él. Se cierra el plazo de inscripción el próximo 4 de septiembre (de 2019) a las 23:59 horas (UTC).

Si tienes un blog (no importa temática) no dudes en inscribirte en una de las 19 categorías y participar. El blog ganador (escogido por un jurado profesional) se llevará 5.000 euros de premio y, además, tendrás la oportunidad de convertirte en bloguero/a en 20minutos.es.

Más info, bases de participación e inscripción en el siguiente enlace: https://www.20minutos.es/premios-20-blogs/

 

 

Fuentes de las imágenes: Alfred López   / 20minutos

Destripando bulos: La absurda leyenda urbana sobre los ‘desvirgadores profesionales’ de la isla de Guam

Corretea por la red una serie de listas que recogen hechos sorprendentes del planeta, siendo una de las anotaciones que incluyen la sorprendente historia de que en la ‘isla de Guam’ (situada en el Océano Pacífico Occidental, en un archipiélago próximo a Filipinas) existe una antiquísima ley por la cual las mujeres no pueden casarse siendo vírgenes y, por tanto, antes de contraer matrimonio deben haber sido desfloradas por un hombre que no vaya a ser su futuro marido. Para ello (según indican esas publicaciones) se constituyó el oficio de ‘desvirgador oficial’: hombres que viajan por toda la isla ofreciendo sus servicios a las muchachas que están a punto de celebrar su boda.

Destripando bulos: La absurda leyenda urbana sobre los ‘desvirgadores profesionales’ de la isla de Guam

Pero como podréis imaginar esto no deja de ser una absurda leyenda urbana debido a que no existe (ni ha existido) una ley en Guam prohibiendo contraer matrimonio a las jóvenes vírgenes si estas no habían sido previamente ‘desfloradas’.

La isla de Guam pertenece desde 1898 a los Estados Unidos (considerada como ‘Territorio no incorporado’), hasta ese año, y desde el siglo XVI, había sido una de las muchas colonias del Imperio Español en el Pacifico, bajo el nombre de ‘isla de Guaján’.

Ni en la legislación española de la época, vigente durante cuatro siglos, ni en la estadounidense (aplicada a la isla desde finales del siglo XIX) hay mención alguna al tema del inconveniente de la virginidad de las mujeres para contraer matrimonio. Tampoco existe referencia alguna anterior a 1562, año en el que la isla fue colonizada e incorporada a la Corona Española.

Desde 1950, la Isla de Guam disfruta de legislación propia al ser considerada como Territorio no incorporado de EE.UU. y en ninguna de sus leyes hay mención ni aparece alusión alguna al tema del desvirgador oficial ni al inconveniente de contraer matrimonio siendo todavía virgen. En el siguiente enlace podéis leer el documento (en pdf) con las leyes que rigen en Guam respecto a las uniones matrimoniales: http://www.guamcourts.org/CompilerofLaws/GCA/19gca/19gc003.PDF También cabe destacar que formulé una consulta a la Secretaría de la Corte Suprema de Guam recibiendo como respuesta que se trataba de un bulo (fake).

 

 

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Fuente de las imágenes: desmotivaciones / adadabsurdum / imgur / cuantocabron

¿Sabías que originalmente el término ‘verdugo’ no se usaba para referirse a un ejecutor sino a la vara con la que fustigaba?

Conocemos como ‘verdugo’ al funcionario público encargado de ejecutar un tormento (castigo) o una pena de muerte. A lo largo de la Historia varios son los personajes que se han hecho inmensamente populares o que han sido referenciados en la literatura o crónicas de su época.

¿Sabías que originalmente el término ‘verdugo’ no se usaba para referirse a un ejecutor sino a la vara con la que fustigaba?

Pero así como tenemos tan asociado el término con el que nos referimos a estos individuos cabe destacar que, originalmente, ese no era el nombre que recibían (antiguamente eran conocidos como ‘sayón’ o ‘ajusticiador’).

El hecho de ser nombrados popularmente como verdugos proviene de la vara que era utilizada por estos ajusticiadores a la hora de azotar a un reo, la cual era denominada de ese modo debido a que solía ser confeccionada con una rama cortada aún verde (proviniendo del latín ‘virgutum’ y éste de ‘viridis’todavía verde, vigoroso-).

Con el tiempo y el uso de los verdugos (ramas) para azotar, también pasó a denominarse así a la herida o señal que quedaba en la piel, levantada, tras ser azotado.

Y de ahí ya pasó, con el transcurso del tiempo, a utilizarse el término para referirse también a la persona que utilizaba la mencionada fusta para azotar (es lo que comúnmente se denomina como ‘metonimia’: designar una cosa con el nombre de otra con la que existe una relación.

Esta metonimia también llegó a hacer que se denomine como verdugo al capuchón utilizado por los éstos para ocular su cara.

 

 

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Fuente de la imagen: pxhere

¿De dónde surge llamar ‘charol’ a cierto tipo de papel y a los zapatos muy lustrosos?

Reconozco que el término ‘charol’ trae a mi memoria docenas de recuerdos de mi infancia y rápidamente lo asocio con los trabajos de manualidades que realizábamos en la escuela y también en los días de fiesta familiar o de evento especial en los que mi madre nos calzaba con unos zapatos tan relucientes que incluso podíamos vernos reflejados en ellos.

¿De dónde surge llamar ‘charol’ a cierto tipo de papel y a los zapatos muy lustrosos?

Recuerdos de infancia aparte, resulta curioso cómo surge llamar de ese modo (charol) al mencionado papel y cierto tipo de calzado.

El término charol llegó al castellano desde el portugués ‘charão’, que era la forma en la que nuestros vecinos lusos habían adaptado a su idioma el modo que los chinos (en la época en la que Macao fue su colonia)  llamaban al barniz (chat liao) utilizado para la lacar y dar lustre a ciertos materiales, como metales, pieles o piedras.

Se trataba de un barniz especial que tenía la característica de no cuartearse, por lo que era ideal para ser aplicado sobre piezas como los zapatos de cuero, los cuales les daba un aspecto brillante e impecable.

También se usaba para barnizar algunos objetos de plata (como por ejemplo las bandejas) siendo llamadas estas en muchos lugares como ‘charolas’ (sobre todo de Hispanoamérica), de ahí que sea común escuchar la expresión ‘pasar la charola’ como clara alusión al acto de ir pasando una bandeja en la que depositar los donativos (especialmente en las iglesias).

Cabe destacar que la técnica de barnizado realizado en oriente con el ‘chat liao’ (literalmente ‘material que barniza’) fue mejorado en occidente a partir del siglo XVIII y posteriormente, alrededor de 1818, el inventor estadounidense Seth Boyden creó un barniz que dio paso hacia la confección y comercialización de los lustrosos ‘zapatos de charol’ y a la creación del mencionado ‘papel de charol’ (lacado y de vistosos y brillantes colores por una cara y blanco mate por la otra).

 

 

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Fuentes de las imágenes: Wikimedia commons / mimundodepapel-chema.blogspot.com
Fuentes de consulta:  etimologias.dechile / RAE (1) / RAE (2) / fondodeculturaeconomica

¿De dónde proviene la expresión ‘Eres un morral’ para insultar a alguien?

Expresiones como ‘Eres un morral’ o ‘este niño es un morral’ están prácticamente en desuso y ocasionalmente podemos escucharla pronunciar a alguna persona con bastante edad. Con ella se está tratando decir que alguien es una mala persona, no se comporta debidamente, va desaliñada e incluso que es ignorante y grosera. Antiguamente algunas abuelas se lo llamaban a sus nietos cuando estos se habían portado mal o habían hecho alguna trastada.

¿De dónde proviene la expresión ‘Eres un morral’ para insultar a alguien?

El ‘morral’ al que hacía referencia la expresión es el término con el que se conocía al saco en el que era introducido el pienso que se le daba de comer a algunos animales, el cual  llevaban, comúnmente, colgando de sus cabezas. También era el vocablo para denominar una especie de mochila (también en forma de macuto o saco) que algunas personas usaban para llevar sus provisiones (comida) o ropa y que era colgada generalmente de la espalda.

Pero la casualidad hizo que ese también fuera el apellido de un personaje que se hizo inmensamente popular a principios del siglo XX y, sobre todo, fuera señalado durante muchísimo tiempo (por parte de la sociedad) como el arquetipo de indeseable, criminal y granuja.

Se trata de Mateo Morral, un joven anarquista (nacido en Sabadell, Barcelona) quien el 31 de mayo de 1906 trató de asesinar al rey Alfonso XIII y a Victoria Eugenia de Battenberg el mismo día que contrajeron matrimonio, cuando estos se dirigían en una carroza hasta el Palacio Real (de Madrid) y, desde un balcón de la calle Mayor, les lanzó un ramo de flores que ocultaba una bomba. El monarca y su esposa salieron ilesos del intento de regicidio y el terrorista, aunque logró huir, fue atrapado dos días después cerca de Torrejón de Ardóz (la versión oficial dijo que se suicidó y las investigaciones recientes indican que fue asesinado por las fuerzas del orden).

Por tal motivo, el apellido ‘Morral’ quedó también vinculado, peyorativamente, para referirse a las personas con malas intenciones e incluso, hubo un tiempo en el que algunos progenitores o abuelos, tal y como he explicado en el primer párrafo, llamaban ‘morral’ a un niño cuando éste se portaba mal.

 

 

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Fuente de la imagen: pixabay

El origen del término ‘rechinar’

Se conoce como ‘rechinar’ a la acción o sonido causado por el roce entre dos piezas (por ejemplo los dientes) y que produce un chirrido comúnmente desagradable.

El origen del término ‘rechinar’

Su etimología proviene de unir el prefijo ‘re’ (que en este caso se utiliza para denotar la reproducción o imitación del objeto designado o de alguna de sus propiedades) y el vocablo ‘china’ (en referencia a una piedra pequeña), siendo el significado literal de rechinar: ‘sonar como las chinas’, en clara alusión al sonido que se produce al rozarse entre sí las piedrecillas cuando son pisadas.

 

 

Lee y descubre el curioso origen de otras conocidas palabras y expresiones

 

 

Fuente de la imagen: needpix

¿De dónde surge llamar ‘chalado’ a alguien que no anda bien de la cabeza?

A través del perfil en Instagram de este blog (@yaestaellistoquetodolosabe2) me llega la consulta sobre el origen de llamar ‘chalado’ a alguien que no anda bien de la cabeza.

¿De dónde surge llamar ‘chalado’ a alguien que no anda bien de la cabeza?

El término chalado es habitual utilizarlo, de un modo más desenfadado que formal, para indicar que alguien no anda bien de la cabeza o está falto de juicio.

Su procedencia la encontramos en el idioma caló (la lengua hablada por el pueblo gitano) en la que el vocablo ‘chalar’ significa literalmente ‘ir’ (en referencia a la acción de desplazarse de un lugar a otro). Y fue a raíz de ese significado que comenzó a utilizarse para referirse a aquellas personas que estaban perdidamente (locamente) enamoradas de alguien, ya que a estas se les solía ‘ir la cabeza’ por culpa del amor pasional que sentían (‘estar ido‘).

No tardó en utilizarse en el castellano como uno más de lo muchos sinónimos del término ‘loco’ y fue incorporado al Diccionario de la RAE en 1884 con la acepción: ‘Alelado, falto de seso o juicio’ (la misma que hoy en día sigue teniendo).

De ahí surgieron otras variantes al uso del término, como ‘chaladura’,  la cual es habitual utilizar como clara referencia a un enamoramiento (recogida de ese modo por la RAE, a partir de 1983, además de significar ‘extravagancia’, ‘locura’ y ‘manía’).

 

 

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Cuando en los jardines se plantaba albahaca para despertar el deseo sexual de la persona amada

Científicamente está por demostrar el poder afrodisíaco de numerosos alimentos, especias y compuestos que se presentan como potenciadores de la libido y en los que, alrededor de éstos, hay más leyenda y mitos que demostraciones empíricas, soliendo influir a menudo en ello el efecto placebo o el efecto ‘a mí me funciona’ .

Cuando se plantaba albahaca en los jardines para despertar el deseo sexual

Una de las plantas a la que se le otorga un gran poder afrodisíaco es la albahaca y esa creencia nos viene de siglos atrás, cuando en la cultura musulmana se tenía el convencimiento de que era una planta que atraía el amor (o deseo sexual) gracias a su potente olor.

Por tal motivo muchas eran las casas en las que en su jardín se plantaban, o colocaban macetas en el alfeizar de la ventana, con el fin de atraer y retener a los amantes.

Pero otra de las razones eran las medicinales, debido a que con la albahaca se realizaban infinidad de medicinas y ungüentos, pues se tenía el convencimiento de que su olor penetraba en el cerebro y curaba la dolencia.

De hecho, el término albahaca proviene del árabe hispánico ‘al-ḥabáqa’ (ḥabáqa era el nombre genérico que le daban a todas las plantas medicinales).

La creencia de que eran plantas afrodisíacas fue tal que, incluso, durante muchísimos siglos estuvo prohibida su utilización en la cocina de los conventos religiosos e incluso plantar en sus jardines.

 

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¿De dónde surge llamar ‘tragaldabas’ a alguien que come vorazmente?

El término ‘tragaldabas’ ha sido utilizado durante mucho tiempo para referirse a aquellas personas tragonas y que suelen comer vorazmente (los que no dejan ni una miga en el plato), aunque cada vez es menos usada y sustituida por otros vocablos como puede ser tragón, comilón, zampón o glotón.

¿De dónde surge llamar ‘tragaldabas’ a alguien que come vorazmente?

Durante el periodo conocido como ‘Siglo de Oro’ (XVI y XVII) aparecen las primeras menciones a tragaldabas como sinónimo de persona tragona o con un hambre descomunal y nace de juntar los términos ‘tragar’ (acción de ingerir un alimento o líquido) y ‘aldaba’ (pieza de hierro colocada en las puertas que servía para llamar golpeando con ella).

El ingenio de los literatos del Siglo de Oro creó este curioso vocablo con la clara intención de señalas el hambre o buen apetito que tenía alguien y como clara alusión de que ‘se comería hasta las puertas’ (teniendo en cuenta que las aldabas eran de hierro y, normalmente, grandes).

En 1739 el Diccionario de Autoridades incorporó el término ‘tragaldabas’ con la acepción. ‘La persona que come mucho, ò es mui tragón’. Fue a partir del 1925 cuando en el Diccionario de la RAE se le modificó el significado por ‘Persona muy tragona’, que todavía sigue vigente en la actualidad.

 

 

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Fuente de la imagen: Wikimedia commons

Destripando mitos: La ‘Casa Blanca’ no recibe ese nombre por haber sido pintada de ese color tras el incendio de 1814

Numerosas son las publicaciones que corretean por la red e incluso que se pueden encontrar en algunos libros (tanto de Historia como de educación) en los que se indica que el edificio del 1600 de la Avenida Pensilvania de Washington D.C., en el que trabaja y reside el Presidente de los Estados Unidos, recibe el nombre de ‘Casa Blanca’ debido a que tuvo que ser pintado de ese color tras el incendio que se produjo en agosto de 1814, por parte del soldados del ejército inglés, durante la guerra anglo-estadounidense (desde junio de 1812 a febrero de 1815).

Destripando mitos: La ‘Casa Blanca’ no recibe ese nombre por haber sido pintada de ese color tras el incendio de 1814

A causa del efecto devastador de las llamas, el edificio sufrió numerosos desperfectos y tuvo que ser rehabilitado y vuelto a pintar (de blanco). Pero ese color ya era el que tenía previamente, tal y como fue construido (las obras duraron entre 1790 y 1800) siendo encalado toda su fachada (por aquel entonces no se utilizaba pintura para el exterior de la edificaciones).

Consta en un documento datado el 18 de marzo de  1812 (dos años de que se produjese el mencionado incendio) una mención al edificio presidencial como ‘White House’ (Casa Blanca) por parte del congresista Abijah Bigelow, quien envió n dicha fecha una carta a un colega suyo explicándole novedades sobre su estancia en Washington, así como noticias de la vida política en la capital (faltaban tres meses para el inicio de la guerra anglo-estadounidense).

Varias son las iniciativas para que, en un gran número de libros de Historia e incluso entre los guías turísticos que trabajan en Washington, se corrija el error de atribuir a la quema y posterior rehabilitación del edificio el hecho de llamarse ‘Casa Blanca’, cuando en realidad se le empezó a denominar de ese modo desde un inicio, cuando finalizaron las obras de construcción en 1800.

Cabe destacar que fue en octubre de 1901 cuando el vigesimosexto presidente de los Estados Unidos, Theodore Roosevelt, nombró oficialmente al edificio presidencial como ‘White House’. A este mandatario también se le debe la ampliación y construcción de la famosa ‘ala oeste’ en el que se encuentra el ‘despacho oval’, en el que, desde entonces, han trabajado y reunido todos los presidentes estadounidenses.

 

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Fuente de la imagen: Wikimedia commons