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¿Cuál es el origen y significado de la expresión ‘enmendar la plana’?

¿Cuál es el origen y significado de la expresión ‘enmendar la plana’?

La expresión ‘enmendar la plana’ es una de esas locuciones que, de vez en cuando, se escucha decir o se lee publicada en algún medio como referencia a arreglar o corregir algo que se ha dicho o hecho incorrectamente. No siempre se utiliza la frase de un modo acertado, debido al desconocimiento que tienen algunas personas que la dicen sin tener demasiada idea de su verdadero significado.

Enmendar la plana significa, literalmente, corregir la hoja en la que se ha hecho una tarea (deberes/trabajo).

La plana, tal y como la describe el Diccionario de la RAE, era el nombre con el que se conocía al escrito que hacían los niños en una cara del papel cuando aprendían a escribir. La función del maestro era corregir (enmendar) los posibles fallos que en ella había, de ahí que surgiera la expresión ‘enmendar la plana’ que acabó derivando a cualquier tipo de corrección que se realizase sobre el trabajo de otros (ya no solo en materia escolar).

 

Aquí un ejemplo magistral de uso de la expresión ‘Enmendar la plana’ en la película ‘Amanece que no es poco’ (en el minuto 1:30)

 

Lee y descubre el curioso origen de otras conocidas palabras y expresiones

 

Curiosidad surgida a través de una consulta realizada por Leticia Martín-Fuertes en el grupo de Facebook ‘Los porqués del lenguaje de Molino de Ideas’ y con aportaciones de Javi Mallo, Rafael Ballesteros y Eduardo Basterrechea

 

Fuente de la imagen: pixabay

¿Cuál es el origen de la expresión ‘Echarle a uno los perros’?

¿Cuál es el origen de la expresión ‘Echarle a uno los perros’?A través del apartado de contacto, Luis Carmona me pregunta sobre el origen de la expresión ‘Echarle a uno los perros’ cuando queremos referirnos al hecho de hostigar e increpar a alguien.

‘Echarle a uno los perros’ es otra más de las muchas expresiones que tienen su origen en el mundo de la tauromaquia y procede de un momento de la corrida en el que en algunas ocasiones el toro de lidia hacía caso omiso a las indicaciones del torero, no entrando al trapo (embestir el capote) o que en el transcurso de la faena se dirigía hacia otro punto del coso taurino diferente al que el matador deseaba. Esa indisciplina del animal era castigada sacando una jauría de perros adiestrados, los cuales acosaban, ladraban y mordían a la res.

Con ello se pretendía que el toro quedase distraído y situado en un lugar al que el torero (o alguno de sus auxiliares) se acercaba y le daba muerte a través de una estocada o apuntillándolo entre las cervicales.

Este lance no se efectuaba siempre, dejándolo en manos del público presente que era quien solicitaba al presidente de la corrida (a grito de ¡perros, perros, perros!) la presencia de los canes.

A partir de este acto de echar los perros al toro nació la expresión con la que indicamos que a alguien se le acosa o reprende.

 

Fuente de la imagen: corsner vía photopin cc

 

Nota importante:
Tanto este blog,  su autor, como la web en la que se encuentra alojado (20minutos.es) mantienen por convicción propia y como línea editorial el no fomentar ni apoyar la tauromaquia. Ello no exime, al mal llamado ‘arte’, de haber proporcionado un sinfín de interesantes anécdotas y/o curiosidades a lo largo de la historia siendo dignas de su publicación en esta página, sin que esto pueda representar un cambio de actitud hacia la misma.