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El curioso origen etimológico del término ‘inculcar’

A raíz del post publicado días atrás con la décimo segunda entrega de la serie ‘Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban’ he recibido un mensaje de Mariajo Soria en el que, a partir del término ‘conculcar’ que allí incluía, me pregunta si éste tiene que ver etimológicamente con ‘inculcar’ al ser tan parecidos.

El origen etimológico del término ‘inculcar’

Explicaba en el mencionado post que el término ‘conculcar’ es la acción de pisar para dejar la huella del pie en alguna superficie (por ejemplo en el fango, cemento fresco, arena de la playa…). Pero esta es una de las diferentes acepciones que se le puede dar a este vocablo, ya que es más común utilizarlo para referirse a la acción de incumplir una ley, obligación, norma o principio. Etimológicamente proviene del latín ‘conculcāre’ compuesto por el prefijo ‘con-‘ (unión, conjuntamente…) y la palabra proveniente de ‘calcis’ (para referirse al ‘talón’). Originalmente conculcāre se refería a la acción de aplastar u oprimir algo fuertemente con el talón del pie y, como analogía, al hecho metafórico de dar una patada para quebrantar una norma o ley.

Con el término ‘inculcar’, utilizado para indicar la acción de ‘influir e infundir una idea o conocimiento a alguien’, ocurre algo parecido que con ‘conculcar’. También proviene del latín, en este caso ‘inculcāre’, compuesto por el prefijo ‘in-‘ (hacia adentro) y el mencionado ‘calcis’ (talón), significando literalmente ‘empujar con el talón’ como referencia a aquello que se introduce o clava (por ejemplo en el suelo) presionando con la parte posterior del pie.

En la antigüedad se tenía la errónea creencia de que el conocimiento y aprendizaje no se conseguían solos y había que presionar y obligar para que alguien asimilase o memorizase algo (de ahí la desacertada idea  que dio origen a expresiones como ‘la letra con sangre entra’ tan repetidas por generaciones pasadas).

De ahí que se creó la analogía de que para influir e infundir una idea, dogma o conocimiento a alguien era necesaria la fuerza (como la que se hace cuando se empuja con el talón del pie) y de ahí que originalmente se utilizase el término inculcar, el cual, en la actualidad, ha perdido parte de su significado original y se usa como sinónimo de inspirar, aleccionar e incluso enseñar.

 

 

Lee y descubre el curioso origen de otras conocidas palabras y expresiones

 

 

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El curioso origen del término ‘profesor’

Conocemos como ‘profesor’ o ‘profesora’ a aquellos docentes encargados de impartir una enseñanza (normalmente en un centro educativo) ya sea de ciencia, letras, arte…

El curioso origen del término ‘profesor’

Su origen etimológico lo encontramos en el vocablo en latín ‘professōris’ y éste proveniente de profiteri’, formado por el prefijo ‘pro’ (delante, a la vista, frente a) y fateri’ (confesar).

Se utilizó originalmente para designar a aquellos que mostraban y confesaban públicamente (delante de los demás) sus creencias y fe al cristianismo.

Las enseñanzas de los evangelios que estos creyentes realizaban (profesaban) fue lo que dio lugar a que dicho término acabase siendo un sinónimo de maestro, docente, instructor, pedagogo o educador.

Cabe destacar que, erróneamente, algunas fuentes dan como origen de la palabra profesor el término ‘profeta’, pero ambos vocablos no tienen nada que ver entre si. Profeta proviene del griego ‘prophḗtēs’ (προφήτης) que significa ‘el que habla con antelación’ (en relación al don de prever lo que ha de ocurrir).

 

 

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