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Leer las emociones en el rostro con mascarilla

Los seres humanos (y muchos animales) expresamos 6 emociones básicas con el rostro: alegría, miedo, ira, tristeza, asco y sorpresa. Su codificación facial es muy específica y universal. Una persona enfadada es fácilmente reconocible aquí y en cualquier parte del mundo. Si bien, es cierto que al llevar mascarilla (impuesta ahora por coronavirus) perdemos indicadores emocionales, también lo es que la parte más importante para el reconocimiento facial está en el tercio superior de la cara, así que no lo demos todo por perdido.

Mujer con mascarilla. Fotografía de pxfuel/Free for commercial use

Mujer con mascarilla. Fotografía de pxfuel/Free for commercial use

¿Qué emociones podemos descubrir en el otro, a pesar de que lleve mascarilla?

Realmente… ¡Todas!

Al contrario de lo que podamos pensar, sabremos si una persona está de verdad contenta si observamos sus ojos, no su boca. La sonrisa verdadera (o sonrisa Duchenne) implica la acción muscular del músculo cigomático mayor y menor de la boca (hace que se eleven las comisuras de los labios), pero además también debe activarse el músculo orbicular que rodea el ojo (hace que se eleven las mejillas y produce arrugas alrededor de los ojos, ‘patas de gallo’ más marcadas).

Esta combinación es la que realmente es genuina de felicidad, ya que la mayor parte de las personas no podemos contraer el área orbicular a voluntad.

Para detectar la emoción de asco, es cierto que la boca y el pliegue nasolabial es importante, pero también se activan unas arrugas propias de la repulsión que producen un cambio de apariencia entre los ojos, en la parte superior de la nariz. Solo tenéis que observaros en el espejo mientras posáis simulando asco.

La distinción entre el miedo y la sorpresa es compleja, ya que en ambas se produce una elevación de los párpados superiores y se arquean las cejas, en el miedo la musculatura es más tensa y enérgica que en la sorpresa, en la cuál el movimiento se describe más suave y relajado a nivel muscular, tendremos que ayudarnos del contexto para interpretar una u otra.

Con la tristeza lo tenemos super fácil, ya que su expresión típica es la de elevar la zona interior de las cejas, las esquinas sobre la nariz, formando así un triángulo con éstas, es muy difícil de fingir, os animo a que lo intentéis y veáis el movimiento.

Por último, igual ocurre con la ira. Se tensa la boca y la mandíbula, también se abren significativamente las fosas nasales, pero su gesto más reconocible es el ceño fruncido.

Vemos que no es tan difícil seguir leyendo las emociones de los más, es solo cuestión de práctica ante este nuevo panorama. La parte beneficiosa es que tener solo una visibilidad parcial del rostro nos proporciona un duro entrenamiento y aumentará nuestra habilidad, nos esforzaremos más en la observación y esto mejorará nuestras capacidades cuando nos veamos desprovistos de mascarilla por fin. Esperemos que sea muy pronto…

Y a vosotros, ¿os cuesta más ahora leer emociones?, ¿conocíais estos trucos? ¡Contádme! 🙂

 

¿Sabrías distinguir una sonrisa verdadera de una falsa? (Y por qué es importante)

En la sonrisa auténtica se activa el músculo orbicular. Salen las conocidas como 'patas de gallo'

En la sonrisa auténtica se activa el músculo orbicular. Salen las conocidas como ‘patas de gallo’

Continuamente vemos sonrisas a nuestro alrededor, cientos de ellas al día. La sonrisa es la expresión facial que refleja exteriormente la emoción de alegría, de felicidad, sin embargo hay muchos tipos de sonrisa y no todas están expresando este sentimiento de gozo de forma auténtica. El saber diferenciarlas se lo debemos al neurólogo francés Guillaume Duchenne, que en el siglo XIX investigó la fisiología de la sonrisa de una forma algo macabra, ya que aplicaba descargas eléctricas a personas ‘voluntarias’ para descubrir la activación muscular y precisar qué movimientos concretos intervenían en la sonrisa. Aquí podemos ver un interesante muestrario de las fotografías realizadas en sus experimentos.

¿Y qué importancia puede tener desvelar esta distinción entre sonrisas verdaderas y falsas? La expresión facial de la emoción y la comunicación corporal, en general, son fundamentales para el ser humano ya que somos seres sociales, y esto nos ha ayudado a sobrevivir, necesitamos del grupo para desarrollarnos, protegernos y evolucionar (primitivamente aun más). Los primeros segundos del contacto con otra persona van a marcar en buena medida nuestra percepción sobre cómo es el otro y si nos gusta o no nos gusta. Esta primera impresión queda grabada en nuestro cerebro y es muy complicada que pueda modificarse posteriormente. Por este motivo es muy conveniente en nuestras relaciones interpersonales tener una actitud sincera, espontánea, sin tratar de ocultar información a los demás. El sonreír es una forma de comunicación no verbal muy empática que nos acerca a los demás. Pero la sonrisa, para que sea efectiva, debe ser sincera, no fingida ni forzada.

La sonrisa verdadera (o sonrisa Duchenne) implica la acción muscular del músculo cigomático mayor y menor de la boca (hace que se eleven las comisuras de los labios), pero además también debe activarse el músculo orbicular cerca del ojo (hace que se eleven las mejillas y produce arrugas alrededor de los ojos, ‘patas de gallo’ más marcadas). Esta combinación es la que realmente es genuina de felicidad, ya que la mayor parte de las personas no podemos contraer el área orbicular a voluntad, e inspira naturalidad y simpatía.

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