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Destripando mitos: La ‘Casa Blanca’ no recibe ese nombre por haber sido pintada de ese color tras el incendio de 1814

Numerosas son las publicaciones que corretean por la red e incluso que se pueden encontrar en algunos libros (tanto de Historia como de educación) en los que se indica que el edificio del 1600 de la Avenida Pensilvania de Washington D.C., en el que trabaja y reside el Presidente de los Estados Unidos, recibe el nombre de ‘Casa Blanca’ debido a que tuvo que ser pintado de ese color tras el incendio que se produjo en agosto de 1814, por parte del soldados del ejército inglés, durante la guerra anglo-estadounidense (desde junio de 1812 a febrero de 1815).

Destripando mitos: La ‘Casa Blanca’ no recibe ese nombre por haber sido pintada de ese color tras el incendio de 1814

A causa del efecto devastador de las llamas, el edificio sufrió numerosos desperfectos y tuvo que ser rehabilitado y vuelto a pintar (de blanco). Pero ese color ya era el que tenía previamente, tal y como fue construido (las obras duraron entre 1790 y 1800) siendo encalado toda su fachada (por aquel entonces no se utilizaba pintura para el exterior de la edificaciones).

Consta en un documento datado el 18 de marzo de  1812 (dos años de que se produjese el mencionado incendio) una mención al edificio presidencial como ‘White House’ (Casa Blanca) por parte del congresista Abijah Bigelow, quien envió n dicha fecha una carta a un colega suyo explicándole novedades sobre su estancia en Washington, así como noticias de la vida política en la capital (faltaban tres meses para el inicio de la guerra anglo-estadounidense).

Varias son las iniciativas para que, en un gran número de libros de Historia e incluso entre los guías turísticos que trabajan en Washington, se corrija el error de atribuir a la quema y posterior rehabilitación del edificio el hecho de llamarse ‘Casa Blanca’, cuando en realidad se le empezó a denominar de ese modo desde un inicio, cuando finalizaron las obras de construcción en 1800.

Cabe destacar que fue en octubre de 1901 cuando el vigesimosexto presidente de los Estados Unidos, Theodore Roosevelt, nombró oficialmente al edificio presidencial como ‘White House’. A este mandatario también se le debe la ampliación y construcción de la famosa ‘ala oeste’ en el que se encuentra el ‘despacho oval’, en el que, desde entonces, han trabajado y reunido todos los presidentes estadounidenses.

 

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Fuente de la imagen: Wikimedia commons

‘Efecto Coolidge’, el fenómeno de comportamiento sexual que tomó su nombre del presidente de los EEUU

‘Efecto Coolidge’, el fenómeno de comportamiento sexual que tomó su nombre del presidente de los EEUU

Calvin Coolidge, trigésimo Presidente de los Estados Unidos (1923-1929), fue conocido por ser un hombre de pocas palabras y de trato difícil con los demás debido a su peculiar y reservada forma de ser. Sin embargo, a la hora de gobernar y legislar tenía mano dura y no dudaba ni un segundo en aplicar leyes impopulares, si estaba convencido que con ellas se solucionaría un problema, a pesar que eso le reportase ganar enemigos y perder votos.

A pesar de esta reservada forma de ser y proceder, al señor Coolidge se le atribuye, junto a su esposa Grace Goodhue, una divertida anécdota (más leyenda que historia) que dos décadas después sirvió para dar nombre a un curioso fenómeno sobre el comportamiento sexual en los mamíferos.

Pero primero vamos con una breve explicación sobre este fenómeno y finalizaremos el post con la curiosa anécdota…

El ‘Efecto Coolidge’, descrito en psicología y biología, hace referencia al comportamiento y respuesta de un mamífero ante sus relaciones sexuales con una o varias parejas y cómo el ‘periodo refractario’  (tiempo de recuperación entre una y otra relación sexual) puede aumentar o disminuir dependiendo de si va a repetir el acto con una nueva pareja o con la misma. Según los expertos, en los humanos esto afecta más a los hombres que a las mujeres.

Por poner un ejemplo… En condiciones normales, un hombre tras realizar el acto sexual necesita de ese periodo de recuperación para volver a ponerse en el asunto. Evidentemente, ese tiempo puede ser mayor o menor dependiendo del individuo, edad y otras circunstancias.

‘Efecto Coolidge’, el fenómeno de comportamiento sexual que tomó su nombre del presidente de los EEUUA través del bautizado como Efecto Coolidge se determinó que el tiempo de recuperación suele ser muchísimo menor cuando es con otra pareja con quien se va a realizar el acto y se retarda el periodo refractario post-eyaculatorio si por el contrario se trata de volverlo a hacer con la misma pareja.

Este fenómeno se debe a que ante una nueva pareja/relación sexual los niveles de dopamina se incrementan, como si de un nuevo reto/premio se tratase, lo que nos condiciona a estar activos mucho más rápido y con más ganas de satisfacer a esa nueva pareja sexual. Por el contrario, nuestro sistema límbico no recibe ese subidón de estímulos emocionales tan rápidamente cuando es con la misma pareja con la que queremos repetir el encuentro sexual, alargándose el mencionado periodo refractario que necesitamos para ponernos de nuevo en marcha.

Se ha determinado que en el caso de las mujeres el Efecto Coolidge es irregular y no todas se comportan del mismo modo ante situaciones en las que debe tener un encuentro sexual múltiple con una misma pareja o diferentes, sin embargo este patrón no suele fallar cuando se trata de un hombre el que tiene que tener ración extra de sexo.

Volviendo a Calvin Coolidge, con quien encabezaba el post  y sobre el porqué a ese fenómeno se le bautizó con su apellido, cabe destacar que todo se debe a una anécdota explicada (a modo de chascarrillo) por Frank A. Beach, famoso etólogo co-autor del estudio ‘Patrones de comportamiento sexual’, durante una conferencia ofrecida en 1955…

Resulta que el matrimonio Coolidge realizó una visita oficial a una granja experimental de gallinas y les mostraban por separado las diferentes áreas de aquellas instalaciones. En una de esas salas se encontraban varios gallos manteniendo relaciones sexuales sin parar, algo que llamó la atención de la señora Coolidge quien preguntó al encargado de la visita por la frecuencia de los apareamientos entre los gallos y las gallinas, siendo contestada que eran de una docena de veces al día aproximadamente. Sorprendida por la respuesta, la Primera Dama dijo:

«Cuénteselo al presidente cuando pase por aquí»

Cuando llegó el turno de Calvin Coolidge de pasar por aquella sala y tras explicarle la frecuencia con la que los gallos se apareaban, el presidente preguntó si esa docena de veces lo hacían con la misma gallina todo el rato y la respuesta de la persona que le estaba atendiendo fue que evidentemente no, que lo hacía con diferentes gallinas, a lo que Coolidge dijo categóricamente:

«Pues entonces cuénteselo a la señora Coolidge»

Evidentemente no hay constancia alguna de la veracidad de esta anécdota que más bien puede tratarse de un chiste que surgió a raíz del carácter reservado, áspero y taciturno del presidente y sobre todo a su profunda religiosidad.

 

 

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Fuente de las imágenes: Wikimedia commons 1 /  Wikimedia Commons 2
Parte de este post forma parte de una colaboración que escribí para Naukas, el 8 de septiembre de 2014, con el título ‘El presidente estadounidense que dio nombre a un curioso fenómeno de comportamiento sexual’

Cuando el presidente Eisenhower se detuvo para recoger autoestopistas [Anécdota]

Cuando el presidente Eisenhower se detuvo para recoger autoestopistas [Anécdota]

Dwight D. Eisenhower fue nombrado 34º Presidente de los Estados Unidos tras haber pasado la mayor parte de su vida dedicado al ejército. Su intachable hoja de servicio (sobre todo durante la Segunda Guerra Mundial) lo llevó a lo más alto del escalafón militar, algo que facilitó en gran medida que ganase las elecciones celebradas en 1952.

Pero a pesar de su nueva condición de presidente Ike (como era popularmente conocido) nunca se olvidó de su pasado militar y siempre que pudo ayudó a todo aquel que pertenecía o había formado parte de los ejércitos de EEUU.

Por tal motivo había sido muy frecuente, antes de ser inquilino de la Casa Blanca, que parase su automóvil cada vez que veía a alguien vestido de militar haciendo autoestop y lo recogiese.

Pero esa costumbre no la perdió durante su presidencia y a pesar de que ya no era él quien conducía, hubo más de una ocasión en la que yendo en el coche presidencial había ordenado a su chofer parar y recoger a soldados autoestopistas.

En las navidades de 1954, mientras se dirigía junto a su esposa Mamie Geneva Doud en el coche oficial a su residencia de invierno en Camp David, observó dos jóvenes uniformados en el arcén. Ordenó parar el auto y envió a su jefe de seguridad para que se informase quiénes se trataba y adónde se dirigían.

Sus nombres eran William L. Weaver y Harold D. Payne (de 19 y 20 años de edad) y estaban prestando servicio en la Base del Cuerpo de Marines Camp Lejaune en Jacksonville (Carolina del Norte). Les habían concedido un permiso navideño y se dirigían a sus respectivos hogares (William a Dewitt, Michigan y Harold a Akron, Ohio).

A pesar de que el destino de los jóvenes marines no estaba dentro del trayecto del presidente, Eisenhower ordenó que les hicieran sitio en uno de los coches de la comitiva y los acompañaron a lo largo de 65 kilómetros (hasta el punto en el que el séquito presidencial se desviaba hacia Camp David.

 

 

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Fuente de la imagen: Wikimedia commons

La broma que más le gustaba gastar al presidente Lyndon B. Johnson [Anécdota]

La broma que más le gustaba gastar al presidente Lyndon B. Johnson [Anécdota]

Varias eran las aficiones que tenía el presidente estadounidense Lyndon B. Johnson, pero entre ellas destacaban los automóviles y la pasión que sentía con todo lo relacionado con navegar, motivos más que suficientes para adquirir a mediados de los años 60 un ‘Amphicar’, un curioso automóvil anfibio fabricado en Alemania Occidental y del que tan solo se comercializaron 3.878 unidades.

El Amphicar era un coche de aspecto normal pero que si se  introducía en el agua flotaba y se desplazaba como si de una lancha se tratara.

Jugando con la ventaja de que casi nadie conocía la existencia de este tipo de vehículos, el presidente Johnson aprovechaba las visitas que le hacían a su rancho ‘Haywood’ en Texas para gastar una broma a sus conocidos.

Les invitaba a montar en su nuevo auto y decía que les iba a dar un paseo por la finca. Una vez tomado el camino que hacía pendiente e iba a parar directamente al embarcadero del lago, el presidente Johnson comenzaba a gritar y hacer aspavientos como si los frenos del coche se hubiesen estropeado.

Como es de imaginar, aquellos que iban montados en él (solía ser el propio Lyndon al volante más un par de acompañantes) entraban en pánico, sobre todo cuando el auto impactaba en el agua. Pero inmediatamente comenzaba a flotar y se deslizaba como una lancha, momento en el que el presidente comenzaba a reírse a carcajadas.

Evidentemente esta broma no le hacía gracia a casi nadie, por lo que rápidamente empezó a correr la noticia entre sus conocidos para que no picasen.

Uno de los momentos anecdóticos de esta broma fue cuando en el verano de 1965 se la gastó a su recién nombrado asistente para asuntos presidenciales, Joseph Califano, quien al ver que el auto iba a impactar contra el lago intentó saltar en marcha, algo que aprovecharía Lyndon B. Johnson para reprochárselo ante su secretaria Vicky McCammon (que también iba montada en el Amphicar):

‘Vicky ¿has visto lo que ha hecho Joe? A él le importa un comino su presidente. Solo quería salvarse y salir del coche’

 

 

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Fuente de la imagen: Wikimedia commons (en la fotografía que ilustra este post aparece Lyndon B. Johnson conduciendo el Amphicar junto a Eunice Kennedy Shriver –hermana de JFK-  y Paul Glynn –su asesor en asuntos militares- en el lago del rancho Haywood, tras gastarles a éstos también la broma.  La foto fue tomada el 10 de abril de 1965 por Yoichi Okamoto)

Cuando Jimmy Carter besó en los morros a la Reina Madre [Anécdota]

Cuando Jimmy Carter besó en los morros a la Reina Madre [Anécdota]

Jimmy Carter, trigésimo noveno presidente de los Estados Unidos, era conocido por ser un hombre cercano y, sobre todo, campechano, que se tomaba ciertas confianzas con aquellos con los que debía tratar, incluso con los que acabada de conocer o saltándose los más estrictos protocolos.

Muchos fueron los que achacaron el carácter afable e informal de Carter a su procedencia, ya que a pesar de haber heredado la importante empresa agrícola de su padre (cultivaban cacahuetes y algodón en el Estado sureño de Georgia, siendo conocido popularmente como el ‘Rey de los cacahuetes’) pasó gran parte de su niñez y juventud en un entorno totalmente rural.

Entre las muchas anécdotas (y metidas de pata) que protagonizó está que la tuvo lugar en su primer desplazamiento como presidente cuando viajó al Reino Unido entre el 5 y el 10 de mayo de 1977 para asistir a una cumbre de jefes de Estado del G-7 y a una importante reunión de la OTAN.

Aprovechando el viaje fue invitado por la Casa Real Británica a una recepción que se celebró en el Palacio de Buckingham y en la que también se encontraban otros mandatarios. Cuando el presidente estadounidense llegó al palacio fue conducido hasta la sala donde estaba la familia real (la Reina Madre, Felipe de Edimburgo y la reina Isabel II) recibiendo a los invitados y, tal y como los vio, Carter se abalanzó hacia la Reina Madre y la besó en los labios. Ésta, guardando el estricto protocolo y la compostura, tan solo dio un paso hacia atrás, aunque no fue lo suficientemente rápida para evitar que los labios entraran en contacto. Quedó petrificada por el gesto de confianza que se había tomado el invitado, quien se había comportado como si en su sureña tierra se encontrase.

A pesar de ello la recepción tuvo que continuar como si nada hubiese pasado pero, aunque no se sabe si fue por esta razón, Jimmy Carter mientras fue presidente de los EEUU no volvió a ser invitado nunca más a viajar al Reino Unido.

Tiempo después la Reina Madre escribiría sobre este desagradable suceso y explicaría que aquella fue la primera vez que alguien le había besado en los labios desde que enviudo en 1952 de su esposo, el rey Jorge VI.

También cabe destacar que la Reina Madre no fue la única de las ‘victimas’ de ese modo tan peculiar que tenía  Carter de saludar, haciendo lo mismo también a Jacqueline Kennedy Onassis o Bette Davis.

 

 

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Fuentes de consulta: dailymail / lisawallerrogers / carlanthonyonline / jimmycarterlibrary
Fuente de la imagen: captura Youtube

Un hombre de pocas palabras [Anécdota]

Un hombre de pocas palabras [Anécdota] El trigésimo Presidente de los Estados Unidos, Calvin Coolidge, fue un hombre que destacó por su severidad y seriedad a la hora de gobernar, pero nunca por ser un gran orador, ya que más bien era un hombre parco en palabras, diciendo única y exclusivamente aquello que era preciso, sin andarse con florituras.

Era tal su fama de taciturno y hombre de pocas palabras que incluso entre los más allegados a él se realizaban apuestas sobre cuántas palabras diría en un determinado discurso o el tiempo que aguantaría hablando con alguna persona.

En cierta ocasión, durante una recepción ofrecida en la Casa Blanca, una de las invitadas se acercó hasta Coolidge y le susurró:

«Tiene que hablar conmigo, señor presidente. Me he apostado que hoy conseguiría que dijese más de dos palabras seguidas y quiero ganar»

A lo que Calvin Coolidge respondió con un escueto:

«Usted pierde» (You lose)

 

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Fuente de la imagen: Wikimedia commons

¿Por qué la toma de posesión del nuevo Presidente de los EEUU siempre es el 20 de enero?

¿Por qué la toma de posesión del nuevo Presidente de los EEUU siempre es el 20 de enero?
Hasta 1933, la fecha en la que se realizaba el solemne acto de investidura presidencial siempre fue el día 4 de marzo, a excepción de la toma de posesión de George Washington, primer presidente de los EEUU, que fue el 30 de abril de 1789 y en los casos de algunos presidentes muertos antes de acabar el mandato (en los siglos XVIII y XIX) y que resultaría muy largo de explicar.

El día fue elegido a partir del segundo mandato de G. Washington como conmemoración del 4 de marzo de 1789, día en el que se reunió, por primera vez en la historia, el Congreso de los Estados Unidos.

¿Por qué la toma de posesión del nuevo Presidente de los EEUU siempre es el 20 de enero?Se dispuso que tras la celebración de las elecciones, el plazo de 4 meses era el idóneo para arreglar todos los asuntos concernientes al traspaso de poderes, creación y preparación del nuevo gobierno que debía tomar posesión.

Ese periodo entre las elecciones, la composición del nuevo Congreso y la toma de posesión del presidente parecía razonable en los siglos XVIII y XIX, pero comenzó a verse como excesivo a la llegada del siglo XX, entre otras cosas porque generaba oportunidades para la desestabilización política, sobre todo en aquellos casos en los que el presidente saliente y el electo eran de diferentes partidos políticos.

Aunque este último no fue el caso, la importantísima crisis por la Gran Depresión con la que se encontró en su periodo de reelección el presidente Roosevelt, hizo que éste no pudiese aplicar las medidas oportunas durante esos meses de transición, por lo que se buscó la urgente solución a través de una petición realizada unos años atrás por el senador George Norris, quien había propuesto realizar una enmienda que solucionase y acortase esos plazos.

En 1933 fue aprobada y ratificada la Vigésima Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, por la que se establecía que, tras las elecciones presidenciales, el nuevo Congreso se constituiría recién estrenado el año (el 3 de enero) y el presidente tomaría posesión de su cargo el 20 de enero, como viene realizándose desde 1937 en que se instauró oficialmente.

Como nota anecdótica, cabe destacar que la toma de posesión sólo se ha movido en cuatro ocasiones desde que se instauró en 1937 (2ª legislatura de Franklin D. Roosevelt): el fallecimiento del propio Roosevelt (su sucesor Harry S. Truman lo hizo el 12 de abril de 1945), la segunda investidura de Dwight D. Eisenhower en 1957 que también cayó en domingo, el asesinato de John F. Kennedy (Lyndon B. Johnson lo hizo el 22 de noviembre de 1963) y tras la dimisión de Richard M. Nixon, salpicado por el escándalo del caso Watergate (el 9 de agosto de 1974 Gerald Ford tomaba posesión). Cabe destacar que el 20 de enero 2013, fecha de la toma de posesión del cargo (en su segundo mandato) de Barack Obama, cayó en domingo, así que el juramento se realizó en una ceremonia privada dentro de la Casa Blanca  y se trasladó el acto público ante los ciudadanos al día siguiente, el lunes 21 de enero.

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Fuentes de las imágenes: wikimedia commons / inaugural.senate.gov