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Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

Feliz con alegrías aladas en el jardín

Dos preciosos pollitos de herrerillo canario en mi jardín.

El año pasado fueron tres, pero que este año tan seco hayan nacido dos alegrías es para celebrarlo por todo lo alto.

Qué felicidad cuando, a primera hora de la mañana, mientras preparaba el bocadillo para la excursión roquera del #Geolodía en Fuerteventura, escuché sus reclamos inconfundibles. Salí a toda velocidad al jardín, con el queso en una mano y la cámara de fotos en la otra y allí estaban, hermosos, traviesos, divertidos: dos pollos de herrerillo canario con sus padres.

Excepcionalmente raros y amenazados

Tampoco es para tanto, pensará más de uno. Total un par de pollos de herrerillo, una especie que lejos de ir a peor registra en España un incremento moderado superior al 28% en los últimos años, según el programa Sacre de SEO/BirdLife. Pero ojo, que estoy hablando de herrerillos canarios (Cyanistes teneriffae), y estos en concreto son de la muy rara subespecie degener, exclusiva de las Canarias orientales. Que aquí son conocidos con el popular y maravilloso nombre de “alegría“.

Para más abundamiento, aquí en Fuerteventura los herrerillos han caído en una auténtica “trampa ecológica”. Son una especie forestal atrapada en una isla cada día más árida, con menos árboles y pocas fuentes donde beber. Por eso hay tan pocas parejas criando. Y en contados lugares. Mi jardín, desgraciadamente, no es uno de ellos.

Los herrerillos míos, en concreto, vaya usted a saber dónde tienen el nido. Imagino que cerca del barranco y las huertas, a unos 200 metros de casa. Por suerte, mi jardín forma parte de las lejanas fronteras de su amplio territorio y de vez en cuando, a su puro antojo, se pasan a controlarlo.

Lo hacen siempre al comienzo de la cría. Llega la pareja, cantarina, curiosona, y se pasea por cada arbusto y planta, reconociendo lugares de alimentación, controlando que no aparezcan competidores de su misma especie [ya quisiéramos], revisando huecos y escondrijos. Y desaparecen.

Un mes largo después vuelven a aparecer, esta vez acompañados por las crías de ese año, la familia al completo. Aprovechan para aprovisionarse todos de nutritivos gusanos e insectos. También se sienten muy atraídos, cómo no, por el bebedero que he puesto para las aves colgado de la palmera.

Teníais que haberlos visto. En lugar de beber les dio por bañarse. El primer baño de su vida en esta reseca isla. E imagino que también fue uno de los pocos en la vida de sus padres, quienes igualmente pasaron por la bañera pajaril antes de que varios gorriones morunos, grandotes, siempre pendencieros, los echaran a empujones.

Es una historia sencilla, anecdótica, es verdad. Pero qué queréis que os diga. Al menos a mí, estas pequeñas cosas de la vida son las que me regalan hermosos instantes de felicidad.

La hora del baño.

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4 comentarios

  1. Dice ser Gabriel Cantero

    Buenos días amigo Cesar:
    Gracias por compartir esa bonita foto, seguro que si tienes comedero y agua un año de estos crian en tu jardin.
    Te cuento que dentro de mi bodega en un pueblo de de Burgos 🙂 hay un nido de golondrinas ( utilizan la bodega más que yo ).
    Un saludo y gracias por deleitarnos con tus interesantes articulos.
    Gabriel.

    20 mayo 2018 | 13:27

  2. Dice ser Angel

    Que bonito…. Por la península el herrerillo comun y el herrerillo capuchino suele criar porles muy numerosas, en torno a los 7 u 8 miembros…Las condiciones mas o menos adversas son como bien dices fundamentales para que la camada sea más o menos numerosa….Saludos desde Extremadura

    20 mayo 2018 | 16:30

  3. Dice ser Marta

    Nosotros hemos vivido algo así, tenemos una pareja de mirlos que ha criado en el jardín, y ni te cuento la alegría que sentimos el día en que vimos los pollos, ya crecidos pero con su “pijama infantil”, venir a la terraza a beber. 🙂

    20 mayo 2018 | 19:26

  4. Dice ser antonio

    comparto tu alegria, tenemos en casa una famila de CARBONEROS GARRAPINOS que estan criando a sus polluelos…una delicia que lo compartan con nosotros…

    20 mayo 2018 | 21:14

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