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Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

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Ya han llegado las golondrinas, los cucos y los ruiseñores

Golondrina ventana_Mario Cea

Las aves migratorias están de vuelta a casa. A la nuestra, pues para ellas tan casa es la zona de invernada como la de cría. Volver a disfrutar con el vuelo familiar de las primeras golondrinas en los pueblos, escuchar en el soto el primer ruiseñor, la bella oropénola, el aprovechado del cuco o el incansable abejaruco; también las meseteñas collalbas. Lo habrás notado estas vacaciones a poco que hayas salido al campo, donde el milano negro vuelve a ser habitual. La primavera es ahora mismo una evidencia pajaril, aunque cada vez estas especies llegan con el calendario más trastocado.

Las golondrinas, por ejemplo, vuelven cada vez más pronto a España. El estudio y seguimiento de las poblaciones que lleva a cabo SEO/BirdLife de manera continua está permitiendo constatar un cambio en sus pautas migratorias. En medio siglo, la llegada de estas aves desde África al comienzo de la primavera se ha adelantado dos semanas. Si en la década de los 60 del siglo XX la fecha media de llegada a la península Ibéricaestaba en torno al 30 de marzo, ahora está en el 16 de marzo.

Los primeros ejemplares de golondrina común (Hirundo rustica) llegan en el mes de febrero y los últimos en partir lo hacen en el mes de noviembre.  Además, la península Ibérica es una zona de paso de parte de la población europea. Millones de golondrinas atraviesan en primavera nuestro territorio cuando se dirigen hacia las zonas de cría en el norte del continente y vuelven a pasar hacia el sur en otoño en su ruta hacia las áreas africanas donde invernan.

Gracias al registro de los primeros avistamientos por parte de observadores aficionados a las aves es posible anotar cada año la fecha de llegada y de paso migratorio de esta especie por el mayor número posible de lugares (Programa Aves y Clima de SEO/BirdLife). El registro de estos datos desde mediados del siglo XX ha permitido constatar el adelanto de la llegada de las golondrinas a España.

“Esta pauta podría tener que ver con el cambio global”, explica Blas Molina, técnico del área de Seguimiento de Avifauna de SEO/BirdLife, a través de una nota de prensa. “Unas temperaturas más benignas conllevan que la disponibilidad de insectos sea mayor y haya recursos disponibles para un ave insectívora a finales de invierno, pero parece que esto por sí solo no explica estos cambios en los patrones de migración”, matiza el ornitólogo de SEO/BirdLife.golondrina3© José Manuel Arcos

Otros factores como los cambios en el uso del suelo en el norte de África parecen tener un peso mayor en el acortamiento de las distancias migratorias, comenta Blas Molina. De hecho, esto ha dado lugar a un aumento de los individuos que deciden no cruzar al otro lado del Sahara para pasar el invierno y se quedan en zonas del norte de África. Esto implica acortar el camino de ida y vuelta y que puedan llegar mucho más pronto a las zonas de cría en Europa.

Paralelamente al adelanto de la llegada de la golondrina en primavera a España, se ha registrado un aumento de los individuos presentes en pleno invierno (diciembre-enero) principalmente en el suroeste peninsular, en las zonas más térmicas, explica Blas Molina.

Sobre los viajes de las golondrinas

En sus rutas migratorias, las golondrinas tienen que atravesar zonas marinas y aunque cruzan por el Estrecho de Gibraltar, no desdeñan hacerlo también por pleno mar hasta alcanzar la costa. El cruce África-Europa puede verse frenado por los vientos fuertes de Levante que soplan con frecuencia en la zona del Estrecho. Las condiciones meteorológicas en un año concreto pueden influir por tanto en un atraso o adelanto del cruce desde África a Europa en esa temporada. Sin embargo, la larga serie histórica de observaciones permite constatar que hay una marcada y continua tendencia a adelantar su llegada a Europa, al margen de las variaciones que puedan darse entre años consecutivos.

Durante sus viajes, las golondrinas utilizan los ríos y las líneas de costa que marcan la dirección de avance. Y usan las masas de vegetación en los humedales para pasar la noche. En esas ocasiones se pueden concentrar cientos y hasta varios miles de ellas, sobre todo una vez terminada la reproducción. 

Golondrina, Ave del Año 2014

La golondrina común fue declarada Ave del Año 2014 por SEO/BirdLife, ya que se ha constatado un fuerte declive de su población, que ha descendido un 30% en la última década. En 2004 se estimó una población de 30 millones de golondrinas comunes en España. Lamentablemente, las estimaciones actuales indican una reducción en torno a 10 millones de ejemplares.

Fenología golondrina

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Hasta los árboles sufren y padecen nuestros ruidos

Me asusta el ruido de esta sociedad urbana donde hemos aniquilado a la naturaleza. Por la noche no veo estrellas y por el día no oigo a las aves, el viento, la lluvia. Sólo oigo ruido. Un ruido que nos acabará dejando sordos y ambientalmente empobrecidos.

Ya sabíamos que el jaleo de las ciudades obliga a los pájaros a cantar a una frecuencia más alta de lo normal para poder ser escuchados por sus semejantes entre el habitual guirigay urbano. Pero ha resultado una sorpresa saber que hasta los árboles sufren los negativos efectos de nuestra ruidosa civilización. Científicos en Estados Unidos han descubierto que los ruidos asociados a actividades industriales perturban el comportamiento de animales fundamentales para la polinización y la dispersión de semillas de especies como los pinos. El aumento artificial de decibelios estaría así modificando lentamente algunos ecosistemas y afectando especialmente a los árboles, al reducirse su número en las áreas más ruidosas.

Decía Napoleón Bonaparte que “la música es el más bello de los ruidos… pero ruido al fin”. El emperador estaba en lo cierto. Cuando él lo dijo los ruidos que le rodeaban eran los de la guerra, pero siempre había tiempo para el silencio. Ahora no. Y no lo digo sólo por las insufribles broncas de tráfico y obras. Vayamos por donde vayamos nos persigue una música ambiental machacona hasta la extenuación, igual en tiendas, aviones, bares,… Ese ambiente supuestamente agradable tan sólo oculta nuestros propios ruidos, murmullos que parece hemos decidido aniquilar.

Y yo me pregunto: si la contaminación sonora afecta a los árboles ¿cómo nos va a dejar a nosotros? Menos mal que los primeros ruiseñores ya han llegado a Europa y aún podemos disfrutar de su canto en el campo. Ese sí que es un ruido bellísimo.

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El cantante más incansable es extremeño

Se llama Plusma, es extremeño y un incansable cantante, pero sólo lo conocen tres personas en el mundo, sus descubridores.

Plusma, el ruiseñor, llegó al jardín de la familia Langlois el 22 de marzo. Dave, el padre, y Sammy, el hijo, dos apasionados de la ornitología, lo recibieron encantados en su casa de Villanueva de la Vera. El pájaro apareció cantando y en estos tres meses no ha parado de pregonar a los cuatro vientos la excelencia de su territorio y la no menor fortaleza de su garganta prodigiosa, prueba evidente de una altísima calidad como reproductor. Igual de día que de noche, incansable, entusiasta y entusiasmado, como ocurre con los de su especie, se le oye a todas horas pero nunca se le ve, hábilmente escondido entre las zarzas y otros arbustos donde encuentra cobijo y comida.

Es lo normal, se dirán algunos. Quizá sí pero ¿se han detenido a pensarlo? Plusma está la cuarta parte del año cantando, que se dice pronto. Y tanto antes como después se pega unos increíbles viajes migratorios entre el África subsahariana, donde pasa los inviernos, y la cacereña Comarca de la Vera, donde pasa los veranos. Miles de kilómetros de ida y vuelta hechos por la noche, orientándose por las estrellas, y todo para cantar como un loco en el jardín de los Langlois.

Como comenta con sorna británica Dave:

“Deberían condecorarlo, ponerle una placa, nombrar una calle en su honor en el pueblo, concederle una beca para su viaje a África. Sus hazañas deberían ser destacadas en todas las revistas y los periódicos en vez de la Belén Esteban esa”.

Pero en realidad no lo necesita. Tan sólo pide respeto a sus necesidades básicas. Que no le arranquemos sus arbustos favoritos en aclareos forestales tardíos, no fumiguemos la zona con insecticidas, no le acerquemos nuestros dañinos tubos de escape al nido.

A cambio se zampará cientos de miles de molestos mosquitos. Y encima seguirá regalándonos su canto, sabiendo que no es el único campeón. Que como Plusma hay multitud de locos cantarines desgañitándose estos días para impresionar a sus hembras y, por qué no, para animarnos a todos en este bello verano que acaba de comenzar.

¿No sabes cómo canta el ruiseñor? Es muy fácil reconocerlo, pues siempre da la impresión de que se va a ahogar, cantando incansable sin apenas parar para tomar aire. En este vídeo le puedes escuchar y admirar.

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Ruiseñores contra el ruido

El pasado miércoles celebramos con ruido el Día Internacional Sin Ruido. No podía ser de otra manera. En nuestra sociedad, cada vez más individual, tratamos inútilmente de romper nuestro creciente aislamiento rodeándonos de ruido. Despertador, motores, pitidos, sirenas, alarmas, televisión, radio, gritos, el móvil que suena, máquinas, obras, otra vez el móvil, coches, motos, más gritos,… Y música, música de ambiente por todas partes, nos guste o no, persiguiéndonos en todos los lugares y a todas horas. Para animarnos a comprar, para animarnos a divertirnos, para no sentirnos tan solos, pero también para tapar con ruido nuestros propios ruidos.

La contaminación sonora nos acosa allá por donde vamos, un invisible pero insufrible agente contaminante que nunca descansa.

La idea era buena, guardar un minuto de silencio por el silencio. 30 segundos a las 12 del mediodía para que todo el mundo pudiera percibir el ambiente sonoro del entorno. Pero prácticamente nadie la secundó. Demasiado ruido para poder escuchar los sonidos del silencio.

Sin embargo, no todo está perdido. Tenemos derecho a una segunda oportunidad. ¿Qué les parece intentarlo de nuevo mañana, mientras damos un relajante paseo por el campo o un parque cercano? Poder sentarnos junto a un árbol, cerrar los ojos y escuchar el latir de la primavera.

Además tenemos una excusa todavía más interesante. Oír por vez primera en el año al mejor cantante del mundo. Aquel a quien Espronceda pidió que cantara en la noche y en la mañana sus amores: el ruiseñor.

En Inglaterra, la llegada de este pequeño y casi invisible pájaro, embajador del buen tiempo, siempre es recibida como una gran noticia por el periódico Times, al contrario que aquí, silenciada por la indiferencia de nuestro estruendo vital.

Su deliciosa melodía, ése sí que es un ruido agradable.