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Curiosidades, anécdotas e historias sorprendentes para ser cada día un poco más listos.

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El curioso origen del término ‘profesor’

Conocemos como ‘profesor’ o ‘profesora’ a aquellos docentes encargados de impartir una enseñanza (normalmente en un centro educativo) ya sea de ciencia, letras, arte…

El curioso origen del término ‘profesor’

Su origen etimológico lo encontramos en el vocablo en latín ‘professōris’ y éste proveniente de profiteri’, formado por el prefijo ‘pro’ (delante, a la vista, frente a) y fateri’ (confesar).

Se utilizó originalmente para designar a aquellos que mostraban y confesaban públicamente (delante de los demás) sus creencias y fe al cristianismo.

Las enseñanzas de los evangelios que estos creyentes realizaban (profesaban) fue lo que dio lugar a que dicho término acabase siendo un sinónimo de maestro, docente, instructor, pedagogo o educador.

Cabe destacar que, erróneamente, algunas fuentes dan como origen de la palabra profesor el término ‘profeta’, pero ambos vocablos no tienen nada que ver entre si. Profeta proviene del griego ‘prophḗtēs’ (προφήτης) que significa ‘el que habla con antelación’ (en relación al don de prever lo que ha de ocurrir).

 

 

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Etimologías curiosas: Cuando algunas expresiones no significan lo que creemos

Etimologías Curiosas: Cuando algunas expresiones no significan lo que creemos

Desde que inicié mi andadura en el blog ‘Ya está el listo que todo lo sabe’, en enero de 2006, muchas son las curiosidades con las que me he encontrado, descubriendo y aprendiendo un sinfín de orígenes etimológicos de términos y expresiones de uso cotidiano. Una de las cosas más fascinantes fue el llegar a descubrir significados diferentes para algunas de ellas y, sobre todo, la procedencia de un buen puñado que era totalmente diferente al que creía o esperaba.

Como en todos los trabajos, el de buscar el origen y porqué de curiosidades tiene sus riesgos, pues un pequeño despiste puede llevarte a una conclusión errónea y, por lo tanto, a meter la pata.

Meter la pata

Y hablando de ‘meter la pata’ esta es una de esas frases hechas, y de uso muy común por parte de muchísima gente, cuyo origen etimológico nos guarda una pequeña sorpresa, debido a que la mayoría de nosotros estábamos convencidos de que la ‘pata’ a la que se refiere la expresión era la extremidad de un animal. Pero no, nada tiene que ver con fiera alguna, sino que el protagonista del dicho es nada más y nada menos que el mismísimo ‘diablo’, ya que resulta que en sus orígenes, la expresión era era ‘mentar a Pateta’(nombrar al diablo) y no ‘meter la pata’ tal y como la conocemos y decimos actualmente. Desde bien antiguo el término ‘Pateta’ se utilizó para referirse al diablo, tal y como recoge el Diccionario de la RAE.

Mentar a Pateta era síntoma de mala suerte, de llamar al infortunio, siendo muy popular y ampliamente utilizado, por lo que sufrió una lógica transformación con el transcurrir de los años debido al boca a boca y popularización en el lenguaje cotidiano, cambiando el original ‘mentar’ por ‘meter’ y a ‘Pateta’ por la ya mencionada ‘pata’.

De ahí que cuando ‘metemos la pata’ en algo (o sea, cometemos una torpeza inoportuna) ésta no es más que una travesura realizada por el mismo diablo, quien se está inmiscuyendo en nuestros asuntos.

Tener la mosca detrás de la oreja

Etimologías Curiosas: Cuando algunas expresiones no significan lo que creemosPero esta no es la única expresión cuyo significado u origen es diferente al que se le da habitualmente. Otra de esas frases hechas y de gran arraigo popular con una etimología curiosa es ‘tener la mosca detrás de la oreja’, que vendría a indicarnos el acto de estar alerta, atento o expectante ante una situación.

Y al igual que la anterior frase, muchos son los que daban por seguro que la ‘mosca’ del dicho algo tenía que ver con el reino animal, pero no es así, ya que en este caso la mosca no es un insecto que revolotea y nos molesta con su zumbido alrededor de nuestro pabellón auditivo, sino que se trata de una ‘mecha’ (también llamada llave de mechaserpentín) con la que antiguamente se encendía el arcabuz (arma de fuego anterior al mosquete) para hacerlo disparar. El soldado portador de dicha arma, también conocido como arcabucero, se colocaba la mecha sobre la oreja (del mismo modo que algunos operarios pueden ponerse un lapicero o alguien llevar un cigarrillo) y se mantenía alerta y preparado ante un posible ataque. En caso de necesidad solo tenía que echar rápidamente mano de ella, encender el arma y disparar.

Llevarse el gato al agua

Y como no hay dos sin tres, otra famosísima expresión de la lengua española que tiene a un animal (o eso parece) como protagonista es la de ‘llevarse el gato al agua’, que, al igual que las otras dos frases, nada tiene que ver con un felino al que hay que meter en remojo.

El gato de este dicho es una forma metafórica de indicar cómo se dejaba al adversario tras un ejercicio de resistencia y fuerza (a cuatro patas, o lo que es lo mismo… a gatas) y que ya se practicaba en la Antigua Grecia. En sus inicios, este ejercicio se realizaba en las instrucciones militares y con los años ha acabado convirtiéndose es el famoso juego llamado ‘tira y afloja’, el cual consiste en que dos grupos contrincantes tiran cada uno desde una extremidad, hasta tumbar/arrastrar unos a los otros.

En sus orígenes se realizaba teniendo un charco o rio de por medio y ganaba aquel equipo que lograba lanzar al suelo y arrastrar a sus contrincantes hacia el terreno de ellos, cruzando la línea divisoria que marcaba el agua. De ahí que quedasen a gatas.

Pedante

Etimologías Curiosas Cuando algunas expresiones no significan lo que creemosDejando los animales atrás, también podemos encontrarnos con otras expresiones y términos con etimologías curiosas, que con el transcurrir del tiempo se ha modificado su sentido. Un ejemplo claro es la palabra ‘pedante’ la cual se utiliza para referirnos a una persona ‘engreída y que hace alarde inoportuno de sus conocimientos’, tal y como nos indica la RAE.

Pero en sus orígenes ese no era su verdadero significado ni tenía esa connotación negativa, todo lo contrario. Pedante era como se le llamaba antiguamente a los maestros que enseñaban a domicilio, yendo a los hogares de los propios niños a enseñarles, entre otras cosas, la gramática. Dicha palabra que servía para referirse a ese tipo de maestro pasó a tener la connotación negativa por una sencilla razón: muchos eran los maestros que se ofrecían para ir a dar las lecciones a los hogares y pocas las casas a las que ir, por lo que las pruebas para acceder a dicho trabajo, que realizaban los señores que querían contratar a un profesor que fuese a enseñar a sus hijos, eran muy estrictas y selectivas.

Ello provocaba que cada aspirante al puesto fuese altamente preparado y dispuesto a saber más que el otro, por lo que esa rivalidad entre candidatos hacía que sobresaliesen aquellos más resabidos y listos, siendo los elegidos para el empleo de pedante, por lo que con el tiempo se comenzó a utilizar este término para referirse al tipo de personas engreídas y que hacen un excesivo alarde de erudición y/o sabiduría (la tengan o no).

Darle margaritas a los cerdos

La famosa expresión ‘darle margaritas a los cerdos’ también tiene una peculiaridad debido a un error de traducción. Dicha frase, cuyo origen es una cita bíblica (Mateo, 7:6), se utilizaba para explicar cómo se pueden desperdiciar cosas buenas en personas que no lo merecen.

En realidad, hubo un error de traducción al castellano, ya que la palabra original no era margarita sino la griega margaron, cuya traducción literal es perla.

Es en ese error donde se origina el uso en la lengua española de dicha expresión y de ahí que se popularizase como ‘darle margaritas a los cerdos’, en lugar de la más acertada ‘darle perlas a los cerdos’, mucho más ajustada al significado original, pues, desde luego, es un mayor desperdicio.

La expresión se popularizó de tal forma que muchas fueron las personas que utilizaban el término ‘margarita’ para referirse a las perlas, algo que hizo que con los años la propia RAE acabase admitiendo ambas palabras como sinónimas.

Cabe destacar que el mencionado ‘margaron’ es también el término que el químico francés Hyppolyte Mège-Mouriès utilizó en 1869 para dar nombre a su invento: ‘la margarina’, debido al color nacarado de dicho producto, que le recordaba al de una ‘perla’.

Etimologías Curiosas: Cuando algunas expresiones no significan lo que creemos

 

Fuentes de las imágenes: pixabay ocesaronada / pixabay Wikimedia commons /
Parte de este artículo fue publicado en enero de 2014 como colaboración del proyecto examtime

¿Cuál es el origen de poner nota a los estudiantes que se examinan?

¿Cuál es el origen de poner nota a los estudiantes que se examinan?

Estamos en época de exámenes. Por un lado muchos son los estudiantes que estos días están realizando los exámenes de final de curso y otros los que se enfrentan a la temida ‘selectividad’ que les dará acceso a poder escoger sus carreras universitarias.

El hecho de examinar a alguien para evaluar cuánto sabe o ha aprendido es casi tan antiguo como el propio hecho de tener un conocimiento y compartirlo. Ya desde la antigüedad los sabios preguntaban a sus discípulos que atendían a sus explicaciones.

También encontramos que los primeros ‘exámenes oficiales’ (o al menos así consta) se originaron en China en el siglo VII y eran una serie de pruebas que se realizaban para seleccionar a los funcionarios públicos (lo que hoy llamaríamos oposiciones).
A raíz de surgir las primeras universidades en el siglo XI los tribunales académicos comenzaron a realizar exámenes orales a los alumnos.

Pero a pesar de llevar tantos siglos realizándose exámenes no fue hasta el año 1792 cuando a alguien se le ocurrió calificar con una nota el trabajo de sus alumnos. Dicho personaje fue William Farish, profesor de Química y Filosofía Natural (Física) en la Universidad de Cambridge.

Hasta aquel momento los profesores evaluaban los conocimientos de sus alumnos a través de los exámenes aprobándolos o suspendiéndolos, pero no indicaban cuál era el grado de conocimiento que tenía cada estudiante.

Las clases solían ser reducidas para que el maestro pudiera dar una atención más personalizada a cada alumno, pero esto hacía que tuvieran que dedicarle mucho tiempo a cada uno además de ganar menos salario, ya que se retribuía en función del número de asistentes a cada aula.

El hecho de calificar tras cada examen y evaluar con una nota cuál era el grado de conocimiento de cada alumno permitió a William Farish poder tener una clase con muchos más estudiantes que el resto de sus colegas, lo que llevó a que no tardaran en copiar la idea y ponerla en práctica.

 

 

Lee y descubre en este blog más posts sobre otros Curiosos Personajes

 

 

Fuentes de consulta: joebower / javierdisan
Fuente de la imagen: Wikimedia commons

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [4]

Cuarta entrega de esta serie de post dedicados a traeros un buen puñado (de docena en docena) de cosas que quizás no sabíais cómo se llamaban en realidad o que conocías con otro nombre muy distinto.

Espero que la selección de palabras que he hecho en esta ocasión sea de vuestro agrado, al igual que ocurrió con las veces anteriores.

 

Asonada - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban

 

Asonada: Se trata de una reunión (tipo manifestación) en el que un numeroso grupo de personas intentan conseguir algún objetivo, normalmente de modo violento

 

Fosfeno - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban

 

Fosfeno: Sensación visual que se percibe al tener los ojos cerrados fuertemente o tras frotarte los párpados

 

Duela - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban

 

Duela: Seguro que habéis visto en más de una ocasión algún barril, pues la duela es cada una de las tablas curvas que lo forman

 

Carúncula - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban

 

Carúncula: Modo en que se llama la cresta de algunos animales (gallo, pavo…)

 

Morueco - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban

 

Morueco: Carnero utilizado para procrear (semental)

 

Tusígeno - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban

 

Tusígeno: Aquello que nos produce tos (humo, un atragantamiento…)

 

Orinque - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban

 

Orinque: La cuerda que va desde el ancla fondeada hasta la boya

 

Canana - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban

 

Canana: El cinturón en el que se colocan los cartuchos/balas (cartucheras) como el que llevaban los vaqueros en el Viejo Oeste o los revolucionarios mexicanos

 

Estepicursor - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban

 

Estepicursor: Y hablando del Viejo Oeste, no podemos olvidarnos de la especie de bola hecha de matojos secos que aparece rodando en las películas, eso es un estepicursor

 

Desbullador - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban

 

Desbullador: El tenedor para las ostras

 

Cáncana - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban

 

Cáncana: Banqueta o banquillo en la que el maestro solía obligar sentarse al estudiante al que castigaba

Giste - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban

 

Giste: Espuma de la cerveza

 

 

 

 

 

 

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¿Cuál es el origen y significado de la expresión ‘enmendar la plana’?

¿Cuál es el origen y significado de la expresión ‘enmendar la plana’?

La expresión ‘enmendar la plana’ es una de esas locuciones que, de vez en cuando, se escucha decir o se lee publicada en algún medio como referencia a arreglar o corregir algo que se ha dicho o hecho incorrectamente. No siempre se utiliza la frase de un modo acertado, debido al desconocimiento que tienen algunas personas que la dicen sin tener demasiada idea de su verdadero significado.

Enmendar la plana significa, literalmente, corregir la hoja en la que se ha hecho una tarea (deberes/trabajo).

La plana, tal y como la describe el Diccionario de la RAE, era el nombre con el que se conocía al escrito que hacían los niños en una cara del papel cuando aprendían a escribir. La función del maestro era corregir (enmendar) los posibles fallos que en ella había, de ahí que surgiera la expresión ‘enmendar la plana’ que acabó derivando a cualquier tipo de corrección que se realizase sobre el trabajo de otros (ya no solo en materia escolar).

 

Aquí un ejemplo magistral de uso de la expresión ‘Enmendar la plana’ en la película ‘Amanece que no es poco’ (en el minuto 1:30)

 

Lee y descubre el curioso origen de otras conocidas palabras y expresiones

 

Curiosidad surgida a través de una consulta realizada por Leticia Martín-Fuertes en el grupo de Facebook ‘Los porqués del lenguaje de Molino de Ideas’ y con aportaciones de Javi Mallo, Rafael Ballesteros y Eduardo Basterrechea

 

Fuente de la imagen: pixabay

¿Sabías que la palabra ‘pedante’ originalmente se usaba para referirse al maestro que enseñaba a domicilio?

¿Sabías que la palabra “pedante” se usaba para referirse al maestro que enseñaba a domicilio?

La palabra ‘pedante’ es habitualmente utilizada de forma negativa para señalar a aquella persona engreída que hace un excesivo alarde de erudición y/o sabiduría (la tenga o no).

Pero no siempre tuvo la connotación negativa que hoy día tiene, sino que pedante era como se le llamaba antiguamente a los maestros que enseñaban a domicilio, yendo a los hogares de los propios niños a enseñarles, entre otras cosas, la gramática.

Dicha palabra que servía para referirse al maestro pasó a tener la connotación negativa a la que me refería por una sencilla razón: muchos eran los maestros que se ofrecían para ir a dar las lecciones a los hogares y pocas las casas a las que ir, por lo que las pruebas para acceder a dicho trabajo, que realizaban los señores que querían contratar a un maestro que fuese a enseñar a sus hijos, eran muy estrictas y selectivas.

Ello provocaba que cada aspirante al puesto fuese altamente preparado y dispuesto a saber más que el otro, por lo que esa revalidad entre candidatos hacía que sobresaliesen aquellos más resabidos y listos, siendo los elegidos para el empleo de pedante, por lo que con el tiempo se comenzó a utilizar este término para referirse al tipo de personas que describía al inicio del post.

Donde ya no concuerdan todos los historiadores es sobre el origen de la palabra, y aunque la mayoría apuntan a que deriva de ‘pedagogo’ (persona que tiene como profesión educar a los niños), otros se inclinan por el término en latín ‘pedís’ cuyo significado es pie (y del que ha derivado palabras como pedal,  pedestal, pedestre…). Se apoyan en este origen debido a que la mayoría de esos maestros que iban a enseñar a las casas lo hacían yendo a pie.

 

Puedes visionar esta curiosidad publicada en mi canal de Youtube https://www.youtube.com/c/AlfredLopez
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Lee y descubre el curioso origen de otras conocidas palabras y expresiones

 

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Fuentes de consulta: cvc.cervantes / dechile / wikipedia / RAE
Fuente de la imagen: colonialdays