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¿De dónde proviene el término ‘orate’?

A través de mi perfil @curiosisimo (en la red social TkTok), me preguntan sobre el origen del término ‘orate’ y por qué algunas personas lo usan como sinónimo de loco.

¿De dónde proviene el término ‘orate’?

El diccionario nos da como acepciones del término ‘orate’: ‘Persona que ha perdido el juicio’ y ‘Persona de poco juicio, moderación y prudencia’. Es uno de los diversos sinónimos que se utilizan para hacer referencia a una persona demente o trastornada (lo que comúnmente se denomina como ‘loco’).

Etimológicamente procede del catalán ‘orat’, de exacto significado y a su vez este proviene del latín aurātu, vocablo utilizado en la antigüedad para hacer referencia a aquel que había perdido la razón a causa de un viento, debido a la antiquísima creencia, aún vigente, que indicaba que ciertos vientos trastocan mentalmente a las personas, incluso a las más cuerdas.

En el Diccionario de Autoridades de 1737 ya aparece recogido el término y además añadía que la expresión ‘Casa de orates’ significaba exactamente lo mismo que ‘Casa de locos’ en referencia al lugar en el que se encerraba a estos (sanatorio, manicomio).

 

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Fuente de la imagen: unsplash

¿De dónde surge llamar ‘chalado’ a alguien que no anda bien de la cabeza?

A través del perfil en Instagram de este blog (@yaestaellistoquetodolosabe2) me llega la consulta sobre el origen de llamar ‘chalado’ a alguien que no anda bien de la cabeza.

¿De dónde surge llamar ‘chalado’ a alguien que no anda bien de la cabeza?

El término chalado es habitual utilizarlo, de un modo más desenfadado que formal, para indicar que alguien no anda bien de la cabeza o está falto de juicio.

Su procedencia la encontramos en el idioma caló (la lengua hablada por el pueblo gitano) en la que el vocablo ‘chalar’ significa literalmente ‘ir’ (en referencia a la acción de desplazarse de un lugar a otro). Y fue a raíz de ese significado que comenzó a utilizarse para referirse a aquellas personas que estaban perdidamente (locamente) enamoradas de alguien, ya que a estas se les solía ‘ir la cabeza’ por culpa del amor pasional que sentían (‘estar ido‘).

No tardó en utilizarse en el castellano como uno más de lo muchos sinónimos del término ‘loco’ y fue incorporado al Diccionario de la RAE en 1884 con la acepción: ‘Alelado, falto de seso o juicio’ (la misma que hoy en día sigue teniendo).

De ahí surgieron otras variantes al uso del término, como ‘chaladura’,  la cual es habitual utilizar como clara referencia a un enamoramiento (recogida de ese modo por la RAE, a partir de 1983, además de significar ‘extravagancia’, ‘locura’ y ‘manía’).

 

 

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