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¿Las relaciones de pareja a distancia funcionan? Aquí unos consejos para que sea posible

Como casi todo en la vida… Depende.

De entrada es complicado. El contacto físico entre dos personas que se aman es fundamental, necesitamos besarla, tocarla, acariciarla y, por supuesto, mantener la intimidad. Pero en la mayoría de ocasiones, la distancia no se elige, por tanto, lo primero de todo ante esta circunstancia es tomar una decisión.

Si aceptamos mantener una relación en estas condiciones hay que aceptarlo con todas las consecuencias y adaptarse. Hay que tomar medidas importantes para que la lucha por la pareja dé sus frutos y quedéis reforzados.

En primer lugar, es imprescindible marcar fechas de reencuentro y que sean realistas para que éstas se cumplan, si no, generarán frustración. Da igual que sea dentro de un mes o dentro de un año, hay que marcar un día en el calendario que os genere motivación, ganas, esperanza, deseo, emociones que mantendrán viva vuestra conexión.

Cuando estéis separados, solos, queda terminante prohibido el lamento continuo en bucle y el encierro. Está bien que os echéis de menos, la tristeza es necesaria en algún momento del día pero no os quedéis atrapados ahí. Aprovechad para estar con los amigos, realiza actividades que te gusten a ti, disfruta de la familia.

De esta manera no construiréis una relación insana, basada en la dependencia emocional. Seréis felices siempre, solos y más aún juntos.

Compartid vuestro día a día, tened siempre cosas que contaros, haced partícipe al otro de vuestra rutina, de vuestras historias, de vuestra evolución en el trabajo o en ciertas actividades. Las emociones positivas entre ambos y el entusiasmo mantendrá la ilusión y asentará unas bases sólidas en la relación.

Incluso hay resultados de investigaciones sociológicas que van más allá.

Un estudio publicado en la revista ‘Journal of Communication‘ y elaborado por la investigadora Crystal Jiang de la Universidad de Hong Kong y el profesor Jeffrey Hancock de Universidad Cornell (EEUU), las relaciones a distancia pueden ser incluso más exitosas que las convencionales. “No tenemos que pensar que estas relaciones están abocadas al fracaso”.

Durante una semana, estudiaron los diferentes tipos de relación (grado de intimidad, forma de comunicación, etc.) y al compararlas, los autores encontraron que en las parejas a distancia había un grado mayor de intimidad.

Te esfuerzas más por conocer a tu pareja e idealizas sus conductas al no tenerla cerca, dos tendencias que se manifiestan cuando se comunican en medios basados en mensajes de texto o correos electrónicos, ya que intentas superar las barreras de estos medios”.

En definitiva, las parejas se esfuerzan por comunicarse más y conseguir así, un mayor ‘efecto de intimidad’.

¡Todo es posible! Que el coronavirus y el confinamiento no sea más fuerte que vosotros. Solo tenéis que poner un poquito más de vuestra parte… Cuando volváis a encontraros será pura magia… 😉

Así es la mujer de un psicópata

Tras publicar el análisis sobre el perfil de José Enrique Abuín, el presunto asesino de Diana Quer, muchos os habéis interesado no sólo por la inquietante conducta de este personaje sino por la de su mujer. Si efectivamente resulta que Abuín se perfila definitivamente como una personalidad psicopática, ¿cómo es posible que alguien se haya enamorado de él?

Puede parecernos imposible enamorarnos de alguien con estos rasgos perversos, pero la realidad es bien contraria. Ya hablamos en este blog sobre el ‘irresistible atractivo del psicópata‘, a priori son personas integradas que, por supuesto, no todas llegan a delinquir, aunque sí que coinciden en que al principio de la relación son encantadoras, educadas, sofisticadas… y sólo cuando pasa el tiempo saldrán a la luz sus comportamientos más perversos.

Esta progresión es muy sutil, seducen de una forma rápida e intensa para pronto enganchar al otro, se involucran inmediatamente en la red familiar, amistades, etc, para evaluar las características de su entorno y ‘estudiar’ sus debilidades, carencias y ambiciones, para más adelante aprovecharlas en su contra. Cualquier persona puede enamorarse de un psicópata, si bien es cierto que estos ‘depredadores’ tienen cierta predilección por la vulnerabilidad.

De este modo, suele ser habitual que las parejas que elijan provengan de familias desestructuradas, con carencias afectivas familiares, que ven en ellos una ‘salvación’ a su situación, alguien que de repente les promete cuidado eterno y les hace sentir únicas.

Con el tiempo es cuando su verdadero rostro sale a reducir, entonces, se vuelven egoístas, dominantes, fríos y manipuladores. Provocan así una relación tóxica basada en la dependencia emocional. Se convierte en un experto en ‘gestionar’ los puntos débiles de su pareja y a ésta solo le queda luchar constantemente por su atención y su afecto, hasta que finalmente se entregan a su entera disposición, esperando algo de agradecimiento o aprobación.

Las parejas del psicópata quedan bastante aisladas, llegan a pensar que sólo lo tienen a él y que por ello deben ayudarles y cuidarles, incluso protegerles, justificarles ante los demás. Se sienten en deuda con ellos, esto es muy frecuente entre los dependientes emocionales y no es de extrañar que los psicópatas exijan el pago constante de la deuda sin límite alguno…